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HORA DE PRUEBAS

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La hora de las pruebas

Hora de las pruebas

Transitas por el valle neblinoso de la reencarnación, buscando la luz del entendimiento a fin de romper los lazos que todavía te ligan al error. Es menester poner el máximo empeño para lograrlo, tomando como punto de partida la realidad que hoy te toca vivir y que es la correspondiente a la que ellos, tus errores, dieron origen.

La comprensión del real conocimiento de la reencarnación, auxiliaría al hombre a liberarse de los pesados grilletes que arrastra desde el pretérito y que aún, lamentándose por ello, no se decide a la renovación, debiendo ceder ante los impositivos de la reparación, para proseguir su marcha ascensional a la que todos, por la ley natural del progreso, estamos sujetos.

Fueron tantas las experiencias fallidas, las oportunidades no aprovechadas, las circunstancias que por indiferencia dejamos pasar, que es justo que el aprendizaje de hoy esté plagado de exigencias rectificadoras que nos impulsen a dejar, de forma definitiva, todo cuando maniata nuestro andar, retardando el reencuentro con el Yo Superior, que sólo se dará una vez vencido el egoísmo inductor al fracaso y a los desatinos practicados…

La hora de la prueba es la oportunidad valiosa que no podemos desestimar, por más ardua que ella se presente, para demostrarnos a nosotros mismos que nuevamente podemos erguirnos, luego de tantas caídas, con la mira puesta en el Cristo de Dios, como meta suprema a alcanzar y tantas veces postergada.

(HORA DE PRUEBAS; extraído de la obra PROSIGAMOS. Dictado por el espíritu Cosme Mariño, a través de la mediumnidad psicográfica de Juan Antonio Durante).

Mensaje publicado por gentileza y autorización expresa del Consejo Espirita Internacional (C.E.I.), quien posee los derechos de autor de esta obra.

CONSTRUYENDO UN CARÁCTER

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Construyendo un carácter

Construyendo un carácter

 

“Educar consiste en formar al ser humano en hábitos positivos”

Esta definición de educación, como tantas otras, pone en evidencia la importancia de los hábitos en el desarrollo psicológico y personal de los seres humanos. Pues bien, si ya es de suma importancia y trascendencia la educación formal de valores positivos y éticos, de buenos ejemplos, etc., para el buen desarrollo del ser en su etapa de infancia y juventud, no es menos trascendente desde el punto de vista espiritual bajo la amplitud que se nos ofrece al comprender la pre-existencia del alma y su trayectoria milenaria.

La psicología nos confirma que el desarrollo de la futura personalidad, equilibrada o perturbada, emocionalmente estable o desarmonizada, viene fuertemente condicionada, entre otros aspectos, por la educación recibida durante el periodo infanto-juvenil, por las características socio-económicas, familiares y de relación, por las creencias y por todo lo que rodea el ambiente donde nos desenvolvemos, todo lo cual aprendemos como esponjas imitando cuando somos de corta edad.

“Los buenos hábitos formados en la juventud marcan toda la diferencia”

Aristóteles  – Filósofo Griego, s. III a.C.

La acción genera el hábito y este, mediante automatismo y repetición, constituye una naturaleza diferente que se incorpora a la conducta. Esa naturaleza hace referencia a cómo son esos patrones de conducta, de manera que si son pensamientos, acciones o sentimientos perturbadores de baja condición moral o de inexistencia de valores éticos, nuestros hábitos formarán un carácter de esa misma naturaleza. Por el contrario, si nuestras acciones son de desarrollo de la voluntad y de valores morales, si nuestros pensamientos se dirigen al bien y a la obtención de una vida equilibrada y saludable, nuestro temperamento se irá construyendo de forma segura y firme, creando en nosotros y a nuestro alrededor las condiciones de armonía y bienestar de una conducta recta y una conciencia limpia.

“El éxito real en la vida se basa en los patrones de una conciencia libre de conflictos, armonizada con los ideales que buscamos”.

Divaldo Franco – Libro: Liberación por el Amor

Son estos hábitos o patrones los que, además de formar nuestro carácter, permiten los sentimientos adecuados para una vida armónica. El enfoque del conocimiento que la ley de la reencarnación nos ofrece amplía sustancialmente la comprensión de la importancia de los hábitos adquiridos.

De ahí que en las primeras etapas de las vidas físicas, cuando todavía permanecemos bajo la anestesia de la reciente encarnación, sea mucho más fácil educar e impregnar en el carácter del niño los hábitos positivos, corrigiendo las tendencias y pulsiones del carácter equivocado que su ancestral herencia y atavismo trae incorporado de vidas anteriores. En la Grecia clásica, filósofos como Platón, explicaban su concepto de las ideas innatas, o del recuerdo del alma, afirmando que: “aprender es recordar lo que ya se sabe”. Con ello daba a entender que muchas tendencias, hábitos, instintos y habilidades son propias del alma inmortal y son susceptibles de modificar y corregir a través de una educación adecuada si se considera que pueden ser perjudiciales en la formación del carácter del niño.

