«CAMPOS ORGANIZADORES»
“Los campos de fuerza organizadores son producidos por un principio biológico que se formó concomitantemente con la vida desde sus orígenes y que funcionaría como un modelo organizador capaz de almacenar toda experiencia pasada. Esto permitiría al embrión reproducir el fenómeno de la recapitulación, y podría identificarse con una parte de lo que los espiritualistas llaman espíritu«.
Ing. Hernani G. Andrade, libro: Muerte, Renacimiento, Evolución
A lo largo de la historia de la investigación biológica el gran problema de la aparición de la vida ha estado y sigue estando presente en todos los dominios de esta disciplina científica y en aquellas otras que la complementan como la biología molecular, biología cuántica, pisco-biología, etc.
Todavía hoy las dos opciones más investigadas siguen sin llegar a un acuerdo al respecto, ya que ambas proponen hipótesis contrapuestas. La primera aboga por encontrar la solución al enigma de la aparición de la vida en las propiedades fisicoquímicas de la materia. La segunda, sin excluir las bases del fisicalismo y apoyándose en la teoría de sistemas tiene en cuenta un factor adicional: los campos organizadores.
El biólogo y filósofo austriaco Karl L. Von Bertalanffy, creador de la Teoría General de Sistemas afirma al respecto de la Teoría Sintética de la Evolución aplicada a la biogénesis (*) lo siguiente: “ni la competencia, ni la supervivencia de los más aptos presupone la existencia de sistemas que sobrevivan por sí mismos y no pueden ser resultado de la selección natural… por lo que las condiciones de orden superior sólo son físicamente posibles si entran en escena fuerzas organizadoras de alguna especie”.
Son estas fuerzas a las que denominamos “campos organizadores”, y todo sugiere que el periespíritu es el agente que propicia el campo organizador que actúa como “modelo organizador biológico,» tanto en el desarrollo del embrión como en su evolución posterior. Veamos ahora los antecedentes e investigaciones exclusivas y rigurosamente científicas que validan esta afirmación.
Todo tiene sus orígenes en el vitalismo, consistente en la existencia de un principio vital que propicia la vida orgánica distinguiéndola de la inorgánica. El espíritu sería en este caso, según los vitalistas del siglo XVII, el elemento vitalizado. Estamos filosóficamente en el dualismo cartesiano de espíritu-materia.
Posteriormente llega el siglo XVIII y XIX y aparece el positivismo y las ideas evolucionistas de Lamarck y Darwin donde se toma como premisa que “todos los fenómenos biológicos y psicológicos son fundamentalmente materiales”. Este axioma ha llegado hasta hoy, a pesar de la existencia de investigaciones que demuestran lo contrario, abocando a la propuesta naturalista o “fisicalista” a una falta de respuestas concluyentes sobre el origen de la vida.
Hay ciertos procesos biológicos que sugieren fuertemente la presencia de campos organizadores en la “biogénesis”, y entre las investigaciones que confirman estos campos energéticos, biológicos, magnéticos, cuánticos o simplemente electromagnéticos, destacan:
1º) Campos Electrodinámicos:
Investigaciones llevadas a cabo durante más de cuarenta años por los eminentes científicos e investigadores de la Universidad de Yale (USA) H. Saxton Burr y F.S.C. Northrop estudiando la presencia en los medios biológicos de estos campos. Su conclusión: “todo ser vivo, sea cual sea su especie, se halla rodeado de un campo electrodinámico capaz de ser detectado por aparatos de alta sensibilidad.»
2º) Campos Bioplásmicos:
En la Unión Soviética las investigaciones se llevaron a cabo por eminentes especialistas iniciadas en 1944 donde destacan los notables V.S. Grischenko y V.M. Iniushin en 1971. Fue una exhaustiva y precisa investigación de la estructura bioenergética de los organismos vivos y la conclusión es esta: “fuera de cualquier duda, cada organismo vivo es un sistema que está irradiando energía y creando un campo a su alrededor” (Inihusin, V. M.).
Además, confirmaron la presencia del bioplasma en los organismos vivos que sería el responsable de todos los procesos biológicos y también de los fenómenos paranormales. El aura, que es la parte exterior de este campo que llamamos periespíritu irradia la energía procedente del alma humana a la que este campo sirve de envoltura.
“El Aura de los seres vivos proviene de la irradiación del Espíritu, exteriorizándose por el cuerpo físico a través del periespíritu”
Divaldo P. Franco, libro: Actualidad del Pensamiento Espírita
3º) Campos Biomagnéticos:
Es la investigación realizada por el Instituto de Investigaciones Psicobiofísicas del Brasil al frente del cual el Ingeniero Hernani Guimaraes Andrade confirma las propuestas y argumentos del “periespíritu” como agente principal del campo que da origen a la vida y que denomina campo biomagnético.
Hernani demuestra en sus obras, estudios e investigaciones cómo este campo electromagnético que supone el periespíritu tiene su propia memoria ancestral, por ello es capaz de guardar en su interior la herencia biológica y psicológica. Entre las evidencias incontrovertibles tenemos que la herencia biológica viene representada no sólo por los automatismos propios de la especie sino por toda la serie evolutiva de la biología humana y animal (véase el fenómeno de recapitulación embrionaria como prueba irrefutable).
Y en cuanto a la herencia psicológica, este campo biomagnético tiene la capacidad de guardar las experiencias milenarias del ser integral a través de las eras en sus vidas anteriores. A este archivo se le denomina “inconsciente” y es la herencia psicológica archivada en el periespíritu que nunca se destruye y nos acompaña siempre.
