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EVOLUCIÓN Y COYUNTURA ACTUAL

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  Uno de los grandes atributos del espíritu que Dios otorga al mismo y que se va conquistando en el transcurso de la evolución es el libre albedrío.
  En los primeros estadios de la evolución, donde la materia es tosca y primitiva, son los espíritus superiores los que dirigen, en la mayoría de los momentos claves de una existencia, las vivencias de los espíritus encarnados, ya que la propia naturaleza poco racional y fundamentalmente instintiva del ser, les impide tener el libre albedrío necesario para dirigir conscientemente sus vidas en pro de una evolución mayor.
  En estas etapas predominan los instintos primarios del ser: la supervivencia. Y se está muy lejos de tener conciencia de uno mismo y de su función como espíritu en evolución.
  Cuando se pasa a los mundos de expiación y prueba, el espíritu va adquiriendo mayor libre albedrío de forma directamente proporcional a sus conquistas evolutivas. A mayor evolución, mayor libre albedrío. También en esto las leyes divinas son sabias y perfectas, pues no existe un patrón absoluto para todos los espíritus, sino que cada cual tiene, como ser individualizado y único, sus propios límites y sus propias responsabilidades y consecuencias derivadas del uso del libre albedrío que posee.
  Si en estos mundos de expiación y prueba se vive en la barbarie del materialismo sin ideales de progreso y mejora espiritual, la ley de causa y efecto actúa, programando las correcciones oportunas en próximas vidas; con repercusiones en las sucesivas existencias sin que el libre albedrío pueda actuar ampliamente. Este pues se encuentra restringido y limitado en determinadas circunstancias, sobre todo cuando el espíritu de baja condición se empeña en el mal y en el egoísmo que sigue practicando.
  Si se le permiten errores, uno tras otro, crímenes atroces, egoísmos y otras faltas de humanidad es para que en el ejercicio de su libertad adquiera las responsabilidades sobre sus actos y de este modo le seguirán vidas y etapas de sufrimiento y de dolor. Existencias desesperadas en las que el espíritu recogerá lo que sembró y el dolor sensibilizará su alma  preparándolo para nuevas oportunidades de progreso; nuevas experiencias en la carne en donde tendrá que demostrar la humildad, la generosidad y la bondad de la que ha carecido hasta el momento si no quiere seguir en la senda del sufrimiento.
  Cuando el espíritu acaba esta etapa inicia una nueva aún dentro de los mundos de expiación y prueba; y esta nueva fase de progreso es el despertar de su consciencia espiritual donde, a través de la sensibilización del dolor y sus primeros pasos de progreso se percata, se da cuenta de que es un ser en evolución y desarrollo y como tal, no puede estancarse o dejarse llevar por la corriente de la vida sino que ha de utilizar su voluntad y libre albedrío en actuar, en conseguir metas que le hagan ser mejor día a día y crecer interiormente como ser pensante y actuante. 
  Se vuelve consciente de que ha de aprovechar sus existencias para progresar espiritualmente, de lo contrario caerá de nuevo en la inacción, preso de sus debilidades y hábitos perniciosos que le generaran nuevas etapas de infelicidad y de dolor en el mundo físico y espiritual.
  Esta es la etapa en que se encuentran muchas personas en todo el planeta, de la tendencia espiritual que sea, sin importar sus conocimientos morales o éticos, simplemente su espíritu les impele a actuar de forma positiva, altruista, con compasión y esfuerzo personal y siempre poniéndose al servicio de una causa de fraternidad, causa superior de ayuda al prójimo de diferentes formas, todas muy válidas y en las que nadie puede arrogarse la verdad absoluta sino la acción del bien desinteresado por el prójimo.
  Esta causa superior puede desarrollarse desde una institución religiosa, política, social, personal, en grupo, etc. Lo verdaderamente importante es que su intención sea auténticamente altruista; sin intereses espurios que la desvirtúen y que sirva para ayudar al prójimo que más lo necesita.
  En esta etapa se encuentran muchos grupos de personas de buena voluntad, que no son mejores ni peores que nadie, pero sí que son conscientes de su realidad espiritual y saben que necesitan del progreso y mejoramiento interno para afianzar su felicidad futura y desterrar de una vez la vuelta atrás, a las vidas de dolor e infelicidad que les tocó sufrir por sus propios errores en el pasado.
  Esta es la coyuntura en la que actualmente se encuentran muchas personas de nobles ideales en todo el planeta. Y es sin duda un momento delicado en la trayectoria y evolución del ser humano, pues supone el punto de inflexión que diferencia al espíritu consciente del inconsciente. Es el momento auténtico de  de la definición y de su gran responsabilidad futura; pues en función de su decisión personal e íntima hacia el esfuerzo y el progreso, el espíritu libre y responsable de sus actos es el que se clasifica para avanzar mucho en poco tiempo en vidas de gran progreso personal. 
  Habrá muchos indecisos en esta etapa pero la coyuntura y los acontecimientos les obligaran a posicionarse en un lado o en otro, en el camino del progreso espiritual o en la senda del conformismo y la comodidad, rechazando el uso de su voluntad hacia el bien por el sacrificio personal que les supone y dilapidando con ello años, o quizás siglos y vidas de buenas intenciones. Es el momento  de tomar partido, es el momento de la verdad para muchos espíritus que han venido a la tierra a esta existencia a aprovechar el tiempo y reforzar con su trabajo  actitud, todos los conocimientos y experiencias de bien que han ido forjando desde hace siglos en vidas anteriores.


