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DESAPARECIDOS

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Desaparecidos
El tema que nos ocupa en esta ocasión se caracteriza por la poca información de la que se dispone. Los medios de comunicación lo ignoran, y como ocurre en otros aspectos de la fenomenología Ovni y Extraterrestre; si en alguna ocasión hacen mención, es muy de pasada, quedando al albur de otros medios menores que lo tratan, muchas veces con poco rigor y como mero pasatiempo.
También hemos observado el desarrollo de programas audiovisuales pseudocientíficos que tratan de dar explicaciones a dicho fenómeno  pero con mensajes subliminales. Por ejemplo: Hemos de defendernos, debemos de estar preparados para lo peor, somos solidarios como habitantes de este planeta, nuestros gobiernos están para protegernos de “amenazas exteriores” pues no sabemos de las posibles intenciones de los que pudieran venir de otra galaxia, etc.Cómo vamos viendo, inoculando incertidumbre y miedo. Nada más lejos de la auténtica realidad 
            A priori, hablar de “desaparecidos”cuya presunta causa se relaciona con el fenómeno OVNI suena mal, si bien es cierto que en cuanto se entienden las claves del tema cambia la perspectiva radicalmente.
 
            El componente espiritual es fundamental, de lo contrario no tendría sentido. Sabemos, como hemos comentado en multitud de ocasiones, de nuestra naturaleza espiritual, y las diferentes existencias a las que se somete el espíritu para poco a poco ir evolucionando y avanzando. Previamente, antes de cada encarnación existe una planificación en base a la elevación, necesidades y características de cada espíritu. Nada queda sujeto al azar. Todo queda perfectamente atado; supeditado, claro está, al libre albedrío individual. Una vez en el plano físico y con la ayuda de las entidades superiores, se va ejecutando progresivamente el programa establecido en aras de un mayor progreso personal y colectivo.
 
            Los compromisos pueden ser de toda índole, pero hay una característica que es fundamental para entender el tema que nos ocupa. Los espíritus no están agrupados y condenados en su totalidad a encarnar y permanecer toda la existencia física en un solo planeta; aunque en los mundos de nuestro nivel evolutivo sea muy poco frecuente.  Además, existen infinidad de alternativas para desarrollar misiones en este o en otros mundos de similares características, todo en función, como decíamos, de la evolución y posibilidades de cada espíritu.
 
      Otro punto clave para entender este tema de los “desaparecidos” es el momento crucial que estamos viviendo en la actualidad. Estamos inmersos desde hace tiempo en un proceso de Cambio de Ciclo. El planeta Tierra va a pasar de ser un mundo de “expiación y prueba” a un mundo de “regeneración”, con todo lo que ello conlleva.
 
            Hoy en día y por las informaciones que nos van llegando, están encarnando en nuestro planeta, espíritus con una elevación espiritual alta, procedentes de otros mundos de regeneración, para impulsar el cambio tan importante que se está produciendo en la Tierra. Claro está, a las órdenes de nuestro Maestro Jesús, que es quien coordina y preside la evolución de esta humanidad.
 
           Al mismo tiempo y en base a esa gran planificación, llegamos al punto fundamental que nos ocupa. Algunos espíritus encarnados en nuestro planeta, es decir, con materia, tienen el compromiso de completar su preparación en otros mundos para que, llegado el momento y en algunos casos, volver a la Tierra con cuerpo físico para colaborar en la construcción de un nuevo orden, propio de una sociedad con valores morales y espirituales, como es inherente a un mundo de regeneración.
 
            Esto no es una quimera, viene sucediendo, pero con otros matices, desde tiempo inmemorial. Para no extendernos mucho pondremos sólo un ejemplo significativo en la historia. El caso del profeta Elías: “Y aconteció que cuando quiso Yahvé arrebatar al cielo a Elías en un torbellino, salió Elías de Gilgal con Elíseo…” (II Reyes 2:1); “Siguieron andando y hablando, y he aquí que un carro de fuego con caballos de fuego separó a uno de otro, y Elías subía al cielo en el torbellino” (II Reyes 2:11)
 
            En la actualidad y sobre todo en las últimas décadas, se están produciendo desapariciones voluntarias de personas que, por su compromiso previo, pactaron su salida de nuestro mundo. Son personas que, ya con materia física, se les ha ido preparando de múltiples formas para que puedan ser conscientes aquí y ahora de su responsabilidad. Debemos añadir, como es obvio, que esos espíritus con esa doble vertiente, por así decirlo, tienen un nivel evolutivo suficiente que les permite afrontar dicho trabajo con garantías de éxito.
 
           Tuvimos la fortuna de conocer un caso bastante significativo. Un señor español que trabajaba y vivía en Francia acudía regularmente a España para visitar a su familia, en la provincia de Alicante. Posteriormente, en el viaje de regreso, pernoctaba algunos días en una ciudad del norte antes de retornar a Francia, ignorando la familia el motivo de esa parada. Hay que hacer mención a la afición que tenía este señor por la pesca, donde acudía regularmente, en el país de acogida, al rio Garona; y fue precisamente en ese lugar donde desapareció sin dejar rastro. Jamás se encontró el cuerpo y la familia especuló sobre la posibilidad de que hubiera sufrido algún tipo de amnesia y que se encontrara en algún centro hospitalario recluido.
 
            Pues bien; 12 años después de su desaparición ocurrió algo inesperado. En cierta ocasión, un familiar del desaparecido que poseía facultad de videncia se encuentra con “otra facultad” que desconocía el hecho, y ésta última le preguntó si tenía a alguien de la familia desaparecido ya que, en ese momento,  se estaba haciendo visible una “entidad espiritual” pero con un traje plateado.
 
            Dicho familiar con facultad al comprobar la realidad de lo que le estaban diciendo se quedó perpleja, pues comprobó que se trataba de su hermano desaparecido años atrás. Lo curioso del caso es que esta persona había estado rechazando las videncias que se le presentaban de igual forma durante mucho tiempo. Tenía serias dudas por sus características y el tipo de indumentaria. Confundía este tipo de ropajes plateados, procedentes de seres de otros mundos que nos visitan, a los disfraces propios de los espíritus livianos y burlones que tratan de engañar. Lo anecdótico del caso es que, aunque mantuviese la videncia con esos seres, su luz, en lugar de disminuir, como ocurre con los seres inferiores, al contrario, aumentaba y se expandía.
 
            Desde el punto de vista mediúmnico este caso no es extraño. Hay que diferenciar entre las manifestaciones de espíritus con materia, a través de la facultad de desdoblamiento, es decir, el abandono temporal por parte del espíritu del cuerpo físico; de lo que son las manifestaciones de espíritus libres, despojados de cuerpo físico. En el caso que nos ocupa, el cuerpo se encontraría en la nave extraterrestre o en su propio mundo, para poder actuar con mayor libertad; puesto que, como es sabido, los espíritus de determinada elevación se desplazan con la velocidad del pensamiento.
 
            Este es sólo un ejemplo muy cercano, existen muchos más repartidos por todo el planeta. Además, no sólo se producen desapariciones individuales sino también colectivas, pues hay algunos casos de barcos, aviones y hasta de excursionistas que han desaparecido sin dejar rastro. En el conocido como Triangulo de las Bermudas situado en el océano Atlántico, se han producido muchísimas. El más significativo ocurrió en 1945, desaparecieron cinco aviones torpederos, el llamado vuelo 19, y un hidroavión que salió en su búsqueda. Y según algunas fuentes,en los últimos 26 años se han perdido allí más de mil vidas humanas, sin que se haya podido recuperar ni un solo cuerpo, ni siquiera un trozo de los restos de los aviones o barcos desaparecidos.También existen los casos de embarcaciones que fueron encontradas sin tripulación  alguna, en alta mar, con la comida lista para servir y sin faltar nada.
 
            Como vamos comprobando, se trata de una realidad a la que no se presta la debida atención,  provocado por el escepticismo, la falta de seriedad y rigor por parte de algunos; también por las creencias preestablecidas, los prejuicios, y hasta otros intereses, que no permiten que salgan a la luz estos hechos tan importantes y sintomáticos de la época tan especial que nos ha tocado vivir.
 
            Entendemos que un tema de esta naturaleza, pese a su dificultad, necesita estudio y reflexión, pero no podemos ignorarlo, sobre todo aquellas personas que tenemos un compromiso espiritual y que estamos vinculados al Espiritismo, por sus implicaciones tanto filosóficas como ético-morales y por la trascendencia del mismo. “No podemos colocar la lámpara debajo del celemín”. Hay que tener el coraje de afrontar con responsabilidad y seriedad estas circunstancias, pensando por nosotros mismos, sin esperar a que sean otros,  quienes nos indiquen esta realidad poco explorada hasta ahora.
 
Comprendiendo el mecanismo de la evolución de los planetas y los mundos de regeneración, únicamente se trata de encajar el puzle; donde los  tiempos de transición planetaria, la evolución de los planetas y el mundo superior (espiritual y físico en otros mundos superiores) se combinan de forma armoniosa y perfecta para explicar clara y rotundamente los interrogantes que muchos se plantean al respecto sobre estos temas.
 
