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EL ÁRBOL Y LA LLUVIA

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El árbol y la lluvia

El árbol y la lluvia

Soneto caudato.

 

La nube gris plomizo cubre el cielo

y la humedad impregna el medio ambiente;

un resplandor, un trueno, y, de repente,

la lluvia chapotea sobre el suelo.

 

Es del árbol sediento el solo anhelo

beber el agua limpia y transparente

que aporta la energía suficiente

para que cada flor destape el velo

 

y muestre su magnífico diseño.

Bebiendo de la lluvia plateada,

la flor se transformó, como en un sueño,

 

y el canto de su aura perfumada

a la fruta arrulló, fruta inmadura

que apenas iniciaba su andadura.

 

Los árboles, las frutas… y las rosas…

únicamente Dios hace las cosas

con mágica hermosura.

El árbol y la lluvia por: Jesús Fernández Escrich

© Amor, Paz y Caridad, 2019

EL JARDÍN DE LAS ESTRELLAS

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El jardín de las estrellas

Se cuenta la historia de un hombre llamado Jacobo que vivía en un modesto pueblo de una comarca afamada por su fértil tierra. Era este hombre una persona de bien, siempre pendiente de los demás, siempre presta a ayudar a quien lo precisara.

Su casa era modesta como la villa donde se ubicaba, pero el jardín, bastante más extenso que la casa, era una preciosidad. Era único. Cultivaba todo tipo de arbustos de flor, árboles de sombra, frutales… el tiempo que no estaba practicando la fraternidad con sus vecinos lo empleaba en cuidar de su bello jardín, que siempre estaba abierto a cualquiera que quisiese disfrutar de sus fragancias y de su cromatismo.

Sucedió que, habiendo alcanzado una cierta edad, se le apareció en sueños una entidad espiritual. Se presentó a él como un ángel amigo, y le habló de esta forma:

-Hola, hermano.

-Hola…

Jacobo dudó, porque no entendía lo que pasaba; pero aquel ser irradiaba serenidad, por lo cual quedó a la escucha. Al cabo de unos instantes, el ángel habló de nuevo:

-Querido Jacobo, vengo a hacerte un encargo. No es obligatorio cumplirlo, pero me gustaría que lo considerases y llevaras a efecto.

-Dime… -Jacobo seguía dudando.

-No hemos dejado de vigilar tus pasos en la Tierra desde que vives en este pueblo. Hemos visto lo que has hecho por tus semejantes.

-Sentía en mi conciencia que debía hacerlo… nada más.

-Por eso queremos que, a partir de ahora, hagas un trabajo que está directamente relacionado con tu afición jardinera –argumentó la entidad.

-Dime qué sería ello…

-Desde este momento, por cada buena acción que hagas, plantarás un rosal blanco en tus parterres. Es más importante de lo que crees.

Jacobo, que continuaba dubitativo ante todo el episodio, quedó meditando unos segundos, y respondió:

-Pero ¿quién soy yo para juzgar buenos mis propios actos? ¿No será eso un ejercicio de vanidad? ¿De orgullo?

-En tu caso, no –repuso rápidamente el ángel-. Haces el bien con tanta naturalidad que la gratitud no se te sube a la cabeza. Ya sabemos bien cómo piensas, y no creemos que caigas, a estas alturas, en el error de envanecerte por los halagos que recibes.

-Entonces, ¿de qué manera…?

-Muy sencillo: Cada vez que alguien te dé las gracias por lo que hayas hecho por él, plantarás el rosal blanco. Repito, será importante para tu futuro… y el nuestro.

-De acuerdo. Lo haré como dices.

Entonces, a la par que el ángel se disipaba, el alma de Jacobo retornaba a su cuerpo, yacente tranquilo en el lecho.

Al despertar, recordó con nitidez el sueño. ¿Habrá sido un contacto real, o solamente un episodio onírico, una recreación mental de mi cerebro? Ante la duda, decidió hacer lo sugerido por el amigo angélico: plantar un rosal por cada agradecimiento recibido.

Durante años siguió con su vida habitual, saliendo adelante con su pensión, cuidando su jardín y plantando rosales blancos, pues no paró ni un momento de ayudar a quien se lo pidiese. Y claro, cada primavera los parterres eran una explosión de blanco, pues el jardín acabó, literalmente, atestado de rosas de ese color.

