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GRATITUD

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Esta hermosa palabra, pocas veces analizada en el mundo actual, abarca un significado profundo que es reflejo permanente del progreso evolutivo del ser humano. Decimos esto porque, solamente aquel que avanza y eleva su espíritu hasta metas inalcanzables para otros, comprende e interpreta correctamente su sentido más genuino.

La palabra gratitud expresa no sólo un deseo, un sentimiento, una retribución o un reconocimiento. En sentido espiritual es mucho más que eso. La gratitud, es la expresión permanente que deberíamos mantener todos los días de nuestra vida, desde que amanece hasta que nos retiramos a descansar.

Gratitud por la vida que se nos ha concedido. Gratitud hacia aquellos con los que venimos a la tierra, gratitud para aquellos que nos precedieron y aquellos que nos engendraron. Gratitud por nuestra salud y nuestra enfermedad. Gratitud por el mundo y la naturaleza. Gratitud por nuestras pruebas y expiaciones. Por los reveses de la vida, por las contrariedades, por las aflicciones y sobre todo por las bendiciones, por las dádivas recibidas, por los talentos con que se nos ha engalanado, por la inteligencia de la que se nos ha dotado, por las cualidades que incorporamos, por las fortalezas que adornan nuestro carácter, etc.

Es difícil entender quién es el destinatario de nuestra gratitud sino mantenemos una relación de humildad y altruismo para con quienes nos rodean. Cuando somos conscientes de la importancia de la trascendencia de la vida humana, hemos de comenzar agradeciendo la oportunidad de vivirla, experimentarla, disfrutarla o sufrirla. El azar es la ignorancia respecto las leyes que rigen las causas y el origen de la vida y del ser humano. No existe el azar, como tampoco la casualidad.

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«El amor desecha el temor, y la gratitud vence el orgullo.»

Louisa May Alcott (Escritora)

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Así pues, nuestro primer sentimiento de gratitud debe ir dirigido hacia la causa primera que nos ha permitido vivir y que ha creado el universo y la propia vida. Esta inteligencia suprema llamada Dios debe ser el destinatario de nuestra gratitud cada día, en cada instante. Máxime, al saber que estamos creados a su imagen y semejanza en lo espiritual, dotados de inmortalidad, investidos en germen, de sus atributos de perfección y felicidad hacia los que estamos destinados mediante nuestro propio esfuerzo.

La grandiosidad de su obra, exterior e interior. Universos físicos y espirituales; seres destinados al amor y la plenitud, dueños de su propio destino, es lo que somos. Y todo ello lo debemos a esa inteligencia y causa primera cuya naturaleza principal es el Amor que impregna toda su creación. Con ello comprendemos cuanto le debemos, cuanto tenemos que agradecer, y con ello elucidamos que, es en nuestro interior donde reside nuestro Dios interno, esa chispa divina destinada a la felicidad y el amor, capaz de resistir cualquier turbulencia, cualquier dolor, cualquier aflicción.

Pues bien, esa chispa divina, constituida de la misma esencia que su creador, no está limitada por el tiempo ni por el espacio; no puede detenerla nadie, tanto es así que, cuando permanece encerrada en una materia física durante unos años, vive unas experiencias para retornar de nuevo a su auténtica libertad, a su auténtico estado, el estado espiritual.

Nuestra gratitud por la inmortalidad; por el amor, por el destino hacia la felicidad, debe ser perenne, permanente, auténtica y sumisa, pues la sumisión es un acto de humildad no de esclavitud; con ella reconocemos a la grandiosidad cósmica que ha creado este universo y con él a nosotros mismos al formar parte de él. Obedeciendo su voluntad nos alejamos del orgullo, de la vanidad, de la egolatría y del narcisismo que nos sumerge en la irrealidad de la ignorancia al creernos superiores a lo que verdad somos. Es más, lejos de lo que pueda pensarse, «la obediencia es el consentimiento de la razón» y el orgulloso-egoísta nunca podrá ser obediente.

Alguien argumentará; ¿porqué mostrar gratitud ante el dolor o el sufrimiento?. Porque en la comprensión de las leyes que rigen el proceso evolutivo del ser humano, se comprende con facilidad que, el sufrimiento no es arbitrario, nadie sufre nada que no merezca o no necesite; salvo cuando nosotros mismos nos infringimos dolor en un acto de irresponsabilidad inútil que nunca es agradable a Dios. «La resignación es el consentimiento del corazón» y el cobarde no puede ser resignado.

Con frecuencia, las causas del sufrimiento son deudas de un pasado delictuoso que hemos de saldar con la ley de la justicia divina. Recordemos «la siembra es voluntaria, la cosecha obligatoria». A veces el dolor es motivo de una prueba que el propio espíritu solicita antes de encarnar para fortalecerse ante la adversidad; para crecer espiritualmente. En estos casos es una necesidad que se tiene por la carencia de determinados atributos; y el espíritu valiente, que así lo comprende, se compromete a tal prueba con tal de avanzar y conquistar esas nuevas fortalezas que le abrirán la puerta de la felicidad el día de mañana.

De una u otra forma, sea por deudas del pasado, o por pruebas que nos imponemos a nosotros mismos, hemos de dar gracias a Dios por permitir que el sufrimiento nos ayude a conseguir nuestros objetivos; o bien saldando lo que debemos por nuestros errores de vidas anteriores o por cumplir con una difícil prueba que nos hará resistentes ante las dificultades. Esta «resiliencia», consolidará nuestro espíritu con mayores aptitudes, con una fortaleza extraordinaria para reaccionar correctamente y con seguridad ante el dolor, adoptando la actitud adecuada que nos permita sobreponernos a la dificultad.

Gratitud siempre. Es un recurso psicológico utilizado también para avanzar en la vida con determinación. Hay personas que viven atrapadas en su pasado y no saben aceptar, vivir o entender las dificultades por las que pasaron; con la gratitud y el perdón se solucionan todas estas taras que vuelven a recolocar al ser humano en el presente; viviendo el ahora, y no atormentándose con un pasado que pudo ser y no fue o con el recuerdo de experiencias negativas que le perturban y no le dejan avanzar.

La gratitud por lo vivido, aunque sean experiencias negativas ya superadas hay que tenerlas siempre en nuestra mente. Pues todo puede utilizarse en beneficio del crecimiento personal, aunque hayan sido experiencias amargas o aflicciones dolorosas.

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«Un sólo pensamiento de gratitud hacia el cielo, es la oración más perfecta.»

Gotthold Ephraim Lessing (Literato Alemán)

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Si el sentido de la vida es trascender, nuestro paso por la misma ha de ser igualmente agradecido, pues sólo se trasciende con responsabilidad y con gratitud por la comprensión de lo que somos y de lo que hemos venido a realizar. Los ejemplos los tenemos por millares; personas en la más absoluta indigencia, en la más terrible ignorancia o carentes de cualquier recurso que la vida pueda ofrecerles se muestran agradecidos a pesar de todo, por la oportunidad de vivir, de realizarse, de vivir la experiencia que la vida les reporta.

Curiosamente estas personas, muestran grados de sacrificio y resignación muy elevados, sin importarles en demasía las condiciones precarias, las taras físicas, psicológicas o mentales que puedan sufrir, el desamparo que a veces experimentan. Lo que nos sorprende es precisamente su fortaleza y gratitud por todo aquello que les rodea; aunque sea algo insignificante para nosotros, pero para ellos, alcanza dimensiones de auténtica felicidad que refuerzan su fe y su confianza en un futuro mejor, ayudándoles a sobrellevar las penurias diarias con auténtica valentía y esperanza en un cambio hacia mejor.

Lamentablemente, nuestro orgullo y egoísmo no nos hace mirar hacia atrás, sino sólo hacia delante, hacia a aquellos que se supone viven mejor que nosotros, que lo tienen todo, que todo lo material encuentran a su alcance. Nunca reparamos en el hecho de que a aquel que más se le otorga, más obligación tiene de cumplir, de trabajar, de responder ante las leyes divinas de la mejor forma. Si comenzamos por agradecer la vida a Dios, y seguimos con la gratitud hacia nuestros compañeros de viaje en la tierra, mediante una actitud de auténtica amabilidad, afecto y empatía, estamos sembrando el campo de nuestra felicidad presente y futura.

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«Un hombre orgulloso rara vez es agradecido, porque piensa que todo se lo merece.»

Henry Ward Beecher (Orador y clérigo congregacionalista norteamericano)

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Los amigos, familiares, personas que nos rodean, etc., deben ser también objeto de gratitud; pues aunque ellos no sean conscientes de ello, si prestamos atención, pueden ayudarnos a mejorar y crecer espiritualmente, a veces con actitudes aflictivas que nos ponen a prueba y que hemos de saber interpretar para convertirlas en herramientas de apoyo al crecimiento de nuestras fortalezas internas. Cuantas veces una relación familiar difícil se convierte en una prueba de fortaleza, resignación y abnegación.

Siempre que sepamos bien interpretar el papel que cada uno de nosotros ocupamos, cual es nuestro compromiso, y la mejor forma de actuar ante las leyes divinas en lo tocante a las relaciones con nuestros familiares de la tierra, podremos aprovechar la experiencia para progresar internamente. Una veces aceptando humildemente las relaciones difíciles, las pruebas aflictivas con nuestros seres queridos, siendo ejemplo de resignación, de consuelo, de esperanza, apoyando siempre, y agradeciendo siempre a Dios la dificultad de las pruebas que nos ha puesto en el camino, pues comprendemos que no sólo son necesarias para nuestro progreso y desarrollo espiritual, sino también para aquellos que junto a nuestro lado han venido a experimentar y vivir estas situaciones.

En otras ocasiones ocurrirá justo al contrario, aceptando y agradeciendo la ayuda que nos brindan, la mano amiga que nos sujeta ante la desesperación, el amor entregado y sin retribución con que nos tratan aquellos que nos aman, aquellos que nos quieren y que sufren por nosotros ante nuestra ceguera espiritual, ante nuestras tendencias auto destructivas, ante nuestra ignorancia sobre la vida y su trascendencia. Es tanto lo que la vida nos ofrece que solamente debemos «prestar atención al milagro que supone vivir», experimentar, amar y sufrir, relacionarnos y aprender constantemente.

Antonio Lledó Flor

©2015, Amor, paz y caridad

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«Acrecentar la gratitud sobre los hechos buenos del pasado intensifica los recuerdos positivos, y aprender a perdonar ofensas de épocas anteriores reduce la amargura que impide la satisfacción»

Libro:»La Auténtica Felicidad» – Dr. Martin Seligman (Fundador de la Psicología Positiva, Presidente de la A. Psicológica Americana)[/infobox]

TRASTORNOS DE PERSONALIDAD: «LA FALACIA DEL CEREBRO»

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Trastornos de personalidad: "La falacia del cerebro"

Continuando en la línea de las enfermedades y la salud que tienen que ver con la psique y la mente humana; no sólo es la obsesión, una grave alteración de la salud que es preciso comprender en su origen para subsanar, tal y como vimos en el artículo del mes pasado; existen a su vez diversos trastornos de la personalidad del individuo que tienen un origen espiritual y externo al individuo, y que a veces confunde a los profesionales que tratan este tipo de trastornos.