            Por último añadir que este caso de los “desaparecidos” como otros vinculados al tema Ovni-extraterrestres no son un anacronismo, una rareza extemporánea sin más que aparece de vez en cuando. Forma parte de la planificación espiritual conjunta y solidaria entre los planetas con humanidades avanzadas, realizada hace siglos y regida nada menos que por el Maestro Jesús. Pensemos por un momento, ¿Existe algo más importante que eso? ¿Lo vamos a seguir ignorando? Nosotros tenemos la última palabra.
Desaparecidos por: José Manuel Meseguer
 
© Grupo Villena 2013
 
“El mayor amigo de la verdad es el tiempo; su más encarnizado enemigo, el prejuicio.”
Charles Caleb Colton (1780-1832) Poeta inglés.

EL VALOR DE LAS PALABRAS

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  Las palabras son palabras. Tienen su significado y las utilizamos constantemente. Se vierten sobre las personas, interactúan, nos transmiten emociones, sentimientos, ideas. Son pensamientos que nos sugieren algo o por el contrario entran y salen como gente por la puerta de un supermercado.
 
 
 Dependiendo que tengamos la puerta de la receptividad más o menos abierta nos transmiten o nos dejan indiferentes. No hay dos personas iguales y por ese motivo todos tenemos cosas que podemos aportar y recibir de los demás. Cada ser humano tiene unas experiencias, unas vivencias que en su conjunto conforman una personalidad, una forma de ser y vivir; algo que se manifiesta en nuestras actuaciones pero también en aquello que decimos y transmitimos.
 
  Hoy en día vivimos la era de las tecnologías, nuevas herramientas se unen a las enormes posibilidades de comunicación rápida e instantánea, superando  barreras y distancias. Nunca el ser humano ha gozado de tantas posibilidades como ahora, sin embargo, los problemas de convivencia se acentúan, nos sentimos solos, distanciados unos de otros.

 

  No nos esforzamos por conocer nuestra realidad interior y esto nos limita e impide comprender las necesidades e inquietudes de los demás. 
 
 
  En las comunidades espiritualistas y religiosas también ocurre algo parecido, oímos mucho pero escuchamos poco, perdemos el sentido natural de las palabras y de las frases. Es la rutina y la adaptación de lo que escuchamos a nuestros propios intereses momentáneos;  un coto cerrado en donde no somos capaces de darle un nuevo sentido a aquello que nos llega con una mirada fresca y limpia, de una forma innovadora, en donde seamos capaces de captar las ideas con el objetivo de renovarnos interiormente, con nuevas perspectivas de visión que nos permitan explorar ángulos de la realidad de la vida que todavía no hemos sido capaces de vislumbrar hasta ahora. 
 
  Efectivamente, resulta complicado, nos cuesta cambiar, acudimos a las reuniones de los grupos espirituales y religiosos con poco interés de renovación, buscamos regenerar nuestra conciencia pero sin esfuerzo, sin una actitud positiva que nos ponga en alerta; acomodados muchas veces a viejas ideas, que en su día nos llenaron de entusiasmo pero que ahora sólo nos sirven para cubrir un expediente de índole espiritual y una forma de acallar la conciencia. Usamos las palabras pero sin entusiasmo, con otra apariencia; hablamos de estudio, análisis, renovación interior, de nuevas metodologías venidas del exterior que nos van a permitir crecer y enriquecer nuestra alma, pero la realidad es tozuda, los cambios nunca llegan sin trabajo interior, de fuera hacia dentro, no nos engañemos. Si así fuera, de lo Alto nos tendrían constantemente preparados acontecimientos para sorprendernos y activarnos, no obstante los hechos demuestran que no es así.
 
  Nos cuesta mucho movernos del punto en el que nos encontramos, adquirimos hábitos y los ponemos en acción de una manera automática, pasa el tiempo y no se nos ocurre replantearnos el rumbo o algunas pautas que puedan ser obsoletas e ineficaces. Nos escudamos en que cambiar es muy difícil y la evolución es lenta, sin preocuparnos por lo que pasa a nuestro alrededor y en nuestro interior. No obstante, cuando llegan nuevos aires de cambio y no nos encontramos con la suficiente predisposición, nos rebelamos, justificando nuestra manera de actuar y de ser. Sin embargo, los conflictos se acumulan, interiormente nos sentimos insatisfechos, pues nuestra alma nos reclama a voces cambios y esfuerzos que redunden en la realización del programa establecido antes de encarnar. Dejamos pasar el tiempo y todo aquello que prometimos  se acumula intacto y no se cumple, dejando pasar otra oportunidad y la ocasión perdida de realizar parte del compromiso adquirido.
 
  Aquellos seres espirituales que se comprometieron desde el espacio para ayudarnos encuentran serias dificultades para hacerlo. Nos dan toques de atención con los elementos que tienen a su alcance, por ejemplo; inspirándonos a través del pensamiento, o de alguna lectura sutilmente sugerida, o a través de la palabra, expresada por personas que se encuentran o aparecen en nuestras vidas.
 
  Las reuniones sociales, sean eventos, congresos, etc., son una buena piedra de toque para aprender y renovarse. Muchas veces acudimos más preocupados por aquello que pensamos decir que en lo que podemos escuchar y de cómo lo debemos de escuchar. Todos podemos aprender de todos, no nos engañemos, esta es la realidad que hay que asumir, de lo contrario, resulta muy difícil el diálogo edificante; de ahí la importancia en la valoración de las personas y el aprecio del trabajo que cada grupo y cada individuo está realizando. Respetando las diferencias no con una actitud crítica sino más bien con interés constructivo.
 
  Es por ello que los prejuicios y los conceptos que nos formamos sobre los demás son un serio hándicap a la hora de estar receptivos y con los sentidos bien abiertos, creándose verdaderas barreras muy difíciles de superar. 
 
  Por lo tanto, necesitamos urgentemente renovarnos, pero esto sólo es posible con una mente abierta, sabiendo escuchar, derribando mitos y barreras, receptivos a quien tenemos al lado, pues puede estar en ese momento inspirado y nos puede estar trasladando una información valiosa para nuestro progreso y enriquecimiento. 
 
  Por lo tanto, el valor de las palabras es fundamental puesto que siendo las mismas también se renuevan si estamos dispuestos a redescubrirlas. Estas encierran emociones, ideas y sentimientos; en conjunto un mensaje renovador que debemos someter al tamiz de la razón y también del corazón  para que, en su caso, incorporar su enseñanza a nuestro bagaje personal, del diario vivir, para ser cada vez mejores personas y demostrar que estamos interesados con aquello que nos rodea como forma de acometer mejor nuestros compromisos y obligaciones. 
 
J.L.S.
 
Sea esta la regla de nuestra vida: decir lo que sentimos, sentir lo que decimos. En suma, que la palabra vaya de acuerdo con los hechos. Séneca

 

¿ES EL MOMENTO DEL CONTACTO?

