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LA ACCIÓN DE DIOS

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Linda era una modelo famosa. Solicitada y disputada, conseguía contratos millonarios. A pesar del dinero, de la fama y de la belleza,  no era feliz.
Sentía un inmenso vacío por dentro. Sufría de pavor, ansiedad e insomnio. Pensó en tomarse alguna medicina. Algunos amigos aprobaron, otros no.
Ella decidió buscar otras terapias. Firmó contratos que jamás había soñado. Trabajaba mucho, pero continuaba atormentada.
Un día, por la mañana, iba en coche al trabajo, por el camino de siempre, el tráfico paró. Un policía estaba desviando todo el tráfico para una calle estrecha, porque se había roto una alcantarilla en la avenida principal.
Conduciendo lentamente por la calle desconocida,  pasó en frente a una iglesia. Un cartel, escrito a mano,  decía: “Sin Dios no hay paz. Conozca a Dios, conozca la paz. Todos son bienvenidos”.
Le pareció raro y siguió en frente. Al día siguiente, haciendo el mismo trayecto, el tráfico paró. Un incendio en una tienda ha hecho con que, otra vez, el tráfico fuera desviado por aquella misma calle.
“¡Otra vez!”, pensó Linda. Y pasó una vez más por la  iglesia. Allá estaba el cartel, que ahora le pareció atractivo.
De dentro del coche, espió al interior de la iglesia.
Al tercer día,  pensó en cambiar de trayecto. Pero pensó que estaba siendo muy tonta. Al fin, ¿cual era la probabilidad de que, en tres días seguidos, aconteciera el desvío del tráfico, en el mismo local?
“¿Será una prueba?”, pensó. “Si ocurre alguna cosa y el trafico se  desvía, voy a  tener la certeza de que es una señal”.
Cuando  llegó a la avenida, allá estaban los policías otra vez. “Un gran accidente”, explicó uno de los policías, desviando el tráfico, para la ya conocida calle.
“¡Es demasiado!”, dijo Linda. Aparcó el coche y entró en la iglesia. Dentro, había solamente un padre. Él levantó los ojos, la miró con una sonrisa y le preguntó:
“¿Por que tardaste tanto?” – Él había visto el coche de Linda pasar por allí los tres días. Ellos conversaron mucho y como resultado, Linda pasó a frecuentar la pequeña iglesia.
Encontró la paz y la serenidad que estaba esperando. Exactamente como decía el cartel. Ella necesitaba de Dios en  su vida y, sin duda, ha sido Dios que providenciara para que, de alguna manera, entendiese que ella precisaba volverse para Él, alimentar su espíritu con la fe, la esperanza y el amor.
                                                                       *   *   *
La Providencia Divina siempre está presente en nuestras vidas. Ocurre que, no siempre, tenemos los sentidos atentos para percibir y entender.
Hijos bienamados del Creador, no podemos olvidar de buscar el amparo de ese Padre amoroso y bueno, para que en Él encontremos nuestro refugio seguro.
Muchos Lo buscan en las iglesias, en los templos. Otros, en los libros. Algunos acercan  el corazón al prójimo para ver si allí descubren a Dios.
En verdad, muchos son los caminos, pero el encuentro verdadero se da puertas a dentro de nuestro corazón.
Texto de la Redacción del Momento Espírita con base en el  texto Linda Valentine, del libro “Pequenos milagres”, de Yitta Halberstam y Judith Leventhal, ed. Sextante y de la introducción del libro “Paz íntima”, del Espíritu Eros, psicografía de Divaldo Pereira Franco, ed. Leal.

¿DE DONDE VIENEN LOS O.V.N.I.S. ? 

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  Si la existencia del fenómeno OVNI es aceptada como una realidad manifiesta, la procedencia de los mismos ya entra de lleno en el amplísimo campo de las especulaciones. Son muchas las hipótesis que al respecto se han formulado y se siguen formulando; no obstante, entre todas ellas se debe encontrar la de mayor validez
y consistencia, aquella ¡que por su propia elocuencia, es capaz de satisfacer las exigen­cias del razonamiento humano y disipar las dudas del estudio y el análisis. 
 
  ¿Son aeronaves construidas en nuestro planeta bajo el más estricto secreto? ¿Son aparatos del espacio procedentes de otros planetas, de otras humanidades?. 
 
 Estas, sin duda alguna, son las principales preguntas que se manifiestan a modo de dos grandes tendencias y que, a su vez, representan las dos vertientes de un tema de candente actualidad que esta atrayendo la atención mundial. Aquí comienzan las controversias, pues las dos posturas son defendidas con amplias argumentaciones. Ciertamente, existen mu­chas incógnitas por despejar y muchas dudas por disipar, máxime, teniendo en cuenta las dificultades que encierra su estudio; dificultades que, a veces, agrandamos los hombres. No obstante, ante estas dos bifurcaciones de la idea OVNI, queda nuestro propio criterio personal para sacar aquellas conclusiones que consideramos más acertadas y contundentes, previo aná­lisis minucioso del tema. 
 
  Adentrémonos en este campo especulativo con las bases de la ciencia, el apoyo del raciocinio y la claridad de la comprensión que otorga el buen sentido humano y la nobleza de intención. El avance tecnológi­co experimentado en este último siglo, es una realidad que nadie puede negar, en la que se han visto realizadas proezas de increíble magnitud; no obstante, ¿puede haber creado la tecnología humana esos apara­tos tan sofisticados?. ¿Qué prototipo de nave construido en este planeta es capaz de realizar proezas tales, que parecen contradecir las leyes de la aerodinámica? ¿Somos capaces de haber construido un aparato que pueda realizar maniobras tan inverosímiles como: cam­bios de dirección instantánea con giros de 60° e incluso de 180° en milésimas de segundo, aceleraciones de velocidad sorprendentes, desapariciones inesperadas, etc., etc… Y suponiendo que esto fuese posible, ¿Con qué fines los utilizaría el hombre? ¿Acaso no sabríamos ya quiénes los han construido y para qué?. 
 
  Son preguntas que nos hacen meditar y valorar la magnitud del tema, pues en el caso de llegar a la conclusión de que esos OVNIS no pueden haber sido construidos en nuestro planeta por múltiples razones, sólo cabe pensar que vienen del espacio, de planetas dónde la técnica haya alcanzado cotas ciertamente elevadas y sorprendentes. 
 
  La ciencia avanza y, con ella, el saber huma­no. Conceptos que se tenían como únicos e insustitui­bles han quedado perfectamente superados por la clari­dad y engrandecimiento de otros que, ni tan siquiera se podían imaginar. Día tras día se realizan nuevos descubrimientos, se comprueban y constatan realidades más amplias; por ello, el hombre de ciencia suele ser una persona altamente sensata y en extremo prudente, que ni afirma ni niega hasta disponer de los elementos necesarios para aceptar aquello que las comprobaciones demuestran. 
 