Actualmente; son enormes las repercusiones que está teniendo en todo el mundo el sobre-diagnóstico de la enfermedad mental y la excesiva medicalización de los pacientes. Esto, unido a los intereses espurios de las grandes compañías farmacéuticas, su forma de obrar impunemente fomentando el uso y abuso de sus productos en la población, y contando para ello con la colaboración de organismos como la OMS (a la que financian) y de multitud de profesionales de la enfermedad mental, han hecho repensar a muchos científicos honestos cómo y dónde situar el diagnóstico adecuado:

«La industria farmacéutica causa más muertes que los cárteles de la droga»

Dr. Allen Frances Catedrático Unv. Durham – Dtor. del Manual de la Psiquiatría USA (DSM)

El DSM se empezó a utilizar, a juicio de Frances, de forma incorrecta para hacer explotar la burbuja de la inflación diagnóstica y la medicación. Hoy, sobre todo en EEUU, las cifras son preocupantes: el 20% de las personas toman un medicamento psiquiátrico a diario y una cuarta parte de la población tiene un diagnóstico de enfermedad mental (80 MM )

Desde hace algunas décadas, la lucha encarnizada que sostienen los psiquiatras norteamericanos con los neurólogos a instancias de la determinación de la enfermedad mental es pública y manifiesta. El Dr. Daniel Drubach, neurólogo y psiquiatra de la Clínica Mayo en USA manifiesta:

A)»Después de muchos años de investigación, no sabemos prácticamente nada sobre la esquizofrenia, ni se ha encontrado patología específica al respecto.»

B)»Analizando el cerebro comprobamos la gran diferencia entre enfermedades mentales (esquizofrenia, epilepsia, depresión) y las enfermedades degenerativas (alzheimer, demencias,); sólo vemos trastornos y cambios en el cerebro de los pacientes con demencia y no con trastornos mentales

ESTO DEMUESTRA LA FALACIA DE QUE EL CEREBRO DE LOS ENFERMOS MENTALES PRESENTA DEFICIENCIAS O TRASTORNOS.

C)»La esquizofrenia es una enfermedad que sirve a los psiquiatras para etiquetar y estigmatizar a las personas, en base a diagnósticos sin análisis, obligando al paciente a ingerir drogas psiquiátricas, con la consecuente destrucción de vidas y familias»

De todo esto el Dr. Drubach deduce como hechos demostrables lo siguiente:

1.- Los trastornos psiquiátricos o mentales no son enfermedades reales, que requieran tratamiento médico.
2.- No hay pruebas científicas de que los fármacos psiquiátricos resuelvan o curen ningún problema mental.
3.- Estos fármacos ocultan los síntomas y producen efectos secundarios, causando dependencia y adicción.
4.- La mayoría de los problemas mentales son causados por enfermedades físicas y subyacentes.
5.- Existen opciones que no precisan la administración de drogas psiquiátricas salvo en los casos de angustias mentales o psicológicas.


«Ninguno de los criterios utilizados por los psicólogos o psiquiatras para determinar la salud mental utiliza la bondad o la virtud. La persona sana para ellos es la que ve las cosas tal cual son. Pero en esto se ha probado que el autoengaño es común entre aquellos que dicen ser más felices. La exagerada autoestima les impide ver las cosas como son, volviéndolos más vulnerables al desengaño la desilusión y la arrogancia.»

OWEN FLANAGAN (Catedrático de Filosofía, Psicólogo y Neurobiologo. Univ. De Duke)

Después de esta introducción necesaria, vayamos al enfoque de las ciencias del espíritu sobre los trastornos y enfermedades mentales. En la mayoría de los casos los trastornos mentales son «enfermedades de alma», salvo los causados por enfermedades físicas, traumatismo craneal, drogadicción, sífilis, o enfermedades infecto-contagiosas. Estas enfermedades de la psique evidencian distintos orígenes y procedencias.(Pto. 4 anterior)

Algunas provienen de nuestra herencia del pasado, debido a errores cometidos en vidas anteriores; algunos de carácter grave como el suicidio u otras causas de muerte violenta que desestructuran el periespíritu de tal forma, que en una próxima vida, ese periespíritu viene ya perjudicado, con taras; deficiencias que transmite desde el momento de la concepción y durante el desarrollo biológico del feto y posteriormente a su salud fisiológica y mental.

Por ejemplo, el suicida que se abalanzó por un precipicio para quitarse la vida,vendrá con enormes deficiencias motoras en sus extremidades, hasta el punto de padecer parálisis continuas. El suicida que se quitó la vida ahogándose o colgándose tendrá enormes problemas en su aparato respiratorio y padecerá enfermedades de esta índole, el que se pegó un tiro puede venir a una nueva vida con deficiencias mentales, el que falleció por ingerir veneno presentará cuadros de trastornos graves en su aparato digestivo, etc. y así sucesivamente.

Y aquel que cometió crímenes horrendos que quedaron sin castigo ni reprobación, su conciencia de culpa emergerá con fuerza en su nueva vida, de forma subconsciente, creándole problemas psicológicos y psiquiátricos que alterarán su organización mental. Si a esto le unimos la influencia espiritual, a la que probablemente se verá sometido por sus víctimas ((obsesión), la enfermedad que desarrollarán tiene un nombre específico: ESQUIZOFRENIA.

 ESQUIZOFRENIA = OBSESIÓN SUBYUGANTE  / Al respecto dice Allan Kardec:


«Puede ser Moral o corporal; en la primera el subyugador obliga al subyugado a tomar decisiones absurdas que cree sensatas, es una fascinación; mientras que en la subyugación corporal el espíritu que subyuga actúa directamente sobre los órganos materiales del subyugado provocándole movimientos involuntarios (andar a cuatro patas, ponerse de rodillas contra su voluntad, etc..)»
L/Mediums Cap. XXIII

Evidentemente existen trastornos y neurosis cuyo origen se encuentra en la infancia del individuo; en determinados traumas por experiencias vividas que marcaron su carácter. Pero las enfermedades arraigadas en profundidad en la mente de la persona llevan mucho tiempo incubándose en la psique del ser; alimentadas por el desequilibrio y desorden mental y emocional procedente de la herencia evolutiva del hombre; de su escasa elevación moral, de su propensión a los vicios, esclavizando su conducta hacia hábitos perniciosos que derivan en estados de ánimo perturbadores de los que son incapaces de liberarse.

Son precisamente los estados de ánimo perturbados o alterados los que provocan la aparición de las patologías mentales tan frecuentes en nuestro mundo actual. La angustia vital, la ansiedad, el estres, la depresión, las neurosis, las psicosis, etc. están a flor de piel en una sociedad donde priva e egoísmo, la violencia física, psíquica , verbal, donde las relaciones se establecen en base al interés y no al amor. Este camino conduce antes o después a la infelicidad, la soledad, el apego y la esclavitud a los bienes materiales que tanto enferman, traumatizan y frustran al indivíduo cuando no los consigue.

Aquí comienzan las perturbaciones que originan la enfermedad mental; e incluso a veces, lo único que hacen es servir de espoleta a la bomba de relojería que ya se encuentra incubada en nuestra psique procedente de anteriores comportamientos; desbordando el recuerdo inconsciente de nuestro pasado criminal, y con ello la conciencia de culpa, sirviendo de base a la enfermedad mental.


«La salud integral será siempre el resultado de una conciencia sin culpa, un buen corazón y una conducta equilibrada»

Divaldo P. Franco (Libro: Dias Gloriosos)

Como bien afirma el Dr. Drubach, el cerebro de los enfermos mentales es igual que el de las personas saludables. La causa se encuentra fuera de él, y fundamentalmente obedece a causas espirituales, a venganzas del pasado (obsesión), a multitud de errores cometidos que nos hacen recoger en nuestra propia personalidad lo que sembramos siglos atrás en nuestro trayecto evolutivo.


«Muchas de las personalidades múltiples que se presentan en las psicopatologías, son presencias espirituales que interfieren la conducta de los seres humanos, necesitando de terapia que despierte su conciencia y les demuestre los enormes perjuicios para ellas mismas»

Divaldo P. Franco (Libro: Dias Gloriosos)

Así pues, la falacia del cerebro, respecto al origen y tratamiento de las enfermedades mentales sigue vigente hoy en la mayoría de los gabinetes psiquiátricos. Lo cierto y verdad es, que la farmacología si que ha avanzado mucho en el alivio de los síntomas que los enfermos mentales padecen. Y ello viene dado por las investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro y la actividad electroquímica del mismo. Esto último ha permitido conocer que, reduciendo,mitigando o aumentando los niveles de las sustancias que liberan los neurotrasmisores (serotonina, dopamina, etc..) el paciente alivia sus síntomas y mejora notablemente los episodios y brotes de la enfermedad.

Pero aquí es donde aparece la contradicción: «una cosa es aliviar y otra muy diferente curar»; para curar una enfermedad es preciso retrotraerse a su origen, y si este no se encuentra en el órgano físico del cerebro es realmente difícil una cura o sanación total. Esto pone de manifiesto que, hasta que la medicina no avance en el conocimiento integral del indivíduo, mediante una contemplación integral y holística de la enfermedad mental; en el que se diagnostique al paciente teniendo en cuenta su parte espiritual y no sólo la biológica y psicológica, no podrá llegar a las causas últimas que provocan las patologías mentales.


«La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas.»

Sigmund Freud . Descubridor del Psicoanálisis

Ya existen antecedentes científicos de esta ruta de trabajo; la psicología transpersonal de Stanislav Groff es el primer intento científico serio de contemplar al indivíduo en su aspecto integral. Los nuevos descubrimientos sobre la mente y la conciencia realizados por eminentes neurocientíficos y psiquiatras de reconocido prestigio caminan hacia ese objetivo. La propia ciencia de la logoterapia de Victor Frankl contemplando la trascendencia del ser humano como la base del sentido de la vida y de la inteligencia espiritual, están marcando los rumbos de hacia dónde se encamina la investigación de este siglo XXI.

Con todo ello no hacen más que acercarse a los postulados de la realidad trascendente del ser humano más allá de la vida; a la trascendencia del espíritu o alma inmortal como la parte esencial del hombre que, por encima de su cerebro y sus neuronas es capaz de implementar y condicionar la vida del mismo antes de nacer, durante su existencia y después de su muerte.

Esta es una de las formas en que, parte de la comunidad científica actual, rebate la falacia del cerebro como única causa de los trastornos mentales y nos adentra en un mundo apasionante de grandes descubrimientos que iremos vislumbrando en las próximas décadas.

Trastornos de personalidad: «La falacia del cerebro» por: Antonio Lledó Flor

©2015, Amor, paz y caridad

«Decir que las neuronas son la sede de los procesos mentales, es una afirmación sin valor, pues, no existe un medio de observar la presencia de un proceso mental en el interior de las células cerebrales»

Dr. Alexis Carrel – Premio Nobel de Medicina

ASPECTOS PERJUDICIALES

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Aspectos perjudiciales

Lamentablemente uno de los mayores males que perjudican de forma notable las comunicaciones mediúmnicas es el fanatismo de algunos médiums y la tendencia a fanatizarse que tienen muchos de los asistentes a un trabajo espirita. Todo ello ocurre por falta de auténtico conocimiento de lo que significa y representa un trabajo serio donde se realiza el ejercicio mediúmnico con nobleza, caridad, altruísmo y desinterés.

El tomar conciencia plena de la responsabilidad que implica todo trabajo espírita, es deber importantísimo que todos los asistentes han de adquirir antes de poder asistir a él. Para ello debe existir una auténtica formación espiritual y de conocimientos de todos los que pretendan asistir a este tipo de trabajos.Es imprescindible evitar la curiosidad malsana, que lleva a muchos a asistir a este tipo de trabajos por el simple hecho de presenciar una comunicación o de comprobar in-situ qué hay de cierto o falso en la comunicación con el mundo espiritual.

Si no hay nobleza de intenciones y nuestra única motivación es la frivolidad o la fantasía, seremos presa fácil de las entidades de baja condición que alimentarán nuestra tendencia fantasiosa e intentarán por todos los medios satisfacer esta curiosidad con comunicaciones frívolas como las que mencionábamos en capítulos anteriores.