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¿Es el momento del contacto?
  Como ya es sabido, vivimos sometidos a una leyes físicas que rigen y velan por un perfecto equilibrio, que hacen posible la vida en la Tierra; si nos extrapolamos al exterior y pensamos en otros planetas la lógica nos indica que el mecanismo debe de ser idéntico, sólo que adaptado a las condiciones físicas de cada planeta; por lo tanto dichas leyes no pueden ser opuestas o contradictorias, y en conjunto forman un mecanismo perfecto con una sabia finalidad. Por otra parte, el ser humano es el único que tiene la capacidad de pensar, decidir y modificar el medio en el que se desenvuelve. Su obligación primordial es la de entender su realidad trascendente, y como consecuencia inmediata, armonizarse con el entorno, facilitando y contribuyendo para que su “casa” sea el hogar de todas las criaturas que la pueblan.
  Además, como ya hemos comentado en otras ocasiones, en este vasto Universo es imposible que estemos solos, y aunque muchas personas lo han podido constatar en avistamientos u otro tipo de manifestaciones; no obstante, la falta de pruebas físicas que pudieran confirmar definitivamente dicha realidad que casi todo el mundo intuye y afirma. En cuyo caso, ¿hemos de culpar al azar, mala suerte o a la falta de suficientes recursos tecnológicos la causa de que no hayamos podido descubrir vida en otros planetas?
  Vayamos por partes y miremos hacia nuestro interior, hacia nuestra realidad como humanos. Si, es cierto, hemos avanzado científicamente y tecnológicamente, sin embargo la falta de valores morales que gobiernen a esta humanidad. Los grupos de poder: políticos, militares y sobre todo económicos son los que marcan la hoja de ruta del devenir humano. Dichas élites pertenecen a un sistema establecido, tienen sus prioridades y persiguen unos intereses concretos. Son la consecuencia de nuestro atraso evolutivo y la imagen visible de nuestros defectos, pasiones y debilidades; no son una raza aparte.
  En el devenir de la historia y salvo algunos ejemplos memorables, no hemos sido capaces de profundizar en nuestras relaciones humanas, en la convivencia pacífica, en el amor y el afecto hacia el semejante, buscando un sentido trascendente a la vida, viviendo en armonía con la naturaleza, con respeto hacia lo que nos rodea. Pensando en el beneficio de hoy nos hemos olvidado del mañana; destruyendo bosques, ríos, especies animales. Contaminando la atmósfera con gases nocivos, vertiendo basuras, desechos tóxicos, sin importarnos las consecuencias. Hemos olvidado el autoanálisis, la autocrítica constructiva y no nos hemos preocupado por desarrollar el sentido de la responsabilidad, inculcándolo también a nuestros hijos, sin abrirles una puerta a la esperanza que les ilusione y les empuje a luchar. Y al final hemos optado por la solución más fácil, culpar a los demás.
  Ante este escenario, imaginemos por un momento la posibilidad de contactar con otra civilización en un planeta de similares características al nuestro. ¿Qué les podríamos aportar?, ¿haríamos negocios con ellos? ¿Acaso dicho contacto serviría para tapar nuestra miserable realidad humana en la que nos desenvolvemos?, ¿conseguiría ese nuevo reto interplanetario hacernos olvidar el alarmante deterioro de nuestra amada Tierra?
  Por otro lado, si dicha humanidad fuese más atrasada, lo tendríamos más fácil. No nos engañemos con espejismos. No trataríamos mejor a los de fuera que a los de nuestro propio planeta. Empezando por el choque de intereses de las grandes potencias, pues todas querrían su protagonismo y sacar tajada de la nueva aventura.
  Ahora mismo y en el momento evolutivo en el que nos encontramos, un contacto físico con extraterrestres no nos podría aportar nada que no tengamos o no sepamos. En nuestro mundo tenemos todo lo que necesitamos, sólo falta administrarlo bien y sin egoísmos. Por lo tanto, nuestra urgencia no es científica o tecnológica sino moral y de falta de rumbo. El desarrollo de los valores ético-morales están escritos en nuestra conciencia, también los grandes maestros de la Humanidad han venido al mundo en determinados momentos para aclararnos las dudas y poner luz sobre las sombras. No es el momento, lo cual no significa que no deba llegar en el futuro.
  En definitiva, la lógica y el sentido común nos lleva a comprender que no sólo existen leyes sabias a nivel físico que podemos palpar y medir, sino que existen otras que nos demuestran el sentido trascendente de la vida, en un proceso continuo de progreso, etapa tras etapa, y que nos demuestra que no estamos, por lo general, preparados todavía para nuevos retos en el exterior. Aquellos que nos visitan porque ya han vivido un proceso similar al nuestro, comprenden las dificultades, suplen las carencias científicas y tecnológicas que poseemos con su presencia, para nosotros espontánea, demostrando que hay vida fuera de nuestra esfera azul, del mismo modo en que se producen manifestaciones muy variadas que demuestran la existencia de la vida después de la vida material. Es cuestión de estar atentos y razonar abiertamente y sin prejuicios sobre el tema. Ellos no vienen a avasallar o imponer nada, nos dejan la libertad para pensar y decidir.
  En conclusión, con nuestro comportamiento diario demostramos que no estamos todavía preparados para contactar con otros mundos hasta que no aprendamos a convivir en paz y armonía. Somos responsables del hábitat al que pertenecemos, estamos aquí para aprender a vivir en paz y solidaridad unos con otros, también para desarrollar valores que nos dignifiquen y nos engrandezcan. Sólo así podremos ser merecedores de alcanzar nuevos retos que nos permitan, en un futuro más o menos próximo, el contacto con otras civilizaciones del espacio exterior.
¿Es el momento del contacto? por: José Manuel Meseguer
© Grupo Villena 2013
 

LAS ABDUCCIONES

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Las abducciones
  Los tiempos que nos han tocado vivir no se caracterizan por facilitar y aclarar cuestiones trascendentes de la vida, más bien al contrario. El fenómeno extraterrestre que ocupa esta sección también está sujeto a interpretaciones y a circunstancias que dificultan su desarrollo natural y diáfano, ensombrecido por temas como los supuestos “implantes” y sobre todo las “abducciones”.
 Desde hace bastantes décadas se habla de personas que en momentos de soledad; sea conduciendo por una carretera solitaria, paseando por el campo e incluso en su propio domicilio, son subyugadas por unas “fuerzas” que las dominan y pasan a vivir una experiencia que no pueden controlar. De pronto se ven transportadas por seres extraños de ojos grandes y negros, y con cabezas prominentes; las colocan en una especie de camilla fría y en un lugar extraño que recuerda a algo que no es de este planeta, como si fuese la sala de una nave extraterrena. Dichos seres, inexpresivos, manipulan sin ningún pudor a la “victima” sin que esta pueda moverse ni hacer nada. Les practican incisiones, más bien torpes, puesto que suelen dejar pequeñas cicatrices y parece como que insertan en el organismo humano “algo” que no son capaces de especificar. A partir de aquí vienen todo tipo de especulaciones y elucubraciones. Los medios de comunicación; prensa, radio, etc., se suelen hacer eco de este tipo de experiencias, que como comentábamos al principio, provocan desconcierto y una alta confusión.
  Este tipo de experiencias dejan en el aire toda una serie de interrogantes, a saber: ¿cómo podemos conjugar sus buenas intenciones con esos comportamientos extraños y obscuros?; ¿realmente tienen necesidad de manipular cuerpos y para qué?; ¿Cómo se explica que por un lado sean discretos y respeten al género humano de este planeta y por otro tengan comportamientos que invaden la intimidad y la libertad de las personas?; ¿en ese caso, y ante las evidencias de sus visitas en todas las épocas, porqué habrían de elegir estos momentos y no otros en los cuales les habría sido más fácil manipular y actuar?
  Estas son cuestiones que desde un punto de vista meramente material tienen difícil explicación. Se requiere, como hemos comentado en otras ocasiones, amplitud de miras, comprensión y ante todo, la búsqueda de la coherencia ante este fenómeno y el “mensaje” que existe tras de él.
  Volvamos a las preguntas. Si sus intenciones son pacíficas y de orden superior cual sería la explicación a este fenómeno, ¿realmente somos visitados por extraterrestres negativos? La respuesta es rotunda, no.
  Cómo muy bien nos explica la filosofía espírita, estamos rodeados por fuerzas espirituales, otros planos que nos influyen constantemente, son los denominados “mundos paralelos” a los que hacen mención otras doctrinas y filosofías espiritualistas. Vivimos unos tiempos en que la eclosión de facultades mediúmnicas y psíquicas están bastante generalizadas. La codificación espirita es muy clara al respecto: “Todos los seres humanos perciben en mayor o menor medida a los espíritus, y su influencia es mayor de lo que os imagináis.” Y además añaden: “Muchas veces son ellos los que os dirigen”
  Se ha podido constatar que las personas que han sufrido una abducción son proclives a la influencia espiritual, algunas de ellas con disturbios y problemas generados por dicha sensibilidad espiritual. La falta de conocimiento y también de control sobre sus facultades emergentes puede generar con facilidad este tipo de cuadros. En ningún caso de origen extraterrestre, más bien la escenificación intencionada de seres de baja condición moral y espiritual no sólo para confundir, atemorizar y desorientar a su víctima sino también para que estos hechos lamentables se divulguen y se trasladen a la opinión pública. Ese es su principal objetivo.
  Existen numerosos ejemplos en otros ámbitos que demuestran la influencia de esas entidades negativas de baja evolución hasta el extremo de generar marcas y estigmas inexplicables para la ciencia pero perfectamente posibles desde el punto de vista mediúmnico y paranormal. Dichas facultades de efectos físicos sirven de puente entre los dos planos, lo cual les permite a esas entidades intervenir sobre la materia y provocar diferentes fenómenos patentes a los ojos humanos.
  En ningún caso la parte espiritual positiva actúa de ese modo, tanto los desencarnados pertenecientes a los planos elevados como aquellos que poseen materia y que nos visitan desde otros planetas, pues espiritualmente son lo mismo.
  Por lo tanto y cómo vamos viendo, la estrategia de esas entidades negativas es la de desprestigiar un fenómeno que en un futuro próximo será clave en esta época crucial de Cambio de Ciclo. Buscan ante todo mantener en la ignorancia y la confusión a cuantas personas les sea posible, arrastrando a la perturbación espiritual y moral en la que ellos viven a los incautos y desprevenidos.
  Por otro lado la realidad de esos seres venidos de otros planetas es bien diferente, vienen a ofrecer luz, belleza, esperanza y amor. Su mensaje diáfano pero a la vez sutil y discreto no pretende violentar conciencias sino que poco a poco aquellos que buscan sinceramente la verdad con honestidad puedan percibir su mensaje con mayor claridad.
  Vivamos y adaptemos nuestras vidas a los cambios que nos exigen estos tiempos, no dejándonos impresionar por noticias falsas o distorsionadas, buscando la verdad con recto juicio y recto raciocinio, luchando por superar nuestras deficiencias morales y espirituales y será de ese modo como nos estaremos capacitando para una mayor comprensión, no sólo de todo aquello que nos rodea en este mundo sino también de las “entidades encarnadas” que nos visitan del exterior para tendernos un puente que nos facilite el adaptarnos a esa nueva realidad venturosa que está preparada para este planeta.
J.M.M.C.
 