Actualmente, la moderna psicología confirma las tesis de Platón al afirmar que nuestro inconsciente profundo guarda celosamente el archivo de las experiencias anteriores, no solo las de las etapas prenatales o de infancia, sino también las de vidas anteriores.

Todo ello tiene su confirmación en las prácticas de TVP (Terapia de Vidas Pasadas) o de regresión de la memoria, donde se comprueba que el recuerdo de actos emocionalmente impactantes en la vida de la persona  (una muerte traumática, un suicidio, etc.) permanecen a pesar del transcurso de las vidas físicas, condicionando incluso la psicología de la persona en vidas posteriores, cuando cualquier recuerdo espontáneo hace aflorar del inconsciente el sentimiento de aquella emoción perturbadora, llegando a ocasionar traumas, fobias y manías (neurosis) que le impiden una vida mental o emocional equilibrada.

Además, este conocimiento pone en evidencia la importancia de los hábitos adquiridos en vidas anteriores cuando estos son perturbadores. Esos patrones de conducta en los que nos refocilamos en el pasado suelen aflorar en el presente mediante varios mecanismos de recuerdo o resonancia, a saber: los reflejos condicionados, los automatismos y los reflejos inconscientes son los mecanismos de los que se vale nuestra alma para aflorar la conducta automática de esas acciones que, repetidas en el pasado, crearon un patrón de conducta que de nuevo aflora, se manifiesta y nos condiciona porque forma parte de nuestro carácter que no hemos sabido o querido modificar.

Reeducarnos es uno de los objetivos de la vida para alcanzar el progreso que necesitamos en busca de la felicidad; por ello, en esa oportunidad que la vida nos brinda en cada existencia, es el momento adecuado de invertir los hábitos perniciosos, deprimentes o esclavizadores que nuestros vicios, defectos y pasiones descontroladas forjaron en nuestro carácter a base de repetirlos una y otra vez.

“El hábito de pensar y actuar correctamente es indispensable para una vida digna. La gratitud debe presidir los hábitos del ser humano para formar un carácter purificado por los actos que realizamos.”

Divaldo Franco – Libro: “Liberación por el Amor”

Como todo comienza en la mente, el pensamiento se convierte en el motor dinamizador que permitirá esa transformación. Un cambio que primero ha de operarse en nuestra forma de pensar, valorando la inmortalidad del alma y la transitoriedad de la vida, la importancia de esta última como oportunidad de progreso y la necesidad de aprovecharla en la búsqueda de la felicidad que se construye interiormente a base de paz, serenidad y satisfacción personal por el cumplimiento del deber y responsabilidad ante nuestros actos.

Cuando comenzamos a pensar de esta manera, vamos cristalizando a nuestro alrededor las condiciones; vamos forjando las causas de nuestra reeducación del carácter, y lo que comienza en el pensamiento se materializa en la emoción, sublimada en el sentimiento, para posteriormente formar la nueva realidad interior que se plasma en el exterior a través de nuestra nueva conducta.

Otro aspecto importante ligado a la formación de hábitos positivos que construyen una conciencia recta es la gratitud por todo lo que la vida nos ofrece y que no somos capaces de valorar convenientemente: La salud, la alegría, la libertad de conciencia y pensamiento, el cariño, el afecto, la honradez, la oportunidad de vivir, sentir, relacionarnos, aprender y crecer, etc. son aspectos que enriquecen la vida y le dan sentido.

Un hábito o patrón negativo solo se invierte o se corrige pensando, habilitando y actuando en sentido contrario a su naturaleza, y a base de esfuerzo, voluntad y repetición. Pongamos un ejemplo, cuando somos avariciosos o egoístas, el hábito contrario es la generosidad y la caridad. Si nuestra tendencia, acciones y pensamientos se encuentran revestidos de esta deficiencia moral, la única forma de corregirlo es trabajar en el bien con altruismo, pensando en las necesidades de los demás, adquiriendo hábitos de esfuerzo y ayuda al prójimo desinteresadamente, y esculpiendo esos patrones en nuestro carácter. De esa manera, el egoísmo se va diluyendo y vamos desarrollando el hábito contrario. 

La certeza de que nuestro temperamento se forja con los hábitos nos obliga a esforzarnos por mejorar cada día aquellos aspectos de nuestro ser interno que no son acordes al bien y al equilibrio mental-emocional. Pues con este esfuerzo alcanzamos lo mejor de nosotros mismos; conseguimos una conciencia armónica, sintonizada con los ideales de la libertad, el amor y la razón de ser que nadie puede quitarnos, al ser atributos íntimos del alma y etapas del proceso evolutivo que deberemos conquistar para nuestra felicidad.

Construyendo un carácter por: Redacción

©2021, Amor Paz y Caridad

«La verdadera educación consiste en obtener lo mejor de uno mismo».

«Reflexiones sobre el amor incondicional» (1998), Mahatma Gandhi

EL REDIMIR DEL ALMA

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Redimir un alma

Redimir un alma

El camino de la redención hacia el bien reside en comprender la vida y llevarla por el buen camino, siendo justos al redimir las faltas, dando mensajes de amor donde se necesite sosiego y perdón, para así poder enfrentarnos positivamente al juicio de las Leyes Divinas.