  Si nos fijamos en la coyuntura que se vive en nuestro mundo actual no es muy fácil adivinar que el planeta se encuentra en una encrucijada. La tierra experimenta una gran transformación; cambio anunciado a todos los niveles. Nos encontramos inmersos en el cambio de ciclo de un mundo de expiación y prueba a un mundo de regeneración. Esto supone que para los espíritus encarnados en estos momentos en la tierra el momento es todavía más importante.
  El libre albedrío del que disfrutamos en estos momentos es todavía mayor que en etapas anteriores de evolución, pero no lo suficiente como para que el espíritu pueda sustraerse de los compromisos adquiridos antes de encarnar sin sufrir por ello las consecuencias propias de esa renuncia.
  Desde los planos de vida espiritual se esfuerzan en recordar en todo el mundo, a través de multitud de canales y vías de comunicación y a millones de personas en el planeta de distintas ideologías, religiones o actitudes de bien, el momento crítico que se vive en la tierra. Y se nos impele a aprovechar esta vida como experiencia única, ya que muy pocas veces se podrá tener la gran oportunidad de progresar tanto en tan poco tiempo.
  Está en nuestra manos el avanzar de forma evidente en una sola vida lo que se necesitaría de varias existencias en otros momentos, para ello hemos de ser conscientes de la realidad que vivimos, de la necesidad del progreso y sacrificio personal de nuestros egoísmos para cumplir así el compromiso adquirido antes de encarnar.
  Todo nuestro libre albedrío en próximas y futuras vidas vendrá condicionado por la posibilidad de haber aprovechado o no la oportunidad que se nos ha brindado en esta; porque, como hemos explicado, esta no es una vida más: es la existencia principal que delimitará al espíritu consciente, enfocado y dirigido al rumbo de su felicidad futura, del espíritu fracasado que no haya sido capaz de aprovechar esta oportunidad que Dios le ha brindado y en la que otros hubieran podido ocupar su lugar avanzando en la senda del bien.
  Reflexionemos pues sobre esto, pues no hay más que mirar a nuestro alrededor para comprobar la evidencia de los cambios que se vienen produciendo desde hace años en el planeta y que últimamente están acelerándose de forma exponencial respecto a año anteriores. Esto refuerza la importancia del momento que vivimos y de esta singular oportunidad que se nos ha brindado.
  Un momento de cambio profundo, cambio interno que se manifiesta de forma externa con actitudes de insatisfacción, rebeldía y crisis del egoísta sistema imperante. 
  Lo estamos viendo, los artífices del cambio son los jóvenes, y ellos, con su fuerza posibilitarán los inicios de la profunda transformación que se avecina; y en contra de lo que muchos pronostican, el cambio tendrá su conclusión en planteamientos de justicia social, planteamientos éticos alejados totalmente de otros de orden político-socioeconómico egoístas y discriminatorios que ahora imperan y que desaparecerán aunque pretenda perpetuarse para satisfacer el egoísmo de unos pocos.
   Nadie puede y nada va a poder impedir la transformación que se avecina, porque no está orquestada y dirigida por ningún poder humano; antes al contrario, obedece al inexorable proceso evolutivo del planeta que, cumplido el tiempo de una etapa evolutiva ha de pasar a una nueva para permitir un nuevo orden social y personal más justo, más solidario y menos egoísta, donde por encima de todo prime la fraternidad y la consecución de objetivos de progreso ético-moral para todos los habitantes de este planeta.
Grupo Villena
19 de julio de 2011

EL VERDADERO OBJETIVO EN LA VIDA

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   Las actuales circunstancias que rodean al hombre de nuestros días tienden a facilitarle sobremanera su estancia en la tierra, cada día son más las comodidades que se pueden adquirir y disfrutar, y paradójicamente una gran parte de nuestra sociedad considera este
hecho como un fin, más que como un medio para obtener otra serie de objetivos más elevados y transcendentes. 
 
