MOMENTOS DE LIMPIEZA Y SELECCIÓN

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Momentos de limpieza y selección

“La revolución que se prepara es más bien moral que material”

La vida en la Tierra no se detiene nunca, pues es algo inherente al proceso evolutivo de los seres que la habitan y a la propia dinámica de las Leyes Físicas que continuamente transforman el hábitat y el ecosistema del cosmos y de nuestro querido planeta. 

En ello, la acción humana tiene cada vez más influencia, debido a las acciones irresponsables que atentan contra el equilibrio del sistema ecológico y natural en el que vivimos. Contaminación de la atmósfera, de los mares y los ríos, desertización, desforestación, etc., contribuyen a esta transformación que no sólo destruye el sistema natural, sino que pone en riesgo la supervivencia de las especies que se ven obligadas a modificar sus formas de vida o morir en el intento, hasta la extinción y desaparición total de las mismas.

La cruel pandemia que nos azota ha tenido como consecuencia positiva el hecho de que, al bajar la producción y desarrollo de las acciones contaminantes debido a los confinamientos, menor actividad industrial y humana y una disminución de la agresión al ecosistema, ha permitido en pocos meses una recuperación asombrosa de algunos aspectos naturales que difícilmente podrían haberse corregido. Ya se habla de la regeneración del agujero de la capa de ozono, de mayores limpiezas en los hábitats naturales que han permitido la recuperación de especies en extinción, etc.

Nada será igual después de esta crisis, y aunque muchos pretendan volver al estado anterior, no será posible. Un cambio de conciencia se vislumbra en el horizonte si la humanidad sabe interpretar correctamente las consecuencias de esta crisis. Espiritualmente, bajo los conocimientos que la Filosofía y la Ciencia Espírita nos ofrecen, sabemos que nos encontramos en los momentos de transformación y cambio de un mundo de expiación y prueba a un mundo de regeneración, cuyo paso previo es el mencionado cambio de conciencia.

Son los momentos en que “dos generaciones se confunden” (*), la que persiste en mantener el estatus de este mundo egoísta y atrasado con la de aquellos que llevan reencarnando hace algunas décadas, abiertos a nuevas perspectivas de progreso, solidaridad y fraternidad humana, que ya están desarrollando su influencia en la sociedad y potenciarán ese cambio del que hablamos basado en los principios y valores superiores del espíritu inmortal.

Pero, igualmente, nuevas oportunidades de progreso y rectificación se están concediendo a muchos espíritus que reencarnan con muchas deudas y compromisos negativos por su baja condición moral, y a los que Dios les concede la última oportunidad en la Tierra para rectificar. La gran mayoría no podrán superar las tendencias que arrastran, persistiendo en el mal y llevándolos a la desesperación. Cuando desencarnen serán transferidos a otro planeta primitivo, más atrasado que la Tierra, donde tendrán que seguir progresando en peores condiciones físicas y donde experimentarán la nostalgia del planeta querido, intentando corregir aquellas deficiencias morales que les permitan regresar  de nuevo a la Tierra en próximas reencarnaciones.

Aquellos de estos espíritus endeudados que aprovechen la oportunidad retornarán al plano espiritual para prepararse adecuadamente en una nueva reencarnación en la Tierra, como planeta de expiación y prueba. 

Sin embargo, aquellos que vivan reencarnados en el planeta este proceso de transformación que ya ha comenzado y cuyas aspiraciones sean las tendencias al bien, a pesar de sus debilidades y defectos morales, conseguirán su objetivo si perseveran hasta el final. En los momentos críticos que llegarán, refugiados en la oración y en la acción del bien, la fuerza que llega de lo Alto les permitirá resistir sin problemas las dificultades que se presenten. Serán y son momentos críticos que Dios permite para acelerar el proceso de cambio de un planeta que necesita construir un nuevo orden social basado en la fraternidad, la solidaridad y la justicia, donde el mal haya sido desterrado y el anhelo del progreso y el bien para todos sea el impulso que haga evolucionar a la familia humana.