Podemos ser fuentes de agua fresca que apagan la sed del que bebe en ella, amando para conseguir la unidad de la humanidad y perdonando las ofensas que podamos recibir, tal como nos enseñó el Maestro, para que él mismo sea nuestro hermano y guía en la redención de nuestras faltas. Él siempre está pendiente del necesitado que busca el consuelo en su arrepentimiento, para ser la antorcha de luz que alumbre los caminos incesantes del amor universal, del sacrificio y la voluntad por el bien al prójimo.

Cuando oigamos alguna historia que nos oprima el corazón, pidamos a Dios que haya perdón entre hermanos y borre el odio y el rencor, abriendo la ventana del razonamiento para rectificar las imperfecciones, para iluminar el camino del perdón que nos lleva hacia Dios.

El perdón es símbolo de libertad del alma que la separa del mal; el perdón está atribuido al comportamiento físico moral que lo unifica, en su parte positiva, en voluntad y esfuerzo hacia los demás. Es un gran paso para la libertad del espíritu, la unión fraternal hacia nuestros semejantes.

Respetemos la voluntad de Dios. Él nos invita a proseguir en el camino de la redención hacia nuestros hermanos, que nos guían y nos acompañan en el despertar del alma, en un mismo camino de unión fraternal hacia la unidad del espíritu con todo lo creado por Dios.

El redimir del alma por: Paqui Silvestre

© 2021, Amor, Paz y Caridad.

SOBRIEDAD Y FRUGALIDAD

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Sobriedad y frugalidad

Sobriedad y frugalidad

La sobriedad es la virtud opuesta al vicio de la gula y de la embriaguez, y consiste en hacer un uso moderado, en cuanto a la cantidad, de la comida y de la bebida.

Una vida sencilla y frugal conserva la salud, mantiene la calma en el espíritu y asegura la  independencia. La intemperancia y la embriaguez destruyen el temperamento, degradan el  alma y obscurecen la inteligencia. Por esto un  sabio médico decía a sus clientes: “Haced ejercicio, conservad la alegría, no cometáis excesos, y yo os aseguro que no tendréis necesidad de mis servicios”.

Un ateniense, conversando con Sócrates, se  dolía de la falta de apetito y de no encontrar  gusto en nada de lo que comía. “Yo sé, le dijo el filósofo, un remedio infalible para vuestro mal: comed menos. Esto os proporcionará muchas ventajas: los manjares os parecerán más agradables, disminuirán vuestros gastos y os hallaréis mejor de salud”.

La frugalidad consiste en no emplear en nuestro alimento diario substancias o manjares muy nutritivos, ni bebidas espirituosas.

Otra gran ventaja moral tiene la frugalidad: la de que es difícil corromper al hombre desinteresado y frugal, ya que, sabiendo contentarse con poco, son pocas también sus necesidades. El ministro inglés Walpole, queriendo atraer a su partido a un político influyente, fue a visitarle y le dijo: “Vengo en mi nombre y en el de todos los ministros del rey a manifestaros el sentimiento que experimentamos de no haber hecho nada todavía por vos, y a ofreceros un empleo digno de vuestro mérito. —Señor ministro, replicó el interesado, antes de responder a vuestros ofrecimientos, permitid que me haga servir la cena delante de vos—, e incontinenti le sirvieron un potaje o picadillo hecho con el resto de la comida. — ¿Pensáis, dijo a Walpole, que a un hombre que se contenta con tan frugal comida se le puede sobornar fácilmente? Recordad a vuestros colegas lo que habéis presenciado: ésta es la única respuesta que tengo que daros».

Lección 4. De las virtudes humanas; 47 Y 48. La sobriedad y la frugalidad.De la obra: COMPENDIO DE MORAL UNIVERSAL O HUMANA por Don FABIÁN PALASÍ

DURA ACTUALIDAD

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Dura actualidad

Dura actualidad

Persistir en la idea de encaminar nuestra vida por las directrices del Evangelio redivivo, es la línea señera que debe impulsar al adepto a los postulados espiritistas, si consideramos que ellos son la síntesis de la moral cristiana para los tiempos modernos, tan inquietantes por la falta de orientación en ese sentido.

Pareciera primar por doquier el caos generalizado en todo cuanto hace a los valores de la moral y del espíritu.

