DE LA VOLUNTAD DE DIOS

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De la voluntad de Dios

DE LA VOLUNTAD DE DIOS

“Lo que da valor a nuestra voluntad es juntarla con la de Dios, de manera que no quiera otra cosa sino lo que su Majestad quiera”.                                                Teresa de Jesús.

Así escribe Teresa de Jesús una de sus sentencias: hacer siempre la voluntad de Dios, y lo que sin duda es más difícil, conformarse con ella, pues no hemos comprendido bien lo que realmente significa. La voluntad de Dios no es que tengamos que sufrir a lo largo de nuestra existencia. Los sufrimientos que nos acontecen no son otra cosa que las consecuencias de aquello que venimos arrastrando desde nuestras vidas pasadas y lo que vamos generando en esta.

Nuestro proceder pasado y presente provoca enfermedades, contratiempos y disgustos que minan nuestra salud, al tiempo que vamos acumulando deudas, y todo esto nos va envolviendo en una capa de malestar que se traduce en dolor y sufrimiento.

Y decimos: ¿Dónde está Dios? ¿Por qué permite este sufrimiento? ¿Es esta su voluntad?

Sí, Dios está, y si permite nuestros dolores y sinsabores es porque su Voluntad es que seamos perfectos. Eso lo sabemos desde antes de nuestra encarnación, y para lograrlo debemos limpiarnos de toda mancha y liberarnos de nuestras deudas; saldar el mal que hayamos ocasionado a otros, asumiendo una prueba igual o similar al daño infligido. Entonces, Dios aprobará nuestra resolución y, si salimos victoriosos, Él dirá: “¡El triunfo es tuyo!”

Así pues, Dios no quiere que suframos. Si lo hacemos está, en nuestra cuenta, y evitarlo en nuestra voluntad. Juntarla con la de Dios y que se haga siempre la Suya.

Mª Luisa Escrich

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