Educación Mediumnica

LA ORACIÓN

En artículos anteriores hacíamos mención a la importancia del análisis de todas aquellas comunicaciones que desde el plano espiritual se reciben. Incluso se detallaba una clasificación acerca de los diferentes tipos de comunicaciones que pueden llegar hasta nosotros.

Pues bien, uno de los factores importantísimos, por no decir el que más, en el éxito y el buen desarrollo de la comunicación mediúmnica es el ambiente espiritual que reine entre los componentes de esa reunión y las intenciones, más o menos nobles y altruistas que tengan a la hora de asistir a un trabajo mediúmnico de este tipo.

La clave principal e indispensable de un buen ambiente espiritual en todo trabajo mediúmnico no es otra que LA ORACIÓN; la oración sentida y realizada de forma altruista, elevando nuestro pensamiento de amor hacia lo Alto, para que sea recogido por los seres de luz y elevación que nos ayudarán a realizar correctamente el trabajo mediúmnico, con resultados positivos y de gran ayuda hacia nuestro prójimo.

Es la mayor de las caridades, la más anónima, la que mayor satisfacción y progreso otorga al espíritu humano, pues se realiza internamente y produce en el espíritu humano su elevación hacia lo Alto.

“La oración debería ser la llave del día y el cerrojo de la noche.”

Thomas Fuller

Al mismo tiempo, la oración sirve internamente al espíritu como reconocimiento de su propia imperfección, de lo pequeños que somos espiritualmente y de la necesidad que tenemos de depender de lo Alto para solucionar muchos de los problemas que se nos presentan en la vida.

La oración conlleva una actitud de humildad para el espíritu, y por ello, nos hace mucha falta practicarla, a fin de eliminar paulatinamente el orgullo y la soberbia que nos atenaza, consiguiendo progresar espiritualmente en el amor cuando pedimos altruistamente por los demás, de forma anónima y callada.

Es tanta la necesidad espiritual de nuestro mundo de hoy; es tanta la necesidad de consuelo, de esperanza, de amor, de afecto, de comprensión y de tolerancia que, en la mayoría de las veces no encontramos las fuerzas internas necesarias que nos ayuden a sobrellevar las pruebas que la vida nos presenta. Es entonces cuando recurrimos a lo Alto y tenemos la seguridad de que la ayuda viene a nosotros en la misma medida en que lo pedimos, con la intensidad y la fe que depositamos en esa petición, con los ideales nobles que nos inducen a solicitar esa ayuda.

Por ello, diariamente, en cualquier oportunidad que se nos presente, incluso en nuestro lugar de trabajo, circulando por la calle, al levantarnos, al acostarnos, en cualquier momento la oración es positiva y beneficiosa para nosotros y para los demás; allá donde veamos una necesidad de consuelo, de afecto, de caridad, de miserias humanas, etc…, podemos ayudar de la mejor manera pidiendo por esas personas a lo Alto, para que los seres de luz y elevación conforten esas almas endeudadas, esas penurias que a veces destrozan el sentimiento y el alma del espíritu más fuerte.

Como podemos deducir de lo expuesto, la oración, no es sólo un instrumento de ayuda para nosotros, sino que es la fuente de ayuda más importante para nuestro prójimo. Allá donde se necesite ayuda espiritual, sea donde sea, por medio de la oración conseguiremos esa ayuda, y si ésta es solicitada para personas ajenas a nosotros mismos, esta ayuda es también más importante, pues se convierte en caridad y nuestro espíritu progresa enormemente.

La oración es también la defensa poderosa contra nuestros enemigos; cuando alguien no te desee el bien, es necesario y conveniente pedir por esas personas para que desde lo Alto les ayuden a darse cuenta que no actúan correctamente, para que cambien de actitud, para que la luz se haga en su entendimiento y comprendan que no se perjudican más que a sí mismos pensando o actuando en contra de los demás.

Es a través de esta actitud como ponemos en práctica la frase de nuestro maestro Jesús: “Amad a vuestros enemigos”. Algo realmente difícil y costoso de conseguir, por ello, comprendiendo que el espíritu egoísta y rencoroso actúa mal en base a sus imperfecciones, hemos de saber perdonarle primero y aprender a amarle después, comenzando por pedir por él para que le ayuden en su progreso espiritual. Devolvemos bien por mal y adquirimos la luz y el entendimiento preciso para que nuestro espíritu se encuentre fortalecido ante los acosos de las influencias negativas que puedan afectarnos.

La oración es aquí la expresión del amor, en una primera fase, y comprendiendo sus múltiples utilidades nos daremos cuenta de que cuando la empleamos para beneficio de nuestro prójimo estamos forjando un destino venturoso para nuestro propio espíritu sin apenas darnos cuenta. Es por ello, que en la educación mediúmnica toda persona que se interese por ello debe aprender a elevar su pensamiento, a tener por pauta y norma de conducta la oración sentida y realizada en beneficio del prójimo.

Como explicábamos al inicio del presente artículo, es imprescindible en todo trabajo mediúmnico la oración interna realizada con amor y sentimiento altruista, es la única manera de ayudar profundamente con auténtica caridad a todos aquellos que realmente lo necesitan tanto seres libres como seres encarnados.

Son enormes los beneficios que pueden conseguirse con la oración, pues no debemos olvidar que ésta produce su efecto benefactor porque en el plano espiritual existen millones de espíritus encargados de ayudarnos cuando les solicitamos esa ayuda. Son equipos espirituales destinados a ayudar a todos los que habitamos en la tierra, muchos de estos espíritus han vivido antes en la tierra, y desean ayudar en todo lo posible, pues así también progresan espiritualmente en el espacio.

Ante la gran necesidad espiritual que vive actualmente nuestra humanidad, Dios envía más ayuda que nunca, pues sabedor del cambio que se avecina y de las convulsiones por las que estamos viviendo no abandona nunca a sus hijos y por lo tanto está más pendiente que nunca de nosotros.

“La oración no cambia a Dios, pero sí cambia a quien ora”

Soren Kierkegard (Filósofo)

Es pues necesario saber que, nuestro Padre está siempre pendiente de nuestras actuaciones, y las oraciones realizadas en favor de los demás son puentes importantes que facilitan nuestro progreso hacia el destino final de nuestra evolución: La Perfección y la Felicidad.

Antonio Lledó Flor

©2015, Amor,paz y caridad

“No he logrado nada solo. Millones de personas en todo el mundo ansiaban la paz. Por eso digo que no hay que minusvalorar el poder de la oración.” 

Kofi Annan – Secretario Gral. O.N.U.

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