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REFLEXIÓN

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Reflexión

REFLEXIÓN

Espinela.

El espiritismo enseña

el autoconocimiento,

el propio mejoramiento,

la ética como seña

del progreso en que se empeña.

Y son erróneos asertos

de cerebros poco abiertos,

presos del inmovilismo,

decir que el espiritismo

es solo hablar con los “muertos”.

 

Jesús Fernández Escrich

(Guardamar, 30-V a 1-VI de 2016)

CITA EN EL MÁS ALLÁ

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Cita en el más allá

CITA EN EL MÁS ALLÁ
Espinela.
Si te fueses la primera,
entretanto no te siga
espérame, buena amiga,
en la fuente que nos viera
pasear por la pradera.
Y si el día de mañana
resulta ser mi alma humana
la que primero se fuere,
yo habré de ser quien te espere
junto a la misma fontana.

Jesús Fernández Escrich

(Guardamar, 30 de marzo de 2016)

LA CASONA

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La casona

LA CASONA

Tengo una preciosa casa donde vivo desde que nací. Muy confortable, perfectamente adaptada a mis necesidades. El salón es cómodo, no muy amplio pero suficiente para desenvolverme bien. El baño… bueno, a veces se atasca un poco, pero los problemas se van solventando. La habitación más cómoda es el dormitorio, sin dudarlo; por fortuna, mi sueño suele ser placentero y reparador. En el recibidor es menester solucionar un problemilla, cual es que no siempre oigo cuando tocan el timbre. La cocina no la empleo demasiado, quizá debería de prestarla un poco más de atención.

Pero la zona peor es el desván. Suele pasar en todas las casas, que te vas desprendiendo de muebles y trastos y, por no tirarlos, los vas subiendo al sobrado, donde se van acumulando y cubriendo de polvo y telarañas. Apilados unos encima de los otros, hacen que este espacio bajo el tejado se acabe pareciendo más a una chamarilería, llena de objetos inútiles de todo tipo.

Más de una vez he tenido la intención de hacer limpieza general, llamar a un contratista de reformas y convertir el desván en la habitación más encantadora de la casona: he visto algunos transformados en coquetos dormitorios abuhardillados, o en salitas desde las que se veía llover a través de los ventanucos. Pero siempre se quedaban en eso, en buenas intenciones.

Solemos tardar mucho tiempo en darnos cuenta de que la casona es nuestro propio ser, nuestra persona, y que el desván (como en cualquier edificio) es la parte más alta de nuestro cuerpo: el cerebro, la mente, que día tras día, vida tras vida, se va llenando de atavismos, prejuicios y conceptos erróneos; son el polvo y las telarañas morales, de los que cuesta trabajo desprenderse; son nuestros trastos, y para quitárnoslos de en medio hace falta un contratista de calidad.

Un día le conocí. Era el perfecto “maestro de obras”, que lidera la cuadrilla de trabajadores con más experiencia del universo. Se llamaba Jesús, y era natural de una pequeña villa de Galilea. Decidí dejarle acometer la reforma de mi hogar. Y en ello está ahora, desbrozando mi conciencia; tomándose su tiempo, porque hay mucho que asear, pero consciente de que, con amor y abnegación, siempre acaba con éxito las obras (“ninguna oveja se perderá”).

Yo te lo recomiendo. Déjale que entre en tu salón y te explique su proyecto; llévale al desván de tu casona y permítele que limpie, ordene y reestructure tu cerebro, tu mente, tu conciencia… Es muy fácil: solo hay que abrir la puerta cuando llame… la puerta de tu alma… tu corazón.

Jesús Fernández Escrich

(Guardamar, 2 de julio de 2016)

 

 

MI AMIGO TEME A LA MUERTE

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Mi amigo teme a la muerte

(Cuartetos.)

Me preguntas, ¿qué es la muerte?,
todo triste y afligido,
y reniegas de la suerte
de perder lo conseguido.

Dices: “Mi vida ha pasado
con pesar y sufrimiento;
y todo queda abocado
a perderlo en un momento”.

Yo intento reconfortarte,
y trato de convencerte
de que el paso a la otra parte
es, de todo, menos muerte.

La vida no ha terminado.
Si me lo permiten, quiero
aguardarte al otro lado,
si me marcho yo el primero.

Te esperaré al otro lado,
y tú vendrás con lo puesto.
Tus bienes habrás dejado,
pues no importa nada de esto.

¡Sí! ¡Pronto volveré a verte,
mi camarada querido!
¿Me preguntas qué es la muerte?
Sólo un cambio de vestido.

Mi amigo teme a la muerte por: Jesús Fernández

MI VIDA

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Mi vida

MI VIDA

Igual que llega el pájaro a su nido,
mi espíritu regresa en vida nueva
en pos de superar la nueva prueba
que propiamente yo me he construido.

Después de niño y joven haber sido,
y siempre si mi alma no se subleva,
la madurez no será oscura cueva,
mas la satisfacción de haber cumplido.

Llegado el fin, cerraré mi equipaje
y cogeré ese tren que no regresa,
dejando atrás este viejo ropaje

que en la Tierra dejó su huella impresa.
Y si algo buena fue, de este viaje
sea la Muerte amiga que embelesa.