© Grupo Villena 2013

REFLEXIONES OPORTUNAS

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Reflexiones oportunas
El fenómeno que nos ocupa en esta sección no es casual, no es producto de un accidente o un mal entendido, tampoco es la consecuencia de ideas supersticiosas mantenidas a lo largo de los años y los siglos. Precisamente es demasiado el tiempo y los argumentos como para pensar que esto no tiene un sentido real y palpable. No hablamos de fe ciega, o de ideas peregrinas que se acomodan a unas determinadas creencias sin más. Esto es algo mucho más profundo, mucho más trascendente y vital.
El tiempo posee la virtud de debilitar o de fortalecer las creencias, sobre todo cuando resisten el análisis y los avances en el campo del pensamiento humano y también científico. No hay que temer a las evidencias, hay que analizarlas, estudiarlas y armonizarlas con las exigencias y los conocimientos actuales. No podemos esperar a que sean otras “voces autorizadas” las que dictaminen aquello que es verdad de lo que es mentira. El ser humano tiene una capacidad de raciocinio y de análisis lo suficientemente importante como para ser fiel a sí mismo, y construir unas bases alrededor de un conocimiento y una convicción, fruto de una fe razonada que nos permita vislumbrar aquello que todavía no palpamos y no vemos, sin embargo, tenemos la seguridad de que existe. Para esto hace falta audacia y coraje. No se necesitan grandes conocimientos ni estudios especiales y complejos. El sentido común, la buena voluntad y la experiencia es la que nos tiene que permitir caminar con paso firme y unas convicciones sólidas para encauzar nuestras vidas por los derroteros que más nos convengan para beneficio propio y en consecuencia para los demás.
Vivimos unos tiempos de confusión, lo que favorece la profusión de ideas que no son las correctas. Ante las evidencias del fenómeno OVNI y extraterrestre, se confunden y complican conceptos que, desde el punto de vista espiritual son muy claros y sencillos. Sobre todo hay que separar el grano de la paja. De lo puramente fenoménico a aquello que se presta a la fantasía hemos de ignorarlo. Hay que buscar el conocimiento útil que nos permita comprender la realidad para ser mejores, es decir, situarnos mejor en el contexto espiritual en el que nos encontramos.
Comprender que esos seres que nos visitan del exterior y de un modo tan discreto no vienen para satisfacer curiosidades, ni para pasar el tiempo. No son el producto del azar ni la casualidad. Forman parte de una planificación y se ciñen escrupulosamente a ella. Su finalidad es fraterna y obedecen a la gran ley universal del AMOR. Si marcáramos un paralelismo con las entidades espirituales superiores comprenderíamos enseguida que su modus operandi es idéntico, con la única diferencia de que ellos tienen cuerpo físico, aunque no sea de aquí, y los otros están desencarnados, en estado puramente espiritual.
  Su finalidad como la de los hermanos desencarnados no es violentar creencias, imponer ideas o satisfacer curiosidades. En ambos casos se manifiestan a quien o quienes ellos quieren en el momento que consideran oportuno. No existe una mecánica por la cual se establezcan parámetros de comportamiento fácilmente adivinables. Su programa es el plan divino de la evolución y ese programa sólo lo conoce nuestro Padre.
No buscan deslumbrar pero sí hacer pensar, sembrar la simiente que permita la sugerencia, a veces sutil, de que no estamos solos; que la vida tiene una finalidad, un por qué y un para qué. Siempre sin imposiciones, con la delicadeza y el amor de aquellos que nos comprenden y quieren ayudarnos sin violentarnos. Con absoluta libertad para elegir el camino que deseemos. Son un rayo de esperanza que nuestro Padre, en su infinita misericordia, nos envía para marcarnos un camino, como consecuencia de la elaboración de unas ideas y de una comprensión más amplia de nuestra realidad espiritual.
Ellos no buscan su protagonismo, no lo necesitan, vienen de unas sociedades muy adelantadas y con un desarrollo evolutivo que nos sorprendería extraordinariamente.
Renuncian a sus comodidades, a sus gustos y a su estatus material y espiritual, por así decirlo, para acudir en nuestro auxilio. Saben lo mucho que nos jugamos en estos tiempos tan difíciles, puesto que ellos ya los vivieron en el pasado, y sus ansias de ayuda les empujan a estar aquí, aunque no sea de una forma notoria y visible.
Su papel es cada vez más relevante, colaboran tanto en aspectos de índole espiritual como material, ya que en nuestro mundo se está produciendo una selección entre los llamados: “los de la derecha y la izquierda de nuestro Padre” Vivimos unos momentos cruciales para la humanidad, el gran examen, y ellos están para colaborar en la gran obra regeneradora.
Además, desde el punto de vista material, poseen la autorización para intervenir en caso de necesidad, es decir, todo tiene un límite y el futuro del planeta no se puede comprometer en manos de unos desalmados. El libre albedrío es universal pero siempre y cuando no comprometa el equilibrio cósmico entre los planetas.
Por lo tanto, y como hemos ido comentando, nos encontramos ante un fenómeno del que todavía no nos hemos dado cuenta de su importancia. Su estructura es sólida, es la consecuencia de muchos años de manifestaciones y evidencias que refuerzan y consolidan unas ideas muy adecuadas para los tiempos que nos ha tocado vivir.
Por lógica, su presencia cada día será mayor, y a medida en que los acontecimientos se precipiten, su testimonio será cada vez más visible y patente.
En definitiva, seamos capaces de adecuarnos a esta nueva realidad para que no nos pillen desprevenidos y sepamos estar a la altura de aquello que se nos demanda desde lo Alto.
Reflexiones oportunas por:José Manuel Meseguer Clemente
© Grupo Villena 2013

 EL FENÓMENO EXTRATERRESTRE ANTE LA CIENCIA 

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El fenómeno extraterrestre ante la ciencia
Continuando con el artículo del mes pasado, es fácil observar cómo ha ido evolucionando el pensamiento humano respecto a la posibilidad de vida fuera de nuestro planeta. De hecho existen disciplinas científicas que estudian esta hipótesis cada día más argumentada y aceptada. La astrobiología (área del conocimiento que estudia el origen, la distribución y el futuro de la vida en el Universo); y la exobiología (la búsqueda de vida fuera de la Tierra); son ciencias especializadas, relativamente recientes, en las que se estudia con rigor los nuevos hallazgos a través de las tecnologías actuales.
  Como vamos viendo, se van dando pasitos importantes, gracias también a la enorme contribución de la exploración con las “sondas espaciales”, que en su recorrido interestelar nos transmiten información valiosa respecto a lo que existe fuera, algo a lo que los potentes telescopios de la Tierra no pueden acceder.
   Por lo tanto, toda la información acumulada en las últimas décadas nos aproxima a las tesis extraterrestres y a la idea de que no estamos solos en el universo. Sin embargo, aunque todas las opiniones son respetables, sobre este tema los prejuicios siguen estando ahí. A veces se busca en la ciencia un refugio, el pretexto para mantener viejas ideas, y la teoría cómoda e inmovilista, desde mi punto de vista equivocada, de que mientras los científicos no se pongan de acuerdo y localicen pruebas palpables de la existencia de vida fuera de nuestro orbe, no se pueden admitir otras posibilidades.
  Por otro lado, la cada vez mayor aceptación social de las tesis extraterrestres está provocando un cambio de estrategia en los principales gobiernos mundiales. Los viejos argumentos ya no sirven. Hace ya algunas décadas, la guerra fría y la desconfianza mayúscula que existía entre los países de los dos bloques provocaban un “silencio oficial” ante la falta de respuestas a los signos evidentes en los cielos. Nos referimos al fenómeno OVNI. La posibilidad de utilización de prototipos, aviones experimentales secretos por parte de las dos principales potencias, provocaba un mutismo y una clasificación automática de los incidentes aéreos para no quedar en evidencia ante el mundo. La opinión pública se encontraba sin respuestas por parte de las autoridades o con explicaciones peregrinas, como que se trataban, en la mayoría de los casos, de fenómenos atmosféricos, satélites, etc. No obstante las pruebas de avistamientos en muchos puntos del planeta quedaban patentes, y sobre todo la imposibilidad de que con los medios tecnológicos militares actuales no fueran capaces de neutralizar ni someter a estos “objetos extraños”. Además, extraoficialmente muchos pilotos así como controladores aéreos admiten avistamientos y experiencias, que ponen de relieve la diferencia tecnológica abismal existente entre los venidos del espacio exterior y nosotros.
  Actualmente, los argumentos por parte de los gobiernos han cambiado. Algunos de sus portavoces admiten la posibilidad de ser visitados por otras civilizaciones, pero ¡cuidado!, hay que estar prevenidos por si sus intenciones no son buenas. Es decir, la actitud proteccionista y de transmitir la imagen de dominio sobre la situación vuelve a aparecer. Inoculan un cierto temor en la población desprovista de suficiente información para mantener el control. Por ejemplo, con ideas como que, sus intenciones pueden ser las de expoliar nuestros recursos ya que los “suyos” se han agotado, o simplemente con intenciones imperialistas y de dominio sobre los habitantes terrestres.“Hay que estar preparados, por si acaso”.
  Sobre este último punto decir: ¡Nada más lejos de la realidad! Si hubiesen querido dominarnos o expoliarnos lo habrían podido hacer en otros tiempos, sobre todo, en épocas en donde la tecnología no estaba desarrollada aún, ya que existen numerosos testimonios que nos hablan de visitas en el pasado, incluso en épocas muy remotas. Por lo tanto su actitud y comportamiento siempre ha sido positiva.
  Precisamente, al no tener en cuenta el elemento espiritual se genera todo tipo de interpretaciones sobre el fenómeno, y se ignora la gran trascendencia que supone para el devenir de la humanidad presente, y sobre todo futura.
  Si analizamos desde el punto de vista espiritual, por un lado, los datos objetivos que nos aportan las investigaciones científicas, y por otro, la casuística de los avistamientos, comprenderemos que todo apunta hacia una realidad clara e inconfundible. La vida existe fuera de nuestro globo y somos visitados por pobladores de otros planetas con una finalidad superior. Su trabajo, en apariencia testimonial, no es apreciado todavía por las grandes masas; más bien se malinterpreta y se desvía, como comentábamos anteriormente, por caminos que lo banalizan e incluso a veces lo desprestigian. Sin embargo, los acontecimientos siguen su curso, cada vez más son los grupos que estudian seriamente el tema, sin caer en los extremos de la fantasía y fanatismo; o por el lado de la superficialidad de la fenomenología sin más.
  Estudiando las leyes universales, podemos comprender que nada está sujeto al azar. La casualidad o la suerte no existen. El devenir de esta humanidad, como el de otras, está sujeto a procesos que los visitantes de otros planetas conocen muy bien.
  En los próximos artículos iremos profundizando sobre estos aspectos fundamentales del tema que nos ayudarán a encajar las piezas de un mosaico armónico y coherente, para nada reñido con los conceptos trascendentales de la vida espiritual y física.
El fenómeno extraterrestre ante la ciencia por J.M.M.C.