De la fantasía al fanatismo hay una distancia escasísima, apenas nada, cuando el espíritu frívolo se encuentra fascinado, pierde con facilidad su capacidad de raciocinio y este hecho le impide discernir con claridad lo correcto de lo incorrecto, lo cierto de lo falso, lo auténtico de lo verdadero. Se pierde  hasta el sentido común de las cosas, envueltos en un halo de irrealidad y fantasía en el que todo parece posible y creemos que tenemos la razón por encima de todo y de todos.

Es en este punto cuando las fuerzas negativas imprimen con mayor fuerza su dominio; llevando a estas personas que así se encuentran a posturas intransigentes, incapaces de reconocer cualquier cosa que no sea la que mantienen ellos mismos, haciéndoles creer que llevan la razón en todo y es más, incentivando hasta tal punto la autosuficiencia y la vanidad de las personas, que las hacen pensar que nada ni nadie puede rebatirles.

Como podemos comprobar, del fanatismo se cae con facilidad en el endiosamiento y la vanidad, penúltimo escalafón de la estrategia de las fuerzas negativas; a partir de aquí dominan tan fácilmente a las personas que las van encerrando en un círculo tan vinculado a sus propios defectos morales que les será muy difícil salir de él.

El último trabajo que realizan las fuerzas negativas es dejar en evidencia a estas personas cuando ya no les sirven, ocasionándoles graves perjuicios y dejándolas en ridículo allí por donde van; cobrándose en definitiva una factura importante fruto de su dominio sobre ellas. En los médiums, el proceso adquiere mayor dramatismo, pues toman parte en las comunicaciones y ocupan el lugar de los espíritus protectores haciéndose pasar por ellos; por consiguiente, si el médium no está instruido y preparado, cae con suma facilidad en todas las trampas que le van tendiendo.

Y no sólo a él le perjudican, sino a todos aquellos que a través de él escuchan la palabra y las comunicaciones de estos espíritus de baja condición moral, pero sumamente inteligentes, que saben plantear con habilidad sus estrategias a fin de perjudicar y entorpecer las comunicaciones.

Como estamos viendo, la puerta de entrada a todos estos aspectos perjudiciales son nuestras propias debilidades, en suma, nuestros defectos morales tales como el egoísmo, la envidia, la vanidad, el amor propio, orgullo, narcisismo, etc…

Si el médium o los asistentes se preparan a conciencia con los conocimientos adecuados, y al mismo tiempo intentan llevar a la práctica la reforma interna que todo camino espiritual necesita, estarán en las mejores condiciones no sólo para aprender, captar y asimilar lo que venga de lo Alto, sino también para evitar que cualquier filtración negativa pueda perjudicarles o desviarles del camino.

Es una cuestión no sólo moral sino también científica; pues al elevarse moralmente el médium, eleva igualmente su registro vibratorio, y por afinidad y sintonía su periespíritu tendrá mayor facilidad para conectar con los espíritus elevados; dejando al margen las facilidades que se conceden a los espíritus perturbadores y mixtificadores cuando nuestros actos y moralidad son de baja condición y por ende nuestro periespíritu se encuentra denso y enturbiado por frecuencias vibratorias de baja intensidad que permiten la fácil sintonía con estos últimos.

No olvidemos que las fuerzas negativas no desean trabajar con individuos preparados que puedan descubrir sus maniobras; sino que, cuando encuentran cualquier dificultad y obstáculos para dominar e influir con sus pensamientos, se alejan para ejercer su dominio sobre aquellos que les oponen menor resistencia

De aquí que podamos comprobar, como hemos comentado en anteriores ocasiones, que muchos médiums son engañados al indicarles los espíritus que no estudien; que con los conocimientos que les trasmiten desde el más allá les es suficiente para desenvolverse; este consejo no puede venir nunca de un espíritu elevado, sino más bien será el consejo de espíritus engañosos y mistificadores que desean que el médium no se instruya para que no pueda distinguir ni diferenciar las comunicaciones de un espíritu positivo de otro que no lo es.

Si además del conocimiento espiritual que vamos aprendiendo como médiums, tenemos en cuenta todos los aspectos que hemos comentado e intentamos evitarlos (fantasía, curiosidad, endiosamiento, fanatismo, vanidad, etc…); estaremos engrandeciendo y ennobleciendo esa altísima responsabilidad que representa el ejercicio de la mediumnidad en la tierra.

Esto nos facilitará un importantísimo adelanto evolutivo amén de conseguir ayudar a numerosas personas que, necesitadas de ayuda, acudirán a nosotros en busca de consuelo, conocimientos y esclarecimiento espiritual.

Aspectos perjudiciales por: Antonio Lledó Flor

©2015, Amor, paz y caridad

«Estos errores vienen a menudo de espíritus ligeros, sistemáticos o pseudo-sabios que se complacen en hacer editar sus fantasías y sus utopías valiéndose de hombres a los cuales han llegado a engañar hasta el punto de hacerles aceptar, a ciegas, todo lo que les sugieren, mezclando algunos buenos granos en medio de la cizaña».

Allan Kardec. «Viaje espirita»

EL SENTIDO DE LA VIDA: SIGNIFICADO Y PROPÓSITO (II)

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«¿Cómo podría existir el hombre si Dios no le necesitara y cómo existirías tú? Necesitas a Dios para ser, y Dios necesita de ti, pues es éste el significado de tu vida»

MARTIN BUBER Filósofo (Creador de la Filosofía del Diálogo)

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Este gran filósofo judío argumenta que el propósito principal de la vida es la relación entre el hombre y la eterna fuente del mundo representada por Dios. Para él, la solidaridad, el respeto, la tolerancia, la no discriminación y el amor al prójimo, son los valores que el ser humano debe recuperar para alcanzar su destino que es el encontrar a Dios en la existencia diaria, alcanzando así un estado de plenitud.

Todas las religiones tienen sus teologías concretas, en las que argumentan el propósito de sus doctrinas en base a un «fin último» (telos en griego). Este propósito o fin último difiere en cada religión; para algunas el sentido final es prepararse para alcanzar el cielo, para otros la redención del alma constituye su propósito definitivo, etc. Lo importante de esto es el hecho de que las religiones perduran a lo largo de los siglos porque proporcionan un significado y un propósito a las personas.

Esto último no quiere decir que aquellos que no profesan una religión no puedan encontrar un significado o un propósito en sus vidas. Estos dos términos se emplean como sinónimos, pero hay una pequeña distinción entre ambos; mientras el propósito de la vida es un objetivo o una meta, el significado es la manera en cómo las cosas acontecen, y si éstas tienen sentido para nosotros en base al propósito final que hemos adoptado. De forma que si no tenemos un propósito claro en la vida, el significado de la misma deja de ser útil, llenándonos de insatisfacción.

El sentido de la vida corresponde encontrarlo al hombre de forma individual; nadie puede hacerlo por nosotros, no obstante, a veces se necesita mucho tiempo para encontrarlo, pero si durante esa búsqueda nuestra vida se va llenando de significado no estaremos perdiendo el tiempo. A veces las aflicciones y desgracias que la vida nos presenta son el camino que nos ayuda a encontrar nuestro sentido de la vida.

La comprensión de la ley de evolución es el sentido lógico, el significado y el propósito que, a la luz del conocimiento espiritual, lleva al hombre a entender que su inmortalidad y sus apariciones en la tierra no obedecen al azar o la casualidad sino a la necesidad de progresar; de alcanzar esa plenitud a través de las experiencias que proporciona la ley de las vidas sucesivas. Es la reencarnación el mayor método de aprendizaje para el hombre; el que dota de significado a su vida, el que le coloca en un camino destinado a la perfección y la plenitud, no sólo como propósito de una sola vida, sino de miles de ellas. Es el destino que Dios mismo ha fijado para nosotros.

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«Si crees en la reencarnación, la vida es como la escuela. Cada vida sirve para preparar la siguiente, hasta que obtienes finalmente el título superior de la Escuela de la Vida y de la Muerte»

LOU MARINOFF, Filósofo, autor del Betseller «Más Platón y menos Prozac»

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Victor Frankl afirma que el sentido de la vida del hombre es la auto-trascendencia, que somos seres que trascendemos lo biológico, lo psicológico y lo social. A ello habría que añadir también lo espiritual. Somos seres espirituales por encima de otra cosa.

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«Es esa libertad espiritual que no se nos puede arrebatar, lo que hace que la vida tenga sentido y propósito.»

VICTOR FRANKL

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La capacidad del ser humano de trascender su propia vida en diferentes aspectos como el biológico (a través de la herencia genética que portarán nuestros hijos), en lo psicológico o intelectual (ej.: a través de una obra literaria, musical, artística, etc..) en lo social (ej.: a través de un ejemplo de altruísmo, honestidad, bondad, compasión etc) es lo que permite al ser humano elevarse por encima del resto de especies y ser considerado el rey de la creación.

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«La conciencia es actividad de trascendencia».

«FRANZ FANON – Psiquiatra y filósofo estadounidense

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Uno de los aspectos que mayor sentido y propósito otorgan a la vida es comprender que es un gran regalo que se nos ha concedido. Y si somos capaces de vivirla de forma sencilla, disfrutando de la misma diariamente, encontraremos un gran sentido a la misma, que se verá incrementado si somos capaces de apreciar la naturaleza y todo lo que nos rodea como algo extraordinario de lo que se nos permite disfrutar.

Otro de los aspectos que nos ayudan sobremanera a encontrar un significado profundo de la vida, y al mismo tiempo derrota el «vacío existencial» que muchas personas sufren, es aprovechar nuestra vida ayudando a los demás. El propósito de dedicar la vida a causas nobles, altruistas, nos ofrecerá la capacidad de desarrollar la empatía, nos ayudará mucho ver las experiencias menos afortunadas de otros seres humanos, apreciando y agradeciendo nuestra situación personal. Estaremos ayudándonos a nosotros mismos a través de la ayuda a los demás.

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«Si contribuyes a la felicidad de otras personas, encontrarás el verdadero bien, el auténtico significado de la vida»

DALAI LAMA

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Valorar la vida y lo que esta representa nos aleja sobremanera de la depresión y de los estados de frustración, ansiedad y trastornos mentales que llevan al suicidio o al vacío existencial. «Le pedí a Dios todo para gozar la vida, El me dio vida para gozarlo todo.»

 Cuando se aprecia lo que la vida nos presenta, cuando encontramos un significado a lo que hacemos, cuando tenemos un objetivo final, un propósito plenamente comprendido y aceptado, la felicidad, la paz y la serenidad interior llega a nosotros, evitando cualquier tentación de abandonar este regalo maravilloso de vivir, que nos permite experimentar, aprender, crecer y sobre todo, amar.

Sea cual sea nuestra creencia, religión, principios, valores, cultura, tradición etc. como si somos agnósticos, ateos, o materialistas, el ser humano no puede ser feliz sin valorar la vida y encontrarle un significado y un propósito. Pues se trata de una condición psicológica en base a su necesidad interior de trascender, de ser. Algo que lleva implícito todo hombre en su interior, al formar parte de un universo eterno, siendo su esencia inmortal y a la vez constituida de una herencia biológico-psicológica-social y espiritual milenaria.

Antonio Lledó Flor

2015 Amor, paz y caridad

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«La mejor forma de conseguir la realización personal es dedicarse a metas desinteresadas.»

VICTOR FRANKL , Neurólogo, Psiquiatra, Filósofo. Creador de la Logoterapia.

