Inicio Blog Página 6

VIVIR CON INTELIGENCIA

0
Vivir con inteligencia

VIVIR CON INTELIGENCIA

 

Del pasado y del presente

no debemos renegar,

porque debemos pensar

que ese pasado y presente

son el vestigio evidente

de aquello que hay que cambiar.

 

Vivir con inteligencia

en este mundo carnal

es aliviar la conciencia;

todo defecto borrar;

erradicar cuanto frene

nuestro adelanto moral.

 

Faltas que en el alma yacen;

trabas que hay que superar

sacudiendo la pereza,

y poder crecer con luz,

con coraje y fortaleza

y alcanzar la plenitud.

 

El trabajo a realizar

es luchar para salir,

y sin dejarse vencer,

de ese círculo vicioso,

que al alma tienen sumida

los hábitos perniciosos.

 

Que si el alma está manchada

no puede albergar Amor,

que es señal que determina

del alma la perfección.

Amor a nuestros hermanos

sin que importe su color.

 

Sacar de nuestro interior

los mezquinos sentimientos,

y los malos pensamientos

combatirlos con valor.

Son las reglas del progreso.

Las reglas las puso Dios.

 

Vivir con inteligencia por: María Luisa Escrich

© 2020 Amor, Paz y Caridad.

DE LA VOLUNTAD DE DIOS

0
De la voluntad de Dios

DE LA VOLUNTAD DE DIOS

“Lo que da valor a nuestra voluntad es juntarla con la de Dios, de manera que no quiera otra cosa sino lo que su Majestad quiera”.                                                Teresa de Jesús.

Así escribe Teresa de Jesús una de sus sentencias: hacer siempre la voluntad de Dios, y lo que sin duda es más difícil, conformarse con ella, pues no hemos comprendido bien lo que realmente significa. La voluntad de Dios no es que tengamos que sufrir a lo largo de nuestra existencia. Los sufrimientos que nos acontecen no son otra cosa que las consecuencias de aquello que venimos arrastrando desde nuestras vidas pasadas y lo que vamos generando en esta.

Nuestro proceder pasado y presente provoca enfermedades, contratiempos y disgustos que minan nuestra salud, al tiempo que vamos acumulando deudas, y todo esto nos va envolviendo en una capa de malestar que se traduce en dolor y sufrimiento.

Y decimos: ¿Dónde está Dios? ¿Por qué permite este sufrimiento? ¿Es esta su voluntad?

Sí, Dios está, y si permite nuestros dolores y sinsabores es porque su Voluntad es que seamos perfectos. Eso lo sabemos desde antes de nuestra encarnación, y para lograrlo debemos limpiarnos de toda mancha y liberarnos de nuestras deudas; saldar el mal que hayamos ocasionado a otros, asumiendo una prueba igual o similar al daño infligido. Entonces, Dios aprobará nuestra resolución y, si salimos victoriosos, Él dirá: “¡El triunfo es tuyo!”

Así pues, Dios no quiere que suframos. Si lo hacemos está, en nuestra cuenta, y evitarlo en nuestra voluntad. Juntarla con la de Dios y que se haga siempre la Suya.

Mª Luisa Escrich

© 2020 Amor, Paz y Caridad.

EL UMBRAL

0
El umbral

EL UMBRAL

 

Es una verdad sabida

que tenemos que morir

y que el alma sigue viva,

solo el cuerpo queda aquí.

 

Cuando abandone esta vida

pasaré por el umbral

por mis faltas cometidas

y allí quedaré sumisa

con la imagen de Jesús

grabada en mi alma herida.

 

Esperaré confiada

en la justicia Divina

y vengan a rescatarme

las Legiones de María.

 

Aceptar que esto acontece

cómo esa verdad sabida

será menos angustiosa

el tránsito a la otra vida.

 

Si en tanto estamos aquí

del alma quitamos broza

nuestra estancia en el umbral

será menos dolorosa.

