Palabras de aliento

EN LA OTRA ORILLA

—Dices que la Muerte arrebató de tu lado al ser que te dio vida, y por ello reniegas de tu suerte; te sumes en una esclavitud de pesadumbre, y te atas con cadenas de nostalgia.

—No, amigo de mi corazón, no pienses que a tu madre la perdiste; simplemente os habéis separado temporalmente.

—Recuérdala siempre, pero no con el dolor del extravío, sino con el afecto fraterno de dos hermanos que se siguen queriendo en la distancia.

—Ella está ahora en otro plano de existencia, atendiendo otros trabajos del espíritu; pero no por eso deja de preocuparse por ti; no por eso apaga la luz de sus desvelos.

—Cuando estés en baja forma emocional, por causa de los avatares mundanos, acudirá a consolar la pena que te aflige; o enviará a alguien en su nombre, si ella misma no pudiera atender en tal momento tu llamada.

—Continúa, por tanto, transitando por la vereda de la vida  material, sin dejar de escuchar la voz de tu conciencia, que no será sino el eco de sus sabios consejos.

—Y cuando te llegue el momento de abordar la barca de Caronte, no temas, pues tu madre estará aguardándote… en la otra orilla.

En la otra orilla por: Jesús Fernández Escrich

                                                                            Guardamar, 11 de julio 2015.

 

 

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