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¡¡Nunca te detengas!!

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Siempre ten presente que la piel se arruga, 
el pelo se vuelve blanco.

Los días se convierten en años…

Pero lo importante no cambia; 
tu fuerza y tu convicción no tienen edad.


Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.


Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.

Detrás de cada logro, hay otro desafío.

Mientras estés viva, siéntete viva.

Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.

No vivas de fotos amarillas…

Sigue aunque todos esperen que abandones.

No dejes que se oxide el hierro que hay en ti. 

Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.

Cuando por los años no puedas correr, trota.

Cuando no puedas trotar, camina.

Cuando no puedas caminar, usa el bastón.

¡¡¡ Pero nunca te detengas !!!

MADRE TERESA DE CALCUTA

LA MEDIUMNIDAD DE MLLE. FLORENCIA COOK

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  Las cartas siguientes han visto la luz en los periódicos espiritistas en las fechas que llevan. Ellas forman el epílogo natural de esta serie de Memorias.
 
Señor…
 

  Me he esforzado cuanto he podido en evitar toda controversia al escribir o hablar sobre un asunto tan inflamable como el de los fenómenos llamados espiritistas. Exceptuando un muy reducido número de casos en que la evidente posición de sus adversarios habría podido hacer dar a mí silencio otros motivos que los verdaderos, jamás he replicado a los ataques y a las falsas interpretaciones que mis alusiones por esta causa han hecho dirigir contra mí.

 
  El caso, sin embargo, es distinto, cuando algunas líneas mías podrían tal vez alejar una injusta sospecha lanzada sobre alguien. Y cuando este alguien es una mujer, joven, sensible e inocente, es para mí un deber ineludible presentar el peso de mi testimonio en favor de la que creo injustamente acusada.
 
  Entre todos los argumentos aducidos por una y otra parte, respecto a los fenómenos obtenidos por la mediumnidad de Mlle. Cook, veo muy pocos hechos establecidos de modo que induzcan a un lector no prevenido a decir, con tal que pueda tener confianza en el juicio y en la veracidad del narrador:
 
  “¡En fin, ved ahí una prueba absoluta!” Veo muchas aseveraciones fuertes, mucha exageración no intencionada, conjeturas y suposiciones infinitas, no pocas insinuaciones de fraude, algo de bufonería vulgar; pero no veo a nadie que se presente con la afirmación positiva, basada en la evidencia de sus propios sentidos, de que cuando la forma que se da a sí mima el nombre de “Katie” está en la habitación, el cuerpo de Mlle. Cook se halla al propio tiempo en el gabinete o en otra parte.
 
  Paréceme que toda la cuestión queda reducida a estrechos límites. Pruébese como un hecho una u otra de las dos alternativas precedentes y se eliminarán todas las cuestiones subsidiarias. Pero la prueba ha de ser absoluta: no debe estar basada en un razonamiento por inducción, o aceptada en vista de la integridad de los sellos, los nudos o las costuras, porque tengo razones para estar seguro de que el poder en acción en estos fenómenos es como el amor, y que se ríe de las cerraduras.
 
  Yo abrigaba la esperanza de que algunos de los amigos de Mlle. Cook, que han seguido sus sesiones desde su principio, y que parecen haber sido altamente favorecidos en las pruebas que han recibido, habrían dado antes que yo su testimonio en favor de ella. Pero a falta de los testigos que siguieron aquellos fenómenos desde su inauguración, hace unos tres años, permítaseme, a mí que realmente no fui admitido hasta última hora, exponer un hecho comprobado en una sesión a la cual estaba yo invitado a petición de Mlle. Cook, y que tuvo lugar algunos días después del desagradable asunto que ha dado origen a esta controversia.
 
  Verificábase la sesión en casa de Mr. Luxmore, y el “gabinete” era un saloncito interior separado por una cortina de la pieza de delante donde estaban los concurrentes.
 
  Llenada la habitual formalidad de inspeccionar la habitación y examinar las cerraduras, madamoiselle Cook penetró en el gabinete. Al cabo de poco tiempo, apareció la forma de Katie al lado de la cortina, pero se retiró en breve, diciendo que su médium no se encontraba bien y no podía ponerse en un sueño suficientemente profundo para que pudiese sin peligro alejarse de ella.
 
  Yo estaba colocado a algunos pies de la cortina, detrás de la cual estaba sentada Mlle. Cook, tocándola casi, y podía con frecuencia oír sus quejas y sollozos, como si sufriera. Aquel malestar continuo por intervalos casi durante toda la sesión, y una vez, cuando la forma de Katie estaba delante de mí en la habitación, oí distintivamente el sonido de un sollozo plañidero, idéntico a los que Mlle. Cook había dejado oír a intervalos todo el tiempo de la sesión, y que venía de detrás de la cortina donde ella debía estar sentada.
 