Así pasó la vida hasta que llegó el momento de partir. Cayó enfermo y hubo de guardar cama. Al no poder cuidar de sus plantas, pidió que movieran su cama hasta la ventana del dormitorio para poder, cuanto menos, disfrutar visualmente del jardín. Y la última noche de Jacobo en el mundo de los “vivos” se produjo el milagro. De pronto, todas las rosas blancas empezaron a emitir destellos de luz. El jardín entero quedó invadido por una luminosidad que no era normal en la Tierra. Y no era normal porque aquellas rosas, en realidad, no eran tales; eran… estrellas. Jacobo había estado cultivando, sin saberlo, estrellas.

Esa última madrugada, el alma de Jacobo se desprendió definitivamente mientras contemplaba sus rosas blancas alumbrando el entorno de la casa. El ángel amigo y otras entidades similares vinieron a acompañar al nuevo jardinero celeste en su postrero viaje. Y las estrellas de su jardín ascendieron detrás de él hasta ocupar su nuevo lugar en el jardín de las estrellas.

El jardín de las estrellas por: Jesús Fernández

(Guardamar, 16 de mayo de 2018).

 

AMOR DE MADRE

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Amor de madre

Soneto caudato (a mi madre, Mª Luisa Escrich).

 

Qué dulce, madre, es tu nombre santo;

qué dulce la expresión de tu semblante;

cuán grande tu función dulcificante

del alma, cuando un hijo cae en llanto.

 

Qué grande es el amor que de tu manto

asoma como el astro más brillante;

es el amor, de hecho, más constante,

pues propio de una madre es querer tanto.

 

Es el tu amor de madre un sentimiento

tan bello, que no cabe en mi cabeza

que se pueda extinguir tanta belleza

 

el día que tu alma vuele al viento.

Me niego a admitir que Dios permita

que todo acabe cual rosa marchita.

 

En tu postrera cita,

no habré de padecer, mamá, tu muerte,

pues sé que en el edén volveré a verte.

 

Amor de madre por: Jesús Fernández Escrich

(Guardamar, mañana del 17-X-2018)

CREADO FUISTE

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Creado fuiste
La creación de Adam (Miguel ángel)

Soneto con estrambote

 

Creado, ser humano, fuiste, puro;

creado con la voz de una conciencia;

con germen de grandiosa inteligencia,

un germen todavía no maduro.

 

Creado por amor, esto es seguro,

pues solo la Divina Providencia

le puede dar al hombre la inocencia,

no obstante tienda este hacia lo oscuro.

 

Creado fue por Dios, por propia mano;

se dice que a Su misma semejanza…

¿querrá significar que el hombre alcanza

 

la esencia del Eterno Soberano?

Igual, pero distinto, el ser humano

es con respecto a Dios. Y la enseñanza

 

que, siendo Su crianza,

por siempre el ser humano será eterno

y siempre del Señor Su subalterno.

 

Jesús Fernández  (Guardamar, 4 – 8 de abril de 2016)

 

 

 

8 POESÍAS Y UN PADRENUESTRO

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8 POESÍAS Y UN PADRE NUESTRO

PADRE NUESTRO, QUE ESTÁS EN LOS CIELOS.

¿Dónde habitas, Padre Nuestro?

¿Dónde se encuentra Tu casa?

¿Dónde tu Ser se acompasa

con el Universo Vuestro?

Pues ya lo dijo el Maestro

en sus charlas inspiradas:

Existen muchas moradas

en la Casa Celestial,

y Él vive en la terrenal

y en galaxias ignoradas.

 

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE.

En este enclave atrasado

que la Tierra es para el hombre,

el santificar Tu nombre

se me antoja complicado.

¿Cómo un humano azorado

puede ofrecer devoción

a esa santificación?

Quizá, Dios benevolente,

te parezca suficiente

una sencilla oración.

 

VENGA A NOSOTROS TU REINO.

Envíanos ya, Señor,

Tu Reino de excelso aspecto

a nuestro mundo imperfecto

necesitado de amor.

Mas pensemos, por favor,

si salir de los abismos

precisa de catecismos,

o Tu Reino prometido

siempre habrá estado sumido

dentro de nosotros mismos.

 

HÁGASE TU VOLUNTAD, ASÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO.

Hágase Tu voluntad

en la Tierra y en el Cielo;

porque Tu bendito anhelo

es nuestra felicidad.

Incuestionable verdad

que, a limpiar nuestra conciencia

conviene la penitencia,

y cumplir son Tus preceptos

como contritos adeptos

en resignada obediencia.

 

EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA, DÁNOSLE HOY.

Danos, Padre, el nutrimento

que precisamos tomar;

dos panes nos has de dar:

el pan para el crecimiento

y el pan del conocimiento.