   Podemos apreciar así que, generalmente, se lucha sin descanso por ganar puestos y aptitudes que nos permitan conseguir con más facilidad esas facetas materiales que tanto se valoran, y poder satisfacer así nuestros gustos e intereses materiales, sin reparar que muchas de esas supuestas necesidades son totalmente superfluas y nos las creamos nosotros mismos en un afán de posesión y consumismo, en la creencia de que así alcanzaremos mayor felicidad. 
 
   Olvidamos que nuestra envoltura corporal alberga algo más que materia, pasamos por alto que nuestro espíritu necesita evolucionar y que nuestros valores espirituales piden a gritos que se les preste algo de atención y comencemos a fomentarlos en nuestras relaciones y trato humano. 
 
  Vamos perdiendo, paulatinamente, nuestro precioso tiempo en una lucha por la supremacía egoísta y material que raya en lo absurdo, preferimos dedicar nuestras horas en adquirir mayor disposición económica y satisfacer nuestros caprichos antes que en conceder algo más de atención a nuestros hijos, familia y amistades. Somos partidarios de malgastar nuestros días en forjarnos una imagen de ostentación y superioridad ficticia antes que en cultivar nuestra personalidad, los valores culturales, volitivos y morales que poseemos. 
 
   Ese circulo vicioso en el que muchos se hallan inmersos nos puede mantener ignorantes del verdadero motivo de nuestra existencia aquí en la tierra, olvidando los aspectos positivos que encierra la vida y a los cuales todos estamos llamados a descubrir e incentivar para bien, tanto propio como ajeno. 
 
  Somos dueños de nuestro propio destino, responsables de nuestras acciones y libres para actuar y decidir, por tanto, no debemos dejarnos llevar por los condicionamientos exteriores. Comportarnos sin pensar ni tomar nuestras propias decisiones puede suponernos graves errores, siempre resulta más positivo hacer uso del propio análisis y reflexión procurando ser equitativos y justos, hasta con nosotros mismos. 
 
   El día de mañana, cuando dejemos la existencia, nos enfrentaremos cara a cara con nuestra propia conciencia, aquella a la que a menudo prestamos tan escasa atención, y entonces sabremos hasta qué punto hemos aprovechado el tiempo en vida, sopesaremos los errores cometidos y también las facultades morales que hayamos engrandecido. 
 
   De ahí la enorme importancia de concienciarnos de qué objetivos deberíamos perseguir en la tierra, sirviéndonos de todo lo que nos rodea, no olvidemos que ser altruista significa, por encima de todo, brindarse a los demás, rompiendo esquemas de trabajo que nos hagan aislarnos de la sociedad, esto es: colaborar estrechamente con la misma en todas aquellas realizaciones culturales o sociales que se promuevan, ofreciendo así un vivo ejemplo de comportamiento espiritual. 
 
REDACCIÓN

CONGRESO ESPIRITISTA INTERNACIONAL DE LA HAYA

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Del 1 al 8 de Septiembre, 1931 
 
    Vamos a ofrecer este mes otro interesante trabajo, organizado por la Unión Espiritualista Nacional Neerlandesa, en representación de la Federación Espiritista Internacional. Se trata del Congreso Internacional de la Haya, que debía, por acuerdo del Congreso de Londres de 1.928, dedicar especial atención al estudio de la
Mediumnidad Curativa. 
 
   Este Congreso se celebró en los grandes salones del Pulchri Studio, dividiéndose en cuatro secciones: Ciencia; Mediumnidad Curativa; Doctrina, Filosofía y Etica; Propaganda, Organización y Literatura. Se presentaron un gran número de ponencias, algunas de ellas muy interesantes. 
 
CONCLUSIONES DEL CONGRESO.- 
 
   El Espiritismo es una filosofía que se apoya sobre bases científicas precisas y cuyos principios fundamentales son los siguientes: 
 
lª Existencia de Dios, Inteligencia y Causa Suprema de todas las cosas. 
 
2ª Existencia del alma, unida durante la vida terrestre al cuerpo físico perecedero, por un elemento intermediario llamado periespíritu o cuerpo etérico. 
 
3ª Inmortalidad del alma; su evolución continua hacia la perfección por planos de vida progresivos. Responsabilidad individual y colectiva entre todos los seres siguiendo la ley de causalidad. 
 
     Además de estas conclusiones, el Congreso aprobó las mociones siguientes: 
 
1ª El Congreso  afirma que la  curación   por la influencia espiritual queda completamente demostrada y que, por lo tanto, es de interés para la Humanidad entera que sea factible utilizar las facultades medianímicas para curar las enfermedades. 
 
2ª El Congreso invita a las federaciones nacionales a reunir la mayor cantidad posible de documentos auténticos referentes a las curaciones obtenidas por medio de la mediumnidad. 
 
3ª El Congreso pide a todas las federaciones nacionales faciliten, por medio de una activa propaganda en el público, el desarrollo del estudio de la metapsíquica y de las facultades mediúmnicas curanderas como una parte integrante de la educación medical. 
 