La investigación de Hernani y otros colaboradores que han seguido su propuesta confirma no sólo la reencarnación, sino la preexistencia del alma antes de la encarnación y su sobrevivencia después de la muerte además de afirmar la evidencia de la inmortalidad y la notable influencia de ese agente llamado periespíritu según la terminología de la filosofía espiritista. Este campo electromagnético actúa de intermediario semi-material entre el alma (energía purísima) y el cuerpo físico (materia).
Hernani acuñó el término “Modelo Organizador Biológico” (M. O. B.) para referir una de las más importantes funciones de este campo energético: moldear el cuerpo biológico desde la concepción de la primera célula (el cigoto) en el vientre de la madre, dirigiendo así la embriogénesis con funciones no sólo filogenéticas, sino principalmente psicológicas y espirituales en base al proyecto o planificación que el alma humana trae a la Tierra en cada reencarnación. Todo ello bajo las directrices de las leyes espirituales que rigen el proceso evolutivo del alma y principalmente la ley de causa y efecto.
“El periespíritu estimula las células conforme las necesidades del karma, obedeciendo la Ley Moral de Causa y efecto”
Divaldo P. Franco –“Actualidad del Pensamiento Espírita”
Como afirma Hernani en sus obras, el periespíritu, desde su origen, acompaña el alma humana no sólo en los momentos de la encarnación en un cuerpo físico sino también en el mundo espiritual, donde actúa como un cuerpo más fluídico que el material, pero igualmente formado por moléculas semimateriales que permiten al espíritu inmortal manifestarse en esa otra dimensión con reglas energéticas y físicas totalmente diferentes a las que rigen en el mundo material.
4º) Campos Morfogenéticos:
Por último, en la última década han aparecido las investigaciones del Biólogo y Genetista Ruperth Sheldrake, el cual, retomando las investigaciones ya efectuadas en este campo de la biología y añadiendo sus propios estudios einvestigaciones al respecto, confirma la existencia de lo que él denomina campos morfogenéticos. Propios de cada especie animal, están presentes desde el origen biológico y con capacidad de trascender el tiempo mediante lo que él denomina como ”resonancia mórfica”, que no es otra cosa que una memoria biológica que Sheldrake atribuye a todo ser vivo y que tiene la capacidad de influir en el comportamiento y evolución de cada indivíduo en función de las características y “cualidades aprehendidas” por la especie de la que se trate.
La extraordinaria coincidencia del descubrimiento de estos campos morfogenéticos y su memoria desde el origen del ser vivo coincide plenamente con la hipótesis de Hernani G. Andrade al respecto del automatismo biológico de cada animal en el pasado y que guarda el periespíritu como archivos de las experiencias vividas.
Por otro lado, la estructura atemporal de esta memoria que trasciende el fenómeno de la muerte de los individuos y se perpetúa desde épocas pretéritas, pudiendo incluso proyectarse en el futuro, nos habla de un campo electromagnético coincidente con las capacidades o facultades psi Kappa o Psi gamma que menciona la parapsicología en lo que respecta concretamente al ser humano, y que vienen a ser las capacidades anímicas de las que habla Kardec, tales como la retrocognición, la precognición, la telepatía, la clarividencia, etc.
La herencia genética de cada especie animal asumiría como propias las características y aprendizajes recibidos de sus ancestros y que transmitirían a sus descendientes en la biogénesis de cada especie. No serían únicamente cualidades o peculiaridades biológicas heredadas sino también psíquicas y de automatismos y patrones de comportamiento, que tendrían su ubicación en la estructura energética de los genes que portan los cromosomas. Esa estructura estaría en desarrollo y evolución, siendo el periespíritu del animal en proceso de mejora y perfeccionamiento antes de llegar a la etapa humana.
Como vemos, no solamente se confirman las evidencias científicas de la existencia del periespíritu a través de la ciencia y de las investigaciones serias y concluyentes de multitud de investigadores, sino que la medición de los fenómenos en los que este interviene como “agente principal” está fuera de toda duda.
Y cuando se trata de comprobar que su acción sobre la materia se plasma en la bioenergía propia de su naturaleza, se expresa con nitidez y claridad en multitud de fenómenos denominados paranormales en el caso humano y otros no tanto, que tienen que ver con el desarrollo de este campo electromagnético en los reinos inferiores de la naturaleza.
“Allí donde existe una célula viva encontramos el sustrato energético que la mantiene y vigoriza.”
La visualización del aura mediante la cámara Kirlian es otra evidencia de la irradiación del peiespíritu. Las transmisiones de energía bioplasmática, fluido vital o bioenergía que algunas terapias alternativas (acupuntura, reiky, biomagnetismo, pase espírita, etc.) utilizan para la sanación y el reequilibrio de la energía deteriorada no son más que otra evidencia de ese campo o agente denominado periespíritu que dota y anima la vida, llegando en algunos casos a resultados incomprensibles para la ciencia.
Son tantas las evidencias de la existencia de este agente principal que actúa como intermediario de la voluntad del alma y el cuerpo físico que necesitaríamos mucho más espacio. Continuaremos con el tema en otros capítulos de esta serie, explicando al detalle algunas de las múltiples funciones que este campo o modelo organizador biológico es capaz de producir y que, todavía hoy, ante la ciencia de vanguardia, aparecen como fenómenos inexplicables al no haber profundizado en el estudio de este importante aspecto de nuestra naturaleza inmortal.
Evidencias científicas del periespíritu por: Antonio Lledó Flor
2026, Amor, Paz y Caridad
“El periespíritu moldea el futuro cuerpo utilizando los recursos genéticos de los padres adaptándolo a las vibraciones derivadas de sus actos morales y comportamientos mentales.«
Divaldo P. Franco, libro:“Actualidad del Pensamiento Espírita”
(*) Biogénesis: Es el principio científico que dice que todo ser vivo viene siempre de otro ser vivo ya existente.






