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ORATORIA Y COMUNICACIÓN

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  Una de las preocupaciones más importantes de cualquier doctrina o religión es la divulgación de sus principios. El arte de exponer, explicar y transmitir aquellos contenidos que la caracterizan, la búsqueda de las fórmulas que permitan una mayor difusión y de la mayor calidad posible. Ese es el reto. Posteriormente la experiencia, el paso del tiempo y el análisis
de los resultados hace que, en algunos casos, se modifiquen las fórmulas para adaptarse mejor a las necesidades y circunstancias de cada época y ámbito cultural en el que se desenvuelve.
  Los espiritas se enfrentan  a los mismos retos que los demás, pero existe un componente diferenciador que no siempre se tiene en cuenta, y es el factor mediumnico.
  Sabemos por la doctrina espirita que todos somos mediums en diversos grados y que recibimos la influencia del mundo espiritual. También que las facetas de manifestación son múltiples y muy variadas.
  La oratoria como tal también se puede considerar como una facultad intuitiva muy importante, sin embargo, este aspecto, pese a conocerlo por los propios espiritas, muchas veces se ignora y se anteponen más los prejuicios y los miedos sobre la libre y espontánea manifestación de la misma.
   Nos vamos a apoyar en un caso expuesto en el XVIII Congreso Espirita Nacional en Calpe (España) celebrado en el año 2011. En la conferencia de clausura, el famoso orador espirita Divaldo Pereira Franco explicaba su experiencia la primera vez que se enfrentó con un público para hablar. Recurriendo a su facilidad para memorizar, eligió una historia publicada en una revista espirita para exponerla íntegramente. El resultado fue que se quedó mudo, completamente en blanco, fue incapaz de articular palabra. Pidió disculpas y se sentó. Mientras tanto rogó a los Planos Superiores le inspiraran para poder desarrollar una conferencia digna, y le concedieron una segunda oportunidad, se levantó y habló cumpliendo las expectativas del momento. Esta anécdota expuesta es un ejemplo muy claro para que nos demos cuenta de la interacción necesaria entre los dos planos.
   Los prejuicios y los miedos nos hacen muchas veces que busquemos refugio en la rigidez de aquello que nos inspira seguridad como pueden ser guiones preestablecidos, olvidando cierta disposición a dejar el “canal abierto” para la creatividad y la manifestación espontánea de ideas que contribuyan a enriquecer la exposición del momento.
   Es lógico que en función del tema a tratar se preparen los conocimientos adecuados para la conferencia, sin embargo, no todo a de quedar en una mera exposición de conocimientos, datos y citas. Podemos creer que obrando de esta manera cubriremos las expectativas y estaremos a la altura de las circunstancias, pero lo que muchas veces se olvida es el “componente creativo”, valorar a la parte intuitiva (mediúmnica) como muy importante. Hay que llegar a las personas y mantener la atención del público, y esto sólo con conocimientos no se consigue. La intuición como facultad también se desarrolla como cualquier otra, pero para que eso sea posible hay que darle paso, eliminar prejuicios. No fijarse sólo en las directrices programadas que otros nos quieran marcar sino que cada cual ha de ser fiel a si mismo, valorando las circunstancias del entorno, adquiriendo no sólo conocimientos sino además, acumulando experiencias y vivencias que se puedan aportar en algún momento a las charlas y conferencias.
  La experiencia demuestra que los grandes oradores nunca han sido pomposos ni sobrecargados, tampoco distantes ni exhibicionistas de cultura. Mas bien sencillos, claros y directos; combinando conocimientos, vivencias, exponiendo experiencias con sus aciertos y errores. Buscando la complicidad con el público, pero sobre todo razonando. La doctrina espirita se caracteriza  precisamente por su fe razonada.
   Por lo tanto, la parte intuitiva que forma parte del “canal mediumnico” hay que dejarle paso. Hay que tener confianza en el Mundo Espiritual, pues son sólo ellos los que saben de las necesidades reales del público que asiste a una conferencia. Casi siempre, por no decir siempre, son “ellos”, en base a las necesidades que existen y que hoy día son muchísimas, los que inspiran y convocan a la gente para que acudan a escuchar sobre un tema; con la consiguiente responsabilidad que ello conlleva para el orador.
 En definitiva hay que desarrollar la creatividad, ser dóciles a las sugestiones de lo Alto,  ser auténticos, perder el miedo al fracaso o a no alcanzar las expectativas creadas. Adquiriendo seguridad en uno mismo, teniendo personalidad propia a la hora de exponer.
   Las conferencias leídas, por muy bien que estén preparadas tienen serias dificultades para atraer la atención del público, además de restarle espontaneidad, complican mucho la posibilidad de la manifestación del plano espiritual.
   Es muy importante también dejar paso a las preguntas del público, a veces esta es la parte más fructífera de la charla, si no se dispone de mucho tiempo es preferible restarle tiempo a la exposición, para permitir que la gente pregunte y manifieste sus verdaderas inquietudes así como las dudas que le hayan podido suscitar el tema.
 En conclusión, crear un clima adecuado para despertar inquietudes espirituales, y que la gente que acuda a escucharnos se lleve una buena impresión y un grato recuerdo de la experiencia.
J.M.M.C
 
© Grupo Villena 2012

LLEGAR A LA SOCIEDAD

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    Es interesante observar la evolución del pensamiento humano en general y cómo se desenvuelven las diferentes religiones a través de las épocas, lo difícil que le resulta al ser humano, y sobre todo a las instituciones, cambiar y adaptarse a la nueva
realidad que la sociedad le demanda. Nadie se puede considerar exento de esta problemática.
 
    Un ejemplo a analizar es el Concilio Vaticano II. Fue un acontecimiento religioso a nivel mundial. Actualmente se celebra su aniversario, 50 años han pasado desde que se reunieron en Roma casi 2500 obispos de todo el mundo y durante cerca de 3 años para debatir temas importantes con el objetivo de “adecuar el mensaje de Cristo a la mentalidad de las personas y a las necesidades del momento”.
 
    El Concilio pretendía ser un punto de inflexión. Durante el mismo se trataron muchos temas, el primero fue el de la liturgia y otro muy importante fue el de la relación de la Iglesia con el mundo. Comentan los cronistas que durante todo aquel tiempo se trabajó intensamente, fue un inmenso y laborioso trabajo que dio sus frutos; producto de ello fueron los 16 grandes documentos cuya finalidad eran marcar un cambio de rumbo mas prolífico y fecundo.
 
    En aquellos momentos, hablamos del año 1962, la Iglesia se encontraba en un momento difícil, “se sentía asediada” la sociedad había efectuado profundos cambios, sin embargo “la institución se encontraba a la defensiva” como afirman algunos teólogos. El propio Concilio sirvió para “concienciarse de la necesidad de entrar en diálogo con el mundo”.
 
    Pues bien, cincuenta años después y al hacer balance, los expertos opinan que la distancia entre la Iglesia y la sociedad es todavía mayor porque no se han hecho efectivas las resoluciones que surgieron del Concilio Vaticano II, se lograron algunos avances, pero no como cabía esperar. Dicho de otro modo, la puesta en práctica no se llegó a materializar y dejó por el camino una buena parte del trabajo y las conclusiones a las que se había llegado.
 
    Esta exposición anterior no tiene  intención crítica hacia ninguna religión, son observaciones realizadas por expertos teólogos a  la luz de la historia reciente y su conocimiento del tema. El haber sido expuesto aquí es para hacernos reflexionar sobre los paralelismos que se pueden encontrar entre las diferentes religiones, doctrinas y la evolución del pensamiento humano. No obstante,  lo difícil que resulta su adecuación a las circunstancias que en cada época se viven.
 
    Trasladando el tema al ámbito espirita nos puede ocurrir algo parecido, es decir,  una cosa es la percepción que podemos tener de la realidad desde nuestra óptica espirita, de lo que hemos visto y aprendido, y otra, que puede ser muy diferente, la que percibe el ciudadano de a pie respecto a los problemas sociales y humanos. Si la percepción del espirita no se adecua a las necesidades y a la   realidad exterior se corre el peligro del distanciamiento, fenómeno que si no se reacciona a tiempo puede provocar “rechazo” por parte de la sociedad, ya no sólo por las connotaciones que la palabra espiritismo despierta todavía en la gente, sino también por las impresiones que se pueden llevar la primera vez que visitan los centros espiritas.
 