4ª El Congreso lamenta constatar que en todos los países la ley y el cuerpo medical restringen la práctica de la mediumnidad curativa. El Congreso está resuelto a hacer todos los esfuerzos necesarios para obtener un estatuto legal para esta clase de mediumnidad. 
 
5ª Los miembros del Congreso Espiritista Internacional, considerando que la guerra es un resto de barbarie que la civilización debe hacer desaparecer, afirman su voluntad de colaborar en todos los esfuerzos que se hagan para asegurar el desarme y así establecer la paz universal. 
 
6ª El Congreso  decide nombrar un  tercer consejero de la F.E.I., tal como autorizan los estatutos. Para apoyar la autoridad moral de la Federación Espirita Española, se decide nombrar para este cargo a un miembro de la F.E.E., que ella misma deberá designar al Comité Ejecutivo de la Federación Espiritista Internacional. (La Federación Española designó a su presidente general, el señor Asmara.)
 
 

EL CIELO

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   Un hombre, su caballo y su perro, caminaban por un sendero. Al pasar cerca de un árbol gigantesco, cayó un rayo, y los tres murieron fulminados.

  Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había dejado este
mundo, y siguió caminando con sus dos animales (a veces a los muertos les lleva un tiempo ser conscientes de su nueva condición…)
   La caminata se hacía muy larga, colina arriba, el sol era de justicia, y todos terminaron sudados y sedientos. Necesitaban desesperadamente agua. En una curva del camino, avistaron una puerta magnífica, toda de mármol, que conducía a una plaza adoquinada con bloques de oro, en cuyo centro había una fuente de donde manaba un agua cristalina.
   El caminante se dirigió al hombre que guardaba la entrada:
– Buenos días.– Buenos días – respondió el hombre.
– ¿Qué lugar es éste, tan bonito?– Esto es el cielo.
– Pues qué bien que hemos llegado al cielo, porque nos estamos muriendo de sed.– Usted puede entrar y beber toda el agua que quiera.Y el guarda señaló la fuente.
– Mi caballo y mi perro también tienen sed.
– Lo siento mucho, pero aquí no se permite la entrada de animales.
Al hombre aquello le disgustó mucho, porque su sed era grande, pero no estaba dispuesto a beber él solo; dio las gracias y siguió adelante.
   Tras mucho caminar, ya exhaustos, llegaron a una finca que tenía por entrada una vieja portezuela que conducía a un camino de tierra, bordeado por árboles en sus dos orillas.
A la sombra de uno de los árboles, había un hombre tumbado, con la cabeza cubierta con un sombrero, posiblemente durmiendo.
– Buenos días – dijo el caminante.
El hombre apenas respondió meneando la cabeza.
-Tenemos mucha sed, mi perro, mi caballo y yo.
-Hay una fuente en aquellas piedras – dijo el hombre señalando el lugar. -Pueden beber cuanto les plazca.
   El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y mataron su sed. A continuación, regresó para dar las gracias.
-A propósito, ¿cómo se llama este lugar?
-Cielo.
-¿Cielo? ¡Pero si el guarda de la puerta de mármol dijo que el cielo era allá!
-Eso no es el cielo, es el infierno.
El caminante se quedó perplejo.
-¡Pero ustedes deberían evitar eso! ¡Esa falsa información debe causar grandes trastornos!
El hombre sonrió:
-De ninguna manera. En realidad, ellos nos hacen un gran favor. Porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a los mejores amigos…
 
Paulo Coelho

SI TODOS LOS HOMBRES… 

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Si todos los hombres del mundo 

se unieran en un solo abrazo; 
si unidos los hombres y acaso 
vencidos los odios, un profundo 
y fraterno amor los uniera, 
sin bajas pasiones, sin guerras… 
ya la Luz del Señor de la Tierra 
seria el faro que al dolor venciera.

Si todos los hombres del mundo
se dieran la mano en un solo lazo;
si tan sólo el camino fecundo
de la vida terrena por la que de paso

transitan, fuera la mirada
que busca en la altura,
del Padre la suprema gracia,
ya en la Tierra no habría amarguras.

Si todos los hombres del mundo
unieran sus mentes vibrando
tan sólo en el bien, y un rumbo
distinto guiara sus pasos
hacia la morada que el ayer aciago
le extravió el camino de la redención…
entonces, el dolor humano,
vencidos los odios, no seria dolor.

Si todos los hombres del mundo

buscaran la Paz tan ansiada, 
si juntos y con Fe lucharan 
teniendo por arma tan sólo el amor; 
si sólo el «amaos» de Jesús el Justo, 
cual sabia premisa que ayer nos legó, 
marcara a esta grey el rumbo 
preciso, no había rencor.