Por todas partes surgen brotes de una violencia propia de los tiempos bárbaros, que a todos y a todo pareciera querer arrollar, devastando ciudades y países, en donde la vida humana carece de valor, por elevar los intereses materiales a culminaciones nunca vistos…

El crimen y la corrupción, el hambre y la miseria consumen ríos de tinta en los medios, para demostrar que los dirigentes y los dirigidos viven ignorándose recíprocamente, cuando la fraternidad ha pasado a ser una pieza de museo que sólo se muestra en raras ocasiones, disfrazada de solidaridad, cuando las grandes hecatombes naturales azotan al planeta. Y la Tierra, navegando en el infinito, se asemeja a un navío sin timón y en consecuencia sin dirección, porque el hombre, que la habita, ha perdido el rumbo conductor a la Divinidad, embriagado en el poder, para tener más y más perdiéndose en el laberinto del sexo sin control…

La institución familiar, que era la base indiscutida de la sociedad, ha quebrado el equilibrio que sólo se logra con el amor y la abnegación, para convertirse en un elemento de uniones circunstanciales, que luego pugnan por la despenalización del aborto y por la instauración de la eutanasia, con el fin de lograr una muerte digna, cuando aún no se ha conseguido vivir con dignidad

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Distánciate de las corrientes de pensamiento que auspician este tipo de progreso para la Humanidad actual y presérvate en la conducta espírita, que es decir cristiana, para conformar desde hoy las huestes de la Nueva Era preanunciada en el surgimiento del IIIº Milenio del Cristianismo y desde hoy también, estarás auxiliando a los Espíritus Superiores a modificar para bien, la faz de la Tierra…

(DURA ACTUALIDAD; extraído de la obra PROSIGAMOS. Dictado por el espíritu Cosme Mariño, a través de la mediumnidad psicográfica de Juan Antonio Durante).

Mensaje publicado por gentileza y autorización expresa del Consejo Espirita Internacional (C.E.I.), quien posee los derechos de autor de esta obra.

TONI GÓMEZ, IN MEMORIAM

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Antonio Gómez, in memoriam

In memoriam

 

¡Toni Gómez, buen amigo!

Nunca te fuiste del todo.

Nadie abandona la Tierra

dejando un hueco vacío,

siempre hay algo que lo llena.

¡Toni Gómez, buen amigo!

 

Fuiste ejemplo en esta vida

de fortaleza y templanza,

paciencia y aceptación.

Recoges ahora el premio

del inmenso Amor de Dios.

 

Recorres el Universo

libre de llanto y dolores

que en el mundo donde moras

los caminos son de flores

y donde el alma no llore.

 

Demos gracias al Señor

por haberte conocido,

y nunca te olvidaremos,

querido hermano y amigo;

este grupo de Villena

vibra en amor ¡contigo!

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Mª Luisa Escrich

© 2021, Amor, Paz y Caridad.

 

Puede escuchar al homenajeado en su podcast:  Aprendiendo a vivir mejor

Puedes ver sus artículos en: Aprendiendo a vivir mejor

ARQUITECTOS SIDERALES

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Arquitectos siderales

Co-creación a gran escala

Cap. 1 Libro Evolución en Dos Mundos – Chico Xavier

“En el fluído cósmico o sustancia original, bajo el influjo del Señor Supremo, actúan las Inteligencias divinas asociadas con ÉL en un proceso de correspondencia indescriptible; extrayendo de ese hálito espiritual las energías con las que construyen los sistemas de la inmensidad, en un trabajo de co-creación a gran escala, conforme a los designios del Todo misericordioso, que los convierte en agentes orientadores de la Creación Excelsa”.

Desde antiguo, la historia espiritual de la humanidad ha consagrados como a Dioses a muchos espíritus elevados de los que ha tenido noticia. Unos, encarnados, dejaron sus huellas en la Tierra: Juno, Antulio, Numu, Orfeo, Krishna, Buda, Zoroastro, Confucio, Moises, Jesús, etc. Otros son referencias de las que hablan las tradiciones, seres de una elevación inconmensurable que vibran en amor permanentemente.

Son los seres que colaboran con Dios en la co-creación de los Universos y Galaxias; son aquellos encargados, intermediarios que, habiendo comenzado sus primordios evolutivos como todos, en la más absoluta sencillez e ignorancia de sus almas, han llegado a la meta de la perfección relativa que a todos nos espera. El único fatalismo o determinismo que existe, el sentido por el que Dios creó el Espíritu humano: La felicidad y la vibración en su Amor en el esplendor del trabajo incesante en la creación y la expansión de la fuerza divina a través de los mundos y universos físicos y espirituales.

Si no podemos siquiera definir a Dios, pues en nuestro pobre lenguaje definirlo sería limitarlo, otro tanto ocurre con estas luminarias, arquitectos siderales que con sus propios recursos, méritos y trabajos a lo largo de miles y miles de años, en distintos y sucesivos mundos y universos, poblaron sus huellas de ejemplos y senderos de luz y claridad para que otros siguieran sus pasos en la búsqueda de la felicidad y la perfección que nos está destinada.

Pálidos reflejos tenemos en la Tierra de esos seres inconmensurables que pueblan el espacio infinito, las milenarias galaxias, los trillones de mundos que, bajo sus inspiraciones y fuerza divina, son capaces de crear siguiendo los planes divinos sin apartarse un milímetro de la fuerza creadora de la Divinidad que dirige sus acciones y con las que se encuentran plenamente integrados e identificados, que no absorbidos. 

Alguien podría pensar en el Panteísmo (concepto que avala la integración en Dios al final de la evolución y la desaparición de la individualidad), pero es justamente lo contrario. Estas luminarias, arquitectos de universos y expresiones de los atributos divinos alcanzados por sus propios méritos, son el mayor ejemplo del desarrollo del espíritu inmortal, individualizado, con pleno albedrío, con conciencia plena, con integración absoluta de las fuerzas espirituales y materiales que comandan las leyes físicas y espirituales que rigen los procesos y destinos de los universos, etc.

