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LOS EFECTOS

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Antes de abordar la importancia de la educación mediúmnica, es preciso conocer los diferentes tipos de mediumnidad que existen atendiendo no sólo a su orden tipológico (clases) que estudiaremos en un próximo artículo, sino también al orden de sus efectos. Según sean los resultados que se producen, las mediumnidades se pueden clasificar de varias formas, e incluso podemos establecer una clasificación general atendiendo al origen y etiología de cada facultad, es decir, por qué esa facultad se ha concedido a determinado espíritu y por qué no a otro distinto. 

Atendiendo a los efectos que se producen, podemos indicar que estos son de dos tipos: materiales (físicos u objetivos) e intelectuales (subjetivos). 

Los primeros podemos definirlos como aquellos que sensibilizan directamente los órganos de los sentidos de los observadores. Esta sensibilización puede presentarse de varias formas, entre las que destacamos las siguientes:

  • 2 – TRANSFIGURACION: Es la modificación de los rasgos fisonómicos del propio médium cuando está en trance.1 – MATERIALIZACIÓN: De objetos, espíritus, etc.
  • 3 – LEVITACION: Elevación de objetos o de personas, contraviniendo la ley de la gravedad.
  • 4 – TRANSPORTE O DESPLAZAMIENTO: Entrada y salida de objetos de recintos herméticamente cerrados. (Aquí hacemos referencia al transporte efectuado por espíritus; esto no tiene nada que ver con la telequinesia, facultad de la mente que puede transportar mediante la fuerza del pensamiento objetos a voluntad del que la posee. Estamos pues refiriéndonos únicamente a los fenómenos espirituales propiamente dichos, dejando de lado los fenómenos de las facultades mentales que el hombre puede desarrollar y que no son objeto de estudio en nuestro artículo).
  • 5 – BILOCACIÓN O BICORPOREIDAD: Aparición del espíritu del médium, desdoblado bajo forma materializada, en lugar diferente al cuerpo.
  • 6 – VOZ DIRECTA: Voces de los espíritus que suenan en el ambiente, independientemente del médium y a través de una garganta ectoplásmica (ectoplasma: substancia psíquica que tiene parte de materia y que permite a los espíritus realizar manifestaciones de tipo físico para que puedan constatarlas los humanos).
  • 7 – ESCRITURA DIRECTA: Palabras, frases, mensajes, escritos, etc.., sin utilizar la mano del médium.
  • 8 – MESAS PARLANTES O TIPTOLOGÍA: Señales hechas por golpes en una mesa, formando palabras o frases inteligentes traducidas mediante un código establecido de antemano con los espíritus. (Ej.: Un golpe – SI – Dos golpes – NO, una serie de golpes para cada letra del alfabeto, etc…).
  • 9 – SEMATOLOGÍA: Movimiento de objetos sin contacto físico, solamente con la fuerza de voluntad y el sentimiento. 

Hasta aquí los fenómenos de efectos materiales u objetivos que todo el mundo puede ver y comprobar. A continuación haremos referencia a los fenómenos de orden subjetivo o inteligente.

Estos últimos son aquellos que suceden subjetivamente para el individuo, no afectando a los cinco sentidos sino a su razón e intelecto. Pueden presentarse de varias formas, algunas de ellas son las siguientes:

  • 1 – INTUICIÓN: Es percibida a través de la mente del sujeto mediante pensamientos e ideas que transmiten los espíritus.
  • 2 – VIDENCIA: Es la percepción del plano espiritual en sus más variadas profundidades y categorías, también por la videncia se suele percibir el estado espiritual de los encarnados, y no sólo de los espíritus. Hay tantos grados de videncia y es tan diferente en cada facultad que nos atrevemos a decir que estamos ante un fenómeno realmente subjetivo, aunque incluso aquí se pueden establecer comparaciones y normas respecto a la simbología de la videncia o bien al sentido de la misma de forma natural. (Es preciso matizar que hablamos de videncia espiritual constante, y no de aquellas videncias que esporádicamente pueda tener cualquier persona sin tener por ello este tipo de facultad).
  • 3 – AUDIENCIA: Se trata del mismo fenómeno que el anterior pero exclusivamente limitado al campo auditivo; es en suma escuchar a los espíritus como si estuviéramos oyendo la voz humana.
  • 4 – DESDOBLAMIENTO Y PSICOMETRÍA: También son dos fenómenos de índole subjetivo donde el espíritu encarnado percibe únicamente los aspectos que los mismos conllevan. Todos los fenómenos relatados hasta ahora en este apartado subjetivo, suceden cuando el espíritu del médium se encuentra en una fase de recepción espiritual, no tiene por qué estar en trance, y todo esto lo va percibiendo mediante sus sentidos espirituales.
  • 5 – PSICOGRAFÍA Y PSICOFONÍA: Estos fenómenos suceden ya por la acción directa de una entidad espiritual sobre el médium, ocupando parcial o totalmente su organización psicofísica para comunicarse. En estos dos últimos fenómenos se produce una relativa incorporación mediúmnica, formando un triángulo compuesto de entidad emisora (espíritu) transmisor (fluidos del espíritu comunicante y del médium) y receptor (médium). Está claro que ya vamos conociendo algunos de los factores que intervienen en estas comunicaciones; por ejemplo todos sabemos a qué nos referimos cuando hablamos de espíritus o de médiums; no obstante el vehículo transmisor (fluidos) nos es más desconocido. Este proviene del F.C.U. (Fluido Cósmico Universal) del que hablaremos en el próximo artículo. Hasta aquí esta clasificación inicial por los efectos que solemos percibir, más adelante estudiaremos otros aspectos también importantísimos para comprender en profundidad cuán cerca de nosotros está actuando el mundo espiritual y con qué facilidad olvidamos su existencia.