Si todos los hombres de este plano Tierra

se amaran, se amaran, se amaran 
siempre, vencidas las guerras, 
los odios raciales y clases sociales 
que marcan distancia entre los hermanos; 
si todos los hombres se dieran la mano 
por siempre jamás, ya el mundo terráqueo 
seria el oasis que Jesús nos trajo. 
Si todos los hombres del mundo se amaran… 
ya la humanidad se habría salvado.

ZULEMA MUCCI

ARMONÍA DEL UNIVERSO

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Armonía del Universo

Armonía del Universo

Dada la existencia en nosotros de un principio inteligente y racional, el encadenamiento de las causas y de los efectos nos hace remontar para explicar su origen, hasta el manantial de donde fluye. A ese manantial los hombres, en su pobre e insuficiente lenguaje, lo llaman Dios.

 Dios es el centro hacia el cual convergen y van a parar las potencias todas del universo. Es el foco de donde emanan todas las ideas de justicia, de solidaridad y de amor; el fin hacia el cual se encaminan todos los seres consciente o inconscientemente. De todas nuestras relaciones con el gran arquitecto de los mundos dimana la armonía universal, la comunidad, la fraternidad. En efecto, para ser hermanos se necesita tener un mismo padre, y ¿qué otro padre que Dios podríamos tener? 
 
Pensar que Dios puede ser minorado por los dichos de los hombres equivale a creer que el monte Blanco y el Himalaya pueden ser manchados por el soplo de un mosquito. Debe estudiarse a Dios en la majestad de sus obras. 
 
A la hora en que todo reposa en nuestras ciudades, cuando la noche es transparente y reina el silencio en la tierra adormecida, eleva entonces tus miradas, oh hermano mío, y contempla el infinito de los cielos. Observa la armoniosa marcha de los astros evolucionando en las profundidades. Esos fuegos innumerables son mundos junto a los cuales la tierra no es más que un átomo, soles prodigiosos rodeados de séquitos de esferas y cuyo rápido curso se mide a cada minuto por millones de leguas. 
 
Distancias espantosas nos separan y por esta razón nos parecen simples puntos luminosos. Pero dirige hacia ellos el ojo colosal de la ciencia, el telescopio, y distinguirás sus superficies semejantes a océanos de llamas. En vano procurarás contarlos, se multiplican hasta en las regiones más remotas, confundiéndose en la profundidad como un polvo luminoso. Mira también en los mundos cercanos a la tierra dibujarse los valles y los montes, ahondarse los mares y moverse las nubes. 
 
Reconoce que las manifestaciones de la vida se muestran en todas partes, y que un orden formidable une bajo leyes uniformes y en destinos comunes a la tierra y a sus hermanos los planetas errando en el infinito. 
 
Considera que todos esos mundos habitados por otras sociedades humanas, se agitan, se alejan, vuelven a cerrarse impulsados por distintas velocidades, recorriendo órbitas inmensas, que en todas partes el movimiento, la actividad, la vida, ofrecen un espectáculo grandioso. Observa nuestro globo mismo, esta tierra, nuestra madre que parece decirnos: Vuestra carne es la mía, ¡vosotros sois mis hijos! Observa a esta gran nodriza de la humanidad, contempla la armonía de sus contornos, sus continentes, moldes donde han germinado y crecido las naciones, sus vastos océanos siempre en movimiento; sigue la renovación de las estaciones revistiéndola alternativamente de verde follaje o de rubias mieses; contempla los vegetales, los seres vivos que la pueblan: las aves, insectos, plantas y flores, cada una de estas cosas es obra de un cincel maravilloso, una joya del estuche divino. Obsérvate a ti mismo, ve el juego admirable de tus órganos, el asombroso y complicado mecanismo de tus sentidos. ¿Qué genio humano podría imitar esas delicadas obras maestras, el ojo y la oreja? 
 
Considera todas estas cosas, y pregunta a tu razón y a tu juicio si tanta belleza, tanto esplendor, tanta armonía pueden resultar de la casualidad, o si no es más bien una causa inteligente la que rige el orden del mundo y la evolución de la vida. Y si me objetas las plagas, las catástrofes y todo cuanto viene a turbar este orden admirable te responderé: Sondea los problemas de la naturaleza, no te detengas en la superficie, desciende al fondo de las cosas y descubrirás con sorpresa que esas aparentes contradicciones no hacen más que confirmar la armonía general y que son hasta necesarias al progreso de los seres, que es el fin supremo de la existencia. 
 
Si Dios ha hecho el mundo, replican triunfalmente ciertos materialistas, ¿quién ha hecho a Dios? Esta objeción no tiene sentido. Dios no es un ser que se añade a la serie de los seres. Es el ser universal sin límites en el tiempo y en el espacio, de consiguiente infinito y eterno. No puede haber ningún ser superior ni igual a Él. Dios es la fuente y el origen de toda vida. 
 
