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AVANZANDO, CRECIENDO SIN FIN.

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Evolución, progreso y adelanto son constantes que se repiten en la vida de los seres humanos cuando se enfocan adecuadamente en los objetivos y proyectos de vida que realizan. Por el contrario, el estancamiento, el retraso y el inmovilismo, son fuerzas contrarias al progreso y al cambio. Esta característica humana aparece, en uno u otro sentido,  en las ideas, en los actos, en las emociones, en las realizaciones y en todo tipo de actuaciones que el ser humano pueda realizar.

Hay quien niega la evolución y el progreso en el hombre, en su aspecto físico, psicológico y espiritual. Con ello está negando la realidad, pues no sólo el hombre, sino la naturaleza, el universo conocido, las demás especies y los planetas y galaxias infinitas están en constante cambio y transformación como nos confirma la ciencia.

La frase «nada se crea ni se destruye, todo se transforma» es una realidad científicamente aceptada. Los físicos nos dicen que la materia y la energía son la misma cosa, opuestos diferenciados simplemente en la composición en que sus átomos se agregan o desagregan. El paradigma de la física newtoniana ha sido reemplazado por la física cuántica, la cual ha permitido la comprensión del origen de la materia a través del estudio de las partículas y su composición molecular.

La diferencia entre lo que vemos y observamos, con aquello que nuestros sentidos físicos no nos permiten ver ni observar a simple vista, pero que es igual de real o más (ej. vida microbiana, ondas electromagnéticas, atmósferas, universos paralelos, transformación molecular y atómica, quantum, etc.) apenas existe desde el punto de vista de su realidad, salvo por los elementos que diferencian su constitución y la forma en que estos se han diversificado y combinado. La frase «si no lo veo, no lo creo» ha quedado para la historia de la ignorancia más supina, si alguien se refiere a ella para negar por negar, sin comprobar previamente la realidad de lo que está negando.

Detrás de la «materia oscura», también llamada «quintaesencia» o «Fluido Cósmico Universal», etc.; se originan las galaxias, los soles, los planetas, las naturalezas, la vida orgánica, celular y unicelular, las especies, los seres irracionales y racionales. Todo ello bajo la dirección perfecta e inmutable de leyes que desconocemos y que a muchos científicos les gusta denominar como el Diseño Inteligente, otros lo llaman Dios, y algunos otros lo llaman Azar.

Cuando negamos el progreso y la evolución en el universo y en el hombre, nos colocamos en dirección contraria al sentido de la vida y de la historia. No existe tampoco inmovilismo en el ser humano, el progreso es una constante del alma y de su destino. Sin el progreso no podría existir el equilibrio, la justicia, la causa, la reparación, el crecimiento, el avance moral y social.

Lo vemos en las leyes y en el cambio de los pueblos; por ejemplo, las leyes medievales hoy han sido superadas en las sociedades más avanzadas. Los fundamentalismos religiosos y políticos, que todavía existen, son vistos por las personas formadas y cultivadas como herencias del pasado más oscuro de la humanidad, que repudian la razón y atentan contra la libertad del ser humano.

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El progreso es la ley de la vida, y cuando venimos a la tierra, venimos con un programa de progreso, con un trabajo a realizar. Esta planificación deriva de nuestro nivel moral anterior, y se ve condicionada por nuestra necesidad evolutiva.

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Si somos seres primitivos y atrasados, nos vemos dominados mayormente por el instinto; nos comportamos al albur de nuestras necesidades biológicas, las emociones primarias (miedo, ira, etc.) guían nuestros actos tal y como ocurre en los animales irracionales, dejando muy poco espacio para la cognición y el razonamiento. El hombre, conforme avanza en inteligencia y en sentido moral alcanza mayor consciencia de su realidad y de la verdad del mundo que le rodea, y sobre ello va construyendo sus experiencias evolutivas vida tras vida.

En cada nueva oportunidad que la ley de los renacimientos nos ofrece nos planteamos nuevos retos, nuevas conquistas que eleven nuestra inteligencia, fortifiquen nuestra voluntad y desarrollen nuestro sentido moral. Lamentablemente todo ello viene condicionado por nuestro nivel espiritual, y por ello, como todavía predomina en nosotros la imperfección, los errores se producen de forma manifiesta en cada vida, en cada oportunidad.

Lo grandioso de la ley del progreso es que se nos permite corregir lo equivocado, rescatar las deudas de nuestro pasado mediante la expiación y la reparación, aprendiendo lecciones valiosas de vida que quedan indeleblemente grabadas en nuestro interior como estelas luminosas que marcarán para siempre a nuestro espíritu inmortal. Comprendiendo esto, valoramos la vida como algo extraordinario, pues esta es sólo una, debido a la inmortalidad del espíritu, pero son muchas las experiencias por las que hemos de pasar al venir una y otra vez en diferentes cuerpos para asimilar multitud de experiencias y ponernos a prueba a nosotros mismos. Y además, todas esas experiencias con distintos cuerpos, unas veces de hombre, otras de mujer, etc. son solidarias entre sí. Pues el espíritu es uno y único, nuestra individualidad permanece a través de los milenios, lo único que cambia es nuestra personalidad particular en cada vida, debido a las condiciones necesarias de sexo, ambiente social, familiar, etc.

Por extraño que parezca, somos nosotros, como hemos mencionado arriba, los que, planificamos nuestras apariciones en el mundo y preparamos concienzudamente la nueva existencia que se nos ofrece con un cuerpo físico. En esta planificación no estamos solos, contamos con ayuda de otros, como si fuera una cadena de favores de aquellos que ya han pasado por estas pruebas y las han superado, y se brindan a ayudarnos desinteresadamente, tal y como recíprocamente hicieron con ellos otros anteriormente.

La cadena de solidaridad y progreso en el mundo espiritual es extraordinaria(*); frente a  la actitud contemplativa, beatífica e inmovilista que nos presentan las religiones, el plano espiritual que envuelve nuestro planeta es toda una epopeya de actividad, planificación, asistencia, auxilio, preparación, solidaridad y caridad. Todo un acontecimiento de trabajo, donde, aquellos que están allí, se encuentran colaborando en la evolución del planeta y de su humanidad, trabajando activamente y procurando auxiliar al que lo necesita, inspirar al que lo demanda, socorrer al que lo precisa, en definitiva, procuran el progreso de los demás a través del suyo propio. En ello se ven involucrados y realizados todos aquellos que ya han superado medianamente la condición primitiva y, a pesar de sus imperfecciones, comprenden la necesidad de la colaboración y la ayuda desinteresada para procurar al mismo tiempo su adelanto espiritual.

La inmortalidad del alma y su realidad se pone de manifiesto de forma total cuando traspasamos la barrera de la muerte física. A partir de ahí, el espíritu hace revisión de cuáles eran sus objetivos en la vida y en que medida los ha cumplido o ha hecho dejación de los mismos. Es entonces cuando la ley de causa y efecto exige la reparación de las deudas mediante el arrepentimiento primero, la expiación y la reparación. A veces la expiación queda aplazada hasta una nueva vida en la materia, donde saldaremos nuestros débitos con el sufrimiento causado a otros. Mientras tanto, allí mismo se comprende la necesidad de progresar y rectificar, y puesto que el progreso puede realizarse por amor o por dolor, el trabajo, la caridad y el auxilio son pautas que comprometen al espíritu endeudado para paliar la deuda contraída y dulcificar en próximas vidas las aflicciones por las que deberá pasar para saldar su deuda con la ley.

Ya aquí en la tierra el progreso continúa; y de hecho es aquí donde más se avanza y se saldan en su mayoría las deudas contraídas; recordemos la frase del maestro Jesús: «lo que atares en la tierra deberás desatarlo en la tierra». Cuando nos olvidamos y no trabajamos en lo que nuestra conciencia nos dicta, perdemos el sentido moral, olvidamos el discernimiento entre el bien y el mal, y nos dejamos llevar por la comodidad o las pasiones sin valorar que, lo que tiene mérito requiere esfuerzo, y que el crecimiento personal, intelectual, moral y de progreso, exige renuncia y sacrificio a costa de alcanzar mayores cotas de plenitud y felicidad el día de mañana así como un mayor equilibrio y sentimiento de paz interior en la actualidad.

Somos los dueños de nuestro destino y como tales, creados libres e ignorantes, tenemos la responsabilidad sobre nuestros propios actos, y el cielo y el infierno viven dentro de nosotros mismos, son estados de conciencia que nos advierten de nuestra auténtica situación evolutiva.

Así pues, cuando traspasamos el umbral, volvemos a querer reencarnar para corregir aquello que no hicimos bien, e incluso, a sabiendas de que perdemos la conciencia al tomar un nuevo cuerpo, deseamos probarnos a nosotros mismos, afrontando pruebas e inconvenientes que con anterioridad no logramos superar, pero que ahora, una vez interiorizado y comprendido el sufrimiento que nos reportó el error cometido, nos vemos en condiciones de superar.

Este es el camino de la evolución espiritual del hombre. Un camino que nunca se detiene, pues el estancamiento, la inacción, la ociosidad o la abulia, condena al ser al sufrimiento, ya que pierde oportunidades preciosas de hacer lo correcto, de hacer el bien, de sembrar su propio destino luminoso a raíz de su crecimiento espiritual. Se nos dota de libre albedrío y voluntad, tanto en la tierra como en el espacio, pero las leyes de causa y efecto y de justicia divina son perfectas: «a cada cual según sus obras». No existen privilegios.

Luchemos por ascender en progreso y felicidad, acompañemos nuestros actos diarios con intenciones de bien, pensamientos nobles, acciones altruistas de servicio a los demás. Si así lo hacemos colaboraremos con la ley inexorable del progreso y estaremos más cerca de cumplir la planificación espiritual pre-encarnatoria que es nuestra hoja de ruta en esta existencia. Una hoja de ruta aceptada libre y voluntariamente, comprendida y revestida de nuestra auténtica necesidad de crecimiento moral e intelectual.

Antonio Lledó Flor

© 2015 Amor, paz y caridad

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(*) «Existe una cadena de seres inteligentes que se remonta hasta una inteligencia última, Dios, que es el universo mismo; Dios es igual al Universo.»

Fred Hoyle (Astrónomo y Matemático, creador de la teoría de la Panspermia)

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VIAJANDO, APRENDIENDO Y CONFRATERNIZANDO

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El pasado 25 de Enero, tres compañeros de esta Asociación de Villena junto a otros dos compañeros de Igualada en Barcelona iniciamos viaje al Brasil invitados por nuestro amigo y compañero de Sao Paulo Fernando Gualda Espelho.

El motivo inicial del viaje era participar y conocer distintas instituciones de aquel país así como impartir algunas conferencias que pudieran ser de interés. Todo ello se desarrolló con naturalidad, sin incidencias de mención, fundamentalmente por la disposición y amabilidad de todos aquellos que nos atendieron, a los que desde aquí les ofrecemos  nuestro más sincero reconocimiento y gratitud por todas sus atenciones.

