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IMPULSO DE TRASCENDENCIA HUMANA

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Impulso de trascendencia humana

“DEOTROPISMO”

«Invocado o no invocado, Dios está presente.»

Erasmo de Rotterdam, Humanista y Filósofo, s. XVI

Lo que determina la presencia de la evolución consciente del ser es el impulso de trascendencia, el ansia bio-psíquica del hombre de proyectarse más allá de sus limitaciones humanas, en la búsqueda de lo divino. Una conciencia madura procura siempre elevarse, crecer, aunque haya partido de una conciencia inmadura.

La propia función de la muerte, en todos los reinos de la Naturaleza y no sólo en lo humano, es transformarse, desenvolver las potencialidades latentes, llevándolas a las mayores realizaciones posibles de sí mismas. Es por esto que aquellos que confunden el sentido de la vida y de la muerte apegándose a la vida material pierden el significado auténtico de la existencia humana, que es trascender en conciencia en un camino cuyo final es la plenitud e integración del ser en la conciencia divina. Y para llegar a la plenitud, el único camino para trascender es el amor, como afirmó el notable psiquiatra Viktor Frankl:

«El amor es la meta más elevada y esencial a la que puede aspirar el ser humano, la plenitud de la vida está en el amor y se realiza a través de él.»

Por ello, encontrar el sentido profundo de la existencia es descubrir el significado de la misma centrando sus objetivos en lo verdaderamente importante: aquello que no muere, que se transforma, que trasciende pasando de una dimensión a otra, elevando sus registros de progreso y adelanto y que retorna de nuevo a la vida en la búsqueda de ese propósito superior que es la evolución espiritual de nuestra esencia divina.

Y ese agente que se sublima, se eleva y se perfecciona de forma constante a pesar del tiempo, las eras y el espacio es el alma humana. El espíritu. De ahí que aquellos que sólo prestan atención a su vida sensorial y física, ignorando su ser profundo e inmortal, desperdician un tiempo precioso perdiendo las oportunidades de aprendizaje espiritual que la vida les presenta.

“Aquellos que se apegan a la propia vida la perderán, y los que la pierden, en verdad, la ganarán”.

Jesús de Nazareth

Este impulso del que hablamos no es otra cosa que un “deotropismo” inevitable. Pues se trata de la finalidad última con las que Dios creó al hombre; a saber: reintegrarnos con ÉL, en plenitud de las condiciones latentes y realizaciones superiores que el Creador colocó en nuestra conciencia cuando nos creó. Es el antiguo concepto de la palabra latina “re-ligare” (volver a unir) del que en los tiempos pretéritos surgió la palabra religión.

En el hombre, este impulso es de trascendencia de la propia conciencia, mientras que en otros reinos inferiores de la naturaleza (animales y plantas) obedece a las fuerzas naturales del instinto y el tropismo propio de la especie mediante el cual se dejan llevar por la corriente de la vida que los impulsa. Por ello, la intención de la Mente Superior de Dios incluye necesariamente al hombre que muere para renacer en el mismo ritmo ascensional de las cosas y de los seres. Pero en el caso del hombre le exige la toma de conciencia espiritual en un determinado punto de su trayectoria. Es la planificación divina para el hombre, que contempla la complejidad y temporalidad de su trayectoria y que de forma poética podríamos resumir en la siguiente frase:

“Id, recorred los desiertos, montañas y mares. Apoderaos de cada molécula viva que encontréis en el camino y creced, creced y creced y volved a mí convertidos constructores de mundos, en guías de humanidades”

El impulso de trascendencia que se encuentra asentado en el espíritu humano supera los hitos y espacios temporales de la vida humana. Por ello, la muerte y el nacimiento no son más que episodios necesarios y obligatorios de esta fuerza imparable que dirige al ser humano hacia su destino final: el del reencuentro con su creador, en plenitud de capacidades individuales y colaborando con la Mente Divina al convertirse en ejecutor de sus planes.

Vibrando al unísono con las fuerzas superiores de la creación impulsadas por el Amor Divino. Esto supone un estado de felicidad y dicha inenarrable que, lejos de asentarse en la ociosidad irresponsable y fatua, supone actividad incesante, trabajo constante y permanente al servicio de la obra de Dios en todas las partes del universo donde nos encontremos.

Cuanto mayores son las perfectibilidades alcanzadas por el espíritu puro (aquel que ya no necesita reencarnar al haber superado las pruebas de los mundos físicos), su capacidad creadora es más expansiva, convirtiéndose al final en constructores de mundos y guías de humanidades. Son las fuerzas superiores del cosmos que, integradas, pero independientes de la Conciencia Cósmica, dan curso a los planes de la Mente Divina ejecutándolos mediante el trabajo, la sabiduría y el amor que han llegado a alcanzar en su trayectoria de acercamiento a Dios.

Todo comienza pues con este impulso inconsciente en los reinos inferiores de la naturaleza, con la energía vital o principio espiritual que existe en cualquier molécula que viene a existir y que con los milenios llega a alcanzar la fase humana y se transforma en un espíritu inmortal con la capacidad de llegar a Dios mediante su propio esfuerzo, desarrollando su nivel de conciencia hasta niveles insospechados.

La propia naturaleza del periespíritu, ese envoltorio que hace de lazo o unión entre el cuerpo y el alma, nos permite comprender el proceso de depuración y transformación del alma humana, pues allí vemos los millones de años que la trayectoria del espíritu ha necesitado para despertar a la conciencia inmortal que es. Y por ello encontramos la herencia, la memoria psíquica y biológica, los automatismos desarrollados, el inconsciente y una serie de características que vienen a probar el plan divino para con el alma humana.

Ese impulso inconsciente, que se refleja como instinto en los reinos de la naturaleza inferiores, se convierte en el hombre en impulso consciente cuando despierta a la realidad inmortal de su auténtico ser. Y siempre es Dios el «primer motor», como afirmaba Aristóteles, que como causa primera inicia el movimiento del universo físico y espiritual cuando lo crea mediante un acto de su voluntad. ÉL, que siempre está presente, independientemente de que creamos en su existencia o no, como afirma Erasmo de Rotterdam en la famosa frase que encabeza este artículo y que, siglos después, adornaba la entrada de la consulta del gran psicoanalista Carl G. Jung en Zurich (Suiza).