  Son miles de millones las estrellas que confor­man el Universo con sus tantos sistemas planetarios, millares de millones de planetas admitidos por la astronomía. Infinidad de esos mundos tienen vida orgánica en proceso de formación, más un número incalcula­ble, que. resultaría imposible de evaluar, deben tener vida humana e inteligente. Pongamos en marcha nuestra imaginación y realizaremos un esfuerzo para formarnos una idea de ello y comprender un poco lo que es y significa el Universo. 
 
  Nosotros hemos sido capaces. de llevar al hombre a la Luna, de visitar Marte y conocer más de cerca casi la totalidad de nuestro Sistema Solar. ¿Porqué no podría ser que otros seres de civilizaciones más avanzadas nos visitasen?. Ello entra de lleno en la lógica, y las posibilidades de que así suceda, aparte de ser muchas y variadas, posiblemente las estemos constatando con los testimonios visibles de su presencia. 
 
  Unamos todo esto al sentir de quienes han dedicado muchos años al estudio exhaustivo y tenaz del tema OVNI, habiéndolo realizado con la seguridad, certeza y precisión que ofrece el elevado material de que han dispuesto así como su capacitación personal en determinada materia y los inmejorables métodos de trabajo con que han actuado. 
 
  James E. Mc. Donald, un físico atmosférico de la Universidad de Arizona, ha reconocido lo siguiente:. «Los OVNIS son el problema número uno de la ciencia mundial. Las pruebas existentes no permiten apuntar hacia ninguna otra hipótesis aceptable que la de un origen extraterrestre. La cantidad de pruebas es abru­madoramente real». 
 
  El Mayor Donald Keyhoe, del Cuerpo de Marina de los EE.UU., que fué Director del Comité Nacional de Investigación de los Fenómenos Aéreos (NICAP), llevó una investigación privada sobre los informes OVNI. Debido a su asociación con el estamento militar, tenía acceso a una buena parte de información reservada e hizo las siguientes declaraciones: 
 
 
  «Los OVNIS están maniobrando sobre las bases espaciales, centros de energía atómica, aeropuertos, ciudades, etc., observando evidentemente cada aspecto de nuestra civilización por alguna razón sumamente importante. Durante la larga vigilancia, las Fuerzas Aéreas han efectuado dos evaluaciones completas de las pruebas verificadas. En ambos análisis, detallados y documentados posteriormente, científicos de las Fuer­zas Aéreas y oficiales del Servicio de Investigación, han llegado a esta secreta conclusión: Los OVNIS son aeronaves espaciales procedentes de un mundo más avanzado, empeñadas en una extensa vigilancia de nuestro mundo. 
 
 Ciertamente, estas son objeciones que deparan mucha responsabilidad para quienes las realizan, hecho a tener muy en cuenta. Más, ahí quedan reflejadas las opiniones de esas personas que ponen a la luz pública documentación privada, motivan un mayor inte­rés hacia los OVNIS y hacen pensar. 
 
REDACCIÓN 
 
 
 
 
 
 
 
 
Fotografía tomada por Vicente Enguidanos Garrido el 8/9/80 en EL TORMO DE CIRAT (Castellón) a las l4 horas.

 

CASOS DE REENCARNACIÓN COMPROBADA

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(Viene del numero anterior)

NOTA.- En experiencias donde se utiliza la hipnosis, surgen casos en que el sujeto, habiendo llegado aparente­mente a la descripción de una existencia anterior, comienza a hablar en un idioma diferente al suyo actual. El enorme pozo del subconsciente, tiene muchas sorpresas todavía para nosotros.
 
 
   Este caso es análogo al relatado en el capitulo anterior de la niña alemana, Helena Masquard, aunque difiere en que de aquel tenemos pruebas de su comprobación oficial, mientras que de este no. 
 
   2. El caso del Sr. C.F.S. Hill, natural de Cardiff (Gales, Inglaterra). 
 
   Estando todavía en el colegio, en su adolescencia, comienza a hacer, ante el asombro de sus profesores, descripciones de la flora y la fauna, y de la topografía de territorios brasileños y de otros países sudameri­canos; y sosteniendo que conocía algunos de los dialectos y costumbres de esos países. Referia que, con cierta frecuencia, tenia un sueño un tanto insólito, en el que se veía asesinado violentamente, por una tribu salvaje de las selvas. 
 
   Al terminar sus estudios, Hill obtuvo un empleo de camarero en uno de los trasatlánticos de la marina mercante inglesa, de los que hacía la travesía entre Inglaterra y los países de la América del Sur. Y ya en su primer viaje, asombro a sus compañeros con descripciones de los puertos antes de llegar a ellos, con direcciones precisas que, al desembarcar eran comprobadas por sus mismos compañeros, a quienes les servia de cicerone. 
 
   En una de esas travesías, un danés tomó pasaje en el puerto de Santos (Brasil). Y al encontrarse con Hill no pudo ocultar la expresión de una profunda sorpresa. Entonces, el danés le pregunto si tenia los nervios bien templados, pues tenía algo muy raro para mostrarle, convidándole a bajar a su camarote. Después de una breve charla sobre expediciones que el danés había efectuado por el rio Amazonas, este saca de una de sus maletas un objeto raro: una cabeza humana reducida. Se trata de un trofeo -le dijo- obtenido de los cazadores de cabezas del Alto Amazonas, quienes realizan esas reducciones mediante un proceso especial que solo ellos conocen. 
 
  El macabro trofeo, produjo en Hill un tremendo impacto emocional, palideciendo y temblando, sintiendo que un sudor frío corría por su rostro; en su fuero interno, en su mente, sentía como una voz que le decía: ¡ésa es tu cabeza!. 
 
 ¿Fantasía? Tal vez. 
 
  3. Un caso interesante de aparente reencarnación, ha sido publicado por Herr M. George Weidhert, jefe de una empresa de Munich (Alemania), en su libro: «Nosotros Renacemos». 
 
   El autor nació en mayo de 1.898, perdió a su joven esposa antes de alcanzar la edad de 25 años, y también a su pequeño hijo. Esto le hizo perder la fe en la Divinidad y su justicia, comenzando a meditar sobre su suerte. 
 
  Una mañana de la primavera de 1.924, tuvo una serie de visiones y reminiscencias de una vida anterior, vivida allá por el siglo XII, en la cual se veía a sí mismo siendo un tal Kuhneberg, en un castillo cerca de Regen (Baviera), y su adversario de nombre Falkenstein, y de su guerra contra el arzobispo. Estas visiones y recuerdos se repitieron en diversas ocasiones, por lo que se determino a investigar acerca del lugar y de los personajes de estas manifestaciones del subconsciente. 
 