Los efectos por: Antonio Lledó

© 2014 Amor paz y caridad

SEXO Y VIDA

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Sexo y vida
Energía Creadora
Comenzaremos esta sección con un tema de palpitante actualidad como la comprensión del sexo en la vida humana, su significado, su fuerza y los beneficios e inconvenientes del uso correcto o incorrecto del mismo.
Aspecto mal comprendido, estigmatizado y condenado por muchos sectores sociales y religiosos desde el inicio de los tiempos, en todas las culturas y sociedades. Hasta tal punto ha sido controvertida la comprensión de este tema que, aún hoy, es considerado por diversos sectores de la sociedad, religiosos y sociales, de forma errónea, generando en el individuo patologías de diverso índole que se convierten en comportamientos irracionales y perturbadores que degeneran en actos de terrible repercusión social como la pederastia, la prostitución, el sadomasoquismo, la adicción pornográfica, etc.
El sexo, al contrario de lo que pueda parecer, es una dádiva divina con una misión enaltecedora, una fuerza psico-genésica inconmensurable que Dios concede al hombre no sólo para la reproducción, sino para la sublimación de muchas de sus cualidades humanas en su trayecto desde el primitivismo a la angelitud. En el oriente, el estudio de los centros de fuerza o energía del ser humano en el cuerpo periespiritual del ser se refleja en lo que se denomina el «Kundalini», el chakra de la vida, por el que desde la tierra se canaliza la energía eugenésica que el hombre necesita para su realización humana.
Esta energía creadora, poderosísima, origen del deseo sexual que posteriormente Freud definió como la libido y a la cual le atribuyó multitud de manifestaciones del psiquismo humano; es precisamente la fuente de la vida y, bien encauzada, puede transmutarse de un tormento psicológico a una vida de dicha y felicidad. Esta es una de las mayores aportaciones del psicoanálisis: demostrar que los impulsos genésicos como el sexual pueden transformarse en actividad mental para beneficio del indivíduo y de sus potencialidades intelectuales y volitivas.
Así como el sexo en la unión conyugal es fuente de dicha cuando hay cariño, comprensión, dedicación, unión de alma y control sexual. Este se convierte en una lacra, que enferma al ser humano cuando se cae en los excesos, produciendo un envejecimiento prematuro a consecuencia del debilitamiento de las neuronas cerebrales. Estos excesos como la lujuria, la lascivia, la promiscuidad, etc, crean un hábito vicioso, tiránico, reduciendo el placer y produciendo hastío y frustración.
Hay quien considera el sexo como una necesidad fisiológica; nada más lejos de la realidad; los especialistas en sexología consideran que, si la abstinencia sexual es prolongada e incluso definitiva, no ofrece peligro alguno cuando es voluntaria. Por el contrario, el peligro llega cuando esta continencia se realiza contra la propia voluntad, por imposición, reprimiendo el deseo y llevando al individuo a caer en el vicio.
La comprensión del mecanismo eugenésico en el hombre; cuando éste es estudiado y comprendido de forma holística (integral: biológico-psíquico-espiritual), es un beneficio extraordinario para entender la vida humana. Nos ofrece no sólo el diagnóstico preciso para las patologías derivadas de una conducta sexual equivocada; sino que nos adentra en el complejo conocimiento de las causas primeras que originan perturbadores consecuencias en el comportamiento humano como consecuencia de errores del pasado que se remontan a vidas anteriores.
La salud integral, en aquello que ha de referirse a la recuperación del equilibrio mental y emocional respecto a las patologías sexuales, ya no es un imposible. Porque con el conocimiento de las leyes que rigen el proceso de la vida, la reencarnación, el funcionamiento del periespíritu en el molde biológico que origina la primera célula de una nueva vida, se llega al diagnóstico del problema de forma precisa al estudiar todas las posibles  circunstancias que dieron origen al problema en las tres vertientes precisas, biológicas, psicológicas o espirituales.
Bajo el concepto de la importancia de la vida y su manifestación sexual; el acto sexual es algo sublime, que otorga la dicha y el equilibrio emocional en la pareja cuando se realiza con amor y entrega. Cuando la parte emocional desaparece del acto sexual y se convierte en puro acto de placer e incluso de contraprestación egoísta o mercantilismo, pierde todo el sentido profundo de su origen y la práctica en estas condiciones nos retrotrae a nuestra naturaleza animal, primitiva, sin diferenciar para nada la práctica sexual de la de otros reinos de la naturaleza.
Si somos capaces de comprender la importancia del amor unido a la práctica sexual, estamos realizando y sublimando una de las grandes obras de las leyes divinas, colaborando a nuestra propia felicidad y perpetuando la especie cuando decidamos libre y voluntariamente aceptar las consecuencias de una vida en familia mediante la venida de los hijos. En esto también existen las interpretaciones sectarias; la práctica del sexo cuando hay amor en la pareja no tiene porqué ser únicamente en busca de familia; antes al contrario, si bien es noble y elevado traer hijos al mundo, el sexo también aporta a ambos cónyuges el acto de la entrega hacia el otro, el afecto, el cariño, la gratitud, la manifestación de nuestro compromiso personal con la pareja, etc..
Esta actitud ennoblece al ser humano, le eleva por encima de las pasiones materiales, le reencuentra con espíritus afines, con los que muy probablemente ya ha tenido relaciones en el pasado, estrechando lazos de amor y fraternidad, rescatando deudas pendientes entre ambos, sublimando el amor por el rencor si es que este último existió en vidas anteriores, etc. Imaginemos pues la amplia visión que se nos ofrece en este tema cuando comprendemos de dónde venimos, hacia dónde vamos y cual es el sentido de nuestra estancia en la tierra.
Hacia todo ello nos encaminamos cuando comprendemos al ser humano tal como es; una realidad trascendente, hereditaria de su pasado y con un futuro eterno por conquistar, experiencias tras experiencias, vida tras vida, a través de la reencarnación.
Así pues, baste por ahora el sucinto análisis efectuado; que complementaremos en sucesivos artículos al hablar de las conductas sexuales, los avances de la ingeniería genética en los métodos de reproducción asistida y otras cuestiones que tienen que ver con la cuestión sexual.
Sexo y vida por: Antonio Lledó
© 2014 Amor, paz y caridad
La relación sexual no es fundamental para el amor, sino que el amor es fundamental para la relación sexual.
Phil Bosmans

VIDA UNIVERSAL

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La vida, ese concepto universal que todo el mundo pronuncia pero que casi nadie entiende, se abre ante nosotros como un reto y un misterio que el hombre intenta descifrar desde el principio de los tiempos.

Si atendemos a las últimas investigaciones de la astrofísica y la astronomía, se nos confirma que procedemos de las estrellas y que el planeta se formó hace ahora 4000 millones de años; siendo que la vida inteligente llegó millones de años después y, todavía hoy, es un gran enigma el saber cómo surgió. Sabemos mucho sobre sus efectos, sobre su desarrollo en el ambiente que a nosotros nos corresponde tratar y estudiar: el planeta tierra; pero la ignorancia sobre su origen total, sigue siendo una constante en el mundo científico.

Se han hecho elucubraciones de todo tipo, hipótesis más o menos bien fundamentadas desde los principios y desarrollos que las disciplinas científicas van experimentando. Esto último permite ampliar el foco y la comprensión de la vida como una cuestión de trascendencia importantísima; pues a pesar de tanto avance tecnológico y científico como se está experimentando en estas primeras décadas del siglo XXI, todavía persisten los grandes interrogantes respecto a su origen y difusión.

Preguntas cómo ¿hay vida en todo el espacio que observamos? y ¿más allá del mismo?, ¿se origina la vida y se reproduce en el resto del universo igual que aquí en la tierra? ¿es posible la vida inteligente en condiciones distintas a las de la tierra? y que decir de los universos paralelos; ¿existen? ¿hay vida en ellos?, ¿existe vida «humana» o de otra índole en otros planetas aunque sus condiciones físicas, atmosféricas, de temperatura, etc., sean diferentes a las nuestras?

Los desarrollos de la última generación de telescopios interestelares están en marcha; según los astrofísicos, al igual que el Hubbel ha supuesto un enorme avance en el conocimiento de nuestra galaxia y de otras muchas, los nuevos avances de los telescopios que en 10 o 15 años estarán funcionando a pleno rendimiento nos permitirán «segmentar el espacio», es decir, estudiar en profundidad y separando del resto, aquellos planetas que únicamente interesen por sus condiciones de atmósfera y temperatura similares a la tierra y que puedan albergar vida.

Sin duda esto va a suponer un aumento exponencial de posibilidades a la hora de encontrar condiciones de vida habitables en el universo como las de la tierra; amén de posibilitar el contacto con otras humanidades o civilizaciones que sean similares a la nuestra. La lógica más elemental nos confirma que la vida se abre paso en el universo por la fuerza de las leyes naturales que sustentan el cosmos. El sentido común refuerza la certeza de que en el vasto e infinito universo que se nos presenta, formado por trillones de planetas y galaxias, no podemos estar solos. Tanto es así que conforme la ciencia avanza, más amplio es el cálculo de probabilidades que la física presenta para el surgimiento de la vida en otros lugares del cosmos.

Es comúnmente aceptado que nuestro origen viene de las estrellas; los astrofísicos y exobiologos confirman que las liberación de enormes cantidades de energía y de elementos (carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno) como consecuencia de los estallidos de las supernovas, etc. permiten la formación de los planetas, la interacción de las fuerzas electromagnéticas y gravitatorias. Estas fuerzas mencionadas y otras que se desconocen, forman lo que los astrónomos denominan la «materia oscura» que es al parecer desde donde todo parte y que permite que los elementos se combinen dando formación a estrellas, constelaciones, galaxias, planetas nuevos, donde la vida comienza a recorrer sus primeras etapas en unas condiciones específicas y particulares de cada mundo.

La vida pues es la realidad más coherente del espacio y el tiempo; y curiosamente es lo que desmiente la «teoría del azar», aquella que afirma que el universo físico apareció de la nada al combinarse circunstancias hasta ese momento desconocidas entre sí y que dieron origen al mencionado bigbang hace ahora 14000 millones de años. Contra la teoría del azar están ahora los astrónomos y físicos cuánticos desarrollando la «teoría del todo» (colisionador de hadrones- bosson de higgins) con ello intentan explicar el origen del universo y la materia, llegando a la intimidad de las subpartículas atómicas para averiguar cual es la causa que permite que la vida se abra paso en todas las formas, diversidades y variedades del universo.