Comprobamos entonces cómo todo en el universo está pensado para la plenitud del espíritu que progresa; el periespíritu es un ejemplo de herramienta que el alma necesita, la reencarnación es otra, y así sucesivamente. Ahora bien, todo ello quedaría en nada si en el interior de la chispa divina, nuestro espíritu inmortal, no brillara con fuerza inextinguible e inmarcesible el impulso vital y trascendente de Dios animando al espíritu en su recorrido milenario.

Pues es la propia conciencia, como atributo esencial del espíritu, la que trasciende la proyección de la realidad humana antes del nacimiento, durante la vida y después de la muerte. Con ello crecemos en inteligencia y virtudes que vamos alcanzando en nuestra trayectoria evolutiva a través de los mundos, las etapas y los hitos de nuestra propia “escalera de Jacob”.

Una escalera propia, individual, única e intransferible, que nadie puede recorrer por nosotros, en la que avanzamos hacia Dios, y donde ÉL, como supremo arquitecto universal, nos impulsa permanentemente, nos guía a través de sus leyes y nos ama de tal forma que la directriz que colocó en nuestra alma, al crearnos, tiene como destino final la plenitud y la dicha a la que estamos destinados todos, sin excepción alguna.

Impulso de transcendencia humana por: Redacción

2026, Amor, Paz y Caridad

“Del átomo al ángel… Todo se encadena en el Universo”

 Allán Kardec

CONSTERNACIÓN

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Consternación

Estoy, Señor, consternado
por los crímenes del mundo,
que con desprecio profundo
reniega de tu legado.

Ya no hay principios divinos,
ya no hay principios humanos
que frenen a los tiranos
y vulgares asesinos.

Dios no existe para el hombre
que se entrega al terrorismo
y mata por fanatismo,
por más que invoque Su nombre.

Ese Dios no es verdadero,
es un símbolo del mal
que el humano irracional
maneja, astuto y artero.

Es un ardid del engaño,
de la astucia un argumento;
de la falacia instrumento
y la injusticia el amaño.

Es la humana negación
del Dios del Amor fraterno,
del Padre justo y Eterno
que mos inclina al perdón.

Dios es Amor y no mata,
Dios es Verdad y no miente;
Dios el crimen no consiente
ni al que le ofende maltrata.

Dios es Antorcha Divina
que ilumina las conciencias,
y de todas las creencias
el fanatismo abomina.

Es la Bondad soberana
y la Justicia Perfecta,
y la redención, la meta
de la imperfección humana.

El hombre, para ser libre,
no necesita matar;
le basta con perdonar
y que en amor siempre vibre.

Del yugo de sus pasiones
romper las férreas cadenas,
y conquistar por las buenas
a los demás corazones.

Pues las cadenas reales,
las verdaderas cadenas
que abruman y causan penas
son aquellas pasionales.

El hombre que así lo entiende
no equivoca su camino,
modifica su destino
y hacía las cumbres asciende.

No retarda su progreso
por más que el mundo le ignore
y de su acción no valore
la evolución y el progreso.

No es fácil este camino,
no es fácil esta ascensión
para todo corazón
con ansias de lo Divino.

Mas sin esfuerzo no hay nada
que se pueda conseguir,
y es preferible el subir
que abismarse en la bajada.

Convertirse en asesino
o despótico tirano,
practicando lo inhumano
e ignorando lo Divino.

Pues el corazón del hombre,
sin freno de una moral,
se convierte en un chacal
y prostituye su nombre.

José Martínez Fernández

PRIMACÍA DE LA MENTE SOBRE EL CUERPO

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Primacía de la mente sobre el cuerpo

«SALUD, ENFERMEDAD PSICO-SOMÁTICA y ORACIÓN»

“Las actividades y funciones de la mente pueden cambiar la estructura de nuestro cerebro y ejercen un potente efecto sobre la salud y la condición del cuerpo”.

Dr. Steve Taylor – Libro: Por una ciencia espiritual

Abordando los estudios de eminentes médicos, psiquiatras y neurólogos sobre la mente en las dos últimas décadas del siglo XX y lo que llevamos del siglo XXI, nos percatamos de la importancia y la tendencia, cada vez mayor, que se concede a la mente como agente y factor de enorme trascendencia en la salud integral del ser humano y como origen de multitud de enfermedades orgánicas que son somatizadas por el cuerpo.

Se denomina a esto último como enfermedades psicosomáticas, y según los últimos estudios realizados en países avanzados, al menos más del 50% de todas las enfermedades que se tratan en los consultorios médicos tienen su origen en la mente o patologías mentales, también llamada psicogénesis.

Dr. Richard Davidson con el Dalai Lama

«La base de un cerebro sano es la bondad, y se puede entrenar»

Dr. Richard Davidson

Desde los estudios iniciales por el Doctor Herbert Benson, en la Universidad de Harvard, con su libro de 1987 “El poder de la Mente”, hasta los estudios actuales del eminente Dr. Richard Davidson, director del departamento de neurociencia afectiva de la Univ. de Wisconsin, donde se aborda la capacidad de la modificación de la estructura cerebral por medio de las emociones y de la mente, un camino de obstáculos ha venido llevándose a cabo por múltiples investigadores de la mente y la conciencia.

Estos obstáculos han venido marcados por la fuerte impronta materialista y el exclusivismo que todavía hoy predomina en múltiples instituciones científicas en función del inmovilismo, que observa la realidad únicamente mediante interacciones de la materia o el electromagnetismo, sin considerar que aspectos como las emociones, los pensamientos y las creencias son fuerzas capaces de modelar, no sólo el cerebro y la materia en sí, siendo también muy capaces de generar salud o enfermedad en función de la dirección que les otorguemos. Actualmente, el concepto de neuroplasticidad o capacidad de modificación de las neuronas está ya tomando carta de naturaleza en las academias; la “plasticidad neuronal” ningún científico serio la pone en duda, y las evidencias y pruebas acerca de cómo la mente puede modificar el funcionamiento de las neuronas y enfermar o sanar un cerebro cualquiera está ampliamente demostrado por la medicina psicosomática.

“Lo que vivimos nos cambia físicamente. Nuestro cerebro muta a través de la experiencia”

Esta temática daría para muchas explicaciones sobre las enormes implicaciones y consecuencias que tiene el saber que es nuestra mente, y no el automatismo celular de unos genes ciegos que nadie conoce, la que determina en buena manera el desarrollo de nuestra salud física, psicológica y espiritual.