   Las búsquedas le permitieron verificar la existencia de ruinas del castillo Weissenstein cerca de Regen, pequeña ciudad situada sobre la orilla de un río, que correspondía a sus recordaciones; asi como los nombres de un tal Kuhneberg, caballero saltador de vida turbulenta, alla por el año 1.150 y de un tal Falkenstein. 
 
  Recordaba también varios detalles de esa su vida, de la situación económica y política de lugar; que un tal Falkenstein, extranjero en el pais, era vasallo del arzobispo, adueñándose de poderes no justificados; el pasaje de una calle comercial importante, no lejos del castillo; un pasaje subterráneo secreto del castillo; una torre cuadrada del otro lado del valle (formando parte actualmente de la iglesia de Regen); asi como de su muerte a consecuencia de un combate. 
 
   Tuvo, igualmente, reminiscencia de otra vida en Francia, pero esa no la relata en su libro, porque no ha podido realizar todavía las investigaciones que lo comprueben. 
 
NOTA.- Desde el punto de vista subjetivo es importante que M. George Weidhert pudiera, por esas visiones, comprender su destino actual, como siendo la consecuencia de sus acciones en otras vidas. Es de notar, que haya sido en la edad adulta cuando estos recuerdos y visiones hayan presentándosele; haciendo suponer que sus meditaciones hayan sido el «IMAN» (la sintonía) de atracción. 
 
(Continuara)
 
(Extractado de «Yours Fraternally»-Londres, enero 1.960)

TESTIMONIOS

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  Si el fenómeno O.V.N.I está acaparando la atención mundial, es precisamente porque van surgiendo infinidad de casos, exceptuando todos aquellos que no ofrecen la más absoluta credibilidad, que si bien no son aceptados por un amplio sector, sí que representan un fuerte motivo de impulso hacia la investigación para aquellas
personas que han vivido alguna de las muchas experiencias existentes, o que se sienten atraídas por el tema. 
 
  De entre los muchos testimonios obtenidos, podría­mos destacar a los testigos oculares. Ciertamente, esas personas pueden poner un poco de claridad sobre este asunto; no en vano, han presenciado «in situ» casos realmen­te asombrosos, que sorprenden a los propios científicos. Las estadísticas demuestran que existe un abrumador número de observaciones perfectamente verificadas. 
 
  Debiera ser más comprendida la actitud que toman ciertos testigos presenciales, que se han visto envueltos en alguna de estas experiencias, al tratar de trasmitir, al menos, aquello que han observado, o las conclusiones que el fruto de la posterior investigación les ha podido deparar. 
 
  Indudablemente, se ha de comprobar la veracidad del caso, para lo cual, se tiene muy en cuenta el análisis y la fiabilidad del testigo. La prudencia, la sensatez y el buen proceder son un fuerte aval para la credibilidad de su sinceridad. Y una vez probada que la fuente de procedencia es fiable, se entra en un análisis más conclu­yente que adecúe y permita una mayor ampliación de los elementos de juicio disponibles, para valorar y analizar el tema con mayor ecuanimidad. 
 
  ¿Qué interés puede mover a una persona a hablar sobre una materia ciertamente comprometida a veces, tenien­do en cuenta lo mucho que suele arriesgar y lo poco que puede conseguir?. 
 
 ¿Acaso no hay personas que, literalmente, se juegan su prestigio o posición social al decir públicamente aque­llo que han podido presenciar? ¿Acaso no hay otras muchas qué no han tenido más remedio que silenciar, por múltiples motivos, sus experiencias vividas?. 
 
  Independientemente de esta aportación personal, tam­bién se debe barajar un hecho muy significativo, como es, el tremendo respaldo que suponen los testimonios de radar, las huellas tangibles, pruebas fotográficas y compro­baciones ciertamente exigentes que excluyen a globos, aero­naves, reflectores en la noche, etc.. Y lo más sorprendente de todo ello es que, estas últimas, coinciden plena y totalmente con los testimonios humanos. 
 
  Las miles de horas de vuelo que llevan muchos pilotos de las líneas aéreas, sus experiencias, el amplio conocimiento de lo que es su trabajo y de todo cuanto les circunda en el espacio aéreo, es más que suficiente para diferenciar lo que realmente es un caso O.V.N.I. de aquello otro que no lo es. 
 
  Los O.V.N.I.S. han dejado y están dejando la huella tangible de su presencia. Se han comprobado muchos casos de aterrizajes y se ha analizado exhaustivamente las propie­dades y variaciones del terreno en el que se han apreciado los efectos de algo extraño. 
 
  El Doctor Edward Zeller, profesor de Geología, Astronomía y Física en la Universidad de Kansas ha realizado eficientes estudios sobre este particular, realizando innumerables ensayos con muestras recogidas del lugar exacto donde han habido aterrizajes de. O.V.N.I.S. Estas pruebas palpables dejan de manifiesto la existencia real de un fenómeno que no es, ni mucho menos, ajeno a cualquiera de nosotros. 
 
  Otro aspecto a tener en cuenta, es el numero creciente de casos y comprobaciones, la línea totalmente ascendente que se está registrando en torno a la fenomenología O.V.N.I. y que ampara enormemente unos resultados más exactos y certeros. A medida que se profundiza y pasa el tiempo, y a la vez que se constatan más y. más casos, se va admitiendo plenamente la realidad de algo: que parecía una mera ilusión o fantasía. 
 
  Los investigadores serios y realistas que mediante su propio esfuerzo en el estudio del fenómeno O.V.N.I. han alcanzado un prestigio y autoridad notables dentro del tema, están aportando una cantidad ingente de material y comprobaciones altamente interesantes que permiten coronar con realismo las incógnitas existentes en torno a este tema. 
 
  Son muchos y muy numerosos los casos de comprobaciones científicas y humanas que verifican la existencia real de los Objetos Voladores No Identificados. Por ello, de sus investigaciones se desprende esta maravillosa y sorprendente conclusión: La existencia de los O.V.N.I.S. es una realidad tan clara que el hombre no puede ni debe negar. 
 
 
REDACCION 
 
 
 

LUZ DE VIDA

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Porque eres luz de vida 
todo cuanto dices tiene
razón, justicia, esperanza
que por sí solo sostienes.

Todo en ti es sabiduría
que con leyes nos esparces
pues sin ellas quién podría
conseguir que el mundo ande.

Tú sabes dar libertad
porque libre es el que sabe
por dónde debe de andar,
de dónde debe apartarse.

Cómo haces correr el velo,
descubrir por fin el mundo,
mirar lo que nos estorba
para ver claro el futuro.

¡Oh! Luz del Espiritismo
cuanto tiempo te he esperado
cuantas veces en mi mismo
sin saberlo te he soñado.

Nada das que uno no tenga
pero tu ayuda es tan grande
que siempre serás el guía
de quien se digne escucharte.

Siempre repartiendo vas
los frutos de tu experiencia
como árbol que al madurar
tiene más fuerza y esencia.

Como rosas entre los cardos
esperando a ser cortada
pacientemente aguardando,
tu hora ya está temprana.