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LA OBSESIÓN

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La obsesión

Abordamos con este tema, una continuación sobre las cuestiones de la salud que ya desarrollamos en el artículo del mes pasado; pero ahora bajo el enfoque de la salud espiritual y la problemática que sobre ella tiene la obsesión en sus variadas características, origen y terapias de curación.

DEFINICION: «La palabra obsesión proviene del término latino obsessĭo (“asedio”). Se trata de una perturbación anímica producida por una idea fija, que con tenaz persistencia asalta la mente. Este pensamiento, sentimiento o tendencia aparece en desacuerdo con el pensamiento consciente de la persona, pero persiste más allá de los esfuerzos por librarse de él.»

El trastorno obsesivo-compulsivo es la consecuencia inmediata de la obsesión cuando ésta se convierte en un estado patológico que desemboca en neurosis. La ansiedad que provoca la «monoidea» de la obsesión, desorganiza la mente del individuo; y si no es capaz de sustraerse a ella mediante la voluntad, el rechazo a los pensamientos persistentes o la terapia farmacológica o psicoterapéutica, la persona enferma mentalmente e incluso somatiza la enfermedad en afecciones biológicas graves.

En multitud de ocasiones, ni la psicoterapia ni la farmacología son capaces de solventar el problema; si acaso reducir los efectos, pero frecuentemente no logran acabar con la enfermedad más que a corto plazo, diagnosticando al enfermo como crónico y susceptible de volver a sufrir esta enfermedad más adelante.

La causa principal de la obsesión deriva de su origen, tal y como su significado latino expresa «obsessio = asedio». Pero esto nos plantea los siguientes interrogantes: ¿Asedio de quien? ¿De qué? De un pensamiento, de una idea, de un sentimiento. Es más; dice la definición que estas ideas obsesivas están en desacuerdo con el «pensamiento consciente» de la persona; lo cual significa que la persona lo rechaza de principio; y a pesar de ello, logran infiltrarse en su mente hasta lograr perturbarla mediante su insistencia y fijeza. ¿Acaso tienen los pensamientos voluntad propia?. Si estamos en desacuerdo con ellos ¿porqué se repiten en nuestra mente?. ¿Son realmente nuestros estos pensamientos?

La neurociencia actual nos informa de que los pensamientos y sentimientos tienen su lugar de expresión en el cerebro; y en función de la naturaleza de los mismos afectan áreas diferentes del mismo. Las últimas investigaciones al respecto ofrecen descubrimientos asombrosos al respecto; tales cómo averiguar la velocidad de aparición de los pensamientos y su potencia para modificar incluso la estructura neuronal de nuestro propio órgano cerebral.

«El pensamiento (energía), modifica el funcionamiento del órgano material (cerebro)». Esto es precisamente objeto de investigación de la Psicobiología: ciencia que estudia la influencia de la mente de la persona en los campos de energía, el poder mental, psíquico y biológico en los estados alterados de conciencia (obsesión, esquizofrenia, neurosis etc.)

El debate entre mente y cerebro está más vigente que nunca; y lo que se confirma con las últimas investigaciones es que la mente (conciencia) es el lugar donde se originan los pensamientos; y el cerebro es el receptor, procesador y transmisor de los mismos. Son pues dos cosas distintas. La conciencia no se puede medir; ni siquiera hoy día, y la mente tampoco, siendo para muchos neurocientíficos la misma cosa. De aquí se infiere que la conciencia y la mente están claramente fuera y al margen del cerebro (Véase la experiencia del neurocirujano Eben Alexander en su obra «La prueba del cielo»).

Es a partir de aquí cuando podemos ofrecer la explicación de las ciencias del espíritu; y en concreto lo que la filosofía espírita de Allan Kardec define como obsesión:

«La obsesión es la acción persistente que un mal espíritu ejerce sobre un individuo. Presenta características muy diferentes, desde la simple influencia moral, sin señales exteriores sensibles, hasta la perturbación completa del organismo y de las facultades mentales» Allan Kardec – Libro: Ev. Según El Espiritismo.

En base a esta explicación, el panorama se presenta esclarecedor respecto a la contestación de las cuestiones que más arriba nos planteábamos. Efectivamente, la obsesión es un asedio al que la persona se ve sometida por un espíritu de baja condición moral que desea hacerle daño.

Los motivos del porqué de esta situación los explicamos más abajo. También podemos aclarar que como bien explica la definición inicial, el obsesado no se siente de acuerdo con el pensamiento que le perturba, pues no es suyo. Se trata en suma de pensamientos o ideas procedentes de otra mente distinta a la persona que los sufre.

En cuanto a los motivos por los que la obsesión se produce son variados; y las causas de los mismos también. En principio, y aceptando lo que la ciencia nos dice respecto a que el pensamiento es una energía con una determinada frecuencia de onda, una primera causa de la obsesión es el mantenimiento y alimentación de pensamientos que vibran en la misma frecuencia, de la misma naturaleza y que se atraen mútuamente.

Mediante la ley de atracción, el semejante atrae al semejante; estos pensamientos se afinizan entre las dos mentes (el espíritu desencarnado y la persona con cuerpo físico) y con frecuencia la mente de la persona encarnada no logra diferenciar los que le son propios de los que son inducidos, ya que presentan características similares.

Esto podríamos denominarlo como auto-obsesión; ya que es la condición moral baja de la persona, en cuanto a pensamientos y emociones perturbadoras, las que atraen hacia sí misma estas energías con las que entra en comunión y retro-alimentan sus propias tendencias. Así pues, una primera causa se encuentra en nosotros mismos. (*)

(*)»Para prevenir las enfermedades se fortalece el cuerpo, para prevenir la obsesión hay que fortificar el alma; de aquí resulta, para el obsesado, la necesidad de trabajar en su mejoría moral, lo que generalmente basta en la mayoría de los casos para desembarazarse del obsesor.» Allan Kardec

Esta primera causa está íntimamente relacionada con nuestras 1.-) deficiencias morales que son las que propician la auto-obsesión y la llegada a nuestro campo o entorno mental de espíritus de la misma condición moral.

Una segunda causa importante son los 2.-) enemigos de vidas pasadas. Mediante la comprensión de la reencarnación sabemos que en anteriores experiencias en la tierra hemos podido hacer mal a otros, si estos no tienen capacidad de perdón, con suma frecuencia buscan venganza, y cuando nos encuentran de nuevo encarnados, es muy fácil para ellos dar rienda suelta a su odio hacia nosotros intentando perturbarnos y obsesionarnos con ideas que nos causen tormento y nos lleven a las mayores desgracias (auto-lesiones, suicidio, accidentes, etc..)

Con frecuencia; preparan minuciosamente el asalto a nuestro campo mental día tras día; mermando nuestras capacidades psíquícas mediante sentimientos inferiores, inspiraciones vejatorias o deseos de placeres anestesiantes; a fin de iniciar un proceso denominado como parasitosis espiritual.

Trabajan también mediante la inducción telepática de pensamientos de baja autoestima; alimentando diariamente nuestro desencanto con la vida y con los que nos rodean; creándonos problemas con nuestros seres más queridos. Utilizan una técnica parecida a la de la hipnosis, con el fin de llegar a identificar cada vez más sus pensamientos y sentimientos malsanos con los nuestros; hasta tomar el control de nuestra voluntad paulatinamente, poco a poco, paso a paso.

Con este trabajo van mermando nuestra capacidad de reacción, nuestra voluntad de rechazo; hasta que sin darnos cuenta somos juguetes en sus manos, dirigiéndonos a su capricho y quedando sometidos a sus órdenes mentales y deseos que nos parecen propios nuestros. Se habla de parasitosis porque el obsesor invade la mente y la psique como un parásito, que va mermando nuestra energía vital, nuestra fortaleza mental y nuestra capacidad de resistencia.

Las 3.-) contaminaciones espirituales son la tercera causa de la obsesión. Este aspecto hace referencia a las tendencias que nos llevan a frecuentar ambientes perjudiciales de energías negativas que son consecuencia de las personas que los frecuentan. (Ambientes de alcoholismo, drogadicción, pornografía, etc..) En este caso entramos en contacto con la energías y los fluidos de ese ambiente perturbador y con los espíritus que allí se sienten cómodos.

Una última causa tiene que ver con la mediumnidad. Toda persona con facultades mediúmnicas tiene que tener una moral sana. Porque el médium con su capacidad de contactar con el más allá, está más expuesto que otras personas a la influencia del mundo espiritual. Su baja condición moral hará que 4.-) el médium no utilice bien su facultad y sintonice con espíritus de baja condición que tratarán de engañarle y hacerse pasar por espíritus superiores, alimentando así el orgullo y la vanidad del médium; al mismo tiempo que pasan a obsesionarle aprovechando sus deficiencias morales.

Veamos ahora la Terapia de la Desobsesión como solución definitiva y no transitoria para este grave problema. La primera premisa para solucionar este problema es tomar consciencia del mismo. Una vez sabemos que podemos estar bajo su influencia, debemos afrontar una terapia de desobsesión basada en primer lugar en el trabajo con el obsesado; con su entorno familiar; después con el obsesor (intentando moralizarlo) convenciéndole de que pierde el tiempo, y se hace daño a sí mismo al intentar vengarse y quebrantar con ello las leyes divinas del perdón. Haciéndole comprender que odiando sufre; y que en el futuro también sufrirá las consecuencias de sus actos.

A esto podemos añadir la comprensión del conocimiento espiritual; la asistencia a reuniones donde se puedan recibir fluidos sanadores que neutralizan los negativos; también es recomendable el agua fluidificada; los ambientes de armonía que hemos de intentar llevar al hogar, las lecturas edificantes, etc. En definitiva, un comportamiento moral que me eleve por encima de la frecuencia mental del obsesor, a fin de que le sea más difícil su acceso hacia mí.

Pero sin duda la práctica de la oración sentida, es el más poderoso remedio; pues hemos de pedir por nuestro obsesor y por su reconducción moral; también por nosotros mismos. Al orar mantenemos pensamientos sanos, conectamos con las fuerzas espirituales del bien y no tenemos posibilidad de caer en el desequilibrio, de esa manera nos vamos manteniendo cada vez más lejos de la mente desequlibrada del obsesor que pretende perturbarnos.

Puesto que la clave para librarnos de la obsesión es moralizarnos; sin duda el amor, como máxima expresión de la moral cristiana, es nuestra tabla de salvación. Aprender a amar siempre y a todos, incluyendo a nuestros enemigos, nos revestirá de la fortaleza inexpugnable inasequible a la obsesión.

La obsesión por: Antonio Lledó Flor

©2015, Amor, paz y caridad

«Las obsesiones surgen de los actos negativos del ser;…….. y estas desaparecerán cuando el hombre se transforme hacia el bien, facilitando la instalación en la Tierra del reino del equilibrio, la justicia y el amor»

Divaldo P. Franco – Libro: Dias Gloriosos

LA ORACIÓN

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La oración

En artículos anteriores hacíamos mención a la importancia del análisis de todas aquellas comunicaciones que desde el plano espiritual se reciben. Incluso se detallaba una clasificación acerca de los diferentes tipos de comunicaciones que pueden llegar hasta nosotros.

Pues bien, uno de los factores importantísimos, por no decir el que más, en el éxito y el buen desarrollo de la comunicación mediúmnica es el ambiente espiritual que reine entre los componentes de esa reunión y las intenciones, más o menos nobles y altruistas que tengan a la hora de asistir a un trabajo mediúmnico de este tipo.