Abordando como reseñas múltiples aspectos de cómo nuestra mente sobrepuja la materia, modifica nuestra estructura cerebral y corporal y genera las condiciones de la salud y la enfermedad, mencionaremos a continuación algunos hechos y evidencias que la mayoría conocemos sobre este tema.

El primero de ellos, además del ya mencionado de la neuroplasticidad cerebral, es el denominado “efecto Placebo”. A lo largo del tiempo, una gran cantidad de enfermedades han logrado remitir gracias al efecto placebo, y a pesar de que los pacientes que tomaban placebos recibían sustancias “inocuas” que en nada podían producir ningún efecto fisiológico, sin embargo sanaban, y en ellos se producían cambios fisiológicos reales y constatables. Los placebos pueden funcionar incluso cuando sabemos que los estamos tomando.

El poder de la mente para cambiar el cuerpo sólo puede activarse a nivel subconsciente mediante la creencia de que se producirá un cambio, y de aquí procede la capacidad de la mente para alterar las estructuras y los procesos físicos del cuerpo. 

Esta capacidad o poder puede activarse también en otro aspecto donde se demuestra lo mismo, estamos hablando de “la hipnosis”. Este es el principio de la hipnoterapia, donde el hipnotizador toma control de la voluntad accediendo al subconsciente de la persona, abordando traumas o fobias y consiguiendo que sus sugerencias puedan provocar cambios en la forma y funcionamiento del cerebro y el cuerpo. La hipnosis es efectiva como analgésico, provocando cambios fisiológicos como ausencia de dolor, ritmos cardiacos y respiratorios más lentos, etc.

«La oración funciona. Mas de 130 estudios de laboratorio controlado muestran que la oración, la empatía y el amor pueden conllevar cambios saludables en muchas clases de seres vivientes. Esto significa que la oración es eficaz». Dr. Larry Dossey – Libro: La Oración es buena medicina

Otros aspectos que merecen señalarse como evidencias de la fuerza de la mente sobre el cerebro y el cuerpo son “las curaciones espirituales” o “la homeopatía”. En ambas circunstancias, el poder de la fe en la curación juega un papel importantísimo. Además de ello, el conocimiento que la filosofía de Kardec nos ofrece acerca del funcionamiento de las energías espirituales a través de los “médiums de curación” o de los “pases”, confirma positivamente la evidencia del fenómeno. Pero también tenemos otro aspecto no menos importante, “la curación a distancia”. 

Mediante determinadas cadenas de energía mental liberadas por la oración y la práctica del bien para beneficiar a personas enfermas se comprueba no sólo el poder de la mente a distancia, sino también el poder de “la oración”, al atraer los recursos espirituales y dirigirlos a distancia a los enfermos que lo necesitan. La mayor prueba de su eficacia es cuando el propio enfermo ignora que se está pidiendo por él y el resultado se vuelve sorprendente y satisfactorio; en este caso, en nada interviene el efecto placebo y sí la energía espiritual que acude al auxilio de aquel que lo necesita mediante la intercesión de aquellos que oraron por él.

«Los pensamientos relacionados con la oración, ofrecidos desde la distancia, han demostrado incrementar las tasas de sanación de las heridas quirúrgicas, y la fe religiosa está asociada con una recuperación más rápida de la cirugía».

Dr. Larry Dossey – Libro: La Oración es buena medicina

Al respecto de la homeopatía, y aunque la tendencia materialista tiende a negar los posibles beneficios de la misma, todo lo que anteriormente hemos expuesto refuerza la tesis de su eficacia si es correctamente aplicada. Sabemos, desde tiempos inmemoriales, como los recursos curativos de las plantas y otros elementos naturales tienen beneficios extraordinarios sobre las enfermedades, y si a ellos añadimos el efecto placebo de la creencia en la curación, se movilizan las energías necesarias que hacen de la homeopatía un elemento válido donde la mente también influye sobremanera en el resultado final.

Al final de todo, la mente es un instrumento del alma o conciencia humana, usada por esta para sus fines y propósitos, de ahí que sea el espíritu inmortal el que con su voluntad ejerce el poder sobre la materia a través de las herramientas e instrumentos a su servicio, a saber: la conciencia, la mente, los pensamientos, las emociones, la fe, las creencias y la confianza en su recuperación.

Primacía de la mente sobre el cuerpo por: Redacción

2024, Amor, Paz y Caridad

“Incluso la sustancia física de nuestro cuerpo es una manifestación de la conciencia (espíritu) y está impregnada de ella, por lo tanto es susceptible a la influencia de nuestra mente individual” .

Dr. Steve Taylor, Libro: “Por una ciencia espiritual”

UN TIEMPO NUEVO

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Un tiempo nuevo

TRANSICIÓN PLANETARIA

«La Evolución Material de los mundos y la Evolución Espiritual de las almas son paralelas, concordantes y se explican la una por la otra»

Pitágoras, Filósofo s.IV a.C.

Nuestro mundo actual se encuentra en una etapa de transición por la que pasan todos los planetas. De un Mundo de Expiación a otro de Regeneración. Se trata de una etapa convulsa y de grandes transformaciones para las Humanidades que la sufren, ya que en los Mundos de Expiación y Prueba los espíritus no están seleccionados todavía. Es más, los hay muy desarrollados, nobles y buenos, y otros muy primitivos. Esta última categoría hace que algunos no tengan intención de progresar y persistan en el mal y en la recreación de sus tendencias más negativas de odio, violencia, egoísmo, así como en las inclinaciones de su naturaleza inferior.

Las Leyes que rigen la Evolución no se ven afectadas por el factor tiempo sino por la Justicia y el Amor; parámetros absolutos que afectan al ser humano, los entienda éste o no. Así pues, en una etapa de transición como la que vive el planeta es precisa una selección de aquellos que por su “libre albedrío” han escogido el camino del bien y del progreso de aquellos otros que, también por su “libre albedrío” han optado por lo contrario.

Por este motivo, la Tierra, que pasa de un estadio evolutivo a otro superior como es un Mundo de Regeneración, no puede ya albergar espíritus de baja condición para su desarrollo. Este hecho, perfectamente planificado en la evolución de los planetas y que todos efectúan antes o después, supone varios cambios para la Humanidad que habita este planeta.