  Confieso que la figura tenía una sorprendente apariencia de vida y de realidad, y por lo que yo podía ver a la luz algo indecisa, sus facciones se parecían a las de Mlle. Cook; mas no obstante la prueba positiva dada por uno de mis sentidos, de que el suspiro venía de Mlle. Cook, en el gabinete, mientras que la figura estaba fuera de él, esta prueba, digo, es demasiado fuerte para que sea echada por tierra por una simple suposición de lo contrario, aun cuando esté bien sostenida.
 
  Vuestros lectores, señores, me conocen y espero que me harán el obsequio de creer que jamás adoptaré precipitadamente una opinión, ni que les pediré que estén acordes conmigo ante una prueba insuficiente. 
 
  Es tal vez esperar demasiado el pensar que, el pequeño incidente que he mencionado tendrá para ellos el mismo peso que el que para mí ha tenido.
 
  Pero les propondré lo siguiente: “Que los que se inclinan a juzgar con dureza a Mlle. Cook suspendan su juicio hasta que yo presente una prueba cierta que creo será suficiente para resolver la cuestión”.
 
  En este momento Mlle. Cook se consagra exclusivamente a una serie de sesiones privadas a las cuales no asisten más que uno o dos amigos míos y yo. Estas sesiones se prolongarán probablemente durante algunos meses, y tengo la promesa de que se me darán cuantas pruebas desee. Hace algunas semanas que no se han verificado estas sesiones, pero ha habido bastantes para convencerme plenamente de la sinceridad y honradez perfectas de Mlle. Cook, y para darme entero lugar a creer que me serán cumplidas las promesas que Katie me ha hecho tan libremente.
 
  Ahora todo lo que pido es que vuestros lectores no presuman con demasiada precipitación que todo lo que a primera vista parece dudoso implica necesariamente decepción, y que tengan a bien suspender su juicio hasta que yo les vuelva a hablar de esos fenómenos.
 
 
Tengo el gusto, etc…
 
WILLIAM CROOKES
 
20, Morninglon Road, Londres. 3 de febrero de 1874.

EL AMOR Y EL TIEMPO

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 Hubo un tiempo en el que en una isla muy pequeña, confundida con el paraíso, habitaban los sentimientos como habitamos hoy en la tierra.
 
  En esta isla vivían en armonía el Amor, la tristeza, y todos los otros sentimientos. Un día en uno de esos que la naturaleza parece estar de malas, el amor se despertó aterrorizado sintiendo que su isla estaba siendo inundada.
 
  Pero se olvidó rápido del miedo y cuidó de que todos los sentimientos se salvaran.
 
  Todos corrieron y tomaron sus barcos y corrieron, y subieron a una montaña bien alta, donde podrían ver la isla siendo inundada pero sin que corriesen peligro.
 
  Solo el amor no se apresuró, el amor nunca se apresura. El quería quedarse un poquito más en su isla, pero cuando se estaba casi ahogando el amor se acordó de que no debía morir. Entonces corrió en dirección a los barcos que partieron y gritó auxilio.
 
  La Riqueza, oyendo su grito, trató luego de responder que no podría llevarlo ya que todo el oro y la plata que cargaba temía que su barco se hundiera. Pasó entonces la Vanidad que también dijo que no podría ayudarlo, una vez que el amor se hubiese ensuciado ayudando a los otros, ella, la Vanidad no soportaba la suciedad. Por detrás de la Vanidad venía la Tristeza que se sentía tan profunda que no quería estar acompañada por nadie. Pasó también la Alegría, pero tan alegre estaba que no oyó la suplica del amor.
 
  Sin esperanza el Amor se sentó sobre la última piedra que todavía se veía sobre la superficie del agua y comenzó a menguar. Su llanto fue tan triste que llamó la atención de un anciano que pasaba con su barco. El viejito tomó al Amor en sus brazos y lo llevó hacia la montaña más alta, junto con los otros sentimientos. Recuperándose el amor le preguntó a la Sabiduría quien era el viejito que lo ayudo…. a lo que esta respondió ….. «El Tiempo»….. el Amor cuestionó : …»¿Por qué solo el Tiempo pudo traerme aquí?»…. La Sabiduría entonces respondió: «Por que sólo el Tiempo tiene la capacidad de ayudar al Amor a llegar a los lugares más difíciles»….
 