Ya se ven esos albores
que llevan al buen camino
que con luchas y sudores
nos labran mejor destino.

!Oh! Espiritismo querido
qué inspiración te ha traído
para ser la luz del mundo
sin dejar de ser sencillo.

Ya no podemos dormirnos
ni decir, yo no sabía,
lo oculto está descubierto
la noche ya se hace día.

Reflejo eres de uno mismo
como el agua cristalina
tu enseñanza es cristianismo
tu inspiración es divina.

Sólo tú sabes hablar
con palabras de este tiempo
tú respondes con tu hacer
preguntas y contratiempos.

Porque tienes qué ofrecer
y ofreces por ayudar
aunque tú no tengas ser
eres siempre y lo serás.

Guía y luz del ser humano
esperanza de la vida
gracias por darme la mano
por aliviar mis heridas.

¡Oh! Luz del Espiritismo
cuanto tiempo he esperado
cuantas veces en mí mismo
sin saberlo te he soñado.

María Martínez

CRONICA DE LAS 2º JORNADAS ESPIRITAS DEL MEDITERRANEO

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  El mundo espiritual superior planifica constantemente nuevas oportunidades de progreso, cambio y acercamiento mutuo, de ampliación de conciencia que nos permita ser mejores y más conscientes de nuestra realidad espiritual. 
 
  Durante el VI Congreso Mundial de Espiritismo celebrado en Valencia en octubre de 2010, surgió tímidamente la iniciativa de celebrar un encuentro entre grupos espiritas de la zona de Levante. En el mes de febrero de 2011 se desarrolló el primero del que esta revista informó en su momento. 
 
  Los días 3 y 4 de marzo del presente año se han celebrado las Segundas Jornadas con el lema: “EL CENTRO ESPIRITA”. Con la asistencia numerosa de grupos de diferentes localidades como Orihuela, Alicante, Valencia, Benidorm, y Villena, etc. 
 
  La tarde del día 3 se tuvo la oportunidad de exponer, a cargo de los portavoces de cada Centro Espirita, sus impresiones sobre la línea de trabajo a seguir para alcanzar los objetivos. Posteriormente a la cena se proyectó una película de contenido espiritual muy interesante. El día 4 por la mañana se crearon varios grupos de trabajo para intercambiar opiniones, eligiendo un portavoz que transmitiera al resto sus conclusiones. Para finalizar las Jornadas se realizaron lecturas tanto de poesía espirita como de fragmentos de textos de contenido profundamente espiritual de autores como Miguel Vives, Ramón Esquembre, Amalia Domingo Soler, etc. 
 
  También se hizo un obsequio a los grupos presentes; el libro de “El Congreso Nacional Espirita 1981”, el cual recoge todas las ponencias del primer congreso espirita celebrado después de la dictadura española. 
 
 El ambiente reinante ha sido, en todo momento, de gran fraternidad y afán por estrechar los lazos de amistad entre todos los asistentes. 
 
  Pero lo más importante del evento, han sido sin ninguna duda las conclusiones alcanzadas. Por un lado, la necesidad de conocernos todos los grupos un poco mejor, fomentando el contacto a través de visitas de unos centros a otros, bien para impartir alguna charla o simplemente de convivencia fraterna. También coincidieron todos y se tomó conciencia de la necesidad de cada centro espirita en fomentar la amistad, el conocimiento mutuo entre todos los componentes, pues de lo contrario surgen problemas que, al estar inmersos casi todo el tiempo en las actividades doctrinarias, no se encuentra el momento ni la forma de afrontarlas, con lo cual, se van enquistando con la consiguiente merma de la fuerza que el grupo debe de poseer. 
 
  En definitiva, han sido un encuentro que nos llena de esperanza de cara al futuro, pues las expectativas son muy buenas, lo cual, demuestra que el movimiento espirita en la zona levantina comienza una nueva etapa de realizaciones y encuentros, todo ello bajo la inspiración y la atenta mirada de todos aquellos espiritas insignes que nos precedieron y que son, a buen seguro, los artífices de estas iniciativas que comenzaron hace dos años discretamente, pero que poco a poco van cosechando sus frutos. 
 
 
 
Grupo Villena

YO ERA UN MATERIALISTA

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  Y la idea del materialismo se robustecía más y más en mi mente, adquiría más fuerza, se evidenciaba más hasta llegar al pleno conocimiento, de que nosotros los hombres estamos formados únicamente de un número indefinido de átomos constitutivos de las
células, cuyo conjunto en su íntima unión, daba lugar a la formación de los tejidos y los órganos, de esos órganos y esos tejidos que yo tantas veces había disociado con el escalpelo, y escudriñado con la creación portentosa llamada microscopía. 
 
  Algunas veces, estudiando la armonía admira­ble, el perfecto funcionalismo y la maravillosa preci­sión con que funcionaba el organismo humano, me preguntaba yo: ¿Es posible que la percepción de los objetos y los sonidos, los movimientos, la circula­ción, sean patrimonio exclusivo del sistema nervioso? ¿No existe un algo desconocido por nosotros que hace sentir y pensar? 
 
  Habituado a contemplar al hombre como una combinación complejísima de cuerpos químicos, no veía en él más de lo que pudiera admirar en cualquier maquinaria, engranajes o articulaciones, electricidad o substancia nerviosa, poleas de transmisión o músculos, ¿qué más tenían para mí? Pero, y la inteligencia, y ese sentimiento íntimo que se llama conciencia y que vela siempre en nosotros cual centinela avanzado pronto a dar la alerta, cuando nos apartamos de nuestros deberes. ¿Qué eran? ¿Qué elemento íntimo de la célula nerviosa los creaba? Eso ya se descubrirá con el tiempo, me decía yo, como se han descubierto tantas cosas que hace un siglo hubiera parecido absurdo su solo enunciado. 
 
  Un día vi una necrópolis por primera vez; largos paseos sombreados por cipreses que elevan su copa hacia el cielo como implorando caridad para los vivos y recuerdos para los muertos, y a uno y otro lado, panteones y lápidas admirables por su riqueza y arte, y aquí y allí, humildes cruces y espacios que ni aun cruces tenían, debajo de los que reposaban su sueño eterno los seres que fueron… ¡Qué amargura me producía su contemplación!, allí también había dife­rencias de clases, la vanidad y la ostentación humanas llegaban hasta el sepulcro… 
 
  Aquel silencio, aquel ambiente de paz y reposo sólo turbado por el susurro del viento y el piar de algún pájaro, me causaban una impresión indes­criptible, sentía una melancolía, un terror que me hacía extremecer: allí iría yo a reposar cuando la muerte hendiera con su afilada guadaña mi existencia. Allí tendría su epílogo la lucha inhumana de la humanidad por la vida, por esta vida sembrada de odios y sinsabores, de luchas y de amarguras, pero que en aquel momento, no hubiera yo dejado por nada del mundo, ¿y tenía yo que sucumbir?, ¿después de esta existencia fugaz como un relámpago y que tanto nos costaba conservar, no había nada más que un cementerio y una tumba? ¿Entonces para qué la lucha? 
 