Una vez dicho esto; un viaje de dos semanas da para mucho, no sólo las experiencias personales se ponen en el balance a la hora de analizar los resultados; sino que las sensaciones, impresiones y situaciones colectivas son valoradas con mayor profundidad. Sobre todo aquellas que tienen que ver con lo que se observa, se aprende y se experimenta en la relación con tantas personas que conocimos y que nos honraron con su amistad a partir de ese momento.

Es cierto que en cada lugar, en cada área del planeta, el trabajo espiritual puede ser diferente en cuanto a las formas, pero no en su contenido. En esencia, la base de la caridad, el altruismo, la entrega y la fraternidad constituyen el sustrato principal del trabajo y el servicio desinteresado hacia el prójimo. Esta es la regla de todos aquellos que trabajan por su redención moral y su propio adelanto evolutivo a través de la entrega a los demás.

Y de todo ello tuvimos ejemplos en abundancia. Pudimos comprobar como en Campo Grande, (Capital del Estado de Mato Grosso del Sur), la actividad de los centros e instituciones es loable, meritoria y sumamente práctica. Agradecemos el recibimiento que allí nos dispensaron en la Federación Espírita del Estado del Mato Grosso del Sur. También agradecemos profundamente las atenciones que recibimos en los Centros que visitamos; concretamente el Centro Humildad, Amor y Luz, donde se impartió una conferencia sobre la familia a cargo de Jose Manuel Meseguer. Es de justicia mencionar la capacidad, entrega, fraternidad y cordialidad con la que nos recibió y trató su presidenta, Mª Esperanza Rodrigues de Santana, a la que nos unen desde ahora lazos de fraternidad que esperamos permanezcan en el tiempo para siempre.

Otra de las visitas de relieve tuvo lugar unos días después, también en Campo Grande, en el Centro Espírita Emmanuel, donde, acompañados por nuestra estimada amiga Carla  Rodrigues, pudimos comprobar in situ el trabajo de auxilio y caridad que estos compañeros realizan, especialmente en lo que se refiere a cirugías espirituales. Una institución con cientos de mediums dedicados al socorro de las dolencias y aflicciones de la población, cuya labor realizan con dignidad, entrega, sacrificio y dedicación. Para ellos nuestro reconocimiento y gratitud.

Aquí tuvimos oportunidad de ofrecer una conferencia basada en la necesidad de consuelo y amor para aquellos que se encuentran perdidos, abatidos por el dolor o dominados por vicios y adicciones que les esclavizan hasta llevarles al sufrimiento más atroz que les impide recuperar la ilusión por la vida al carecer de control sobre la suya propia. La esperanza en el porvenir y la capacidad de salir adelante mediante la voluntad de situaciones tan complicadas fueron la conclusión final de nuestra intervención.

Pero sin duda, una de las visitas más gratificantes que pudimos realizar fue al Puesto Asistencial «Vo Angelina». Allí pudimos ver la caridad para con los niños necesitados de alimentación y educación. Nos mostraron sus instalaciones y el trabajo que realizan, y tuvimos la oportunidad de conversar con algunas madres e hijos que acuden regularmente en busca de auxilio.

Después de tres días de breve asueto, regresamos a Sao Paulo para retomar las actividades en la capital del estado de esa ciudad. Allí tuvimos la inmensa oportunidad de ser recibidos en la FEESP (Federación Espírita del Estado de Sao Paulo) por su Presidenta Julieta Ignez y Nancy Cesar, la diligente y amable compañera que nos mostró las instalaciones, los trabajos, el funcionamiento y la magnífica organización de esta Federación por la que pasan a diario más de 1000 personas para recibir atención, educación, información, auxilio físico, psicológico y espiritual, etc.

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No podemos extendernos como debiéramos en todos los lugares que visitamos, por lo que pedimos disculpas si ignoramos u olvidamos alguno. No obstante en todos los sitios fuimos recibidos con una consideración y amabilidad sin límites que volvemos de nuevo a agradecer. Significativamente fueron las visitas efectuadas al Centro Espírita Eurípedes Barsanulfo, de nuestro cicerone Fernando Gualda Espelho, donde participamos en una conferencia y tuvimos igualmente participación en sus trabajos de auxilio, esclarecimiento, mediumnidad, etc.  A todos los compañeros de aquella humilde pero gran institución, les agradecemos por todo.

También tuvimos la oportunidad de visitar una institución singular: el Instituto de Educación Espírita. Situado en una zona específica de Sao Paulo, ofrecen un calendario de actividades muy interesante por la agenda que tienen implementada y que permite a multitud de personas que trabajan en su área urbana, delimitada por edificios de oficinas y corporaciones, con escaso tiempo para su disponibilidad, asistir a conferencias al medio día, en el descanso de su trabajo, recibiendo igualmente los beneficios del pase y de la reflexión necesaria que ni el trabajo ni la distancia a sus domicilios tampoco les permite. Aquí recibimos la atención de los dirigentes de la institución, especialmente de Estrellita.

Al día siguiente visitamos la Asociación Espírita Seara de Jesús en Osasco (Sao Paulo), donde igualmente nos recibieron en plena conmemoración de sus 70 años de existencia. Allí se ofreció una nueva conferencia sobre la Historia del Espiritismo en España, sus inicios, trayectoria y situación actual a cargo del compañero Antonio Lledó. Esta institución centra sus esfuerzos en la educación a niños necesitados y en la atención solidaria mediante el reparto de comida a personas en riesgo de exclusión social. No es poca la gratitud que expresamos a estos compañeros por la forma en que nos recibieron y trataron.

Podríamos enumerar algunas visitas más, tanto a título personal, como general, pero lo importante es destacar la fraternidad y el afecto con el que fuimos tratados. Esperamos corresponder de la misma forma si alguno de aquellos compañeros algún día visita nuestra casa.

De momento, como resumen sería bueno destacar que se trató de un viaje de aprendizaje, de experiencias y de conocimientos; a pesar de lo cual, todos aquellos que allí viajamos: Blas y Teresa de Igualada, Jose Manuel, Jose Francisco y Antonio de Villena, regresamos con el espíritu lleno de afecto, cariño y fraternidad que todos nuestros  compañeros de allí nos brindaron.

Sin duda, con alguno de ellos, a los que nunca habíamos visto, se trató de un «reencuentro», que esperamos vuelva a acontecer antes o después, cuando Dios así lo disponga.

GRACIAS, MUCHAS GRACIAS a Fernando, Jonia, Esperanza y su esposo, Carla, Josefa, Vagner, su esposa e hijos, Joao, Julieta, Nancy, Mª Elizabete, Zulmira, Guiomar,  Darlen María, Gerson, Lucía, Paula, Milton, ………….

   

OTRAS CLASES DE MEDIUMNIDAD

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Entre las clases de mediumnidad más frecuentes que mencionábamos el mes pasado, hacíamos referencia de pasada a dos clases de facultades que no son catalogadas como tales por los tratados espiritas que hablan de estos temas.

Es evidente que, este artículo que nos ocupa, va a tratar fundamentalmente de estas facultades que son poco conocidas y que son fruto de la necesidad espiritual que tiene el ser humano.

Antes que nada nos gustaría analizar la facultad de elevación, una facultad que pone de manifiesto la importancia y la fuerza de la oración sentida y proyectada como petición de ayuda para el prójimo. Esta facultad, considerada por muchos como una simple facilidad para elevar el pensamiento hacia lo Alto, presenta una variante que muchos desconocen y que por ello nos hemos atrevido a catalogarla como un tipo más de mediumnidad.

Todos los seres humanos tenemos la capacidad de elevar nuestro pensamiento hacia lo Alto en petición de ayuda con mayor o menor éxito; no obstante aquellos que poseen la facultad de elevación difieren de los demás en el hecho de que además de tener una mayor facilidad para este trabajo, poseen junto a ellos una protección espiritual que se encarga de realizar un trabajo muy especial, independiente de la simple elevación.

Esta entidad, responsable,  al igual que en cualquier otro tipo de mediumnidad, del desarrollo de esa facultad, se encarga de recoger la elevación de la persona que posee esta facultad y proyectarla hacia las esferas de luz y jerarquía espiritual más altas, donde residen espíritus de amor y perfección que recogen de inmediato esta petición y por tanto los resultados son más efectivos y seguros.

Evidentemente este trabajo solamente puede ser apreciado por espíritus del mismo calibre o por encamados que posean una mediumnidad de videncia muy avanzada, con gran profundidad y que les permite captar la especialidad de estas protecciones a la hora de realizar este trabajo.

Es por ello, por la dificultad que entraña apreciar el verdadero sentido de esta facultad, por el hecho de que apenas se le concede importancia, y buena prueba de ello es que en ningún tratado espirita conocido se denomina a esta característica como un tipo más de mediumnidad o facultad espiritual.

No obstante, se trata de una mediumnidad como otra cualquiera, con un protector que se encarga de dirigir el trabajo de la persona que posee esa facultad, con una enorme responsabilidad sobre este trabajo por ambas partes (encamado y desencarnado) y con la facilidad de realizar un gran trabajo espiritual de cara a la humanidad de forma discreta y anónima, favoreciendo con ello el progreso espiritual de aquellos que la poseen y la ejercitan correctamente.

Es evidente que el hecho de que desconozcamos muchos procesos que acontecen en el mundo espiritual no nos da derecho a negarlos de antemano, es más, conforme avanza la espiritualidad y la humanidad, el hombre necesita de nuevos recursos espirituales para realizar aquellos trabajos necesarios acordes a los tiempos en que vive. Esta circunstancia no pasa desapercibida en el plano espiritual, y por ello facilitan nuevas posibilidades, nuevos desarrollos dentro de la mediumnidad en general y nuevas facultades espirituales que nos eran desconocidas tradicionalmente.

Fruto del análisis anterior, hemos de mencionar al respecto otro tipo de evolución diferente, éste dentro ya de una modalidad específica y concreta de mediumnidad: la mediumnidad de incorporación.

La mediumnidad de incorporación tiene varias funciones y características específicas, no obstante, una de las posibilidades que nos ofrece es la de ayudar a espíritus turbados y oscurecidos para que retomen al mundo espiritual que les corresponde haciéndoles comprender cuál es su lugar y hacia dónde deben dirigirse. Este acto de caridad, efectuado de forma sentida, con conocimiento de causa y exento de fanatismo o curiosidades banales, es uno de los actos espiritas que mayor progreso proporciona al individuo. Es sabido la cantidad de ejemplos que tenemos de ello; no obstante en este campo se han venido produciendo avances importantes que es preciso resaltar aquí, a fin de que valoremos la magnitud e importancia de este hecho.

