Educación Mediumnica

ASPECTOS PERJUDICIALES

Lamentablemente uno de los mayores males que perjudican de forma notable las comunicaciones mediúmnicas es el fanatismo de algunos médiums y la tendencia a fanatizarse que tienen muchos de los asistentes a un trabajo espirita. Todo ello ocurre por falta de auténtico conocimiento de lo que significa y representa un trabajo serio donde se realiza el ejercicio mediúmnico con nobleza, caridad, altruísmo y desinterés.

El tomar conciencia plena de la responsabilidad que implica todo trabajo espírita, es deber importantísimo que todos los asistentes han de adquirir antes de poder asistir a él. Para ello debe existir una auténtica formación espiritual y de conocimientos de todos los que pretendan asistir a este tipo de trabajos.Es imprescindible evitar la curiosidad malsana, que lleva a muchos a asistir a este tipo de trabajos por el simple hecho de presenciar una comunicación o de comprobar in-situ qué hay de cierto o falso en la comunicación con el mundo espiritual.
Si no hay nobleza de intenciones y nuestra única motivación es la frivolidad o la fantasía, seremos presa fácil de las entidades de baja condición que alimentarán nuestra tendencia fantasiosa e intentarán por todos los medios satisfacer esta curiosidad con comunicaciones frívolas como las que mencionábamos en capítulos anteriores.
De la fantasía al fanatismo hay una distancia escasísima, apenas nada, cuando el espíritu frívolo se encuentra fascinado, pierde con facilidad su capacidad de raciocinio y este hecho le impide discernir con claridad lo correcto de lo incorrecto, lo cierto de lo falso, lo auténtico de lo verdadero. Se pierde  hasta el sentido común de las cosas, envueltos en un halo de irrealidad y fantasía en el que todo parece posible y creemos que tenemos la razón por encima de todo y de todos.

Es en este punto cuando las fuerzas negativas imprimen con mayor fuerza su dominio; llevando a estas personas que así se encuentran a posturas intransigentes, incapaces de reconocer cualquier cosa que no sea la que mantienen ellos mismos, haciéndoles creer que llevan la razón en todo y es más, incentivando hasta tal punto la autosuficiencia y la vanidad de las personas, que las hacen pensar que nada ni nadie puede rebatirles.

Como podemos comprobar, del fanatismo se cae con facilidad en el endiosamiento y la vanidad, penúltimo escalafón de la estrategia de las fuerzas negativas; a partir de aquí dominan tan fácilmente a las personas que las van encerrando en un círculo tan vinculado a sus propios defectos morales que les será muy difícil salir de él.

El último trabajo que realizan las fuerzas negativas es dejar en evidencia a estas personas cuando ya no les sirven, ocasionándoles graves perjuicios y dejándolas en ridículo allí por donde van; cobrándose en definitiva una factura importante fruto de su dominio sobre ellas. En los médiums, el proceso adquiere mayor dramatismo, pues toman parte en las comunicaciones y ocupan el lugar de los espíritus protectores haciéndose pasar por ellos; por consiguiente, si el médium no está instruido y preparado, cae con suma facilidad en todas las trampas que le van tendiendo.

Y no sólo a él le perjudican, sino a todos aquellos que a través de él escuchan la palabra y las comunicaciones de estos espíritus de baja condición moral, pero sumamente inteligentes, que saben plantear con habilidad sus estrategias a fin de perjudicar y entorpecer las comunicaciones.

Como estamos viendo, la puerta de entrada a todos estos aspectos perjudiciales son nuestras propias debilidades, en suma, nuestros defectos morales tales como el egoísmo, la envidia, la vanidad, el amor propio, orgullo, narcisismo, etc…

Si el médium o los asistentes se preparan a conciencia con los conocimientos adecuados, y al mismo tiempo intentan llevar a la práctica la reforma interna que todo camino espiritual necesita, estarán en las mejores condiciones no sólo para aprender, captar y asimilar lo que venga de lo Alto, sino también para evitar que cualquier filtración negativa pueda perjudicarles o desviarles del camino.

Es una cuestión no sólo moral sino también científica; pues al elevarse moralmente el médium, eleva igualmente su registro vibratorio, y por afinidad y sintonía su periespíritu tendrá mayor facilidad para conectar con los espíritus elevados; dejando al margen las facilidades que se conceden a los espíritus perturbadores y mixtificadores cuando nuestros actos y moralidad son de baja condición y por ende nuestro periespíritu se encuentra denso y enturbiado por frecuencias vibratorias de baja intensidad que permiten la fácil sintonía con estos últimos.

No olvidemos que las fuerzas negativas no desean trabajar con individuos preparados que puedan descubrir sus maniobras; sino que, cuando encuentran cualquier dificultad y obstáculos para dominar e influir con sus pensamientos, se alejan para ejercer su dominio sobre aquellos que les oponen menor resistencia

De aquí que podamos comprobar, como hemos comentado en anteriores ocasiones, que muchos médiums son engañados al indicarles los espíritus que no estudien; que con los conocimientos que les trasmiten desde el más allá les es suficiente para desenvolverse; este consejo no puede venir nunca de un espíritu elevado, sino más bien será el consejo de espíritus engañosos y mistificadores que desean que el médium no se instruya para que no pueda distinguir ni diferenciar las comunicaciones de un espíritu positivo de otro que no lo es.

Si además del conocimiento espiritual que vamos aprendiendo como médiums, tenemos en cuenta todos los aspectos que hemos comentado e intentamos evitarlos (fantasía, curiosidad, endiosamiento, fanatismo, vanidad, etc…); estaremos engrandeciendo y ennobleciendo esa altísima responsabilidad que representa el ejercicio de la mediumnidad en la tierra.

Esto nos facilitará un importantísimo adelanto evolutivo amén de conseguir ayudar a numerosas personas que, necesitadas de ayuda, acudirán a nosotros en busca de consuelo, conocimientos y esclarecimiento espiritual.

Antonio Lledó Flor

©2015, Amor, paz y caridad

“Estos errores vienen a menudo de espíritus ligeros, sistemáticos o pseudo-sabios que se complacen en hacer editar sus fantasías y sus utopías valiéndose de hombres a los cuales han llegado a engañar hasta el punto de hacerles aceptar, a ciegas, todo lo que les sugieren, mezclando algunos buenos granos en medio de la cizaña”.

Allan Kardec. “Viaje espirita”

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