En primer lugar, los espíritus no preparados para formar parte de la Nueva Humanidad serán desalojados paulatinamente del planeta. Este desalojo ya se está produciendo en los planos espirituales que rodean la Tierra, desde donde están siendo trasladados multitud de espíritus de muy baja condición evolutiva que son llevados a un planeta inferior, tal y como estaba la Tierra hace millones de años. Un mundo primitivo donde tendrán la oportunidad de progresar y corregir aquellas actitudes contrarias a la Ley de Evolución y  la Ley del Amor.

Allí, mezclados con los espíritus autóctonos de ese planeta primitivo, serán los primeros de la clase y ayudarán a otros espíritus, recién iniciados en la senda del progreso, recordando con vívida intuición y nostalgia la oportunidad perdida, al haber vivido en mundos más evolucionados del que habitan en ese momento. Es el “rechinar de dientes” del que habla el Nuevo Testamento.

Pero la inconmensurable misericordia divina les ofrecerá la oportunidad de su redención ayudando a otros más atrasados, aportando sus cualidades intelectuales, los conocimientos y avances de un mundo superior que ya conocieron porque vivieron en él. Serán los avanzados de la época, aquellos que, si se encaminan por el sendero recto, pronto regresaran a su auténtica patria espiritual: el planeta del que nunca debieron partir.

En segundo lugar; todos aquellos que vienen desencarnando en condiciones morales deplorables, por maldad, perversión, obstinación en el mal, rebeldía, egoísmo exacerbado, etc., van siendo también trasladados a ese nuevo mundo, a fin de que no perturben más la atmósfera psíquica del planeta ni influencien con sus actitudes a aquellos que desean transformarse hacia el bien. Allí reencarnarán de nuevo y tendrán oportunidad de expiar sus faltas y progresar mediante el dolor o el amor.

En tercer lugar: Desde hace pocas décadas vienen reencarnando en la Tierra espíritus procedentes de otros planetas más avanzados que el nuestro; espíritus de moral contrastada que, sabedores del cambio que se aproxima a la Tierra, han solicitado colaborar, ayudar. Vienen con el fin de ofrecer ejemplo y desarrollo con sus cualidades morales e intelectuales. Hay otros preparándose para reencarnar y formar parte de la primera generación que poblará la Tierra, una vez se haya producido la transición a Mundo de Regeneración.

Estas tres primeras cuestiones se enmarcan en la regla de las Emigraciones e Inmigraciones de los Espíritus por todo el Universo y en distintos planetas; siempre acorde a sus necesidades evolutivas de progreso y perfeccionamiento. Esto permite las renovaciones de la población espiritual de los planetas, adelantando con ello el progreso moral, social e intelectual de los mundos habitados. (*) Ver Cap. XI del Génesis de Allán Kardec.

En cuarto lugar: Muchos espíritus que ya vivieron en este planeta y destacaron por sus vidas de ejemplo y sacrificio, de entrega a la humanidad, a la ciencia, a la cultura, a la espiritualidad, al avance de la sociedad, vuelven de nuevo en estos tiempos; reencarnan como misioneros comprometidos con su prójimo, con su planeta, en el que desenvolvieron sus talentos intelectuales y morales, contagiando de progreso, de esperanza y optimismo el futuro que nos aguarda.

Todos ellos forman parte de la planificación estudiada y que viene materializándose desde hace siglos. Al frente de la misma está el “gobernador espiritual de la Tierra», que no es otro que el maestro Jesús, que ya advirtió de los momentos de cambio y transición que se avecinan.

Con este esbozo del cambio de etapa de un planeta a otro podemos hacernos una idea de lo que le espera al espíritu humano en su avance evolutivo. Felicidad y perfección son el objeto del Plan Divino cuando el hombre es creado, pero aquí no existen privilegios, arbitrariedades, prebendas ni atajos. Sólo el mérito, sólo el esfuerzo de avanzar en el amor y en la corrección de nuestras debilidades e imperfecciones nos eleva y nos acerca al autentico objetivo del hombre en la tierra: El Progreso Espiritual.

Un tiempo nuevo por: Redacción

©2023, Amor, Paz y Caridad

“La Humanidad ha realizado hasta hoy innumerables progresos, pero le queda efectuar el más inmenso: hacer reinar entre sí la caridad, la fraternidad y la solidaridad, para asegurar el bienestar moral» 

Allan Kardec – El Génesis -Cap. XVIII”

RESPETO

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Respeto

Respeto

Toda trayectoria viene demarcada por un sinfín de aciertos o desaciertos, que sin duda alguna, acumulan horas y minutos, días, meses y años, al servicio de una causa o de un quehacer que requiere del individuo una cierta entrega, cuyos resultados habrán de apreciarse al fin de la jornada.

La sabiduría evangélica señala que: “Son muchos los convidados, pero pocos los escogidos…” porque ante la flaqueza humana, el trayecto a recorrer de ahí en más, puede iniciarse con mucho entusiasmo, no obstante, no es el mismo número que comienza el recorrido, que el que llega a la etapa final.

Es por ello que las grandes empresas humanísticas siempre fueron confiadas a aquellos que a través de las diferentes etapas reencarnatorias, reunieron en sí el material indispensable para el desempeño de esas tareas tan vinculadas al progreso humano.

Y en cada una de esas características que ornamentan a los verdaderos idealistas, sin importar qué ejemplo habrían de legar a la Humanidad, hoy es posible encontrar en las páginas de la Historia, ejemplos de amor en el Cristo, de humildad en Francisco de Asís; de belleza artística en Miguel Ángel o Leonardo; de sensibilidad musical en Beethoven o Chopin; de entrega y desinterés en la Madre Teresa; en su amor a la libertad en Gandhi; en su capacidad investigativa en el matrimonio Curie, y en tantos otros que retornaron a la verdadera vida, casi ignorados por sus contemporáneos, pero que el tiempo se encargó de rescatarlos del olvido para permanecer en la historia de la Humanidad, como ejemplos que fueron, dejando una trayectoria de luz…

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Es posible que otros semejantes al servicio del amor, estén a tu lado, ignorados, silenciosos, entregados a su quehacer. No los interrumpas ni obstaculices su tarea con tu incomprensión y tu intolerancia.

Si no eres capaz de introducirte en su mundo con respeto, silencia tu curiosidad y dales tu apoyo ofreciéndoles la gracia de una plegaria, en aras del buen resultado de su gestión.