Como hemos comentado más arriba, el mundo espiritual facilita al hombre en función de sus necesidades espirituales de cada época, aquellos instrumentos de trabajo necesarios en cada momento. Es de dominio general la gran crisis espiritual que sufre nuestro mundo actual, la degeneración moral que nos domina en el planeta y la negatividad que aflora por doquier. Ante estas perspectivas, el hecho de ejercitar la caridad de forma individual mediante el método tradicional de la mediumnidad de incorporación, uno a uno, personalizando con nuestro diálogo la caridad a cada entidad sufriente, es insuficiente y corto, debido a que cada vez son más los miles y millones de personas que dejan la materia en estados desarmónicos y turbulentos.

Ante esta circunstancia, y desde hace ya más de 35 años se está comprobando la evolución de la mediumnidad de incorporación, de tal manera, que cuando el ambiente espiritual es propicio, los asistentes a este tipo de trabajos están plenamente concienciados de su labor, exentos de curiosidad o fanatismo, y se tienen los conocimientos suficientes para hacerlo; es entonces y sólo bajo estas premisas, cuando el mundo espiritual proporciona tal fuerza espiritual que los espíritus que antes pasaban y se incorporaban en la materia necesitando del adoctrinamiento verbal, cada vez lo van precisando menos, hasta que llega un momento en que dirigidos por los espíritus especialistas encargados de este trabajo, pasan por las materias de forma vertiginosa, fracciones de segundo que les permiten ver la luz necesaria que posibilitará a continuación, y ya fuera de la materia, el adoctrinamiento espiritual que irá realizando el mismo equipo de entidades espirituales positivas encargadas de este trabajo.

Esto están importante, que las mediumnidades que consiguen trabajar de esta forma, apenas articulan palabra alguna, evitando las curiosidades y fantasías que se daban con facilidad en los antiguos trabajos de este tipo. Pero es que al mismo tiempo, facilita el hecho de que si antes en una o dos horas de trabajo se podía ayudar a cuatro, diez o quince espíritus; ahora, con este nuevo sistema, en breves minutos pueden pasar cientos de espíritus necesitados de esclarecimiento espiritual.

Lógicamente este trabajo requiere de una gran preparación moral por parte de los integrantes encamados que constituyen el mismo, no sólo de las mediumnidades, sino de los que ejerzan como directores del mismo, videntes, psicógrafos, elevadores, grupo de apoyo, etc… (Véase la ponencia del Congreso para la Unificación Espírita-Madrid 1981, titulada: “EVOLUCIÓN DE LA MEDIUMNIDAD”).

Es tanta la necesidad de esclarecimiento, la turbación y la negatividad que reina en el ambiente, que se hacen precisos mecanismos de este tipo para ayudar espiritualmente a los desencarnados; estos factores son propiciados por el mundo espiritual cuando encuentran grupos y personas preparadas para llevarlos a cabo. Si no existe el conocimiento preciso o la preparación moral necesaria, los protectores de las mediumnidades de incorporación no se atreverán a desarrollar este trabajo por miedo al fracaso de la mediumnidad.

Para mayor ampliación sobre este tema les remitimos a la ponencia que sirvió de base de presentación de esta experiencia hace ahora 34 años, la práctica comprobada con los excelentes resultados que este tipo de trabajos ha ofrecido durante estos últimos años, avalan sobradamente la exposición teórica que al respecto se presentó en la mencionada ponencia del Congreso celebrado en Madrid en Octubre de 1981.

Antonio Lledó

   © 2015 Amor, paz y caridad

CLONACIÓN

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La clonación

Las interpretaciones que se realizan sobre la clonación de humanos son otra cuestión que todavía no podemos valorar desde el punto de vista científico al no haberse producido. Pero sí podemos expresar nuestras reflexiones al respecto sobre las posibilidades, a favor y en contra de esta situación y también sobre la concepción ética y el reto moral que supondría para la especie humana.

A la luz de los conocimientos espirituales sobre la inmortalidad del alma, y sobre todo acerca de la individualidad y personalidad propia de cada ser humano, la clonación se presenta como todo un reto filosófico y espiritual que precisamos entender con claridad para no llevarnos a engaño respecto a sus posibilidades.

Es cierto que genéticamente es posible reproducir a voluntad, partiendo de células madre, organismos biológicos similares en cuanto a su estructura celular y biológica. Y utilizamos el término similares y no iguales porque hasta los mismos genetistas que han llegado a profundizar en el fenómeno admiten ahora que esta clonación parte de células idénticas pero el desarrollo de las mismas se va modificando a medida que el organismo crece y se desarrolla, con lo cual estamos ante dos estructuras biológicas, celulares y fisiológicas distintas, por mucho que se parezcan y por mucho que su carga genética sea la misma en un porcentaje muy alto de sus genes.

La epigenética, esa nueva ciencia que perturba el mito de la herencia genética como único y exclusivo patrón del desarrollo celular del individuo, nos confirma también lo explicado en el párrafo anterior. Nunca dos organismos celularmente iguales en origen tiene porqué ser iguales en su desarrollo, ya que cada cual se ve afectado por condiciones externas, ambientales y de otra índole que cuestionarán y marcarán su desarrollo de una forma diferente.

Esta ciencia está confirmando la individualidad y personalidad independiente de cada organismo vivo, aunque su patrón biológico de origen sean idénticos, su desarrollo y evolución posterior será indudablemente distinto.

Si esto puede ser aplicado a los animales, como en el caso de la famosa oveja «dolly», que no puede acontecer en el hombre en el caso de que la clonación pudiera llevarse a efecto desde patrones fisiológicamente posibles. En el hombre se incrementa la dificultad de la identidad, ya que no sólo la carga genética de sus células embrionarias obedece a un patrón biológico, sino también psíquico y espiritual procedente de su trayectoria evolutiva.

Bajo esta premisa, la clonación, aunque genética, biológica y fisiológicamente fuera posible, avanzamos con rotundidad la imposibilidad de la misma desde el punto de vista psíquico y espiritual. Psíquico porque el periespíritu (cuerpo intermedio entre el espíritu y la materia) trae consigo la herencia de su pasado y sus experiencias en las vidas anteriores y en el plano espiritual, y parte de las mismas las impregna en las células fetales desde el momento en que el mismo constituye el modelo organizador biológico del feto.

Y espiritual porque, a la luz de las leyes que rigen el proceso evolutivo del ser, cada personalidad que animamos en cada vida física pasa a formar parte de nuestro acervo individual, intrínseco, único y diferente de cualquier otro ser humano. Así pues, no existen dos espíritus iguales, y por lo tanto no pueden existir dos hombres iguales; aunque su carga genética y celular sea prácticamente la misma.

Tenemos un ejemplo en los gemelos que comparten prácticamente al 100% las condiciones genéticas en su formación y desarrollo y que posteriormente pueden ser personas con condiciones morales, psíquicas e intelectuales totalmente contrarias. Esto nos demuestra que no es la parte biológica, la materia, la que condiciona la individualidad del ser humano sino el espíritu y su psiquismo, es decir, la parte espiritual, la que ordena, organiza, moviliza y desarrolla el ser otorgándole sus propias características en base a su nivel evolutivo y a su trayectoria inmortal y a su propia herencia psíquica y espiritual de su pasado. Junto a ello se unen las características de la herencia biológica de sus antecesores que condicionan también su desarrollo pero no lo determinan.

Esta reflexión sobre la clonación nos confirma que el debate ético sobre su conveniencia o no, sobre su idoneidad o perjuicio para la raza humana, habrá que centrarlo únicamente en su sentido moral. Es decir, si con esta técnica se consigue mejorar la especie no sólo en el apartado biológico sino en el psíquico y moral, estaremos ante un avance extraordinario; por el contrario, si lo que se pretende conseguir obedece a intereses espurios, egoístas, económicos, amorales o de afán de dominio, estaremos ante otra nueva aberración en el uso de la ciencia, no para mejorar al hombre, sino para utilizar a la misma como herramienta de poder y dominio sobre los demás.

En la comprensión de la trayectoria evolutiva del ser humano; en la finalidad del progreso del espíritu creado por Dios, y en la necesidad de avanzar hacia mayores y mejores sociedades, más justas, más fraternas, más libres y menos egoístas, encontraremos la respuesta a esta disyuntiva de la clonación y a sus repercusiones futuras.

A lo largo de la historia, cuando el hombre ha jugado a creer que es el dueño de la vida, e intenta situarse por encima de su creador, su orgullo le impide vislumbrar sus errores y se enroca en sus propios defectos, creyendo que puede comprender y dominar en su totalidad las leyes de la naturaleza. Con el paso del tiempo esta actitud se demuestra como un grave error que al final le obliga a rectificar. Tal es la verdad en la historia de la ciencia, cuando se han dado por verdades absolutas cuestiones que el paso del tiempo demostró su obsolescencia y sus equivocaciones. Pues como dijo en una ocasión alguien lleno de sabiduría:

«Las Verdades científicas de hoy son los sofismas del mañana»

La clonación por: Antonio Lledó Flor

© 2015 Amor, paz y caridad

FELICIDAD Y HUMANIDAD

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Cumplimos este año tres lustros del nuevo siglo XXI y asistimos con admirable sorpresa a la evolución de la sociedad de forma imparable hacia nuevos contenidos de convivencia y relación humana.

Si el primer paso lo ha dado la tecnología modificando los hábitos de comunicación de los humanos; después está llegando la ciencia con sus descubrimientos sobre el origen de la vida y el universo, desterrando mitos y falacias tenidas como verdades absolutas por la ortodoxia científica del pasado siglo XX.

A continuación se observa la agitación de las sociedades en todo el planeta, viviendo una catarsis para demandar una felicidad que no alcanzan con las conquistas y bienes materiales; fruto de ello son los trastornos y fugas psicológicas que han convertido a la ansiedad, el estrés y la depresión en las enfermedades por antonomasia del siglo que recién comienza.

Y a nivel sociológico, cada vez con mayor profusión, los ciudadanos demandan nuevas formas de hacer las cosas a las élites que los gobiernan, mayores derechos y libertades, menor corrupción y manipulación. Es cierto que en una época donde ya se impone la libertad de conciencia y de pensamiento en todo el planeta, el hombre es el único desorientado, y está desasistido por la equivocación a la que se abocado, intentando buscar la felicidad en el exterior y no donde realmente se encuentra, en su yo interior, en la profundidad de su alma.

Aquí queremos incidir en esta breve exposición. Hemos pasado, de intentar demostrar si el alma existe o no existe, a aceptar que nuestro ser integral tiene un componente psíquico que hemos de conocer, estudiar y controlar para llevar una vida en plenitud, ordenada, serena, equilibrada y feliz.

Lamentablemente la psicología cognitiva limita las posibilidades de crecimiento interior a la capacidad de raciocinio y pensamiento; no obstante, la aparición de la psicología transpersonal, es un soplo de aire fresco, un recordatorio a nuestra personalidad integral, a la influencia que la psique tiene sobre nuestras condiciones mentales y emocionales. “Somos lo que pensamos” dice un aforismo. Y aunque no es exactamente así en su totalidad, tiene muchos visos de realidad.