    Volviendo al principio, es muy interesante y revelador el objetivo primordial que se marcó el Concilio Vaticano II:  “Adecuar el mensaje de Cristo a la mentalidad de las personas y a las necesidades del momento”. ¿Qué mayor objetivo que ese?. ¿Se puede aspirar a algo mayor?.
 
    Desde mi punto de vista ese es el gran reto, el hombre actual se encuentra muy necesitado, no ya tanto de respuestas sino sobre todo de ejemplos que le puedan hacer pensar en cual es el camino más acertado. Hemos de rechazar las imágenes místicas, cerradas, sesgadas, producto de las dinámicas del pasado de lo que es el espiritismo y que pudieran confundir al visitante necesitado. Una mala imagen es la peor publicidad que le podemos dar a la doctrina, y no me refiero a errores puntuales que todos los podemos cometer, sino en cuanto al funcionamiento interno de los centros y su adecuación a las necesidades de hoy en día.
 
    Existe la necesidad imperiosa de abrirnos a la sociedad, actuar con naturalidad, sin artificios ni marcar diferencias. Para ello es necesario también adecuar la mediumnidad como un medio para servir a los demás pero con la discreción que requiere, no como elemento diferenciador con el resto de los mortales.
 
    Potenciar los vínculos de la amistad y la fraternidad, primero entre los miembros del mismo grupo, resolver conflictos, incentivar los buenos sentimientos, luchar individualmente contra el orgullo y el egoísmo como las principales lacras que impiden una mayor sensibilización y comprensión entre todos. Ese es el reto, cuando se es capaz de encauzar dicho trabajo la gente que nos visita, que no es tonta, percibe inmediatamente la sintonía y el clima espiritual en que se vive. Exceptuando aquellos que no van con buenos fines, en cuyo caso, y por ley de afinidad se encuentran extraños y se retiran porque no se sienten cómodos.
 
    Si ese trabajo no se lleva a cabo se corre el riego de perder una gran oportunidad, la gente se puede desviar hacia otros caminos que les puedan satisfacer sus necesidades espirituales. Los que quedan, si no se les escucha, si no se les deja aportar nuevas ideas e impresiones, con el tiempo también pueden  desmotivarse y abandonar un ideal muy atractivo en un primer momento, pero no secundado por los resultados.
 
    Es por ello que este tema merece una reflexión profunda, debemos de articular los mecanismos para primero, libres de prejuicios comprender cual es el camino más acertado para llegar a la sociedad, valorar en nuestro entorno si la experiencia  de trabajo acometida durante los últimos años están dando sus frutos o por el contrario pensamos, producto de nuestro exceso de rigidez, que la culpa es sólo del materialismo y la falta de ideales en la sociedad.
 
    La palabra espirita o espiritismo no ha de ser la tarjeta de visita, no ha de quedar en una simple palabra diferenciadora. La comprensión real del espiritismo nos tiene que llevar como primera consecuencia a la vivencia de la moral de Jesús y es a través de nuestros hechos como hemos de llegar a la sociedad, siendo flexibles,  afrontando la vida con una actitud de comprensión espiritual de la realidad, que es en definitiva, la que debe arrastrar a todos aquellos necesitados de ejemplos y respuestas.
J.M.M.C.
 
© Grupo Villena  2012

«EN PLENA EFERVESCENCIA»

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            Vivimos momentos cruciales en la Humanidad; del mismo modo en que existen tanto organizaciones con personas que trabajan en pos del bien y también existen organizaciones para promover el mal; en el mundo espiritual ocurre exactamente lo
mismo, con la diferencia de que no son perceptibles con los ojos humanos. Su influencia es mayor de lo que pensamos. Favorecidos estos últimos por las circunstancias que vive el planeta actualmente.
            Este es un tema que debemos tener siempre muy presente por los tiempos y las circunstancias que nos ha tocado vivir. Es una realidad muy próxima que nos envuelve a diario por la atmósfera psíquica actual. No debemos cansarnos de insistir en ello puesto que nos afecta e influye en mayor o menor medida; y lo que es peor, nos puede desviar del camino trazado.
            Estamos hablando de fuerzas invisibles que se aprovechan de la situación de caos, rebeldía, materialismo, confusión y falta de ideales para desarrollar su trabajo solapado y oculto; sutil pero no por ello menos efectivo. La parte negativa trabaja para que aquellas “iniciativas de bien”  que surgen en el Planeta incentivados por la espiritualidad superior fracasen estrepitosamente abortando tentativas de esclarecimiento y de altruismo.
            Efectivamente, vivimos un Cambio de Ciclo con todo lo que conlleva. Significa marcar, desde lo Alto, una linea divisoria entre aquellos que están dispuestos a cambiar y aprovechan sus oportunidades, de aquellos otros que están quemando sus últimas naves para permanecer en lo que va a ser una Nueva Humanidad. Oportunidades nos las están dando a todos y con el tiempo  suficiente para comprender y rectificar, pero no nos engañemos, este proceso no puede durar hasta que todo el mundo se decida a cambiar. El tren del progreso sigue su curso y atiende escrupulosamente a una hoja de ruta que le llevará a un nuevo orden, sin embargo, no todos están ni con la predisposición ni tampoco están  aprovechado sus oportunidades como para poder ser dignos merecedores de continuar en esta orbe.
            En el Plano físico cada día queda más patente esa transformación, no obstante, en el ámbito espiritual las cartas están encima de la mesa, es decir, existe un movimiento muy patente de selección espiritual, lo cual motiva que la agitación que existe en el Astral se vea proyectado en la esfera material. Dicho de otro modo, entidades espirituales cuyo atraso evolutivo no les permite continuar vinculados por más tiempo en este planeta están haciendo todo el esfuerzo posible para perturbar y agitar todo lo posible a aquellos encarnados que no tienen una claridad de miras.
            Al mismo tiempo, existen espíritus encarnados que debido a su fuerte atraso evolutivo se encuentran azuzando rebeldías y comportamientos agresivos generando mucho dolor y sufrimiento, en una comprensible simbiosis de intereses entre entidades tanto encarnadas como desencarnadas para perturbar dicho cambio definitivo hacia un Mundo de Regeneración.
            Todo ello queda reflejado en el psiquismo general de nuestro orbe terrestre. Son como si los rayos del sol no pudieran apenas acceder a la superficie terrestre por una densa nube contaminada.
            Decididamente estamos viviendo un momento tan especial como crítico. Es por ello  que no existe posibilidad de descuido ni de relajación. Viene muy al caso las palabras del Maestro Jesús cuando afirmaba: “Así, puesto que eres tibio, te vomitaré de mi boca.” (Apocalipsis 3:16)  Lo cual significa, como podemos comprobar hoy día, que existen fuerzas poderosas que “empujan” tanto hacia un lado como hacia el otro.
            En el ámbito espirita, como no puede ser de otra manera, también le afecta esta problemática, pero además es especialmente más sensible, pues tiene unos incentivos añadidos como son; el desarrollo de las facultades mediumnicas y por consiguiente una mayor sensibilización hacia el “otro plano” así como una doctrina moral que la respalda y que promueve el cambio hacia mejor. Es por tanto un objetivo prioritario por parte de esas entidades perturbadas.
            Un síntoma claro de su influencia son el creciente número de casos de obsesión en sus diversos grados que vienen proliferando actualmente, trantandose en muchos de ellos de personas con facultades mediumnicas mal canalizadas, bien por desconocimiento o también por falta de control sobre sus emociones, sentimientos y pensamientos.
            En definitiva, vivimos momentos muy críticos en donde es necesaria la firmeza y la constancia para no dejarse arrastrar por la corriente perturbadora. Es muy conveniente fijar ideas y objetivos, priorizar un cambio urgente de tendencias morales para que, por ley de atracción, podamos ser inspirados y fortalecidos para superar todos los obstáculos que nos surjan en el camino. Los retos son cada vez más difíciles, no obstante, es a lo que nos comprometimos antes de encarnar pues nada se improvisa ni queda al azar.
            Estamos ante un examen colectivo de toda la Humanidad, sin embargo, los espiritas, en base a lo que les aporta la doctrina desarrollada por Allan Kardec no tenemos excusas para poner rumbo  hacia la  práctica de valores como por ejemplo la SOLIDARIDAD. De lo contrario se corre un grave peligro, ya que si no se crean unas bases sólidas alrededor del afecto, la amistad sincera y la unión, muchos centros espiritas se pueden ver abocados al fracaso, como ya ocurre actualmente, pues la gente se desanima, abandona y pierde fuerza para continuar con solidez. No son sólo las ideas sino sobre todo, los sentimientos nobles los que pueden crear una coraza ante los ataques persistentes de la parte desestabilizadora del astral inferior.
            En nosotros está la llave del éxito o del fracaso. Pensemos en ello.
J.M.M.C.
 