La vida atómica y sub-atómica que reside en las partículas son otra prueba de que el universo no es resultado de la casualidad ni del azar sino de un principio inteligente; pues el azar nunca podría establecer por sí mismo el orden y la perfección que manifiestan las leyes físicas, psíquicas y biológicas que originan la vida. Estos son ejemplos de que la ignorancia del hombre es todavía grande en multitud de aspectos que rodean nuestra existencia respecto algo tan importante como es la vida.

A medida que avanzan los científicos, se encuentran con nuevos retos y mayores objeciones, pues aparecen nuevas cuestiones que con anterioridad no se planteaban y que siguen evidenciando lo complicado del universo y de la vida. Demostrando esto que todo obedece a causas menos simples y más trascendentes. Ante un nuevo reto, nuevas cuestiones se plantean; ante una nueva primicia o descubrimiento en biogenética, astrofísica, etc. se hace más patente la grandiosidad, complejidad y perfección de la causa que originó el proceso, revelando así su inteligencia.

Dios es la causa primera del universo, y …….. bajo esta premisa, y utilizando el sentido común y los conocimientos que la filosofía, la historia, las religiones y las ciencias positivas nos ofrecen, podemos concluir respuestas claras y nítidas a las cuestiones planteadas más arriba.

La ciencia ya ha demostrado la existencia de universos paralelos; falta todavía profundizar en los mismos para conocerlos mejor. Así pues lo coherente es pensar que la vida se abre paso en todo el universo conocido y más aún, en aquel que todavía está por descubrir. Las condiciones como se desarrolle esa vida son cuestiones distintas.

Sin duda la vida florece por doquier en el universo, y no nos quepa duda de que existen planetas habitados por millones, unos con civilizaciones más avanzadas, otros más atrasadas. Estamos hablando de «vida humana», vida superior, vida inteligente, no sólo vida unicelular o pluricelular, a pesar de que millones de planetas en formación estarán también en estas condiciones.

El concepto de VIDA puede asimilarse en algunos aspectos al de PRINCIPIO INTELIGENTE, en ello reside la perpetuidad de la misma, pues «nada se crea ni se destruye, todo se transforma», y en esta reflexión encontramos la respuesta a la complejidad y eternidad del universo.

Y en cuanto a la existencia de la CAUSA PRIMERA, origen de la creación, aquellos que la afirmamos y confirmamos no albergamos dudas; para los demás, les dejamos con la reflexión del mayor astrofísico de las últimas décadas al referirse a DIOS:

«LA AUSENCIA DE PRUEBA, NO ES LA PRUEBA DE SU AUSENCIA»
CARL SAGAN (Astrónomo)

Antonio Lledo Flor

© 2014 Amor paz y caridad

CONCEPTOS GENERALES DE LA MEDIUMNIDAD

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Conceptos generales de la mediumnidad

Antes de continuar con la sección que comenzamos el mes anterior y fundamentalmente para poder profundizar en conceptos importantes que este tema nos ofrece, es necesario explicar algunos conceptos generales de la mediumnidad para que cualquier persona ajena a este tema pueda comprender desde un inicio los significados esenciales de las palabras que aquí vamos a emplear. 

Es preciso antes que otra cosa definir con sencillez y claridad preguntas tales como ¿qué es un médium?, ¿para qué sirve?, ¿qué beneficios o perjuicios aporta la mediumnidad?, ¿cuáles son sus características principales?, ¿tiene alguna responsabilidad?, ¿por qué es necesario una educación mediúmnica?

Brevemente contestaremos en este artículo estos conceptos que por sí mismos cada uno necesitaría de una atención especial, pero no es nuestro interés desarrollar en profundidad estas ideas básicas sino esbozarlas clara y brevemente para posteriormente desarrollarlas en contenidos más amplios conforme vayamos avanzando en el estudio de la mediumnidad.

Un médium es una persona igual a otra con la característica diferenciadora de poseer una facultad que le permite comunicar con el «más allá». Es decir, la mediumnidad es un instrumento, como el aparato telefónico, que permite conectar a un emisor (espíritus o seres desencarnados) con un receptor (personas en el mundo físico).

En esa conexión pueden darse múltiples características, de diferentes formas y variedades según el tipo de mediumnidad que se trate, e incluso puede ser un contacto positivo o negativo, en función de los espíritus con los que podamos contactar. 

Todo el mundo puede ser médium de forma latente, pero de facto sólo poseen esta cualidad aquellos que han venido a la tierra con la misión de cumplir con esa responsabilidad.

La facultad mediúmnica no tiene edades ni cortapisas, aparece en el individuo cuando debe aparecer, ni antes ni después, siguiendo el orden lógico de la programación preencarnatoria que todo espíritu realiza antes de venir a la tierra.

Dios concede la mediumnidad como instrumento de progreso para todos aquellos que la poseen, no porque se trate de compromisos divinos, sino porque en la mayoría de los casos necesitan progresar más que los demás debido a su atraso evolutivo. Este concepto lo desarrollaremos con mayor profundidad cuando nos refiramos a los distintos tipos de mediumnidad que existen.

La mediumnidad sirve para múltiples cosas; en principio y de forma general, para beneficiar a la humanidad de distintas maneras. Este es el sentido auténtico de la mediumnidad, el beneficio espiritual para el hombre desde múltiples aspectos como: la aclaración de que seguimos viviendo después de la muerte; la confirmación de la inmortalidad del ser, la restauración física (curación del cuerpo) y espiritual (sanación de enfermedades espirituales), la manifestación de las leyes espirituales, la existencia de Dios, etc… Son tantas las cosas para las que sirve la mediumnidad que las iremos viendo y analizando conforme vayan apareciendo.

Por todo esto, los beneficios que puede aportar, y que de hecho aporta, la mediumnidad a la humanidad son inmensos si se utiliza correctamente. Pero si se hace un mal uso de esta facultad, los perjuicios pueden ser de todo punto lamentables.

Las características principales del médium son las mismas que las de una persona normal, con la diferencia importante de que al ser una puerta abierta al más allá, se encuentra expuesto a influencias externas del otro lado, tanto positivas como negativas, lo que le debe hacer tomar precauciones y conocimientos suficientes para llevar una vida ordenada, conforme a las leyes espirituales y evitando riesgos inútiles que le puedan perjudicar.

Precisamente por lo expuesto en el párrafo anterior es tan importante la educación de la mediumnidad; en esta educación se encuentra sin duda alguna el éxito o fracaso de toda una existencia en la tierra. hablamos de educación mediúmnica no nos referimos únicamente al estudio de los libros o conocimientos generales que nos hablan de ello, sino a todo un cúmulo de experiencias que los médiums obtienen con su facultad y que deben canalizarlas en su propio beneficio de progreso espiritual, brindando el sacrificio de su facultad con el servicio a los demás.

Es pues imprescindible, básico y necesario antes que otra cosa, que toda persona que quiera saber acerca de este tema se informe adecuadamente, se eduque en su facultad si es que la tiene o está en proceso de desarrollo, y por último que la practique con desinterés y amor altruista. Si la mediumnidad se educa y se orienta positivamente, no existen peligros de ningún tipo, sino solamente satisfacciones y alegrías permanentes por el progreso espiritual que ese espíritu va alcanzando paulatinamente.

La responsabilidad del médium sería tema de desarrollo importante en esta sección, pues es enorme y de gran transcendencia, no sólo para el progreso evolutivo de la persona que posee la facultad, sino de todos aquellos que la rodean en la tierra y que unidos a ella por vínculos familiares, afectivos o de relación, se ven influenciados por el comportamiento de la misma.

De aquí que podamos afirmar sin temor a equivocarnos que, la responsabilidad del médium es tan grande en el cómputo general de una existencia en la tierra, que por sí misma puede decantar una vida perdida o aprovechada para el progreso del espíritu, en función de cómo haya ejercido su facultad.

 
Conceptos generales de la mediumnidad por:  Antonio Lledo
 
© Grupo Villena 2014

SUICIDIO ¿VALENTÍA O COBARDÍA INÚTIL

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Suicidio ¿Valentía o cobardía inútil?
Al amparo del conocimiento espiritual, el suicidio se presenta como un acto totalmente inútil; pues nunca el suicida consigue lo que pretende al perpetrar este acto. La vida no es más que una dádiva divina, por lo que «sólo a Dios cabe el derecho de disponer de la vida del hombre». 


