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EL MATRIMONIO 2

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Matrimonio 2

Se ha dicho que detrás de un gran hombre hay siempre una gran mujer, y es verdad. Cuánto puede ayudar una esposa a su marido, y viceversa, pero para ello, ambos han de estar dispuestos a renunciar a su egoísmo. ¿Qué objeto tiene sino el matrimonio, si entre los dos cónyuges no existe nada que compartir?

Hemos de comprender, que el matrimonio es algo más que la unión de dos personas en una existencia en la Tierra, sino que supone el cumplimiento de un compromiso espiritual entre dos espíritus que se ha establecido en el plano espiritual antes de encarnar, pero este tema lo desarrollaremos más ampliamente el próximo mes.

El matrimonio debe ir fortaleciéndose paulatinamente a través de la comunicación, pero para que exista comunicación deben existir también tareas o actividades que sean compartidas, en las que los dos estén comprendidos y participen de algún modo. No quiere decir que los miembros de la pareja actúen de modo activo en la misma realización pero se puede actuar también de modo pasivo, mostrando interés por conocer la labor del otro, tratando de cooperar mediante una opinión, un estímulo, dar ánimos para que no abandone sin haber cumplido con su propósito, etc…, hay muchas formas de ayudar al otro miembro de la pareja en su realización personal, profesional, etc…, pero si existe la posibilidad de emprender un proyecto común en el que ambos tengan parte de responsabilidad, entonces estaremos creando un medio de robustecer los lazos de afecto y de unión con la pareja a prueba de todas las crisis posibles.

Si por el contrario la pareja no está unida por ningún proyecto común, sino que se tienen intereses dispares, cada uno actuará en función de su propio interés, tratando de realizar aquello que a él le satisface, dando esto lugar en muchas ocasiones a discrepancias, discusiones, enfrentamientos y todo tipo de conflictos que resquebrajan la unidad del matrimonio, haciendo peligrar su integridad.

Formar un matrimonio no consiste en vivir juntos bajo el mismo techo, sino que se vivan bajo las mismas ilusiones y objetivos que traen el dinamismo y el deseo de vivir, de luchar y de compartir la felicidad que supone el ver como se van consiguiendo las metas que se propusieron. La monotonía es una gran lacra de nuestra sociedad que ha llegado también al matrimonio, destruyendo muchos hogares. El no manifestarse interés el uno por el otro, el no compartir algo juntos llega a enfriar seriamente las relaciones del matrimonio y hace que cada uno busque la felicidad y su dicha por otro camino, que redunda indefectiblemente en desunir más al matrimonio y hacerlo fracasar.

El matrimonio es la situación ideal para incentivar entre dos personas su afecto, su respeto, la comprensión y un sin número de valores humanos, pero para ello es necesario vigilar que no existan intereses particulares hasta el punto que se pueda disgregar la unidad no sólo del matrimonio sino de la familia en su conjunto. Esto facilita un aspecto vital como es el hecho de que la pareja a lo largo del tiempo, vaya progresando al mismo nivel, asimilando las experiencias y actualizándose en el día a día, con lo cual se evita que conforme transcurren los años se vaya produciendo un alejamiento de la pareja, una frialdad e incomprensión ya que entre ambos son pocas las cosas en común, y mientras que uno se va abriendo paso en la vida, comprendiendo nuevas ideas y conceptos y va incorporando a su vida nuevas pautas, por el otro lado puede estar produciéndose todo lo contrario un retraimiento hacia sí mismo, una atracción por las cosas materiales y una comodidad a la hora de prestar atención y pensar en el mejor modo de actuar.

Esa lejanía entre la pareja, que podemos expresar como: “tenemos tan poco de que hablar”, es responsable aquél que se quedó estancado, no queriendo estar a la altura de las circunstancias y alcanzando el nivel del otro. Es entonces cuando aparece el mal ambiente en el hogar y se da lugar a que puedan ocurrir las desavenencias que en otras circunstancias no se producirían.
Es importante tener esto en cuenta, el matrimonio supone un esfuerzo por parte de los dos cónyuges, máxime en los grupos que pretenden progresar espiritualmente, estamos obligados a progresar y a ayudar en el progreso de nuestra pareja, participando e interesándonos por estar al mismo nivel, en lugar de entorpecer, poner pegas o tratar de desviar al compañero o compañera del trabajo que está realizando por intentar que todos los miembros de su familia pongan en práctica los conocimientos espirituales y dediquen su vida a ayudar a sus semejantes.

En general, cuando se produce ese alejamiento y dejan de existir entre la pareja cosas en común, suele existir en uno de los cónyuges un estado de rebeldía interior, causa ésta que le impide reconocer los méritos de su pareja, bloqueándole sus recursos espirituales y tratando de llamar la atención de forma que parezca que nadie se preocupa de él o ella.

Qué triste es ver un matrimonio desunido, enfrentado por causas inexistentes, y en el que se ha producido ese distanciamiento por no haber puesto los dos de su parte y haber intentado caminar al mismo ritmo, asimilando experiencias conjuntamente manteniendo una renovada ilusión al ver crecer su hogar y la proyección de este con el curso de los años.

Fermín Hernández Hernández

© 1998 Amor, paz y caridad

CONSIDERACIONES PRESENCIA EXTRATERRESTRE

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Consideraciones presencia extraterrestre

Vamos a realizar algunas consideraciones sobre las diferentes formas en que la presencia ovni-extraterrestres  está ayudando a nuestra humanidad. Si no se observan adecuadamente, pueden pasar desapercibidos algunos detalles que son muy relevantes e importantes. En particular, algunas consideraciones son de especial relevancia para todos aquellos que, no están sujetos a creencias o filosofías espiritualistas de cualquier índole; es precisamente a ellos a quienes más pueden beneficiar.

Para comenzar, analicemos que reflexiones pueden surgirle a una persona que admita, que los extraterrestres están aquí, que nos están visitando y dando pruebas de ello por medio de los diferentes avistamientos que se han venido produciendo en las últimas décadas, Este  solo hecho de por si, está dando a entender, que existen otras civilizaciones, externas a nuestro planeta, que poseen tecnología, luego han tenido un proceso de evolución, que puede ser más o menos semejante al nuestro.

A todos aquellos grupos de personas que tengan un carácter científico, igualmente les ofrece muchísimas reflexiones y consideraciones, han de revisar prácticamente todos sus planteamientos, y aseveraciones que formularon de manera precipitada en momentos anteriores,  al negar la mayor, ya que si no estamos solos en el universo, se caen por sí mismos muchos argumentos y fundamentos de la ciencia.

Pero donde más se ha de revisar la historia es a nivel religioso. Estos seres pertenecen al mismo Dios que al nuestro. Los ha creado la misma inteligencia. Son también nuestros hermanos, vecinos de otras moradas, tal como decía el Maestro, «EN LA CASA DE MI PADRE HAY MUCHAS MORADAS». Esto supone un cambio de mentalidad muy importante, significa que tenemos que estar abiertos, de manera muy ecléctica a un nuevo orden de ideas y de maneras de entender nuestro paso por la Tierra.

Es algo similar a lo que se tuvo que enfrentar en el siglo XV, cuando Cristóbal Colón descubrió América, el mundo se hizo más grande, la Tierra dejó de ser plana, la humanidad cambió en muy poco tiempo dando paso a una revolución y un desarrollo hasta entonces inconcebible. Algo de mucha más transcendencia va a ocurrir cuando aceptemos sin tapujos, cuando descubramos que no ya sólo la presencia extraterrestre en la Tierra es una realidad, sino que no estamos solos en el universo y que la tierra es una base de aprendizaje para un número de espíritus que se hayan en proceso de evolución, más o menos igualado, sobre todo en lo tocante a la parte moral, que somos una parte infinitesimal del universo. No obstante, lo grande y lo transcendente es que ya empezamos a tomar conciencia del lugar que ocupamos en el Cosmos, que somos seres eternos, y que ineludiblemente estamos condenados al progreso y la felicidad.

Depende de nosotros llegar antes o después.

Cualquiera que se detenga a pensar, con verdadero deseo de encontrar la luz de la verdad, de hallar respuestas lógicas y razonadas, tiene que llegar a admitir una serie de planteamientos, que no tienen explicación a menos que completemos el puzle, esa pieza que nos falta para comprender tantísimas cosas, que es la Ley de Reencarnación, y admitir de una vez por todas que somos seres en proceso de evolución, que formamos parte de un todo, y que por lo tanto no podemos seguir caminando más como hasta ahora, en medio de la oscuridad.

Necesitamos conocer el por qué y para qué estamos aquí, de dónde venimos y hacia dónde vamos, y en ese sentido, los hermanos extraterrestres están arrojándonos mucha luz, todos venimos del mismo sitio, de la fuente creadora que es Dios, todas las estrellas que contemplamos en el firmamento no están en el espacio para que por las noches podamos mirarlas como si de un cuadro se tratara, no son un adorno, no son algo inútil, sino todo lo contrario, hay vida por todas partes, Dios es Vida y es Amor, el ser humano a medida que va creciendo y comprendiendo se va haciendo una idea más grande y clara de lo que es el Universo y toda la Creación.

Hasta ahora, no hemos estado ni mucho menos preparados y documentados para empezar a abrir nuestra mente y tener una concepción más amplia y auténtica de la infinitud de la obra de Dios.

Nuestra ignorancia, al igual que nuestro orgullo y la pretensión de creernos los seres más adelantados de la Creación nos han impedido avanzar mucho más, porque han sido muchas las voces que en diferentes momentos han anunciado y han transmitido muchos adelantos, pero no se les ha creído, tenemos por ejemplo el caso de Galileo Galilei, o de Miguel Servet, los cuales tuvieron que renegar de su ciencia, porque esta contradecía los postulados religiosos del momento.

Con la doctrina espirita, ha pasado lo mismo, sus postulados contradecían los argumentos de la época, y las elites eclesiásticas no podían admitir que por otros medios, diferentes a los suyos, se pudiera estar estableciendo una filosofía de vida que suponía dar un avance a la sociedad, son piedras que se van poniendo en el camino, sin saber que el vehículo del progreso es tan grande que no se puede parar, se puede obstaculizar y ralentizar, pero no se puede detener.

Retomando el tema en cuestión, los extraterrestres vienen, están entre nosotros, y están más adelantados, su tecnología supera con creces a la nuestra, por lo tanto han vivido un proceso de evolución. No nos atacan, respetan nuestro libre albedrío, no intervienen en nuestros asuntos. Están demostrando que obedecen a unos principios, porque ¿Si nosotros llegásemos a un mundo inferior al nuestro, no intentaríamos conquistarlo? ¿No intentaríamos explotar sus recursos? Eso es lo que hemos hecho desde siempre, conquistar, colonizar, apropiarnos de lo que poseen los más débiles, ¿Por qué no íbamos a hacerlo con los pobladores de una humanidad inferior?

