Educación Mediumnica

NATURALEZA DE LAS COMUNICACIONES (II)

Continuando el tema abordado el mes anterior, y para establecer una definición acerca de las comunicaciones que provienen del mundo espiritual, no existe nada mejor que la propia que hace a este respecto Allan Kardec en el Libro de los Médiums y que dice así: “Las comunicaciones de los espíritus han de reflejar la elevación o bajeza de sus ideas, de su saber y su ignorancia, sus vicios y virtudes, en una palabra, ellos se asemejan a los hombres que van desde el ser más salvaje al más ilustrado.”

A través de esta definición podemos comprobar, una vez más, como en el mundo espiritual existen todo tipo de personas al igual que aquí en la tierra, y por ende, cuando dejamos el cuerpo físico nos llevamos a la otra dimensión nuestros mismos gustos y atributos, defectos o virtudes, que seguiremos reflejando allá donde vayamos. Es más, si podemos comunicar a través de una mediumnidad también reflejaremos con exactitud nuestro nivel de evolución espiritual.

Esto nos aclara sobremanera, la idea de que no todos los espíritus están en condiciones de responder a todo lo que se les pregunta; sino que cada uno tiene las limitaciones propias de su nivel evolutivo. Es por ello que siempre hemos de utilizar la razón y el análisis como primer factor a la hora de estudiar una comunicación espiritual. Por el hecho de que los espíritus se presenten con mucha elocuencia o palabras delicadas, no quiere decir que el mensaje provenga de espíritus de elevación, antes al contrario: espíritus inteligentes y engañosos que se valen de sus pseudo-conocimientos para intentar engañar a los presentes en la reunión mediúmnica, presentándose como alguien importante cuando en realidad no lo son.

De aquí el hecho de que podamos clasificar las comunicaciones en: Groseras, Frívolas, Serias e Instructivas. LAS COMUNICACIONES GROSERAS, son realizadas por espíritus de baja condición, muchos de ellos ignorantes, otros rebeldes, otros fanatizados con aspectos religiosos que desarrollaron en la tierra y que todavía los siguen practicando; hasta tal punto que, allí donde encuentran personas tendentes a los rituales y lo superficial, influyen sobre ellas para que realicen los mismos ritos que ellos practicaban durante su vida en la tierra.

Estos espíritus, algunos de ellos obsesores, ofrecen mensajes poco esclarecedores, llenos de incongruencias y contradicciones con las leyes espirituales; es más, muchas veces estos mensajes, llevan una gran carga de fanatismo religioso que desemboca en consejos que atentan contra el sentido común y la razón. Las comunicaciones que ofrecen estos espíritus pueden ser a su vez clasificadas como triviales, innobles, obscenas, insolentes, arrogantes, malévolas e impías.

Dentro del segundo gran grupo; LAS COMUNICACIONES FRÍVOLAS, son aquellas con todo lujo de verborrea y elocuencia mal entendida; que no tienen contenido alguno de importancia, que incluso están llenas de absurdos y faltas de lógica. Son comunicaciones de espíritus irresponsables y falaces. Como muy bien define Allan Kardec este tipo de comunicaciones: “La verdad es lo que menos preocupa a estos espíritus; de ahí el maligno encanto que encuentran en mistificar a los que tienen la flaqueza y la presunción de creer en ellos y en su palabra: “Las personas que se complacen en este género de comunicaciones, dan acceso con facilidad a espíritus livianos y falaces.”

Estos espíritus que comunican se prestan a todo tipo de cosas irresponsablemente, tales como adivinar el futuro, hacer predicciones, dan detalles sobre el destino de la criatura humana a través de cartomantes, adivinos, etc. Podemos comprender pues, qué alejado se encuentra el auténtico sentido del espiritismo de todo aquello que tenga que ver con la magia, la adivinación, la futurología, etc…; son cuestiones totalmente opuestas, e incluso el propio Allan Kardec lo dejó claramente establecido en la codificación espirita. Este tipo de comunicaciones suelen ofrecerlas espíritus cuyos perfiles podrían definirse como livianos, burlones, juguetones y maliciosos.