Si consideramos que es el cerebro el que piensa, tristemente llegaremos a la conclusión de que nuestro proceso evolutivo es únicamente orgánico y estamos limitados y constreñidos al funcionamiento de un órgano. El gran regocijo y la gran sorpresa es comprender como, cada vez más, los psicólogos, los neurólogos y los auténticos investigadores científicos desligan la mente y la conciencia del órgano cerebral.

Estudios como los del Dr. Michel Persinguer, o el Dr. Vilayanan Ramachandra sobre “la luz de Dios” en nuestro cerebro. Investigaciones como las del prestigioso genetista Francis Collins (Director del proyecto Genoma Humano) acerca de la presencia de Dios en el origen de la vida celular. Experiencias como las del Dr. Eben Alexander, neurocirujano y profesor de la Universidad de Harvard que confirma la independencia de la conciencia del cerebro. Todo esto confirma cuestiones que ya se sabían por la filosofía y la espiritualidad; la presencia en el hombre de una parte psíquica ajena por completo a la fisiología del ser y totalmente cercana a los principios de un espíritu inmortal.

Ya no es el cerebro el que produce los pensamientos y emociones, sólo es el lugar donde se recepcionan, se procesan y se redirigen mediante las sinapsis neuronales a las funciones orgánicas que han de movilizar, reparar, dañar o sanar. La conciencia está fuera del cerebro, nos dicen los neurólogos; la mente es la auténtica responsable de nuestros pensamientos y se encuentra en nuestra psique, algo tan etéreo, tan distinto al órgano cerebral que podemos denominarlo alma, espíritu, bioplasma, psinergia, etc. como queramos.

Cuando el hombre comienza a comprender que es algo más que un trillón de células biológicas, perfectamente engarzadas, su concepción de la vida cambia, pues palabras como: inconsciente, memoria extra-cerebral, estados de conciencia, transcendencia, diversos planos de vida, etc.. comienzan a tener otro sentido muy diferente.

Desde esta revista reivindicamos siempre la inmortalidad del alma, la supervivencia del hombre después de la muerte; no bajo un concepto religioso, sino bajo un prisma evolutivo de crecimiento, progreso y sentido universal del ser; inmerso en la vida por la causa primera que lo crea y que le permite alcanzar la felicidad con el esfuerzo personal, atendiendo a unas leyes naturales que rigen en el universo, respetando su libre albedrío y la más estricta justicia perfecta e inmutable.

La comprensión del hombre desde esta óptica, ofrece no sólo esperanza en el porvenir, sino que nos permite abandonar los temores a la muerte, al comprender que esta no existe; nos ayuda a superar las aflicciones y sufrimientos, dotándonos de los recursos mentales, psicológicos y espirituales que nos permitan afrontar las vicisitudes que la vida nos presenta.

Es la búsqueda de la felicidad el objetivo del hombre, y desde nuestra perspectiva, esta comienza con la conquista de la paz interior; sin esta última, nadie puede ser feliz. Y esta paz se alcanza cuando nuestra alma se encuentra concordante con nuestra propia conciencia, cuando la serenidad y el equilibrio mental y emocional presiden nuestros actos de cada día.

Cuando somos solidarios, fraternos y tolerantes con nuestros semejantes; cuando realizamos esfuerzos por combatir nuestro egoísmo e ignorancia; es entonces, y sólo entonces, cuando avanzamos en nuestra capacidad de amar y comprender.

Cuando nos enfrentamos a las pasiones propias de nuestra naturaleza primitiva e instintiva; procedentes de la evolución psíquico-biologica que nos acompaña desde hace milenios, nos convertimos en héroes de una lucha personal que es la más compleja, la más difícil, pero a la vez la más gratificante; comenzamos a ser auténticamente libres dejando la esclavitud a la que nos someten los deseos irracionales y las pasiones exacerbadas.

En todo ello se encuentra el crecimiento de ese ser que llamamos hombre: en la libertad interior y exterior, libertad de pensamiento, de conciencia, de acción y de decisión; en la capacidad de amar renunciando al egoísmo, en la capacidad de tolerar las incomprensiones y debilidades del otro, en la capacidad de discernir el bien del mal, lo que nos beneficia y nos perjudica en esa búsqueda de la felicidad que todos deseamos.

Felicidad y humanidad, entendida esta última en el sentido de la sensibilidad y compasión para con las desgracias ajenas, son dos términos preciosos y precisos que hemos de incorporar a nuestros principios personales como objetivos prioritarios de nuestra vida.

Ambos son la conclusión maravillosa del sentido de la vida humana, la búsqueda de la felicidad interior (la única posible) y la necesidad de ser más humanos al precisar de los demás; pues el hombre fue creado para vivir en sociedad, para relacionarse con sus iguales, y de ellos extraer la comparación, la experiencia, el conocimiento y el discernimiento que le ayude en su crecimiento personal.

Busquemos el sentido de la vida en la comprensión de nuestra inmortalidad, entendiendo las leyes que propician el crecimiento evolutivo, la libertad y la felicidad que nos espera en nuestro destino final; pero utilicemos el motor de búsqueda en nuestro interior, a fin de que nos permita abrirnos a nuestros compañeros de viaje, el resto de la humanidad, colaborando en el mejoramiento de la sociedad a través de nuestro propio ejemplo y mejoramiento personal.

Antonio Lledó Flor

® 2015 Amor, paz y caridad

[infobox]«Lo que la humanidad observa en el hombre verdaderamente moral es su energía plena de vida, que le empuja a dar su inteligencia, sus sentimientos, sus actos, sin pedir nada a cambio».

Piotr Kropotkin (Pensador político Ruso)[/infobox]

CLASES DE MEDIUMNIDAD

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Educación Mediumnica
Joao Pio Almeida en la II Semana Parápsicologiaca Villenense.

Entre las muchas clases de mediumnidad que existen, hay unas que son consideradas como más frecuentes o generales, y a éstas vamos a dedicar este artículo.

No obstante, sabemos de la existencia de otros tipos de mediumnidad pero que sería prolijo enumerar por su excepcionalidad y porque las reglas generales para la mediumnidad y su comportamiento son iguales para todas, sea cual sea la facultad que se tenga.

Pueden existir características específicas en cada tipo de mediumnidad que las haga diferentes en su mecanismo de trabajo o que requieran de unas condiciones determinadas para actuar; pero las normas básicas de comportamiento, desarrollo y potenciación de las facultades son siempre las mismas.

También la moral, el estudio y el conocimiento que deben tener, es igual para todas (cuanto más, mejor), completando la auténtica educación mediúmnica no sólo con la experiencia que nos ofrece la práctica de la mediumnidad, sino con una actitud abierta de aprendizaje constante, a fin de perfeccionar los conocimientos que se tienen de este tema.

A continuación detallaremos la clasificación tipológica más habitual dentro de las facultades:

A) DE EFECTOS FISICOS: Son los más aptos concretamente para la producción de fenómenos materiales, como movimientos de cuerpos inertes, ruidos, descolocación, elevación y traslado de objetos, etc. En estos fenómenos siempre intervienen voluntaria o involuntariamente médiums dotados de facultades especiales. “En general, tienen por agentes a espíritus de orden inferior, ya que los espíritus elevados sólo se preocupan de las comunicaciones inteligentes e instructivas”.

Es necesario aclarar que, la facultad de producir efectos materiales, raramente existe en aquellos que poseen medios más perfectos de comunicación, como la escritura o palabra.

B) SENSITIVOS O IMPRESIONABLES: “Se aplica esta denominación a las personas susceptibles de presentir la presencia de los espíritus, por una vaga impresión, como un ligero estremecimiento en todos sus miembros, hecho éste que no logran explicar. Esta facultad puede llegar a ser tan sutil, que aquél que la posee reconoce por la impresión que experimenta, no sólo la naturaleza buena o mala del espíritu que está a su lado, sino también su individualidad”.

C) OYENTES O AUDITIVOS: “Son los médiums que oyen a los espíritus; algunas veces es como si escuchasen una voz interna que resuena en su foro íntimo, otras veces es una voz exterior, clara y distinta, como la de una persona viva. Aquél que no es médium oyente, puede comunicarse por un espíritu por intermedio de un médium oyente que le trasmite las palabras”.

D) PARLANTES: “Son aquellos que posibilitan a los espíritus la comunicación oral con otras personas encamadas. En este caso, una tercera persona puede entablar una conversación normal con el espíritu comunicante».

E) VIDENTES: “Son aquellos médiums dotados de la facultad de ver a los espíritus. Algunos gozan de esta facultad en estado normal, cuando perfectamente despiertos, conservan la memoria precisa de lo que ven. Otros solamente la poseen en estado sonambúlico. No es normal que esta facultad se muestre en estado permanente; no obstante existen personas que la controlan permanentemente y en distintos grados de profundidad.

F) SONAMBÚLICOS: “El sonambulismo es una variedad de la facultad mediúmnica, o mejor dicho, son dos tipos de fenómenos que generalmente van unidos. El sonámbulo actúa bajo la influencia de su propio espíritu; el médium sonambúlico lo hace al contrario, es el instrumento de una inteligencia extraña; es pasivo y lo que manifiesta no viene de él”.

G) SANADORES: “Este género de mediumnidad consiste, principalmente, en la facilidad que poseen ciertas personas de curar por simple imposición de manos, por la mirada y hasta por un gesto, sin la intervención de ningún fármaco”. Generalmente es una facultad espontánea, y aunque se utilice el fluido magnético, algunos sanadores o curanderos no saben siquiera lo que
es el magnetismo. Esta facultad está muy extendida en casi todas partes, no obstante no es el médium el que cura si no los espíritus protectores que trasmiten la energía a través de él.

H) PNEUMATOGRAFOS: “Se conocen por este nombre a aquellos que tienen la facultad de obtener escritura directa”. No es una facultad tan común como la anterior, no obstante “es una comprobación patente de la intervención de la fuerza espiritual en las manifestaciones”.

I) ESCRIBIENTES O PSICÓGRAFÓS: “Son aquellos médiums que reciben la comunicación a través de la escritura”. De todos los medios de comunicación, la escritura manual es de los más simples, cómodo y sobre todo completo. Para el médium, la facultad de escribir es la más susceptible de desarrollar por el ejercicio, y además proporciona a todos un examen perfecto y minucioso del mensaje recibido.

Además de las mencionadas, existe una facultad mediúmnica que es patrimonio de todas las personas; como bien sabemos, todos somos médiums en potencia, en mayor o menor grado estamos abiertos a las influencias del Más allá; es por ello, que todos podemos ejercer lo que se denomina como FACULTAD DE AYUDA.