Existen lógicamente unas Leyes y Principios Universales, que las humanidades más avanzadas a la nuestra conocen perfectamente, por ello no las contravienen, no las violan, las cumplen y respetan, de ahí que los extraterrestres no interfieran en nuestro libre albedrío. No obstante,  vienen, nos visitan, se dejan ver, es decir dan que pensar, y todos aquellos que buscan la luz de la verdad los reconocerán, admitirán y empezarán a comprender que estamos en una nueva etapa de la humanidad, y que nuevas puertas se nos abren, nuevos y más amplios horizontes se nos presentan.

Y todo ello porqué, ni más ni menos porque estamos a las puertas de una nueva era, esta es la  de la Regeneración Moral, se cumplen de este modo las promesas del maestro Jesús, un mundo en donde desaparecerán todos los vestigios del egoísmo brutal de los rasgos propios de una sociedad embrutecida, dominada por las pasiones, el materialismo, la ignorancia y el orgullo.

Todo esto son consideraciones y argumentos que se desprenden por el sólo hecho de la presencia extraterrestre. Es una sencilla regla de tres:

  • Vienen, sí, por lo tanto no estamos solos en el Universo. Confirman la pluralidad de mundos habitados.
  • No nos atacan, por lo tanto son positivos y conocedores de Leyes Superiores. Por encima de todas ellas la ley del amor, es decir vienen a ayudarnos.
  • Están mucho más adelantados que nosotros, por lo tanto, hay una Evolución por medio, a la que nosotros estamos invitados a conseguir. Dios no concede privilegios a nadie, de ahí su justicia perfecta.
  • Asimismo esta evolución, recalca una vez más la Ley de Reencarnación, sin la cual no se pueden llegar a desarrollar los valores que nos están demostrando.

Y así sucesivamente, podemos seguir elevando nuestro pensamiento y desarrollando otras muchas cuestiones que enaltecen y dan un valor extraordinario a la presencia extraterrestre en nuestro planeta, pero para esto es necesario no tomarse esta cuestión a la ligera, sino detenerse con seriedad y haciendo uso de un buen análisis, libre de prejuicios. Pensemos si Allan Kardec se hubiera tomado a la risa, el fenómeno de las mesas parlantes y no se hubiera detenido a realizar un examen serio y a fondo, ¿hubiera realizado su labor? Seguro que no.

Seamos serios pues, imitemos al maestro del espiritismo, y utilicemos su método, no rechacemos por rechazar, cuestiones que a priori nos pueden resultar falaces.

Lo mejor está aún por venir.

 

Consideraciones de la presencia extraterrestre por: Fermín Hernández Hernández

© 2016, Amor paz y caridad

AMOR ESPIRITUAL

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Amor espiritual

El Amor es definitivamente DAR por encima de todo sentimiento y emoción; es un deseo de transmitir y traspasar lo efímero de la realidad cotidiana. El amor no es material, es un sentimiento elevado que nos alcanza y al que debemos dar paso. No se puede guardar ni reprimir, no se puede frenar ni asfixiar porque carece de fronteras. No es un sentimiento que nos pertenezca o que dominemos, es una energía que fluye por doquier y quienes lo interiorizan y sienten ya nunca pueden prescindir de él.

Amar es Entregar, en el sentido más puro de la palabra, implica darse a sí mismo, no los bienes materiales que nos sobran, consiste en compartir, ser feliz y al mismo tiempo desear también la felicidad de los demás. Amar no es un fin, ni un estilo de vida, Amar es dar paso a la corriente de dicha que penetra todo nuestro ser, dicha que recibimos, y que hemos de brindar de manera natural y espontánea.

El amor es el sentimiento superior del alma humana cuando ésta se halla limpia de impurezas y sin el egoísmo propio de las almas aferradas al imperio de los sentidos, es un estado de conciencia divino en el que ya se comienza a vislumbrar la semejanza con nuestro creador, es un estado en el que finalmente ha germinado nuestra naturaleza espiritual comenzando a dar sus frutos.

Qué podríamos decir sobre lo que sentía el Maestro Jesús rodeado por aquellas personas de Judea. Eran gentes de todo tipo y condición, judíos, gentiles, pobres, ricos, culto, ignorantes, sanos, enfermos, y, en su mayoría muy atrasados espiritualmente, con un elevado grado de ignorancia, egoísmo, imperfecciones y necesidades cotidianas.

El Maestro no pretendió más que transmitir la Luz, la idea, la sabiduría y el amor, mostrando una nueva forma de vivir y de comportamiento hacia sus semejantes. Con su mensaje de amor, vino a hacernos comprender las diferencias entre lo material, y lo espiritual, «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». Vino a mostrar un nuevo punto de partida, estableciendo nuevas normas de conducta basadas en la creencia en un Dios Todopoderoso, Padre y Creador, y el Camino para aproximarse a Él. Camino que no es otro que amor al semejante y la superación de las imperfecciones.

Muchas antiguas ideas y tradiciones no dejaban progresar, manteniendo al pueblo aletargado, estacionado. Jesús vino a romper con todas aquellas tradiciones, basadas en el ojo  por ojo y diente por diente, dando paso al “Amaos los unos a los otros”. Un nuevo amanecer para la Humanidad, para todos aquellos dispuestos a transitar por la senda del empinado camino del progreso y de la superación espiritual.

Para sí, sino para la Humanidad, y prueba de ello es que sus palabras y lecciones están siempre vigentes. Su vida giró en torno a su amor incondicional hacia el Hombre sin hacer distinciones. No discriminó a nadie, a todos se daba por igual. No juzgaba las creencias, la clase social o las características personales, únicamente le interesaba llegar al corazón de las Gentes.

La humanidad estaba necesitada de un salto cualitativo en la Convivencia, Relaciones Sociales, y Comprensión de unas Leyes Universales. Leyes qué, conocidas en algunos sectores de la humanidad debían llegar a todos. Esta fue la misión del Sublime Nazareno, establecer un nuevo orden de conocimientos y comportamientos. Con su vida y ejemplo dejó la semilla que ha ido fructificando lenta, pero inexorable.

Cuando un espíritu va llegando a su madurez espiritual, comienza a comprender el mensaje y el ejemplo del Cristo, es cuando surge la fuerza interior del Amor, esa luz interna que alumbra el camino de la superación. Es en ese momento que comienza a correr por su Yo Espiritual la energía vivificante y creadora de felicidad que es el Amor. Energía que le impulsa a realizaciones más nobles y elevadas.

El Maestro no pretendía que su vida y sacrificio tuvieran efecto inmediato, era consciente del escaso alcance de sus enseñanzas. Sabía la necesidad de su ejemplo a esta Humanidad tan atrasada evolutivamente. Era consciente que debía dejar un legado para los siglos futuros aún a pesar de la limitación de su tiempo de apostolado y los severos padecimientos físicos que tendría que soportar.

Su amor es incondicional e intemporal, una vida entregada a la humanidad con el fin de que fuera un modelo para el futuro. Abandonó sus planos de vida, de dicha y felicidad, para encarnar en este Planeta. Su misión era sembrar la semilla del Amor. El Maestro no necesitaba esa encarnación para sí, sino para su rebaño necesitado de ejemplo y su mensaje de amor. Ejemplo que se convertiría en una Doctrina de Vida para la Humanidad, y en el código de Ética y Moralidad más perfecto que hayamos podido tener.

Llegará un momento en el que no importarán los detalles que tanto consideramos a la hora de acometer cualquier actuación. Lo importante será como lo hagamos -nuestra intención-, el sentimiento, la capacidad de renuncia, de abnegación, y el altruismo y caridad que pongamos, sin importar a quien ayudemos. Lo esencial será tener siempre presentes sus necesidades de avance y progreso.

Evidentemente no llegaremos a comprender los sentimientos que vivían los Grandes Espíritus que han trabajo y trabajan en este Planeta, como Francisco de Asís, la Madre Teresa de Calcuta, etc. Su vida también  ha sido  un ejemplo. Sus logros nos deben hacer reflexionar el alcance de una persona cuando se olvida de sí misma procurando el bien a los demás. Lo esencial es que todos ellos tienen un denominador común, su estado de dicha y felicidad, su armonía y su deseo de servicio y la utilidad al prójimo.

El Amor -con mayúsculas- es alegría, sentimiento de dicha y felicidad que se contagia a los demás y que nos permite vivir en paz y armonía con nuestro yo interno, con nuestra conciencia, y en como resultado, con el resto de la sociedad. Cuando más se ama, mayor es la dicha. Por el contrario, cuanto más se odia, más ruin e infeliz se soporta la vida. Estos sentimientos, por simpatía, se contagian siempre a los demás. Así, los egoístas y avaros acaban solos y sufriendo las consecuencias de sus malas actuaciones.

Aquél que todavía no aprendió a servir, no aprendió a vivir.

Gabriela Mistral, premio Nobel de literatura en 1.945

 Debemos admitir el contexto real y auténtico del estado espiritual en el que nos encontramos, reconocer con humildad, que si bien estamos en el camino, lo es todavía muy lejos de parecernos a estos ejemplos. Eso no ha de importarnos pues ellos también anduvieron el camino en el que nos encontramos nosotros. A nadie se le conceden privilegios, nadie nace sabio, con 30 años de edad o con un doctorado, todos tenemos que recorrer el arduo camino de la superación personal y espiritual, y del desarrollo de esas virtudes que atesoramos en potencia, no olvidemos que somos Hijos de Dios y en Dioses hemos de convertirnos.

Nos hace falta crecer día a día; en cada nueva jornada hemos de ir aprendiendo un poco más, evitando caer en los mismos errores del pasado, tenemos que mantener una mentalidad sana, de buena voluntad y con predisposición natural al bien y a la virtud. Para ello es muy importante reconocernos como alumnos en la gran escuela del progreso que es nuestro planeta.

Cada vida representa una serie de asignaturas que debemos ir superando y las experiencias diarias ponen a prueba nuestros valores. Cada cual tenemos las pruebas y experiencias que necesitamos para nuestro crecimiento espiritual, no existen los atajos, casualidades, errores o injusticias por parte de la Providencia.

Si nos planteamos la vida como un medio de progreso, ni las circunstancias ni las situaciones nos desbordarán, actuaremos siempre con naturalidad, procurando no equivocarnos y actuar del mejor modo posible. Siempre que nos equivoquemos, nuestra propia Voz de la Conciencia nos ayudará a identificar y corregir los errores que la vida nos pondrá en el camino. No nos quepa duda, la vida no es un fin en sí misma; ello no ha de agobiarnos ni desequilibrarnos, debemos actuar siempre en conciencia, teniendo siempre presente que somos AMOR en esencia, LUZ, la CHISPA DIVINA llamada Espíritu.