(Extaído de la obra “DEL MAESTRO AL DISCÍPULO”. Capítulo 14: RESPETO. Obra dictada por el espíritu de Cosme Mariño, a través de la psicografía de Juan Antonio Durante. Publicado por: Livraria Espírita Alvorada Editora).

CRISTIANO Y ESPÍRITA

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Cristiano y espírita

Cristiano y Espírita 

Más allá de las propuestas tendenciosas de los eternos ociosos de la Erraticidad, persisten aquellas otras que son una constante invitación a la acción a favor de los necesitados de cualquier naturaleza y cabe al cristiano en general, y al espírita en particular, volcar todos sus esfuerzos en el cumplimiento de esta tarea.

No es que no haya en la sociedad humana seres proclives a la práctica del bien, por propia naturaleza, pero a fuerza de parecer sectario, la denominación de cristiano y espírita involucra toda una energía que brota de sus raíces históricas –en el primer caso-, y en el conocimiento que suministra –en el segundo-, brindando al trabajador comprometido con el bien, una fortaleza y una alegría que transforma ese accionar, en una labor de belleza inimaginable.

Consciente de ambos principios, que no deben ser distanciados entre sí, el trabajador activo no busca un lugar determinado para desempeñarse, sino que cumple su rol ahí donde le alcanza el llamado a la acción del Cristo.

Muchos son los que perdieron valiosas oportunidades de servicio, porque antes de poner manos a la obra quisieron medir la altura del podio donde habrían de posar, para el reconocimiento de todos.

En la actividad de auxilio es elocuente la postura de humildad, ya que ella crea el clima psíquico apropiado en el que respiran los Espíritus Superiores, que son quienes supervisan la obra y evalúan los esfuerzos empeñados en la misma.

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De esta forma, entrégate al trabajo renovador que aunque en apariencia solo habrá de beneficiar al necesitado a quien socorres, en realidad, es a ti mismo a quien beneficias acumulando en tu alma comprometida, monedas de luz que harán disminuir la deuda que mantienes con la Ley Divina…

(Extaído de la obra “DEL MAESTRO AL DISCÍPULO”. Capítulo 56: CRISTIANO Y ESPÍRITA. Obra dictada por el espíritu de Cosme Mariño, a través de la psicografía de Juan Antonio Durante. Publicado por: Livraria Espírita Alvorada Editora).

PROYECTOS A FUTURO

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Proyectos de futuro

Proyectos de futuro

Proseguimos acumulando páginas impregnadas de realidades, que un día colaborarán para el esclarecimiento del ser, sin tener la pretensión de transformarse en un compendio de sabiduría, de las que ya mucho se han escrito y buscar la mejor forma de inducirle a pensar en sí, no en forma egoísta, sino en sus orígenes y su destino…

El hombre moderno, demasiado ocupado con la temática socio-económica, se distancia cada día más de las fuentes legítimas del conocimiento, postergando al infinito, las informaciones preciosas que le serían un soporte invalorable para el mejor aprovechamiento de la experiencia física.

Toda su inquietud se limita a lo inmediato y no obstante, sus proyectos materiales a futuro se extienden a grandes plazos: vacaciones, compras de bienes muebles o inmuebles, en fin, todo lo que de alguna forma afecta a los sentidos, sin sentir la necesidad de buscar horizontes claros para el destino de su alma.

El distanciamiento pronunciado que lo separa de la religiosidad – que ignora, perdura en él – lo convierte en un muñeco mecánico de los altibajos bursátiles, viviendo violentas emociones que gravitan sobre su corazón, pero que están lejos de enriquecer a su espíritu.

Y así percibe que transcurren los años de su vida material, sin hitos que señalen momentos de plena felicidad, porque no conoce ni la felicidad ni la plenitud, absorto como se encuentra con lo inmediato, que no resulta en nada más que en fuegos fatuos, que iluminan su cielo de ilusiones y quimeras, para despertar, del otro lado de la vida, “…con las manos vacías de hechos y el corazón lleno de angustia…” (*)

Busquemos, con nuestro simple aporte, auxiliar a aquellos que antes de iniciar el gran viaje, procuran abastecerse de informaciones orientadoras, para dejar aquí el mayor bagaje y abrir, entonces sí, las alas conductoras que lo llevarán al país de la inmortalidad.

(*) Juana de Ângelis. Espíritu.

 (Extaído de la obra “DEL MAESTRO AL DISCÍPULO”. Capítulo 29: PROYECTOS A FUTURO. Obra dictada por el espíritu de Cosme Mariño, a través de la psicografía de Juan Antonio Durante. Publicado por: Livraria Espírita Alvorada Editora).

EN ARAS DEL BIEN COMÚN

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En aras del bien común

En aras del bien común

El mejor resultado de todo aquello que se hace a favor del prójimo, es la sensación de plenitud que te invade al constatar que todos los esfuerzos fueron dirigidos en esa dirección.

Es interesante observar como el bienestar se adueña de tu ánimo, predisponiéndote a nuevas empresas, nuevos servicios, ya que siempre notamos que el verdadero bien que nos beneficia es aquel que hacemos a los demás.

Poca importancia tiene el grado de gratitud que recibas en compensación, puesto que es de ley que tanto el bien como el mal, no siempre vuelven al punto de partida por la misma mano.

Y nada más distante de la legítima acción del bien que esperar la recompensa, porque eso no pasa de ser un simple trueque, en el mejor de los casos de que se concrete su realización…

Aquellos que ofrecieron lo mejor de sí, en aras del bien común, generalmente ignoraban que estaban convirtiéndose en apóstoles del amor, en héroes del bien, puesto que obedeciendo a impulsos superiores, se dejaron inducir trabajando con ahínco y desinterés, en los diferentes escenarios donde la vida los colocó, sin siquiera imaginar la grandeza de su acción.

Muchos de ellos lo hicieron en sofisticados laboratorios, cuyo objetivo era el de vencer enfermedades dolorosas…

Otros lo hicieron desde aulas sencillas, en las escuelas rurales, implementando el milagro de la alfabetización que libera del yugo de la ignorancia…

Y cuantas fueron las madres humildes que delante de la cuna rústica velaron al fruto de sus entrañas, que en un mañana la sociedad habría de recibirlo en su seno como a un histórico dirigente o un preclaro literato o un sensible músico o, ¿por qué no?, un simple hombre de bien que trascendió los límites del hogar, para abrazar el sacerdocio de la fe y la esperanza.

