BIENAVENTURANZAS

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Bienaventuranzas

Bienaventurados

En los parajes del oriente caminaba un Gran Maestro que enseñó la necesidad de cambio en las personas, donde sus vidas se aceleraron al encuentro con él, buscando la armonía en el paraje del evangelio.

Jesús fue un antes y un después, ya que difundió enseñanzas con el uso del ejemplo, de la humildad y caridad, además de que, por donde predicaba, dejaba con sus palabras un rastro de luz que hacía cambiar a la gente necesitada de amor.

La gente corría a su encuentro para escuchar sus palabras de esperanza. Él era un regalo que llenaba el alma; su voz serena llegaba al corazón de las almas necesitadas de cambio, enseñándonos las bienaventuranzas:

Bienaventurados los pobres y humildes de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los que son mansos y pacíficos.

Bienaventurados los misericordiosos.

Bienaventurados los afligidos.

Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios…

Todas ellas nos ayudan a seguir el mensaje del evangelio y nos propician a tratar al prójimo como quisiéramos ser tratados; a amar y perdonar a los que nos hacen daño si queremos ser perdonados; a hacer el bien sin ostentaciones; y a juzgarnos a nosotros mismos antes de juzgar a los demás. Humildad y Caridad es lo que Jesús no cesa de recomendar en las bienaventuranzas, de las que él mismo da ejemplo. Y orgullo y egoísmo es lo que no cesa de combatir. Sin embargo, Jesús no se limita a recomendar la caridad, sino que la coloca claramente y en términos explícitos como la condición absoluta para la felicidad futura.

Bienaventuranzas por: Paqui Silvestre.

© 2021, Amor, Paz y Caridad.

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