  Abismado en estos pensamientos, regresé a la capital; el recuerdo de aquella tarde de otoño no se borrará jamás de mi mente. ¡Cuánto he sufrido desde entonces! Mis ideas se concentraron en un sólo punto: ¡¡la Muerte!! No pensaba más que en ella, no veía más que el fin del camino, y así con estas torturas, con estos suplicios, pasaron meses y años; mi salud se resentía, mi organismo se debilitaba y veía con horror acercarse lo que tanto terror me causaba; me contemplaba en un espejo y en él veía reflejada la imagen de un espectro que se movía, que hablaba, pero que presentía yo que en breve reposaría en aquel sitio de calma y de silencio horrible. 
 
  Por ver si reponía algo mi quebrantada salud vine al mediodía, donde el azul del cielo era más puro, donde respirando aquel ambiente, los sentidos se extasiaban, pareciéndome que la materia recobraba algo de su perdida fuerza, pero ¡¡ay!! mis preocupaciones morales no por eso dejaban de subsistir, me pasaba horas y horas contemplando la planicie inmensa del mar rizada en su superficie por el soplo tibio de la brisa, mirando como se estrellaban las ondas en la orilla produciendo torrentes de espuma que se deshacían en caprichosos dibujos y cambiantes de luz. 
 
  Así transcurrieron bastantes días, mi espíritu ante la contemplación de tanta belleza, recobraba algo, muy poco, de su perdida calma; por las noches en la soledad de mi retiro tornaba a mis pasados horro­res; el silencio y la oscuridad herían mi imaginación enfermiza recordándome la fría tumba; y entonces un sudor helado bañaba mi frente y un extremecimiento de horror invadía mi cuerpo. ¡Cuánto hubiera dado yo por creer en el más allá! 
 
  Por fin llegó un día, ¿cómo describirlo yo? Quisiera tener la pluma de un Cervantes, de un Shakespeare para poder traducir aproximadamente lo que sentí. La impresión que experimenté no la sentirá mayor la madre que recobra al hijo perdido; la venda cayó de mis ojos, vi la luz y me admiré que durante tanto tiempo mi pobre inteligencia hubiera vivido en el error, cuando tan fácil era adquirir la dicha. Tan grande me parecía ésta, tan sublimes eran para mí las nuevas ideas, lo inmenso del bálsamo consolador que mi alma recibía, engrandecían de tal modo mi ser, que 
 
  muchas veces dudaba de que fuera cierta tanta felicidad y sentía temores y vacilaciones sólo comparables al que llegado a la cumbre de una montaña contempla horrorizado el abismo que está a sus pies. 
 
  Poco a poco se iba rasgando el tupido velo que cubría mi inteligencia, se hacía más diáfano, más sutil, y mi ser iban comprendiendo el error de mi anterior estado, la contemplación de la naturaleza me confirmaba más del poder y de la sabiduría del Ser Supremo, ya no veían en la muerte el término de la vida, sino la continuación de ésta, más libre, más feliz y desembarazada del influjo de la materia; la existencia entonces me parecía una dicha inmensa puesto que daba medios para practicar la caridad y el amor al prójimo. 
 
  El trino de los pájaros, el murmurar de la brisa, se me antojaban fervientes cantos elevados cual himnos sublimes en honor de Dios, de ese Dios tan bueno, tan cariñoso con las miserables criaturas que poblamos la tierra. Ya no sentiré nunca el extremecimiento glacial que antes helaba mis huesos al pensar en el término inevitable y fatal de mi vida, ahora la claridad me inunda con su luz, disipando las pequeñas nubes de la duda que aún anublaban mi mente; la vacilación no existe en mí, ya dejo para siempre amplio espacio a la evidencia que imprime la convic­ción. ¡Gracias Dios mío por haber hecho llegar hasta mí las irradiaciones de tu luz! ¡Benditos mil y mil veces, seres queridos, que desde el espacio habéis guiado mi inteligencia por el camino de la verdad, dichosos vosotros queridos hermanos que me habéis sacado de las tinieblas en que yacía, qué felicidad tan grande me habéis dado! ¡Qué feliz soy ahora Dios mío, qué feliz! 
 
FRANCISCO DE BORJA MARTIN
Artículo extraído de la «LUZ DEL PORVENIR», nº 80, editado en Villena él 15 de abril de 1910.

TIEMPOS CONVULSOS

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        El mundo sigue avanzando. Todo se va desarrollando poco a poco, las ciencias, la tecnología, todos los ámbitos del saber humano van ampliándose. Estamos presenciando como ha cambiado la faz de la Tierra debido al avance del conocimiento
humano. Sin embargo, por dentro seguimos siendo muy parecidos, los defectos que albergamos impiden que en la tierra se pongan de manifiesto otras formas de convivir que nos reporten igualdad, solidaridad, paz y felicidad.
  Siguen existiendo guerras, no ya sólo a nivel de enfrentamientos entre pueblos y naciones, hay detrás una guerra por el poder, por la economía, una guerra por la ambición desmedida de dominar y hacer prevalecer un modelo de sociedad que tan sólo beneficia a unos pocos mientras que millones de personas siguen viviendo en la miseria de la que muy difícilmente van a poder salir.
  Muchos expertos de todo, economistas, sociólogos, filósofos,pero lo cierto es que en nuestro planeta no reina la tranquilidad, la estabilidad, la serenidad, la armonía y todos esos adjetivos que se quedan en eso. Estamos viviendo bajo una sombra de tensión, de miedo, de inseguridad, que nos impiden desarrollar los valores humanos por que es la ley de sálvese el que pueda.
   No debemos distraernos con este cúmulo de acontecimientos que nos están desbordando, digase la crisis que estamos atravesando, la globalización, las manifestciones, los cambios políticos, etc; estamos en un momento en el que hemos de volcar nuestros conocimientos en el día a día, hemos de demostrar lo que sabemos orientado nuestra vida dentro de las leyes morales que nuestra doctrina nos ha trasnmitido.
 Por otro lado, el terrorismo, el temor y la inseguridad, la corrupción y la falta de lealtad han minado nuestra sociedad de una manera que va a ser difícil que las aguas vuelvan a su cauce, se han cometido y se cometen tantos desmanes, que la sociedad en general ha perdido la fe y la confianza en los estamentos que se suponen debían llevar el barco a buen puerto. El mundo va a la deriva inmerso en un materialismo embrutecedor que no se para a pensar y a reflexionar cuales van a ser las consecuencias de sus actos.
 No podemos echar toda la culpa a los gobernantes y a los hombres poderosos porque al final cada uno decide coger un camino u otro, obrar de una forma o de otra. Es por ello que hemos de asirnos con fuerza a nuestros principios y nobles ideales de espiritualidad, sabiendo que cada uno progresa en la medida en que se esfuerza y va superando las pruebas que la vida le depara, y que solo de nosotros depende tener existencias futuras en mejores condiciones.
 La Tierra es una escuela cuyo alumnado está todavía es las primeras fases de la evolución, cuesta mucho superar las pruebas y las vicisitudes que la vida nos depara para que nuestro espíritu se fortalezca y no se deje llevar por lo que hace el resto. No nos dejemos llevar por la corriente, no dejemos que otros piensen por nosotros, no justifiquemos nuestros problemas y sufrimientos, cada persona puede reaccionar de una manera distinta ante una misma situación, ahí está la fuerza del espíritu y su evolución.
  Aprovechemos estos momentos difíciles para nutrirnos de buenas experiencias y saber elegir nuestra manera de actuar acorde a los conocimientos que se nos han dado. Seguro que en más de una ocasión no obramos así, sino que nos dejamos llevar por nuestros defectos, pero eso lo podemos corregir la próxima vez, y hacer votos para que sea nuestra conciencia y la experiencia que ya poseemos la guía que nos lleve a una buena actitud y a un buen hacer en el día a día.
 Somos niños espiritualmente hablando, pero estamos en la frontera de la mayoría de edad, hemos vivido miles de experiencias, para que ahora seamos capaces de caminar por nosotros mismos. Necesario se hace escuchar la voz de la conciencia, para actuar con nobleza, y estar muy atentos a la ayuda espiritual que siempre esta muy cerca de nosotros. Sepamos abrir nuestra mente, cuando las propias limitaciones nos impidan ver mas allá.
F.H.H.