La clave principal e indispensable de un buen ambiente espiritual en todo trabajo mediúmnico no es otra que LA ORACIÓN; la oración sentida y realizada de forma altruista, elevando nuestro pensamiento de amor hacia lo Alto, para que sea recogido por los seres de luz y elevación que nos ayudarán a realizar correctamente el trabajo mediúmnico, con resultados positivos y de gran ayuda hacia nuestro prójimo.

Es la mayor de las caridades, la más anónima, la que mayor satisfacción y progreso otorga al espíritu humano, pues se realiza internamente y produce en el espíritu humano su elevación hacia lo Alto.


«La oración debería ser la llave del día y el cerrojo de la noche.»

Thomas Fuller

Al mismo tiempo, la oración sirve internamente al espíritu como reconocimiento de su propia imperfección, de lo pequeños que somos espiritualmente y de la necesidad que tenemos de depender de lo Alto para solucionar muchos de los problemas que se nos presentan en la vida.

La oración conlleva una actitud de humildad para el espíritu, y por ello, nos hace mucha falta practicarla, a fin de eliminar paulatinamente el orgullo y la soberbia que nos atenaza, consiguiendo progresar espiritualmente en el amor cuando pedimos altruistamente por los demás, de forma anónima y callada.

Es tanta la necesidad espiritual de nuestro mundo de hoy; es tanta la necesidad de consuelo, de esperanza, de amor, de afecto, de comprensión y de tolerancia que, en la mayoría de las veces no encontramos las fuerzas internas necesarias que nos ayuden a sobrellevar las pruebas que la vida nos presenta. Es entonces cuando recurrimos a lo Alto y tenemos la seguridad de que la ayuda viene a nosotros en la misma medida en que lo pedimos, con la intensidad y la fe que depositamos en esa petición, con los ideales nobles que nos inducen a solicitar esa ayuda.

Por ello, diariamente, en cualquier oportunidad que se nos presente, incluso en nuestro lugar de trabajo, circulando por la calle, al levantarnos, al acostarnos, en cualquier momento la oración es positiva y beneficiosa para nosotros y para los demás; allá donde veamos una necesidad de consuelo, de afecto, de caridad, de miserias humanas, etc…, podemos ayudar de la mejor manera pidiendo por esas personas a lo Alto, para que los seres de luz y elevación conforten esas almas endeudadas, esas penurias que a veces destrozan el sentimiento y el alma del espíritu más fuerte.

Como podemos deducir de lo expuesto, la oración, no es sólo un instrumento de ayuda para nosotros, sino que es la fuente de ayuda más importante para nuestro prójimo. Allá donde se necesite ayuda espiritual, sea donde sea, por medio de la oración conseguiremos esa ayuda, y si ésta es solicitada para personas ajenas a nosotros mismos, esta ayuda es también más importante, pues se convierte en caridad y nuestro espíritu progresa enormemente.

La oración es también la defensa poderosa contra nuestros enemigos; cuando alguien no te desee el bien, es necesario y conveniente pedir por esas personas para que desde lo Alto les ayuden a darse cuenta que no actúan correctamente, para que cambien de actitud, para que la luz se haga en su entendimiento y comprendan que no se perjudican más que a sí mismos pensando o actuando en contra de los demás.

Es a través de esta actitud como ponemos en práctica la frase de nuestro maestro Jesús: “Amad a vuestros enemigos”. Algo realmente difícil y costoso de conseguir, por ello, comprendiendo que el espíritu egoísta y rencoroso actúa mal en base a sus imperfecciones, hemos de saber perdonarle primero y aprender a amarle después, comenzando por pedir por él para que le ayuden en su progreso espiritual. Devolvemos bien por mal y adquirimos la luz y el entendimiento preciso para que nuestro espíritu se encuentre fortalecido ante los acosos de las influencias negativas que puedan afectarnos.

La oración es aquí la expresión del amor, en una primera fase, y comprendiendo sus múltiples utilidades nos daremos cuenta de que cuando la empleamos para beneficio de nuestro prójimo estamos forjando un destino venturoso para nuestro propio espíritu sin apenas darnos cuenta. Es por ello, que en la educación mediúmnica toda persona que se interese por ello debe aprender a elevar su pensamiento, a tener por pauta y norma de conducta la oración sentida y realizada en beneficio del prójimo.

Como explicábamos al inicio del presente artículo, es imprescindible en todo trabajo mediúmnico la oración interna realizada con amor y sentimiento altruista, es la única manera de ayudar profundamente con auténtica caridad a todos aquellos que realmente lo necesitan tanto seres libres como seres encarnados.

Son enormes los beneficios que pueden conseguirse con la oración, pues no debemos olvidar que ésta produce su efecto benefactor porque en el plano espiritual existen millones de espíritus encargados de ayudarnos cuando les solicitamos esa ayuda. Son equipos espirituales destinados a ayudar a todos los que habitamos en la tierra, muchos de estos espíritus han vivido antes en la tierra, y desean ayudar en todo lo posible, pues así también progresan espiritualmente en el espacio.

Ante la gran necesidad espiritual que vive actualmente nuestra humanidad, Dios envía más ayuda que nunca, pues sabedor del cambio que se avecina y de las convulsiones por las que estamos viviendo no abandona nunca a sus hijos y por lo tanto está más pendiente que nunca de nosotros.


«La oración no cambia a Dios, pero sí cambia a quien ora»

Soren Kierkegard (Filósofo)

Es pues necesario saber que, nuestro Padre está siempre pendiente de nuestras actuaciones, y las oraciones realizadas en favor de los demás son puentes importantes que facilitan nuestro progreso hacia el destino final de nuestra evolución: La Perfección y la Felicidad.

La oración por: Antonio Lledó Flor

©2015, Amor,paz y caridad

«No he logrado nada solo. Millones de personas en todo el mundo ansiaban la paz. Por eso digo que no hay que minusvalorar el poder de la oración.»

Kofi Annan – Secretario Gral. O.N.U.

INAUGURACIÓN NUEVA SEDE SOCIAL

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Con gran satisfacción anunciamos la próxima inauguración de la nueva sede social de nuestra ASOCIACIÓN DE ESTUDIOS ESPIRITUALES «GRUPO VILLENA». La misma, tendrá lugar el próximo sábado 18 de Julio a las 19,00 horas en la siguiente  dirección Avda. de los Toreros, nº 1 de VILLENA (Alicante).

Para esta ocasión tendrá lugar un seminario dedicado al tema de la mediumnidad cuyo contenido se detalla en el cartel anunciador de esta misma revista. Aprovechamos así la presencia en VILLENA de nuestro amigo Fernando Espelho, de gira por Europa. Él será el encargado de desarrollar la primera parte de la exposición que dará comienzo a las 19’00 horas. A continuación se complementará el seminario con otras dos intervenciones de 20′ cada una de ellas., una a cargo de Fermín Hernández y la siguiente será desarrollada por Antonio Lledó.

Para cerrar el acto, nuestra asociación invitará a un ágape a todos aquellos asistentes que nos honren con su presencia. Como siempre, la entrada es libre y gratuita. Si así lo desean, rogamos avisen de su asistencia con antelación al número 965064354, pues el aforo es limitado.

Animamos a todos aquellos que así lo deseen a acompañarnos en esta gratificante celebración.

Esperamos su asistencia.

Redacción

©2015, amor,paz y caridad

EL SENTIDO DE LA VIDA: SIGNIFICADO Y PROPÓSITO (I)

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El tiempo que nos ha tocado vivir, en los inicios de este siglo XXI, es una era extraordinaria de cambios y nuevas formas de relacionarnos entre los humanos. Las nuevas tecnologías, acordes con la «inmediatez y la prisa» de nuestra vida actual, potencian sobremanera las necesidades de alcanzar, cuanto antes, los objetivos que el hombre se propone.(1)

Una conclusión sobre lo anterior realizada por los sociólogos y psicólogos sociales determina que la imagen está sustituyendo de forma incuestionable a la palabra (escrita o hablada). Esta circunstancia nos hace presos de las percepciones visuales, sin el desarrollo que la imaginación, la reflexión, la meditación y el análisis nos aportan como seres racionales con capacidad de discernimiento y voluntad propia.

Traemos a colación estas realidades, para que podamos darnos cuenta de lo complejo y difícil que a veces nos supone encontrar un momento para pararnos a pensar sobre el sentido de nuestra vida; las circunstancias que nos condicionan y la adopción de las decisiones adecuadas que nos lleven por el camino que queremos recorrer, y no por el que nos venga impuesto socialmente o en virtud de las condiciones que adopta la mayoría.

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(1) «Pasamos la mayor parte de nuestra vida sumidos en la acción, haciendo cosas y pasando rápidamente de una a otra…..Esta forma de vida, se ve impulsada por las expectativas que nos imponemos a nosotros mismos y a los demás, generada por la dependencia tecnológica que acelera nuestro ritmo de vida. Esta modalidad de hacer hay que convertirla en modalidad de ser, a fin de no agotarnos, ser más eficaces, desarrollar nuestra conciencia y atención, dejando de ser un hacedor humano para convertirnos en un ser humano.»

Jon Kabat-Zinn (Prof. emérito y Dir. Stress Reductión Clinic-Unv. Massachusets)

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El ser humano es irrepetible, es único, y no hay nadie igual a otro; al mismo tiempo las circunstancias que envuelven la vida de cada persona son diferentes, y por ello, el sentido de nuestra vida es sin duda diferente para cada persona.

A veces las situaciones que se presentan, obligan al hombre a actuar y construir de ese modo su propio destino, el propósito de su vida. Otras veces es preferible la contemplación de las circunstancias, dejándose llevar por ellas, aprendiendo y meditando sobre ello para extraer los valores que necesita. Y en una tercera ocasión, las personas simplemente aceptarán su destino, cargando con su cruz, cuando las circunstancias así lo exijan. Cada situación, cada destino y cada hombre son irrepetibles y no existe una solución general al problema.

Existen casos extremos en los que el hombre es puesto a prueba, al límite de sus fuerzas físicas, psicológicas y espirituales. Aquí es dónde la mayoría abandonan, ceden, se derrumban y optan por el suicidio; ya que ante la impotencia y la virulencia de las circunstancias siempre afirman «ya no espero nada de la vida».

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«El que tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo»

F. Nietzsche

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En este sentido es digno de mencionar la experiencia del psiquiatra judío Victor Frankl, que fue recluido en Austwich en 1942, viviendo las experiencias del campo de concentración, y perdiendo a sus padres y a su esposa embarazada, que fueron aniquilados por los nazis de las SS en esos lugares de exterminio.

Este hombre extraordinario, pudo vivir en primera persona las experiencias que anulan toda dignidad en el ser humano, toda capacidad de esperanza en el futuro, toda posibilidad de volver a retomar su vida anterior ante la incertidumbre de la muerte que, a todas horas y en cualquier momento, estaba presente en esos tres años en los que soportó la esclavitud y los horrendos sufrimientos de los campos de concentración. Tanto es así, que la idea del suicidio sobrevoló su mente en varias ocasiones, pudiendo superarla con ayuda de otros y por sí mismo al comprender que la » trascendencia de ser» daba sentido a su vida.

En su doble condición de víctima y experimentado psicoterapeuta, pudo sobrevivir al holocausto relatando sus vivencias: la angustia de la desesperación de aquel que ya no encuentra sentido a su vida; y menciona que, incluso en los momentos más trágicos, más dolorosos y sufrientes, siempre hay algo, o alguien que puede ofrecer sentido a nuestra vida y permitirnos no ceder al impulso de abandonar, manteniendo el instinto de sobrevivir. Para Frankl, la primera fuerza que motiva al hombre es la lucha por encontrar sentido a la vida.(2)

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(2)»La preocupación o desesperación por encontrarle a la vida un sentido valioso es una angustia espiritual, pero en modo alguno representa una enfermedad»

Viktor Frankl

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Siempre es conveniente preguntarse no por lo que esperamos de la vida, sino lo que la vida espera de nosotros. Cuando realizamos esta reflexión desde la responsabilidad, nos vemos obligados a aceptar que como seres únicos e individuales que somos, podemos aportar cada uno nuestro granito de arena; en multitud de cuestiones que la vida nos irá presentando y que, al adoptar la decisión correcta, daremos sentido a nuestra vida y fortaleceremos nuestro interior para afrontar el sufrimiento y aumentar nuestra esperanza en el futuro.