*****

¡Cuánto hay para hacer en el mundo y cuántas manos sencillas, honestas, amorosas y dedicadas hacen falta para ello…!

Únete a las falanges del bien, atendiendo al llamado transformista del Cristo, poco importando que tu nombre no figure, después, en las páginas de la Historia.

No obstante y sin duda alguna, en los registros celestes, por tu acción, no pasaste desapercibido.

 (Extaído de la obra “DEL MAESTRO AL DISCÍPULO”. Capítulo 10: EN ARAS DEL BIEN COMÚN. Obra dictada por el espíritu de Cosme Mariño, a través de la psicografía de Juan Antonio Durante. Publicado por: Livraria Espírita Alvorada Editora).

ANIMALES Y HOMBRES: EVOLUCIÓN PARALELA

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Animales y hombres: Evolución paralela

Animales y hombres: Evolución paralela

“Considerando únicamente la parte biológica, y haciendo abstracción del Espíritu, el hombre no tiene nada que lo distinga del animal. Sin embargo, todo cambia de aspecto cuando se establece la diferencia entre la habitación y el habitante”.  Allán Kardec – Génesis, cap. XI

La habitación es el cuerpo y el habitante, en el caso del hombre, es el Espíritu. Por ello es necesario precisar la diferencia entre el espíritu humano y el alma del animal. Sin duda, aceptando la ley de la evolución, es muy probable que los homínidos hayan sido los cuerpos que sirvieron como vestido a los primeros espíritus que vinieron a reencarnar sobre la Tierra. 

El origen del cuerpo de los primeros humanos nada tiene en contra de la dignidad del espíritu ni de su posterior evolución, incluso aunque este hubiera procedido de los simios o monos más avanzados, puesto que el cuerpo es solo materia mientras que el espíritu reúne los atributos superiores que lo distinguirán de los animales más adelante. A través de la procreación y evolución de la especie se mejoraron las formas y se embellecieron, dando origen a una nueva especie más avanzada y caracterizada por la incorporación del espíritu y sus atributos de inteligencia voluntad y libre albedrío.

No ocurrió más que una bifurcación en la especie, los monos siguieron evolucionando como tales y la nueva especie comenzó su trayectoria con un cuerpo animalizado pero con un espíritu distinto al del alma de los primates.

Realizada esta introducción, donde establecemos la procedencia del origen del hombre en su aspecto biológico, comprobamos que descendemos de los animales porque nuestra naturaleza biológica es animal, y de ella heredamos el instinto que el psiquismo humano todavía conserva como vestigio procedente de la etapa pre-humana que todo ser humano conserva en su interior. La incorporación del espíritu aportó al hombre la inteligencia (incipiente en las primeras encarnaciones) que, junto al instinto, le dotó de las herramientas necesarias para una evolución más rápida de la especie, y con ello fue diferenciándose cada vez más del reino animal. 

La aparición de la inteligencia trajo consigo el desarrollo del “sentido moral”, que significa la capacidad de distinguir el bien del mal, y con ello el nuevo habitante de la Tierra comenzó a recorrer un camino que ya no tiene parangón en la historia evolutiva de este planeta. 

“El alma en su primera encarnación se presenta como en el estado de infancia de la vida corporal. Su inteligencia apenas está desarrollada: se está ensayando para la vida. Y estos ensayos, el espíritu los realiza en una serie de existencias que preceden al periodo que llamáis humanidad”. Allán Kardec –L.E., It.190-607

Los animales son nuestros ancestros, y como tales tienen también su lugar en la naturaleza y la creación divina. En la etapa pre-humana es donde se elaboran las cualidades y características incipientes de la posterior evolución del ser que conocemos como hombre. La etapa animal se caracteriza porque son seres con un alma, un psiquismo diferente al del hombre, pero que les permite sentir, emocionarse, experimentar y tener una inteligencia incipiente que se rige por el instinto de supervivencia y conservación.

Esa inteligencia primitiva deriva de un principio independiente del cuerpo, un alma particular que sobrevive a la muerte y que carece de conciencia de sí misma, aunque mantiene su individualidad. Tampoco tienen libre albedrío como el hombre, porque este último en el caso de los animales, queda restringido a los actos de la vida material; por lo tanto, no son máquinas. Precisamente, al no tener libre albedrío, progresan por la fuerza de las cosas y no por propia voluntad, y por eso no sufren expiación alguna. Las expiaciones son directamente proporcionales a la intención y la voluntad; al no existir esta última no están sometidos a ellas.

Una gran mayoría de los animales tienen percepciones sensoriales mucho más afinadas y habilitadas que los humanos, mayores capacidades auditivas, olfativas, de lenguaje, de orientación, etc. Y también se da la paradoja que algunos animales parecen tener emociones y actitudes superiores a las de algunos hombres todavía muy primitivos. En estos casos, la línea entre ambas especies se difumina.

“P: ¿Existe en los animales un principio independiente de la materia? R: Sí. Y sobrevive al cuerpo; es también un alma pero inferior a la del hombre…y después de la muerte conserva su individualidad pero no la conciencia de su yo. En ella la vida inteligente se encuentra en estado latente”. A.K., L.E., It 597-598

Cuando el espíritu encarna las primeras veces en el cuerpo de un hombre trae consigo el principio intelectual y moral que le hace superior a los animales. Este es el aspecto diferenciador entre los animales y el ser humano. Tanto es así que, atendiendo a las características del espíritu y no del cuerpo biológico, podemos afirmar que el hombre es una especie excepcional que Dios eligió para encarnar en ella los seres que pueden conocerlo (A.K., LE., It 610).

Podemos concluir de lo expuesto que los animales y el hombre siguen evoluciones paralelas que se entrecruzan en determinado punto, aportando los primeros el envoltorio de naturaleza material que necesitará el espíritu humano para iniciar su evolución en los mundos físicos y materiales, a fin de afrontar las experiencias y el crecimiento intelecto-moral que con el transcurso de las eras y los siglos, a través de la reencarnación, acercará al hombre a Dios y con ello alcanzará el primero los estados de plenitud, felicidad y perfección relativa al que está destinado, tal y como programó por Amor la suprema inteligencia y causa primera de todas las cosas.