No obstante, en los conceptos sociales que hoy día se manejan, solemos confundir derechos personales con derechos morales; tanto es así que hay quién justifica el suicidio porque nadie está por encima del hombre en lo que respecta a su naturaleza y libertad para consigo mismo. Este error manifiesto, derivado del escepticismo y de la descreencia en Dios y en su perfecta justicia divina, lleva al hombre a creerse por encima de todo, suponiéndose capaz y totalmente libre para realizar con su vida lo que desee, sin sometimiento alguno a ninguna ley moral o ética que le condicione.

 
Este último argumento es también falso y erróneo; pues, por mucha libertad que el hombre pretenda conseguir para sí mismo y los demás, la auténtica libertad siempre se ve constreñida por los derechos de los demás; y además hemos de admitir que, querámoslo o no, el hombre se haya sometido a leyes físicas, biológicas y psicológicas que no puede obviar, que le afectan y le condicionan a pesar de que no desee que así le suceda. 
 
Así como no podemos tener un control absoluto sobre nuestras vidas físicas, tampoco podemos tenerlo sobre aquellas leyes espirituales que, a pesar del desconocimiento que tengamos de las mismas, nos afectan y nos condicionan. La ignorancia no nos exime de las consecuencias de estas leyes sobre nuestros actos, y en este sentido, el suicidio es la mayor de las faltas cometidas contra la vida y la ley natural.
 
Así pues, el sentido espiritual que propicia el suicidio en el hombre es el de un acto de cobardía para enfrentar los reveses y circunstancias difíciles que la vida nos presenta. Este sentido moral se ve a su vez complementado por la inutilidad del acto del suicidio, al comprobar cómo, después de ejecutado, no sólo no se consigue lo que se pretendía, sino que en todos los casos el objetivo que se persigue se vuelve incluso más difícil y lejano, acompañado de un sufrimiento inenarrable como consecuencia del atentado que supone quitarse la vida voluntariamente.
 
Sea por desesperación, por desengaño, por vergüenza o por no querer afrontar las pruebas y expiaciones que la vida nos presenta, todo acto de suicidio es un acto de falta de valentía. E incluso hay circunstancias en las que el suicidio tiene una doble repercusión negativa para el hombre; nos referimos al suicidio moral, donde el hombre cercena su vida por haberse dejado dominar por las pasiones y no es capaz de salir del círculo vicioso en el que se encuentra; en este caso hay no sólo falta de valor y tendencias primitivas de naturaleza inferior sino también olvido del creador que te ha concedido la vida.
 
Comprendiendo el mecanismo que se produce en el ser humano con la muerte, sabemos con certeza que el suicidio rompe de forma violenta los lazos que unen el espíritu a la materia a través del periespíritu. Esta situación genera una gran perturbación al ser humano, pues cree seguir viviendo después de quitarse la vida, con lo que el objetivo que persigue de desaparecer del todo sufre la primera contrariedad; a esta última le acompaña el hecho de que se siente vivo e intenta acercarse a sus familiares sin que estos le escuchen o le vean, con lo que la frustración es el segundo paso que le acompaña.
 
En muchos casos, no en todos, la perturbación que se sufre de forma tan violenta, hace que el cuerpo transmita al espíritu las sensaciones de descomposición y putrefacción del cadáver, con lo que la angustia y la desesperación se multiplican exponencialmente; y esto dura a veces años, justo hasta el momento en que el ser humano debería haber desencarnado de forma natural por ser el tiempo prefijado para su muerte normal.
 
También acontece que, la expiación que ha de sufrir el espíritu por este acto de cobardía tenga su repercusión en vidas posteriores, donde vendrá con más dificultades de la vida anterior, donde tendrá que afrontar aquellas pruebas y vicisitudes que le llevaron al suicidio pero en peores condiciones.
 
En esa nueva vida deberá demostrar y pagar con su sufrimiento los errores cometidos con anterioridad; comenzando a valorar la importancia de la vida como un regalo de Dios, en el cual se nos ofrece la oportunidad de progresar y aprender, para lo cual hemos de crecer y evolucionar enfrentando las pruebas y las expiaciones; la mayoría de ellas pedidas por nosotros mismos antes de encarnar.
 
Hemos de entender que «una vida en la carne no es más que un eslabón en la larga cadena de la evolución del alma», como sabiamente decía Pitágoras. La comprensión de la reencarnación nos ofrece el conocimiento de que existen muchas almas en el plano de la cuarta dimensión deseando reencarnar para progresar en esta escuela que es el mundo físico, y cuando se nos concede esta oportunidad de volver a reparar errores del pasado y engrandecer nuestra conciencia para forjarnos un futuro más dichoso debemos aprovechar la oportunidad. Si no lo hacemos y truncamos de forma violenta la vida que Dios nos ha concedido, el dolor y el sufrimiento moral vendrán irremediablemente hasta nosotros, generando las consecuencias perniciosas de un futuro más difícil e infeliz.
 
Así pues el suicidio es un acto de cobardía física y moral; totalmente inútil, con graves repercusiones para la vida del espíritu inmortal; que no sólo no soluciona los problemas que dieron origen a tomar esa nefasta decisión sino que los agrava todavía más; pues, además de causar un enorme estancamiento y retraso evolutivo en el alma humana, deja en la tierra la huella indeleble del dolor al que condenamos a nuestros seres queridos por culpa de nuestro enorme egoísmo y falta de valor al enfrentarnos a la vida, las pruebas y expiaciones que libre y voluntariamente escogimos con anterioridad a nuestra encarnación.
 
Comprendamos y luchemos contra esta lacra, teniendo por sabido que, por difíciles que sean las vicisitudes que la vida nos presenta, si usamos nuestra inteligencia y voluntad, podremos salir airosos de las mismas, ya que Dios no permite al espíritu una carga mayor de la que pueda soportar. Todo lo demás son circunstancias que nosotros creamos por nuestro atraso evolutivo, errores y bajezas morales que siembran el terreno propicio para nuestra debilidad, sumiéndonos en el desequilibrio mental y emocional que nos lleva a la desesperación, y de ahí al suicidio.
 
Resumiendo: la vida no termina con la muerte del cuerpo físico, el suicidio no es una solución y los sufrimientos que esperan al suicida son horrendos. 
 
Suicidio ¿Valentía o cobardía inútil? por: Antonio Lledó
 
 

«La mayoría de los suicidas no se quitarían nunca la vida si tuvieran la seguridad de no morirse nunca sobre la Tierra»  

 
Miguel de Unamuno (Filósofo, Escritor y Ensayista Español)

 

INTRODUCCIÓN

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Introducción educación mediumnica
 Iniciamos una nueva sección dedicada en exclusiva al tema de la mediumnidad en sus distintos aspectos, vertientes y desarrollos. Hoy Introducción educación mediumnica.
 

Por tratarse de un tema tan comentado y escrito puede parecer a simple vista que está todo dicho sobre el mismo, no obstante desde aquí nos comprometemos a realizar una sección que va a aportar novedades dentro de este campo. Novedades derivadas del fruto del estudio, la investigación y la experiencia mediúmnica.

Por todo ello, esta sección que ahora iniciamos en la revista «Amor, Paz y Caridad», no puede ceñirse a un número determinado de artículos, sino que irá alargándose en el tiempo tratando de forma monográfica cada tema dentro de la mediumnidad, para luego profundizar en las repercusiones que los mismos tienen no sólo para los médiums sino fundamentalmente para todas las personas que no lo son y que desean saber y preguntarse: ¿es cierto que existe la posibilidad de contactar con el más allá?, ¿existen de verdad personas capaces de comunicarse con seres que ya han fallecido?, ¿cómo puede realizarse esto?, ¿qué significado tiene?,¿en qué me afecta el saber con certeza que existe vida después de la muerte?
 
Todos estos interrogantes y otros muchos que se irán planteando a lo largo de esta sección, nos darán la pauta que necesitamos para profundizar en el tema. Pero también iremos en pos de conseguir denunciar la falsedad, la superstición, el fanatismo y la mistificación que se produce dentro de este campo. La mejor forma de discernir lo verdadero de lo falso es aprender el conocimiento auténtico de lo que estamos tratando. Cuando desconocemos un tema corremos el riesgo de equivocarnos sobre él; cuando sabemos de qué trata, es más difícil que nos equivoquemos o que nos engañen.
 