LAS COMUNICACIONES SERIAS, son ponderadas y elevadas en cuanto al asunto que tratan, y elegantes en su forma. “No todos los espíritus serios están igualmente esclarecidos; hay muchas cosas que ellos ignoran y sobre las que pueden engañarse, a pesar de su buena fe. Por ello, los espíritus superiores nos recomiendan de continuo que sometamos todas las comunicaciones al crisol de la razón y de la más rigurosa lógica.”(El Libro de los Médiums, 2a parte, Cap. X) “En lo tocante a las comunicaciones serias, es conveniente distinguir entre las verdaderas de las falsas, lo que no es siempre fácil, por cuanto a la sombra de la elevación del lenguaje, ciertos espíritus presuntuosos o pseudo-inteligentes, procuran conseguir que prevalezcan las más falsas ideas y los más absurdos sistemas. Para darse mayor credibilidad y ostentar mayor importancia y atención, no tienen escrúpulos a la hora de adornarse a sí mismos con nombres respetables y venerados” (Allan Kardec).

LAS COMUNICACIONES INSTRUCTIVAS ofrecen algún esclarecimiento particular o general en el campo de la ciencia, la filosofía o la moral. Son tanto más profundas cuanto más elevado es el espíritu que las dicta. En ocasiones, esta profundidad nada tiene que ver con la amplitud del mensaje; pues espíritus muy elevados suelen ofrecer cortas comunicaciones de un amplísimo y profundo contenido, lo que contrasta vivamente con los espíritus engañosos que utilizan a veces palabras altisonantes y largos mensajes para impresionar a los que les escuchan.

A este respecto dice Allan Kardec: “En esta categoría, no podemos incluir, por consiguiente, ciertas enseñanzas que de serias apenas tienen la forma; muchas veces ampulosa y enfática con que los espíritus las dictan, más presuntuosos que instruidos, cuentan con eludir a los que las reciben ” (El Libro de los Médiums).

Una comunicación instructiva siempre intentará ofrecer lo mejor para nuestro progreso espiritual, aunque a veces no nos guste lo que escuchamos; pues con frecuencia, estas comunicaciones insisten sobremanera en el perfeccionamiento moral de los encamados, en la superación de los vicios y las debilidades, lo que no siempre nos gusta admitir y comprender debido a nuestra soberbia y orgullo.

No obstante, la delicadeza y la claridad de conceptos que se transmiten en estas comunicaciones, son de una enorme ayuda para el progreso moral del hombre. La continuidad y la regularidad es una de las características de estas comunicaciones, obedeciendo a un plan de trabajo que los espíritus se trazan, a fin de ayudar a los encamados en base a las necesidades espirituales que estos últimos tienen.

Tanto es así que, en una comunicación instructiva podemos encontrar conocimientos que no por ser simples no dejan de ser auténticas realidades ignoradas por el hombre de la tierra. Igualmente, podemos tener comunicaciones de un profundo sentido filosófico o científico, con conceptos ignorados hasta la fecha por la ciencia de nuestro planeta. Son tantos los conceptos de verdad que el plano espiritual puede ofrecer al plano físico, que lamentablemente, lo que falta son médiums serios, bien formados e instruidos, que presenten una educación moral adecuada que les permita recibir a estos grandes espíritus del espacio, siempre abiertos a la ayuda y el esclarecimiento de las conciencias de los hombres.

No falla, pues, la base de la comunicación, sino el canal por el que se ha de transmitir; ya que médiums hay millones, pero son muy pocos los que están en condiciones adecuadas para recibir estos grandes mensajes. De aquí que podamos concluir diciendo, que la base de una buena comunicación es: la armonía psico-física del médium, su condición moral y el nivel de conocimientos espirituales. Con estas tres premisas y la buena voluntad para hacer las cosas bien, lo demás vendrá por añadidura.

Es pues, de vital importancia, la educación mediúmnica que irá complementando lo expuesto junto a la experiencia que el médium asimilará al trabajar con asiduidad. La mediumnidad, como gran factor de responsabilidad espiritual que es, no podemos tomarla de cualquier manera y por tanto necesita de nuestra atención así como de un estudio constante y permanente; el médium nunca deja de aprender si está abierto a nuevas formas de progreso y evolución.

Es por ello que, el fanatismo y el orgullo de algunos médiums, perjudica notablemente no sólo la comunicación mediúmnica, sino la capacidad de aprendizaje de sí mismo, con lo cual la mediumnidad se estanca, no evoluciona, y el médium corre el riesgo de perder durante toda una existencia la maravillosa oportunidad de progreso que representa el ejercicio responsable de la mediumnidad.

Antonio Lledó Flor

©2015, Amor,paz y caridad

“..Las imperfecciones morales son puertas abiertas a los malos espíritus; siendo el orgullo del médium el que mejor explotan los espíritus mentirosos, pues este defecto no le permite conocerse a sí mismo, haciéndole fracasar, pervirtiendo su facultad y humillándolo posteriormente…”

 Allan Kardec  – El libro de los Médiums. Item. 227

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