 

Abracémonos a Dios

y a su divina clemencia.

Él nos pide con amor

que limpiemos la conciencia.

 

Así dejaré este mundo

sabiendo lo que me aguarda

y partiré confiada

llena de fe y esperanza.

 

El destino de mi alma

está en las manos de Dios,

pero depende de mí

que no sea de dolor.

 

El Umbral por: Mª Luisa Escrich

                                               © 2020 Amor, Paz y Caridad.

 

 

DE LA INGRATITUD.

0
De la ingratitud

DE LA INGRATITUD

De San Juan de la Cruz a la priora del convento de Segovia, María de la Encarnación, ante la persecución que estaba sintiendo en determinados momentos de su vida, a causa de su posible envío a Méjico:

De lo que a mí me toca en este negocio, hija mía, no le dé pena, que ninguna a mí me da. De lo que la tengo muy grande es de que se eche culpa a quien no la tiene; porque estas cosas no las hacen los hombres, sino Dios, que sabe lo que nos conviene y las ordena para nuestro bien. No piense otra cosa sino que todo lo ordena Dios. Y adonde no hay amor, ponga amor, y sacará Amor.

                                                                                                 San Juan de la Cruz.

Reflexión:

San Juan de la Cruz reflexiona acerca de la falta de agradecimiento que, en general, padecen los seres humanos, aunque hubiesen recibido algún beneficio. Esto es bastante común; a veces, los beneficiados se sienten avergonzados, o lo que es más grave, su orgullo se siente herido y procuran alejarse lo más posible de aquellos que puedan recordarles su pasado, sobre todo si su presente ha cambiado y su posición social ha mejorado notablemente.

Les hace comprender que hay que hacer las cosas sin esperar nada a cambio y aun a riesgo de recibir ingratitud, que aquellos que así actúan ni siquiera son culpables, que son cosas que permite Dios para templar nuestra paciencia y tolerancia ante las faltas de los demás, habida cuenta de que también nosotros tenemos las propias, lo cual redundará en nuestro beneficio. Así, pues, obremos siempre con desinterés, porque recogeremos aquello que sembremos.

 

De la Ingratitud por: Mª Luisa Escrich.

© 2020 Amor, Paz y Caridad

 

Puede encontrar mas artículos de esta sección en el siguiente enlace: Palabras de aliento

LA VIDA QUE TÚ NOS DISTE

0
La vida que Tú nos diste

La vida que Tú nos diste

 

¡Estoy cansada, Señor!,

mas físico es mi cansancio

porque mi espíritu es fuerte,

y aunque mi cuerpo se agote,

yo no deseo la muerte.

 

La vida que Tú nos diste

es demasiado preciosa;

no debemos despreciarla,

y aunque la vida sea dura

es un deber conservarla.

 

Nuestro paso por el mundo,

como todos Tus designios,

tiene una finalidad:

la evolución de las almas

mientras en la Tierra están.

 

Este cuerpo que tenemos

no es de nuestra propiedad;

nos lo dejaste prestado

mientras debamos estar

en el planeta, encarnados.

 

Yo he gozado larga vida,

vida por Ti proyectada

y para mí destinada;

y siendo Tuyo el proyecto

es por eso tan sagrada.

 

Cuidaré de mi materia

dándole lo que precisa,

que es de mi alma aliada;

que no es mala la materia

si sabemos dominarla.

 

Esperaré con paciencia

cuidando mi cuerpo anciano,

cansado y deteriorado,

a que el reloj de mi vida

quede, por Tu voluntad, parado.

  La vida que tú nos diste por: Mª Luisa Escrich

                                          © 2020 Amor, Paz y Caridad.