El título de esta sección nos habla de educación mediúmnica, ¿qué queremos decir cuando nos expresamos de esta forma?; pues al igual que en la ciencia material es preciso educarse y especializarse en una disciplina para poder ser profesional y ejercer con éxito esa tarea, con la mediumnidad ocurre exactamente lo mismo.
 
Es necesario educar la mediumnidad; este concepto de educación pasa por múltiples aspectos: inicialmente estudio y aprendizaje, a continuación experiencia y práctica, y por último aplicación de lo que se sabe en beneficio de los demás. Estas tres etapas son indispensables para que un buen médium pueda formarse y desarrollar con éxito su labor.
 
No debemos olvidar nunca que las mediumnidades no son algo gratuito que se tiene por privilegio divino, ni que se desarrolla mediante técnicas. La mediumnidad espiritual nunca es patrimonio del hombre, sino de Dios, sólo Dios concede el poder de la mediumnidad para poder realizar con ella una misión de progreso y evolución. Y por tanto, sólo Dios tiene el poder para otorgarla, suspenderla, reactivarla, cancelarla o eliminarla.
 
No olvidemos nunca que cuando hablamos de de mediumnidad nos estaremos refiriendo siempre a facultades paranormales de carácter espiritual. No es objeto de este estudio analizar otro tipo de facultades de origen mental o magnético que el hombre puede desarrollar mediante técnicas y estudios precisos y concretos (ejemplos: hipnosis, telequinesia, telepatía, etc…).
 
De estas últimas no hablaremos pues no es objeto de este tema, ya que no se tratan de mediumnidades propiamente dichas pues no interviene el plano espiritual, no existe contacto con el más allá, sino un simple desarrollo de las potencialidades internas del hombre.
 
El objeto de estudio de nuestro tema será pues la mediumnidad auténtica, aquélla que presenta el contacto con el más allá, aquélla que viene desarrollándose y manifestándose en el hombre desde el principio de los tiempos. Aquélla que han poseído todos los grandes hombres de la historia, aquélla que ha permitido avanzar a la raza humana en múltiples aspectos, y aquélla que desgraciadamente ha sido mal utilizada y explotada con fines mercantilistas o de poder, sembrando un estado de opinión negativo sobre todo este tema.
 
Es por ello que una de las principales necesidades que abordaremos en estos temas será la aclaración de tantas y tantas dudas que pueden suscitarse. ¿El por qué unas personas tienen mediumnidad y otras no? ¿El por qué unas la desarrollan convenientemente y otras no? ¿El por qué unos tienen problemas en su facultad y otros no? ¿El por qué uno comercia con su facultad y otros no? ¿El por qué unos ponen su facultad al servicio de los demás y otros sólo en su exclusivo beneficio?
 
Todos estos interrogantes los iremos aclarando en el transcurso del temario que nos proponemos abordar. Igual que los niños inician su andadura por la vida aprendiendo cosas, los adultos debemos ir aprendiendo poco a poco, paulatinamente cuando un tema sólo lo conocemos por las referencias que nos ofrecen del mismo. Hay que ir estudiando y profundizando en él de forma lógica e inteligente en la misma medida en que nuestra capacidad intelectiva nos lo permita, sin abusar de empacho de conocimientos, pero con la base sencilla, simple y suficiente para desenvolvernos dentro del mismo con conocimiento de causa y sin miedo a equivocarnos.
 
Podemos atrevernos a decir, que si somos capaces de aprender con sencillez los conocimientos que la mediumnidad nos ofrece, podremos responder a muchos de los interrogantes personales que nuestra vida nos ha planteado. Sabremos discernir con facilidad lo que nos conviene y nos perjudica, y nos haremos una idea más exacta de lo que significa el plano espiritual y la repercusión que tiene sobre nosotros.
 
Es necesario remarcar que esta sección no va dedicada en exclusiva a los médiums, sino más bien a todos aquéllos que no lo son y desean saber acerca del mundo espiritual y su relación con nosotros; invitamos a todos a seguir estas líneas en la seguridad de que aprenderemos nuevos conceptos de verdad que nos harán más conscientes en nuestro diario vivir.
 
Introducción educación mediumnica por:  Antonio Lledo Flor
 
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REENCARNACIÓN Y TRANSCENDENCIA

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De nuevo nuestro compañero Antonio Lledó, realiza una inmersión en el interesante tema de la Reencarnación con la conferencia: Reencarnación y transcendencia. Ofreciendo al oyente respuestas claras para comprender mejor, nuestra razón de ser y estar sobre la Tierra. 
 
Esta conferencia tuvo lugar el pasado sábado 13 de septiembre en el local social de la Filà Vascos en la ciudad de Alcoy.
Redacción

INTRODUCCION

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Iniciamos este mes una sección de artículos sobre temas de actualidad que permanecen como inquietudes en gran parte de la sociedad de hoy. Son todos ellos temas controvertidos, unos por su aspecto moral, otros por su incipiente aparición entre las preocupaciones sociales, otros más porque planean divisiones y discrepancias sobre su enfoque según sea la concepción cultural, social o religiosa que se tenga. 

 Sea como fuere, nuestra única intención es abordarlos desde la perspectiva única de las leyes universales que rigen la vida del ser humano en su aspecto integral, como un ser trascendente y eterno que sobrevive a la dimensión física y que continúa su vida en otros planos de existencia y de realidad. 
Es por ello que nuestra intención no es generar polémica alguna, sino elevar el criterio del debate mediante un nuevo aspecto; como es, la visión trascendente de todos los termas que tratemos. Este enfoque nos otorgará una nueva perspectiva, no para que cambiemos nuestros principios; sino para que, a la luz de una visión más amplia, enfocada en el origen de la vida y la eternidad del ser humano, seamos capaces de comprender las limitaciones, repercusiones y responsabilidades que tiene enfocar los temas desde ópticas culturales, sociales o religiosas claramente limitadas por el tiempo y enfocadas en las circunstancias de una única vida de apenas 70, 80 o 90 años.

Nuestro enfoque es la eternidad; las repercusiones de las decisiones que adoptamos respecto a temas cuya diversidad de opiniones y sanciones ético-morales son tan variadas que generan confusión a la hora de definir posturas y acciones respecto a los mismos. Hablamos de temas controvertidos como el sexo, el aborto, la eutanasia, la homosexualidad, la clonación, la ingeniería genética, los trastornos de personalidad, etc..

Al estar basadas las leyes universales en principios generales para todas las humanidades que pueblan el universo, y, siendo justas y perfectas, tal y como las creó la causa primera e inteligencia suprema del universo; son el parámetro más perfecto para enjuiciar estos temas desde una perspectiva profunda, amplia, trascendente y eterna, basada en las consecuencias reales y nada ficticias que nuestras opiniones y acciones sobre estos temas pueden suponernos.

Asistimos hoy, en los inicios del siglo XXI, a las grandes incógnitas que El Progreso de la ciencia está planteando como grandes retos a otras disciplinas y principios culturales o religiosos aceptados en el pasado y sin base alguna en la lógica más elemental y en la razón. Principios ancestrales propios de épocas de oscurantismo y fanatismo religioso y científico.

Si a ello unimos los derechos sociales que avanzan de forma vertiginosa a medida que la cultura y la instrucción domina en las sociedades, nos encontramos con panoramas nuevos, retos a enfrentar en temas tan controvertidos, donde no sirve de nada crear dogmas, estigmatizar o defender posturas a ultranza por el mero hecho de que no nos guste lo que estamos viendo.

Al respecto de esto último es cuando la «disonancia cognitiva» nos lleva a negar aquello que no comprendemos, pues es mucho más cómodo afirmar «no me interesa» cuando algo nos molesta y no forma parte de nuestros principios o tradiciones culturales, científicas o religiosas. Negando no podemos discernir lo cierto de lo falso, hacemos como el avestruz; negamos por negar, ante la incomodidad que nos representa afrontar los nuevos temas, los derechos que otros demandan, la comprensión que muchas minorías necesitan, etc.

