SOBRIEDAD Y FRUGALIDAD

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Sobriedad y frugalidad

Sobriedad y frugalidad

La sobriedad es la virtud opuesta al vicio de la gula y de la embriaguez, y consiste en hacer un uso moderado, en cuanto a la cantidad, de la comida y de la bebida.

Una vida sencilla y frugal conserva la salud, mantiene la calma en el espíritu y asegura la  independencia. La intemperancia y la embriaguez destruyen el temperamento, degradan el  alma y obscurecen la inteligencia. Por esto un  sabio médico decía a sus clientes: “Haced ejercicio, conservad la alegría, no cometáis excesos, y yo os aseguro que no tendréis necesidad de mis servicios”.

Un ateniense, conversando con Sócrates, se  dolía de la falta de apetito y de no encontrar  gusto en nada de lo que comía. “Yo sé, le dijo el filósofo, un remedio infalible para vuestro mal: comed menos. Esto os proporcionará muchas ventajas: los manjares os parecerán más agradables, disminuirán vuestros gastos y os hallaréis mejor de salud”.

La frugalidad consiste en no emplear en nuestro alimento diario substancias o manjares muy nutritivos, ni bebidas espirituosas.

Otra gran ventaja moral tiene la frugalidad: la de que es difícil corromper al hombre desinteresado y frugal, ya que, sabiendo contentarse con poco, son pocas también sus necesidades. El ministro inglés Walpole, queriendo atraer a su partido a un político influyente, fue a visitarle y le dijo: “Vengo en mi nombre y en el de todos los ministros del rey a manifestaros el sentimiento que experimentamos de no haber hecho nada todavía por vos, y a ofreceros un empleo digno de vuestro mérito. —Señor ministro, replicó el interesado, antes de responder a vuestros ofrecimientos, permitid que me haga servir la cena delante de vos—, e incontinenti le sirvieron un potaje o picadillo hecho con el resto de la comida. — ¿Pensáis, dijo a Walpole, que a un hombre que se contenta con tan frugal comida se le puede sobornar fácilmente? Recordad a vuestros colegas lo que habéis presenciado: ésta es la única respuesta que tengo que daros”.

Lección 4. De las virtudes humanas; 47 Y 48. La sobriedad y la frugalidad.De la obra: COMPENDIO DE MORAL UNIVERSAL O HUMANA por Don FABIÁN PALASÍ

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