Sabemos tan poco de ellos que, en la ignorancia espiritual que padecemos al ser un planeta atrasado espiritualmente hablando, apenas podemos comprender su grandeza e influencia en el desarrollo de la vida del espíritu y del cosmos. Baste entender que, en la escala espírita de los mundos y universos, son aquellos que como espíritus puros ya no vibran en mundo alguno, sino que se nutren y desenvuelven en la fuente primigenia de la esencia espiritual, el fluido cósmico universal del que surgen y parten todas las modificaciones y transformaciones que dan origen a la realidad, tanto física como espiritual. En esa sustancia primitiva, única, creada por Dios, tienen ellos su elemento de configuración, desarrollo y evolución, bajo la influencia divina que permanentemente nutre su pensamiento de la orientación adecuada que les permite co-crear y ayudar en el progreso de los mundos y las humanidades. 

Pero el influjo de la Causa Primera e Inteligencia Suprema sobre estos seres que, volvemos a repetir, en el pasado fueron como nosotros y alcanzaron ese estado por sus propios méritos, ese influjo, ese hálito divino, por así decirlo, se sustancia en dos aspectos que dotan a estos seres de capacidad inigualable y difícilmente comprensible para nosotros: Estos dos aspectos son la Sabiduría y el Amor. Como hemos adelantado arriba, vibran en la fuente permanente del amor divino y conocen el pensamiento divino, y por tanto la sabiduría que la causa primera posee en grado infinito y eterno es compartida por ellos.

Bajo estas premisas, superadas por milenios todas las experiencias que los mundos físicos podrían proporcionarles, son los focos que irradian en todas las partes del cosmos la influencia divina, pues ellos mismos, sin ser como Dios, sí son su reflejo más fiel y preciso de la energía y fortaleza divina.

Ellos guían los procesos de las humanidades en sus evoluciones milenarias. Ellos planifican y desarrollan los momentos en el tiempo y el espacio necesarios para los impulsos de las sociedades en sus ansias de mejoramiento, así como las intervenciones de los grandes avatares o maestros espirituales que reencarnan para dar ese impulso necesario que permita avanzar a las humanidades hacia estados de mayor perfeccionamiento y felicidad.

Son las mentes que planifican los advenimientos, no solo de aquellos que servirán de paradigma y patrón, sino también de los tiempos adecuados para derramar la vedad de la vida espiritual con arreglo a la evolución de las humanidades, procurando que lleguen hasta ellas las ideas, las doctrinas y los movimientos espirituales de regeneración que ayuden en la consolidación de los postulados del amor, para que puedan apartar al hombre de su camino de sufrimiento y ponga rumbo a la felicidad a la que está destinado por ser el heredero del Universo físico y espiritual, según Dios lo determinó en su momento.

Jesús, como máximo exponente del amor divino sobre la Tierra, fue así mismo el mayor de estas luminarias y arquitectos siderales, capaz de reflejar el amor divino en la medida que pudiéramos comprenderlo. Pero Él sabía perfectamente que nuestro limitado desarrollo moral era todavía insuficiente para comprender las excelsitudes de la vida espiritual, y por ello hablaba en parábolas, y por ello no lo dijo todo, y por ello anticipó la llegada a la Tierra de un consolador que aclararía aquello que Él no pudo explicar por falta de entendimiento de la humanidad de su época.

Como no podía ser de otra forma, el anuncio del Maestro de Galilea, nuestro particular Arquitecto Sideral en el gobierno de este mundo Tierra, avanzó la llegada de la tercera revelación que la doctrina espírita acepta, al ser aquella filosofía de vanguardia capaz de explicar lo que el Maestro Jesús dejó tan solo esbozado.

Como manifestó el “Espíritu de Verdad” a Allán Kardec cuando este le preguntó cuál era su misión en la Tierra: “Reconstruirás lo que fue demolido”, refiriéndose con ello a la reconstrucción del Cristianismo primitivo; máximo código moral del Amor Divino y expresión más pura que los Arquitectos Siderales hayan inspirado en la Tierra para la felicidad y evolución humana. Un código tergiversado durante siglos por los intereses espurios, las malas interpretaciones y la ignorancia de muchos, y que era de justicia reconstruir colocando de nuevo las bases explicadas por Jesús en sus hechos y palabras, sirviendo así a las inspiraciones de los Arquitectos Siderales que reflejaron el Pensamiento y el Amor Divino a través de su representante en la Tierra: El incomparable Maestro de Nazaret.

Arquitectos siderales por: Redacción 

©2021, Amor, Paz y Caridad 

Puede ver otras editoriales en el siguiente enlace: https://amorpazycaridad.es/?s=editorial

BIENAVENTURANZAS

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Bienaventuranzas

Bienaventurados

En los parajes del oriente caminaba un Gran Maestro que enseñó la necesidad de cambio en las personas, donde sus vidas se aceleraron al encuentro con él, buscando la armonía en el paraje del evangelio.