© Grupo Villena

 

LOS ESPIRITAS ANTE LOS CAMBIOS SOCIALES

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  Los profundos cambios que se están produciendo en la sociedad así como la cada vez más creciente ola de pesimismo que se está instalando en nuestro alrededor no nos presenta otra alternativa que reaccionar a través de reflexiones profundas que nos sitúen
ante la verdadera dimensión que los problemas actuales están generando.
 
  Los grupos espiritas no podemos quedarnos al margen de esta problemática porque somos parte de esta sociedad angustiada y casi, podemos decir, sin esperanza.
 
  El conocimiento espirita nos refleja con claridad el rumbo marcado por lo Alto hacia la consecución del progreso moral y espiritual. Existe una hoja de ruta para todos los seres humanos en que se nos pone a prueba y se nos somete a una serie de experiencias de todo tipo para que el espíritu evolucione y crezca. Pero no nos engañemos, el progreso es lento, y todavía lo sería más si no ocurriesen crisis cíclicas en la Humanidad. 
 
  En definitiva, todos estamos expuestos a los cambios, a veces provocados por la propia vida (los más frecuentes) y otros los generamos nosotros mismos.
 
  De la teoría maravillosa que nos proporciona la doctrina espirita a su puesta en práctica existe un abismo debido a nuestro escasa elevación espiritual. Se nos confiere un “tesoro”, no como privilegio sino como un “bastón” de apoyo para poder caminar con cierto alivio si lo sabemos usar bien. Pero, insisto, no es un privilegio, es una concesión provisoria con su alta cuota de responsabilidad puesto que nadie es más que nadie.
 
  Por otro lado esta demostrado en psicología que la tendencia natural del ser humano es permanecer estático ante sus convicciones, y sólo nos fijamos en aquellas cosas que “confirman” o  “refuerzan” aquello en lo que creemos ignorando todo lo demás. Esto ocurre en todos los ámbitos de la vida, sean cuestiones políticas, sociales o religiosas. Nos adherimos y nos sentimos satisfechos de pertenecer a algo que consideramos lo mejor para nosotros e incluso para nuestra familia y amigos. Sin embargo cuando la realidad nos golpea y nos saca de aquello que considerábamos intocable nos sentimos, primero sorprendidos y después decepcionados. Además, no somos proclives a los cambios, nos cuestan mucho, sobre todo a las personas de una cierta edad, y a veces, cuando nos vienen forzados por las circunstancias nos rebelamos y los asumimos de mala gana. 
 
  Los espiritas ante los tiempos que nos han tocado vivir no podemos permanecer estáticos, de espaldas a la realidad, necesitamos hacer un gran esfuerzo de cambio, adaptarnos a las circunstancias. Saber distinguir entre lo que son las profundas convicciones espirituales, morales y el esfuerzo por entender el entorno y a nuestros semejantes.
 
  Es precisamente la moral de Jesús la que nos invita al esfuerzo permanente por cambiar y adaptarnos, porque ¿qué mayor flexibilidad puede existir que el colocarse en el lugar del otro, entender sus problemas y tratarle como nos gustaría que nos tratasen a nosotros mismos? ¿existe mayor flexibilidad que esa?, ¿existe otro camino más eficaz para ayudar al semejante?. Sencillamente no.
 
  Algo de gran envergadura se agita a nuestro alrededor, los cambios sociales nos sorprenden casi a diario, todo lo que hemos conocido como fiable, seguro y como proyecto de futuro se desvanece y se rompe en mil pedazos y lo peor es la sensación de que no hay salida. Ya nadie se fía de las  instituciones políticas, económicas y las religiones pierden autoridad y peso. Buscamos culpables de esta situación y no encontramos una respuesta clara. La falta de estabilidad económica y social está provocando gran angustia, impotencia e incertidumbre en las personas. Una frustración de consecuencias imprevisibles.
 
  No podemos caminar solos y ante la disyuntiva actual, como venimos comentando, no nos queda otro remedio que el hacer un esfuerzo primero con nosotros mismos, con un cambio moral diario que nos capacite para ser útiles a nuestros semejantes, y como consecuencia inmediata la consolidación en los grupos espiritas de un clima de trabajo armónico que posibilite la ayuda a quien lo necesite.
 
  Pero el primer paso lo debemos dar los espiritas. No es cuestión de esperar a que los demás cambien o acudan a nosotros, sino que en base al trabajo realizado seamos como antenas que generan ondas positivas que contagien a los demás, independientemente de sus ideas. Esa es la principal  propuesta espiritual.
 
  Desde lo Alto se nos “invita” al sacrificio personal, y como ejercicio de solidaridad se nos exhorta al consuelo a todos aquellos que lo necesiten pero no necesariamente a través de las ideas, sino a través de los hechos de conducta moral que aporten el bálsamo necesario para que las duras pruebas que nos han tocado vivir sean llevadas con mayor entereza y esperanza.
J.M.M.C
 
© Grupo Villena 2012

LOS MITOS

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Cuando comenzamos a atravesar las puertas del conocimiento espiritual y de la experiencia que nos proporciona la doctrina espirita, nos solemos fijar en sus precursores, aquellos que fueron en su momento «punta de lanza», para en los distintos ámbitos de la
doctrina desarrollar su trabajo engrandecedor. Ellos con su trabajo intelectual y su ejemplo nutren y dejan un legado para todos aquellos que buscan nuevas formas de vivir y de entender la vida.
 
A veces desde un primer momento y otras con el paso del tiempo dichas figuras se van engrandeciendo y se pueden convertir, bien por el entorno social en el que vivieron, o bien por sus seguidores más incondicionales en mitos que no siempre pueden ser saludables, puesto que se pierde la perspectiva realista de la vida.
 
Esto no ocurre sólo en el ámbito espiritual sino que ocurre en muchas otras facetas de la vida, como es el arte, el deporte, el cine, etc. A partir de ahí todo lo que tiene que ver con el personaje adquiere un valor inusitado. Aquello que tocó, que poseyó, donde estuvo, donde vivió, hasta sus notas guardadas más insignificantes, etc…….
 
Nos olvidamos que fueron seres humanos como los demás, se sobre dimensiona todo lo que hicieron producto de viejas herencias religiosas que presentaban a los «iluminados o santos» como tocados por Dios y a partir de ahí todo lo que hacían estaba impregnado de una pureza sin límites. Algo totalmente irreal, exagerado y hasta casi irresponsable, producto de la ignorancia del pasado.
 
No nos podemos dejar engañar por esas percepciones, a veces interesadas por el mercantilismo que generan. Por tanto, debemos ser objetivos en nuestras apreciaciones y realistas ante la vida, obviamente los distintos niveles evolutivos de cada cual marcan las diferencias, pero de ahí a que nos podamos dejar impregnar por el misticismo y la fantasía que nos aleje de la realidad, existe un trecho importante. Debemos desechar los mitos por todo lo que suponen, falta de objetividad, y por ser unos iconos alejados de la realidad.
 
Nos olvidamos de sus luchas, de sus fracasos precursores de sus éxitos futuros, de sus necesidades humanas. Rodeados de gentes de todo tipo que les apreciaban y también de aquellos que no les valoraban y hasta incluso los despreciaban dentro de su entorno a veces, más intimo.
 
Ellos también tuvieron sus dudas, sus luchas internas, sus incomprensiones, sus errores; pero todo eso quedó relegado a un segundo plano ante el éxito parcial o total de su trabajo comprometido ante la sociedad.
 
Tenemos la posibilidad de tomar ejemplo de ellos, pero con amplitud de miras, observando nuestra realidad actual y de que hemos sido convocados para realizar un trabajo digno a nivel espiritual con nuestros semejantes; primero a nivel interno, depurando nuestro interior de deficiencias para que cuando hayamos alcanzado un mínimo de equilibrio poder estar en disposición de ayudar a otros. Esta es la tarea principal.
 
