Educación Mediumnica

NATURALEZA DE LAS COMUNICACIONES (I)

Es importantísimo intentar analizar, dentro del estudio y desarrollo práctico de la mediumnidad el sentido, análisis y profundidad de las comunicaciones espirituales.

Es evidente, que gran parte de culpa en el descrédito del conocimiento mediúmnico viene dado por la gran cantidad de comunicaciones falsas, producidas por el animismo del médium en unos casos, o en otros, por el engaño de espíritus mixtificadores o maliciosos. Pues, no debemos olvidar que, la inteligencia no está siempre en consonancia con el sentido moral, y podemos encontrar personas y espíritus muy inteligentes, pero muy perversos y malvados.

El conocimiento auténtico, razonado y lógico de la mecánica de la comunicación mediúmnica; de la forma en que se produce, de los espíritus que pueden comunicar, y de los factores internos y externos que rodean al médium y que condicionan su estado anímico, nos dará la clave para poder descifrar con exactitud las comunicaciones reales y aquellas que no lo son.

Junto a ello, el lenguaje del espíritu que comunica, nos permitirá compararlo con el que usaba en vida si se trata de alguien conocido. Y las formas de expresión y el contenido del mensaje nos darán innumerables pruebas de su identidad o de su condición moral atrasada o elevada. Esta condición puede distinguirse atendiendo a aspectos tales como el sentido común, las acciones, sentimientos que inspiran y el tipo de consejos que ofrecen. El  lenguaje de los espíritus superiores es siempre idéntico en el fondo, suele ser digno, noble, sencillo y modesto; nunca imponen, siempre aconsejan, nunca adulan y respetan nuestro libre albedrío. Por el contrario, los espíritus mixtificadores estimulan el orgullo y la vanidad, utilizan un lenguaje extravagante y artificioso y a veces se permiten predecir el futuro o explicar cuestiones materiales que a nadie nos es permitido conocer.

En algunas ocasiones, cuando se está completamente seguro de un canal mediúmnico fidedigno y se lleva trabajando con él durante muchísimo tiempo con excelentes resultados, sin un solo error; los mismos espíritus superiores pueden colaborar con los encarnados en realizar trabajos de análisis y detección de comunicados falsos o auténticos. No sería la primera ni la última vez que esto ocurriera; lo que no es frecuente por otra parte debido a que es realmente difícil encontrar mediumnidades de este nivel.

La naturaleza de las comunicaciones es sin duda el principal indicio para saber con quién estamos contactando, no obstante, también es cierto, que la conducta moral de los médiums así como su conocimiento espiritual es la piedra angular para determinar qué grado de confianza podemos otorgarles.

No basta únicamente con clasificar los distintos tipos de comunicaciones para poder determinar la fidelidad de la comunicación, existen espíritus inteligentes que pueden engañar con absoluta facilidad a todos los que les escuchan; es por ello, que el aspecto humano del médium, su comportamiento cotidiano acorde a una buena moral, y el esfuerzo que realice por mejorarse día a día, plasmará un acompañamiento espiritual positivo por ley de vibración, lo que supondrá una garantía adicional de que las comunicaciones serán más dificultosas para los espíritus engañosos, al encontrarse estos últimos con enormes dificultades para poder aproximarse a estas facultades.

Aprender de nuestros errores, y sustentar una base de humildad auténtica en los médiums, será también un paso importante que determinará la ausencia de vanidad y endiosamiento, aspecto éste sobre el que se apoyan muchos espíritus de baja condición para que los médiums les abran sus puertas.

El control de las pasiones y el dominio de las imperfecciones es sin duda la clave más certera que, unida a las anteriormente expuestas, terminará de ultimar la preparación del médium para ejercer una auténtica labor espiritual, lejos de las influencias negativas de entidades de baja condición. Estos últimos, donde encuentran resistencia no perseveran, antes al contrario, se marchan a buscar facultades mediúmnicas más fáciles de dominar, con escasa vigilancia y pocos conocimientos, donde encontrarán terreno propicio para ultimar sus mistificaciones y engaños.

Así pues, ante cualquier tipo de comunicación hemos de utilizar el análisis y el razonamiento como primera medida; intentando confrontar las enseñanzas que nos ofrezcan con nuestros conocimientos espirituales, a fin de comprobar que no existan contradicciones que puedan llevamos a la confusión. Los espíritus superiores no se enojan porque analicemos sus comunicados, antes al contrario, agradecen este esfuerzo, lo cual es síntoma de nuestro deseo de progreso y de aprendizaje. Es por ello que, tampoco se molestan si cuestionamos y preguntamos acerca de lo que nos comentan.

Son precisamente los espíritus engañosos los que temen ser descubiertos por los encamados, por lo que se enojan si se les pregunta, se enfadan si se analizan sus palabras y se irritan si intentamos aprender conocimientos espirituales que nos permitan descubrirlos; de aquí se deriva el grave error de muchas medium- nidades cuando comentan que no necesitan estudiar ni aprender pues todo se lo ofrecen de lo alto. Estos consejos no pueden ser nunca de un espíritu superior que desea lo mejor para nosotros, sino de un espíritu engañoso al que no le interesa que aprendamos para poder dominar mejor la situación.

Podemos comprobar pues, lo importante del conocimiento mediúmnico para tener una base de seguridad en la que apoyamos a la hora de valorar todo aquello que se nos ofrece desde lo alto para nuestro propio progreso espiritual.

Es en este momento, cuando entraríamos a analizar las distintas clases de comunicaciones, que tal y como Kardec desglosa en el Cap. X del Libro de los Médiums  y atendiendo a sus características, podemos definirlas como comunicaciones groseras, frívolas, formales o instructivas; además de relacionar algunos de los perfiles que presentan espíritus que comunican y que los diferencian notablemente en función de su elevación moral dentro de la escala espírita; estas características nos ayudarán sin duda a diferenciarlos, no obstante este será el tema a tratar en nuestro próximo artículo.

Antonio Lledó Flor

2015, Amor, paz y caridad

“…Bajo el doble aspecto de la inteligencia y la moralidad, se concibe fácilmente la diferencia en las comunicaciones; en las que se refleja la elevación o la bajeza de las ideas, el saber o la ignorancia, los vicios o las virtudes…”

Allan Kardec – Cap. X El Libro de los Médiums

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