Además de los avances de la ciencia, de la demanda de nuevos derechos sociales y mayor libertad, también nos encontramos que muchos de estos temas de actualidad exigen un nuevo acomodo en la sociedad actual; pues El Progreso y el cambio social se vuelve imparable; no hay nada que lo detenga, y la prueba son los grandes cambios sociales que se están experimentando en la nueva sociedad en cuanto a la comunicación y la relación de los seres humanos, todo ello propiciado por los avances tecnológicos de la era global, internet, redes sociales, celulares, etc. 

Si somos perspicaces comprobaremos que esta era global, iniciada apenas hace dos décadas, representa un avance y unos cambios sociales tan profundos como lo fue el descubrimiento de América por Colón en 1492.  

Es preciso abrir la mente, realizar el esfuerzo de adaptarnos a los nuevos tiempos sin renunciar a nuestros principios éticos, pues a lo largo de la historia se demuestra que la ética y la moral condicionan sobremanera la relación entre los seres humanos. Una sociedad abierta, libre, responsable y tolerante no tiene porqué dejar de ser solidaria y fraterna. Esto debería ser en sí mismo el objetivo; no obstante, la empatía con nuestros semejantes al intentar comprenderlos, es ya un paso importantísimo que nos hará valorar estos temas de actualidad desde la mejor de las perspectivas, al considerarnos todos con los mismos derechos y deberes para afrontar y aportar cada uno su parte positiva en el conglomerado social del que formamos parte.

Por último, y en nuestra intención de aclarar dudas de forma más precisa sobre los temas tan controvertidos que vamos a desarrollar, invitamos al lector a preguntar cualquier duda al respecto o precisión que consideren necesaria a través de nuestro foro «Respuesta Espiritual» que podrán encontrar en esta web.

Antonio Lledó
© 2014 Amor, paz y caridad

CIENCIA Y TRASCENDENCIA

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Estamos en tiempos de avances singulares en la ciencia, la filosofía y la moral. Cuando hablamos de avances nos referimos a todo aquello que impulsa, regenera, reforma o renueva lo establecido. Pues El Progreso en cualquier disciplina no llega sólo por nuevos descubrimientos o logros desconocidos hasta la fecha, sino también por la renovación y regeneración de los conceptos obsoletos, erróneos o equivocados que se suelen mantener en cualquier disciplina.

Así como es sumamente importante que el extraordinario desarrollo de la tecnología provee de nuevas oportunidades de precisión y descubrimientos a la ciencia, no es menos cierto que la revisión de conceptos anquilosados en el tiempo, que se dan por sabidos como axiomas absolutos, están siendo revisados y puestos en cuestión ante el nuevo espíritu científico, que se despega del reduccionismo científico y avanza de forma extraordinaria en muchas disciplinas científicas hacia nuevas concepciones revolucionarias en lo que respecta a la vida y el ser humano; en los planteamientos del origen, evolución y desarrollo de ambos.

Valga como ejemplo las posibilidades abiertas en la ingeniería genética desde el descubrimiento del mapa completo del genoma en el año 2000. Se estima que en un periodo no menor a 10 o 15 años las posibilidades de la genética permitirán al ser humano alargar la vida de forma extraordinaria al detectar precozmente las patologías y enfermedades a las que somos propensos cada uno en función de su carnet de identidad biológico. Este ejemplo, no exento de enormes discusiones y planteamientos científicos, éticos y morales, junto a la clonación, la reproducción a la carta, etc.. nos está poniendo de manifiesto que este siglo XXI que estamos apenas iniciando será el de la comprensión del origen del hombre y de la vida en la tierra.
 
Antes estas y otras discusiones que se plantean, es el momento de replantear viejas concepciones que, atrasadas en el tiempo, miopes en sus postulados científicos y escépticas ante las pruebas que se van presentando caerán por su propio peso sino son capaces de regenerarse por sí mismas.
 
Imaginemos el impacto que este avance tiene ya en la filosofía, en las ideas, y con el paso de un corto tiempo se producirá en la teología y en las religiones al uso. Conceptos dogmáticos, anclados en épocas de siglos de irracionalidad caerán destruidos como ídolos de barro. Las élites interesadas en mantenerlos verán como, de la noche a la mañana, los avances del progreso y la razón derrumbarán el armazón construido mediante siglos de manipulación ideológica y esclavitud mental a la que pretendieron someter a la sociedad.
 
Si no queremos vernos sorprendidos por lo que se avecina, en cuanto a las ideas, a los nuevos descubrimientos sobre la vida y sobre la naturaleza; hemos de abrir la mente; desterrar pre-conceptos y prejuicios culturales y sociales, que condicionan nuestras opiniones sobre el mundo y el hombre, así como el papel de éste dentro del universo. El abrir la mente ha de llevarnos a cuestionar nuestras concepciones ético-morales también, pues no es menos cierto que todo está derivando hacia la comprensión de la trascendencia espiritual del ser humano. Dejando de lado concepciones teológicas de una u otra religión, todas respetables, pero no por ello menos obsoletas para el tiempo en que vivimos; hemos de comenzar a entender al hombre en su triple aspecto, biológico, psicológico y espiritual.
 
Las nuevas investigaciones sobre las ECM (Experiencias al borde de la muerte); los avances en la TVP (Terapia de Vidas Pasadas); las afirmaciones de la neurología y de la psicología transpersonal sobre el origen (fuera del cerebro humano) de la Conciencia y de la Mente, por detallar únicamente algunos ejemplos, nos abren infinitas posibilidades sobre la vida después de la vida. Un concepto tabú para la ciencia en el siglo XX, pero que irrumpe con todo a medida que progresa el descubrimiento científico. Un concepto patrimonializado por las religiones, que nunca más tendrán como propio a no ser que modifiquen y regeneren sus postulados dogmáticos, obsoletos y equivocados (algo difícil de realizar cuando los intereses materiales predominan sobre los auténticos postulados espirituales).
 
Este nuevo amanecer de la humanidad que se presenta esplendoroso para el hombre, y que permitirá conocer la visión integral, holística y real de la vida humana, profundizará en las causas de la vida antes de la vida, de las causas reales de la enfermedad y el dolor,  cuyo orígen se encuentra en su pasado; generando a su vez un debate ético-moral que desembocará en la aceptación real de la supervivencia del hombre después de la vida, como un ser eterno, inmutable y creado para la inmortalidad.
 
Desde esta concepción cambiarán los enfoques de muchas disciplinas científicas, comenzando por la medicina, la psicología, la neurología, entre otras muchas; pues su objeto de estudio no será únicamente la parte humana de la que se ocupan, sino que deberán entender el funcionamiento del todo integral del ser humano en el triple aspecto mencionado anteriormente; esto supondrá un mejor conocimiento de las enfermedades físicas, psicológicas y mentales, al comprobar la interrelación que las distintas partes del ser humano tienen entre ellas y como afecta realmente la mente, las emociones y los pensamientos en la salud integral del ser humano.
 
Estos planteamientos no son para el futuro; han llegado para quedarse, pues el impulso del progreso es imparable, la ciencia arrasa con aquello que es contrario a sus descubrimientos; y curiosamente, cuanto más avanza el espíritu científico, más nos acercamos a la realidad trascendente del ser humano; primer gran paso para comenzar a comprender la causa primera de las leyes que rigen el universo a la que pobremente llamamos Dios.
 
Antonio Lledó
 
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“Yo no creo en el Dios que los hombres hicieron, pero creo en el Dios que hizo a los hombres”
 
Voltaire (Año 1800, al ser consagrado maestro de la Logia de París a sus 86 años)

COMPARTIENDO, APRENDIENDO, EJEMPLIFICANDO

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Un aspecto no siempre bien valorado y explicado en las dinámicas de los grupos y centros espirituales es la necesidad de exteriorizar; es decir, adquirir una doble vertiente abierta a la sociedad.

Por un lado compartir conocimientos, divulgarlos y enseñarlos a todos aquellos que, ignorantes de la realidad espiritual, solicitan o buscan los mismos para despertar sus inquietudes personales o resolver sus problemas aflictivos y conceptuales.
Y por otro, relacionarse con otros grupos a fin de compartir las experiencias y conocimientos adquiridos, tanto los aspectos positivos como los obstáculos que en el camino se van encontrando, ya que nadie está exento del error, y un tropiezo en un grupo puede servir de señal de alarma para otros, evitando de esta forma caer en el error y avanzar más rápidamente en la senda del progreso.