La asignatura más importante a aprobar en este estadio de evolución es la del Amor. El amor es un tronco del que nacen muchísimas ramas, amistad, caridad, bondad, solidaridad, fraternidad, generosidad, dulzura, ternura; un sinfín de valores que todos unidos hacen de nuestra personalidad un algo maravilloso, único y especial. Velemos por adquirir –día a día- una milésima de todos y cada uno de estos valores en el escenario que la vida nos ofrece, en todos los momentos que se nos presenten. Lo demás … vendrá por añadidura.

Los Mundos de Regeneración nos esperan, pero para acceder a ellos necesitamos superar la prueba que se nos presenta AQUÍ Y AHORA en esta Escuela de Amor que es el planeta Tierra.

 

SI NO TENGO AMOR, NO TENGO NADA. (PABLO DE TARSO)

 

Fermín Hernández Hernández

© 2016. Amor, paz y caridad

ESTUDIO Y APERTURISMO

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Estudio y aperturismo

«En sus comunicaciones, Los Espíritus superiores proceden siempre con extrema prudencia y suelen abordar las cuestiones importantes de la Doctrina Espírita  siempre gradualmente y en la medida que las mentes alcanzan la inteligencia necesaria para comprender las verdades de orden elevado, y que las circunstancias son propicias a la recepción de las nuevas ideas. Por esta razón, no se ha comunicado todo desde un principio, ni tan siquiera hasta hoy. Jamás han cedido a las premuras de las personas demasiado impacientes que desean recoger los frutos antes de su sazón.» (II – Autoridad de la Doctrina Espírita – COMPROBACIÓN UNIVERSAL DE LA ENSEÑANZA DE LOS ESPÍRITUS.  – El Evangelio según el Espiritismo, A. Kardec.)

Este pasaje de A. Kardec pone de manifiesto el carácter aperturista de la Doctrina Espírita, señalando que no todo quedaba dicho al principio, sino que las grandes verdades se irían abordando gradualmente. Queda patente de ese modo la tarea que aplazaba al futuro cercano el completar determinadas materias además de innovar y ampliar todos aquellos conocimientos que en el futuro sería necesario revelar.

Podemos opinar libremente sobre el temario que estamos abordando en esta sección acerca de los EXTRATERRESTRES. Habrá quien considere esta materia como producto de una mente dada a fantaseos, y habrá quién, por el contrario, considere que ha llegado el momento de plantearse seriamente un estudio, análisis e investigación de un tema que ha sido de reciente actualidad y que también lo es en estos momentos.

Los dos factores a los que alude el párrafo del Evangelio según el Espiritismo se han cumplido ampliamente. Es notoria la diferencia de inteligencia y conocimientos entre el hombre actual y el de mediados del siglo XIX, del mismo modo también son muy diferentes las circunstancias que actualmente nos envuelven y que son totalmente diferentes a las que se propiciaban entonces.

A la joven Sociedad de estos momentos, es muy probable que no le llame la atención fenómenos tales como las mesas parlantes, materializaciones o comunicaciones mediúmnicas, pero, con toda certeza, si les hablamos de la pluralidad de Mundos Habitados, del fenómeno Ovni, y todo ello desde un enfoque evolucionista veremos cómo se ilumina y despierta la inquietud y ansias de conocimientos sobre el asunto.

Desde hace varias décadas se viene debatiendo sobre el fenómeno Ovni en nuestro Planeta. Se trata de una polémica de alcance Mundial, bien por causa de los numerosos avistamientos o bien por las noticias que han circulado en la prensa. Se han producido numerosos contactos con naves y entidades extra-terrestres , todos ellos excelentemente documentados y estudiados, inclusive hasta dentro del seno de la Iglesia Católica. Entendemos toda esta casuística conlleva una extensa y estudiada planificación por parte de estos Hermanos Extra-terrestres.

Han sido muchos los gobiernos y agencias de diferentes países que han seguido de cerca estas manifestaciones y que han corroborado la veracidad de los avistamientos afirmando que no son producto de fenómenos atmosféricos o de cualquier otra causa natural, sino que se trata de manifestaciones de la presencia Ovni o Extraterrestre desde tiempo inmemorial.

No se trata de un asunto que hayamos de tomar a la ligera, sino que debemos  darle la relevancia, seriedad y respeto que merece. Cuando una casuística de ésta índole se mantiene vigente durante tanto tiempo, hemos de procurar proporcionar las respuestas y explicaciones lógicas y consecuentes que el asunto requiere. No debemos ni menospreciarlo ni olvidarlo, sino todo lo contrario, poner inteligencia y conocimientos espirituales a trabajar en pos de una explicación clara, concisa y completa, apoyándonos en las personas que han demostrado conocimientos y autoridad en la materia.

Los espíritas y personas con capacidades mediúmnicas que puedan disponer de respuestas y posibilidades de ampliar conocimientos sobre este asunto, estamos obligados moralmente, participando en el estudio y aclaración de todos los interrogantes que se pudieren formular. Es precisa la colaboración e implicación seria y comedida. Tenemos de nuestro lado las bases de la Codificación Espírita y con su apoyo, deberemos responder a las necesidades que la Sociedad actual nos plantea.

Algunos dirán: ¡Cuando veamos a los Ovnis posarse en las plazas de los pueblos y contactar con sus tripulantes, entonces comenzaremos a dar al asunto la atención que merece pero mientras tanto que no vengan a molestarnos con burdas fantasías!.

Acaso a A. Kardec, los espíritus se lo pusieron fácil. No les resultaba más fácil materializarse y decirle: ¡Somos los Espíritus del Señor, y esta es tu misión, aquí tienes la Codificación; ¡Difúndela! Con este breve contacto habría sido suficiente y de ese modo haberle ahorrado una ingente cantidad de trabajo, pero…

Evidentemente A. Kardec no estaba preparado para la experiencia y con toda certeza hubiera rechazado la misión. Era imprescindible su análisis, estudio y participación, junto con la de sus cientos y cientos de colaboradores. Era igualmente necesaria una evolución natural de los hechos, que la Doctrina se abriese paso a su ritmo, pausadamente, y que se hubiesen consolidado previamente uno cimientos sólidos en la construcción espírita.

Todo esto ha sido posible merced al esfuerzo, estudio y participación de todos aquellos de mente inquieta y con buena predisposición para admitir nuevas ideas y razonamientos que vengan a ayudar en el progreso que la sociedad actual demanda.

Los cimientos de la Doctrina Espírita son muy sólidos, pero el edificio se encuentra todavía en construcción. Se ha ido edificando en la medida de las necesidades de cada momento y de la evolución de la mentalidad y necesidades de esta Civilización hasta el momento actual.

Evidentemente, la evolución es, y ha de ser siempre constante en el tiempo y, para ello, los espíritus se afanan en la búsqueda de materias y personas que les son útiles para ampliar y afianzar la Doctrina Espírita, haciendo un constante llamado a todos los implicados. Aparecen nuevas y más modernas formas de mediumnidad, médiums mejores y más dotados, y espíritus deseosos de comunicar y transmitir nuevos conocimientos.

Podemos mirar atrás y comprobar el ingente caudal de conocimientos que han venido aportando a la Doctrina Espírita trabajadores como Chico Xavier y Divaldo Pereira Franco entre otros, quienes han garantizado la continuidad de la labor iniciada por el maestro Kardec. De ese modo el Espiritismo se ha convertido en un Ente Vivo en constante evolución.

En nuestra modesta opinión, creemos ha llegado el momento de abordar el tema Extraterrestre con la mayor naturalidad, con absoluta prudencia y tanto comedimiento como deseemos, pero siempre, con el estudio y dedicación que merece.

Como todas las grandes ideas, su establecimiento es siempre gradual y requiere el concurso de personas emprendedoras y estudiosas, dispuestas, con su trabajo, a engrandecer la Doctrina Espírita y esclarecer todos los nuevos retos y conceptos que se presentaren.

Ellos, los Extraterrestres, están aquí, realizando su misión qué, por Ley de Evolución no pueden imponer ni forzar precipitando acontecimientos. Está en nuestra naturaleza aceptarles, y encarar con cautela todos los esclarecimientos necesarios que progresivamente habrán de presentarse con el resurgir de estas nuevas ideas.

Ellos forman parte del Cambio de Ciclo Planetario, siendo protagonistas en gran medida del mismo. No están aquí por casualidad, son junto con infinidad de espíritus desencarnados de gran evolución, colaboradores convocados por el Maestro Jesús para este trascendental momento.

En tanto todos aquellos comprometidos en este asunto no abordemos con naturalidad un estudio serio de esta importante problemática, quedaremos seriamente estancados y carentes de respuestas.

Estudio y aperturismo por: Fermín Hernández Hernández

©2016, Amor Paz y Caridad

AMOR A LOS ENEMIGOS

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Amor a los enemigos

Habéis oído que fue dicho: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Más yo os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen y rogad por lo que os persiguen y calumnian, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los Cielos, el cual hace nacer su sol sobre buenos y malos, y que llueva sobre justos y pecadores. Porque si amáis a los que os aman, ¿Qué recompensa tendréis? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y, si saludareis tan solamente a vuestros hermanos ¿Qué hacéis de más? ¿No hacen esto mismos los gentiles?Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los Escribas y Fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos. (San Mateo, Cap. V, V.43 a 47 y 20).

Esta temática, aunque estudiada y comentada por numerosos autores, siempre es conveniente retomarla de cuando en cuando, pues el paso del tiempo es un crisol dónde se funden y actualizan las ideas.

El encabezado usado, al igual que todas las enseñanzas del Maestro y su Evangelio, son rotundos en su planteamiento. Deja poco lugar para dudas y es una situación en la que necesariamente habremos de realizar un esfuerzo para controlar emociones y pensamientos que nuestro carácter rehúsa reconocer.

A pesar de las enseñanzas del Maestro, siempre resulta conveniente la utilización del raciocinio y del análisis, evitando tomar las ideas al pie de la letra. Todas sus enseñanzas están orientadas hacia el crecimiento y desarrollo espiritual. Vienen a decirnos qué facetas de nuestro carácter hemos de mejorar y que asignaturas seguimos teniendo pendientes.

Entre estas asignaturas está la del Amor a los Enemigos, en la que, sin duda alguna casi todos suspenderíamos. Si ya de por sí resulta difícil amar a los amigos y/o aquellos a los que queremos, ¿qué decir de nuestros contrarios?, de esas personas que no comparten nuestro parecer, con las que tenemos disputas, malas experiencias y desencuentros.