Del mismo modo que rechazamos los mitos hemos de rechazar las jerarquías o los “juicios de valor” en los centros espiritas que a veces establecemos consciente o inconscientemente. Hemos de aprender a considerar a todo el mundo. Todos poseemos cualidades más o menos manifiestas, tenemos la obligación de contribuir para que todas aquellas personas que son compañeras nuestras se sientan a gusto con nosotros y debidamente valoradas. Nadie está exento de desequilibrios momentáneos producto de situaciones personales; los denominados comúnmente como «baches”; somos seres en evolución y no siempre estamos con la disposición ni con la suficiente entereza para estar a la altura de las circunstancias. Hemos de usar el colchón reparador de la comprensión, la tolerancia, la dulzura pues todos nos equivocamos y todos merecemos nuevas oportunidades; es lo que nos demandan los Planos Superiores.
 
Tomemos como referencia el siguiente pasaje del Evangelio:“Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el Reino de Dios. Os lo aseguro, el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él” (Mc. 10, 14-15). El Maestro nos traslada una nueva reflexión profunda cuando nos habla de los niños, con todo lo que ello supone: nobleza, inocencia, y sobre todo, con una mirada limpia, sin prejuicios, con una visión de las cosas como la de ellos, sin creerse más que nadie, sin dobleces ni valoraciones que condicionan comportamientos y actitudes.
 
Efectivamente, hemos de aprender a recoger el legado heredado de los precursores, pero como inspiración y estímulo para continuar en el trabajo. Hemos de desarrollar una personalidad propia que nos identifique con nuestra época y nuestro entorno actual. Estamos rodeados de personas que nos pueden ayudar y nosotros podemos ayudarles a ellos también, fomentando  el  ejercicio de la solidaridad entre todos. Ese es el reto, y ese es el compromiso.
 
Además, esta visión realista de la vida es la que nos puede ayudar a comprender las pautas para hacernos más accesibles y próximos a una sociedad que busca una identidad y un camino real que nos lleve hacia un cambio de rumbo más esperanzador y feliz.
 
J.M.M.C
© Grupo Villena 2012
 

LOS NUEVOS RETOS DE LA MEDIUMNIDAD

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            Hemos hablado a lo largo de los diferentes artículos sobre la manera en que se puede afrontar un trabajo serio, responsable y productivo en los Centro Espiritas y que colmen las aspiraciones espirituales previamente establecidas antes de encarnar, que no son otra cosa que el
progreso moral y espiritual así como la ayuda a los necesitados.
            Las claves son la resolución de conflictos personales y colectivos ha través del esfuerzo moral de todos; la convivencia como la via que posibilita el acercamiento entre los miembros del grupo y su mayor unión. También la adquisición de los conocimientos necesarios que nos den la luz  necesaria para el entendimiento.
            Cuando el trabajo se encauza bien, existe buena voluntad  por parte de todos y sómos dóciles a las sugestiones del «Mundo Mayor», con el tiempo se suelen ver los resultados que se plasman en la progresión en todos los aspectos. Ahora bien, si la evolución se produce en los distintos ambitos, no ha de ser una excepción en lo que respecta al intercambio mediumnico. Es decir, que al existir  buena voluntad, una mayor limpieza y armonía en el grupo, las posibilidades que se le abren a los Hermanos Superiores son más grandes, puesto que les facilitamos el trabajo. Esto se traduce en:
  • Mayor fluidez en el intercambio entre los dos planos.
  • Mayor elevación a cargo de Hermanos Espirituales Especialistas que incrementan la fuerza de los pensamientos positivos de petición.
  •  Mayor concentración de Hermanos Positivos que colaboran y enriquecen el trabajo.
  • Al existir mayores posibilidades, es también mayor el número de hermanos desencarnados perturbados y confusos que son convocados a esa gran concentración espiritual para la adquisición de luz necesaria para salir del estado de estancamiento en el que se encuentran.
  •   Mayor eficacia, es decir, se consiguen resultados con menos tiempo ya que el ambiente facilita  el trabajo, pues no existen entorpecimientos que lo ralenticen.
            Cómo podemos observar las posibilidades son enormes, pero obviamente esto es algo que hay que ganarlo con esfuerzo. Existen grupos en todo el mundo que lo han conseguido y todos hemos sido convocados para lograrlo. No existen privilegios ni concesiones arbitrarias, está en nuestra mano. Depende del grado de compromiso por parte de las personas que componen cada grupo el conseguirlo. Nadie nos mete prisa, pero hemos de ser nosotros los que poco a poco, paso a paso, vayamos logrando el equilibrio moral necesario para la consecución de nuevas metas.
            El camino está trazado y el mundo espiritual nos invita constantemente al cambio; son conscientes de las enormes dificultades que estamos pasando en la actualidad, consecuencia del materialismo extremo y del cambio de ciclo que está en marcha. Tampoco hay que olvidar el esfuerzo que la parte negativa está realizando para que todas las propuestas de luz sean abortadas pues ellos no desean que el Movimiento Espirita progrese, puesto que va en contra de sus intereses.
            En el Congreso Nacional de Espiritismo de 1981 se presentó una ponencia en la que ya se hablaba de la evolución de la mediumnidad. En ella se comentaba la manifestación de nuevas facultades producto de una nueva sensibilización y sobre todo, de una mayor necesidad espiritual en el mundo. Actualmente podemos decir que incrementada y multiplicada, lo cual hace necesario un esfuerzo por parte de todos. El Plano Superior ya lo está haciendo, ahora nos toca a nosotros hacer lo propio.
            También se comentaban las características de esas nuevas facultades. Por un lado la facultad de elevación, es decir, el protector del médium recoge los pensamientos de todos los asistentes y los lanza, por asi decirlo, a los planos más elevados, donde encuentran una rápida y poderosa respuesta que facilita el trabajo mediumnico. Además, como complemento necesario,  los mediums de incorporación afrontan una nueva faceta en la tarea de esclarecer.
         Previa preparación a través de los especialistas desencarnados, acogen a un gran número de seres oscurecidos sin necesidad de hablarles, es decir, son clasificados previamente y cada grupo es incorporado, de uno en uno durante un instante por la materia del medium asignada, para posteriormente ser recogidos y continuar su esclarecimiento, pero ya enteramente en el Plano Astral. Como podemos comprobar la contribución por parte de los encarnados es muy pequeña, carente de protagonismo, pero tremendamente eficaz.
            Algunos grupos observaron dicha evolución y comentaban que al principio los seres oscurecidos: «apenas daba tiempo a hablarles», eran sacados casi de inmediato. En definitiva, se hace mucho más en poco tiempo.
            En conclusión, no debemos cerrarnos a las nuevas posibilidades, hemos de estar atentos y procurar hacer bien nuestro trabajo, para que de lo Alto nos consideren dignos de realizar una tarea en la que los verdaderos protagonistas son ellos.
 
J.M.M.C.
 