© Grupo Villena 2013

INTRODUCCION

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 Comenzamos una nueva sección, en donde pretendemos exponer a lo largo de los próximos meses algunas consideraciones sobre el controvertido, y para algunos confuso, tema Ovni-extraterrestres. Cómo ocurre con otros temas, es una cuestión de análisis y expansión del pensamiento humano, así como también dilatar nuestras miradas para abarcar de una forma natural y razonada, un fenómeno importante que no se contrapone a ningún otro, más bien lo complementa y enriquece, aunque no lo parezca a simple vista. Me refiero a los elementos que intervienen en la planificación espiritual de nuestro planeta.

 Romper las barreras que nos crean los prejuicios no es tarea fácil y requiere raciocinio y mucho esfuerzo, no obstante el tiempo y la evolución del pensamiento humano lo favorece como vamos a comprobar con estos dos ejemplos, desde nuestro punto de vista, muy claros.

 Si nos remontamos siglos atrás y analizamos el pensamiento científico y religioso de otras épocas nos daremos cuenta de que se daba por hecho que la Tierra era el centro del Universo, las estrellas eran como adornos puestos por Dios y el sol giraba alrededor nuestro. Con muchas dificultades y gracias a las investigaciones científicas poco a poco el pensamiento humano fue evolucionando y se pasó a que el sol no era el que giraba alrededor de la Tierra sino al revés. Nuestro planeta pasaba a ser uno más. Fue un golpe a nuestro orgullo y narcisismo el comprobar como progresivamente, en la medida que avanzaban las investigaciones, nuestro planeta perdía protagonismo y actualmente está sobradamente demostrado que es como un grano de arena en una inmensa playa. Esta cruda realidad nos ha ayudado para cambiar la perspectiva de nuestro entorno y afrontar otros temas con otras miradas, que le dan un sentido de equilibrio y armonía a todo lo que nos rodea.
 Preguntas como: ¿No estamos solos en el Universo? ¿Pueden existir otras civilizaciones y algunas más evolucionadas que la nuestra? ¿Alguna civilización extraterrestre más avanzada puede visitarnos? Son cuestiones que cada vez son más los que piensan en un sentido favorable.

 Otro fenómeno cuya trayectoria fue similar ha sido el mediúmnico. Si nos remontamos siglos atrás, sobre todo en la época clave, durante el siglo XIX, también generó mucha controversia. En un primer momento se creyó que eran fenómenos aislados, inconexos, sin ninguna importancia. A medida que el fenómeno fue creciendo se empezó a generar un debate, por un lado, de si eran los propios médiums los que provocaban dichos fenómenos y por otro, la cuestión de que ¿para qué se van a manifestar los muertos? Parecía no tener mucho sentido todo aquello, más allá de una mera diversión social, como lo fue la ouija. Esto también chocaba frontalmente con las rígidas creencias religiosas de la época.

 Como consecuencia de todo aquello surgieron científicos que se interesaron por aquella fenomenología emergente. Uno de los más destacados fue Sir William Crookes que investigó con los grandes médiums de la época.

 Un gran escéptico lo fue Hippolyte Léon Denizard Rivail, más conocido como Allan Kardec, que llegó a afirmar en un debate sobre “mesas parlantes” con su amigo Fortier: “Creeré lo que me decís cuando lo vea y cuando me hayáis probado que una mesa posee un cerebro para pensar y nervios para sentir, y que pueda convertirse en sonámbula. Hasta entonces, permitidme que no vea en ello más que un cuento.»

 No obstante, el gran trabajo posterior realizado por el insigne espírita lionés analizando y estudiando escrupulosamente el fenómeno, y sobre todo descubriendo la trascendencia que había detrás de las manifestaciones mediúmnicas que le llevó a codificar y estructurar una información de relevancia mundial, venida del plano espiritual, como lo es el espiritismo.

 Por otra parte, está demostrado que existen tres fases o filtros por donde pasan las nuevas ideas ante la sociedad. La primera es la de rechazo frontal; estamos acomodados a nuestras creencias y forma de ver las cosas, por tanto las “innovaciones extrañas”, por así decirlo, las rechazamos de plano. Si esta fase se supera llega otra más dura, la de la argumentación en contra, a veces feroz. Debates descalificando, ridiculizando, argumentando en contra, poniendo a prueba la solidez de la nueva idea. Si también esta fase se supera llega una tercera y última que consiste en su aceptación pacífica y natural. Cómo es de imaginar, los periodos que transcurren entre unas fases y otras suelen ser de bastantes años.

 El tema extraterrestre, como no podía ser de otra manera, también está sujeto a fanatismos y a polémicas, también existen desviaciones del mismo, como iremos comprobando a lo largo de los meses. Hay a quienes no le ven trascendencia ni tampoco relación con la espiritualidad. Otros se quedan en el aspecto fenomenológico y la casuística de los avistamientos; hay quienes dicen que provienen de otras dimensiones, que están aquí pero que desconocemos. El estudio del tema durante bastantes años nos ha llevado a la conclusión de que no es un tema complejo, tan sólo se necesita utilizar la lógica y el sentido común, así como ciertas informaciones para llegar a resultados sustanciales. En cualquier caso, seamos capaces de hacer un esfuerzo para analizar sin prejuicios y con una mente clara un tema cuya trascendencia es, a nuestro juicio, más importante de lo que a simple vista pueda parecer.

J. M. M. C.
© Grupo Villena 2013

CRONICA DE UN ENCUENTRO

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El pasado 1 de mayo se celebró un encuentro, como consecuencia de los acuerdos suscitados en las últimas Jornadas del Mediterráneo. En ellas se estableció la necesidad de buscar momentos y oportunidades para
desarrollar actividades conjuntas, tanto a nivel doctrinario como a nivel de convivencia, que nos permita un conocimiento mutuo entre los distintos grupos espiritas de la zona. Algo que se originó como una propuesta tímida en el Congreso Mundial Espirita en Valencia 2010, ha ido tomando cuerpo a través de los distintos encuentros anuales, denominados del Mediterráneo, como forma de empezar una andadura conjunta para enriquecernos todos.
 
 Y efectivamente, el pasado día 1 de mayo fue una prueba más de la toma de conciencia, por parte de todos los grupos, de la necesidad de compartir, establecer pautas para el futuro, compartir proyectos, y porque no, sentimientos y emociones espirituales con aquellos que nos precedieron y nos amparan desde los planos a los que pertenecen, para que este movimiento espirita español vaya dando pasitos pequeños pero firmes en la consecución de un objetivo bien claro: La fraternidad entre los espiritas como realidad palpable. Y que pueda, al mismo tiempo, servir de invitación al cambio para  todas aquellas personas cansadas de ideas, teorías y buenas intenciones sobre el papel, pero desconocidas en la práctica. Por lo tanto, los espiritas españoles estamos llamados a demostrar, primero con los hechos y después con palabras. “Señores, la fraternidad es posible”.
 