ALCANZAR LA PAZ

0
Alcanzar la paz

¿Cuántas veces escuchamos y pronunciamos la palabra “Paz”? A los grandes filósofos, escritores, poetas, etc., les hemos oído hablar de cómo encontrar la paz. También los políticos hablan de paz, mientras ponen en funcionamiento las fábricas para desarrollar armas para la guerra. Se habla de paz al tiempo que las armas también hablan; dicen que se trabaja para alcanzar la paz, pero… realmente ¿qué y cómo se hace? A mi entender, la paz no se alcanza ni se logra si antes no la elaboramos dentro de nosotros mismos, y solamente lo lograremos si nos despojamos del orgullo, de la prepotencia; apartando los bajos instintos que se mueven hacia los demás; colocándonos a su mismo nivel, pues nadie está por encima de otro; respetando a los que no piensan como nosotros, sin intentar imponer por la fuerza las ideas, ya sean políticas o religiosas; que nuestros comportamientos hacia los otros no den lugar a resentimientos y odios; cuando seamos capaces de ver, aunque solo sea como amigos, a los que en realidad son nuestros hermanos; cuando seamos capaces de lograr dentro de nosotros el Amor, esa máquina grandiosa que puede generar la energía necesaria para elaborar esa Paz que reinará cuando nuestro planeta alcance su total transformación… la transformación del ser humano.

Hay muchos seres diseminados por todo el mundo comprometidos en la consecución de esa transformación, y sería muy hermoso sumar o multiplicar el número de comprometidos, aportando lo mejor que poseemos: la Fe, la Esperanza y la Caridad; estas tres virtudes, junto con el Amor, serán sin duda ninguna los creadores de un futuro glorioso. Y nosotros somos capaces de crear ese futuro, irradiando hacia todos los rincones de la Tierra nuestros pensamientos y sentimientos de Amor, con la absoluta seguridad de que serán semillas que fructificarán, aun cuando nosotros no logremos verlo desde este lado de la vida.

Amemos, amemos sin medida; el Amor es el arma más poderosa para limpiar las almas. Así, cada una de ellas podrá elaborar su propia paz interior, que dará como resultado la Paz general. Entonces, quedará establecido el Reino de Dios en  la Tierra.

Tomás de Kempis nos dice: “Gran cosa es el amor, y bien sobremanera grande; él solo hace ligero todo lo pesado y lleva con igualdad todo lo desigual, pues lleva la carga y hace dulce y sabroso todo lo amargo”.

El amor noble de Jesús nos anima a hacer grandes cosas y mueve a desear siempre lo más perfecto.

Que esta Paz sea una llama que encienda los corazones de toda la humanidad en este nuevo año 2020, y duradera hasta la eternidad.

Alcanzar la paz por: Mª Luisa Escrich

© 2019 Amor, Paz y Caridad.

LA CHISPA DE DIOS

0
La chispa de Dios

¿Por qué el hombre busca a Dios

mirando hacia las estrellas

como si Su casa fuera

del universo una esfera?

 

Porque Dios no está en el cielo:

está a nuestro alrededor,

en una brizna de yerba

o en una preciosa flor.

 

Y del aire y de la tierra,

todos los seres alados

llevan la chispa de Dios

en sus cuerpos emplumados.

 

Llevan la chispa de Dios

todos los irracionales,

porque ellos son hijos suyos

creados como animales.

 

Y al igual que todo ser

que fuere por Él creado,

del enorme paquidermo

al más ínfimo gusano.

 

Está la chispa de Dios

en los ríos y en los mares,

en las elevadas cumbres

y en grandes profundidades.

 

¡Inmenso y sublime Amor!

¡Bendito sea su Nombre!

Puso su bonita chispa

en la mujer y en el hombre.

 

Dios se encuentra en todas partes,

no tenemos que buscar.

Para descubrir a Dios

hay tan solo que mirar.

 

 Mª Luisa Escrich

© 2019 Amor, Paz y Caridad.