© Grupo Villena 2012

INTERCAMBIO ENTRE DOS PLANOS

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Hemos analizado en anteriores artículos los pasos a seguir para crear un buen caldo de cultivo para cuando afrontemos en los Centros espiritas el desenvolvimiento de la mediumnidad se pueda desarrollar con total garantía de éxito.
Se ha comentado que el papel que ejerce el Mundo Espiritual Superior es clave y fundamental, es decir, sin su concurso sería imposible desarrollar un trabajo con garantías pues pasarían a la acción espíritus mediocres y mistificadores que lo único que buscan es su protagonismo con la consiguiente perturbación y pérdida de tiempo.
En esos casos, se debe trabajar por la reforma interior, tratando de dejar a un lado los egoísmos, el orgullo, la vanidad, y aquellos aspectos que de alguna manera nos puedan poner en sintonía con espíritus de baja condición. No hay que ser perfecto para realizar un trabajo espiritual pero si debe estar en nuestro ánimo, de una forma clara, la voluntad de trabajo en los aspectos señalados. También si no se analizan los mensajes y situaciones que se pueden plantear en el mismo trabajo mediumnico, el plano inferior, con el tiempo, puede alcanzar tal nivel de influencia que, cuando pasan los seres de luz, pero los auténticos, los médiums no les prestan la debida atención, pues les parecen extraños y ajenos a la corriente habitual fluídica y de pensamiento. También porque en sus mensajes suelen amonestar suavemente pero con energía tanto los malos hábitos,  las vanidades como los  egoísmos, algo que no todo el mundo tiene la predisposición ni el coraje de reconocer.
Casos hay de espiritas de buena fe, rectos y nobles que se han dejado engañar por médiums indisciplinados cuya consecuencia final, al descubrir la falacia, ha sido abandonar las reuniones mediumnicas para evitar entorpecimientos y escollos innecesarios. Prefieren renunciar al intercambio mediumnico que desarrollarlo mal, pues son conscientes que lo fundamental es el cambio interno y el avance espiritual a través de la adquisición de valores y conocimientos.
Otro escollo frecuente, si no estamos atentos, suele ser el fanatismo en sus diferentes vertientes, cuyo origen puede tener variadas causas:
-Falta de análisis de los mensajes recibidos. Darlo todo como bueno y definitivo.
-Adulación y exceso de protagonismo de los médiums, endiosándolos. A veces con el afán de animar a médiums inestables e  inseguros. Se puede caer sin darse cuenta en el polo opuesto. Es conveniente recordar el axioma del trabajo en conjunto en que: “todos somos necesarios pero nadie imprescindible”.
-Prestar excesiva atención a las sensaciones, videncias y manifestaciones de algunos médiums, creando diferencias entre las personas y desviando el verdadero sentido del trabajo que se está desarrollando.
-Tener los médiums un nivel de autoestima exageradamente elevado, rechazando consciente o inconscientemente el riesgo que toda facultad posee de ser engañada. Recordemos cómo hasta el mismo Maestro Jesús fue tentado.
-Caer en una rutina que puede relajar la atención, bajar la guardia y dar paso sutilmente a entidades inferiores.
-La falta de renovación, es decir, en ocasiones de lo Alto nos “sugieren” cambios para mejorar, tanto directa como indirectamente, como por ejemplo, a través de otros compañeros de otros grupos, pero no tenemos la suficiente predisposición para ello, con el consiguiente estancamiento más o menos temporal.
No hay que olvidar que el camino lo recorremos nosotros, por lo tanto, los de Arriba no son apuntadores y respetan extraordinariamente  (cómo lo hemos comentado en otras ocasiones) el libre albedrío. Pueden sugerir, para que a través del análisis y sobre todo, de la buena predisposición, seamos capaces de vislumbrar aquellas deficiencias que impiden alcanzar los objetivos marcados antes de encarnar, tanto a nivel individual como a nivel colectivo.
 
No es presuntuoso decir que el objetivo final de los Centros Espiritas es conseguir la sintonía adecuada para desarrollar un trabajo conjunto entre los dos planos; material y espiritual; esto no es ningún imposible y de hecho, a poco que analicemos situaciones dentro de nuestro propio grupo podremos constatar que en muchas ocasiones han sido “ellos” los verdaderos artífices de las realizaciones que hemos conseguido desarrollar, esto no es algo extraordinario sino algo que tiene una lógica a la luz de la Doctrina Espirita. No es para vanagloriarse sino para aceptarlo con mucha humildad y responsabilidad pues los verdaderos artífices que conducen y dirigen son los Guías espirituales, por lo tanto, nuestro mérito es muy pequeño.
Conscientes de los focos de luz que pueden representar los grupos bien orientados, y ante los profundos cambios que en nuestro planeta se están produciendo, los esfuerzos de los Planos Inferiores para que fracasen se redoblan, especialmente en aquellos grupos incipientes y con conflictos no resueltos. No podemos consentir que lo logren, hemos de ser sagaces, constantes en la fe y en los ideales. Si la unión entre los componentes es frágil hay que fortalecerla para que no lo consigan,  pues en ello está el éxito o el fracaso del trabajo prometido antes de encarnar.
J.M.M.C.
© Grupo Villena 2012

EL ENTORNO. PREPARACIÓN

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En esta ocasión vamos a continuar profundizando un poco más en lo que significa “el entorno” y la importancia de la “preparación” para culminar en el trabajo mediumnico de los grupos espiritas.

Como se ha dicho en otras ocasiones, los grupos mediumnicos  no se pueden improvisar, ni acudir como quien acude a un ritual religioso rutinario. Nada más lejos de la realidad. 

El verdadero trabajo de preparación empieza el primer día de la semana hasta el momento del “intercambio” espiritual. Supone un conjunto de factores a tener en cuenta que no se pueden descuidar.
El primer elemento y fundamental es el trabajo interno. El esfuerzo permanente por equilibrarnos y depurar nuestros pensamientos sustituyéndolos, si fuera necesario, por otros más armónicos y saludables. Con esto no queremos transmitir una imagen de misticismo o beatitud, sino todo lo contrario, teniendo los pies en el suelo y conscientes de la realidad que nos envuelve procurar el control de las emociones, sentimientos y pensamientos. Indudablemente no es una empresa fácil, pero una actitud de buena voluntad y predisposición positiva ayudan para el dominio de nuestras malas tendencias. Esta es una tarea ardua que requiere mucha constancia y paciencia pues son muchos los altibajos a los que nos exponemos inherentes a la vida. No obstante no somos ni santos ni seres superiores.
El segundo elemento; adquirir el hábito de la oración. Esto es muy importante, pues nos habituamos así al intercambio espiritual; adquirimos fortaleza enviada por lo Alto, facilitamos su intervención para que nos inspiren sobre el camino a seguir, nos ayuda a renovar fuerzas, sobre todo, en unos tiempos tan convulsos y difíciles. Desarrollamos la caridad que es amor en acción al pedir ayuda por aquellos que lo necesitan.
Se puede orar en cualquier momento de necesidad, pero es aconsejable hacerlo siempre a la misma hora, ya que permite una mayor eficacia y organización en el trabajo de los hermanos espirituales superiores que acuden a nuestra invocación; esto también es conveniente cuando se posee alguna facultad mediumnica, pues facilita que la parte espiritual superior desarrolle un trabajo específico con el médium.
El tercer elemento; colaborar y participar, si fuera posible, de las actividades que promueve nuestro grupo espirita. Sean charlas-coloquio, oraciones conjuntas, convivencias, etc. Estrechando lazos de amistad y unión, valiosos para el trabajo mediumnico en común a realizar. Sin competir ni rivalizar con nadie. Nuestro objetivo en la vida es “sumar” al conjunto, no buscar notoriedad ni protagonismo. Recordemos las palabras del Maestro cuando nos dice. -«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.» ( San  Marcos 9, 30-3). Dichas rivalidades cuando se producen suelen esconder envidias y celos mal controlados, cuyas consecuencias siempre son malas si no se atajan a tiempo. Este tipo de conflictos así como otros de orden moral crean una “atmosfera” psíquica en el ambiente que entorpece enormemente el trabajo espiritual de los hermanos superiores, siendo sustituidos por otros de inferior elevación que incentivan y promueven las disensiones.
Ante cualquier disputa o conflicto es conveniente actuar con amor y comprensión, y entender que es necesario que afloren los problemas para visualizarlos, localizarlos y poderlos resolver. No hay que verlos como una desgracia sino como una oportunidad de cambio para mejor. Pero es imprescindible nobleza, buena voluntad y esfuerzo para conseguirlo. Los problemas no los resuelve ni el tiempo ni tampoco se deben de ignorar, pues todo lo que ocurre dentro del grupo repercute en el conjunto y retrasa el avance.
El cuarto elemento, valorar el trabajo de los demás. Desde la humildad reconocer el trabajo de nuestros compañeros, cada uno aporta sus cualidades, desarrolla sus aptitudes, tenemos la obligación de facilitarles su tarea, pues el éxito común también es nuestro triunfo. Si se posee un cargo de responsabilidad en el grupo, hay que saber delegar, demostrando confianza con los compañeros, aún cuando se puedan equivocar pues todos estamos expuestos al error, sin minar la autoestima ajena.
El quinto elemento, flexibilidad. Adaptarse a las circunstancias y a la idiosincrasia de nuestro entorno. No podemos imponer una rigidez en cuanto al desenvolvimiento de  las actividades del centro espirita, pues es necesario valorar, en cada momento, las necesidades reales del grupo y de las personas que acuden a visitarnos. No confundamos rigidez con firmeza, pues esta última es muy reflexiva y adapta la consecución de los ideales superiores a las circunstancias, buscando siempre lo mejor para todos; sabiendo distinguir lo prioritario de lo accesorio. A veces nos enzarzamos en disputas por cuestiones irrelevantes y descuidamos lo fundamental que son las personas y las buenas relaciones humanas.
Por desgracia muchos grupos fracasan por la falta de diálogo y por supeditar las relaciones personales de amistad y cariño fraternal a las actividades doctrinarias que copan todas las horas y momentos de reunión.
En conclusión, es muy importante el trabajo personal y colectivo para que llegado el momento de la mediumnidad auxiliadora seamos capaces de crear un ambiente espiritual que atraiga a las fuerzas superiores del espacio y que colaboren gustosamente con nosotros, y para que los obstáculos que encuentren con la materia sean suavizados por el trabajo previo y constante durante toda la semana. Es responsabilidad de todos y es el compromiso adquirido antes de encarnar para rescatar nuestras múltiples faltas del pasado. 
La ayuda a los desencarnados, aunque por nuestra parte pueda ser mínima es muy importante, pues nos reporta una gran satisfacción, y sobre todo la tranquilidad para nuestro espíritu al saber que se encuentra por el camino cierto de la caridad y bajo el amparo superior.
 