        Alrededor de 70 personas venidas de distintos lugares de la periferia nos reunimos en la ciudad de Villena para compartir una velada agradable y constructiva, cómo así fue. Estuvieron representados grupos de Alicante, Valencia, Cocentaina, Orihuela, Benidorm, etc. Así como particulares y personas que empiezan a conocer esta doctrina y fueron invitadas por miembros de los grupos de su propio entorno.
 
        Se comenzó con una exposición a cargo de un miembro del grupo Villena sobre Espiritismo y sus consecuencias morales. Charla que despertó mucho interés a tenor de las interesantes preguntas que se suscitaron posteriormente. Se concluyó con la presentación y entrega del CD con la obra “El Libro de los Espíritus” para formato epub, compatible con la mayoría de e-readers. Versión con tabla de contenidos, muy recomendable por las características de esta obra, fundamental para los espiritas.
 
     Posteriormente se celebró una comida de confraternización que se prolongó hasta bien avanzada la tarde, donde se pudo intercambiar opiniones y estrechar lazos de amistad, cada vez más sólidos.
 
      En definitiva, una ocasión, a nuestro juicio, bien aprovechada, como las que se proyectan para un futuro próximo, para avanzar en el compromiso y el esfuerzo de buscar momentos y espacios para crecer espiritualmente y demostrarnos unos a otros la buena sintonía y las ganas de compartir.
 
 
GRUPO VILLENA

 

FRATERNIDAD ENTRE  LOS ESPIRITAS

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  A los líderes de la mayoría de religiones, cuando se les pregunta sobre la aspiración máxima a conseguir en el futuro, todos coinciden en una idea; la Fraternidad Universal. Pero la lógica nos lleva a pensar que para conseguir algo así no se puede construir la casa empezando por el tejado, sino sobre unas bases sólidas y fuertes para que las inclemencias del tiempo o los movimientos sísmicos no puedan dañar seriamente al edificio. Por lo tanto, hablar de fraternidad es empezar por uno mismo, esforzándose por la armonización interna, expandiendo y desarrollando esas cualidades innatas sobre nuestra familia, amigos, compañeros de trabajo y también del grupo espiritual; y así sucesivamente hasta donde seamos capaces de alcanzar. Siempre teniendo los pies en el suelo, con realismo y no pretender quimeras o el desarrollo de ideas peregrinas que no conducen a nada práctico y provechoso. 
 
  Vivimos unos tiempos en donde predomina la intelectualidad y el conocimiento, también el exceso de información; apenas le dedicamos tiempo al diálogo constructivo o a la reflexión. La sociedad de hoy día a olvidado y relegado a los últimos lugares de su existencia el cultivo de las cualidades innatas del ser humano como son la bondad, la tolerancia, la comprensión, la caridad, etc. Decimos que no tenemos tiempo, que estamos muy preocupados y ocupados por el día a día, sin embargo nos sentimos cada vez más vacíos, los conflictos se acumulan y acabamos refugiándonos en el susodicho conocimiento y en la intelectualidad. Hay que salir de ese círculo vicioso ampliando las miradas y los horizontes. Nos hemos olvidado que formamos parte de un todo y que nos necesitamos los unos a los otros para seguir adelante. 
 
El Evangelio nos dice: “No se enciende una candela para ponerla debajo del celemín; mas se pone sobre el candelero para que alumbre a todos los que están en la casa” (San Mateo; cap. V, v.15). Cómo comentábamos anteriormente, todos poseemos cualidades, el ejercicio y desarrollo de las mismas nos acercan a nuestro destino y nos llenan de satisfacción interna y de plenitud. Pero para ello necesitamos espacios y un tiempo para ello; en una palabra: “darles la importancia que merecen”. Es a través de la CONVIVENCIA donde podemos trabajar las cualidades y el entendimiento mutuo. No hay mayor satisfacción para el espíritu que el sentirse útil a los demás y demostrar que lo que se ha aprendido tiene un sentido real y palpable. Del mismo modo, compartir experiencias entre los distintos grupos nos enriquecen; no hay que confundir con la falta de humildad. Aquellas cosas que funcionan bien, que dan buenos resultados no son para ocultarlas como dice la cita evangélica mencionada, sino para exponerlas o mostrarlas por si puede ser de ayuda a alguien. 
 
  Tampoco podemos esperar a que sean las instituciones o los organismos oficiales los que convoquen o promuevan iniciativas. Hemos de ser los propios componentes de los distintos grupos espiritas los que tomemos conciencia de esta realidad inaplazable para que nos pongamos a trabajar en la búsqueda de momentos y de espacios de encuentro, desarrollando actividades, no sólo de carácter intelectual y doctrinario sino sobre todo, que propicien el acercamiento entre personas que permitan la creación de unos lazos de amistad y cariño tan necesarios en los tiempos actuales. Respetando las pautas de trabajo y la idiosincrasia de cada grupo; o dicho de otro modo; la diversidad no puede ser nunca un problema. Al mismo tiempo, desarrollando un conocimiento mutuo que nos permita allanar el camino para trabajos conjuntos futuros en un clima de cordialidad y sinceridad. En definitiva, dando ejemplo, primero entre nosotros y demostrando que el Espiritismo no es un bello ideal a añadir a la larga lista de creencias con buenas intenciones pero sin consecuencias prácticas. 
 
   El Evangelio también nos lo deja bien claro: “De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros” Juan 13:35. Hay que salir de los debates estériles, también de la comodidad y trabajar sobre lo verdaderamente importante; la unión y el entendimiento mutuo, con buena voluntad por parte de todos y alegría. Sobre esto último comentaba recientemente María Luisa incansable trabajadora espirita: “El espiritismo es serio pero no triste”. 
 
  Y por último recordar que la mejor garantía de autenticidad y de veracidad de una doctrina es demostrando con el ejemplo que es capaz de hacernos mejores. Si no nos esforzamos y no lo trabajamos nos quedaremos en la superficialidad de las ideas que, como muchas otras, circulan por doquier sin ninguna consecuencia práctica. Eso sí, a la espera de que sean otros espiritas preclaros, en el futuro, los que retomen la esencia del verdadero trabajo espiritual, siguiendo el curso inexorable de la evolución. Por lo tanto, no dejemos escapar esta importante y hermosa oportunidad que se nos brinda. Capacidad y conocimiento no nos falta. 
 
 
 
J.M.M.C
© Grupo Villena 2013.

LA DONACION DE ORGANOS  (2ª Parte)

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Vamos a comenzar relatando el caso espectacular del neuropatólogo soviético George Rodonaia. En 1976 sufrió un accidente de coche y fue declarado muerto. Lo dejaron durante “tres días en el depósito de cadáveres hasta el momento en que un
médico le práctico una incisión en el abdomen para practicarle la autopsia, en ese momento empezó a tiritar, tras lo cual fue trasladado rápidamente a un hospital donde se recuperó pasados algunos meses. Había sido hasta ese momento ateo declarado y tras dicha experiencia, en la cual narra una serie de vivencias desde el otro lado, cambió completamente su percepción de la vida y del Mas Allá. Falleció en octubre del año 2004.
 
Este caso tan espectacular como muchos otros posteriores, nos demuestran que no hemos avanzado lo suficiente como para tener una seguridad total sobre el momento de la muerte. Tenemos la aportación innegable de los avances científicos que sobre todo estas últimas décadas le han dado un impulso extraordinario a la medicina, no obstante existen elementos de carácter espiritual que son decisivos, pero no ponderables por la ciencia ortodoxa actual.
 
Empezaremos diciendo que el ser humano está compuesto por varios elementos, básicamente tres: Cuerpo biológico, periespíritu y el alma.
 
El cuerpo humano es lo visible y conocido por todos; por otro lado está el espíritu o alma, también llamado consciencia, que se manifiesta a través del vehículo material, sin embargo hay que constatar que su manifestación no puede ser directa, necesita de un cuerpo intermedio, semi-material que permita su manifestación. Su forma es muy semejante al cuerpo físico pero como decimos es semi-material. El espíritu no se encuentra dentro del cuerpo como en una jaula, irradia y tiene una cierta autonomía, pero mientras está encarnado se encuentra unido por el denominado CORDON DE PLATA. Este elemento es fundamental, puesto que mientras ese cordón que une cuerpo con espíritu no se rompe “la muerte no es real, no se ha producido”, o lo que es lo mismo, el espíritu no se libera totalmente y sigue unido a la materia aunque el corazón haya dejado de latir o el electroencefalograma marque nula actividad.
 
No podemos pasar por alto lo que se denomina como  “memoria trasplantada”. Este es un fenómeno que está desconcertando a la comunidad científica. Se trata de casos sobre pensamientos y sentimientos transferidos, por así decirlo, del donante al paciente trasplantado, trasladando por medio de ese órgano, generalmente el corazón, parte de la idiosincrasia del donante. Lo cual supone una prueba de que cuerpo y espíritu interaccionan.
 