Si además de ello el propósito de nuestra vida se abre paso en nuestra mente y en nuestra conciencia mucho mejor; pues siempre el sentido de la vida de una persona es algo único, propio y que puede variar con el tiempo a medida que vamos madurando psicológica y espiritualmente dotando de significado a nuestra existencia.

Lo contrario a este aspecto es denominado también como «vacío existencial» y representa una grave disfunción en el hombre de nuestros días, pudiendo definirlo como «la carencia de sentido de la vida». En este sentido, el gran filósofo contemporáneo Lou Marinoff, en su libro «Más Platón y Menos Prozac», afirma:

[infobox]«El sentimiento generalizado de falta de sentido personal ha sido la gran calamidad filosófica del siglo XX, y sin duda nos seguirá de cerca en este milenio»[/infobox]

Desde el campo espiritual, el sentido y el propósito de la vida está muy claro cuando lo abordamos desde la concepción de la ley de evolución y el progreso espiritual, como algo consustancial a la existencia del espíritu inmortal. Nuestro propósito principal es crecer, progresar, evolucionar; aprovechar la oportunidad de una vida en la tierra para desarrollar las capacidades de nuestro ser eterno, desarrollar el amor, la renuncia, la capacidad de perdonar, la reforma interior de nuestras debilidades.

Todo ello no se consigue, como bien sabemos, en una única existencia, pues como bien afirman numerosos científicos contemporáneos: «la vida es eterna, y como tal, nosotros, a formar parte de ella también lo somos…», la reencarnación es la herramienta evolutiva que ofrece continuidad a la vida, existencia tras existencia. Todas estas apariciones en la tierra nos permiten aumentar nuestro progreso, corregir nuestros errores, acrecentar nuestra inteligencia y nuestro sentido moral.

Y a partir de aquí, la vida y su sentido adquieren el significado y el propósito mayor que nadie pueda imaginar: el de un ser creado para la plenitud y la felicidad, que ha de recorrer un camino a lo largo del tiempo y el espacio (dimensiones variables y relativas de la realidad) perpetuándose en su individualidad (trascendiendo), alcanzando niveles de perfección, sabiduría y amor sin límites.

Podemos pues imaginar que, si la vida fluye en todos los universos físicos y espirituales que se conocen, y en aquellos que todavía desconocemos, es sin duda la búsqueda del sentido de la misma uno de los principios esenciales en los que debemos pararnos a reflexionar, sino queremos pasar por la misma sin encontrar su esencia y su significado para cada uno de nosotros, perdiendo el tiempo y sin llegar a realizarnos interiormente.

(CONTINUARÁ)

Antonio Lledó flor

©2015, Amor Paz y caridad

[infobox]«El hombre se auto-realiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida.»

Victor Frankl

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(Neurólogo, Psiquiatra, Filósofo. Fundador de la Logoterapia. Dr. Honoris Causa por 29 Universidades de América y Europa, autor, entre otros, del libro «El hombre en busca de sentido»)

NATURALEZA DE LAS COMUNICACIONES (II)

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Continuando el tema abordado el mes anterior, y para establecer una definición acerca de las comunicaciones que provienen del mundo espiritual, no existe nada mejor que la propia que hace a este respecto Allan Kardec en el Libro de los Médiums y que dice así: “Las comunicaciones de los espíritus han de reflejar la elevación o bajeza de sus ideas, de su saber y su ignorancia, sus vicios y virtudes, en una palabra, ellos se asemejan a los hombres que van desde el ser más salvaje al más ilustrado.»

A través de esta definición podemos comprobar, una vez más, como en el mundo espiritual existen todo tipo de personas al igual que aquí en la tierra, y por ende, cuando dejamos el cuerpo físico nos llevamos a la otra dimensión nuestros mismos gustos y atributos, defectos o virtudes, que seguiremos reflejando allá donde vayamos. Es más, si podemos comunicar a través de una mediumnidad también reflejaremos con exactitud nuestro nivel de evolución espiritual.

Esto nos aclara sobremanera, la idea de que no todos los espíritus están en condiciones de responder a todo lo que se les pregunta; sino que cada uno tiene las limitaciones propias de su nivel evolutivo. Es por ello que siempre hemos de utilizar la razón y el análisis como primer factor a la hora de estudiar una comunicación espiritual. Por el hecho de que los espíritus se presenten con mucha elocuencia o palabras delicadas, no quiere decir que el mensaje provenga de espíritus de elevación, antes al contrario: espíritus inteligentes y engañosos que se valen de sus pseudo-conocimientos para intentar engañar a los presentes en la reunión mediúmnica, presentándose como alguien importante cuando en realidad no lo son.

De aquí el hecho de que podamos clasificar las comunicaciones en: Groseras, Frívolas, Serias e Instructivas. LAS COMUNICACIONES GROSERAS, son realizadas por espíritus de baja condición, muchos de ellos ignorantes, otros rebeldes, otros fanatizados con aspectos religiosos que desarrollaron en la tierra y que todavía los siguen practicando; hasta tal punto que, allí donde encuentran personas tendentes a los rituales y lo superficial, influyen sobre ellas para que realicen los mismos ritos que ellos practicaban durante su vida en la tierra.

Estos espíritus, algunos de ellos obsesores, ofrecen mensajes poco esclarecedores, llenos de incongruencias y contradicciones con las leyes espirituales; es más, muchas veces estos mensajes, llevan una gran carga de fanatismo religioso que desemboca en consejos que atentan contra el sentido común y la razón. Las comunicaciones que ofrecen estos espíritus pueden ser a su vez clasificadas como triviales, innobles, obscenas, insolentes, arrogantes, malévolas e impías.

Dentro del segundo gran grupo; LAS COMUNICACIONES FRÍVOLAS, son aquellas con todo lujo de verborrea y elocuencia mal entendida; que no tienen contenido alguno de importancia, que incluso están llenas de absurdos y faltas de lógica. Son comunicaciones de espíritus irresponsables y falaces. Como muy bien define Allan Kardec este tipo de comunicaciones: “La verdad es lo que menos preocupa a estos espíritus; de ahí el maligno encanto que encuentran en mistificar a los que tienen la flaqueza y la presunción de creer en ellos y en su palabra: “Las personas que se complacen en este género de comunicaciones, dan acceso con facilidad a espíritus livianos y falaces.»

Estos espíritus que comunican se prestan a todo tipo de cosas irresponsablemente, tales como adivinar el futuro, hacer predicciones, dan detalles sobre el destino de la criatura humana a través de cartomantes, adivinos, etc. Podemos comprender pues, qué alejado se encuentra el auténtico sentido del espiritismo de todo aquello que tenga que ver con la magia, la adivinación, la futurología, etc…; son cuestiones totalmente opuestas, e incluso el propio Allan Kardec lo dejó claramente establecido en la codificación espirita. Este tipo de comunicaciones suelen ofrecerlas espíritus cuyos perfiles podrían definirse como livianos, burlones, juguetones y maliciosos.

LAS COMUNICACIONES SERIAS, son ponderadas y elevadas en cuanto al asunto que tratan, y elegantes en su forma. “No todos los espíritus serios están igualmente esclarecidos; hay muchas cosas que ellos ignoran y sobre las que pueden engañarse, a pesar de su buena fe. Por ello, los espíritus superiores nos recomiendan de continuo que sometamos todas las comunicaciones al crisol de la razón y de la más rigurosa lógica.»(El Libro de los Médiums, 2a parte, Cap. X) “En lo tocante a las comunicaciones serias, es conveniente distinguir entre las verdaderas de las falsas, lo que no es siempre fácil, por cuanto a la sombra de la elevación del lenguaje, ciertos espíritus presuntuosos o pseudo-inteligentes, procuran conseguir que prevalezcan las más falsas ideas y los más absurdos sistemas. Para darse mayor credibilidad y ostentar mayor importancia y atención, no tienen escrúpulos a la hora de adornarse a sí mismos con nombres respetables y venerados” (Allan Kardec).

LAS COMUNICACIONES INSTRUCTIVAS ofrecen algún esclarecimiento particular o general en el campo de la ciencia, la filosofía o la moral. Son tanto más profundas cuanto más elevado es el espíritu que las dicta. En ocasiones, esta profundidad nada tiene que ver con la amplitud del mensaje; pues espíritus muy elevados suelen ofrecer cortas comunicaciones de un amplísimo y profundo contenido, lo que contrasta vivamente con los espíritus engañosos que utilizan a veces palabras altisonantes y largos mensajes para impresionar a los que les escuchan.

A este respecto dice Allan Kardec: “En esta categoría, no podemos incluir, por consiguiente, ciertas enseñanzas que de serias apenas tienen la forma; muchas veces ampulosa y enfática con que los espíritus las dictan, más presuntuosos que instruidos, cuentan con eludir a los que las reciben ” (El Libro de los Médiums).

Una comunicación instructiva siempre intentará ofrecer lo mejor para nuestro progreso espiritual, aunque a veces no nos guste lo que escuchamos; pues con frecuencia, estas comunicaciones insisten sobremanera en el perfeccionamiento moral de los encamados, en la superación de los vicios y las debilidades, lo que no siempre nos gusta admitir y comprender debido a nuestra soberbia y orgullo.

No obstante, la delicadeza y la claridad de conceptos que se transmiten en estas comunicaciones, son de una enorme ayuda para el progreso moral del hombre. La continuidad y la regularidad es una de las características de estas comunicaciones, obedeciendo a un plan de trabajo que los espíritus se trazan, a fin de ayudar a los encamados en base a las necesidades espirituales que estos últimos tienen.

Tanto es así que, en una comunicación instructiva podemos encontrar conocimientos que no por ser simples no dejan de ser auténticas realidades ignoradas por el hombre de la tierra. Igualmente, podemos tener comunicaciones de un profundo sentido filosófico o científico, con conceptos ignorados hasta la fecha por la ciencia de nuestro planeta. Son tantos los conceptos de verdad que el plano espiritual puede ofrecer al plano físico, que lamentablemente, lo que falta son médiums serios, bien formados e instruidos, que presenten una educación moral adecuada que les permita recibir a estos grandes espíritus del espacio, siempre abiertos a la ayuda y el esclarecimiento de las conciencias de los hombres.

No falla, pues, la base de la comunicación, sino el canal por el que se ha de transmitir; ya que médiums hay millones, pero son muy pocos los que están en condiciones adecuadas para recibir estos grandes mensajes. De aquí que podamos concluir diciendo, que la base de una buena comunicación es: la armonía psico-física del médium, su condición moral y el nivel de conocimientos espirituales. Con estas tres premisas y la buena voluntad para hacer las cosas bien, lo demás vendrá por añadidura.

Es pues, de vital importancia, la educación mediúmnica que irá complementando lo expuesto junto a la experiencia que el médium asimilará al trabajar con asiduidad. La mediumnidad, como gran factor de responsabilidad espiritual que es, no podemos tomarla de cualquier manera y por tanto necesita de nuestra atención así como de un estudio constante y permanente; el médium nunca deja de aprender si está abierto a nuevas formas de progreso y evolución.