J.M.M.C.
 
Grupo Villena 2012 ©

CONSIDERACIONES SOBRE EL TEMA OVNI

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Uno de los temas más atrayentes y controvertidos de nuestros días es el del fenómeno OVNI. En la actualidad es fácil encontrar a supuestos contactados que desarrollan conferencias por todo el mundo explicando sus experiencias; algunos de ellos son fundadores de movimientos alrededor de este fenómeno, otros son
testigos ocasionales que cuentan sus experiencias al público en general, causando asombro y despertando la curiosidad entre las masas, sobre todo entre aquellos que en alguna ocasión han visto algo en el cielo que no tiene una explicación simple.
Algunos incluso, se atreven a perfilar una filosofía extraterrestre, dándole un sentido peculiar a los mundos y al Universo en general.
Todas las ideas son respetables y merecen una consideración. Sin embargo los espiritas, en base a nuestros conocimientos y experiencias tenemos mucho que decir y le debemos una explicación a la sociedad.
Partiendo de los Evangelios descubrimos que el Maestro Jesús nos dice “La casa de mi Padre tiene muchas moradas”. Es obvio que nos está hablando de la pluralidad de mundos habitados, Dios no ha podido crear un Universo exclusivamente para el servicio a un planeta habitado, la Tierra.
Otra idea básica es la figura del Maestro, del Cristo; cuya misión es la de guiar a la Humanidad por el sendero del Amor hacia el Creador. Él es el máximo responsable desde la formación de este planeta y su vinculación se prolongará hasta su extinción. “Un solo rebaño, un solo pastor”.
Pero para realizar tan excelsa obra no está solo, posee la colaboración tanto de seres encarnados como desencarnados; pobladores del orbe terrestre como extraterrestre, pues todo se encadena en el Universo.
Según el momento evolutivo; moral y espiritual de la humanidad se nos proporcionan los conocimientos adaptados a nuestras necesidades. A medida que ampliamos conciencia los horizontes se nos van ensanchando, pero bajo ningún concepto esos conocimientos pueden ser contradictorios o complejos. En todo momento existe una coherencia y una lógica que se amplía en la medida que avanzamos en nuestro progreso.
Es por ello que debemos mantenernos cautelosos con las ideas que se desprenden de los supuestos extraterrestres a través de contactados movidos por la buena fe.
El mundo espiritual no se puede contradecir, ni el mensaje extraterrestre puede ir en contra de las ideas sencillas y claras que el Divino Mentor nos trajo hace dos mil años, ni tampoco de la valiosa aportación que la filosofía espirita nos trae. Desconfiemos de la sofisticación, de las ideas barrocas y confusas.
Un estudio serio y riguroso nos lleva a la conclusión de que el fenómeno OVNI es un excelente complemento al Mensaje Divino. Nos comunica que no estamos solos, que todo se eslabona en el Universo, nos estimula al progreso pues aquellos que nos visitan están más evolucionados que nosotros pues su actitud es prudente y discreta, no invasora ni transgresora.
No obstante la cuestión queda en evidencia, ¿Qué tipo de contactos se producen realmente, son extraterrestres o se trata de otra fenomenología?
El espiritismo es en la actualidad la única doctrina que nos acerca al estudio serio y riguroso de la mediumnidad. Sabemos, por un lado, la gran cantidad de personas con una sensibilidad psíquica susceptible de recibir influencias de tipo psíquico y espiritual; aunque ellas no lo sepan. Y también, por otro lado, que las manifestaciones espirituales pueden ser positivas o negativas.
Como comentábamos anteriormente el Maestro Jesús tiene colaboradores de diferentes niveles de evolución que colaboran en su Obra, no obstante existen espíritus atrasados moralmente pero muy astutos cuya inferioridad les lleva a desear la inestabilidad y la confusión en las personas; engañando, perturbando y sobre todo desprestigiando, en la medida de lo posible, aquellos focos de luz que pudiesen iluminar el camino a los hombres de buena voluntad. La fenomenología OVNI también se ve expuesta a este tipo de manipulaciones.
Por lo tanto, personas con facultades mediumnicas en desarrollo, ignorantes de su realidad espiritual, se pueden ver fascinadas por este tipo de maniobras, proyectando sobre el cautivado, escenas casi teatrales a cargo de  supuestos extraterrestres en falsas naves que no lo son en realidad. Transmitiendo pomposos mensajes que deslumbran a las personas ignorantes y fácilmente impresionables. Esa es su finalidad: desinformar y confundir.
En otros casos, existe un compromiso espiritual con seres de otros mundos, cuya visita física es real, sin embargo, la presión que supone esta experiencia así como el fanatismo, el endiosamiento y la fantasía, tiran por tierra todo un trabajo previo, desviándose de la noble finalidad originaria.
Al final, son muy pocos los que quedan con el suficiente conocimiento y equilibrio moral como  para gestionar adecuadamente este tema tan controvertido.
Y por último, otro detalle a tener en cuenta, tiene que ver con su apariencia física, con el pretexto de lo extraterreno, nos quieren hacer creer que nosotros tenemos un concepto diferente de belleza, cuando no es cierto. A mayor perfección, mayor belleza. Auténticos médiums videntes nos han transmitido a lo largo de la historia que los seres de luz que se han manifestado en todas las épocas son bellos siempre, pues un alma depurada de imperfecciones se manifiesta con todo su esplendor. Los extraterrestres no son una excepción, los que nos visitan son siempre de planetas más avanzados que el nuestro;  podrán ser más altos o más bajos, pero siempre bellos.
Tenemos el ejemplo del médium brasileño  João Pio de Almeida Prado, cuya facultad de aporte le permite realizar viajes astrales a otros mundos para posteriormente plasmarlo en dibujos muy interesantes, en ellos se pueden contemplar a seres de otros planetas, como pudimos comprobar hace varios años en su participación en La Semana Parapsicológica de Villena.
 JMMC
GRUPO VILLENA

SOBRE LA CONVIVENCIA

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  El Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: «….. Haced esto en memoria mía». (Lucas 22,19); 1Co 11,23-26.
 
  Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: –¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis «el Maestro» y «el Señor», y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis. Jn 13,12-15
 
  Los textos evangélicos anteriormente citados nos incitan a una reflexión de la que los espiritas no podemos estar exentos, al margen de las interpretaciones simbólicas y ritualistas que le han dado a lo largo de los siglos las religiones dominantes, hay un aspecto importante que no podemos pasar por alto, y es la invitación que hace el Maestro, consciente que con materia ya no volvería a estar con los apóstoles en otra cena; a la fraternidad, a la convivencia. Les dice: “Haced esto en memoria mía“.
 
  El segundo ejemplo es extraordinario, con su acto de lavar los pies, el Maestro invita a todos sus seguidores a la solidaridad, a la humildad entre compañeros y hermanos de una misma comunidad.
 
  Estos pasajes de la vida de Jesús anteriormente expuestos, nos deberían de ayudar a comprender que, el paso previo para el desenvolvimiento de las actividades doctrinarias, mediúmnicas, etc. es la convivencia solidaria entre sus miembros. No existe otro camino. Era lo que hacían los primeros cristianos y también los numerosos centros espiritas a principios del siglo pasado en España, cuando el movimiento gozaba de un auge y popularidad inigualable.
 