Por El se ajustan, unen y se armonizan todas las fuerzas individuales que sin Él estarían aisladas y divergentes. Abandonadas a sí mismas y no estando regidas por una ley y una voluntad superiores, esas fuerzas sólo hubieran producido caos y confusión. La existencia de un plan general, de un fin común en los cuales toman parte todas las potencias del universo, prueba la existencia de una causa, de una inteligencia suprema, que es Dios. 
 
Armonía del Universo por: Leon Denis
Extraído de «El porque de la Vida».(Leon Denis)
 

PASO A PASO

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    A medida que el espíritu va avanzando en el largo camino de la evolución, va despertando progresivamente todos aquellos atributos que le son propios y que, aunque en estado latente, posee desde su misma creación. No en vano son todas esas cualidades y facultades
adormecidas las que le hacen valer el calificativo de «hecho a imagen y semejanza de Dios», por quien es creado. 
 
    De este modo, día tras día, existencia tras existencia, el espíritu vive multitud de experiencias que le proporcionan las situaciones idóneas para avanzar un pasito más, para corregirse gradualmente en la infinita ascensión hacia la perfección. 
 
    Dentro de ella, hay aspectos que le son característicos atendiendo a su estado más o menos avanzado, de ahí que existan las diferentes categorías de mundos por todos conocidas, verdaderas escuelas espirituales que facilitan al espíritu las lecciones y enseñanzas apropiadas a su nivel. 
 
   Nosotros, en estos momentos, nos encontramos en un mundo de expiación y prueba, situación que está ya tocando a su fin, pues nuestro planeta muy pronto ascenderá de nivel, convirtiéndose en un mundo de regeneración y albergando a aquellos espíritus que estén preparados para habitarlo. 
 
    En esta etapa de nuestra evolución, hay un factor importante que es a la vez un medio de evolución y una meta para nuestro espíritu: nos estamos refiriendo al control de uno mismo, al control de nuestros propios pensamientos y sentimientos y acciones, con el fin de que en todo momento seamos conscientes y responsables de lo que realicemos. 
 
   Para lograr dicho control, quizás el primer paso imprescindible sea el «conócete a ti mismo», es decir, el autoanálisis constante para saber cómo somos, de qué forma reaccionamos ante las diferentes circunstancias que se nos presentan; en definitiva, para conocer en qué aspectos nos dejamos llevar por nuestro egoísmo personal y en qué otros somos capaces de sacrificar dicho egoísmo en aras del bien de los demás. 
 
    No es cuestión de un día ni de dos, es una labor que exige mucha paciencia, y sobre todo verdadera sinceridad con nosotros mismos y una fuerte dosis de humildad y ganas de superación, pues todos nos equivocamos en numerosas ocasiones y si no somos capaces de reconocerlo, nunca podremos rectificar y orientar nuestros pasos de una forma más apropiada y útil para la evolución de nuestro espíritu. 
 
  Pero de este modo, con constancia y altruismo, logramos ir perfeccionándonos pasito a pasito, conseguimos ir adquiriendo seguridad en nuestros actos respirando sinceridad y honestidad en todos ellos; en una palabra, nos vamos perfeccionando progresivamente. Nos vamos haciendo conscientes del porqué de todo lo que nos ocurre y nos responsabilizamos de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, conocedores de sus consecuencias y ávidos de un mayor progreso espiritual. 
 
   Conocerse a sí mismo es, pues, tan sólo el primer paso; para lograr el control sobre uno mismo, es necesaria una práctica constante en la que se lleven a efecto las conclusiones que del propio autoanálisis se susciten. 
 
 
 
 
REDACCIÓN

CONGRESO INTERNACIONAL DE LONDRES

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    El Congreso Internacional de Londres se celebró durante los días 7 al 13 de Septiembre de 1.928 y tuvo lugar en las salas Queens Gate, Harrington Road, South Kensington, London S. W. 7 y en los locales de la London Spiritualist Alliance para los trabajos de las cinco secciones que se organizaron, las cuales fueron:
          1º Fenómenos psíquicos y medianímicos.
          2º Doctrina, filosofía y ética.
          3º Propaganda, organización y literatura.
          4º Exposición psíquica.
          5º Sesiones de demostración de fenómenos y de la mediumnidad.
    Asistieron a este Congreso numerosas delegaciones, procedentes de distintos países de los cinco continentes. Por su parte, los congresistas del país organizador, Inglaterra, sobrepasaron el número de cien.
    Entre los hechos que merecen ser remarcados, en lo que a este Congreso se refiere, destacan los siguientes: en primer lugar, es de reseñar la Memoria del Secretario General de la Federación; en ella se hizo hincapié en la necesidad de un espiritualismo abierto y adaptado a las necesidades del hombre moderno. También es de destacar la sesión pública que tuvo lugar en el Lyceum, en la cual se explicaron las características de éste y las bases en que se fundamenta esta organización instructiva. Y por último, destacaron asimismo los discursos pronunciados por Sir Arthur Conan Doyle y por M. Oaten, dando las gracias éste último por haber sido elegido Presidente de la Federación Espiritista Internacional.
CONCLUSIONES ADOPTADAS POR EL CONGRESO DE LONDRES 
 