Es por ello que, el fanatismo y el orgullo de algunos médiums, perjudica notablemente no sólo la comunicación mediúmnica, sino la capacidad de aprendizaje de sí mismo, con lo cual la mediumnidad se estanca, no evoluciona, y el médium corre el riesgo de perder durante toda una existencia la maravillosa oportunidad de progreso que representa el ejercicio responsable de la mediumnidad.

Antonio Lledó Flor

©2015, Amor,paz y caridad

[infobox]«..Las imperfecciones morales son puertas abiertas a los malos espíritus; siendo el orgullo del médium el que mejor explotan los espíritus mentirosos, pues este defecto no le permite conocerse a sí mismo, haciéndole fracasar, pervirtiendo su facultad y humillándolo posteriormente…»

 Allan Kardec  – El libro de los Médiums. Item. 227

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SALUD Y ENFERMEDAD

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Salud y enfermedad

SALUD: «Es el estado de completo bienestar físico, mental y social» O.M.S.

Esta es la definición de la Organización Mundial de la Salud y un primer análisis sobre la misma nos permite comprender con facilidad que los tres aspectos que la integran, no siempre van unidos en un estado similar.

Antes al contrario; la inmensa mayoría de las personas identifican la salud únicamente con el primer aspecto, el físico-orgánico, sin prestar atención ni entender los estados mentales y los factores psico-sociales como componentes incuestionables de la salud integral del individuo. La salud se identifica así, por la mayoría de las personas, como la ausencia de enfermedad biológica.

El desarrollo de la medicina, ha ido otorgando mayor importancia a la salud mental únicamente desde hace apenas ciento cincuenta años. Con anterioridad al siglo XVIII, los enfermos mentales eran considerados disminuidos y retrasados, no existiendo otra terapia para ellos que encerrarlos y apartarlos de la sociedad.

Tuvo que ser, a mediados del siglo XX y bajo un enfoque integral y holístico del ser humano, el que hizo aflorar dentro de la psicología, psicoterapias distintas y diferentes disciplinas, como la psicoterapia de la Gestalt. También el tratamiento de las enfermedades mentales tuvo un enfoque muy interesante con la aparición de la Psicología Transpersonal de Stanislav Groff. Estas disciplinas, intentaron cambiar el foco de análisis y estudio de la enfermedad mental, visualizando al hombre desde su triple aspecto: Biológico, Psicológico y Espiritual.

«Si alguien busca la salud, pregúntale si está dispuesto a evitar en el futuro las causas de la enfermedad; en caso contrario, abstente de ayudarle.»

Sócrates – Filósofo S. IV a.c.

Este preámbulo nos sirve para explicar hacia dónde se encamina el avance de las ciencias de la salud y de la mente en occidente. Pues, cada vez más, la investigación pone de manifiesto que no se puede fragmentar el estudio de la enfermedad únicamente bajo el prisma del síntoma; sino que hay que evaluar el diagnostico de la enfermedad teniendo en cuenta que el hombre no es sólo biología, sino mente, conciencia, psiquismo y espiritualidad.

La nueva disciplina de la psiconeuroinmunología pone de manifiesto la importancia de la mente en el desarrollo de las enfermedades mentales y deficiencias inmunológicas; también en la enorme influencia que el desequilibrio emocional y mental posee en el origen y aparición de patologías como el stress, la ansiedad, la depresión y diversas neurosis.

Las últimas evaluaciones de la neurología, ponen de manifiesto que la enfermedad y la salud son los dos polos de un mismo espectro en el que los pensamientos, las emociones y nuestra reacción ante los mismos son capaces hasta de modificar nuestra estructural neuronal y cerebral, produciendo estados armónicos que generan bienestar y salud en los órganos de nuestro cuerpo o por el contrario, estados desarmónicos que facilitan la aparición del desequilibrio celular y con ello de las enfermedades y patologías de diversa índole, no sólo mentales sino también fisiológicas.

Demostrado está, que la somatización de determinadas emociones desequilibradas producen trastornos en el hígado, los riñones, el corazón, el sistema glandular y el sistema nervioso, e incluso el sistema circulatorio; alterando la presión arterial, y los niveles de stress, ansiedad y depresión. Esto, pone de manifiesto, que no es posible disociar la mente del cuerpo y que la interacción entre ambos es constante y necesaria para conseguir un equilibrio psíquico.

Al mismo tiempo, los factores psico-sociales son cada vez más importantes en fomentar la enfermedad o propiciar la salud. Son tanto o más importantes que la propia herencia genética factores como la educación, las expresiones afectivas, la inter-relación personal.

Los resentimientos, la rebeldía interior, las pasiones perturbadoras, el stress, las ambiciones y la falta de amor generan toxinas pertubadoras en el cerebro que son esparcidas a través del sistema nervioso hacia varios órganos, dando origen a la enfermedad de los mismos.

Mientras tanto, el recto pensar, la armonía mental, los sentimientos de alegría, de amor y de paz, generan descargas saludables que son transportadas por las moléculas en forma de endorfinas; regenerando la estructura celular, sanándolas y estimulando los leucocitos que mejoran el sistema inmunológico.

Y mientras tanto, el pensamiento alcanza un protagonismo esencial, afectando a todas las células a través del sistema nervioso simpático. La naturaleza de nuestros pensamientos determinará mayor salud o una propensión a la enfermedad derivada de nuestro desorden mental.

La enfermedad del siglo XX por antonomasia es la depresión (actualmente hay 400 millones de personas en todo el mundo diagnosticadas por depresión). Y en este nuevo siglo XXI las enfermedades mentales son el primer factor desequilibrante de la salud en este planeta, mucho más que las patologías cardiovasculares.

El espíritu, que es el ser pensante, se vale de las neuronas y sus conexiones; y constantemente envía mensajes de distinta naturaleza afectando toda la organización biológica que constituye nuestro cuerpo físico.

Así pues, la clave de una buena salud fisiológica y mental, amen de un estado psicológico sano, se sitúa siempre en la posibilidad de modificar nuestro comportamiento mental con los sentimientos y pensamientos adecuados, asumiendo al mismo tiempo una conducta moral elevada.

Si, como ya demuestra la neurología, somos capaces de modificar nuestra estructura cerebral y nuestro propio cerebro en función de nuestros hábitos mentales y el control de las emociones y pensamientos positivos, descartando los negativos, entonces tenemos en nuestra mano los recursos para adquirir la plena salud, el bienestar que nos libere del sufrimiento y de la enfermedad.

«Somos lo que pensamos»; y nuestro espíritu, manifiesta a través de nuestra constitución psicofísica, sus defectos y virtudes; sus fortalezas y debilidades, sus cualidades y deficiencias. Está en nosotros procurar el cambio hacia una vida mental armónica y ordenada, hacia un equilibrio emocional que nos vendrá dado cuando seamos capaces de prescindir de las emociones negativas y perturbadoras como la ira, el miedo, el odio, los celos, las envidias, el egoísmo, etc.

«Mens sana in corpore sano»

Esta cita, tenía como sentido original la necesidad de orar para disponer de un espíritu equilibrado en un cuerpo equilibrado. Y ¿porqué orar?, quizás porque los griegos antiguos sabían del poder de la oración en la consecución de un estado mental armonioso; al conectar por intermedio de la plegaria el elemento pensante (espíritu) con la fuente de la vida y de la creación. Y también porque es sabido que conocían la importancia del pensamiento como vehículo de transmisión y fuerza.

Transmutando nuestra vida moral, nuestra organización celular se beneficiará notablemente, pero nuestro espíritu irá alcanzando cada vez más conocimiento de sí mismo, más progreso, más capacidad de amar, de empatizar, de conectar. Está en nosotros evitar la aparición de la enfermedad con hábitos saludables en nuestras relaciones personales, en las interacciones sociales que procuramos a diario, en la comprensión de los beneficios que una vida mental y emocional ordenada puede proporcionarnos.

Si comenzamos el edificio educando nuestra armonía y equilibrio interior mediante un comportamiento moral adecuado; los estados mentales y emocionales derivados de esta actitud nos permitirán una vida física saludable; ayudándonos a construir psicológicamente un carácter positivo, optimista, y generador de las energías vitales necesarias para combatir eficazmente la enfermedad.

Como podemos comprobar, esa extraordinaria maravilla de la naturaleza llamada ser humano está perfectamente ensamblada por tres trillones de células que responden a la naturaleza de los estímulos, positivos o negativos, que el ser pensante vierte continuamente sobre ella. Este ser pensante, alma, espíritu o conciencia, es indisociable, motivo por el cual, cuando la ciencia siga avanzando en el estudio profundo de su naturaleza y de la influencia que ejerce en la salud, habremos conquistado la última frontera de la medicina, situando el origen de la enfermedad desde dónde realmente procede.

Salud y enfermedad por: Antonio Lledó Flor

©2015, Amor, paz y Caridad

«No existen enfermedades, existen enfermos»

Hipócrates (Padre de la Medicina) Siglo V a.c.

ÉTICA Y MORAL: NECESIDAD IMPRESCINDIBLE

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Con frecuencia solemos oír estas palabras unidas en las mismas frases, creyendo que son la misma cosa. Aunque tienen relación, la ética alude más bien a un sistema determinado, que contiene una serie de normas que nos aclaran que es correcto y que no, dentro del sistema. Mientras tanto la moral son las normas, los principios, las leyes, que nos dicen lo que está bien y lo que está mal.

Sistemas éticos hay multitud, pueden ser científicos, políticos, religiosos, empresariales, etc. Pero en lo que atañe a la conducta humana, la definición del bien y el mal es compleja y difícil. Desde antiguo se han explicado que las normas o leyes morales, si se está dentro de una religión o sistema espiritual, emanan de Dios, y que de éste último, se trasladan al ser humano.

En este caso concreto las personas que mantienen y abogan por este sistema ético lo tienen más fácil; pues, independientemente de su veracidad o equivocación, las leyes que contienen sus principios morales son buenas en esencia para todo creyente, ya que al provenir de un creador, una divinidad perfecta y bondadosa es la que define con claridad lo que atenta contra sus leyes o lo que está de acuerdo con ellas.

Para todos los sistemas que no son de índole trascendente, espiritual o religioso, definir lo que está bien o está mal, lo que es correcto o incorrecto, puede suponer una auténtica odisea; sin saber con exactitud si la perspectiva con que se observa la situación es subjetiva y por tanto errónea. La ética tiende a teorizar sobre lo correcto o incorrecto dentro del sistema ético al que pertenece, mientras que la moral debe diferenciar lo que es bueno de lo que es malo en sí mismo, para uno o para los demás.

La ignorancia, los prejuicios y la falta de conocimientos sobre el tema, categoriza la moral como algo estrictamente religioso; sin embargo no es así; pues es la capacidad de discernir el bien del mal. Existen muchos tipos de moral, tantas como concepciones sociales, culturales, filosóficas o religiosas podamos entrever. Existe una moral social, propia de las sociedades y que va evolucionando en paralelo según las leyes y costumbres de la sociedad que se trate.

Pero la moral no es sólo algo externo al ser humano, sino que forma parte intrínseca e indisoluble de su forma de ser; de su concepción personal, psicológica y consciente de la vida y del mundo que le rodea.