  Desde el punto de vista histórico, posiblemente y a consecuencia de la depresión que supuso el cambio de régimen en este país, las posibilidades de reunión y desarrollo del movimiento espirita quedaron drásticamente reducidas a la clandestinidad. Esto condicionó sobremanera la evolución de los pequeños grupos, que prácticamente se dedicaban en casas particulares al desenvolvimiento mediumnico.
 
  Quizás la inercia de los nobles supervivientes de esa etapa de penumbra, una vez restablecida la libertad religiosa, fuera la de continuar por derroteros limitados a su pequeño entorno. Pero eso hoy día no es suficiente. Los tiempos han cambiado mucho, la sociedad está sufriendo profundos cambios de los que, nuestro movimiento no puede estar exento.
 
  Como hemos comentado en otras ocasiones, la herencia religiosa nos ha podido marcar en el subconsciente, tendencias y hábitos que no corresponden con lo que nos demandan los planos espirituales superiores. Debemos valorar las cosas en su justa medida. Claro que es importante el conocimiento, el estudio, el desenvolvimiento mediúmnico. Pero si no conocemos a las personas que tenemos alrededor, si somos sólo compañeros y no amigos; si no nos dedicamos tiempo para conocernos mejor, es muy complicado crear unas bases de fraternidad sólidas que nos permitan afrontar las dificultades y los retos del futuro. 
 
  En definitiva, no podemos ser profundos en el conocimiento y superficiales con nuestros compañeros y amigos; es un contrasentido.
 
  Además, es a través de la convivencia donde nos manifestamos como realmente somos, no me refiero a las reuniones doctrinarias donde sólo se habla de aspectos científicos, filosóficos, morales, etc., ahí es muy fácil ser bueno. Sino, sobre todo, a las convivencias lúdicas como por ejemplo una comida, una excursión al campo, a un museo, incluso ir al cine, a tomar un café, etc. Actos sencillos, naturales y espontáneos que demuestran el interés que tenemos en compartir, en dedicar tiempo a los demás, a escucharles, a sincerarse, a contarles nuestras vivencias e inquietudes, para poder conocernos mejor. Con ese trabajo sencillo pero necesario trabajamos la empatía, la comprensión, la tolerancia. Es una forma de demostrar con hechos que el otro nos importa, “que me tienes para lo que necesites“.
 
  Ese es el trabajo. Es una forma de implicarse en un proyecto común, y también es una forma de que la gente se auto seleccione, aquellos que acuden a un centro espirita con predisposición a trabajar e implicarse, de aquellos que acuden,  (quizás por que no ha llegado su momento), a ver que les cuentan en las charlas, o sólo por el tema fenoménico.
 
  Posiblemente los puristas no estén de acuerdo y digan que esas prácticas ya se hacen en el entorno social y que pueden trivializar el legado espirita. Nada más lejos de la realidad; como hemos comentado en un principio, el ejemplo máximo es Jesús. El comía y cenaba con sus apóstoles, le daba un sentido espiritual a todo lo que hacía, por muy sencillo que fuera. El problema no está en la forma sino en el fondo. Como también decía el Maestro: “Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo con ellos.” Mateo 18:20
 
  Como ya sabemos por distintas fuentes, el planeta ha sido promovido para un cambio de nivel espiritual, va a pasar a ser un mundo de Regeneración, lo cual implica que en este proceso de cambio, aquellos que pretendan adaptarse a esas nuevas bases deben empezar desde ya a vivir la solidaridad y la fraternidad en su entorno más inmediato. Los espiritas no son una excepción, y aquellos que comprenden el sentido del mensaje, saben perfectamente que sólo con el ejemplo se podrá contagiar y abrir las puertas a todos aquellos que, sumergidos en la confusión y en la angustia del momento, busquen un consuelo, una mano amiga que les transmita los valores que la sociedad no es capaz de transmitir. Pero para llegar a ese punto, primero lo debemos practicar y vivir entre los propios espiritas.La responsabilidad es muy grave y sólo apta para aquellos que entienden el verdadero sentido de la doctrina y el papel que deben de jugar los grupos claramente comprometidos en estos tiempos tan difíciles.
J.M.M.C.
 
Grupo Villena  © 2012

PREMISAS NECESARIAS 

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  Antes de dar paso al estudio y análisis de los aspectos que envuelven a la mediumnidad en la actualidad y en sus diversas manifestaciones tenemos que hacer un alto obligado en las características que conforman los grupos espiritas en el momento que plantean realizar un trabajo conjunto. Esto es muy importante,
puesto que si no se establecen unas buenas bases de trabajo, los resultados pueden ser escasos o más bien nulos. 
 
  Como nos enseña la doctrina, las dificultades que encuentra el mundo espiritual superior para manifestarse y realizar una labor conjunta con los encarnados comprometidos son numerosas: Las barreras mentales, de sintonía moral, de materialismo, etc., en múltiples ocasiones, son muros insalvables ante los que poco pueden hacer. Sin embargo, otros espíritus poco adelantados pueden tomar las riendas de la “dirección espiritual” del grupo para manifestar sus opiniones y orientaciones durante mucho tiempo. 
 
Alguien podrá preguntarse, porqué de lo Alto permiten esto. Pues muy sencillo, la visión que ellos tienen de nuestra idiosincrasia es mucho más amplia que la nuestra, ellos han pasado por la materia y saben de las dificultades y lo difícil que es seguir un camino espiritual recto, por todo lo que ello conlleva; compromiso, constancia, disciplina, auto control, reforma interna, etc. Cuando no es así, por ley de afinidad atraemos a espíritus que sintonizan mejor con nuestro grado evolutivo. 
 
  También hay que valorar que el libre albedrío es “sagrado” para el mundo espiritual superior, ellos respetan nuestras decisiones así como los rumbos que podamos tomar, pueden sugerirnos, inspirarnos, pero la decisión final debemos de tomarla nosotros para que, por un lado, la experiencia nos pueda ser útil, y para que el mérito sea de los encarnados. 
 
  No obstante, desarrollar valores es muy costoso, requiere grandes sacrificios; la evolución es lenta en contraposición a lo que nos transmite la sociedad actual, “consígalo ya”, “fácilmente”, “sin esfuerzo”. Nada más lejos de la realidad. 
 
  También debemos observar que venimos de una educación y una cultura religiosa muy marcada, en la que se manifiestan los automatismos de las tradiciones, los hábitos y costumbres populares, funcionando así durante muchos años sin preocuparnos de nada, muchas veces fomentando el individualismo, la rutina, creyendo que eso es todo lo que debemos hacer sin plantearnos otros caminos que perfeccionen o mejoren nuestra forma de vivir la espiritualidad en conjunto. 
 
  Podemos vivir con una etiqueta que nos identifica con una doctrina, pero la realidad puede distar mucho de nuestro pensamiento; podemos vivir en el auto engaño que no nos lleva a ninguna parte. Afortunadamente el Padre en su infinita misericordia constantemente nos promueve al progreso independientemente de las ideas. 
 
 Estos comentarios, aunque puedan parecer catastrofistas o pesimistas no lo son, o no lo pretenden, nuestra intención es reflejar un estado interior y las situaciones que podemos estar viviendo en la actualidad o hemos podido vivir en el pasado, o quizás nos sorprendan en el futuro. La mejor medicina para combatir esos auto-engaños o visiones equivocadas, parciales o no, de la realidad es la humildad y el auto análisis. Porqué la humildad nos lleva a la conclusión de que no lo sabemos todo, somos instrumentos de lo Alto todavía muy torpes y con escasos recursos; si alguna vez nos sale algo bien debemos darle gracias al Padre por habernos enviado a algún ser más adelantado que nosotros para poder inspirarnos y realizar algo con éxito. Y qué decir del auto análisis, si no nos conocemos un poquito interiormente difícilmente podemos resolver los conflictos y las deficiencias de carácter. 
 