Los espíritas debemos asumir el hecho de que cada día se nos exigirá un poco más. El evangelio es semejante a un conjunto de reglas y normas qué, en la medida que vamos profundizando y comprendiendo mejor, nos invitan a ir más lejos en su práctica.

Apreciado lector, si desconoces las Leyes Universales, este conjunto de usos y prácticas, te pueden llegar a parecer estúpidas, difíciles de llevar a la práctica y, en ocasiones mera utopía. Por poner un ejemplo, en los cálculos matemáticos, un niño apenas podrá realizar cálculos básicos, mientras que un catedrático o ingeniero realizará ecuaciones sorprendentes. En ambos casos el fondo es siempre el mismo, la numerología, no así la capacidad de utilizarlos. Del mismo modo la comprensión de los postulados del Evangelio proporcionará una visión mucho más amplia de las enseñanzas del Maestro.

Jesús efectúa una comparación entre los escribas y fariseos y sus seguidores, exigiendo a estos últimos que su comportamiento deberá estar siempre por encima de los primeros y que no pueden ni deben reaccionar ante sus enemigos del mismo modo que se venía haciendo en el pasado “Ojo por ojo, diente por diente”. Muy al contrario les ordena deben devolver bien por mal.

Al igual ocurre con el Evangelio, en la medida que nos vamos introduciendo en la comprensión de las Leyes Universales, más contenido extraemos de ese maravilloso código de conducta, y mejor entendemos el ejemplo y comportamiento de Jesús de Nazaret. Esta mayor comprensión nos encamina, día a día, a ser personas de bien, de buena voluntad y capaces de reconocer nuestros propios errores dejando de lado egoísmo, amor propio y orgullo, principales escollos que nos impiden mirar a nuestros enemigos con indulgencia y tolerancia como promulga el Maestro.

Si no somos capaces de realizar este ejercicio de control de nuestras pasiones, en el tiempo generaremos en nuestro interior otro tipo de sentimientos hacia estas personas, tales como el odio, el rencor, la envidia, etc., fortaleciendo un sentimiento de enemistad de casi imposible resolución.

Nuestro modelo, el Maestro Jesús, no sólo nos transmitió enseñanzas, también incontables ejemplos de mansedumbre, humildad y caridad, devolviendo siempre bien por mal. Su conducta fue siempre perfecta e irreprochable, y le permitía tener en todo momento una actitud de comprensión, tolerancia y respeto hacia toda la Humanidad.

Lamentablemente, el grado de desarrollo moral de aquella Civilización era muy bajo, y carecían de la capacidad de comprensión hacia la Buena Nueva que El Maestro nos dejó, especialmente las Autoridades, qué, no sólo no le reconocieron, sino que lo trataron como una amenaza. Su frase “Padre, Perdónalos porque no saben lo que hacen”, es una sublime lección de Amor.

El Maestro, conocedor de la evolución de aquellos pueblos, en aquellos convulsos momentos, -con el pueblo judío enfrentado al romano-, fue consciente en todo momento del rumbo que habrían de tomar los acontecimientos futuros.

Su sublime ejemplo nos muestra cual deberá ser nuestra actitud ante las numerosas situaciones que se nos han de presentar en el transcurso de nuestra existencia, pruebas, experiencias y acontecimientos. Nos indica como dominar nuestras pasiones, sentimientos y emociones, y, a ser capaces de controlar actitudes ante los momentos difíciles. Estos difíciles momentos siempre nos invitarán a recrearnos en los defectos ajenos, privándonos de la conveniente autocrítica.

No nos estanquemos viendo únicamente la paja en el ojo del vecino, seamos capaces de realizar un adecuada autocrítica, intentando seguir el ejemplo del Sublime Maestro Jesús, para, de ese modo, ser capaces de cambiar las cosas y evitar que en nuestro corazón aniden sentimientos de odio y venganza hacia otras personas. Estos sentimientos son siempre un pesado fardo que estanca nuestro progreso.

En este orden de ideas, recomendamos la lectura del capítulo “Amad a Vuestros Enemigos” contenido en la obra de A. Kardec “El Evangelio según El Espiritismo”. En él se llevan a cabo una serie de extraordinarios análisis que es conveniente repasar y que nos servirán como modelo para reaccionar ante semejantes pruebas.

Precisamos del arte de la reconciliación y la capacidad de tender puentes con nuestros adversarios, zanjando rencillas y resentimientos. Esto nos permitirá vernos liberados de la carga psíquica que representa llevar tan pesado fardo a nuestras espaldas, y durante largo tiempo.

Estas situaciones son tanto fruto de las imperfecciones del contrario como de las nuestras; simplemente, resulta más fácil echar la culpa al otro. Nuestra actitud será siempre determinante en el rumbo que tomen finalmente los acontecimientos.

Cuántas familias rotas y amistades pérdidas, siempre por hechos irrelevantes que ponen en evidencia nuestro escaso grado de elevación moral, que se enquistan en el tiempo, generando daño y más daño, críticas y más críticas destructivas. Pesado lastre para una conciencia, cuando, con un instante de buena voluntad, respeto y tolerancia se podrían haber resuelto tantos desatinos. Valoremos siempre la  adecuada actitud que nos librará de la miseria moral.

Siempre resultará conveniente una reconciliación con el contrario, más, de no ser posible, hagámoslo con nuestra conciencia, expulsando de nuestro interior los sentimientos que nos ligan de manera negativa en esas situaciones. Evitemos el juicio ajeno cambiando nuestras actitudes hacia el prójimo. Si a pesar de ello, no llegamos a estrechar lazos con el contrario, del mismo modo que lo haríamos con nuestros amigos y seres queridos, borremos al menos de nuestra conducta aquellos sentimientos que enturbian nuestra moral y provocan la permanencia en el tiempo del odio y rencor.

Esa es y no otra, la enseñanza que debemos extraer del mensaje “Amad a Vuestros Enemigos”. Despreciemos pues albergar en nuestros corazones sentimientos ruines y de malquerencia hacia otras personas, dejemos siempre abierta la puerta de la reconciliación y, procuremos al final de nuestro paso por la Vida no atarnos a pesadas cargas que impidan nuestra elevación y enfrentarnos al análisis de nuestra Vida con el Corazón en Paz y la Conciencia Serena.

Fermín Hernández Hernández,

©2016, Amor Paz y Caridad

SER RAZONABLES

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Ser razonables

La razón no es sólo una de las facultades del ser humano que nos ayudan a comprender el porqué de las cosas, sino que ha de ser una actitud interior de cómo enfocar nuestra vida, es decir que razón y razonabilidad han de ir unidas.

La razón no es una situación límite en donde apenas se tienen dos opciones, tener la razón o dejar de tenerla, sino que es algo mucho más amplio como que nos ha de hacer entender lo que es justo, de lo que no lo es.

El llegar a ser una persona razonable, es algo que aglutina diferentes aspectos en nuestra personalidad, como por ejemplo es el no dejarse llevar por las apariencias, saber llegar al fondo de las cuestiones, tener en cuenta más que los hechos las intenciones, ser paciente para poder observar y estudiar las cuestiones en toda su amplitud y sobre todo estar imbuidos por un sentimiento de comprensión y de estimación de las personas.

Para llegar a ser razonables no es preciso dejarse llevar sólo por la razón, hay que ir un poquito más allá, por encima de todos los razonamientos posibles están los sentimientos, están el amor y la caridad y el deber de todo ser humano de servir de ayuda y de consuelo a sus semejantes. Si no nos ponemos en el lugar de nuestros semejantes difícilmente vamos a poder saber qué es lo que necesita y en la manera y forma que debemos ayudarles.

Ser razonable implica como digo ser paciente, estar más dispuesto a escuchar que a hablar, y algo muy importante “saber ceder”, el que sabe ceder a tiempo y dejar su razón a un lado demuestra que más que sus intereses le importan los de los demás, y con esa actitud está demostrando tener la razón de su lado y estar espiritualmente muy por encima de quienes no son capaces de adoptar esta postura.

La persona razonable gusta de la comunicación y el intercambio de criterios, asegurándose así que está en buen camino respecto de sus pensamientos y razonamientos, no le importa discutir y poner a examen sus criterios porque lo que en realidad le interesa es llegar a la verdad de las cosas, aclarando así sus convicciones y contribuyendo al esclarecimiento en general de las ideas de cuantos conviven y participan en sus relaciones personales, familiares, etc.

Quien no es razonable, y sólo le interesa “su” razón, no está dispuesto a dar su brazo a torcer, se encierra en sus ideas y sólo busca para comunicarlas a aquellos que comprende que pueden estar en su misma sintonía o que por su debilidad puede convencerles fácilmente para que comulguen con él y así verse fortalecido en sus creencias. Cuando no le interesan otros argumentos que van en contra de los suyos, se irrita y se ofende, mostrándose aún más obstinado y sacando entonces las cosas de contexto, todo menos admitir cualquier razonamiento que le haga variar su posición.

Esta postura ni es noble ni va en pos de la verdad, se escuda en su egoísmo y en su ceguera espiritual no ve más allá de lo superficial de las cosas no pudiendo llegar a entender el trasfondo de las cuestiones y por lo tanto tampoco puede llegar a comprender a todos aquellos que en su afán de esclarecer las cosas van más allá de los hechos materiales.

Para ser razonable hay que estar abierto a las ideas y opiniones de los demás, sabiendo dejar aparcadas las nuestras a un lado para poder analizar lo que otros piensan, sólo así podremos ampliar nuestros horizontes e ir aprendiendo de las vivencias que la vida nos va aportando. Estar abierto es dejar entrar en nuestra razón y corazón esas experiencias que otras personas ya han vivido, personas que por su autoridad moral y por su equidad y rectitud en su comportamiento nos merecen toda la confianza, entonces podemos mediante nuestro razonamiento llegar a asimilar esas enseñanzas, basadas en la experiencia y el conocimiento de otros, y adelantar un buen tramo del camino en nuestro progreso.

Pero para poder llegar a hacer esto hace falta que sepamos despojarnos de la capa de intereses particulares creados que tenemos, que son los que en muchas ocasiones nos impiden aceptar otros criterios y formas de hacer. Si somos capaces de dejar a un lado nuestra visión particular y limitada de las cosas, entramos en el camino de la predisposición para admitir nuevas posturas e ideas, comenzamos a tener la posibilidad de ver otros enfoques y soluciones a las cosas y somos capaces de llegar a ponernos de acuerdo con otras personas con las que al principio era difícil, ya que cada cual tiene sus ideas personales y casarlas con las de los demás es a veces tarea ardua.

En este sentido hemos de partir de un principio básico, que si no se tienen principios espirituales y deseos de progreso es muy difícil de adoptar, y este es el siguiente: “muchas veces se tienen que hacer las cosas de una forma muy distinta a la que a nosotros nos gustaría o quisiéramos que se haga”.

