El árbol y la lluvia
Soneto caudato.
La nube gris plomizo cubre el cielo
y la humedad impregna el medio ambiente;
un resplandor, un trueno, y, de repente,
la lluvia chapotea sobre el suelo.
Es del árbol sediento el solo anhelo
beber el agua limpia y transparente
que aporta la energía suficiente
para que cada flor destape el velo
y muestre su magnífico diseño.
Bebiendo de la lluvia plateada,
la flor se transformó, como en un sueño,
y el canto de su aura perfumada
a la fruta arrulló, fruta inmadura
que apenas iniciaba su andadura.
Los árboles, las frutas… y las rosas…
únicamente Dios hace las cosas
con mágica hermosura.
El árbol y la lluvia por: Jesús Fernández Escrich
© Amor, Paz y Caridad, 2019