  Otra reflexión sobre el auto engaño, no hay nada más absurdo que vivir una realidad inventada o que no es nuestra. No importa lo que los demás puedan pensar de nosotros, sus opiniones pueden ser útiles en un momento determinado, pero no se puede vivir con una “máscara” mostrando una imagen de nosotros que no corresponde con la realidad. Debemos de ser auténticos y nobles para que los demás nos conozcan de verdad, de lo contrario es muy difícil hacer amigos y convivir en los centros espiritas con la verdadera fraternidad que nos exige el Evangelio de Jesús. No necesitamos parecer santos ni como misioneros piadosos, porque no lo somos. Debemos abandonar los misticismos y las falsas apariencias. Las experiencias vividas en otras existencias formando parte de religiones dominantes nos han podido marcar tendencias que en la actualidad no sólo no nos sirven sino que además entorpecen. 
 
  Podemos tener la tentación de refugiarnos en los libros, en el estudio, convertirnos en excelentes teóricos, sabiendo los conceptos y datos de memoria. Todo ello es útil, pero si va acompañado por una práctica manifiesta en las relaciones sociales y de grupo. Ahí es donde nos manifestamos como somos, damos la posibilidad a lo Alto para que en base a su programa y a aquello a lo que nos comprometimos antes de encarnar quede en evidencia nuestra ruta de trabajo interno, para que cada día y en cada oportunidad de convivencia podamos mejorar aquellos aspectos que no han funcionado bien la vez anterior. 
 
  En definitiva y un poco en conclusión a lo expuesto anteriormente es necesaria la solidaridad sentida y realizada en los Centros Espiritas para que a la hora de afrontar un trabajo mediúmnico puedan existir los mimbres necesarios para que la parte espiritual superior pueda manifestarse y transmitir a los encarnados las directrices, orientaciones, consejos y, sobre todo, el soporte de luz y armonía que sólo ellos nos pueden transmitir, para poder continuar con paso firme. 
 
 
Grupo Villena, 
Marzo 2012

INTRODUCCION

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  Iniciamos aquí una nueva sección en la que vamos a intentar aportar algunas ideas en base a nuestras experiencias y conocimientos pero no para que nos crean sino para que las analicen y saquen sus propias conclusiones, si conseguimos hacerles pensar será para nosotros una satisfacción.
 
  A lo largo de los próximos artículos profundizaremos en algunos aspectos que quizás han pasado desapercibidos de nuestra querida doctrina espirita; algunos  son relativamente nuevos y otros quizás no les hemos prestado la debida atención; también hablaremos sobre  las relaciones personales entre los mismos espiritas y con su entorno.
 
  Empecemos pues.
 
  Cuando analizamos la evolución desde el punto de vista religioso o espiritual y hacemos un repaso histórico a lo que ha sido el desenvolvimiento de las grandes doctrinas y filosofías, nos encontramos en que desde su origen esplendoroso y  renovador hasta el momento actual existe, por lo general, enormes vicisitudes que producen vaivenes, crisis y otras circunstancias que alejan de su destino o estancan el normal desenvolvimiento de la idea original.
 
  Gentes de buena fe, procuran preservar la idea raíz que tanta luz a creado en su camino, pero con el paso del tiempo las circunstancias materiales, psicológicas, sociológicas, etc., van modificando el entorno y las necesidades también. Con lo cual se llega a un punto en donde parece que lo que anteriormente cosechaba grandes frutos ahora ya no lo son tanto. La gente no reacciona de la misma manera, y entonces nos preguntamos ¿es el ambiente materialista el que está dificultando la difusión de esta noble filosofía o somos nosotros los que estamos fallando? Pregunta delicada y difícil.
 
  Repasamos entonces nuestras ideas a través de los textos elevados, consultamos a aquellos que consideramos autoridades morales en la materia. Repasamos nuestras “evidencias” y tratamos de salir fortalecidos. “La empresa no es baladí y no podemos correr riesgos innecesarios” podemos pensar.
 
  Ante esta disyuntiva puede ocurrir que se produzca un debate interno. ¿Qué camino elegir? Unos pueden escoger posturas más conservadoras a la espera de que sean los demás los que se convenzan y cambien, como lo hicimos nosotros hace algunos años, entonces nos viene a la cabeza ideas referentes a la perseverancia, fortaleza de ideales, lealtad a los principios…etc.
 
  Para otros la solución al debate puede estar en la renovación y se preguntan, ¿se puede renovar sin renunciar a los principios básicos de la doctrina?, ¿existe la evolución dentro de mi filosofía, y en tal caso, quien está autorizado para llevarla a cabo?,  ¿de quién me puedo fiar?, ¿y si de quién me fío se equivoca?, ¿quién me puede dar la seguridad?
 
  Por este debate han pasado casi la totalidad de religiones, filosofías y doctrinas a lo largo de la historia. La prueba la tenemos en las diferentes sectas que existen, como por ejemplo, en el cristianismo, en el judaísmo y también en la religión musulmana. Unas se postulan por la ortodoxia y otras por el aperturismo y la renovación.
 
  Hagamos algunas consideraciones. Es lógico que tengamos miedo a equivocarnos, como comentábamos anteriormente es una cuestión muy seria en la que no podemos especular. Sin embargo es cierto que todo evoluciona, no podemos estancarnos en posturas que cuando las observamos en otras religiones o culturas nos echamos las manos a la cabeza y decimos, ¡Dios mío! Menos mal que no me encuentro en esa situación.
 
  La evolución es lenta, pero también con nuestra actitud podemos contribuir para que lo sea mucho más. Partimos de la base de que nadie tiene la verdad absoluta, entre otras razones porque nuestra capacidad evolutiva nos lo impide y también porque el cuerpo físico es un filtro demasiado grosero como para que podamos comprender las claridades superiores.
 
  También podemos comprender que nadie nos puede sacar de nuestras “evidencias” cuando no tenemos intención de analizar o ir más allá con otras ideas que difieran en algo a nuestro modo de entender la doctrina.
 
  En cualquier caso son posibles  otras miradas, analizar profundamente, observar atentamente, no sólo hablar y divulgar sino también escuchar con actitud receptiva porque quizás podemos estar perdiéndonos la oportunidad de mejorar, de hacer las cosas con mayor eficacia, explorar nuevos horizontes que no nos desvían sino que amplían nuestra conciencia y nuestro modo de ver la vida y las personas. Pero todo ello requiere esfuerzo y humildad.
 
  Ante esta postura automáticamente se exaltarán los puristas exégetas, los inmovilistas, los que razonaron al principio cuando tenían inquietudes o problemas existenciales, pero que ahora se han acomodado y se auto complacen con sus conocimientos y su rutina.
 
  El maestro Jesús lo dejó muy claro: “Por sus obras los reconoceréis”. “Un mal árbol no puede dar buenos frutos ni tampoco un buen árbol puede dar malos frutos”. “Yo no lo he dicho todo, os mandaré El Consolador”.
 
  Debemos de estar muy atentos, pues de lo Alto su planificación es perfecta aunque nuestra pobre percepción nos lleve a pensar que actúan como el viento, sopla en todas las direcciones y no sabes de donde viene ni a donde va. Cualquier innovación o aporte puede llegar de cualquier parte pues no conocemos la Planificación Superior. También considerar que las nuevas ideas no se instalan de la noche a la mañana, requieren un tiempo de asimilación paulatina.
 
  El Espiritismo como es lógico no puede estar exento de esa disyuntiva.
 
  Lancemos algunas preguntas:
 
¿Existe la evolución dentro de la mediumnidad? ¿Ante la creciente necesidad espiritual que nos envuelve pueden existir nuevas formas de trabajar mediumnicamente, así como facultades relativamente nuevas que han podido pasar desapercibidas para un sector espirita pero que pueden estar funcionando en la actualidad?
 
¿La divulgación así como el método de desarrollo del conocimiento ha de ser igual en todos los lugares de la Tierra?, ¿Los Centros Espiritas pueden tener margen de maniobra o deben ajustarse a un método preestablecido?
 
¿Son importantes las relaciones sociales de amistad y de afecto dentro de un grupo espirita o nos debemos ceñir exclusivamente al estudio y divulgación?
 
¿Nuestra aportación espiritual como grupo a la sociedad corresponde a los tiempos en que vivimos y colma las necesidades de la gente?
 
¿Los grandes personajes del Espiritismo del siglo pasado como el actual, con su notable y valiosísima contribución lo han dicho todo o existe margen de maniobra? ¿De lo Alto sólo se vuelcan con unos pocos o pueden lanzar nuevas aportaciones por diferentes lugares y por otras fuentes?
 
  Pensemos en ello.
 
Grupo Villena 2012