EL ESPIRITISMO EXAMINADO A LA LUZ DE LA CIENCIA MODERNA

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  Volvemos a reponer esta sección, para publicar algunos capítulos del libro de  William Crookes «Nuevos experimentos sobre la fuerza psíquica», rindiendo así un pequeño homenaje a este eminente científico, trabajador incansable en pos de la Verdad. 
REDACCIÓN
 
  A continuación una breve biografia del William Crokes extraída de Wikipedia.
 
 
 
Sir William Crookes (17 de junio de 1832– 4 de abril de 1919) fue un químico inglés, uno de los científicos más importantes en Europa del Siglo XIX, tanto en el campo de la física como en el de la química. Estudió en el Colegio Real de Química de Londres. Fundó la revista de divulgación Chemical News, y fue editor del Quarterly Journal for Science. En 1863 entró a la Royal Society recibiendo la prestigiosa medalla para 1875. En 1888 recibe la Medalla Davy, fue nombrado caballero en 1897, la Medalla Copley en 1904 y en 1910 fue nombrado “Sir” recibiendo la Orden del Mérito. Crookes también fue uno de los más importantes y destacados investigadores, y luego defensor, de lo que hoy día se conoce como Espiritismo Científico.
Investigación científica
William Crookes descubrió el elemento metálico talio y desarrolló un proceso de amalgación para separar la plata y el oro de sus minerales. En química aplicada trató diversos temas: tratamiento de las aguas de las cloacas, la fabricación del azúcar de remolacha, el tinte de tejidos, entre otros. Sin embargo, su trabajo más importante fue la investigación sobre la conducción de la electricidad en los gases. Inventó el tubo de Crookes, para el estudio de las propiedades de los rayos catódicos; y también inventó el radiómetro, y el espintariscopio, un detector de partícula. Entre sus trabajos más importantes está el haber sido el primero en identificar el Plasma (estado de la materia)
Radiómetro de Crookes

Sobre el Radiómetro de Crookes (también llamado molinito de luz o light-mill en inglés): Crookes utilizó en éste una bomba de Sprengel. Esta bomba consiste en un tubo capilar de vidrio de una altura aproximadamente de 76 cm. En su parte superior lleva una especie de embudo que contiene mercurio (aproximadamente 12 kg) y en la parte de abajo un recipiente para recibir las gotas. Si se terminaba el mercurio de arriba era cuestión de vaciar el que había bajado. Las gotas de mercurio al bajar por efecto de la gravedad lentamente extraen pequeñas porciones de aire del bulbo al que se quiere hacer vacío. Para llegar a la presión del radiómetro de necesitaron de 6 a 8 horas. Es por eso que Crookes pudo observar lentamente el inicio del giro del radiómetro sin necesidad de medir la presión. Con algunos arreglos en la bomba de Sprengel, Crookes pudo llegar a tal presión. Además fue un gran homeopata. Su padre Gardestell Crookes fue un artesano de la época hispánica, que decubrio que las partículas de hielo en una pista de patinaje artística. Allí Crookes aprendió a patinar en el Carrasperience Club (Francés), dondé tuvo una lesión en la costilla izquierda porque su traje le quedaba pequeño.

 
Espiritismo científico
 
Sir William Crookes y el Espiritismo Científico: Uno de los pioneros en la investigación de fenómenos psíquicos, específicamente en las áreas de materialización y de mediumnidad. En 1870 William Crookes es parte de lo que se conoce como la “Metapsíquica” (pionera de la Parapsicología) con sus investigaciones sobre el Espiritismo y los fenómenos mediúmnicos. Estudia en profundidad y con rigor a los grandes médiums físicos de la época como Daniel Dunglas Home, Eusapia Palladino y Florence Cook reconociendo la realidad de sus extraordinarias facultades. Uno de sus artículos más leído sobre el tema lo es: “Spiritualism Viewed by the Light of Modern Science”. Escritos suyos sobre este tema es el libro titulado «Nuevos Experimentos sobre la Fuerza Psiquica».
 
 
 
  Hace algunas semanas, se anunciaba en una Revista (The Athenaeum) que yo acababa de emprender una serie de investigaciones a propósito de lo que se da el nombre de espiritismo, y atendidas las numerosas comunicaciones que desde entonces he recibido, creo conveniente decir algo tocante a las investigaciones que he empezado. No puedo decir que tenga propósitos u opiniones determinadas sobre un asunto que no tengo pretensión de conocer. Entiendo que los hombres de ciencia que han aprendido a trabajar de una manera exacta, tienen el deber de examinar los fenómenos que llaman la atención del público, para confirmar su realidad o para explicar, si es posible, las ilusiones de los hombres de buena fe y para descubrir los fraudes de los embaucadores. Mas pienso que es sensible se anuncie al público que hay quien se entrega a hacer investigaciones, antes de que éste haya creído oportuno que se hable de ello. 
 