Esta consiste básicamente en la facilidad que todos podemos tener para ayudar a los demás con nuestro deseo de hacerlo, tanto en obras como en pensamiento. Lamentablemente ejercitamos muy poco esta facultad. Con nuestra oración sentida dirigida hacia lo Alto podemos realizar grandes ayudas a todo aquél que lo necesite, de forma anónima y continua.

Es ésta una formula que engrandece al espíritu que la practica y que le hace estar en sintonía vibratoria con aquellos espíritus de bien que por afinidad acuden a él para proporcionar la ayuda que pide para los demás.

Y por último, nos gustaría explicar un tipo de facultad que tiene mucho que ver con lo que acabamos de explicar; podríamos denominarla como facultad de ELEVACIÓN. Y es la facilidad extraordinaria que poseen algunas personas de proyectar con su oración, peticiones de ayuda hasta planos de luz y elevación, donde es recogida por espíritus perfectos que enviarán de inmediato la ayuda solicitada.

Esta clase de Mediumnidad es extraordinaria por la ayuda que brinda a la oración de los demás en aquellos trabajos de caridad que tienen como objetivo el esclarecimiento de entidades perturbadas, obsesadas o ignorantes del más allá. Esta facultad es apreciada únicamente por aquellos buenos clarividentes que son capaces de evaluarla en su dimensión real al comprobar el trabajo extraordinario que realiza bajo la ayuda y potenciación del plano espiritual que ampara y coordina estos trabajos.

Clases de mediumnidad por:  Antonio Lledó

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REPRODUCCIÓN Y PSIQUISMO PERINATAL

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Reproducción y psiquismo perinatal

Una de las leyes principales que gobiernan el universo espiritual del individuo es aquella que tiene que ver con la reproducción de la especie. El binomio hombre-mujer está plenamente condicionado por esta ley, y en ella se deposita o garantiza la supervivencia de la especie. Esto, conforme avanzan las leyes de la eugenesia y la biología evolutiva, así como la ingeniería genética y nuevas técnicas de reproducción humana, supone un avance en la sociedad que no obliga necesariamente a la participación consciente de un hombre o una mujer. La fecundación in-vitro, así como las técnicas de reproducción asistida en general, ofrecen ya al ser humano la posibilidad de reproducción sin la obligatoriedad formal del acto sexual reproductivo.

No obstante es precisa la unión de las células de ambos sexos para dar lugar a la vida; a la reproducción de un nuevo ser, aunque esto se haga en un laboratorio, fecundando el óvulo fuera o dentro del vientre materno, o a base de técnicas de reproducción cada vez más sofisticadas.

En la comprensión de que la vida es patrimonio del creador, los avances de la genética podrían poner en entredicho tal afirmación. Pero es justo al contrario, cuando mayor es el desarrollo de la ingeniería genética, asistimos con asombro al hecho de que a pesar de todo, la repetición en un laboratorio de una misma técnica reproductiva no ofrece siempre el mismo resultado. Esto nos invita a reflexionar, con total certeza, que en el procedimiento de la reproducción asistida no sólo intervienen los factores biológicos, ambientales, celulares o de cualquier otra índole, sino que detrás del mismo encontramos nuevas variables que no permiten denominar como exacto y preciso el resultado de las técnicas.

Si los resultados fueran siempre positivos, el método científico al respecto estaría plenamente garantizado, pues por repetición de las condiciones se darían siempre los resultados esperados. Esto no sólo no es así sino que, justo al contrario, y a pesar de los avances casi permanentes en estas técnicas, el porcentaje de aciertos positivos es mucho menor que el de resultados negativos.

Desde la aparición de la Biología Molecular, la incuestionable evolución química de las células ha quedado en entredicho. Ya no es únicamente la carga genética de la herencia la que condiciona el ADN de la persona sino que intervienen factores moleculares que modifican el desarrollo de nuestros genes, su origen y su posterior evolución.

Otra nueva disciplina científica contempla lo que afirma la Biología Molecular. A raíz de la descodificación del genoma humano en el año 2000, nuevas posibilidades se abrieron para la ciencia de la biología y la genética, apareciendo la Epigénesis como nueva disciplina que observa en el desarrollo de los genes modificaciones y alteraciones de los mismos a medida que se desarrollan y que se ven afectados por factores de toda índole, ambientales, psicológicos, sociológicos, culturales, etc. y no están previamente formados.

Así pues estas dos disciplinas científicas han terminado con el mito de que el desarrollo de la personalidad humana radica única y exclusivamente en la herencia genética. Es cierto que esta última es un factor importantísimo; pero no el único ni por supuesto el más importante. Estos avances no llevan más que a la conclusión del hecho que el psiquismo humano tiene una especial preponderancia en la formación de la célula, pudiendo afirmar con rotundidad que, al igual que nuestros genes poseen una carga genética biológica procedente de la herencia, estos también poseen una carga psíquica procedente del psiquismo prenatal que anima el cuerpo biológico desde su formación con la primera célula fetal.

Los últimos avances de la ciencia en este sentido vienen a probar todo esto; pues como bien ha demostrado el Dr. Gerard Rottman, de la Universidad de Salzsburgo (Austria): «la conciencia del feto refleja directamente, durante el embarazo, el estado emocional de la madre».

Avanzando en este campo, las conclusiones se vuelven más valiosas cuando los doctores Thomas Verney y John Kelly, basándose en estrictos datos científicos en el campo neurológico y fisiológico, han realizado una enorme contribución al estudio de la conciencia perinatal; confirmando que el feto lleva una activa vida emocional, llegando a afirmar que «el niño in-utero (antes de nacer), puede ver, oír, experimentar, gustar, y en un nivel rudimentario,hasta aprender.«

Y por último, el psicoanalista Roger J. Wollger, graduado en Oxford, afirma textualmente a este respecto: «la conciencia de la madre durante el embarazo, es la ocasión para reactivar los esquemas psíquicos preexistentes en la psique del niño a consecuencia de sus vidas pasadas».

Este psiquismo no es otra cosa que el periespíritu, el bioplasma, la psinergia, el alma, o cualquier otra definición que queramos darle; es el organizador y moldeador de la estructura psíquica del ser; psiquismo anterior a la concepción del ser humano y que se convierte en la envoltura que interpenetra el sistema biológico y celular del feto desde que la primera célula es fecundada hasta el total desarrollo y posterior nacimiento del niño.

Así pues, nuestro ADN, lleva impresas no sólo las características hereditarias, biológicas y psicológicas de nuestra personalidad, sino también la herencia espiritual de nuestro pasado, con el acervo de hábitos y tendencias positivas y negativas que constituyen nuestro recorrido evolutivo a través de las sucesivas reencarnaciones.

¿Cómo es posible esto? Sencillamente, como acabamos de explicar, a través de nuestro periespíritu; ese cuerpo intermedio que no se destruye con la muerte del cuerpo físico y que guarda celosamente las impresiones de nuestras experiencias de otras vidas; siendo que al reencarnar en un nuevo cuerpo, y conforme El Niño avanza en su desarrollo hasta la adolescencia, va aflorando en él su auténtica personalidad, la que ha venido teniendo en el transcurso de su trayectoria evolutiva de vidas anteriores.

Esta cuestión, unida al hecho de que desde el momento de la fecundación es precisamente el periespíritu el modelo organizador biológico del cigoto (la primera célula), a la que otorga la vida embrionaria y a la que va conformando en su morfología, nos reafirma una vez más en el hecho de que ya, desde la primera célula, existe una parte biológica y otra psíquica en la que el periespíritu impregna no sólo sus características propias, sino incluso las taras y deficiencias genéticas que condicionarán su salud en los años de vida física.

Todo lo expuesto nos confirma, nuevamente, la presencia del principio inmaterial y de su creador en todo aquello que a la vida se refiere. Por ello, la reproducción asistida es un método científico válido en cuanto a ofrecer las condiciones de nuevas vidas; nuevos cuerpos que puedan ser utilizados por espíritus que desean reencarnar y asimilar experiencias; y cuyos progenitores, no poseen la facilidad de engendrarlos de otra forma. Éticamente es correcto y positivo cuando el fin y la intención son permitir nuevas vidas y nuevas oportunidades de progreso a los seres que reencarnan.

No obstante, como todo avance científico, tiene también sus contrapartidas contrapuestas a la ética y al sentido moral; es preciso destacar que, el fin que se persigue y la intención con la que se realiza, nos dará la medida de si es éticamente reprobable o no. De momento, todo aquello que permita la vida humana y que mejore las condiciones del hombre y de su salud, ha de ser visto como algo muy positivo.

Sea como fuere, la vida humana corresponde a Dios, y las leyes que rigen el proceso evolutivo del ser humano son justas y perfectas. Nada contrario a las mismas puede tener un recorrido a largo plazo, pues la creación de humanos biológicamente iguales no quiere decir que psicológica o espiritualmente sean iguales también. Y en la preexistencia de la conciencia perinatal se demuestra que, cada ser y cada embrión, posee sus propias características psíquicas, que nada tienen que ver con las biológicas, aunque estas fueran exactamente iguales.

Y además, aunque la manipulación genética consiguiera algún día reproducir o clonar humanos biológicamente parecidos, nunca serían iguales, pues los espíritus que animarían esos cuerpos serían totalmente diferentes los unos de otros, ya que el espíritu es inmortal, único, individual, no hay uno igual a otro. Dios, que es espíritu, nos creó eternos a su imagen y semejanza en cuanto al espíritu no a la materia. Es nuestro ser espiritual el que sobrevive a la muerte, quedando en la tierra el cuerpo biológico que se destruye con el paso de los años.

Todo lo expuesto confirma que nuestra psique es anterior a nuestro nacimiento, al igual que nuestro espíritu, y además se demuestra que existen variables en la reproducción que escapan al control de los biólogos y genetistas. Tanto es así, que una de las máximas autoridades mundiales en genética, el Dr. Francis Collins, Director del Proyecto Genoma Humano, y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica, afirma lo siguiente:

«Creo que el universo fue creado por Dios con la intención concreta de dar lugar a vida inteligente. Dado que en el ADN se encuentra la información molecular de todas las cosas vivas, se puede entender éste como el “Logos” que Dios ha usado para dar vida a los seres. El proceso de la evolución por selección natural durante cientos de millones de años es el “cómo” que explica la maravillosa diversidad de la vida. Pero este “cómo” no contesta a la pregunta de “¿por qué?”. Creo que Dios es la respuesta a esa pregunta».

Reproducción y psiquismo perinatal por: Antonio Lledó

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«AÑO NUEVO VIDA NUEVA»

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8 Congreso Espirita Mundial

Así, con este refrán, queremos comenzar esta editorial de Enero del importante año que comienza. E iniciamos la andadura con novedades importantes, de las cuales queremos destacar fundamentalmente dos. La primera ya la están visualizando vdes. pues estrenamos nueva web-site. Esperamos que el nuevo diseño, la nueva maquetación y los contenidos sirvan para mantener despierto su interés por esta revista que, únicamente pretende llevar hasta ustedes un poco de conocimiento, de claridad y de reflexión que les ayude en su vida actual a comprender el sentido de todo aquello que nos rodea; la vida, nuestros semejantes, nosotros mismos, etc.