VALORAR LA VIDA

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     Si hoy pudieras hacer un único pedido, ¿qué harías? Si un genio de la lámpara se te apareciera como por milagro, ¿qué pedirías?
Muchos, en esa fantasía, piensan pedir grandes sumas en dinero. Otros, pasar temporadas sin fin de vacaciones en algún lugar paradisíaco. Otros más desearían largos períodos de tiempo para satisfacer sensaciones y pasiones.
No obstante, si preguntáramos a un tetrapléjico cuál sería su mayor deseo o a un ciego, ¿qué contestarían? Para el portador de una enfermedad incurable, ¿cuál sería su pedido?
La respuesta parece clara, en cualquiera de estos casos. Ellos desearían milagros de los que nosotros, que no estamos en estas situaciones, somos portadores.
A menudo deseamos cosas sin sentido o infantilidades, olvidándonos de que recibimos milagros de la vida todos los días.
Deseamos tener ojos más expresivos, o de otro color, otro formato… Y algunos solo desearían ver.
Deseamos tener un cuerpo más delgado, más atlético, un cuerpo de formas más armoniosas. Y algunos… solo un cuerpo con salud.
Tantos se quejan deseando ser más altos, tener piernas más proporcionales. Otros se quejan de los pies que les parecen feos. Y algunos… solo desearían caminar.
Son tantos que se quejan de la voz estridente de alguien, del ruido de la calle, del llanto del niño que vive al lado. Y algunos… solo desearían escuchar.
Diariamente el milagro de la vida y sus riquezas nos ofrecen regalos, pues nos dan la oportunidad de presenciar y vivir la grandiosidad de las cosas de Dios.
Son imnumerables los milagros que nos suceden y que pocas veces nos damos cuenta. Al final, ¿cuál fue la última vez que nos acordamos de agradecer a Dios por la salud?
¿Cuándo nos acordamos de agradecer al Padre por la familia, por los amigos, por tener a quién amar e por ser amados?
¿Cuál fue la última vez que agradecemos por el cuerpo del que disponemos, por las condiciones en las que vivimos, por las oportunidades que la vida nos ofrece?
Siempre que imaginemos la necesidad de un gran genio de la lámpara que se nos aparezca a fin de hacer algún milagro que deseamos, es necesario recordar que estamos rodeados de milagros de la vida.
Un día, nuestro cuerpo se inició con solo una célula, y hoy son billones de ellas a  ofrecernos la inmensa oportunidad de la experiencia terrena, del aprendizaje, del resarcimiento de nuestras economías morales ante la Ley de Dios.
Eso ya es suficiente para tener el corazón pleno de gratitud.
Y, por si acaso, un día, un genio de la lámpara nos pregunte cuál es nuestro pedido, que podamos tener la alegría de contestar que no tenemos nada que pedir, solamente que agradecer, frente a todo lo que la vida nos ha ofrecido hasta el día de hoy.
Redacción del Momento Espírita.
 
 

LA CIENCIA ANTE EL FENÓMENO OVNI

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  Para verdaderamente ser objetivos en cualquier tema hay que analizar y sopesar todas aquellas posibilidades a nuestro alcance, sin despreciar ninguna, para poder elegir nuestro camino con la garantía de un convencimiento propio, fruto de una investigación consecuente. 
 
  En un tema tan actual como el de los OVNIS, es preciso considerar muy detenidamente la opinión que al respecto presenta la ciencia. En estos momentos existen discrepancias muy fuertes entre los investigadores, siendo muy difícil una conjunción de criterios; pero sí que existe algo realmente interesante, y desde nuestro punto de vista muy significativo, que es necesario resaltar quizás como un punto de apoyo sólido, que nos permita adentrarnos en su estudio sin temores y con esperanza. Si bien la ciencia no está de acuerdo con las diferentes tendencias surgidas y entre las que se plantean diversas opciones, existe un hecho evidente: es necesario probar la veracidad de un fenómeno para admitir su existencia; pero, estimamos, que es tan preciso o más, probar la imposibili­dad real de que ese fenómeno no pueda acontecer. Actuar de otra forma sería coartar la libertad y marchar contra el progreso, pues la propia experiencia nos demuestra que lo que hoy parece imposible, mañana es una realidad. 
 
  Basándonos en estas premisas, tenemos que argumen­tar que, a pesar de los grandes intentos por menospreciar y desprestigiar todo lo relacionado con este fenómeno, es dentro de la propia ciencia donde surgen los investigadores más obstinados que heroicamente mantienen la espectativa y la inquietud por la solución de un problema que entienden nos afecta. Son ellos, dentro de su racionalismo más exigente, los que queriendo probar la irrealidad de unos acontecimientos, han quedado prendidos dentro de los mis­mos, al observar la presencia de una serie de factores que escapando a la lógica, no dejan de ser fascinantes y dignos de investigación. 
 
 Si estas circunstancias concurrieran simplemente en una determinada persona, no tendría mayor importancia. Pero, ¿ocurre así?. Son numerosos los científicos de todas las ramas del saber y de diferentes países, los que opinan que si se comienza un estudio serio y analítico sobre este fenómeno, es imposible sustraerse a la evidencia de que existe una casuística, todavía sin comprender, pero tan real y auténtica como nuestra propia existencia. 
 
