Enfocando la actualidad

LA OBSESIÓN

Abordamos con este tema, una continuación sobre las cuestiones de la salud que ya desarrollamos en el artículo del mes pasado; pero ahora bajo el enfoque de la salud espiritual y la problemática que sobre ella tiene la obsesión en sus variadas características, origen y terapias de curación.

DEFINICION: “La palabra obsesión proviene del término latino obsessĭo (“asedio”). Se trata de una perturbación anímica producida por una idea fija, que con tenaz persistencia asalta la mente. Este pensamiento, sentimiento o tendencia aparece en desacuerdo con el pensamiento consciente de la persona, pero persiste más allá de los esfuerzos por librarse de él.”

El trastorno obsesivo-compulsivo es la consecuencia inmediata de la obsesión cuando ésta se convierte en un estado patológico que desemboca en neurosis. La ansiedad que provoca la “monoidea” de la obsesión, desorganiza la mente del individuo; y si no es capaz de sustraerse a ella mediante la voluntad, el rechazo a los pensamientos persistentes o la terapia farmacológica o psicoterapéutica, la persona enferma mentalmente e incluso somatiza la enfermedad en afecciones biológicas graves.

En multitud de ocasiones, ni la psicoterapia ni la farmacología son capaces de solventar el problema; si acaso reducir los efectos, pero frecuentemente no logran acabar con la enfermedad más que a corto plazo, diagnosticando al enfermo como crónico y susceptible de volver a sufrir esta enfermedad más adelante.

La causa principal de la obsesión deriva de su origen, tal y como su significado latino expresa “obsessio = asedio”. Pero esto nos plantea los siguientes interrogantes: ¿Asedio de quien? ¿De qué? De un pensamiento, de una idea, de un sentimiento. Es más; dice la definición que estas ideas obsesivas están en desacuerdo con el “pensamiento consciente” de la persona; lo cual significa que la persona lo rechaza de principio; y a pesar de ello, logran infiltrarse en su mente hasta lograr perturbarla mediante su insistencia y fijeza. ¿Acaso tienen los pensamientos voluntad propia?. Si estamos en desacuerdo con ellos ¿porqué se repiten en nuestra mente?. ¿Son realmente nuestros estos pensamientos?

La neurociencia actual nos informa de que los pensamientos y sentimientos tienen su lugar de expresión en el cerebro; y en función de la naturaleza de los mismos afectan áreas diferentes del mismo. Las últimas investigaciones al respecto ofrecen descubrimientos asombrosos al respecto; tales cómo averiguar la velocidad de aparición de los pensamientos y su potencia para modificar incluso la estructura neuronal de nuestro propio órgano cerebral.

“El pensamiento (energía), modifica el funcionamiento del órgano material (cerebro)”. Esto es precisamente objeto de investigación de la Psicobiología: ciencia que estudia la influencia de la mente de la persona en los campos de energía, el poder mental, psíquico y biológico en los estados alterados de conciencia (obsesión, esquizofrenia, neurosis etc.)

El debate entre mente y cerebro está más vigente que nunca; y lo que se confirma con las últimas investigaciones es que la mente (conciencia) es el lugar donde se originan los pensamientos; y el cerebro es el receptor, procesador y transmisor de los mismos. Son pues dos cosas distintas. La conciencia no se puede medir; ni siquiera hoy día, y la mente tampoco, siendo para muchos neurocientíficos la misma cosa. De aquí se infiere que la conciencia y la mente están claramente fuera y al margen del cerebro (Véase la experiencia del neurocirujano Eben Alexander en su obra “La prueba del cielo”).

Es a partir de aquí cuando podemos ofrecer la explicación de las ciencias del espíritu; y en concreto lo que la filosofía espírita de Allan Kardec define como obsesión:

“La obsesión es la acción persistente que un mal espíritu ejerce sobre un individuo. Presenta características muy diferentes, desde la simple influencia moral, sin señales exteriores sensibles, hasta la perturbación completa del organismo y de las facultades mentales” Allan Kardec – Libro: Ev. Según El Espiritismo.

En base a esta explicación, el panorama se presenta esclarecedor respecto a la contestación de las cuestiones que más arriba nos planteábamos. Efectivamente, la obsesión es un asedio al que la persona se ve sometida por un espíritu de baja condición moral que desea hacerle daño.

Los motivos del porqué de esta situación los explicamos más abajo. También podemos aclarar que como bien explica la definición inicial, el obsesado no se siente de acuerdo con el pensamiento que le perturba, pues no es suyo. Se trata en suma de pensamientos o ideas procedentes de otra mente distinta a la persona que los sufre.

En cuanto a los motivos por los que la obsesión se produce son variados; y las causas de los mismos también. En principio, y aceptando lo que la ciencia nos dice respecto a que el pensamiento es una energía con una determinada frecuencia de onda, una primera causa de la obsesión es el mantenimiento y alimentación de pensamientos que vibran en la misma frecuencia, de la misma naturaleza y que se atraen mútuamente.

Mediante la ley de atracción, el semejante atrae al semejante; estos pensamientos se afinizan entre las dos mentes (el espíritu desencarnado y la persona con cuerpo físico) y con frecuencia la mente de la persona encarnada no logra diferenciar los que le son propios de los que son inducidos, ya que presentan características similares.