AMOR Y SABIDURÍA

0
Amor y sabiduría

AMOR Y SABIDURÍA

Él era un pobre ser. Su mente no era muy lúcida y sus conocimientos escasos; su preparación cultural casi nula… pero en su difícil convivencia con los que se consideraban superiores a él, con aquellos cuya conmiseración rayaba en desprecio, nunca decayó su ánimo, y su pobre inteligencia la puso al servicio de la comprensión, la tolerancia y el Amor.

Comprendió que no es más sabio aquel que más sabe sino el que es más tolerante con quien no ha tenido la oportunidad de acceder al conocimiento, y que tiene más valor el Amor que la sabiduría; que aquel siempre irá por delante de ésta; que cuando se apaga la pobre inteligencia humana y se cruza a la otra orilla, se enciende una potente y vivísima luz que ilumina todo el conocimiento, y todo el saber aflora en aquellos que antepusieran el Amor a la sabiduría, o supieron conjugarla despertando las inteligencias adormecidas de su prójimo.

El conocimiento para el ser humano es necesario; así avanza la humanidad. Pero el Amor y el altruismo son imprescindibles. Tal vez, o puede que con toda seguridad, muchas inteligencias queden apagadas por no haber sido bien empleadas.

Por lo tanto, él comprendió que saber mucho no le reportaría tantos réditos como amando sin medida, lo que sí rinde grandes ganancias. Y dio gracias a Dios por haberle privado de muchos conocimientos en beneficio de haberle dotado con una fuerte capacidad de amar.

¿Y quién es él?

“Él” son todos los seres a los que Dios dotó de facultades intelectuales y supieron ponerlas al servicio de la humanidad con altruismo; no guardando para sí su cultura y su conocimiento, expandiéndolo hacia todos los seres menos favorecidos, cumpliendo de ese modo con el sagrado deber de la Caridad, que es: Enseñar al que no sabe.

Quien así actúa se reconoce deudor con Dios, pagando con Amor su deuda.

El amor y la sabiduría son, sin duda alguna, alimento para el espíritu. Esa es su misión cuando llega a este mundo; alimentarse y procurar alimento a los necesitados; ayudando a progresar progresamos todos, progresa la humanidad. Es la ley de justicia: Amor, Ciencia y Caridad.

Amor y sabiduría por: Mª Luisa Escrich

© 2019 Amor, Paz y Caridad.

 

 

INGRATITUD

0
La ingratitud

La ingratitud es defecto

que habita en el alma humana:

endurece el corazón;

de indiferencia es hermana,

enemiga del amor.

 

Debe albergar en el alma

la gratitud y el respeto

al ser que nos dio la vida,

pagarle su inmenso amor;

ser almas agradecidas.

 

Mirar hacia el firmamento

donde este planeta está

y ha sido por Él creado;

y a todo cuanto ha salido

de Su poderosa mano.

 

Pero nosotros, sus hijos,

hemos despojado al alma

de una preciosa virtud,

de ella hemos desterrado

la sublime gratitud.

 

Recordamos solo a Dios

cuando lo necesitamos,

y apenas nos ha ayudado,

en vez de darle las gracias,

le ignoramos y olvidamos.

 

El hombre pide un milagro,

y si no le es concedido

a aceptarlo se resiste,

y soberbio y altanero

afirma que Dios no existe.

 

Pero fue Su voluntad

lo que somos y tenemos;

es porque Él lo ha querido.

¿Por qué no reconocerlo

y mostrarse agradecidos?

 

Nada de lo que tenemos

es de nuestra propiedad,

y debemos recordar

que por nuestra ingratitud

nos lo puede arrebatar.

 

Pero Dios es generoso;

infinita su bondad.

¡Magnánimo corazón!

Solo quiere de nosotros

la gratitud y el Amor.

 

En un corazón que ama

no cabe la ingratitud,

porque Amor y gratitud

proporciona al alma humana

todo un torrente de luz.

 

Ingratitud por: María Luisa Escrich

© 2019 Amor, Paz y Caridad.

UN MENSAJE

0
Un mensaje

Este mensaje tuvo lugar cuando yo tenía entre quince y dieciséis años.