De aquí se deduce la importante necesidad de compartir, convivir, relacionarse y experimentar formas y actuaciones a la hora de organizar, desarrollar y hacer efectivas las realizaciones y trabajos que todos los grupos realizan. El aislamiento no conduce más que a situaciones peligrosas que derivan en conductas poco flexibles, con enormes carencias para afrontar los cambios que han de producir el avance, el progreso y la ejecución de realizaciones que cada vez más se basan en la comprensión  profunda de los problemas espirituales que afligen el alma humana.

Al relacionarnos y socializar nuestra conducta espiritual con otros grupos e instituciones nos enriquecemos, aprendemos, compartimos y podemos advertir no tanto las deficiencias de los otros, sino las propias carencias. Ocurre igual que a nivel personal; donde con frecuencia realizamos la transferencia psicológica de ver en los demás nuestras propias debilidades; este hecho hemos de cambiarlo, transmutarlo, a fin de no ver en las demás agrupaciones más que lo bueno, lo positivo, y si apreciamos que muchas de esas cosas tienen carencia en nuestra institución, debemos intentar aprender, conseguir el método que utilizan para aplicarlo a nuestra idiosincrasia y particularidades, a fin de enriquecernos y crecer como grupo en pos de mejores y mayores realizaciones.

El aprendizaje personal precisa de actitud y aptitud; la primera está enraizada con la voluntad y la humildad, a fin de comprender que de todo el mundo se puede aprender, y en todas partes nuestra voluntad noble y sincera de avanzar nos ayudará a aprender. La segunda, deriva de nuestras propias conquistas y méritos realizados, pues la aptitud se conquista principalmente con el esfuerzo, el trabajo por aprender, por formarnos, por instruirnos, no sólo en el conocimiento teórico sino en la vivencia práctica que las leyes espirituales nos demandan para conseguir una realización personal plena, en equilibrio y en constante espíritu de superación.

Somos muy pequeños; pero cuando nos encontramos formando parte de una institución con fines nobles y altruistas, no sólo aprendemos y nos podemos corregir, sino que podemos dar lo mejor de nosotros mismos; obteniendo como recompensa una de las mayores bondades que la providencia divina pone a nuestro alcance: el dar sentido espiritual a nuestra vida, cumpliendo nuestros compromisos espirituales y alcanzando el objetivo principal para el que vinimos a la tierra: el progreso espiritual.

Las vidas exentas de ideales o de principios son vidas vegetativas; una vida sin objetivos es una vida muerta (*) si sólo dedicamos nuestros esfuerzos a comportamientos fisiológicos como comer, dormir, practicar sexo, etc. Cuando los principios o las metas que mueven nuestra voluntad  son de índole material y empeñamos nuestra determinación al máximo, obtenemos la fuerza para alcanzar nuestro objetivo y nos preparamos para ello sin escatimar esfuerzos (alcanzar poder, dinero, etc).

Y si el sentido de la vida se convierte en algo más trascendente, como por ejemplo dedicar la vida a los demás, a causas nobles, solidarias y altruistas, entonces ese esfuerzo se ve recompensado además por la felicidad interior, que se abre paso en el individuo a medida que avanza. A mayor capacidad de dar y entregar su vida de servicio por los demás, su plenitud y satisfacción interior se multiplica, alcanzando pleno sentido su vida en la tierra.

Si además de ello, somos conscientes de los mecanismos que rigen la vida psicológica y espiritual del hombre al considerar a éste el resultado de la evolución antropo-socio-psicológica de millones de años, nos encontramos con la realidad consciente de nuestro origen y de nuestro porvenir. Alcanzamos entonces el conocimiento de hacia dónde caminamos, con seguridad y confianza, con fe y sumisión lúcida ante las leyes divinas. Estas últimas, perfectas e inmutables en el tiempo y en el espacio, son expresiones genuinas del amor divino y de la vida espiritual y física establecida por el creador; auténtico artífice de todo aquello que somos y que llegaremos a ser.

El transferir para otros nuestros avances, nuestras experiencias, nuestras capacidades, a fin de ayudar mediante la nobleza de intenciones, es un reto y una responsabilidad que nos compete. Esto último lo debemos ejercer con la autoridad moral del ejemplo. Sin ejemplificar en nuestras propias vidas carecemos de las fuerzas suficientes para llegar a los demás. Solamente con el conocimiento teórico no podremos llegar nunca a los corazones del ser humano; seremos como la higuera seca del evangelio de Jesús; donde detrás de brillantes y deslumbrantes palabras, muy agradables a los oídos, encontraremos el  vacío del amor y la hipocresía de la apariencia, al analizarlas en profundidad.

El ejemplo es la clave para trasladar con autoridad moral nuestros principios de ayuda y solidaridad, pero siempre bajo la premisa y la actitud de la humildad; ofreciendo sin pedir nada a cambio, entregando lo que el otro necesita, sin reclamar recompensa alguna.

Antonio Lledo Flor

© 2014 Amor, paz y caridad

 (*) LO QUE EL HOMBRE NECESITA REALMENTE NO ES UN ESTADO DE TRANQUILIDAD ABSOLUTA, SINO MÁS BIEN ASPIRAR Y LUCHAR POR LOGRAR UNA META QUE MEREZCA LA PENA, UNA TAREA LIBREMENTE ESCOGIDA.

Viktor Emil Frankl (1905-97). Neurólogo y Psiquiatra, fundador de la Logoterapia

ESPERANZA Y CONSUELO

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Estos meses hemos ido desarrollando en esta sección los puntos más significativos y de carácter general en los que creemos se basará la humanidad del mañana. Todo ello está basado, por supuesto, en un análisis razonado y consecuente sobre la evolución espiritual del hombre y sobre las características especiales que reviste un cambio de ciclo y un mundo de regeneración.

Hemos querido que todo ello pudiera servir como un auténtico mensaje de esperanza para todos aquéllos que todavía hoy dudan de la existencia de ese mundo que está por venir, y que representará un importante avance para nuestra humanidad.

No sólo nos ofrece un mensaje de esperanza para el que se encuentra en la duda, sino que al mismo tiempo el mensaje que lleva consigo la nueva humanidad es una promesa de consuelo para los afligidos y los que sufren, pues gracias al mismo renuevan las fuerzas que pueden estar al borde de agotarse y ofrecen su sacrificio a lo Alto, con la esperanza auténtica de que ese esfuerzo les sirva de progreso y acceso al mundo que se avecina.

Pero la nueva humanidad, tiene también muchas cosas que decir para todos aquéllos que, ignorantes de su venida, caminan deambulando por el mundo sin la conciencia clara de una vida superior, una inmortalidad del alma y un progreso del espíritu humano.

La nueva humanidad, el orden social que vendrá a la Tierra próximamente ratifica, aclara y pone de manifiesto palpable y claramente el sentido de la evolución, constata la ley de Causa y Efecto y prueba de forma irrefutable la reencarnación.

Este hecho puede abrir las mentes de muchos hombres para predisponerles firmemente a un cambio de mentalidad sobre la vida material, de tal forma que estén en las debidas condiciones cuando llegue el momento de poder afrontar los acontecimientos que hayan de presentárseles, y que sepan superarlos convencidos de una realidad superior que vela por ellos y les ofrece en cada momento de su Vida lo que realmente necesitan para su progreso, aunque no estén con capacidad de comprender lo que les sucede realmente.

La nueva humanidad ofrece también su mensaje a los que se creen poseedores de la única Verdad, inmutable y eterna. Y a éstos les dice que no hay nada definitivo en absoluto que nosotros podamos comprender como tal aquí y ahora, en este nivel de evolución; por el contrario, estamos en condiciones de realizar parte de esa Verdad Una que Dios manda a la Tierra en función de nuestras necesidades y de nuestra capacidad de comprensión, pero no somos quienes para constreñir a Dios, a sus leyes justas y perfectas, y a la ciencia, dogma o religión. Porque al igual que el Universo es infinito e infinitas son las humanidades que lo pueblan, todo lo que de lo Alto llega al hombre está parcialmente reducido en función al grado espiritual que poseemos.