Ser razonables por: Fermín Hernández

© 1998, Amor, paz y caridad

FRATERNIDAD UNIVERSAL

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Fraternidad Universal

Hablemos de ¡Fraternidad Universal!

Todo aquello que envuelve el asunto ovnis-extraterrestres, resultará siempre controvertido pues habrán de aparecer siempre opiniones de toda índole, bien a favor o en contra.

Se nos plantean infinidad de dudas: ¿Posibilidad de que nos visiten? ¿Sus buenas, dudosas o contrarias intenciones? ¡Quizás si nos consideran su laboratorio de pruebas? ¿Si nos visitaron en el pasado? ¿Si lo están haciendo de nuevo? Etc.

Siempre realizamos este análisis desde nuestra limitada y materialista visión del Universo. Dejamos siempre a un lado una visión espiritual de sus implicaciones y por ende la repercusión de las Leyes Universales que rigen los mundos habitados. El conocimiento e interpretación de estas Leyes nos daría, con toda certeza, una visión sumamente esclarecedora de dicho fenómeno OVNI.

Abordemos pues, un enfoque espiritual del asunto.

¿Dónde está el enfoque espiritual de esta cuestión?
¿O es que acaso no lo hay?
¿Qué motiva su presencia?
¿Es realmente necesaria?
¿Resulta adecuada o conveniente su intervención y cuáles son sus limitaciones?
¿Podemos entrar en contacto con ellos?

La filosofía espirita no se queda sin respuesta sobre tan transcendental cuestión, y mucho menos cuando desde las obras de Allan Kardec ya se han establecido bases y principios fundamentales.

Como vemos son muchas las preguntas que necesitan el apoyo y respaldo del saber espiritual. Una interpretación material nos deja prácticamente sin respuestas. Quedarse mudos ante los interrogantes que se pueden establecer, seria como si algo se le hubiera escapado al Creador, a la codificación, y eso es algo completamente descartable dentro de la doctrina espirita.

Hemos de ser valientes, tenemos el deber de aclarar lo mejor y más ampliamente posible todo lo que pueda ser concerniente a estos interrogantes. Desde nuestra posición no debemos quedarnos sin un interés sano y sincero, y mucho menos sin palabras que den respuesta a las cuestiones que la sociedad nos puede demandar, y que con toda seguridad dicha demanda va a ir creciendo de aquí en adelante.

Allan Kardec, en su obra “EL GÉNESIS”; capítulo 6, en el apartado “LA VIDA UNIVERSAL”, párrafo 54 afirma:

“Sabemos con certeza, que las obras de Dios son creaciones del pensamiento y la inteligencia, y que los mundos son la residencia de los seres que los contemplan y descubren en ellos, tras los velos, el poder y la sabiduría de quien los creó. Pero lo que interesa conocer es que las almas que los pueblan son solidarias entre sí.

Allan Kardec, desde luego es una excepción, nosotros no estamos a su altura, por supuesto, pero es extraordinario, poder profundizar y reflexionar sobre la vasta obra que nos legó, y poder penetrar acerca de tantísimas cuestiones a donde llega y alcanza su obra y sus estudios. En este aspecto, en todo cuanto concierne a la temática, ovni-extraterrestre, y muy especialmente, a la tan ahora puesta de moda cuestión sobre la «Transición Planetaria», valoramos y apreciamos de manera muy especial todo cuanto él nos supo trasladar, adelantándose siglo y medio a su tiempo.

Hay por tanto, un campo muy grande en el que podemos desarrollar aquello que el codificador del espiritismo apenas apuntó, sin profundizar demasiado, dado que no era el momento, pues no se daban las condiciones más apropiadas, y tampoco era de urgente necesidad entrar en dichos conocimientos.

Cuando Allan Kardec, nos reveló la doctrina, no existía ningún tipo de atisbo de manifestación ovni, no había prácticamente ningún adelanto técnico, no existían máquinas, el hombre ni siquiera sospechaba que un día podía viajar a la Luna, en una palabra, la ciencia y la tecnología, la ingeniería, que han supuesto una revolución extraordinaria, y han cambiado todos nuestros hábitos, costumbres y creencias, estaban por llegar, sin embargo, esto no fue un obstáculo para que los «espíritus», con la inigualable colaboración y aportación del maestro Kardec, ya nos fueran adelantando premisas en muchas materias, dígase, pluralidad de mundos habitados, con el añadido especial en el que se nos indica que la tierra va camino de convertirse «ahora», en un mundo de regeneración.

Esto debió ser una auténtica locura, en esos momentos, Allan Kardec demostró una firmeza tal en sus convicciones inquebrantable, no se detuvo en demostrar la existencia del mundo espiritual, y de su cierta comunicación con el mundo material. No se detuvo en afirmar que en la ley de la reencarnación es donde solo el ser humano puede encontrar una explicación a las desigualdades humanas, al cómo y porqué de la evolución y progreso constante de la humanidad, sino que expandió sus argumentos, se atrevió a afirmar que no estamos solos en el universo, que los diferentes astros que pueblan el espacio no están ahí como un hermoso cuadro para que los contemplemos, sino que son humanidades en busca de su adelanto y felicidad al igual que la nuestra, y lo más importante:

«Que hay una ley de fraternidad y solidaridad universal que todavía hoy nosotros no hemos sabido interpretar y apreciar».

Pero las ideas vienen cuando tienen que venir, ha de estar preparado el terreno, el ambiente y todo lo demás para que puedan fructificar.

A este respecto en el Prefacio de la obra El Cielo y el Infierno, Allan Kardec, nos dice lo siguiente:

Las ideas prematuras abortan, porque no se está bastante preparado para comprenderlas, y por otra parte, no se hace sentir aún la necesidad de un cambio de posición. Es evidente para todos que se manifiesta un inmenso movimiento en la opinión. Que se opera una reacción formidable en sentido progresivo contra el espíritu estacionario o retrógrado de la doctrina. Los que están satisfechos hoy, serán los impacientes del mañana.

En la actualidad, sin ningún género de dudas, estamos ante un panorama social diferente, hay ya un caldo de cultivo muy apropiado para profundizar en los aspectos de los que la humanidad en general comienza a demandar respuestas. Los tiempos acompañan, LA NUEVA HUMANIDAD COMIENZA A ENTREVERSE, y nosotros, los espiritistas debemos ser la punta de lanza que aclare y explique los cambios que se van a producir, y de qué manera.

La humanidad debe ser consciente de qué es aquello que se nos exige en cada momento de la evolución, y ahora se nos exige mucho, quizás más que nunca, dado que nos estamos jugando la posibilidad de poder formar parte de una nueva humanidad, la de un mundo de regeneración, por ello, hemos de colaborar en el despertar de las conciencias, es hora de asimilar los momentos que están por venir, y poner todo de nuestra parte para alcanzar la preparación precisa que nos haga ser justos merecedores para poder ser partícipes de esa grandiosa era de progreso que está ya a las puertas.

Por todo lo cual, debemos comenzar a profundizar en la posibilidad de que pueda producirse paulatinamente una especie de intercambio entre humanidades de otros mundos, con el nuestro, humanidades que provienen de mundos de regeneración, tanto a nivel mediúmnico, hecho del que ya hay pruebas fehacientes, y también a otros niveles, de los que por ahora no advertimos . Pero debemos contemplar esa posible realidad, que de un momento a otro puede producirse.

No podemos pasar por alto la LEY DE FRATERNIDAD UNIVERSAL, en mi opinión, humanidades próximas a la nuestra, que ya dieron el paso de mundo de expiación y prueba a mundo de regeneración, no pueden quedar como meros espectadores, máxime cuando la situación de nuestro planeta es la que es, ósea una humanidad necesitada de ayuda espiritual urgente, dadas las condiciones de confusión, materialismo y de enfrentamientos por doquier, ya sea en aspectos materiales, políticos, económicos, que no dejan de producirse y que parecen no detenerse, sino todo lo contrario.

Dónde quedaría pues la citada Ley de Fraternidad Universal, sin duda quedaría en entredicho. Y eso, como podemos comprender no puede ser. La ayuda viene de todos lados cuando se necesita.

¿Qué ayuda no podrá necesitar una humanidad que se precipita para realizar su transición de mundo de expiación y prueba a mundo de regeneración?

¿No supone acaso el paso más importante y decisivo que le corresponde dar a un mundo, en el proceso de su evolución?

¿Y pensamos que, como estamos remarcando, este hecho tan transcendental pueda pasar desapercibido para humanidades que ya disfrutan de una categoría superior? ¿Sabiendo lo difícil que es superar este escalón en el que nos encontramos?

Sin lugar a dudas no pasa desapercibido porque el universo está en conexión, más de lo que nosotros podemos imaginar, y por ello hay diversos hermanos de otros globos esparcidos por el universo pendientes de este paso que vamos a dar, y están preparados para ayudar, de hecho ya lo están haciendo aunque para la gran mayoría de nosotros pasan desapercibidos.

Sí, efectivamente están pendientes de todo nuestro mundo, como no podía ser de otra manera, no sólo los hermanos espirituales desencarnados, sino también los llamados extraterrestres, que no son otra cosa que hermanos nuestros, que nos quieren y están dispuestos a venir, dejando sus moradas actuales para colaborar en la obra de, Maestro Jesús aportando su granito de arena.

No olvidemos ni pasemos por alto, que además de una transformación moral, que es lo esencial para nuestra humanidad, el planeta también va a sufrir una transformación física, distintos acontecimientos se van a producir que van a suponer daños severos e importantes, y dentro de dichos acontecimientos quizás la intervención de hermanos extraterrestres sea muy significativa, por lo tanto no podemos descartar nada. En este sentido es muy interesante reparar en la obra de Divaldo Franco, «transición planetaria».

Esta es la realidad, algo que para muchos puede ser producto de la imaginación, del fanatismo o de la ignorancia, pero como decía el maestro Kardec, cuando el terreno está propicio surge la idea y después los acontecimientos que dan origen a los cambios y metamorfosis, no hay nada que pueda parar su ejecución.

Huyamos del espíritu estacionario, retrógrado o cómodo, y pongámonos manos a la obra, en primer lugar para comprender mucho mejor las cuestiones relativas a este tema y posteriormente para tomar las decisiones más oportunas que su comprensión nos depare.

Rogamos al lector, una profunda reflexión sobre todo lo aquí expuesto pausadamente, analizando con cautela, pero con mente abierta y ausente de prejuicios y preconceptos, y que extraiga su propia opinión y conclusiones. Si ocurre, se habrá cumplido el fin de este artículo.