El mes pasado hablábamos de procesos. La muerte es un proceso que requiere de tiempo, varía de unos casos a otros, a veces de una manera muy grande, no obstante el mínimo requerido es el de tres días. Por cierto, esto es algo respetado, asumido y aceptado en otras culturas y religiones. Pues bien, ese es el periodo que necesita el espíritu para realizar, por decirlo así, una asimilación de experiencias, un trasvase de información muy importante para el futuro del espíritu, que empieza una nueva etapa en su evolución. Si este proceso tan delicado se altera antes de tiempo por manipulación del cuerpo, el espíritu se puede encontrar con una perturbación muy grave pues el espíritu va a “notar  y sufrir cualquier alteración, y le va a traer consecuencias negativas para su futuro.
 
En todos los casos va a jugar un papel fundamental el nivel evolutivo del ser. Es decir, que cuanto mayor sea la espiritualidad de la persona, los lazos con el cuerpo se desprenderán con mayor celeridad. Concretamente, si se da la circunstancia de una extracción de órganos a personas espiritualmente bastante avanzadas, la Asistencia Espiritual Superior  interviene para separarlos rápidamente del cuerpo y que el espíritu no sufra lo más mínimo. Por otra parte, aquellos que han estado pegados a los vicios y pasiones su desprendimiento será más lento y costoso. 
 
Consideramos que estas valoraciones pueden chocar con las creencias o la conciencia de muchos. Respetamos todas las opiniones y decisiones que libremente cada cual desee tomar, tampoco pretendemos infundir miedo, pero sería una falta de responsabilidad grave por nuestra parte omitir unas informaciones recibidas por distintos medios. Por un lado, las “experiencias cercanas a la muerte”, ampliamente investigadas y estudiadas, en las que los pacientes perciben lo que ocurre en su entorno, visto desde fuera del cuerpo pero vinculado a él. Y también a través de la aportación  del fenómeno de la mediumnidad; (la capacidad de percibir la realidad extra física). Personas serias, con distintas facultades mediumnicas y que nos van aportando informaciones sobre esa realidad insoslayable.
 
También distintas filosofías, como es la espírita nos aporta informaciones como recoge la obra “El Libro de los Espíritus” parágrafo 155a.- “El alma se libera gradualmente y no se escapa como el pájaro cautivo que gana de súbito la libertad. Esos dos estados se tocan y se confunden; así el Espíritu se libera poco a poco de sus lazos, que se desatan y no se rompen.”; también en el parágrafo 157.- “Con frecuencia el alma siente como se desatan los lazos que la unen al cuerpo, y entonces hace todos los esfuerzos en romperlos completamente. Separada ya en parte de la materia, ve el futuro descorrerse ante ella y se alegra, por anticipado de la situación de Espíritu.”

Por desgracia, todavía no existen los avances científicos que permitan la extracción de los órganos pasados esos tres días, pero por otro lado, existen en la actualidad progresos muy significativos en  bioingeniería y nanotecnología aplicados en  medicina, que están permitiendo el trasplante de órganos artificiales, como los realizados recientemente por científicos en Suecia. Se trata de un trasplante de una tráquea artificial germinada por las propias células madre del paciente. Un joven estadounidense de 30 años, tenía un tumor en la tráquea en etapas avanzadas que había sido clasificado como inoperable. En la actualidad se recupera favorablemente. Y esto es sólo el principio.
 
El mes pasado hablábamos también de la “donación de órganos en vida”. En estos casos, el deterioro que sufre tanto el cuerpo físico como los cuerpos intermedios (periespíritu, etc.);  se recuperan y equilibran en corto espacio de tiempo y no entraña riesgo alguno para el devenir del espíritu.
 
Por último, debemos considerar con amplitud el sentido de la vida. Qué función cumple tanto la salud como la enfermedad y si esta última nos puede aportar alguna enseñanza importante. También comprender la muerte, no como un final sino como el principio de algo diferente que nos libera y traslada a otra dimensión esperanzadora, como nos transmiten los seres que, “temporalmente” han estado allí mientras los cirujanos trataban de recuperar su vida física.
 
Comprender también el poderoso valor del pensamiento positivo. Está demostrado que una vida mental y emocionalmente equilibrada, luchando contra los defectos morales: orgullo, egoísmo, resentimiento, odio, etc. Sustituyendo esas taras por amor, comprensión, perdón y altruismo; influyen poderosamente sobre las células sanas vigorizándolas y también sobre las que están enfermas regenerándolas hasta conseguir muchas veces la curación plena, casi milagrosa. Se trata de un ejercicio mental saludable, y recomendado cada vez  más por los especialistas que lo han podido corroborar.
 
Por lo tanto, debemos perder el miedo a la muerte. Hemos de investigar para aclarar todas aquellas dudas que tengamos al respecto, y de ese modo, a la hora de tomar una decisión, sea la que en pleno conocimiento y en conciencia, consideremos que es lo mejor tanto para nosotros como para los demás.
 
 
J.M.M.C.
 
© Grupo Villena 2013
 

LA DONACIÓN DE ORGANOS  (1ª Parte)   

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  Los avances tecnológicos y científicos nos han llevado a considerar posibilidades que en otra época eran imposibles. Hoy día esta bastante aceptada la donación de órganos como una opción más de las que existen para ser solidarios con los demás;

sobre todo cuando consideramos que una vez hemos dejado de existir, ya no importa el destino de unos elementos del cuerpo que ya no nos van a ser útiles, pero al mismo tiempo lo pueden ser para otras personas que están pasando momentos de salud muy delicados y difíciles. No obstante existen informaciones contrastadas sobre los procedimientos de actuación que la mayoría de la gente desconoce y que no se las plantean cuando, de buena fe, pretenden donar sus órganos. 
 
  En esta primera parte del tema nos centraremos en dichos protocolos así como posibilidades actuales de donación. Sin embargo, hemos de valorar seriamente el concepto de “muerte” desde el punto de vista científico-material y desde el punto de vista espiritual, pues difieren extraordinariamente como iremos explicando a lo largo de estos dos artículos. 
 
  Existen dos grandes alternativas; hacer las donaciones en vida o después de muerto. Las que son en vida ofrecen numerosas ventajas ya que, tras el exhaustivo análisis y meticuloso estudio del donante, el órgano que se va a trasplantar es el mejor posible. Por lo general suele ser un segmento hepático o riñón compatible con el receptor. En estos casos el mérito es aún mayor pues el “buen samaritano” como se suele denominar, es plenamente consciente de su entrega y sacrificio, a sabiendas del riesgo (pequeño por lo general) en la calidad de vida que le pueda aguardar en el futuro. Este es un gesto muy especial motivado generalmente por casos cercanos de familiares o personas muy queridas enfermas y con alto riesgo para sus vidas. 
 
  Sobre las donaciones después de muerto las posibilidades se amplían: Hígado, corazón, riñones, páncreas, pulmones, partes del intestino. Sin embargo y con el debido respeto a todas las opiniones y opciones personales, es en este punto donde no siempre existe una información clara y definitiva que nos aporte seguridad a la hora de tomar una decisión; ya no sólo desde el punto de vista espiritual (que explicaremos más adelante) sino también científico. También hay que añadir que al receptor no se le garantiza una expectativa de vida normal así como la necesidad de chequeos médicos exhaustivos durante el resto de su vida. 
 
  Vayamos por partes; el paciente que ingresa en el hospital, bien sea por enfermedad o accidente grave, desde el momento en que se le diagnostica la muerte cerebral pasa a ser un donante potencial. Si el propio paciente lo dejó por escrito o la familia autoriza se activa el protocolo para la extracción de los órganos que están sanos. A partir de ese momento se mantienen las constantes vitales en funcionamiento del “muerto” y se le aplica anestesia general para la extracción. La pregunta es obvia, ¿cómo es posible que a una persona muerta se le pueda mantener en vida, aunque sea artificial, y se le aplique anestesia general para la extracción? ¿Cómo puede ser considerado alguien como muerto cuando cerca del 100% de su cuerpo permanece aún caliente, indemne y supuestamente funcional? ¿Equivale la muerte cerebral a la muerte real? 
 
  ¿Cómo es posible que a “pacientes embarazadas” declaradas cerebralmente muertas se les pueda mantener con vida hasta que dan a luz a niños vivos y sanos? ¿Puede una muerta dar a luz? ¿Se puede decir que alguien esta muerta como persona pero no biológicamente? Como dice el cardiólogo holandés Pim Van Lommel: “La vida y la muerte no pueden solaparse. Una persona está viva o muerta, pero nunca las dos cosas a la vez”. 
 
  Cuando hablamos del “proceso de la muerte” significa que tiene fases, y que se pueden prolongar durante días o semanas. Como es lógico, la extracción quirúrgica de los órganos no sólo altera ese proceso bruscamente sino que puede tener consecuencias graves; por lo general, desconocidas para la mayoría de personas que no tienen un conocimiento espiritual. 
 