Animales y hombres: Evolución paralela por:Redacción

©2021, Amor,Paz y Caridad

“Existe en el hombre una doble naturaleza; por su cuerpo participa de la naturaleza de los animales; por su alma, participa de la naturaleza de los espíritus” Allán Kardec, LE., It. 604

CONTINUAR SIRVIENDO

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Continuar sirviendo

Continuar sirviendo

Intenta, una vez más, proseguir confiado en el compromiso asumido, con la seguridad de que estás haciendo lo mejor a tu alcance, puesto que los resultados no dependen de tu voluntad, por muy buena que ésta sea.

En este diagrama de vida que nos hemos trazado, cada cual hace su parte y no es de vital importancia quién hace más o quien menos, quién tiene más valor o no por lo realizado hasta aquí.

Una sola idea es la que prevalece y ella se sintetiza también en una sola palabra: servicio

Sabemos que ello no significa esclavizarse, pero sí dar lo mejor de sí mismo, para transformar la acción de servir en un instrumento positivo que eleve, que auxilie, que acompañe con estímulos sinceros a todo aquel que padece alguna forma de carencia que no tiene que estar, necesariamente circunscrita a lo económico, a lo material…

El Cristo sirvió y de forma tan abundante y eficiente que ofreció “el agua eterna para que quien la bebiera, nunca más sintiera sed…” Y su servicio se extendió a los que estaban cansados y afligidos, que “Él habría de consolarlos…” y nos dejó pautas indelebles -que no escribió-, para que el servicio fuera la directriz de nuestra vida y el objetivo de nuestra acción a favor del prójimo…

Servir, significa también, tomar la azada y el martillo y las herramientas hábiles desde ya para la construcción de la nueva era, para la edificación de la humanidad nueva, para la conformación cristiana de todo aquel que marcha a ciegas y sin rumbo cierto…

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Trabajemos, pues, mancomunando esfuerzos que elaborarán, desde ya, un futuro donde prime el amor y la comprensión, la tolerancia y el auxilio, para conformar la legión de operarios a quienes el Cristo encomendó: “¡Id y sembrad!  ¡Trabajadores de la última hora!”.

 

(Extaído de la obra “DEL MAESTRO AL DISCÍPULO”. Capítulo 31: CONTINUAR SIRVIENDO. Obra dictada por el espíritu de Cosme Mariño, a través de la psicografía de Juan Antonio Durante. Publicado por: Livraria Espírita Alvorada Editora).

MOMENTOS DE LIMPIEZA Y SELECCIÓN

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Momentos de limpieza y selección

«La revolución que se prepara es más bien moral que material»

La vida en la Tierra no se detiene nunca, pues es algo inherente al proceso evolutivo de los seres que la habitan y a la propia dinámica de las Leyes Físicas que continuamente transforman el hábitat y el ecosistema del cosmos y de nuestro querido planeta. 

En ello, la acción humana tiene cada vez más influencia, debido a las acciones irresponsables que atentan contra el equilibrio del sistema ecológico y natural en el que vivimos. Contaminación de la atmósfera, de los mares y los ríos, desertización, desforestación, etc., contribuyen a esta transformación que no sólo destruye el sistema natural, sino que pone en riesgo la supervivencia de las especies que se ven obligadas a modificar sus formas de vida o morir en el intento, hasta la extinción y desaparición total de las mismas.

La cruel pandemia que nos azota ha tenido como consecuencia positiva el hecho de que, al bajar la producción y desarrollo de las acciones contaminantes debido a los confinamientos, menor actividad industrial y humana y una disminución de la agresión al ecosistema, ha permitido en pocos meses una recuperación asombrosa de algunos aspectos naturales que difícilmente podrían haberse corregido. Ya se habla de la regeneración del agujero de la capa de ozono, de mayores limpiezas en los hábitats naturales que han permitido la recuperación de especies en extinción, etc.

Nada será igual después de esta crisis, y aunque muchos pretendan volver al estado anterior, no será posible. Un cambio de conciencia se vislumbra en el horizonte si la humanidad sabe interpretar correctamente las consecuencias de esta crisis. Espiritualmente, bajo los conocimientos que la Filosofía y la Ciencia Espírita nos ofrecen, sabemos que nos encontramos en los momentos de transformación y cambio de un mundo de expiación y prueba a un mundo de regeneración, cuyo paso previo es el mencionado cambio de conciencia.

Son los momentos en que “dos generaciones se confunden” (*), la que persiste en mantener el estatus de este mundo egoísta y atrasado con la de aquellos que llevan reencarnando hace algunas décadas, abiertos a nuevas perspectivas de progreso, solidaridad y fraternidad humana, que ya están desarrollando su influencia en la sociedad y potenciarán ese cambio del que hablamos basado en los principios y valores superiores del espíritu inmortal.

Pero, igualmente, nuevas oportunidades de progreso y rectificación se están concediendo a muchos espíritus que reencarnan con muchas deudas y compromisos negativos por su baja condición moral, y a los que Dios les concede la última oportunidad en la Tierra para rectificar. La gran mayoría no podrán superar las tendencias que arrastran, persistiendo en el mal y llevándolos a la desesperación. Cuando desencarnen serán transferidos a otro planeta primitivo, más atrasado que la Tierra, donde tendrán que seguir progresando en peores condiciones físicas y donde experimentarán la nostalgia del planeta querido, intentando corregir aquellas deficiencias morales que les permitan regresar  de nuevo a la Tierra en próximas reencarnaciones.

Aquellos de estos espíritus endeudados que aprovechen la oportunidad retornarán al plano espiritual para prepararse adecuadamente en una nueva reencarnación en la Tierra, como planeta de expiación y prueba. 

Sin embargo, aquellos que vivan reencarnados en el planeta este proceso de transformación que ya ha comenzado y cuyas aspiraciones sean las tendencias al bien, a pesar de sus debilidades y defectos morales, conseguirán su objetivo si perseveran hasta el final. En los momentos críticos que llegarán, refugiados en la oración y en la acción del bien, la fuerza que llega de lo Alto les permitirá resistir sin problemas las dificultades que se presenten. Serán y son momentos críticos que Dios permite para acelerar el proceso de cambio de un planeta que necesita construir un nuevo orden social basado en la fraternidad, la solidaridad y la justicia, donde el mal haya sido desterrado y el anhelo del progreso y el bien para todos sea el impulso que haga evolucionar a la familia humana.

Una condición importante para desterrar el mal es trasladar a los espíritus que persisten en él hacia otro mundo primitivo, como ya estuvo la Tierra hace milenios. La limpieza espiritual que se viene produciendo desde hace siglos en las fajas negativas del astral inferior que rodea la Tierra, donde se han hecho fuertes muchos espíritus equivocados, empecinados en el mal, es ahora más intensa que nunca.