Fermín Hernández Hernández

© 2016 Amor, paz y caridad

AMOR POR LOS HIJOS

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El amor por los hijos

Dentro del capítulo del amor, ocupa un lugar destacado el amor por los hijos. Estos no son sólo nuestra descendencia, sino que representan además un compromiso asumido hacia ellos. No solo debemos criarlos, sino que debemos hacerlo transmitiéndoles la educación y los valores necesarios para ayudarles en su desarrollo humano y espiritual.

La familia es la base de la sociedad, es ahí donde se generan las tendencias, los hábitos y las maneras en las que nuestros hijos se van a manifestar después en su entorno social, por tanto es muy importante que sepamos transmitir, a través del ejemplo, sobre todo, y de una buena enseñanza, los valores y la educación, para que sepan comportarse, y puedan tener la fuerza y la convicción necesaria para no dejarse arrastrar por lo que ven y pueden aprender en la calle.

También es verdad que nuestros hijos, traen consigo su bagaje espiritual, son espíritus independientes, y por lo tanto, llevan consigo la carga de su pasado, sus tendencias, virtudes y defectos adquiridos, con lo cual, cada uno de ellos es diferente del resto del mundo, motivo por el cual debemos saber tratar a cada uno según su necesidad, para que podamos corregir aquellos hábitos que no sean adecuados, e incentivar sus cosas buenas.

Por mucho que queramos nuestros hijos, así como traen sus viejos hábitos del pasado, también traen sus proyectos y una misión que realizar, para poder adquirir el grado de evolución que se han propuesto en la vida, por tanto, también debemos respetar ese hecho, y ayudarles a que sepan abrirse camino en la vida, escogiendo de todas las expectativas que el mundo les ofrece, aquello que llevan dentro y que va a determinar su paso por la Tierra.

Hemos de entender que, como espíritus independientes traen sus experiencias, sus proyectos, así como sus pruebas y expiaciones, y por mucho que queramos han de pasarlas, no podemos evitarlo, pero sí que podemos darles la base, por medio del ejemplo, de las enseñanzas y los conocimientos para que sepan tomar las decisiones correctas y asumir sus responsabilidades.

Así como nosotros hemos asumido un compromiso con ellos, que no consiste solo en traerlos al mundo, sino en ayudarles a progresar, ellos también nos pueden ayudar a nosotros, porque tienen cualidades y aptitudes diferentes a las nuestras, y también podemos aprender de ellos. Hemos de estar abiertos a todo, no debemos ser padres dictadores e intransigentes. El ordeno y mando no vale a estas alturas a del siglo XXI, estamos todos aprendiendo constantemente, y una de las muchas cosas que hemos aprendido es a tratarlos con amor, con dulzura y paciencia, sin dejar a un lado la firmeza para que adquieran buenos hábitos, este es el mejor método, para enseñar todo a nuestros hijos, y de ese modo al mismo tiempo estamos aprendiendo también los padres a convivir, con respeto, tolerancia y comprensión.

Aquello que no se pueda conseguir por medio del amor, del cariño y la paciencia, difícilmente se puede aprender por otros medios, me refiero a los métodos de imposición, violencia e intolerancia.

Por lo tanto, en principio debemos resaltar la gran responsabilidad que como padres recae sobre nosotros en todo lo que concierne a nuestros hijos, son una responsabilidad nuestra. No debemos confundir y trasladar a los profesores, por ejemplo, la tarea de educar a nuestros hijos. La escuela está para que nuestros hijos adquieran unos conocimientos que les van a servir de base para poder alcanzar más adelante una profesión, pero nada más, la responsabilidad de que nuestros hijos acudan al centro escolar con la debida educación y respeto hacia profesores y resto de alumnos es nuestra.

Sin embargo podemos observar que en muchas ocasiones falla este principio y nuestros hijos adquieren hábitos, costumbres y modales muy poco apropiados para su edad, convirtiéndose poco a poco en pequeños malhechores. Todo ello como consecuencia de no haberles dedicado el tiempo adecuado y no haberles transmitido una base lo suficientemente sólida para saber que no han de contaminarse de todo lo que hay en el exterior de la familia. La familia como digo es la base fundamental y es donde se deben forjar el carácter y las cualidades de nuestros hijos.

El descuido por nuestra parte de este tipo de cuestiones hace mucho daño a nuestros hijos. Muchos padres se preocupan de que no les falte de nada, como suele decirse, y es algo muy loable y digno de alabar, ya que no es fácil en muchas ocasiones conseguir este hecho. No obstante hemos de preguntarnos qué necesitan nuestros hijos, que cosas son las más importantes para ellos, además del necesario sustento. NO SOLO DE PAN VIVE EL HOMBRE.

Por tanto toda familia debe establecer una serie de principios, para poder generar y potenciar las bases de la sociedad que deseamos para nuestra humanidad. La familia es una  micro-sociedad, lo que encontramos en ellas es lo que hay fuera de ellas. Por lo tanto además la familia debe ser el refugio, «bien entendido» para nuestros hijos en donde puedan encontrar el abrazo, la comprensión y la fuerza que necesitan para enfrentarse en el día a día ante las pruebas que la sociedad les depara.

Tan importante es la parte material, como la espiritual para nuestros niños, si no se alcanza un equilibrio entre ambas corremos el peligro de convertir a nuestros hijos en pequeños déspotas, que solo valoran las cosas materiales y que nos van a exigir más y más cada día, sin ni siquiera ser conscientes de lo mucho que cuesta a los padres mantener en pie la «casa» con todo lo que   ello conlleva. Si no les transmitimos los valores éticos y morales, se van haciendo cada día más egoístas, porque es algo que está ahí, intrínseco en la materia, y en el entorno social, con lo que espiritualmente habremos fracasado en ese aspecto tan importante.

Nuestros hijos son lo que más queremos en este mundo, queremos para ellos lo mejor, queremos verlos felices, con salud, queremos evitar que sufran, que lloren, etc., y esto a veces nos lleva al sentimentalismo, y nos excedemos en darles todo lo que nos piden.

Amar a nuestros hijos no significa darles todo lo que quieren, sino en saber qué es lo que necesitan, es ponerles también las limitaciones y el freno a lo que por sus instintos y tendencias traen del pasado, para eso estamos ahí, lo mismo que hay que saber darles, hay que saber también quitarles. Complacerles a veces es muy fácil, y nos quitamos un problema del medio.

Decir no es más difícil, hay que explicarles, hay que hacerles entender, es una labor constante, una labor del día a día, que requiere mucho tiempo y esfuerzo por nuestra parte  y en ocasiones porque volvemos cansados del trabajo, por un programa de televisión que nos apetece ver, les quitamos el tiempo que necesitan a nuestros hijos, y dejamos de transmitirles la educación que deben adquirir.

Por fortuna en estos tiempos contamos con una gran ayuda por parte de educadores, la sociedad ha avanzado mucho, la psicología ha desarrollado infinidad de técnicas y métodos para que sepamos cómo corregir y ayudar al crecimiento de nuestros hijos, si queremos podemos formarnos y adquirir los medios y los conocimientos para ayudarles de la mejor manera, sin miedo a equivocarnos, sobre todo cuando estos presentan problemáticas difíciles.

En base a estos argumentos hemos de entender que nuestros hijos, vienen para recibir de nosotros una gran ayuda en cuanto a la adquisición de buenos valores y principios, que hemos de transmitirles con el ejemplo, y sobre todo con amor, un amor desprovisto de sentimentalismo, cuando haga falta, y un amor que no esté basado en el materialismo, sino en el respeto y comprensión de todos.

Hemos de ver a nuestros hijos no sólo como niños, sino como un carácter en formación, por un lado, y por otro con todo lo que traen del pasado, lo cual debemos descubrir a tiempo para poder corregirle aquellas faltas que manifiesta y que desde pequeñitos sí se pueden corregir. Por lo menos por nuestra parte que no sea.

Fermín Hernández Hernández

2016, © Amor, paz y caridad

ACEPTAR LOS ERRORES

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Reconocer los errores

Uno de los principios fundamentales que nos han de acompañar en todo momento de nuestra corta vida en esta existencia es que estamos aquí para aprender constantemente, hemos de ser conscientes, si es que aún no lo somos, de que somos espíritus en estado de evolución y que nuestros valores humanos se hallan todavía en estado incipiente. Para ello basta con que se nos ponga a prueba en diversas situaciones y veremos como lo más fácil es que nos salga el egoísmo, la comodidad, el orgullo, la rebeldía, todo en muchas de las ocasiones menos dar nuestro brazo a torcer y comprender que podíamos haber actuado mejor, o simplemente de que podemos hacer mucho más de lo que hacemos.

A todos nos cuesta poco decir que no somos perfectos, pero es más difícil admitir nuestras imperfecciones y nuestros errores, eso es algo que como no esté muy claro no solemos admitir con docilidad, antes al contrario nos podemos molestar e irritar y adoptar una actitud a la defensiva. No somos lo suficientemente conscientes de que en el aprender está la salsa de la vida, y que por lógica si admitimos que no somos perfectos podemos cometer infinidad de errores a lo largo del día.

Dice un viejo refrán que de humanos es errar y de necios perseverar. Esta expresión es exacta, como seres humanos que somos es normal que en muchas experiencias que vivimos a lo largo del día podamos equivocarnos, malinterpretar unas palabras, no saber ponernos en la situación de los demás para poder ayudarles, y un largo etcétera, pero en eso no hay nada de malo en especial, simplemente que es mucho lo que debemos aprender, y que naturalmente si en nuestro deseo está el progresar espiritualmente hemos de adoptar una predisposición favorable para la aceptación de nuestros errores y la consecuente rectificación.

El hecho de estar dispuestos cuando las circunstancias así lo adviertan para reconocer los errores y poder dar un paso adelante, es algo que como seres humanos nos engrandece, en primer lugar ante los ojos de Dios y también ante aquellas personas nobles y sensatas que saben lo que cuesta en un principio dar ese paso. No es algo que nos empequeñezca o por lo que debamos sentirnos inferiores, todo lo contrario, es un acto de humildad y de gran valor espiritual que nos da además la gran ventaja de poder desprendernos de tendencias o hábitos que no están encauzándonos por el camino más certero, ello nos conduce a la situación ideal, que es la de no estancarnos en ninguna casilla, y que nos permite ir a más y lograr que nuestro carácter vaya modelándose y perdiendo hábitos que no son positivos, sino negativos.

Esta es una piedra en la que algunas personas tropiezan, tomando sus defectos como virtudes. También los hay que además de esto argumentan en cuanto a su forma de ser que ellos son así y que no pueden cambiar. Con estos dos pretextos estamos cerrando de un portazo toda posibilidad a que nuestro espíritu pueda hacer ese trabajo tan importante que ha venido a hacer en la Tierra, que no es otro que el de ir perfeccionándose moralmente adquiriendo hábitos y conductas cada día menos materiales y sí más espirituales.