  Obviamente para quienes creen que después de esta vida no existe nada este debate puede parecerles estéril, sin embargo están registrados bastantes casos de pacientes que han sido diagnosticados como muertos cerebralmente o en coma irreversible y no obstante se han recuperado, lo cual demuestra que todavía no hemos avanzado lo suficiente como para realizar un diagnóstico definitivo 100%. La prueba radica en que a medida que los científicos avanzan en el estudio y profundización de este tema, cada vez existen mayores dudas razonables sobre la línea divisoria entre la vida o muerte. Otro dato a significar es que dependiendo del lugar del mundo en el que nos encontremos el concepto de muerte cerebral puede diferir. 
 
  Las investigaciones de numerosos científicos como el que hemos mencionado anteriormente así como Raymond Moody, o la doctora Elisabeth Kübler Ross por citar los más populares, han estudiado las denominadas “Experiencias Cercanas a la Muerte”. Miles de pacientes que habían sido declarados clínicamente muertos y que posteriormente se habían recuperado; narrando vivencias fuera del cuerpo mientras los médicos trataban de reanimarlos, llegando a la conclusión de que hay algo que sobrevive al cuerpo; algunos le llaman “consciencia” otros le llaman “alma”. Para llegar a este punto han necesitado una mente abierta y han debido de superar las barreras que suponen los prejuicios materialistas establecidos sobre la Vida y el Mas Allá, ante una realidad tozuda que en lugar de alejarlos de las tesis espiritualistas les han acercado inexorablemente a ellas. 
 
  Por otra parte, la ciencia nos permite otra alternativa como es LA DONACIÓN DE TEJIDOS. Esto es posible aunque el cuerpo lleve 24 horas en el depósito. Incluye piel, córneas, válvulas cardíacas, segmentos vasculares (arterias y venas), huesos, tendones, cultivos celulares, etc. Pero también choca frontalmente con las leyes espirituales que nos rigen. La más importante y fundamental, la necesidad de mantener durante al menos tres días el cuerpo sin alteraciones para que el proceso de la muerte, o también llamado “desencarnatorio” se produzca de un modo natural, ya que intervienen factores y elementos que no son mensurables por la ciencia académica actual. Sobre esto último ahondaremos también en el próximo artículo. 
 
  Por lo tanto, como hemos visto a lo largo de esta exposición la donación de órganos no es un tema baladí, lo hemos de estudiar y analizar seriamente desde todos los ángulos para que, sea cual sea nuestra decisión, la tomemos con pleno conocimiento para afrontar las consecuencias. 
 
  Vamos a concluir esta primera parte con algunos pensamientos del propio cardiólogo Pim Van Lommel al respecto: “Nos deberíamos plantear el verdadero significado de la enfermedad y del miedo a morir”. “Es científicamente imposible determinar hoy por hoy con exactitud cuándo la vida ha abandonado el cuerpo” “No todo aquello que es médicamente posible es automáticamente necesario o tiene sentido”. “¿Cuál es la relación entre cuerpo, alma y mente? 
 
  Continuaremos desarrollando este tema el próximo mes.
J.M.M.C.
Bibliografía recomendada: “CONSCIENCIA MÁS ALLÁ DE LA VIDA” (Pim Van Lommel)

EL PASE MAGNETICO

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Alocución
 
            El Mundo Espiritual Superior en consonancia con las leyes de Dios, actúa constantemente en nuestro mundo ayudando tanto a los espíritus encarnados como a los desencarnados vinculados al planeta, en un acto de caridad, amor y solidaridad constante.
            Ellos utilizan todas las capacidades a su alcance, las que les otorga nuestro Padre para desarrollar su trabajo con eficacia y perfección. En función de su grado de adelanto y especialización desarrollan unas funciones u otras. Siempre bajo el amparo y la supervisión del Maestro Jesús que dirige los destinos y la evolución de este planeta.
            Si tenemos en cuenta el nivel espiritual de nuestro mundo, y que se encuentra en la última fase de “Mundo de Expiación y Prueba”, nos daremos cuenta que los espíritus que estamos encarnados en él, salvo raras excepciones, no poseemos todavía esas aptitudes superiores ni el nivel espiritual que nos permita desarrollar un trabajo conjunto, cien por cien en consonancia con los hermanos espirituales superiores del “otro lado”. Bastante tenemos con atender a nuestras deficiencias morales, superando imperfecciones que retardan nuestra elevación, e ir aprendiendo y superando las pruebas que la vida nos tenga preparadas.
            La mediumnidad viene en nuestro auxilio, es una concesión provisoria, acordada antes de encarnar para que esos hermanos superiores hagan un trabajo a través nuestro, ellos progresan y nosotros rescatamos con esas obras de caridad y amor deudas del pasado. Empero no significa que ellos no  puedan hacer su trabajo sin el concurso material de los médiums. Lo han hecho siempre, pero la misericordia divina permite una pequeña e imperfecta colaboración de los espíritus encarnados muy endeudados.
            El pase magnético es uno de los métodos de auxilio espiritual que se desarrollan en la actualidad con bastante asiduidad. Sin dudar un instante de la buena voluntad y predisposición de quienes lo realizan, quizás deberíamos plantearnos si hoy día cumple al cien por cien con  la función que le corresponde.
            Hemos comentado anteriormente que los Planos Superiores hacen su trabajo, ellos saben de las necesidades reales de las personas y aquello que es más necesario en cada momento, nosotros no, puesto que desconocemos la naturaleza y el fin último de las vicisitudes y pruebas de la vida. Tan sólo nos queda rogar y pedir a lo Alto ayuda espiritual para quien lo necesita. En ese aspecto sí que podemos ser de gran ayuda, pero el resto, el trabajo verdaderamente importante lo hacen los Seres Superiores.
            Por desgracia, y por herencia de costumbres del pasado, muchas veces el pase se trivializa y se convierte en una práctica banal. Se dan pases a personas que realmente no lo necesitan, pero tienen costumbre de ello.
            No hay que olvidar que el pase magnético considerado como espírita, no otra cosa, es aquel que es mixto; es decir, aquel que proviene de la parte espiritual en combinación con los fluidos del pasista. Este es, sin duda, el más eficaz y para el que se requiere una buena preparación en todos los sentidos; tanto de conocimientos espirituales, como una buena técnica y sobre todo una elevada moral.
               Con una actitud positiva, armónica, solidaria, de oración, de vigilancia interior, etc.,  podemos contribuir para que atraigamos a la parte espiritual positiva y que ellos hagan su trabajo de limpieza energética con aquellos rezagados (desequilibrados) o que  se encuentren desarmonizados porque, por ejemplo, hayan tenido un mal día.
            Hemos de alejarnos de la cultura del intervencionismo, nadie está capacitado por sí solo para limpiar energéticamente a nadie, ni tampoco para fluidificar unilateralmente agua para ayudar a alguien.  Siempre son los Hermanos Superiores los que hacen ese trabajo. Quien diga lo contrario está engañando a otros y se está engañando a sí mismo.
            En la obra LA OBSESION – EL PASE – EL ADOCTRINAMIENTO»  del autor espirita J. Herculano Pires se encuentran reflexiones como las que  a continuación reproducimos:
                  ”Nos juzgamos capaces de hacer aquello que no nos corresponde hacer. Queremos dirigir, orientar los fluidos espirituales como si fuesen corrientes eléctricas y manipularlos como si su aplicación dependiese de nosotros.”
                  ”Se  ruega la asistencia de los Espíritus ¿con qué derecho se pone después en el lugar de ellos?”
                  “La técnica del pase no nos pertenece a nosotros sino exclusivamente a los Espíritus Superiores. Sólo ellos conocen la situación real del paciente. Las posibilidades de ayudarle a la vista de sus compromisos y pruebas, la naturaleza de los fluidos que el paciente necesita y así sucesivamente.”
                  “Las experiencias espiritas sensatas y lógicas, en todo el mundo, desde los días de Kardec hasta hoy, han demostrado que más vale una oración silenciosa, a veces en ausencia y sin conocimiento del paciente….”
                  “Los espíritus realmente elevados no aprueban ni enseñan esas cosas, sino la plegaria y la imposición de manos.”
            Es loable la predisposición a ayudar al semejante sin olvidar que cada cual ha de aprender también a ayudarse a si mismo. En la mayoría de los casos, es desde la insatisfacción interior donde nos podemos dar cuenta en qué podemos estar fallando, y no utilizando el recurso fácil de que otros “nos armonicen” y nos ayuden sin poner nada de nuestra parte. Esto es algo que desde lo Alto perciben con total claridad.
            En definitiva y como conclusión; es un acto de caridad ayudar al semejante, pero teniendo muy clara  la posición y las capacidades reales que poseemos, bien sea la oración, la imposición de manos, etc.; el resto lo hace de forma magistral y perfecta el Mundo Espiritual Superior. ¡No intentemos suplantarlos!
 J.M.M.C
 
© Grupo Villena 2012
           
“Kardec agrega un tercer nivel de energía que es el Espiritual por excelencia. En este caso, no existirá ninguna necesidad de un instrumento físico. Los Espíritus proyectan directamente las energías sobre los necesitados”
 
Divaldo Franco&Raul Teixeira