Jesús fue un antes y un después, ya que difundió enseñanzas con el uso del ejemplo, de la humildad y caridad, además de que, por donde predicaba, dejaba con sus palabras un rastro de luz que hacía cambiar a la gente necesitada de amor.

La gente corría a su encuentro para escuchar sus palabras de esperanza. Él era un regalo que llenaba el alma; su voz serena llegaba al corazón de las almas necesitadas de cambio, enseñándonos las bienaventuranzas:

Bienaventurados los pobres y humildes de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los que son mansos y pacíficos.

Bienaventurados los misericordiosos.

Bienaventurados los afligidos.

Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios…

Todas ellas nos ayudan a seguir el mensaje del evangelio y nos propician a tratar al prójimo como quisiéramos ser tratados; a amar y perdonar a los que nos hacen daño si queremos ser perdonados; a hacer el bien sin ostentaciones; y a juzgarnos a nosotros mismos antes de juzgar a los demás. Humildad y Caridad es lo que Jesús no cesa de recomendar en las bienaventuranzas, de las que él mismo da ejemplo. Y orgullo y egoísmo es lo que no cesa de combatir. Sin embargo, Jesús no se limita a recomendar la caridad, sino que la coloca claramente y en términos explícitos como la condición absoluta para la felicidad futura.

Bienaventuranzas por: Paqui Silvestre.

© 2021, Amor, Paz y Caridad.

¿QUÉ ES LA MODESTIA?

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La modestia

¿Qué es la modestia?

La modestia es una virtud que consiste en no arrogarnos un mérito que no tenemos, ni blasonar tampoco el que realmente poseemos; así como en abstenernos de aquellos actos con los cuales afectamos superioridad sobre los demás.

La opinión demasiado favorable que formamos de nosotros mismos ofende a nuestros semejantes; los cuales, queriendo juzgar libremente de nuestras acciones, no pueden llevar a bien que les señalemos el puesto que debemos gozar en su espíritu, ni que les arranquemos las recompensas que no nos han tributado.

Para conocer que la modestia se funda en la justicia, basta que cada uno haya experimentado cuánto molestan a la sociedad esos hombres soberbios y vanos que solo viven para manifestar su superioridad; esos ridículos personajes que hablan sin cesar de su mérito, real o imaginario, fastidiando a todo el mundo con su insoportable egoísmo.

Ved aquí un notable ejemplo de modestia: Los enemigos del general tebano Epaminondas, con la idea de mortificarle en su amor propio, le hicieron nombrar telearca de la ciudad. Este empleo, que consistía en dirigir la limpieza de las calles, era en verdad indigno de su categoría; pero Epaminondas, lejos de considerar estas funciones como una bajeza, las aceptó de buena voluntad y las desempeñó con verdadero celo. Con tal motivo, se dijo en Grecia: “Epaminondas ha probado con su conducta que no es el empleo el que honra al hombre, sino el hombre el que honra al empleo”.

No quiere esto decir que el hombre de talento, el hombre virtuoso, no tenga la conciencia de su valer, y que haya de despreciarse a sí mismo y deprimirse entre los demás; nada de esto. El que tiene conciencia de lo que vale espera tranquilo que se le hará justicia a su talento y a sus obras. El que no está seguro de su propio mérito, se cree obligado a ponerlo en conocimiento de los otros, y lo que con su necia vanidad se acarrea es el desprecio de sus conciudadanos. De aquí la máxima:

“Procura que te alaben los extraños, pero evita el hacerlo con tus labios”

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Lección 4. De las virtudes humanas; 53. ¿Qué es la modestia? De la obra: COMPENDIO DE MORAL UNIVERSAL O HUMANA por Don FABIÁN PALASÍ

VIDA Y RESURRECCIÓN

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Vida y resurrección

Vida y resurrección

¿Suponte que en el transcurso de las próximas horas, fueras obligado a abandonar la carcasa física y retornar a la Espiritualidad: consideras que estás preparado para ello…?

¿Imagina que en los días venideros el facultativo especializado te anuncia la aparición de una tumoración ramificada, cómo recibirías la noticia preanunciadora de la muerte a corto plazo? ¿Cómo reaccionarías delante de ello…?

¿Piensa, ligeramente, si algún día llegas a tu hogar y lo encuentras destruido por las llamas o arrasado por los impulsos malhechores de los vándalos que pululan: serías capaz de asumir la escena con naturalidad…?

Y finalmente, si tu honor y tu dignidad fueran mancillados por la calumnia y la intriga: ¿tendrías fuerzas para enfrentarlas…?

¡El ser humano, en cuanto se encuentra en tránsito por la Tierra, constantemente está expuesto a esas contingencias y a muchas otras, porque mientras dura ese tránsito, no existe garantía alguna de que ningún acontecimiento funesto no surgirá a su frente, llenándolo de espanto y horror, ya que ningún ser vive libre de acontecimientos de ese u otro tenor, que pueden golpearlo despiadadamente!