La rebeldía y el orgullo son otros grandes obstáculos que nos impiden progresar espiritualmente, ya que es muy difícil que aceptemos que estamos equivocados en alguna conducta o cuestión, no sólo eso sino que vemos en las personas de nuestro alrededor que son ellos los que están actuando de forma equivocada y por ende les achacamos nuestra desdicha o infelicidad. Lo mejor en estos casos es abrir nuestra mentalidad e intentar comprender a las otras personas, para ver si el error está en nosotros y que es debido a nuestra actitud mental desequilibrada y cerrada la que nos impide aceptar otras formas de hacer las cosas que no sean las nuestras.

Toda aquella persona que no está dispuesta a admitir que se puede equivocar está colapsando toda ayuda que se le pueda ofrecer, porque en su obstinación es presa fácil de sentimientos y estados de ánimo que le oscurecen la razón y le privan de toda posibilidad de comprender otras actitudes y de ese modo comenzar a conocerse un poco mejor a sí mismo, que es una cuestión siempre válida y que hemos de tener presente.

Quién crea conocerse lo suficiente y pensar que nunca se equivoca tiene todas las posibilidades para estar en continuo desatino porque ha cerrado toda posibilidad para su mejora interior y su mentalidad le impide progresar y abandonar viejos conceptos y criterios que quizás podrían haber sido válidos en un momento, pero como todo evoluciona hemos de estar siempre dispuestos para admitir nuevos conceptos e ideas que nos van a enriquecer nuestra persona, nos van a ayudar a ir con el progreso moral y van a mantener nuestro espíritu abierto a esa transformación que nunca nos ha de faltar en nuestro ímpetu por ir a más.

Por último, quiero insistir en la idea de que reconocer los errores equivale a estar dispuestos a cambiar sin ningún tipo de peros, y que esta situación nos eleva espiritualmente como no podemos imaginar, y que por ello debemos sentirnos dichosos de poder realizar en nuestra persona este cambio, lejos de sentirnos humillados o rebajados, pues sólo los humildes y los que están henchidos de un verdadero deseo de progreso espiritual pueden hacer esto.

Aceptar los errores por:      Fermín Hernández Hernández

1997 © Amor, paz y caridad

AQUÍ Y AHORA

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Aquí y ahora
Moais en la isla de Pascua.

Existen multitud de programas de televisión, series de documentales, y artículos en revistas especializadas que intentan hacer un estudio e investigación lo más completo y profundo del fenómeno extraterrestre a lo largo de la historia de nuestro planeta.

Se centran en antiguas civilizaciones, monumentos, templos de culturas de otrora, vestigios de todo tipo que se hayan esparcidos por toda la humanidad. Intentan relacionar todo lo que puedan estos vestigios y restos de culturas ya desaparecidas, con los astros, las estrellas, y hallar la conexión que puede existir con la llegada y existencia de alienígenas en nuestra humanidad, ya que en muchos casos no hay un explicación lógica y razonada del porqué, como y para que se han construido muchas de los restos, templos y todo tipo de monumentos, en un momento de la historia de la tierra en la cual no había ni la tecnología, ni los conocimientos, para poder levantar dichos monumentos.

 Con lo cual hay teorías que alumbran la posibilidad de que haya habido una participación y una gran contribución de estos seres en la construcción de dichas estructuras. Surgen pues,  multitud de teorías y de ideas que acercan a los extraterrestres de una manera clara a nuestra humanidad. Pero casi siempre desde un pasado remoto y lejano.

 Igualmente existen muchas teorías sobre la diversidad de tipos de extraterrestres, a saber grises, verdes, reptilianos, gigantes, de cabeza enorme etc,., en la mayoría de estos casos, todo este tipo de tipología responde sin ningún género de dudas, como ya lo estudiamos en un artículo anterior, a la intervención de la parte espiritual negativa dentro de este fenómeno, que nos transmiten todo tipo de formas y de aberraciones para llevarnos a la confusión.

 Hemos de entender que, los seres que formamos parte de la evolución, a medida que vamos progresando, ocupamos cuerpos y formas más bellos. Así ha sido y así será, el ejemplo lo tenemos en nuestro propio mundo, ya que sabemos a ciencia cierta que hace miles de años, los primeros pobladores de la tierra, aquellos primeros homínidos, poseían cuerpos y formas mucho más densos y rudimentarios que en la actualidad, por tanto hemos sufrido un proceso natural de evolución hacia mejor.

 Del mismo modo debemos desterrar todas aquellas ideas o concepciones que, pretendan darnos o mostrar una imagen de seres extraterrestres, con formas grotescas, animalescas o deformes, ya que a medida que se va progresando, el espíritu se va envolviendo en formas materiales más sutiles, bellas y perfectas. No pueden venir seres de mundos superiores, con un grado de desarrollo y adelanto tecnológico, por un lado, y por otro lado bajo formas y figuras que causan rechazo, y hasta repugnancia.

 Volviendo al hilo conductor de este artículo, observamos cómo los estudios e investigaciones están centrados en hacernos comprender y también en demostrar que no hemos estado solos, y que hemos participado de una ayuda de seres de «otras moradas» desde tiempos muy remotos, lo cual es muy plausible, pero sin embargo, también observamos que hay un vacío, y que no se está explicando que hoy y ahora, también están aquí, y que aquí y ahora se debe a que se está llevando a  cabo la culminación de un fin de ciclo vital para nuestra humanidad, en el que estos hermanos han sido y lo son, una parte muy activa.

 Y si es importante conocer y comprender que, han estado, a nuestro lado desde épocas inmemoriales, todavía es más importante conocer y, por tanto divulgar, que están aquí y ahora en este fin de ciclo, en el que tanto nos estamos jugando, y en el que de manera irremisible la ayuda y participación de estos hermanos juega un aspecto crucial, aunque a muchos de nosotros se nos puede estar pasando desapercibido, este mensaje y este capítulo de nuestro fin de ciclo.

 A quien le puede parecer lógico y natural que haya habido presencia extraterrestre durante diferentes épocas y civilizaciones de nuestra humanidad, en otros tiempos remotos, y ahora al filo de un cambio tan crucial como supone la transición planetaria, no haya esta presencia y esta colaboración.

Es como si un agricultor se preocupara con todo su celo y dedicación a la siembra y se olvidara por completo de la cosecha, no es razonable, y por lo tanto debemos rechazar esta idea y acoger la primera como la natural y más probable. Por lo tanto, si los extraterrestres han estado colaborando con nuestra humanidad en otros momentos de nuestra civilización, sin duda alguna, para contribuir en nuestro progreso, como no ahora, que estamos llegando al fin de esta etapa no van a seguir colaborando.

Siguiendo este razonamiento, no nos podemos extrañar en modo alguno, de que estén aquí y ahora, si bien hemos de aceptarlos como algo natural y positivo. De igual manera que aceptamos la ayuda y presencia de los hermanos espirituales, los que a pesar de estar sin materia, colaboran, y de qué manera, con el proceso de evolución de nuestra humanidad, sin hablar de la ayuda que a nivel personal llevan a cabo con los seres queridos y familiares. Y sin embargo, todavía hay millones de personas en todo el mundo que no creen, ni admiten, ni su existencia, ni la ayuda que nos prestan.

A nosotros los espiritistas, esto no nos inquieta, sabemos que es cuestión de tiempo y de madurez espiritual, hay una gran parte de nuestra humanidad que todavía, hoy en día, no está madura para concebir en toda su extensión la filosofía espiritista, y mucho menos las relaciones del mundo espiritual con el corporal, pero todo a su tiempo, por muchos que sean los que no estén preparados no les da la razón. Lo mismo acontece con el tema ovni-extraterrestres.

 No debemos permitir que nuestro desconocimiento e ignorancia del tema nos lleven de igual modo al rechazo y descarte sin más, de la ayuda y colaboración que los hermanos extraterrestres aportan a nuestra humanidad.

 Al contrario podemos afirmar que,  a medida que se va investigando y profundizando en toda esta materia, siempre por supuesto de la mano del conocimiento espiritual, vamos adquiriendo más profundidad en el tema, nos vamos aclarando más y más, y contemplando muchas más expectativas y visión del mismo, contemplando esta cuestión con la mayor naturalidad, lejos de las fantasías y el fanatismo.

 Lo único que diferencia a los hermanos extraterrestres, de los hermanos espirituales, es que los primeros vienen con materia, pero su filosofía es la misma, la ayuda y la caridad por encima de todo, siendo unos colaboradores fieles a la ley de fraternidad universal.

 Aquí y ahora por: Fermín Hernández Hernández

2015 © Amor, paz y caridad

 Los espíritus del Señor que son las virtudes de los cielos, se esparcen por toda la superficie de la Tierra como un ejército inmenso, apenas han recibido la orden; parecidos a las estrellas que caen del cielo, vienen a iluminar el camino y a abrir los ojos a los ciegos.

 El evangelio según el espiritismo, prefacio, Allan Kardec

AMOR CONYUGAL

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Amor conyugal

El amor, que es quizás la palabra más grande que podamos encontrar, tiene muchos significados, y se puede manifestar de mil y una maneras, en esta ocasión hablaremos del amor conyugal.

 No cabe duda que el amor comienza por las personas que tenemos más cercanas, con las que significan más para nosotros, en general las personas más allegadas, y conforme va creciendo se va ensanchando y abarcando más capas de la sociedad y de la naturaleza.

 Nuestra pareja, suele serlo todo especialmente en los momentos en que se producen el flechazo y el enamoramiento, la vida nos parece poca cosa si nos falta la persona querida, a la que solemos verle solo virtudes, y muy pocos o ningún defecto, la ponemos en un trono, y no vemos más que por sus ojos. Toda nuestra vida daríamos por ella, a la que  le dedicamos todos los esfuerzos, la dulzura, las atenciones, solo vemos por ella, lo demás ocupa un segundo lugar.

 Esto es en la primera etapa, en la que lógicamente hacemos todo lo posible por ganarnos su mutuo amor, conquistarla y así poder establecer una relación sólida y estable. En esa etapa, en la que descuidamos nuestras emociones, en el sentido de que no las controlamos, como se dice vulgarmente, estamos ciegos, y no somos equilibrados ni coherentes.

 Después viene la convivencia, la rutina, el todos los días, y poco a poco vamos viendo las cosas con más normalidad, empezamos a descubrir los defectos de la persona amada, ya no la vemos  tan perfecta, y comprendemos que es una compañera del camino, eso sí una compañera especial con la que nos hemos comprometido a emprender un etapa de nuestra evolución, un etapa de ayuda mutua, y de realizaciones y experiencias conjuntas.