En una de nuestras reuniones de trabajo, Isabel entró en trance espontáneo; aquel día no teníamos prevista ninguna comunicación; en realidad, siempre teníamos presente que los mensajes o comunicaciones pudieran, o no, tener lugar. Sabíamos que los espíritus se manifiestan cuando ellos lo desean o lo creen útil y necesario, y nunca a nuestro capricho o lo que a nosotros nos parece importante.

Aquel día, como digo, nuestros hermanos espirituales creyeron útil aquella comunicación.

Me sentía cansada. Aquella semana había sido especialmente dura. Eran días de exámenes en el Conservatorio; las horas de prácticas se habían redoblado y las tareas de la casa contribuyeron a aquel cansancio.

Después del saludo habitual del hermano protector del centro, se manifestó otra hermana que se identificó como “una hermana que os sigue”. Luego, dirigiéndose directamente a mí, me dijo:

Querida hermanita: este mensaje es para ti. No has vivido la vida de una joven conforme a los años que llevas en la materia y que sería la adecuada para tu edad. Sin embargo, la has acatado con toda normalidad, y esa actitud nos ha proporcionado una intensa alegría. El mensaje que quiero darte es que nunca ocurren las cosas porque sí; siempre tienen un propósito, y tampoco son eternas.

Hermanita, quiero que sepas que te espera un hermoso futuro. Sé siempre honesta contigo misma y con los demás. Habrá, durante toda tu existencia, momentos buenos y otros en ocasiones complicados, pero si persistes en tu fe y nunca pierdes la esperanza, nosotros estaremos a tu lado. Cumple siempre tus deberes con el empeño que pueda dar ánimo a tu alma, y estarás preparada para el futuro que te aguarda.

Mucho amor fraternal para ti. Para todos.

Adiós.

¡Te espera un hermoso futuro!

Han ido pasando los años y, en efecto, a lo largo de ellos han sucedido hechos en los cuales mi vida se ha visto envuelta en sucesos muy complicados; otros no tanto, y muchos realmente gratos. En aquellos que dejaron una profunda y dolorosa huella en mi alma, recordé las palabras de aquella hermana, su mensaje y su advertencia: -Si no pierdes la fe…

Ciertamente, en esos acontecimientos negativos es muy fácil olvidarse de la fe y se diluye la esperanza.

Por lo general, se considera el futuro como algo que ha de llegar en algún momento de nuestra existencia. Cuando van pasando los años y todo continúa igual, es cuando nuestra fe se pierde y se desvanece la esperanza.

Afortunadamente para mí, al recordar a la querida hermana tuve la fortaleza suficiente para afrontar esos momentos tan duros. En ese recuerdo estaban también los conocimientos que había adquirido. Y en esos conocimientos estaba el concepto ‘futuro’. No el futuro material, sino el futuro del espíritu. Durante todos los años que permanecemos en este mundo trabajamos, o debemos trabajar, para ese futuro que no es otro que nuestro regreso al plano espiritual.

No sé si habré cumplido, aunque haya sido en parte, con mi trabajo. Lo sabré en el futuro.

 Un mensaje por: Mª Luisa Escrich.

© 2019 Amor, Paz y Caridad.

CONVENCIDA

0
Convencida

Convencida

 

De que el alma nunca muere

siempre estuve bien segura,

que tan solo el cuerpo queda

en la fría sepultura.

 

Porque por el alma corre

un río de agua viva;

es el hálito de Dios

que, con su soplo, da vida.

 

Y esa vida no termina

dentro de la fosa fría,

porque el alma allá no entra;

vuela hacia el espacio, viva.

 

Que Dios  no creó a sus hijos

(también estoy muy segura)

para que todo se acabe

en la fría sepultura.

 

Se podrán albergar dudas,

pero para mí es un credo.

Me ofrece grande esperanza.

La esperanza es gran consuelo.