Nada es patrimonio de nadie, todo lo que existe no nos pertenece, es creación del Amor universal, del diseño inteligente, de la causa primera, de la inteligencia suprema que gobierna el universo y a la que, torpemente, llamamos Dios. La verdad y los conceptos de la misma se abren paso con la evolución y el progreso de la ciencia, de la filosofía, de la moral, de la socialización y del bien común. Por ello, desde siempre, en esta publicación hemos resaltado la necesidad de apostar por la vida de forma optimista, racional, trascendente y espiritual.

Es nuestro cometido; devolver recíprocamente la claridad y el conocimiento profundo de las leyes espirituales que aprendimos, y que intentamos, con mayor o menor acierto, hacérselas llegar a ustedes con total desinterés, fraternidad y sincero altruismo. Desde los conocimientos que la historia, la evolución social, la ciencia, la antropología y la psicología profunda nos ofrece; hasta la comprensión transcendente que la filosofía espírita nos  presenta como ciencia de la vida, se establece un paralelismo en el que esta última todavía no se ha visto superada por disciplina alguna; enfrentando cara a cara la razón y preparando las mentes y las conciencias para un estadio evolutivo superior que se acerca a la tierra a pasos agigantados.

Aprovechemos la oportunidad que se nos presenta de aprender a dirigirnos de forma consciente por la vida, alcanzando el conocimiento preciso sobre  nosotros mismos y sobre aquellas leyes trascendentes que rigen nuestra vida para nuestro propio beneficio de progreso y de felicidad. La plenitud, la armonía y la paz, se alcanza en el interior del individuo cuando controlamos nuestra mente, ordenamos nuestras emociones, superamos nuestras debilidades y eliminamos las imperfecciones morales que tanto sufrimiento y dolor traen a nuestras vidas. Este es nuestro sincero deseo para el nuevo año que comienza para con todos ustedes, queridos lectores.

La segunda de las novedades, que ofrecemos como exclusiva a todos ustedes, es la proyección de la primera entrevista realizada en España para presentar el 8 CONGRESO ESPIRITA MUNDIAL que tendrá lugar en Lisboa (Portugal) en los días 7-9 de Octubre del próximo año 2016. Dicha presentación, cuyo video pueden ya visualizar en esta web viene realizada por el Presidente del la F.E.P., responsable del comité organizador del citado Congreso, y miembro del Consejo Espírita Internacional, D. Vitor Mora Feria; y viene avalada por unas palabras de Divaldo P. Franco invitando a todos a la participación en el citado evento. Les recomendamos visualicen este video y para mayor información acudan a la web del comité organizador www.8cem.com. En ella encontrarán la forma de inscripción y participación si así lo desean.

El lema del citado congreso tiene que ver con la Vida; en sus múltiples manifestaciones y lo que esta representa: dádiva, actitud, equilibrio, sintonía, lealtad, aprendizaje, sublimación, escuela, reflexión, etc. Retomamos pues el refrán de cabecera, y, al expresar el concepto de año nuevo vida nueva, les invitamos al cambio, a la búsqueda de la felicidad interior; aquella que se encuentra en la autoiluminación del ser y que comienza con el conocimiento de uno mismo, para posteriormente corregir nuestras debilidades y potenciar nuestras cualidades; aquellas que nos humanizan y nos elevan, acercándonos al paradigma del hombre consciente de su realidad y trascendencia, antes y después de vivir físicamente en esta tierra.

La vida; emanando directamente del creador, a través del fluido cósmico universal, fluye en todas direcciones; en todos los mundos, en todos los universos conocidos y desconocidos. Al igual que el aire penetra en todos lados, al igual que el agua baña de luz y energía el cosmos infinito, al igual que el fuego, se propaga con fuerza por la inmensidad, y al igual que en el desierto no pueden contarse los infinitos granos de arena; el fluido cósmico universal, transformado en fenómenos materiales o espirituales, según se trate, impulsa la vida desde la célula más pequeña a los principios inteligentes y sus diversas y variadas manifestaciones.

Si pudiéramos penetrar en los arcanos de la vida, que no son otros que los principios del amor divino, seríamos capaces de albergar en nosotros la claridad y la plenitud perfecta que nos conduciría de inmediato a la felicidad. Nuestro grado de inferioridad moral todavía nos impide este acceso. Mientras tanto, en la seguridad y la certeza de que el amor divino protege a todas sus criaturas y en su germen se encuentra la propia vida, demos gracias por vivir, por disfrutar de la oportunidad que se nos ha brindado de crecer, de superarnos, de sentir, de experimentar, de amar y de progresar hacia la perfección.

La grandeza de la vida se encuentra en la vida misma, puesto que está diseñada por el creador para dirigirnos hacia la felicidad de forma completa, integral, individual, alcanzando la iluminación de nuestro yo superior, de nuestro espíritu inmortal, del principio inteligente que es el culmen de la creación divina y de su amor infinito.

Quizás, nuestro alegato sobre la vida se quede corto para la responsabilidad que esta entraña, para la disuasión de aquellos que no la valoran y desean prescindir de ella; pero a todos ellos podemos decirles que no es suya, que les ha sido concedida gratuitamente por Dios. Y cómo fuente que mana sin cesar, se abre paso una y otra vez; y aunque nos empeñemos en destruirla o acabar con ella, siempre está presente en nuestro interior; de aquí se desprende nuestra inmortalidad, nuestro destino futuro, aquel que ha sido determinado por nosotros mismos, por nuestro libre albedrío y voluntad.

Amemos la vida, agradezcamos a Dios por su insistencia en ella, por convertirnos en objeto de su amor y de su misericordia; pues comprendiendo la vida comprendemos a Dios y nos comprendemos a nosotros mismos.

Nos gustaría terminar con uno de los lemas del citado Congreso Mundial; pues refleja el sentido de la vida humana y su importancia para el crecimiento del ser humano en esa larga trayectoria de la conquista del progreso y la iluminación del espíritu inmortal.

Antonio Lledó

«El viaje corporal constituye un recurso de alta valía para la adquisición de la plenitud; de la auto-realización que se transforma en paz interior y sentimiento de felicidad. Bendice tu existencia actual con las lecciones del amor, viviéndolas en el día a día, feliz y agradecido»

C.Organizador del 8cem

LOS FLUIDOS

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Los fluidos

El artículo del pasado mes nos indicaba que en el proceso de comunicación mediúmnica intervenía un elemento importantísimo que facilitaba esta comunicación.

 Nos referimos al vehículo transmisor de esta interrelación entre desencarnados y encarnados y que no es otro que el fluido tanto del espíritu comunicante como del médium.

 ¿Qué es y en qué consiste este fluido? Los fluidos son parte consustancial de todas las formas y seres materiales y espirituales que existen en el Universo; todos los fluidos derivan de una fuenteúnica creada por Dios y que denominamos como F.C.U. («Fluido Cósmico Universal»).

 Este fluido primigenio es el elemento primordial para la formación de la materia tal y como la conocemos, bajo distintas formas. Igualmente este fluido está en la base de la constitución de la materia invisible, que dá «materialidad» al mundo espiritual.

Todos los fluidos en sus diversas categorías y calidades, son modificaciones más o menos pronunciadas del F.C.U., que es el elemento básico de la formación del Universo. Hay que matizar que este fluido no es la fuente de la inteligencia, pues esta se encuentra en el principio espiritual (Dios).

Así pues, el propio periespíritu está formado por F.C.U. modificado, y es variable en su mayor o menor condensación, lo que le otorga propiedades especiales para actuar sobre la materia. Es el intermediario entre el espíritu propiamente dicho y el cuerpo físico, formándose de esta manera el hombre compuesto de Espíritu, Periespíritu y Cuerpo Físico.

En función de la evolución espiritual del ser, los fluidos del mismo se van modificando; así pues, los espíritus más evolucionados poseen fluidos ligeros y sutiles, mientras que los más atrasados tienen fluidos groseros y densos que incluso en el momento de la desencarnación les impiden ascender espiritualmente a planos más elevados. Esta circunstancia se da por igual en los espíritus encarnados y desencarnados.

¿Cómo pueden actuar los fluidos sobre la materia?. La voluntad del espíritu es el detonante que permite una acción mecánica acentuada sobre el periespíritu y sobre los fluidos, de acuerdo con la intensidad con que ésta sea proyectada y mantenida. Ocurre igual que con la fuerza del pensamiento. Muchos espíritus de naturaleza inferior producen multitud de fenómenos sobre la materia debido a este mecanismo, no obstante la mayoría de ellos los realizan sin comprender la mecánica del fenómeno.

Fenómenos físicos espontáneos como los golpes, transporte y desaparición de objetos, etc…, los producen estos espíritus de baja condición para llamar la atención de las personas, por la necesidad de comunicarse con ellas, para asustarlas o para atormentarlas.

 Sea como fuera, lo cierto y verdad es que el mecanismo que permite la aparición del fenómeno es la acción de la voluntad del espíritu desencarnado sobre los fluidos y el periespíritu de los encarnados.

 Continuando con el tema de cómo actúan y especificando con detalle esta circunstancia podemos explicar que, para actuar sobre un objeto inanimado, el espíritu desencarnado combina su fluido periespiritual con el fluido que escapa del médium; satura los espacios interatómicos e intermoleculares de la materia y con la fuerza del pensamiento le otorga el movimiento que desea.

Hay pues una continuidad perfecta entre la mente del espíritu con el objeto que desea mover, a través de los elementos intermediarios de la naturaleza fluídica (semi-material), el periespíritu y los fluidos.

 Debido a que los espíritus más atrasados vibran en zonas más próximas a la tierra y tienen intenciones materiales, poseen fluidos más groseros y materiales que les facilitan la acción sobre la materia y la realización de fenómenos mediúmnicos físicos con mayor facilidad. Un espíritu elevado tiene más difícil actuar sobre la materia directamente, ya que en su constitución espiritual sus fluidos son más sutiles y menos densos y por ello no pueden actuar con tanta facilidad sobre la materia.

No obstante, cuando quieren hacerlo, se valen de espíritus más atrasados para que lo hagan por ellos, dirigiéndoles hacia el objetivo que pretenden conseguir.

Lógicamente, cualquier tipo de manifestación física se ve potenciada y facilitada si el espíritu que la produce tiene la facilidad de aprovechar del médium sus fluidos periespirituales.

