Hablemos de...

¿DE DONDE VIENEN LOS O.V.N.I.S. ? 

 
  Si la existencia del fenómeno OVNI es aceptada como una realidad manifiesta, la procedencia de los mismos ya entra de lleno en el amplísimo campo de las especulaciones. Son muchas las hipótesis que al respecto se han formulado y se siguen formulando; no obstante, entre todas ellas se debe encontrar la de mayor validez
y consistencia, aquella ¡que por su propia elocuencia, es capaz de satisfacer las exigen­cias del razonamiento humano y disipar las dudas del estudio y el análisis. 
 
  ¿Son aeronaves construidas en nuestro planeta bajo el más estricto secreto? ¿Son aparatos del espacio procedentes de otros planetas, de otras humanidades?. 
 
 Estas, sin duda alguna, son las principales preguntas que se manifiestan a modo de dos grandes tendencias y que, a su vez, representan las dos vertientes de un tema de candente actualidad que esta atrayendo la atención mundial. Aquí comienzan las controversias, pues las dos posturas son defendidas con amplias argumentaciones. Ciertamente, existen mu­chas incógnitas por despejar y muchas dudas por disipar, máxime, teniendo en cuenta las dificultades que encierra su estudio; dificultades que, a veces, agrandamos los hombres. No obstante, ante estas dos bifurcaciones de la idea OVNI, queda nuestro propio criterio personal para sacar aquellas conclusiones que consideramos más acertadas y contundentes, previo aná­lisis minucioso del tema. 
 
  Adentrémonos en este campo especulativo con las bases de la ciencia, el apoyo del raciocinio y la claridad de la comprensión que otorga el buen sentido humano y la nobleza de intención. El avance tecnológi­co experimentado en este último siglo, es una realidad que nadie puede negar, en la que se han visto realizadas proezas de increíble magnitud; no obstante, ¿puede haber creado la tecnología humana esos apara­tos tan sofisticados?. ¿Qué prototipo de nave construido en este planeta es capaz de realizar proezas tales, que parecen contradecir las leyes de la aerodinámica? ¿Somos capaces de haber construido un aparato que pueda realizar maniobras tan inverosímiles como: cam­bios de dirección instantánea con giros de 60° e incluso de 180° en milésimas de segundo, aceleraciones de velocidad sorprendentes, desapariciones inesperadas, etc., etc… Y suponiendo que esto fuese posible, ¿Con qué fines los utilizaría el hombre? ¿Acaso no sabríamos ya quiénes los han construido y para qué?. 
 
  Son preguntas que nos hacen meditar y valorar la magnitud del tema, pues en el caso de llegar a la conclusión de que esos OVNIS no pueden haber sido construidos en nuestro planeta por múltiples razones, sólo cabe pensar que vienen del espacio, de planetas dónde la técnica haya alcanzado cotas ciertamente elevadas y sorprendentes. 
 
  La ciencia avanza y, con ella, el saber huma­no. Conceptos que se tenían como únicos e insustitui­bles han quedado perfectamente superados por la clari­dad y engrandecimiento de otros que, ni tan siquiera se podían imaginar. Día tras día se realizan nuevos descubrimientos, se comprueban y constatan realidades más amplias; por ello, el hombre de ciencia suele ser una persona altamente sensata y en extremo prudente, que ni afirma ni niega hasta disponer de los elementos necesarios para aceptar aquello que las comprobaciones demuestran. 
 
  Son miles de millones las estrellas que confor­man el Universo con sus tantos sistemas planetarios, millares de millones de planetas admitidos por la astronomía. Infinidad de esos mundos tienen vida orgánica en proceso de formación, más un número incalcula­ble, que. resultaría imposible de evaluar, deben tener vida humana e inteligente. Pongamos en marcha nuestra imaginación y realizaremos un esfuerzo para formarnos una idea de ello y comprender un poco lo que es y significa el Universo. 
 
  Nosotros hemos sido capaces. de llevar al hombre a la Luna, de visitar Marte y conocer más de cerca casi la totalidad de nuestro Sistema Solar. ¿Porqué no podría ser que otros seres de civilizaciones más avanzadas nos visitasen?. Ello entra de lleno en la lógica, y las posibilidades de que así suceda, aparte de ser muchas y variadas, posiblemente las estemos constatando con los testimonios visibles de su presencia. 
 
  Unamos todo esto al sentir de quienes han dedicado muchos años al estudio exhaustivo y tenaz del tema OVNI, habiéndolo realizado con la seguridad, certeza y precisión que ofrece el elevado material de que han dispuesto así como su capacitación personal en determinada materia y los inmejorables métodos de trabajo con que han actuado. 
 
  James E. Mc. Donald, un físico atmosférico de la Universidad de Arizona, ha reconocido lo siguiente:. “Los OVNIS son el problema número uno de la ciencia mundial. Las pruebas existentes no permiten apuntar hacia ninguna otra hipótesis aceptable que la de un origen extraterrestre. La cantidad de pruebas es abru­madoramente real”. 
 
  El Mayor Donald Keyhoe, del Cuerpo de Marina de los EE.UU., que fué Director del Comité Nacional de Investigación de los Fenómenos Aéreos (NICAP), llevó una investigación privada sobre los informes OVNI. Debido a su asociación con el estamento militar, tenía acceso a una buena parte de información reservada e hizo las siguientes declaraciones: 
 
 
  “Los OVNIS están maniobrando sobre las bases espaciales, centros de energía atómica, aeropuertos, ciudades, etc., observando evidentemente cada aspecto de nuestra civilización por alguna razón sumamente importante. Durante la larga vigilancia, las Fuerzas Aéreas han efectuado dos evaluaciones completas de las pruebas verificadas. En ambos análisis, detallados y documentados posteriormente, científicos de las Fuer­zas Aéreas y oficiales del Servicio de Investigación, han llegado a esta secreta conclusión: Los OVNIS son aeronaves espaciales procedentes de un mundo más avanzado, empeñadas en una extensa vigilancia de nuestro mundo. 
 
 Ciertamente, estas son objeciones que deparan mucha responsabilidad para quienes las realizan, hecho a tener muy en cuenta. Más, ahí quedan reflejadas las opiniones de esas personas que ponen a la luz pública documentación privada, motivan un mayor inte­rés hacia los OVNIS y hacen pensar. 
 
REDACCIÓN 
 
 
 
 
 
 
 
 
Fotografía tomada por Vicente Enguidanos Garrido el 8/9/80 en EL TORMO DE CIRAT (Castellón) a las l4 horas.

 

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