La trayectoria de la vida física parece signada por múltiples y dolorosos avatares que constantemente le recuerdan su fragilidad o le prueban su fortaleza, como resultado de su evolución espiritual…

A través del Evangelio de Jesús, en general y por medio del Espiritismo en particular, obtendrás lecciones y enseñanzas, ejemplos y oportunidades para capacitarte y poder enfrentar las vicisitudes y desafíos que la vida te presente, saliendo airoso de los mismos, si es que conseguiste que esas lecciones logren grabarse en tu alma, habilitándote para superarlo todo, por saber por anticipado que lo único imperecedero es el Espíritu inmortal…

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¡A pesar de que en el transcurso del tiempo todo te sonría, no olvides nunca que el Vencedor del Mundo tuvo un Calvario, una Crucifixión, para alcanzar la Resurrección que habría de trascender los siglos, para señalarte el camino radiante a seguir, después que las cosas que te prendían a la materia quedaron atrás, para la libertad de tu alma ya entonces feliz…!

(VIDA Y RESURRECCIÓN; extraído de la obra PROSIGAMOS. Dictado por el espíritu Cosme Mariño, a través de la mediumnidad psicográfica de Juan Antonio Durante).

Mensaje publicado por gentileza y autorización expresa del Consejo Espirita Internacional (C.E.I.), quien posee los derechos de autor de esta obra.

UN ESPEJO QUE NO ENGAÑA

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El espejo que no engaña

Un espejo que no engaña

Son dos los elementos generales del Universo que suponen el origen de la realidad y de todo lo que existe: Materia y Espíritu, y por encima de ambos se encuentra Dios. Esta explicación que los espíritus dieron a Kardec en el Item 27 del Libro de los Espíritus, se complementa con un añadido al elemento material, que no es otra cosa que el fluido universal, intermediario entre materia y espíritu,  sustancia primitiva que da origen a todas las modificaciones, variaciones y combinaciones que terminan de producir todas las cosas que existen y forman parte de la realidad.

Esta sustancia primitiva es utilizada por el espíritu para producir las modificaciones que rodean nuestra propia realidad. Sin embargo, el hombre está todavía lejos de comprender las implicaciones que esta circunstancia tiene en su propia vida física.

Por ejemplo, nuestros pensamientos son energía que procede de nuestra mente, y pueden ser modificados, transmutados y convertidos en energías saludables o perniciosas para nosotros y/o para los demás. Nuestro periespíritu (cuerpo intermedio entre el alma y el cuerpo físico) es un espejo que refleja nuestra condición moral en base a cómo pensamos, sentimos y obramos. Así pues, nuestra alma o espíritu, mediante la voluntad, es el agente que da origen al fenómeno de emisión de un tipo de energía deletérea, sucia, perturbadora y enfermiza cuando la naturaleza de nuestros pensamientos y sentimientos son de baja condición moral; y a la inversa, se emite una energía pura, limpia, elevada, regeneradora y saludable cuando los sentimientos y pensamientos mantienen una condición moral elevada.

El agente que emite es el espíritu; la energía, que es neutra, se convierte en positiva o negativa en función de nuestra voluntad y de la dirección noble o perversa que demos a nuestros actos y pensamientos. Esa energía que modificamos no es otra cosa que el fluido o sustancia universal, que impregna todo lo que existe en el universo y que el espíritu puede cambiar a voluntad.

En el ser humano tiene además la repercusión de que es el origen que crea a nuestro alrededor el patrón vibratorio que nos identifica. En otras palabras, crea la realidad de lo que somos y de cómo vamos transformándonos para bien o para mal. Esto se ve reflejado en nuestro periespíritu, alcanzando el mismo una mayor densificación, suciedad y peso específico (no olvidemos que es materia sutilizada) cuando el desequilibrio gobierna nuestra mente, nuestras emociones y nuestra vida. Y al contrario, ocurre cuando nuestra vida se dirige a un objetivo superior de pensamientos nobles y actos de bien en favor del prójimo, nuestro periespíritu se sutiliza, brilla, se capacita para entrar en sintonía con energías más puras, con las influencias de los pensamientos superiores de los mentores espirituales, e incluso en estados de elevación superior del alma es capaz de conectar con el pensamiento cósmico, recibiendo la fuerza poderosa y creativa que a través de las mentes de los arquitectos superiores se derraman sobre la Tierra para el progreso y desarrollo de los seres humanos.

El periespíritu se convierte así en un espejo que no engaña. De ahí que sea tan fácil para los espíritus superiores visualizar tan rápidamente la condición moral de cada ser humano, encarnado o desencarnado. Todos reflejamos lo que somos interiormente, no lo que aparentamos. Nadie puede engañar a Dios ni a sus colaboradores más dedicados, pues es imposible modificar nuestro patrón energético espiritual de un día para otro. En esto consiste la evolución, en la transformación paulatina, paso a paso, sin prisa pero sin pausa, de nuestra condición moral. Intentando ser mejor hoy que ayer, y mañana mejor que hoy.