 El mismo ectoplasma no es otra cosa que una de las muchas categorías de fluidos espirituales, que reúnen como aspecto diferenciador el poseer parte psíquica y parte material, lo que permite al espíritu que actúa sobre él la obtención de fenómenos de transfiguración y otros, que tanto asombran a las personas y que, no son más, que uno de los muchos fenómenos explicables dentro de este campo.

No se trata pues de truco de feria, ni de alucinaciones colectivas ni de milagros de ningún tipo. Únicamente es preciso estudiar y conocer los mecanismos que se producen dentro del campo de la mediumnidad y nos daremos cuenta que estamos ante fenómenos naturales y lógicos que pueden ser perfectamente explicados mediante el estudio y la comprensión de las leyes que rigen el proceso evolutivo del ser.

 El campo del estudio de los fluidos es tan amplio y abarca tantas áreas que seria innecesario proseguir con él en posteriores artículos, ya que no es el objeto de esta sección. Baste con las nociones generales que hemos explicado para tener una mayor idea sobre el mismo y poder comprender, cuando abordemos temas de gran importancia dentro de la actuación de la mediumnidad y los mecanismos que la puedan afectar.

 Es pues necesario tomar conciencia de la necesidad de estudio y comprensión que todos tenemos dentro de este campo, a fin de ampliar nuestros conocimientos dia a día para ofrecer mejor nuestra ayuda a todos aquellos que la necesitan realmente.

 Los fluidos por: Antonio Lledó

© 2014 Grupo Villena

 

 El vencimiento de una dificultad aminora las que después se presentan en nuestro camino y nos es mucho más fácil vencerlas. HORACIO

LA HOMOSEXUALIDAD

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Iniciamos hoy un tema de gran importancia y trascendencia social a nivel humano y espiritual. El aspecto de la homosexualidad está presente en todos los países; unos, más avanzados intentan adaptarse a las circunstancias de este colectivo, y otros, intentan legislar para que los derechos de estas personas se vean reconocidos como el de los demás.

En muchos países de concepciones culturales y religiosas menos avanzadas, el problema de la homosexualidad se ve condicionado por estas circunstancias y se sufre persecución e incluso desprecio por parte de la sociedad. Además de todo ello, la moral hipócrita de algunas teologías, lejos de contemplar la homosexualidad como una circunstancia sexual del ser humano, la condenan y la estigmatizan, a veces incluso tratándolas como una enfermedad.

Los que abanderan estos postulados intransigentes, intentan «reeducar» a los hombres y mujeres que según ellos han equivocado sus preferencias sexuales, y se abogan el privilegio de la verdad y de la autoridad moral. Incluso se da la paradoja de que, aquellos que condenan y se convierten en jueces arbitrarios de la conducta de los demás, muchas veces carecen de experiencia suficiente para valorar el problema, pues en sus opciones de vida han elegido el celibato, con lo cual es difícil que puedan ser objetivos respecto a la problemática de estas personas que han elegido otra tendencia distinta a la suya.

Es preciso distinguir entre tendencias sexuales y tendencias reproductivas. Las primeras son las que nos ocupan en este artículo; y a saber, hasta el momento se constituyen en tres grandes grupos: la heterosexualidad, la homosexualidad y la bisexualidad. Todas ellas han existido desde el principio de los tiempos; ya en las etapas primitivas los antropólogos han encontrado estas mismas tendencias en el comportamiento sexual del hombre. El análisis que podemos efectuar de esta cuestión habría de enfrentarlo desde dos vertientes, la biológico-psicológica y la espiritual. La primera contempla las tendencias biológicas y psicológicas en permanente contradicción, pues mientras el cuerpo biológico ostenta un sexo determinado, su condición psicológica le presenta la del sexo contrario.

 A no dudar, y desde la infancia, la persona sufre un conflicto interior por esta dicotomía de la personalidad, lo que le lleva a un sufrimiento interior que la mayoría de las veces se sufre en silencio, por miedo a los convencionalismos y prejuicios sociales. Este conflicto interior se ve agravado por las circunstancias exteriores de relación social; desde las primeras etapas de la vida, donde la persona se halla fuera de su ambiente al convivir en grupos sociales junto otros semejantes de su condición sexual contraria, no atreviéndose a afirmar su auténtica sensibilidad y tendencia psicológica.

 Esto le produce frustración, desesperación y angustia interior, tendiendo a negarse a sí mismo, a fin de ser aceptado por el resto del grupo social y enfrentando diversos trastornos de orden psicológico como falta de autoestima, capacidad de afirmación de la personalidad, tendencia a la introversión, etc. Si a esto último añadimos la condena social que esta tendencia sexual sufre en muchos países, por no decir su auténtica persecución, como ocurre en algunos otros donde es considerada delito y puede acarrear la prisión y la muerte; comprobamos entonces como las personas que interiormente sufren esta situación padecen una vida difícil donde el equilibrio y La Paz interior se ve constantemente amenazada por conflictos internos y represiones externas.

 Desde nuestro punto de vista, todos los seres humanos son dignos de respeto, sea cual sea su tendencia sexual, religiosa, política o social. Y por ello estas personas que eligen libremente sus aptitudes sexuales no deben estar exentas de los derechos y libertades de las que gozan otros grupos sociales por sus condiciones sexuales diferenciadas. Pasemos ahora a profundizar en el tema desde su origen; el auténtico motivo del porqué se viene a la vida con esta tendencia, sus implicaciones, su objetivo y las responsabilidades que conlleva. Partiendo del enfoque espiritual, comprendemos que venimos a la vida una y otra vez a través de la reencarnación; y sabemos de antemano que el espíritu no tiene sexo, sino que este es atributo del periespíritu y se programa en función de la planificación pre-encarnatoria que el espíritu viene a desarrollar.

 En función del trabajo y las circunstancias que venimos a realizar encarnamos de hombre o de mujer. Es nuestro espíritu el que planifica; y cuando se produce el fenómeno de la fecundación, ordena, moldea y prepara el periespíritu con las condiciones sexuales que le son necesarias para su progreso y realización en esa vida concreta y determinada. El periespíritu es el aglutinador celular que otorga las características al molde biológico que da origen a la primera célula (cigoto) que posteriormente desarrolla el feto del niño. Por ello el componente biológico nunca es contrario a la planificación espiritual.

 No obstante, en el transcurso de la evolución espiritual del ser humano, acontecen hechos y circunstancias que debemos enfrentar para superarnos a nosotros mismos, entre otros, alcanzar mayores progresos de crecimiento personal mediante retos personales y el esfuerzo por controlar nuestras emociones, sentimientos y pensamientos desordenados. Relatemos pues algunos ejemplos, desde el conocimiento de la vida espiritual, del porqué se producen determinadas circunstancias que condicionan al ser humano a esta tendencia sexual.

En primer lugar, cuando un espíritu viene a la tierra en distintas encarnaciones bajo el mismo sexo, el cambio en una nueva existencia al sexo contrario obedece a la necesidad de alcanzar experiencias concretas y particulares que no puede tener bajo su condición sexual anterior. Esta circunstancia hace que, si el espíritu no está muy adelantado, mantenga todavía en su interior condicionamientos pasionales, tendencias sexuales obsesivas y de otro tipo que condicionan su situación sexual bajo la premisa de varios siglos en el mismo sexo.

Al encontrase, de repente, en una nueva encarnación con el cuerpo biológico distinto del sexo que ha venido manteniendo durante siglos, su personalidad se resiente, sus tendencias le inclinan hacia la postura sexual contraria a la que ha venido teniendo, y esto es el inicio del conflicto psicológico que condiciona la nueva tendencia.

 También puede acontecer que, por hechos delictuosos del pasado, que atentaron contra la libertad sexual de los demás, que propiciaron las más bajas pasiones, como por ejemplo: la explotación sexual de otros en beneficio propio, el abuso promiscuo y sin control de la bestialidad sexual, las actitudes pederastas, y otras taras del comportamiento sexual desviado, se convierten en deudas contra la ley de causa y efecto, y el espíritu ha de corregir y pagar con su propio sufrimiento en una próxima encarnación.

Es entonces cuando, a las tendencias pasionales descontroladas que su periespiritu lleva consigo desde el momento de la reencarnación, se suma el conflicto de venir en un sexo al que se despreció, del que se abusó para propio beneficio, por propio egoísmo. Esto supone para el espíritu atrasado un enorme sufrimiento, que le es necesario para pagar los crímenes sexuales cometidos con anterioridad.

Por el contrario, si la persona de tendencia homosexual se trata de un espíritu de alta graduación espiritual, se liberará pronto del conflicto, pues sabrá sublimar la tendencia eugenésica y psicológica; canalizando la misma a través de proyectos y energías de bien que le ayudarán a vivir dignamente, no sin renuncia, no sin sacrificio y no sin tentaciones, pero este reto le conducirá a un mayor control mental y emocional.

Pero en ese esfuerzo, en ese trabajo arduo y difícil consigo mismo, alcanzará cotas de progreso importantes, dominando los instintos primarios que la materia propone y dirigiendo su auténtico ego superior, su propia vida, de forma consciente y responsable hacia grandes logros de equilibrio y paz interior. Amando profundamente a sus semejantes y dirigiendo sus esfuerzos hacia la auto-iluminación.

 Cuando la persona que viene con esa tendencia de la homosexualidad no tiene alcanzados valores ético-morales, inteligencia y progreso espiritual, le es muy difícil sustraerse a las pasiones que la materia propone, por lo que da rienda suelta a sus instintos primitivos a fin de solucionar el conflicto que late en su interior.

Sea como fuere, tanto la heterosexualidad como la homosexualidad, hay que enfocarlas, desde el punto de una elección que el espíritu asume para progresar, con todas las dificultades que ello comporta. En el caso de la homosexualidad son obstáculos más evidentes y complejos, pero tanto en una, como en otra tendencia, el ser humano puede superar sus indecisiones y complejos con una actitud de progreso y avance ético moral en sus actos diarios, comprendiendo la grandiosidad del sexo como energía creadora, su función elevada cuando se acompaña con amor, y sublimando sus pasiones por actos ennoblecedores; que le ayudarán a superar la difícil prueba que han traído a la tierra.

 No debemos confundir sexo con amor; el primero es una opción biológica y psicológica que forma parte de nuestra personalidad y nos ayuda a cumplir unos objetivos. El segundo es la máxima expresión de la ley divina. Todo el mundo que ama, sea cual sea su tendencia sexual, es un ser comprometido en el bien, porque el amor es dar sin esperar nada a cambio, es ayudar al otro porque nos necesita, sin que nos lo pida, etc.

Es por ello que, aquel que ama, no sólo se eleva sino que es digno de todo merecimiento y respeto ante las leyes divinas. Desconocemos la historia espiritual de los seres que venimos a la tierra; ignoramos sus procesos evolutivos, sus niveles de primitivismo o elevación moral. Tampoco sabemos las pruebas a las que se ha comprometido cada uno; ni las deudas que están obligados a saldar; por ello, amemos a nuestros semejantes, sin distinción de razas, sexo, religión o clase social.