La primera consecuencia de esta depuración ya la hemos explicado: millones de espíritus han sido obligados a reencarnar para saldar en una última existencia deudas contraídas y tener la oportunidad de regenerarse y poder renunciar al mal, pasando a formar parte más adelante del mundo de regeneración e ingresando de nuevo en el astral del planeta, y evitando así ser trasladados a otro.

Este proceso se viene haciendo desde hace décadas y aún continuará un tiempo, de ahí que veamos con mucha facilidad la diferencia entre personas que tienen una vida normal y otras muchas cuyas tendencias son malvadas, viciosas y plenamente entregadas al mal, al egoísmo y al crimen, sin arrepentimiento ni conciencia alguna sobre el daño que hacen a los demás. Estamos en la selección de “la derecha y la izquierda del Cristo” que anunciaban los profetas para el final de ciclo de la Tierra, donde la conciencia de cada uno se encarga de juzgar el lugar donde será destinado. No es el fin del mundo sino el fin de una era para dar comienzo a otra mejor, esplendorosa y feliz.

Esta limpieza de la que hablamos es imprescindible, pues es preciso depurar el ambiente que rodea la Tierra de las sombras y tinieblas perturbadoras que los pensamientos y acciones negativas y malvadas han impregnado en la atmósfera durante siglos, y que afecta también a todos aquellos que se encuentran reencarnados. 

Y esta depuración viene siendo realizada por espíritus de alta graduación, y otros muchos colaboradores, que coordinan y siguen al pie de la letra las instrucciones del Maestro Jesús; pues nadie como él, responsable ante Dios de este mundo desde su creación, conoce el mecanismo y la forma de volver a restablecer el esplendor, la belleza y la energía armónica y potente que ya tuvo el planeta antes de la llegada de los primeros seres humanos para reencarnar. Se trata de restablecer el ambiente y la energía limpia que se necesita para construir un mundo diferente. Y esto, como todo en la realidad, empieza por el plano espiritual para transferirse posteriormente al plano físico, que no es más que una copia del plano astral.

Si a esta limpieza unimos los buenos pensamientos, sentimientos y acciones de aquellos que merezcan formar parte del nuevo mundo que se avecina, la construcción de esta nueva atmósfera espiritual y física, armónica y equilibrada, será el cimiento de construcción del nuevo mundo de regeneración. Esto hará brillar y resplandecer la luz del planeta Tierra como  nunca. 

Antaño fueron las condiciones físicas y materiales del planeta, impulsadas por el Pensamiento Divino de la construcción de una casa para el progreso de las almas que iban a comenzar su andadura como seres inmortales y conscientes; ahora se trata de sembrar las condiciones de luz, energía limpia y ambiente saludable que, junto a las acciones y pensamientos de fraternidad de los reencarnados y de los que vengan a reencarnar posteriormente, permitan la construcción de ese mundo de esperanza y trabajo, exento de desigualdades sociales y donde el mal haya sido desterrado para siempre y solo se aspire al progreso del espíritu inmortal, experimentando nuevas claridades y momentos de felicidad y armonía nunca vividos anteriormente por aquellos que tengan la dicha de pertenecer a esa nueva sociedad.

Es la hora de la regeneración y de que el amado y bello planeta azul, que por sus condiciones físicas y naturales es admirado en otros mundos y otros soles, limpie su atmósfera física y espiritual y pase a ser reconocido y habitado también por una nueva humanidad regenerada en el bien, la fraternidad y el amor a Dios.

Momentos de limpieza y selección: Redacción

©2021, Amor, Paz y Caridad

(*) El Génesis – Cap. XVII –Allán Kardec – La Nueva generación. 

Se confunde el hombre de bien con el alma malvada. Ambos conviven actualmente en la Tierra sin diferenciación alguna salvo su condición moral. Esto es lo que cambiará cuando se termine esta transición moral, al ser desterrado el mal de la Tierra y los espíritus que lo ejercen trasladados a otro mundo.

ENCARNACIONES DOLOROSAS

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Encarnaciones dolorosas
Refugiados.

Encarnaciones dolorosas

Las pruebas que periódicamente agitan al alma encarnada –indiscutidos fracasos del ayer– la rehabilitan para proseguir en la marcha ascensional comprometida.

Hoy se manifiestan en duros embates morales que parecen desgarrar las carnes del alma y mañana pueden presentarse como angustiantes enfermedades del cuerpo que debe permanecer atado al catre del dolor, para aprender a sustentar el equilibrio en el recipiente físico donde se estaciona el alma inmortal, en su trayectoria terrenal…

Amores frustrados, abandonos abruptos, desaires y desprecios, son otras tantas cuentas del rosario de sufrimiento que habrán de acompañarte en todo tu desiderátum.

Riesgos económicos que parecían estar distantes se esfuman como castillos de naipes, sin que esfuerzo alguno permita retornarlos a sus orígenes y otras múltiples pruebas visitarán tu alma, encadenadas que están a tus propios errores, tratando de capacitarte para que no incurras en los mismos equívocos que te condujeron al punto en que hoy te encuentras, profundamente abatido por la rigidez de las mismas…

No obstante, es preciso comprender que ellas permiten la evaluación de tu conducta relacionada con el pasado, frente al futuro que se presenta auspicioso en esperanzas y nuevas rutas a recorrer, en el campo del bien y del amor.

Y para que ese recorrido se vea fortalecido hasta alcanzar la próxima meta de la evolución, es preciso demarcar la propia conducta dentro de los parámetros dejados por el Cristo en su Evangelio de Amor:

Perdonar a todos…

Marchar dos mil pasos junto a quien te solicita le acompañes mil…

Disponer de sentimientos de caridad por encima de los propios, recordando que solo el altruismo supera al egoísmo.

Multitud de conceptos sabios que si el hombre los lleva a la práctica desde ya, evitará el tránsito por encarnaciones dolorosas, convertidas en pruebas para mejorar la propia conducta.

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(Extaído de la obra “DEL MAESTRO AL DISCÍPULO”. Capítulo 41: Encarnaciones dolorosas. Obra dictada por el espíritu de Cosme Mariño, a través de la psicografía de Juan Antonio Durante. Publicado por: Livraria Espírita Alvorada Editora).