Esto podríamos denominarlo como auto-obsesión; ya que es la condición moral baja de la persona, en cuanto a pensamientos y emociones perturbadoras, las que atraen hacia sí misma estas energías con las que entra en comunión y retro-alimentan sus propias tendencias. Así pues, una primera causa se encuentra en nosotros mismos. (*)

(*)”Para prevenir las enfermedades se fortalece el cuerpo, para prevenir la obsesión hay que fortificar el alma; de aquí resulta, para el obsesado, la necesidad de trabajar en su mejoría moral, lo que generalmente basta en la mayoría de los casos para desembarazarse del obsesor.” Allan Kardec

Esta primera causa está íntimamente relacionada con nuestras 1.-) deficiencias morales que son las que propician la auto-obsesión y la llegada a nuestro campo o entorno mental de espíritus de la misma condición moral.

Una segunda causa importante son los 2.-) enemigos de vidas pasadas. Mediante la comprensión de la reencarnación sabemos que en anteriores experiencias en la tierra hemos podido hacer mal a otros, si estos no tienen capacidad de perdón, con suma frecuencia buscan venganza, y cuando nos encuentran de nuevo encarnados, es muy fácil para ellos dar rienda suelta a su odio hacia nosotros intentando perturbarnos y obsesionarnos con ideas que nos causen tormento y nos lleven a las mayores desgracias (auto-lesiones, suicidio, accidentes, etc..)

Con frecuencia; preparan minuciosamente el asalto a nuestro campo mental día tras día; mermando nuestras capacidades psíquícas mediante sentimientos inferiores, inspiraciones vejatorias o deseos de placeres anestesiantes; a fin de iniciar un proceso denominado como parasitosis espiritual.

Trabajan también mediante la inducción telepática de pensamientos de baja autoestima; alimentando diariamente nuestro desencanto con la vida y con los que nos rodean; creándonos problemas con nuestros seres más queridos. Utilizan una técnica parecida a la de la hipnosis, con el fin de llegar a identificar cada vez más sus pensamientos y sentimientos malsanos con los nuestros; hasta tomar el control de nuestra voluntad paulatinamente, poco a poco, paso a paso.

Con este trabajo van mermando nuestra capacidad de reacción, nuestra voluntad de rechazo; hasta que sin darnos cuenta somos juguetes en sus manos, dirigiéndonos a su capricho y quedando sometidos a sus órdenes mentales y deseos que nos parecen propios nuestros. Se habla de parasitosis porque el obsesor invade la mente y la psique como un parásito, que va mermando nuestra energía vital, nuestra fortaleza mental y nuestra capacidad de resistencia.

Las 3.-) contaminaciones espirituales son la tercera causa de la obsesión. Este aspecto hace referencia a las tendencias que nos llevan a frecuentar ambientes perjudiciales de energías negativas que son consecuencia de las personas que los frecuentan. (Ambientes de alcoholismo, drogadicción, pornografía, etc..) En este caso entramos en contacto con la energías y los fluidos de ese ambiente perturbador y con los espíritus que allí se sienten cómodos.

Una última causa tiene que ver con la mediumnidad. Toda persona con facultades mediúmnicas tiene que tener una moral sana. Porque el médium con su capacidad de contactar con el más allá, está más expuesto que otras personas a la influencia del mundo espiritual. Su baja condición moral hará que 4.-) el médium no utilice bien su facultad y sintonice con espíritus de baja condición que tratarán de engañarle y hacerse pasar por espíritus superiores, alimentando así el orgullo y la vanidad del médium; al mismo tiempo que pasan a obsesionarle aprovechando sus deficiencias morales.

Veamos ahora la Terapia de la Desobsesión como solución definitiva y no transitoria para este grave problema. La primera premisa para solucionar este problema es tomar consciencia del mismo. Una vez sabemos que podemos estar bajo su influencia, debemos afrontar una terapia de desobsesión basada en primer lugar en el trabajo con el obsesado; con su entorno familiar; después con el obsesor (intentando moralizarlo) convenciéndole de que pierde el tiempo, y se hace daño a sí mismo al intentar vengarse y quebrantar con ello las leyes divinas del perdón. Haciéndole comprender que odiando sufre; y que en el futuro también sufrirá las consecuencias de sus actos.

A esto podemos añadir la comprensión del conocimiento espiritual; la asistencia a reuniones donde se puedan recibir fluidos sanadores que neutralizan los negativos; también es recomendable el agua fluidificada; los ambientes de armonía que hemos de intentar llevar al hogar, las lecturas edificantes, etc. En definitiva, un comportamiento moral que me eleve por encima de la frecuencia mental del obsesor, a fin de que le sea más difícil su acceso hacia mí.

Pero sin duda la práctica de la oración sentida, es el más poderoso remedio; pues hemos de pedir por nuestro obsesor y por su reconducción moral; también por nosotros mismos. Al orar mantenemos pensamientos sanos, conectamos con las fuerzas espirituales del bien y no tenemos posibilidad de caer en el desequilibrio, de esa manera nos vamos manteniendo cada vez más lejos de la mente desequlibrada del obsesor que pretende perturbarnos.

Puesto que la clave para librarnos de la obsesión es moralizarnos; sin duda el amor, como máxima expresión de la moral cristiana, es nuestra tabla de salvación. Aprender a amar siempre y a todos, incluyendo a nuestros enemigos, nos revestirá de la fortaleza inexpugnable inasequible a la obsesión.

Antonio Lledó Flor

©2015, Amor, paz y caridad

“Las obsesiones surgen de los actos negativos del ser;…….. y estas desaparecerán cuando el hombre se transforme hacia el bien, facilitando la instalación en la Tierra del reino del equilibrio, la justicia y el amor”

Divaldo P. Franco – Libro: Dias Gloriosos

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