Son dos los divinos panes

que, a los humanos truhanes

nos brindas, Supremo Juez,

para aprender de una vez

a no cometer desmanes.

 

PERDÓNANOS NUESTRAS DEUDAS,

ASÍ COMO NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES.

Hemos venido encarnados

a los terrenales feudos

porque somos tristes deudos

de nuestros actos pasados.

Les he pedido a los Hados

me inspiren cómo ganar

el perdón; y al implorar

los Hados me hicieron ver

que, quien lo quiera obtener,

primero ha de perdonar.

 

Y NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN, MÁS LÍBRANOS DEL MAL.

No permitas que el humano

caiga en tentación tan ruin

como aquella de Caín

de asesinar a su hermano.

Tiéndenos Tu Santa Mano;

sé de nosotros el báculo

para salvar el obstáculo

que impide, al hacer el mal,

del  celestial

ver su grandioso espectáculo.

 

AMÉN.

Después de hacer un pedido

“amén” solemos decir,

pues queremos conseguir

que nos sea concedido.

Este “amén”, que va seguido

a aquello que se desea,

viene de la lengua hebrea,

y quiere significar

que lo que haya de pasar,

pues que pase; que así sea.

 

8 poesías y un padrenuestro por: Jesús Fernández Escrich

 

EN LA OTRA ORILLA

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En la otra orilla

—Dices que la Muerte arrebató de tu lado al ser que te dio vida, y por ello reniegas de tu suerte; te sumes en una esclavitud de pesadumbre, y te atas con cadenas de nostalgia.

—No, amigo de mi corazón, no pienses que a tu madre la perdiste; simplemente os habéis separado temporalmente.

—Recuérdala siempre, pero no con el dolor del extravío, sino con el afecto fraterno de dos hermanos que se siguen queriendo en la distancia.

—Ella está ahora en otro plano de existencia, atendiendo otros trabajos del espíritu; pero no por eso deja de preocuparse por ti; no por eso apaga la luz de sus desvelos.

—Cuando estés en baja forma emocional, por causa de los avatares mundanos, acudirá a consolar la pena que te aflige; o enviará a alguien en su nombre, si ella misma no pudiera atender en tal momento tu llamada.

—Continúa, por tanto, transitando por la vereda de la vida  material, sin dejar de escuchar la voz de tu conciencia, que no será sino el eco de sus sabios consejos.

—Y cuando te llegue el momento de abordar la barca de Caronte, no temas, pues tu madre estará aguardándote… en la otra orilla.

En la otra orilla por: Jesús Fernández Escrich

                                                                            Guardamar, 11 de julio 2015.

 

 

SER FELIZ

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Ser Feliz

               Espinela (a Fenelón)

 

A un sabio de gran valía

le preguntó su aprendiz:

-“¿Quién en la vida es feliz?

¿Quien llena bien su alcancía?

¿Quien gran mansión poseía?

¿Quien cuya fama resuene?

¿O quien mejor ropa estrene?”

El sabio habló de esta forma:

-“Es feliz quien se conforma

tan solo con lo que tiene”.

 

Ser feliz por:   Jesús Fernández

YA SABE EL ALMA…

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Ya sabe el alma...

Ya sabe el alma que mora

en una tosca materia

que, sufriendo en la miseria,

su redención se mejora.

 

Ya sabe el alma que ríe,

a veces, por no llorar,

que su aflicción va a acabar

cuando en el Señor confíe.

 

Ya sabe el alma que sueña

con llegar al paraíso

que, al cumplir su compromiso,

de su destino es la dueña.

 

Ya sabe el alma que pena

que no se hace tabla rasa,

y antes de volver a casa

ha de purgar su condena.

 

Ya sabe el alma que aflora

de su cuerpo aún yacente,

que tiene karma pendiente,

y por eso sufre y llora.

 

Ya sabe el alma que sale

de su material prisión

que, al expandir su visión,

ve lo que realmente vale.

 

Ya sabe el alma que tiene

una vida por delante,

después de que se levante

del cuerpo que la retiene.

 

Y cuando el alma se fuere

de la terrena existencia,

sabrá por propia experiencia

que su vida nunca muere.

 

Epílogo.

 

Ya sabe el alma que vuela

desde el mundo en que ha vivido,

que la Tierra es una escuela

donde va el que ha suspendido.

 

Ya sabe el alma…    Jesús Fernández

   (Guardamar, 23- IX a 20-X de 2017).