  Es cierto que en torno a este tema se han levantado muchas falsedades, fraudes y mitos; pero también es cierto que, ante el rigor científico han ido cayendo todas aque­llas tentativas fraudulentas o ambiciosas. Siempre en torno de un movimiento que comienza, aparecen los oportunistas que intentan lucrarse de una forma u otra. Pero también esto es positivo en muchas ocasiones, pues da lugar a que se tenga que exigir una mayor veracidad y pruebas más concluyentes, antes de admitir la posibilidad de un aconte­cimiento fuera de lo común. 
 
  Gracias a estos farsantes, la ciencia se vuelve más exigente y precisa, contribuyendo grandemente a ampliar los campos de experimentación. De esta forma, cuando algún testimonio sobrepasa todas las pruebas a las que ha sido sometido, existen muchas garantías de que es algo fuera de lo común. 
 
 Aquí quisiéramos centrar nuestra opinión. Ante las exigencias científicas que precisan pruebas concluyentes, si bien no se ha podido aportar oficialmente, nada que tenga tal garantía, si que es también incuestionable, que existen muchos casos que escapan a toda lógica y a toda posible intervención humana. Dato sumamente significativo, a nuestro modo de entender, pues plantea la evidencia de proseguir en las investigaciones; ya que se está ante unos hechos que deben de tener una explicación lógica, y que sólo se podrán alcanzar mediante unas actitudes abiertas, exigentes y sensatas. 
 
  Por otro lado es digno de resaltar, que la parte científica que niega o se resiste a admitir el fenómeno, no ha podido demostrar dé una forma concluyente la no existencia del mismo. Partiendo de la base de que son más numerosos los escépticos, tienen muchas más probabilidades de «demostrar» la improcedencia de perder el tiempo en algo «absurdo» y carente de utilidad. Sorprendentemente no ha sido así, lo que podría dar pie a la especulación de que mientras no se demuestre la no existencia del fenómeno, es meritoria toda tentativa de esclarecimiento del mismo. 
 
  Proseguiremos aportando razonamientos que nos pue­dan motivar una expectación por algo tan de nuestro tiempo, como es el fenómeno O.V.N.I.. 
 
REDACCIÓN

EJEMPLOS, DOCTRINAS Y VERDADES

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  Con mayor frecuencia de lo habitual es muy fácil encontrar ideologías de toda índole que proclaman, divulgan y prometen la salvación de la humanidad en su aspecto transcendente.
Las más habituales son las religiones, que desde el principio de los tiempos han intentado marcar al hombre un camino ético-moral basado en principios y normas emanadas de Dios y transmitidas a los hombres por distintos canales y formas. Lamentablemente, casi todas presentan rasgos comunes que atentan contra el respeto más elemental del ser humano al
que pretenden salvar: los dogmas, la exclusión de lo que no es propio y la única verdad que todas ellas se atribuyen sin excepción.
 
  En la propia concepción de la mayoría de sus fundadores sería decepcionante observar la evolución de las mismas y en lo que se han convertido con el paso de los siglos. Las religiones monoteístas son auténticos ejemplos de cómo se puede desvirtuar la esencia, los ejemplos y los auténticos contenidos de los fundadores de las mismas.
 
  Antes de nada es preciso aclarar nuestro más absoluto respeto por todas las religiones y doctrinas mencionadas, así como por sus fundadores; a los que, contrario a lo que pueda parecer, consideramos auténticos enviados de lo Alto para ayudar en la evolución del ser humano con sus ejemplos y la esencia de sus mensajes.
 
  Comenzando por el Judaísmo que se atribuye nada más y nada menos el ser el pueblo elegido de Dios. Como si Dios fuera tan mezquino e injusto que hiciera distinciones entre todos sus hijos favoreciendo a unos y dejando de lado a otros.
 
  Y que no decir de la mayoría de las iglesias cristianas, principalmente la católica y otras que no sólo se atribuyen la exclusiva de la verdad, sino que han convertido el mensaje de Cristo en un catálogo de dogmas, restricciones a la libertad de los individuos sometidos a la dictadura de una jerarquía y lo que es todavía peor, han trasladado la esencia espiritual del mensaje de Jesús hacia el poder del materialismo, confundiendo de forma interesada a sus fieles haciéndoles creer que la legitimidad del mensaje de Jesús radica en el poder temporal (y material) de la jerarquía que dirige sus destinos.
 
  Por no hablar del Islam, donde el profeta Mahoma, ofreció un mensaje de sumisión a Dios, tolerancia y auténtica caridad para con el prójimo. Mensaje tan radicalmente distinto a lo que hoy es difundido por muchos clérigos musulmanes que confunden, también de forma interesada, la yihad (lucha interior para el perfeccionamiento del ser humano) con la guerra hacia el infiel.
 
  Muchas de estas y otras muchas consideraciones que podríamos exponer aquí vienen a cuento del hecho diferencial que otorga credibilidad a cualquier ideología: el ejemplo de aquellos que la predican.
 
  Si los fundadores de las grandes religiones y doctrinas de pensamiento moral, espiritual o ético no hubieran sido ejemplo de sus prédicas, no nos quepa duda que su recorrido en el tiempo hubiera sido muy corto. Si algo caracteriza las vidas de Jesús, Mahoma, Buda, Confucio, Laotse, Moisés, y tantos otros es la fortaleza de su fe y la determinación de sus ejemplos para brillar con luz propia en la oscuridad de sus sociedades.
 
  Hoy en día el principio espiritual se pierde diluido en las religiones formales ancladas en el pasado, y no tiene la fuerza ni la capacidad de convencer y guiar al hombre hacia la fraternidad y la conquista de un futuro de paz y de armonía. Ni que decir tiene que la pérdida de los valores más elementales  de caridad, fraternidad, solidaridad y ejemplo  son cada vez más patentes y a su vez están siendo sustituidos por sus conceptos antagónicos que esta sociedad convierte en iconos del éxito: se promociona el egoísmo, el triunfo del dinero y el poder a costa de lo que sea; se sustituye la ética, la honestidad y el esfuerzo personal por el “todo vale”  y “el fin justifica los medios” con tal de conseguir acaparar bienes materiales, orgullos y vanidades que nos diferencien de los demás.
 
  Todo ello es el caldo de cultivo de la violencia; de toda índole: violencia física, verbal, de pensamiento, de actitud, violencia moral. Y esto aleja cada día más al hombre de su auténtico sentido y realidad: la convivencia pacífica, la relación humana y el sentimiento fraterno de sentirse parte de una sociedad y de luchar por mejorarla. La persona se deshumaniza, se vuelve egocéntrica y solitaria, rechaza cada vez más el contacto y la socialización porque les parecen superfluos y se siente agredido en su egoísmo si se ve obligado a compartir cuando convive con los demás.
 