          1º Acordando que en el próximo Congreso se dedicase una sección a la mediumnidad curativa.
         2º Que el Congreso considera muy importante que la historia de las religiones y la evidencia de las facultades psíquicas paranormales, figuren en el curriculum de todas las escuelas según las posibilidades de cada pais.
      3º Que todas las experiencias con médiums deben ser controladas pecunariamente por todas las asociaciones psíquicas de solvencia.
     4º Lamentando las restricciones que en ciertos países se oponen al desarrollo y ejercicio de la mediumnidad.
        5º A favor de la fraternidad internacional.
        6º Invitando a organizar una campaña internacional de propaganda.
CONCLUSIONES DOCTRINALES 
    El Espiritismo es una filosofía que descansa sobre bases científicas precisas, cuyos principios fundamentales son los siguientes:
           1. Existencia de Dios, inteligencia y causa suprema de todo lo existente.
       2. Existencia del alma, unida al cuerpo durante la vida terreste por un elemento intermediario llamado periespíritu o cuerpo etérico.
         3. Inmortalidad del alma; su evolución continua hacia la perfección por medio de planos de vida progresivos; su reencarnación sucesiva en planos de vida correspondientes a su estado de progreso.
           4. Responsabilidad individual y colectiva de todos los seres, de acuerdo con la ley de causalidad.

SIEMPRE TEN PRESENTE QUE…

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La piel se arruga.
El pelo se vuelve blanco.
Los días se convierten en años…
Pero lo importante no cambia;
tu fuerza y tu convicción no tienen edad.


Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.
Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.
Detrás de cada logro, hay otro desafío.
Mientras estés vivo, siéntete vivo.
Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.
No vivas de fotos amarillas.
Sigue aunque todos esperen que abandones.
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.
Cuando por los años no puedas correr, trota.
Cuando no puedas trotar, camina.
Cuando no puedas caminar, usa el bastón.
Pero……, ¡nunca te detengas!. 

 

Sor Teresa de Calcuta
 

LA OBSESIÓN

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 Conferencia impartida por Juan Antonio Durante, el 21 de junio de 2011 en la sede del «Grupo Villena» en la que se hace un repaso sobre los distintos aspectos de la obsesión, así como las diversas formas de afrontarla. Es un interesante documento que contribuye a diluir dudas y a sembrar esperanza, esperamos que sea de su interés. 
 
 

ENTREVISTA  A  JUAN  ANTONIO  DURANTE

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La obsesión

  
    Aprovechando la visita de nuestro entrañable amigo Juan Antonio Durante, se ha desarrollado el pasado día 21 de mayo en nuestro local, un Seminario dedicado al tema “Obsesión”, con la presencia de compañeros y amigos de otros grupos de la Comunidad Valenciana. Además le hemos realizado una entrevista que publicamos a continuación.
 
1.- ¿Cómo ha sido su encuentro hasta ahora con los diversos grupos que ha visitado en nuestro país?
 
R.- Sin querer juzgar, que no me corresponde, puedo tener una visión de determinados lugares donde hay una aptitud de criterio y donde el día de mañana podrán realizar grandes tareas, pero es una cuestión que depende de cada dirigente y de cada casa espirita. A mí, en lo personal, me parece que están encaminados, pero ya es una cuestión que tiene que verlo cada casa.  Casa con mayúscula, efectivamente al centro espírita.
 
2.- ¿Cree que los grupos espiritas se están adaptando a las necesidades de las nuevas generaciones?
 
R.- Si lo están haciendo todavía no se percibe. La juventud no participa de la actividad espirita, y no hay como atraerla porque somos muy mayores los que dirigimos y consecuentemente no tenemos una comprensión más amplia de la problemática de la juventud, porque generalmente hacemos comparación de cuando éramos nosotros jóvenes, pero era otra época completamente diferente.
 
3.- ¿Qué consejo nos daría a los grupos para cimentar unas buenas bases de cara a los retos que nos presenta el futuro?
 
R.- Considerando que el espiritismo es una doctrina comportamental y constantemente de actualidad, el fundamento principal es el estudio de la doctrina y la práctica como cosa inmediata, entonces, se verá si la doctrina está realmente en el lugar que le corresponde o son los dirigentes que no han sabido atender a ese llamado.
 
4.- ¿Los movimientos sociales que se están suscitando en el mundo cree que tienen que ver con el “cambio” anunciado para esta humanidad?
 