 

 

PARA QUE QUEDE CLARO

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Para que quede claro

     Quintillas

 

Se ha repetido el asunto

por activa y por pasiva:

luego que la muerte arriba,

el ánima del difunto

continúa estando viva.

 

Cuando el ser humano exhala

el suspiro postrimero

no termina todo; empero,

hace tan solo una escala

para seguir el sendero.

 

Cuando el espíritu escapa

tranquilo y sin hacer ruido

de donde estaba metido,

su conciencia se destapa

y recupera el sentido.

 

Cuando el alma libre vuela,

dejando de ser esclava

de la materia en que estaba,

la vida se le revela

como no la recordaba.

 

Cuando se tiene consciencia

en el fuero más interno

de ser espíritu eterno,

la muerte es una experiencia

que no supone un infierno.

 

Cuando una persona amada

al otro mundo ha marchado,

una vez recuperada

espera nuestra llegada

con su amor multiplicado.

 

Cuando las gentes se van,

solo queda la memoria

de su terrenal historia,

confirmando así el refrán:

aquí paz, y después… Gloria.

 

Para que quede claro por: Jesús Fernández

(Guardamar, agosto de 2017)

ENVIADO

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el enviado, la gran figura de todos los tiempos

ENVIADO

Espinela

 

Llegó del Mundo Mayor

con muy escaso bagaje;

tan solo trajo el mensaje

de Redención del Señor.

Vino a ser ejecutor

de la Ley y los Profetas;

con parábolas escuetas

nos contó la gran verdad:

que solo en la Caridad

alcanza el hombre sus metas.

 

 Jesús Fernández

(Guardamar;  11-VI-2017) 

 

QUIERO DECIRTE UNA COSA

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Quiero decirte una cosa

(A mi madre)

 

Quiero decirte una cosa,

amiga del alma mía,

decirte en clave de glosa

la desbordante alegría

 

con la que mi ser se embarga

desde que te conocí;

ojalá una vida larga

pueda disfrutar de ti.

 

Quiero decirte una cosa

sobre el mundo en que vivimos,

a veces de color rosa,

en otras lleno de limos;

 

y el limo que al mundo ensucia

parece volverse miel

y hacerse el rosa más fucsia,

porque tú vives en él.

 

Quiero decirte una cosa

sobre el agua del torrente,

la que a la masa boscosa

da frescura permanente;

 

y al igual que esa frescura

a la Natura da esencia,

tu natural hermosura

da frescor a mi existencia.

 

Quiero decirte una cosa

sobre las aves que vuelan

con la actitud amorosa

de parejas que se encelan;

 

y el celo de hacer un nido

es el pretexto adecuado

en base al cual yo te pido

que siempre estés a mi lado.

 

Quiero decirte una cosa

sobre los siete colores,

los que el arcoíris posa

en los pétalos de flores,

 

esas flores hechas arte

ikebana en el florero

que sirven para expresarte

lo mucho que yo te quiero.

 

Quiero decirte una cosa,

aun repetida muy cierta:

que la vida es jubilosa

si la llevas bien cubierta

 

de alegría y buen humor,

pues aquella, ya sabemos,

que depende del color

del cristal con que la vemos.

 

Quiero decirte una cosa:

en mi oscuridad, querida,

fuiste llama luminosa.

Y al apagarse tu vida,

 

cuando ya debas partir

a la eternidad gloriosa,

aun no sepa qué decir…

querré decirte una cosa.

 

Jesús Fernández   (Guardamar, agosto de 2017)

 

 

DE TRADICIONES NAVIDEÑAS

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Cuartetos.

 

Nos cuenta la tradición

que, terminado el adviento,

se produjo el nacimiento

del Rey de la Redención.

 

No sé si será verdad

este rito tan añejo,

pero yo sí lo festejo:

me gusta la Navidad,

 

porque la gente suaviza

su duro comportamiento;

eleva su pensamiento;

y su moral enfermiza

 

por un tiempo se depura,

y al menos por algún día

sus sentimientos desvía

al amor y la ternura.

 

 

No pensar en si nació

en agosto o en diciembre;

lo que vale es que se siembre

el saber que predicó.

 

¿Qué importa si Jesús vino

en invierno o en verano?

Vino a tendernos su mano

y a darnos su amor divino.

 

 

Para acabar la poesía,

este cuarteto leeré

que no hace mucho escuché

a un poeta. Así decía:

 

“Gracias al inmenso amor

del Maestro que redime,

puedo decir sin error:

-Yo también seré sublime”.

De tradiciones navideñas por: 

Jesús Fernández Escrich