Una condición importante para desterrar el mal es trasladar a los espíritus que persisten en él hacia otro mundo primitivo, como ya estuvo la Tierra hace milenios. La limpieza espiritual que se viene produciendo desde hace siglos en las fajas negativas del astral inferior que rodea la Tierra, donde se han hecho fuertes muchos espíritus equivocados, empecinados en el mal, es ahora más intensa que nunca.

La primera consecuencia de esta depuración ya la hemos explicado: millones de espíritus han sido obligados a reencarnar para saldar en una última existencia deudas contraídas y tener la oportunidad de regenerarse y poder renunciar al mal, pasando a formar parte más adelante del mundo de regeneración e ingresando de nuevo en el astral del planeta, y evitando así ser trasladados a otro.

Este proceso se viene haciendo desde hace décadas y aún continuará un tiempo, de ahí que veamos con mucha facilidad la diferencia entre personas que tienen una vida normal y otras muchas cuyas tendencias son malvadas, viciosas y plenamente entregadas al mal, al egoísmo y al crimen, sin arrepentimiento ni conciencia alguna sobre el daño que hacen a los demás. Estamos en la selección de “la derecha y la izquierda del Cristo” que anunciaban los profetas para el final de ciclo de la Tierra, donde la conciencia de cada uno se encarga de juzgar el lugar donde será destinado. No es el fin del mundo sino el fin de una era para dar comienzo a otra mejor, esplendorosa y feliz.

Esta limpieza de la que hablamos es imprescindible, pues es preciso depurar el ambiente que rodea la Tierra de las sombras y tinieblas perturbadoras que los pensamientos y acciones negativas y malvadas han impregnado en la atmósfera durante siglos, y que afecta también a todos aquellos que se encuentran reencarnados. 

Y esta depuración viene siendo realizada por espíritus de alta graduación, y otros muchos colaboradores, que coordinan y siguen al pie de la letra las instrucciones del Maestro Jesús; pues nadie como él, responsable ante Dios de este mundo desde su creación, conoce el mecanismo y la forma de volver a restablecer el esplendor, la belleza y la energía armónica y potente que ya tuvo el planeta antes de la llegada de los primeros seres humanos para reencarnar. Se trata de restablecer el ambiente y la energía limpia que se necesita para construir un mundo diferente. Y esto, como todo en la realidad, empieza por el plano espiritual para transferirse posteriormente al plano físico, que no es más que una copia del plano astral.

Si a esta limpieza unimos los buenos pensamientos, sentimientos y acciones de aquellos que merezcan formar parte del nuevo mundo que se avecina, la construcción de esta nueva atmósfera espiritual y física, armónica y equilibrada, será el cimiento de construcción del nuevo mundo de regeneración. Esto hará brillar y resplandecer la luz del planeta Tierra como  nunca. 

Antaño fueron las condiciones físicas y materiales del planeta, impulsadas por el Pensamiento Divino de la construcción de una casa para el progreso de las almas que iban a comenzar su andadura como seres inmortales y conscientes; ahora se trata de sembrar las condiciones de luz, energía limpia y ambiente saludable que, junto a las acciones y pensamientos de fraternidad de los reencarnados y de los que vengan a reencarnar posteriormente, permitan la construcción de ese mundo de esperanza y trabajo, exento de desigualdades sociales y donde el mal haya sido desterrado para siempre y solo se aspire al progreso del espíritu inmortal, experimentando nuevas claridades y momentos de felicidad y armonía nunca vividos anteriormente por aquellos que tengan la dicha de pertenecer a esa nueva sociedad.

Es la hora de la regeneración y de que el amado y bello planeta azul, que por sus condiciones físicas y naturales es admirado en otros mundos y otros soles, limpie su atmósfera física y espiritual y pase a ser reconocido y habitado también por una nueva humanidad regenerada en el bien, la fraternidad y el amor a Dios.

Momentos de limpieza y selección: Redacción

©2021, Amor, Paz y Caridad

(*) El Génesis – Cap. XVII –Allán Kardec – La Nueva generación. 

Se confunde el hombre de bien con el alma malvada. Ambos conviven actualmente en la Tierra sin diferenciación alguna salvo su condición moral. Esto es lo que cambiará cuando se termine esta transición moral, al ser desterrado el mal de la Tierra y los espíritus que lo ejercen trasladados a otro mundo.

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