Respetemos el libre albedrío de todos, siendo tolerantes y comprensivos con las faltas ajenas; siendo exigentes con nuestras propias miserias y debilidades; sólo de esta forma, cuando necesitemos comprensión la hallaremos, y cuando nuestra alma recurra al auxilio y a la solicitud de perdón, éste llegará a nosotros como bálsamo de liberación interior.

La homosexualidad por: Antonio Lledó

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«No juzguéis y no seréis juzgados»
Jesús de Nazareth

DESIGUALDADES HUMANAS: LA JUSTICIA Y LA CAUSA

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“El día que la ciencia comience a estudiar los fenómenos no físicos, hará más progresos en una década que en todos los siglos anteriores de su existencia” (Nikola Tesla; 1856-1943) Esta frase del inventor y científico Tesla resume a “groso modo” la conferencia que les presentamos. Quienes la vean y escuchen podrán comprobar como el expositor analiza, enlaza y coordina conocimientos espirituales con las últimas investigaciones científicas del momento, confirmando, como indica la frase de cabecera del notable ingeniero y físico, que ese tiempo ha llegado. 


Nuestro compañero Antonio Lledó nos ofrece de una manera sencilla, amena y clara son presentadas las claves filosóficas y espirituales tanto de ahora como de nuestro pasado histórico del tema propuesto: “Desigualdades humanas”; evidenciando con datos comprobables que muchas de las cosas que pertenecían al apartado de “creencias”, son en la actualidad, “hechos demostrados” por numerosos estudios científicos. Una conferencia, por otra parte, que nos habla no sólo a la razón sino también al corazón. Aquellos que no tuvieron la fortuna de presenciarla en directo, les invitamos a que la disfruten con una mente abierta y analítica a través de nuestra web.

Redacción

VIDA HUMANA ¿Origen Material o Espiritual?

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El elemento de menor tamaño que puede considerarse vivo se denomina CELULA. Sabemos perfectamente que la mitosis celular dio origen a las primeras formas de diversidad en la vida y que gracias a ello se inició el ciclo evolutivo de la vida en el planeta. A continuación llegó la multiplicación de la vida mediante la reproducción sexual entre las especies, originando la diversidad y la evolución de las especies hacia todo tipo de formas y de manifestaciones de vida, animales, plantas, etc.

No obstante, el conocimiento espiritual nos confirma que en toda molécula de vida, sea partícipe de un organismo inteligente o no, se encuentra una parte psíquica que reacciona a los estímulos de diferente forma según la naturaleza de estos últimos.

Baste para confirmarlo con el experimento recientemente realizado con moléculas de agua en el Japón, donde científicos nipones pudieron comprobar las diferentes reacciones de las mismas según eran estímulos positivos o negativos. A los primeros las moléculas reaccionaban con una ampliación de su espectro electromagnético (más luz, más claridad), a los estímulos negativos, se oscurecían y se degradaban. 

Estas últimas investigaciones sobre las influencias psíquicas que experimentan las moléculas de vida en elementos inanimados como el agua, demuestran que la vida celular tiene un origen psíquico además de biológico. Si esto último acontece con los fluidos inanimados como el agua y otros elementos de la materia, que no intuir respecto a las especies que sienten como las plantas, que poseen emociones como los animales o como el hombre que es la especie dominante por su raciocinio. 

Afirmando lo anterior, hoy es un hecho científicamente demostrado que cada célula humana posee su ADN correspondiente y su replicante el ARN. Según el prestigioso bioquímico Robert Shapiro, simplemente por cálculo de probabilidades matemáticas, el origen de la primera célula bacteriana no puede deberse únicamente al azar de la denominada evolución química; y afirma: «muchos científicos «han optado por aceptarla como verdad que no puede ser cuestionada, consagrándola así como mitología» esto es la prueba evidente de la compleja intervención de una causa primera en el orígen de la vida.

 Si el psiquismo interpenetra las moléculas de la materia, que podemos decir de aquellas otras dimensiones que están descubriéndose con el avance de las neurociencias, de la conciencia y de la mente: las células neuronales ¿poseen psiquismo? ¿tienen vida propia? ¿Trascendemos la muerte física mediante nuestra realidad consciente, mental o psíquica.?

Desde el conocimiento profundo de las leyes que rigen la vida humana en su aspecto integral, se nos confirma el hecho de que en cada célula existe una parte psíquica apropiada para su función. Es más, la constitución del mapa genético de cada uno de nosotros, cuya parte biológica se desarrolla a partir de la concepción y la formación del neuroblasto (primera célula origen de una neurona) se corresponde con otro mapa psíquico que es realmente el molde que otorga vida al primero.

Este molde psíquico que suele denominarse periespíritu, psicosoma, etc. y que el científico e investigador Hernani Guimaraes Andrade definió como el MOB (Modelo Organizador biológico), es el responsable de que desde los primeros momentos de la formación del feto en el vientre de la madre, el embrión es capaz de sentir los estímulos y las impresiones propias del psiquismo de la madre, lo que sin duda afecta a su desarrollo y formación durante su constitución biológica de nueve meses.

Es evidente que los trillones de células que conforman nuestro organismo biológico, no sólo tienen vida propia sino que poseen su parte psíquica que se ve afectada como un todo según sean nuestros pensamientos, emociones y acciones. Quizás esto que comienza a descubrirse en los albores del siglo XXI no es más que la parte sensitiva del alma humana que tanto tiempo nos han explicado las religiones. Hoy podemos afirmar que el hombre es un todo integral, formado por espíritu y materia; y junto a ellos nuestro psiquismo es el encargado de unir y compaginar las fuerzas de ambos elementos; dotando al hombre de la debida sensibilidad y vida interior que le permite desenvolver sus actitudes en el universo en el que se desenvuelve. 

Esta concepción holística del ser humano y de su vida no es nada nuevo. En la antigüedad diferentes escuelas filosóficas pudieron establecer criterios integrales para la salud del alma y del cuerpo, tomando como un todo al hombre, un ser integral constituido de parte biológica, psicológica y espiritual; siendo así que cualquier reacción, alteración o disfunción de una de estas tres partes afectaba de forma sustancial a las otras dos. Ya hay médicos psiquiatras, neurólogos, fisiólogos y psicobiólogos que comienzan a intuir y a responder a los múltiples interrogantes de esta visión de la vida humana de forma completa.

 El descubrimiento de que las emociones perturbadoras (ira, el odio, la envidia, el resentimiento, el miedo) o persistentes degeneran en enfermedades que son somatizadas por los órganos físicos de nuestro cuerpo llegando a producir enfermedades es ya un hecho constatado.

La paz, el amor, la serenidad, el equilibrio mental y emocional, la armonía interior, etc.. generan a su vez descargas regenerativas en la psiquis de nuestras células. Como consecuencia de los pensamientos y emociones, los neurotransmisores que funcionan en el cerebro producen las sustancias químicas, hormonas, (adrenalina, dopamina, serotonina, endorfinas, etc) que posteriormente afectan la organización celular, enfermando o procurando la salud en los órganos del cuerpo.

Ante esta cuestión se presentan ante nosotros grandes interrogantes: si nuestros pensamientos y emociones son capaces de afectar nuestra organización celular y a nuestra salud, ¿cómo controlarlos? ¿es posible que la vida humana dependa tanto de nuestra naturaleza interior?. Y si es así, ¿porqué no se profundiza en el conocimiento interior de la psique y se persiste en el error de dar por sentado que todo es producto de una evolución química y material debida al azar?.

En esta primera década del nuevo siglo la comunidad científica está barajando nuevas posibilidades; cada vez más se refutan como incongruentes y falaces, criterios que el reduccionismo científico (*) había instaurado como verdades incuestionables. Véase el ejemplo de la evolución química detallado arriba respecto al origen de la vida. O esta cita del premio Nobel de fisiología Sir John C. Eccles:

(*) “ Sostengo que el reduccionismo científico rebaja de manera increíble el misterio de lo humano con su prometedor materialismo, con la pretensión de poder explicar todo cuanto sucede en el mundo espiritual por medio de patrones de actividad neuronal. Esta idea debe catalogarse como superstición. Debemos reconocer que somos criaturas espirituales, dotadas de almas que moran en el mundo espiritual, así como seres materiales cuyos cuerpos y cerebros existen en un mundo material”

 Lo mismo está ocurriendo respecto a los estudios de la mente y la conciencia, cada vez son más los investigadores de primer nivel que afirman que la conciencia no se produce por las sustancias químicas del cerebro, sino que lo trasciende y lo supera; afirmando que la mente nunca estuvo en el cerebro ubicada sino fuera de él. Ejemplos de pruebas palpables los encontramos en las investigaciones realizadas por el Dr. Eben Alexander, neurólogo de la Universidad de Harvard, profesor y neurocirujano; una de las más reputadas autoridades en el campo de la neurología mundial. (Ver su libro «La Prueba del Cielo» donde narra una experiencia personal)

El tiempo juega a favor de la ciencia y sobre todo de la verdad; es por ello que en estos momentos podemos afirmar que en estas primeras décadas de investigación científica del nuevo siglo, se derrumbarán con toda probabilidad los mitos científicos y las ortodoxias más recalcitrantes respecto al origen del hombre y de la vida. Esta última se abre paso con fuerza arrolladora por todo el universo y únicamente visiones miopes procedentes del miedo a la verdad se sustentan con alfileres y van derrumbándose a medida que avanza la investigación honesta, exenta de intereses espurios de élites instaladas en la negación y el escepticismo. 

Estas investigaciones y avances se corresponden con el auténtico espíritu científico de no aceptar postulados como dogmas de fe, algo muy común en la comunidad científica del siglo XX instalada en cómodos principios materialistas que los nuevos descubrimientos comienzan a cuestionar. Como decía R. Bacon «poca ciencia aleja al hombre de Dios; mucha, lo acerca a EL»; y pronto, muy pronto, antes de lo que pensamos, la libertad de investigación y de pensamiento, que se nos supone a la civilización actual, conseguirá presentar ante la sociedad nuevos paradigmas de hipótesis científicas, que definitivamente pondrán en el epicentro del progreso y desarrollo científico el origen del universo y de la vida humana desde una perspectiva inmaterial, psíquica y espiritual; acercándonos a comprender de esta forma la causa primera de la vida y de todo aquello que dio comienzo al cosmos del que formamos parte.

Antonio Lledó

© 2014 Amor, paz y caridad

 «Para que el azar haya producido la proteína que originan las células, la probabilidad sería de 1/20 elevado a 585 algo improbable en el tiempo y en el espacio. Por lo tanto para explicar este origen, solamente es posible a través de una inteligencia que direccione este fenómeno por intermedio de leyes naturales para producir la vida.»

Stanley Miller (Científico que reprodujo en laboratorio las teorías de Alexander Oparin sobre el origen de la vida).