  Estas reflexiones propias del momento que vive nuestro planeta tienen el objeto de llamar la atención hacia aquellas doctrinas y filosofías que por sus contenidos son más avanzadas que las que la mayoría conocen. Pero no podemos olvidar que todas están en la tierra para un único objetivo: servir al hombre y no servirse del hombre.
 
  Así pues, como ya hemos expuesto anteriormente, si una ideología espiritual quiere llegar a más gente y ayudar noblemente a los seres humanos debe por encima de todo procurar algunos aspectos que detallamos a continuación:
  1. Evitar caer en los errores de las grandes religiones, anteriormente mencionados.
  2. Adaptarse a los tiempos que vivimos, comprendiendo no sólo el momento por el que está pasando la sociedad de este planeta, y procurando también ofrecer a las mentalidades del siglo XXI las respuestas que estas demandan.
  3. Ofrecer el ejemplo de aquellos que la divulgan como carta de credibilidad y presentación, siendo consecuentes al máximo con sus principios y respetando el libre albedrío de todo ser humano.
 
 Antes de divulgar la idea, divulga con el ejemplo.
 
  Si tu ideal es noble y altruista demuéstralo con el respeto hacia el que lo critica.
 
  De entre todas las obras que el ser humano puede realizar, las más complejas y de mayor mérito son el perdón y el amor hacia el que te agrede. Si antepones las ideas y las doctrinas a las personas cometes un gran error; primero atiende las necesidades de tu prójimo con ejemplo y caridad y luego divulga y enseña si te es permitido, respetando siempre y en todo caso, el libre albedrío de tus semejantes.
 
  Todos los síntomas que observamos en este siglo XXI recién iniciado nos indican que estamos en una era convulsa de grandes cambios. La sociedad está empezando una catarsis que nadie sabe hacia dónde conduce, pero lo cierto es que estamos inmersos en ella y hay que prepararse para lo que venga con  grandes dosis de solidaridad, tolerancia, comprensión y fraternidad.
 
  Todo lo que podemos intuir es que no se trata de cambios políticos y sociales, que también los habrá, se trata de cambios de conciencia en las sociedades e individuos. Nuevos modelos de comportamiento, nuevas  conductas éticas y morales, nuevas formas de actuar en una sociedad más fraterna.
 
  Este es el camino para el que hemos de prepararnos, intentando primero aprender a convivir de forma fraterna, reforzando nuestros lazos y nuestros principios morales con la ayuda mutua y rechazando los egoísmos y vanidades que el hedonismo imperante en la sociedad nos propone. Para ello hay que ser valiente, adquirir capacidad de discernimiento y diferenciarse del pensamiento único que la propaganda de esta sociedad materialista impone.
 
  Comencemos a pensar por nosotros mismos, no dejemos que nadie lo haga por nosotros; ni los políticos, ni los religiosos, adoptemos lo mejor del pensamiento ilustrado, capacidad crítica y preparación necesaria para formar parte del cambio que se avecina. Y si a esto último añadimos el “Ama a tu prójimo como a ti mismo” y “Fuera de la caridad no hay salvación” construiremos nuestra fortaleza interior con las bases indestructibles del hombre inmortal.
 
Grupo Villena 2012

MAHATMA GANDHI

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El arte de combinar el SI con el NO 
Ricardo Bulmez, Venezuela 
 

   En 1.888 Mahatma Gandhi fue a inglaterra,donde estudió Derecho.
Una vez iba caminando por una calle de Londres y fue sorprendido por un chaparrón de agua,dicen que en ese lugar llueve todos los días;yo nunca he ido allá,pero tengo amigos que sí y ellos me han dicho que eso es verdad.

Gandhi empezó a correr para huir de la lluvia y logró refugiarse debajo del alero de un lujoso hotel,ahí se quedó parado mientras pasaba el vendaval.A los pocos minutos apareció una lujosa limosina y de ella salió un magnate inglés,le bajaron las maletas y el carro fue conducido hasta el estacionamiento.

– ¡ Oye tú ! Agarrame las maletas! – grito el británico a Gandhi quien no sabia si era con él; miró hacia los lados y hacia atrás para ver a quién se dirigía el magnate -,¡ eh tú, hindú ! – replico el inglés con fuerza -,¡He dicho que me agarres las maletas!
Gandhi se dio cuenta de que era con él con quien hablaba el potentado, entonces se acercó a cargarlas.El inglés le órdenó que lo siguiera hasta el cuarto piso;él subió por el asensor y el hindú por las escaleras porque en esa época los hindúes eran considerados menos que los demás….

Una vez que Gandhi dejó las maletas en el sitio indicado,se dispuso a retirarse.

– ¡ Mira tú,indio ! Cuánto te debo? – dijo el magnate-

– Señor,usted no me debe nada – Gandhi contestó cortésmente.

– Cuanto me vas a cobrar por subirme las maletas?- insistió el hombre.

-Señor – repitió Gandhi-,yo no voy a cobrarle nada.

-Tú trabajas aquí? no?

No señor,yo no trabajo aquí;yo estaba en la puerta esperando que dejara de llover para continuar mi camino.

-Si tú no trabajas aquí,por qué subistes las maletas?

– porque usted me pidió que lo hiciera….y lo hice.

-¡ Quién eres tú? !

– Yo soy Mohandas Karamchand Gandhi,estudiante de Derecho en la India.

– Bien, bien…entonces, ¿cuánto me vas a cobrar?

– Señor ya le dije,no le voy a cobrar nada y nunca pensé en cobrarle dijo Gandi.

– Si tú no pensabas cobrarme nada por subirme las maletas – dijo nuevamente el inglés -, entonces por qué me la subistes?!

– Señor- expresó el futuro Mahatma – yo le subí las maletas a usted por el inmenso placer que me causa el colaborar con los demás,por eso lo hice,porque para mí servir es un placer.Si, servir es un placer:¡Que inmenso placer!

Después de esto,Gandhi nos dejaría este pensamiento:

«Todo los placeres y satisfacciones palidecen y se convierten en nada ante el servicio abnegado que se presta con alegría».
Amar tambien es un placer.

El trabajo no se paga con dinero sino con placer de servir a los demás.El dinero cubre las necesidades,mientras que el servicio a los demás proporciona satisfacción personal.No existe un sueldo en el mundo que sea capaz de pagarte lo que tú estás haciendo,porque el dinero que te dan como salario no es para retribuir tu trabajo sino para que sigas trabajando en lo que estás haciendo.

Algunas personas trabajan por placer y por necesidad, hay quienes trabajan por la satisfacción de servir y otras solamente por dinero.El oficio no se paga con dinero y nadie te lo puede remunerar; tú eres el único que te puedes recompesar con la satisfacción de hacer bien las cosas»

En recuerdo de Gandhi fallecido el 30 de enero de 1948




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