Tomemos como ejemplo al Maestro Jesús. En su condición angélica y superior, tenía la capacidad de detectar a simple vista las condiciones morales de aquellos que se le acercaban. Es por ello que sus auxilios, orientaciones y explicaciones siempre eran acertados. Conociendo el interior de aquellos que le solicitaban ayuda siempre ofrecía el consejo adecuado, el que permitiría a ese espíritu una mayor y más rápida regeneración moral, evitando así el sufrimiento y encaminando sus pasos hacia un destino más feliz y venturoso. Sin señalar el defecto o falla moral de aquellos que lo procuraban; primero los auxiliaba y a continuación les decía: “Tu fe te ha salvado. Ve y no peques más”.

La primera parte de la frase hace referencia a la importancia de la fe y la creencia, sin la cual toda expectativa de curación o transformación se diluye; es preciso creer que es posible. Y la segunda parte era la constatación de lo afirmado anteriormente: conociendo el maestro la debilidad o falla moral de la persona y el origen de la aflicción que padecía (física, mental o psicológica), le recordaba la necesidad de no volver a insistir en las causas que habían producido el mal que le aquejaba.

Esas causas podían ser múltiples, y en cada persona diferentes; unas veces pasiones o vicios descontrolados, otras, defectos enquistados procedentes de la pobre herencia espiritual del individuo, tales como la avaricia, el odio, el rencor, la venganza, el resentimiento, la envidia, los celos, el egoísmo, la soberbia, el orgullo, etc. No obstante, el maestro las identificaba y recetaba con su voz amable, con su amor inigualable, y sin señalar la manera de corregir el error y recuperar la salud física, mental o espiritual.

El universo es un entramado de energía donde la sustancia primitiva universal está constantemente transformando la realidad a nuestro alrededor y en nuestro interior en base a nuestra forma de actuar. Todo está interconectado. Y todo se transforma, pues al existir un único elemento primitivo (sustancia elemental o FCU), las propiedades de los diferentes cuerpos no son más que modificaciones de ese mismo elemento.

P: La materia elemental ¿es susceptible de recibir todas las modificaciones y adquirir todas las propiedades?

R: Sí. Y es lo que debemos entender cuando decimos que todo está en todo.

Allán Kardec, L. E., Item nº 33

El hombre no está exento de esta ley, pues su propia naturaleza (exceptuando el alma que es espíritu y no materia) formada por cuerpo físico y periespíritu, no son más que modificaciones de ese Fluido Cósmico Universal que da origen a las estrellas, constelaciones, mundos y planetas que pueblan el universo, y al microcosmos de partículas elementales, moléculas y átomos que forman nuestras células físicas y las energías que constituyen el periespíritu y que el espíritu adquiere de la sustancia primitiva imperante, específica y adaptada a cada mundo en el que se reencarna.

Como vemos, somos “energía pensante”. Siendo así que la definición de los espíritus a Kardec no podría ser más precisa y coincidente, pues el espíritu es “el principio inteligente del universo”.  Un universo como el que nos presenta hoy la cosmología, la astrofísica y la física cuántica es concordante y totalmente coincidente con la idea que los espíritus manifestaron a Kardec hace ahora siglo y medio. Y aún más, la moderna neuropsicología nos confirma que creamos, con nuestros pensamientos y sentimientos, el propio universo que nos rodea. Nos retro-alimentamos de continuo, viviendo y creando el ambiente que nos es propio y con el cual se sintonizan las energías que emiten nuestro propios pensamientos, creencias y acciones.

De ahí que la importancia de la bondad en nuestra forma de actuar en la vida ya no sea únicamente una cuestión moral, sino una necesidad de equilibrio psico-físico y armonía interior que necesitamos, y que nos ayudará a crear a nuestro alrededor las oportunidades de serenidad, paz y felicidad a las que todos aspiramos, contagiando a los demás de nuestras energías positivas.

Un espejo que no engaña por: Redacción

2021, Amor, Paz y Caridad

“Nuestros pensamientos y sentimientos afectan todos los aspectos de nuestra vida, mas allá del espacio y el tiempo. Lo que piensas y lo que sientes crean un estado del ser, y este afecta al mundo exterior”

Joe DispenzaNeuropsicólogo – Libro: “Deja de ser Tú”

DESLIZO MI PLUMA

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Deslizo mi pluma

Deslizo mi pluma para escribir los recuerdos que engrandecen mi espíritu, con la mirada puesta en el cielo.

Deslizo mi pluma en ideas, palabras que alientan el camino verdadero, del amor que impulsa la verdad de reconocer a Dios.

Seguir los pasos emprendidos para ver aquello que llevamos en el interior, exteriorizar los pensamientos del bien común, que une muchas ideas, que llevan al mismo lugar, representando unidad en todo espíritu que busca hallar en su alma la paz y llegar hasta el final de la existencia reconociendo las imperfecciones rescatando la lucidez, incluyendo los momentos difíciles, porque ellos nos darán la luz para cerrar el pasado en verdadera unión fraternal.

Deslizo mi pluma para seguir el camino, fortaleciendo la unidad del Amor; respetando a los hermanos; comprenderlos, buscar y permanecer en una misma sintonía de unión fraternal.

Paqui Silvestre

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