En el occidente, y en el campo filosófico, una de las referencias más importantes es sin duda Aristóteles, con su ética de la virtud, la cual sostiene que «la bondad es el resultado de las virtudes». Algunos siglos más tarde otro gran pensador como Emmanuel Kant ponía el acento en la importancia del deber y la ética como paradigma del comportamiento humano (El imperativo Categórico) (*). Suya es la frase: «Dos cosas llenan mi mente de creciente admiración y respeto: el cielo estrellado que hay sobre mí y la ley moral que hay en mi interior»

Y respecto a su naturaleza, la moral humana no sólo es real, sino que acompaña al ser humano desde sus inicios evolutivos, desde que aparece en el mundo. En oriente el gran maestro Lao Tse decía:

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«Cuando todo el mundo entiende que la belleza es bella, es porque existe la fealdad. Cuando todos comprenden que la bondad es buena, es porque existe el mal»

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Las tradiciones hindú y budista explican las consecuencias de hacer daño mediante las repercusiones de la ley del Karma (causa y efecto).

Esto supone que aquello que hacemos o pensamos tiene consecuencias; y creer en ello, es sin duda una gran motivación para actuar correctamente. Se sea ateo o partidario de una o ninguna religión.

Así pues, la moral y la ética son imprescindibles en la sociedad y en la conducta humana, pues vienen regulando el discernimiento sobre la conducta del hombre desde el principio de los tiempos y bajo todo tipo de formas y sistemas.

Desde la cuna es conveniente dentro de la educación de los hijos, implementar la moral que consideremos han de tener de acuerdo a nuestros principios. El desarrollo del sentido moral prepara al individuo para alcanzar la madurez personal y social; pues si no les ayudamos desde pequeños a desarrollar la capacidad de pensar moralmente sobre sus actos, las normas que les demos les parecerán reglas arbitrarias.

Un pequeño vistazo a la educación que se ofrece en el mundo occidental; nos hace comprender que el futuro no es muy esperanzador, si únicamente ponemos el acento en el desarrollo de las habilidades y capacidades intelectuales, despreciando la educación moral que debe acompañar principalmente el crecimiento del niño hasta la adolescencia.

Por ello, los programas de educación deberían incluir, al margen de concepciones religiosas, una ética dirigida al desarrollo moral, en aquellos aspectos que mejoren al individuo, haciéndole consciente de las repercusiones de sus actos sobre sí mismo y sobre los demás.

Cuando hablamos de desarrollo moral nos referimos no sólo al cultivo de las virtudes, sino también a un conocimiento, una educación de nuestras emociones y pensamientos; a fin de conseguir educar nuestra mente y evitar las aflicciones que el descontrol mental y emocional nos impone.

Una buena salud mental pone las bases de un mayor equilibrio, discernimiento y control personal, lo que unido a una mayor comprensión de la realidad, nos permite un sentido moral más avezado, al adquirir con ello cualidades como la empatía, la compasión, la ecuanimidad y la imparcialidad.

Factores como la socialización, la interdependencia, y la priorización de una sociedad más igualitaria, solidaria y recíproca; sólo pueden abordarse desde la capacidad que tenga el ser humano para comprender el potencial que tiene de hacer daño; siendo cuidadoso con lo que se hace, se dice y se piensa. Y esto solo se adquiere con un sentido moral desarrollado sobre lo que está bien o mal.

Así pues, podemos comprender cómo el hombre, a pesar de haber desarrollado enormemente su capacidad intelectual y tecnológica, debe equilibrar la balanza del progreso con el desarrollo del sentido moral. Alcanzando mayor comprensión de sus propios actos y de la repercusión que estos tienen sobre los demás y sobre uno mismo, ha de esforzarse por evitar el mal y alcanzar el bien. Todo ello desde una perspectiva laica.

Si abordamos el tema desde el conocimiento que nos ofrecen las leyes espirituales; y como bien hemos explicado más arriba, el bien y el mal son consustanciales a la naturaleza humana. Ambos derivan del ejercicio del libre albedrío del hombre, y ambos están sometidos al reajuste y regulación de la ley de causa y efecto: «A cada cual según sus obras». Esta máxima, evidencia un sentido de la justicia exento de arbitrariedad alguna respecto a las consecuencias de nuestros actos.

Bajo esta perspectiva, se derivan conclusiones importantes, pues sabemos de antemano que somos los dueños de nuestro propio destino, al sembrar las causas de nuestra dicha o infelicidad futura en función de nuestros actos de hoy. Las consecuencias de estos actos se derivan de la naturaleza de los mismos, y recogeremos sus frutos, beneficiosos o perniciosos, en la vida actual o en próximas apariciones en la tierra a través de la reencarnación.

Quizás de esta manera, comprendiendo al mismo tiempo que nada queda impune; y que aquello que pensamos o hacemos repercute sobre nosotros, antes o después, y en nuestro propio beneficio, seremos capaces de dar la importancia que merece al desarrollo del sentido moral en todos los seres humanos. Conseguiremos así una sociedad más justa, solidaria y humana, al ser conscientes de cuáles son los límites que no debemos sobrepasar en perjuicio de nuestros semejantes.

Hoy en día son más necesarias que nunca una ética secular que nos ayude a entender el mundo y la vida desde las perspectivas del bien y de las leyes morales. Albergando los aspectos de la fraternidad y el amor al prójimo como pilares indestructibles que asienten las bases de este nuevo sistema ético. Por nuestro propio beneficio y por el de nuestros semejantes: el género humano.

Caminamos a pasos agigantados hacia un nuevo orden social, que sin duda priorizará la educación moral sin desdeñar la intelectual, y con ello llegaremos a un sentido más justo de convivencia y madurez social y personal.

Antonio Lledó Flor

©2015, Amor, paz y caridad

(*) Imperativo categórico: «Obra siempre de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en ley universal» Emmanuel Kant

NATURALEZA DE LAS COMUNICACIONES (I)

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Naturaleza de las comunicaciones (1)

Es importantísimo intentar analizar, dentro del estudio y desarrollo práctico de la mediumnidad el sentido, análisis y profundidad de las comunicaciones espirituales.

Es evidente, que gran parte de culpa en el descrédito del conocimiento mediúmnico viene dado por la gran cantidad de comunicaciones falsas, producidas por el animismo del médium en unos casos, o en otros, por el engaño de espíritus mixtificadores o maliciosos. Pues, no debemos olvidar que, la inteligencia no está siempre en consonancia con el sentido moral, y podemos encontrar personas y espíritus muy inteligentes, pero muy perversos y malvados.

El conocimiento auténtico, razonado y lógico de la mecánica de la comunicación mediúmnica; de la forma en que se produce, de los espíritus que pueden comunicar, y de los factores internos y externos que rodean al médium y que condicionan su estado anímico, nos dará la clave para poder descifrar con exactitud las comunicaciones reales y aquellas que no lo son.

Junto a ello, el lenguaje del espíritu que comunica, nos permitirá compararlo con el que usaba en vida si se trata de alguien conocido. Y las formas de expresión y el contenido del mensaje nos darán innumerables pruebas de su identidad o de su condición moral atrasada o elevada. Esta condición puede distinguirse atendiendo a aspectos tales como el sentido común, las acciones, sentimientos que inspiran y el tipo de consejos que ofrecen. El  lenguaje de los espíritus superiores es siempre idéntico en el fondo, suele ser digno, noble, sencillo y modesto; nunca imponen, siempre aconsejan, nunca adulan y respetan nuestro libre albedrío. Por el contrario, los espíritus mixtificadores estimulan el orgullo y la vanidad, utilizan un lenguaje extravagante y artificioso y a veces se permiten predecir el futuro o explicar cuestiones materiales que a nadie nos es permitido conocer.

En algunas ocasiones, cuando se está completamente seguro de un canal mediúmnico fidedigno y se lleva trabajando con él durante muchísimo tiempo con excelentes resultados, sin un solo error; los mismos espíritus superiores pueden colaborar con los encarnados en realizar trabajos de análisis y detección de comunicados falsos o auténticos. No sería la primera ni la última vez que esto ocurriera; lo que no es frecuente por otra parte debido a que es realmente difícil encontrar mediumnidades de este nivel.

La naturaleza de las comunicaciones es sin duda el principal indicio para saber con quién estamos contactando, no obstante, también es cierto, que la conducta moral de los médiums así como su conocimiento espiritual es la piedra angular para determinar qué grado de confianza podemos otorgarles.

No basta únicamente con clasificar los distintos tipos de comunicaciones para poder determinar la fidelidad de la comunicación, existen espíritus inteligentes que pueden engañar con absoluta facilidad a todos los que les escuchan; es por ello, que el aspecto humano del médium, su comportamiento cotidiano acorde a una buena moral, y el esfuerzo que realice por mejorarse día a día, plasmará un acompañamiento espiritual positivo por ley de vibración, lo que supondrá una garantía adicional de que las comunicaciones serán más dificultosas para los espíritus engañosos, al encontrarse estos últimos con enormes dificultades para poder aproximarse a estas facultades.

Aprender de nuestros errores, y sustentar una base de humildad auténtica en los médiums, será también un paso importante que determinará la ausencia de vanidad y endiosamiento, aspecto éste sobre el que se apoyan muchos espíritus de baja condición para que los médiums les abran sus puertas.

El control de las pasiones y el dominio de las imperfecciones es sin duda la clave más certera que, unida a las anteriormente expuestas, terminará de ultimar la preparación del médium para ejercer una auténtica labor espiritual, lejos de las influencias negativas de entidades de baja condición. Estos últimos, donde encuentran resistencia no perseveran, antes al contrario, se marchan a buscar facultades mediúmnicas más fáciles de dominar, con escasa vigilancia y pocos conocimientos, donde encontrarán terreno propicio para ultimar sus mistificaciones y engaños.

Así pues, ante cualquier tipo de comunicación hemos de utilizar el análisis y el razonamiento como primera medida; intentando confrontar las enseñanzas que nos ofrezcan con nuestros conocimientos espirituales, a fin de comprobar que no existan contradicciones que puedan llevamos a la confusión. Los espíritus superiores no se enojan porque analicemos sus comunicados, antes al contrario, agradecen este esfuerzo, lo cual es síntoma de nuestro deseo de progreso y de aprendizaje. Es por ello que, tampoco se molestan si cuestionamos y preguntamos acerca de lo que nos comentan.

Son precisamente los espíritus engañosos los que temen ser descubiertos por los encamados, por lo que se enojan si se les pregunta, se enfadan si se analizan sus palabras y se irritan si intentamos aprender conocimientos espirituales que nos permitan descubrirlos; de aquí se deriva el grave error de muchas medium- nidades cuando comentan que no necesitan estudiar ni aprender pues todo se lo ofrecen de lo alto. Estos consejos no pueden ser nunca de un espíritu superior que desea lo mejor para nosotros, sino de un espíritu engañoso al que no le interesa que aprendamos para poder dominar mejor la situación.

Podemos comprobar pues, lo importante del conocimiento mediúmnico para tener una base de seguridad en la que apoyamos a la hora de valorar todo aquello que se nos ofrece desde lo alto para nuestro propio progreso espiritual.

Es en este momento, cuando entraríamos a analizar las distintas clases de comunicaciones, que tal y como Kardec desglosa en el Cap. X del Libro de los Médiums  y atendiendo a sus características, podemos definirlas como comunicaciones groseras, frívolas, formales o instructivas; además de relacionar algunos de los perfiles que presentan espíritus que comunican y que los diferencian notablemente en función de su elevación moral dentro de la escala espírita; estas características nos ayudarán sin duda a diferenciarlos, no obstante este será el tema a tratar en nuestro próximo artículo.

Naturaleza de las comunicaciones (1) por: Antonio Lledó Flor

2015, Amor, paz y caridad

«…Bajo el doble aspecto de la inteligencia y la moralidad, se concibe fácilmente la diferencia en las comunicaciones; en las que se refleja la elevación o la bajeza de las ideas, el saber o la ignorancia, los vicios o las virtudes…»

Allan Kardec – Cap. X El Libro de los Médiums