¡Fe, voluntad, coraje!
Con ellos, la cadena que me apresa
podré librar un poco de su anclaje.

Mi vida por:  Jesús Fernández Escrich

© 2016, Amor Paz y caridad

LA OTRA PRIMAVERA

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La otra primavera

          ¡Primavera! La más hermosa estación del año. La renovación de la vida; la Naturaleza en todo su esplendor, con el emparejamiento de los animales para la procreación, y con la brotación de la gran mayoría de las especies vegetales, que nos ofrecen su magnificencia, su inagotable belleza a través de la infinita variedad de formas, colores y aromas.

           ¡Primavera! Estación homenajeada por mil y un artistas de todo tiempo y lugar; recitada por infinidad de poetas, retratada por un sinnúmero de pintores; es la inspiración hecha arte.

          Sin embargo, hay otra primavera que pasa más desapercibida, que solo pocas personas (a mi modesto entender) son capaces de apreciar. Es la que podríamos llamar “primavera del alma”; porque, tal y como yo lo veo, cuando el espíritu humano se vuelca hacia los demás, es como si explotase en una primavera interior. Con cada demostración de amor al prójimo, nuestro ser florece; tenemos ejemplos notorios que han dejado sus semillas después de haber florecido y fructificado en buenas obras. Me viene a la memoria el personaje de Teresa de Calcuta: paradigma del tesón y la entrega; a pesar de las dificultades y contrariedades para llevar a cabo su labor, nunca dejaba de abonar y regar sus campos, y acababa por recoger ricas cosechas… y entonces, su sonrisa también volvía a florecer.

          Y qué decir de las madres, en general. Se podría decir que todas las mamás están floreciendo de manera permanente: cada expresión de cariño hacia sus hijos, cada cuento leído en el borde de la cama, cada noche velando una enfermedad, es una corola abierta, exhalando su sutil perfume; tan sutil, que muchas veces solo es capaz de percibirlo el pequeño que está recibiendo la atención materna.

          Lamentablemente, aún son muchos los que mantienen sus espíritus en las tinieblas, en ventiscas y borrascas causadas por las propias actitudes y emociones negativas, y no saben sembrar ni una flor en su jardín interno.

          ¿Qué vas a hacer, Humanidad, con tu alma? ¿Vas a labrarla y a cultivarla con parterres, o la vas a dejar en barbecho por siempre jamás?

          Cierto es que, en determinadas fechas como la Navidad, las personas parecen despertar algo sus instintos jardineros, aflorando sentimientos de fraternidad, lo cual les lleva a formular nuevos propósitos para realizar de ahí en adelante. Pero, no más queda atrás el seis de enero, tales propósitos se guardan en el archivo del olvido, y los humanos vuelven (volvemos) a la oscuridad, a la cueva del egoísmo y la indiferencia. Y el jardín queda yermo un año más.

          Es tiempo ya del cambio; es hora ya de abrir las ventanas para que entren en nosotros el sol de marzo y la lluvia de abril; porque, amigos míos, cada demostración de afecto, cada sonrisa, cada buena acción realizada  a favor de un semejante, es una flor primaveral que se abre en  nuestra alma.

 

La otra primavera por:   Jesús Fernández Escrich

(Guardamar, 14-15 de abril de 2016)

GRUPO VILLENA

DESPUÉS.

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Cuartetos

Después de los tiempos idos,
valoraré mi existencia
con saberes adquiridos
en diez lustros de experiencia.
Después de mal disfrutar
de esta existencia tan corta,
he empezado a meditar
en lo que realmente importa.
Después de verme llorar
por perder a un ser querido,
he aprendido a valorar
mucho más lo que he vivido.
Después de hacer divagar
a mi mente, sin cuidado,
he elegido navegar
por un mar más sosegado.
Después de considerar
todo el tiempo que he perdido,
es hora de ponderar
y vivir con más sentido.
Después de verme con lupa
estimo que he madurado,
porque apenas me preocupa
lo material que he logrado.
Después de haberme esforzado
por ganar cada moneda,
voy a gozar, más pausado,
de la vida que me queda.
Después de mucho luchar,
de lograr todas mis metas,
hoy he vuelto a recordar
cómo huelen las violetas.
 
Jesús Fernández Escrich.
(Guardamar, noviembre de 2011).

MI AMIGO TEME LA MUERTE

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Cuartetos

Me preguntas, ¿qué es la muerte?,
todo triste y afligido,
y reniegas de la suerte
de perder lo conseguido.
 
Dices: «Mi vida ha pasado
con pesar y sufrimiento;
y todo queda abocado
a perderlo en un momento».
 
Yo intento reconfortarte,
y trato de convencerte
de que el paso a la otra parte
es, de todo, menos muerte.
 
La vida no ha terminado.
Si me lo permiten, quiero
aguardarte al otro lado,
si me marcho yo el primero.
 
Te esperaré al otro lado,
y tu vendrás con lo puesto.
Tus bienes habrás dejado,
pues no importa nada de esto.
 
¡Sí! ¡Pronto volveré a verte,
mi camarada querido!
¿Me preguntas qué es la muerte?
Sólo un cambio de vestido.


Jesús Fernández Escrich.
 
(Guardamar, junio de 2010)