 Se pueden diferenciar dos etapas, la material y la espiritual. La material sería esa primera parte, la de la conquista, la de mostrar lo mejor que tenemos, y ver solo lo bueno de la persona amada.

 Y la espiritual que es la que nos importa, y a la que vamos a darle especial mención, es la que conlleva entender el significado real de la relación de pareja, en lo que lo más importante y a destacar es la responsabilidad común e individual al mismo tiempo, de ambos cónyuges, y el sentido de unidad que les debe acompañar, sin perder la individualidad.

 Para entender mejor esta cuestión me valgo de unas estrofas de la poesía de Kalil Gibrán de su obra El Profeta, en el capítulo que habla del matrimonio.

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Sí; estaréis juntos en la memoria silenciosa de Dios.

Pero dejad que haya espacios en vuestra cercanía.

 Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.

Amaos el uno al otro, pero no hagáis del amor una atadura.

Que sea, más bien, un mar movible entre las costas de vuestras almas.

 Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea independiente.

Las cuerdas de un laúd están solas, aunque tiemblen con la misma música.

Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero lo tenga.

Porque sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.

Y estad juntos, pero no demasiado juntos. Porque los pilares del templo están aparte.

Y, ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble.

[/infobox] La responsabilidad es común, pero no hemos de perder de vista que, como espíritus somos entidades individuales, y cada uno tiene su responsabilidad a la que ha de responder, de si mismo. Dicha responsabilidad, que es la base de todo, nos lleva a que indefectiblemente, cada uno ha de asumir tanto su rol, como las tareas básicas que le son más apropiadas, y que como pareja han de llegar a un acuerdo mediante el cual se establecen de buena fe, y para el mejor desenvolvimiento de la relación y del hogar,  dichas tareas.

 El amor entre la pareja es fundamental, pues si este no existe difícilmente se van a poder sostener  los objetivos comunes, las metas propuestas, etc. El amor es la energía que nos moviliza espiritualmente, es la fuente de la que extraemos tanto las fuerzas, como la ilusión, sin él los sueños se evaporan, y la rutina y la monotonía van acaparando el lugar que ocupaban los sueños y las aspiraciones conjuntas.

 Por lo tanto el amor de los primeros momentos, hemos de cuidarlo, mimarlo para que no se convierta en un espejismo, en una suerte de egoísmos, que abocan a la pareja solo al aspecto material y humano, que busca nada mas que el goce material y del momento. Ese amor hay que transmutarlo en respeto, confianza, complicidad, cariño, afecto por doquier, pero para que vaya creciendo y dotándonos de más fuerza y más ilusión cada día, de más capacidad de entrega y de afinidad entre la pareja.

 De lo contrario, si no entendemos el significado de «pareja» haremos del amor una atadura, un objeto posesivo y un fin, que solo busca la satisfacción propia. Sin embargo, el amor no es un fin en sí mismo, es un medio para crecer y desarrollarnos, para expandirnos y alcanzar más y mejores cotas de felicidad y de comunión con toda la obra de la creación.

 La unión hace la fuerza, pues bien cuando hay amor auténtico, tanto humano como espiritual entre dos personas, esa fuerza se multiplica, porque el uno le da al otro lo que no tiene, lo que le falta, y le puede dotar en un momento dado del impulso, la ilusión, la fe, aquello que le falta para emprender esa labor, para enfocar ese reto, para superar una debilidad, etc., todo cuando uno no puede conseguir por sí mismo, podría conseguirlo con la ayuda inestimable de la pareja amada.

 El amor en la pareja puede potenciarnos enormemente nuestra personalidad, si el amor es sincero, verdadero y el uno quiere lo mejor para el otro, lo mejor desde el punto de vista espiritual.

 Y por otro lado el amor mal entendido, mal orientado, en su vertiente egoísta, material, del amor de pareja que solo espera recibir, que solo desea exigir, que no está basado en el respeto sino en la fuerza y en el yo, ese amor está destinado a la frustración y a la destrucción de la personalidad, convirtiéndonos en bestias y en seres ruines y despreciables.

 Por tanto es mucho lo que se pueden aportar dentro de una pareja los cónyuges, la unión conyugal puede ser el puente que les eleve a un crecimiento en valores inmenso, moralidad y ejemplo que después transmitirán a los hijos, y el hogar se puede convertir en un refugio, en un paraíso, en un hogar de bienes y felicidad, que es lo que debe ser.

 No olvidemos que el progreso espiritual es un trabajo individual, que hay muchos elementos que nos pueden servir para potenciarlo y adquirir en una existencia una serie de pasos muy positivos que nos ayudan al alcanzar ese desarrollo, el matrimonio y la relación de pareja es uno de ellos, y muy importante, pero siempre y cuando esté basado en el respeto, la libertad, y la sinceridad.

 Por último resaltar que la función del matrimonio ha de servir, sobre todo, para que la pareja se ayude recíprocamente, este es sin duda uno de los compromisos que lleva aparejada la relación de pareja, la ayuda del uno al otro, tratando siempre de contemplar lo que es mejor para el progreso espiritual, lo cual como sabemos es el objeto de nuestra estancia  la tierra.

Fermín Hernández Hernández

©2015, Amor, paz y caridad

 

 

RECOMENZAR

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Recomenzar

«Amad a vuestros enemigos, porque si amáis a los que os aman qué mérito tendréis, también hacen eso los pecadores.”

Esta fue una de las grandes enseñanzas que nos dejó el gran Maestro Jesús, y que en muchos casos todavía hoy constituyen una asignatura pendiente para la gran mayoría de los seres humanos que poblamos el planeta. Sin embargo, las enseñanzas que nos legó este embajador del cielo en la tierra, el más grande maestro que ha encarnado en nuestro mundo, no son para leerlas y observar cuán grandes son sus enseñanzas y ejemplos o cuánta sabiduría rebosan esas palabras. Al igual que los mensajes del espiritismo y de otras religiones y conceptos espirituales, son enseñanzas para llevarlas a la práctica y para vivir las experiencias que nos hagan progresar más rápidamente.

En efecto con estas enseñanzas tenemos siempre a nuestro alcance un baremo para que podamos comprobar nuestro estado espiritual, y si en verdad estamos dando pasos en el camino espiritual y, por tanto, progresando moralmente, que es en gran parte a lo que venimos a este mundo con una materia. Si no llevamos las palabras del evangelio a la práctica, poco estaremos adelantando y por eso mismo estaremos contrayendo una gran responsabilidad de nuestros actos en la tierra, es por eso que he elegido este artículo en este principio de año, para que hagamos repaso de aquellas cuestiones que podemos tener pendientes y de este modo hacer un serio compromiso de empezar el año con una serie de objetivos encaminados a no dejar que sigan siendo asignaturas pendientes temas de importancia como guardar rencor, odio u otro tipo de sentimientos hacia alguna persona.

No podemos permitirnos el lujo de mantenernos así por más tiempo ya que son 20 siglos los que han pasado desde que el Maestro pasó por la tierra y hemos tenido tiempo suficiente para madurar y para poner a nuestra alma en condiciones de no poder admitir en su interior este tipo de sentimientos. Sentimientos que son de una bajeza tal que todo aquél que los posea no puede decir abiertamente que sustenta esta o aquella ideología. Lo mismo ocurre con el aspecto de la caridad y del perdón; si a estas alturas y conociendo además la proximidad tan cercana del cambio de ciclo que va a experimentar nuestro mundo convirtiéndose en mundo de regeneración, no podemos seguir albergando en nuestro interior rasgos de egoísmo, de orgullo, de soberbia, etc…, porqué entonces estamos demostrando que no hemos entendido el valor de las enseñanzas y que no hemos puesto el empeño suficiente en doblegar estos defectos tan graves, a cambio de poder vestir nuestra alma de esos valores humanos tan preciosos como lo son la caridad, el perdón y la humildad.

Si pertenecemos a cualquier ideología espiritual hemos de demostrarlo con las obras y con nuestro comportamiento diario. No se puede estar siempre diciendo lo mismo, que hay que ser buenos, que este libro dice esto, que la reencarnación nos explica el porqué de tantas cosas, no, no se puede seguir hablando y enriqueciéndonos de conocimientos porque entonces corremos el grave peligro de estancarnos sin llevarlos a la práctica, de caer en la rutina y en la monotonía y llegar incluso a aburrirnos, con lo cual estamos a un paso de abandonar aquellas primeras inquietudes e ilusiones, en dejarnos abatir por la parte material que tan fuerte está en nuestros días.

Es preciso que nos mantengamos activos, teniendo cada día un porqué, un objetivo, una ilusión, una razón de vivir, y estas cuestiones las tenemos dentro de nosotros mismos, con la reformas de nuestro ser interno tenemos una fuente inagotable de trabajo para no aburrirnos nunca, porque se trata de ir perfeccionándonos día a día, tratando de dar mañana un poquito más de lo que he dado hoy, de tener más paciencia, más delicadeza, más comprensión, más caridad, más amistad, más amor… en definitiva menos egoísmo y más fe en la vida espiritual en la que tanto decimos que creemos, y de la que tanto hablamos.

Por eso al comenzar un nuevo año puede ser un momento apropiado para situarnos, como en una rampa de salida, cogiendo más ilusión que nunca y proponiéndonos conseguir nuevos objetivos y metas que tenemos pendientes. Es un momento ideal para plantearnos un reto a nosotros mismos, diciéndonos: sí, un año más voy a empezar, pero no un año cualquiera, este va a ser mejor que los anteriores, porque tengo más experiencia, más fe y más ganas de triunfar en todas aquellas cuestiones espirituales de las que todavía carezco, es el momento de redoblar esfuerzos, es época de decir sí, voy a perseverar y me voy a mantener en plena forma porque no me  olvido del por qué y para qué estoy aquí, y de lo mucho que puedo hacer a favor de mis semejantes y de mí mismo por contrapartida.

En la perseverancia vamos a encontrar la clave de no caer en ese estancamiento tan peligroso que mencioné anteriormente, y en la renovación de las metas y objetivos que han de ser nuestro caballo de batalla diario. Es mucho lo que aún nos falta por conseguir, así como es mucho lo que hemos venido a ofrecer por tanto iniciemos una nueva etapa en la que dejemos atrás todo tipo de barreras e impedimentos que nos hayan podido impedir que realicemos ciertas cosas, que no hayamos podido tener la suficiente amistad con otras personas, pensemos que en la amistad está una parte importante de nuestro éxito en la tierra y comencemos a reparar errores que podamos haber cometido.

Comencemos a poner las enseñanzas en práctica dejando en un segundo plano la parte teórica, en el sentido de que esa ya la hemos adquirido pero ¿tenemos la práctica?

Recomenzar por: Fermín Hernández

1997 © Amor, paz y caridad