 

No nos dé miedo la muerte;

no temamos la partida

porque la muerte es del cuerpo,

pero para el alma, es vida.

 

Piensan así otras culturas;

se alegran de la partida

porque el ser que tanto aman

deja ya esta dura vida.

 

Nunca perdamos la fe;

no somos solo materia;

tengamos siempre esperanza.

Somos en su plenitud ¡un Alma!

 

  Convencida por: Mª Luisa Escrich

 © 2019 Amor, Paz y Caridad.

 

Otros artículos de >>> Maria Luisa Escrich

SENTIR A DIOS SIN VERLE

0
Sentir a Dios sin verle

Sentir a Dios sin verle

Tal y como nos describe Eben Alexander en su libro “La prueba del cielo” y su experiencia cercana a la muerte, el momento de la desencarnación no es, en general, traumático: él lo describe como estar en un túnel negro y al mismo tiempo lleno de luz. Aunque parezca que haya contradicción, no la hay en absoluto; creo que no hay mejor forma de expresar la presencia de Dios, sin verle, en esos momentos decisivos para el ser humano. La luz se produce en el espíritu al sentir Su presencia, mientras que el periespíritu, al ser semimaterial, queda en la oscuridad; sin embargo, sabe que Dios está en él y con él.

          Se tiene miedo a la muerte porque se la considera eso, muerte, es decir, el final de todo; la oscuridad total; la nada; y eso en el mejor de los casos, pues en nuestra cultura, alimentada por las diversas religiones, la muerte es considerada como la entrada en un mundo de tinieblas en donde nos esperan crueles castigos, a causa de nuestros pecados. Pero la muerte no es eso, porque la muerte no existe: es un tránsito; es dormirse en nuestro mundo material y despertar en el mundo espiritual.

          Ciertamente que ese despertar puede ser traumático, y aun doloroso; pero no es al “despertarse”, viene dado en el momento de “dormirse”. Vivimos a lo largo de nuestra existencia apegados al materialismo. Nuestro objetivo es la consecución de todo lo que pueda dar satisfacción a nuestros sentidos y que nunca conseguimos del todo, porque siempre queda algo más por alcanzar. El deseo no se agota, y así vamos cargando el alma o espíritu con la ambición más desmesurada; ambición por poseer dinero, riquezas; ambición de poder (político, religioso)…

¡Ah, el Poder! Y no somos felices porque la realidad es que nada de eso proporciona felicidad. Dios nos ha colocado en un hermoso planeta lleno de luz, en donde podríamos encontrar, con solo mirar su belleza, Paz y Sosiego para el alma y reposo para el cuerpo; pero no lo vemos porque estamos inmersos en una carrera desenfrenada para alcanzar una meta que tan solo es un espejismo, y cuando llega el momento de la partida, nos damos cuenta de que nada de lo que poseemos nos los podemos llevar, y nos aferramos a la vida porque nos aterroriza la idea de tener que dejarlo aquí; que otros gozarán de lo que es nuestro, de nuestras riquezas, y así, el espíritu entra en un estado de ansiedad y angustia que es lo que impide que el tránsito sea, como ya se ha dicho, sereno y tranquilo: dormir en Paz y despertare a la Luz.

          Sabemos lo que está bien y lo que está mal: tenemos libre albedrío y, de acuerdo con nuestra conciencia, deberíamos ser conscientes de cómo actuar, porque utilizarlo mal, tanto para con los demás como para nosotros mismos, va sumiendo a nuestro espíritu en un pozo del que es muy difícil escapar.

          Sería bueno que todos reflexionáramos acerca de ello, e ir preparándonos para lo ineludible; despojando al alma de todo materialismo excesivo; deseando solo lo necesario y rechazando lo superfluo; y, llegado el momento, transitaremos por el túnel tranquilos, sintiendo que Dios está en nosotros y con nosotros.

Sentir a Dios sin verle por: Mª Luisa Escrich

© 2019 Amor, Paz y Caridad