Así pues, no caigamos en el fanatismo de admitir como única verdad nuestros principios y de rechazar los de los demás hombres. Hemos de guardar absoluto respeto y comprensión por todas las creencias y necesidades espirituales del hombre actual. Pues muy poco sabemos acerca de los designios divinos y nuestra limitada inteligencia escasamente puede comprender su magnitud y su inmenso Amor.

Tengamos siempre presente que en estos momentos podemos tener a nuestro alcance aquel grado máximo de verdad que nos es permitido comprender, pero que conforme vayamos avanzando en el progreso y la evolución, nos daremos cuenta de la cantidad de horizontes sin límites que todavía quedan por explorar y los millones de mundos que se presentan ante nuestros ojos para aprender de ellos e ir progresando en el Amor y la Sabiduría.

Por último, podemos decir que la nueva humanidad ofrece un mensaje a todos los hombres que en estos momentos habitamos la Tierra: unos no lo admitirán libre y voluntariamente, mientras que otros lo harán forzados por los acontecimientos del cambio de ciclo, e incluso habrá quienes no querrán admitir el nuevo cambio que viene a la Tierra. Todos, unos y otros, habremos de dar cuenta en su momento de nuestra reacción y nuestra forma de actuar ante este importante y transcendental paso en nuestra evolución.

Antonio Lledo Flor

© 2014 Amor, paz y caridad

En el mundo no existen varias verdades diferentes. La Verdad es única y la misma en todos los tiempos y lugares.

ANONIMO

CIENCIA Y VIDA UNIVERSAL

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El avance tecnológico de la humanidad actual se desarrolla de forma tan vertiginosa, y exponencialmente tan rápido, que hoy en el año 2014 por ejemplo, se afirma matemáticamente que cada 18 meses se producen modificaciones importantes en el cálculo matemático- informático que dan origen a nuevos avances y proyectos tecnológico-científicos anteriormente impensables.

Hasta tal punto el tiempo y la velocidad de los cálculos influye en los avances y desarrollos tecnológicos de la ciencia que, los físicos, astrónomos, biólogos y genetistas confirman ciclos de 7 años para la revisión de la astronomía, astrofísica, cosmología, biología y la antropología que explica el origen del universo y de la vida humana.

Esta concepción de Einstein donde el espacio dejó de ser un lugar de una forma determinada y concreta, para convertirse en una dimensión espacio-tiempo que condiciona la vida y cuyo origen desconocemos todavía, está únicamente al alcance de la ciencia y de aquellos que la conocen, chocando frontalmente con los conceptos o creencias teológicas, religiosas o filosóficas que ubican muchos de los principios en lugares determinados o concretos y en tiempos determinados.

Compartimentos estancos nunca han existido ni existirán en el universo, pues allá donde parece no existir nada, se demuestra que existe energía; algunos astrónomos lo denominan materia oscura, otros cosmólogos lo definen como quinta esencia; y con ciento cincuenta y ocho años de antigüedad (1856) AllánKardec lo presenta en la pregunta número 36 del libro de los espíritus: ¿Existe en alguna parte el espacio universal el vacío absoluto?Los espíritus responden: No, nada hay vacío; lo que te parece vacío está ocupado por una materia que escapa a tus sentidos e instrumentos.

Las últimas investigaciones sobre el big-bang nos afirman que, fue precisamente la materia oscura, con el impulso de la gravedad, la que dio inicio a la condensación inicial que formó las primeras constelaciones y galaxias; generando los elementos necesarios para la formación de los soles y planetas que pueblan el universo. Estas investigaciones actuales, nos llevan a posicionarnos en el auténtico lugar que nuestro diminuto planeta ocupa en el universo. Si a los billones de galaxias incorporamos los trillones de planetas y exo-planetas que pululan por el cosmos podremos comprender que la vida no es exclusiva de la tierra.

Los investigadores actuales como el físico Paul Davis, de la Universidad de Arizona (USA) nos afirma que la vida no nació una sola vez en la tierra, y que únicamente el hecho de que haya tenido una segunda oportunidad, estaría confirmando que en el Universo la vida es el patrón universal que penetra y se desarrolla en los universos conocidos y en los que todavía están por descubrir.

Desde la época de publicación de la famosa Ecuación de Frank Drake (1961); donde se establecía matemáticamente el cálculo de probabilidades de humanidades inteligentes sólo en nuestra galaxia del orden de 50.000 civilizaciones; hasta ahora,  han acontecido innumerables descubrimientos y avances científicos que, no sólo refuerzan la visión cosmogónica de que no estamos solos en el universo, sino que avanzan hacia la confirmación de la vida en el universo físico de todo orden y bajo circunstancias y procesos diferentes al de la tierra.
Uno de ellos es el proyecto SETI, heredero de las primeras investigaciones de Drake, que, apoyado en la impresionante potencia y rapidez del cálculo matemático que las computadoras tienen hoy día, y que no se tenía en los años 60, sigue investigando, ahora exponencialmente, cada vez un mayor espectro de ondas electro-magnéticas a fin de contactar con posibles humanidades y civilizaciones de otros planetas.

Sea como fuere, la ciencia no se detiene, y avanza confirmando las premisas filosófico-espirituales que han sido avanzadas con anterioridad. Estos hechos,lejos de refutar la idea de una causa primera origen del universo, la refuerzan y confirman, añadiendo además detrás de ese origen los factores esenciales de la inteligencia, universalidad y armonía de las leyes que rigen todo el cosmos. De  esta afirmación, a denominar Dios, a esa Causa Primera e Inteligencia Suprema sólo media el paso del lenguaje que queramos utilizar.

Nadie hoy, con mínimos razonamientos científicos, puede negar la infinitud del espectáculo que se abre ante sus ojos. El azar no puede generar ningún desarrollo armónico ni perfecto como consecuencia de su acción. La perfección es únicamente atributo de la causa que lo origina: una entidad perfecta. Por ello mismo desconocida e ignorada en profundidad por seres imperfectos como nosotros, que apenas alcanzamos a vislumbrar lo que nuestros sentidos físicos captan o experimentan.

Estas conquistas de las ciencias no sólo nos acercan a Dios, también nos colocan en nuestra auténtica posición en el universo. Somos diminutos, como planeta y como seres humanos; a pesar de que nuestro orgullo nos impida reconocerlo.

Es un auténtico hecho revelador que derriba las barreras de la prepotencia humana, de aquellos pseudo-sabios que pretenden saber todo acerca de la Naturaleza, y cuyo amor propio les impide reconocer que esta última sobrepasa, con mucho, las capacidades del ser humano para comprenderla en su totalidad y descifrarla. Reconocer esto último es admitir su propia ignorancia sobre el origen y el destino de la vida; siendo así que, carentes de referencias transcendentes, cuando el vacío de su propio escepticismo les lleva a situaciones de incomprensión, niegan por negar, renunciando incluso a la capacidad de investigar la verdad, criterio básico para todo aquel que pretenda poseer espíritu científico.

Es entonces cuando se desacreditan y se enrocan en sus teorías materialistas que a nada conducen, hasta que nuevos avances les demuestran su equivocación o los tiempos derogan con rotundidad las teorías que sustentan. Francis Bacon decía: “La Verdad es Hija del Tiempo, no de la Autoridad”

Se abren horizontes de esperanza para la humanidad; la esperanza del retorno a la fuente de nuestro origen, no solo a través de la creencia, sino sobre todo por el conocimiento que las ciencias nos ofrecen constantemente en los avances permanentes que este siglo XXI viene alcanzando desde su principio.

Así pues el origen del hombre y de la vida no sólo se debe a la Fuerza Creadora del Universo, a la que llamamos Dios, sino que, a medida que el progreso, la ciencia y la evolución del hombre avanza, vamos comprendiendo aspectos cada vez mayores de esa Verdad primera, esa Inteligencia y Causa Primera que transciende la naturaleza física, psíquica y espiritual del hombre y de un Universo Armónico y Perfecto cuyas leyes comenzamos ahora apenas a vislumbrar.

Antonio Lledó Flor

© 2014 Amor, paz y caridad