R.- Por supuesto, estamos frente a una realidad innegable. El hecho social donde están tan marcadas las diferencias en lo económico, en lo cultural en la sociedad exige un cambio. Estamos en camino de ese cambio que no sabemos cuánto tiempo va a llevar para que se rectifique, pero todo va a depender de nuestra conducta.
 
5.- ¿En qué nos debemos distinguir los espíritas para hacer llegar la doctrina a los demás y que sea más eficaz nuestro trabajo?
 
R.- En la prédica del ejemplo, la vivencia doctrinaria es quien mostrará que somos diferentes, pero no somos diferentes por la vanidad ni por aparecer importantes. Somos diferentes porque seremos, en  primer término más humildes, y en segundo lugar más caritativos. La vivencia del Evangelio a la luz del espiritismo nos coloca en una posición de ventaja respecto  a la vida de relación.
 
 

SENTAR UNAS BUENAS BASES

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    Cuando empezamos a identificarnos con una ideología espiritual en particular, algo nos llena de ilusión, ánimo y esperanza. En ese preciso momento nos encontramos pletóricos de optimismo y todos los objetivos que nos planteamos los vemos realizables a muy corto plazo. Los motivos de unión con los demás
compañeros son prodigados por doquier, comenzando esa andadura por un determinado sendero espiritual con plenitud de fuerzas y grandes proyectos a desarrollar.
 
    Nuestros primeros pasos son primordiales y en ellos se empieza a gestar nuestro futuro inmediato. Las bases que han de soportar todo el edificio se han de construir con firmeza y empeño. Nuestra inexperiencia nos hace titubear en un principio, sin embargo, si contamos con el apoyo de otros compañeros, con rapidez aprenderemos las primeras lecciones y saldremos airosos de las dificultades que, sin duda, se nos plantearán en los inicios e incluso más adelante.
 
  Los conocimientos espirituales aprendidos nos ayudan a comprender las leyes que nos rigen, a entender cuál ha de ser nuestro comportamiento en la Vida, nos invitan a conocernos interiormente y, por encima de todo, nos orientan hacia el bien y a llevar a efecto los más elevados principios morales con nuestros semejantes, sin distinción.
 
    Una vez bien cimentadas en nosotros estas bases, se hace preciso que el edificio comience a construirse de forma constante y «sin dejar para mañana lo que podamos hacer hoy», y dado que son varias las personas quienes se lo plantean así, surgen los objetivos comunes y, movidos por nuestra propia ilusión y la de los demás, comenzamos a dirigir nuestro esfuerzo hacia esas metas. La siembra no tarda en recogerse: un mayor equilibrio en nuestra vida personal y familiar se deja entrever, comenzamos a gozar de una satisfacción interior al ver que nuestros objetivos se van consiguiendo, la Vida toma otro color y para nosotros ya no existe el pesimismo o la apatía sino todo lo contrario, la renovación constante de nuestro ánimo con metas espirituales más ambiciosas de cara al desarrollo constante de nuestra personalidad y repletas de un mayor altruismo hacia el semejante.
 
   La vida diaria será nuestra escuela, presentándonos pruebas y dificultades que pretenderán anular nuestras inquietudes y objetivos. Los prejuicios sociales y «el miedo al qué dirán» son los primeros condicionantes con los que nos encontramos. Muchos no son capaces de afrontarlos y se dejan llevar por ellos olvidándose de las metas que en su día mantuvieron. Aquellos que se enfrentan descubren que ante todo no hay que dejarse guiar a ciegas por lo que los demás hagan o digan, sino razonarlo todo y aceptar aquello que pueda beneficiar espiritualmente tanto a nosotros como a los demás, rechazando lo que sea perjudicial.
 
   Es de importancia capital mantener un equilibrio en nuestro proceder, apartando de nuestros hábitos o costumbres todo gesto de apatía, desgana o comodidad, verdaderos venenos que emponzoñan los más elevados principios dejándolos en meras ideas sin su materialización en la práctica. Asimismo, hemos de cuidar que nuestra convivencia diaria se vea engalanada por el más profundo de los respetos hacia todos nuestros semejantes, brindándoles de igual forma nuestra ayuda sin excusas ni remilgos, al contrario: con total entrega y dedicación, como si de nosotros mismos se tratara.
 
  No nos permitamos nunca que por falta de actividad se empequeñezcan nuestras miras espirituales al no ser correspondidas con la actuación propia. Tampoco desaprovechemos la oportunidad de aunar esfuerzos con otros compañeros que compartan esos objetivos de ayuda al semejante, pues con ese sentido de colaboración, las fuerzas no se suman sino que se multiplican, encontrándonos en disposición de brindar un mayor ejemplo a los demás, no utópico o irrealizable sino al contrario: al alcance de todo aquel que desee seguir por una linea de trabajo semejante.
 
REDACCIÓN