  Un hombre puede ser un verdadero sabio, y sin embargo, estar de acuerdo con el profesor de Mogan, cuando dice: “He visto y oído perfectamente, en condiciones que hacen imposible la incredulidad, fenómenos llamados espiritistas y de los cuales un ser dotado de razón no puede admitir la explicación ni la impostura, ni por la casualidad, ni por el error. 
 
  “ Hasta aquí, siento que piso un terreno firme; pero cuando se trata de acudir a la causa de estos fenómenos, no puedo adoptar ninguna de las explicaciones que hasta ahora se han puesto a la vista. Cosa fácil ha sido dar explicaciones naturales, pero han sido insuficientes: y por otra parte, subsiste la dificultad de admitir la hipótesis espiritual, que es la más satisfactoria.” 
 
  No acertaré a decidirme por la causa de los hechos de que he sido testigo; pero que ciertos fenómenos físicos, tales como el movimiento de substancias materiales y la producción de ruidos, parecidos a descargas eléctricas, se verifican en circunstancias tales que no es posible explicarlos por ley alguna física actualmente conocida, un hecho del que estoy tan seguro como del hecho de química mas elemental. Todos mis estudios científicos no han sido más que una larga serie de observaciones exactas, y deseo se dé por sentado que los hechos que aquí afirmo son el resultado de las mas escrupulosas investigaciones. 
 
  Por ahora no puedo aventurar ni la mas vaga hipótesis sobre la causa de los fenómenos hasta aquí nada he visto que haya podido convencerme de la verdad de la teoría espiritista. En una investigación semejante, la inteligencia exige que la prueba espiritual sea de una evidencia indiscutible; la verdad debe ser tan palpable y convincente, que uno no puede, no se atreve a ponerla en duda. 
 
 Faraday  dice: “Antes de proceder al examen de cualquier cuestión que entre en el orden físico, deberíamos formarnos ideas claras de lo que es naturalmente posible o imposible.” 
 
  Más este raciocinio se agita en un círculo vicioso: nada podemos estudiar sin saber antes si es posible; mientras que, fuera de las matemáticas puras, no podemos decir lo que es imposible, hasta tanto que conozcamos todas las cosas. 
 
  En el caso presente, prefiero emprender mis investigaciones sin idea alguna preconcebida sobre lo que puede o lo que no puede ser, pero con todos mis sentidos despejados y dispuestos a ponerse en comunicación con la inteligencia; convencido, además, de que distamos mucho de haber agotado todos los conocimientos humanos y todas las fuerzas físicas; recordando que el gran filosofo ya citado dice, con motivo de ciertos estudios sobre la fuerza gravitatoria: “Nada es demasiado maravilloso para ser verdad, si esta conforme a las leyes de la naturaleza; y en materias como éstas, la experiencia es la mejor piedra de toque de esta conformidad.” 
 
  La manera de raciocinar de los hombres de ciencia, parece generalmente mal comprendida por los espiritistas con quienes he conversado y señala con frecuencia motivos erróneos a la repugnancia del espíritu científico en llevar sus investigaciones hacia este asunto. Creo, pues, hacer algún servicio si doy a conocer aquí la clase de ideas que son corrientes entre los que estudian la ciencia, y si digo qué clase de prueba experimental tiene ésta el derecho de exigir antes de admitir en sus filas una nueva rama de conocimientos. No hay que confundir lo exacto con lo que no lo es. La suprenacía de la exactitud ha de ser absoluta. 
 
  La primera cosa que se exige es que se esté seguro de los hechos, luego que se determinen sus condiciones y, por último, sus leyes. La exactitud y el conocimiento de detalle es lo primero en las grandes aspiraciones de los sabios modernos. No hay observaciones que puedan servir a aquel que estudia la ciencia, como no sean muy exactas y hechas en condiciones auténticas; y en el asunto espiritista que nos ocupa, encuentro que la mayor parte de la evidencia flaquea. Es una materia que, tal vez más que otra cualquiera, se presta a la superchería y a la decepción; las precauciones tomadas contra el fraude aparecen, en la mayoría de los casos, totalmente insuficientes, y parecen debidas a la falsa idea de que, pedir tales garantías, sería atraer la desconfianza sobre la probidad de uno de los asistentes. Podemos servirnos de nuestros sentidos sin ayudarlos; pero cuando queremos recurrir a instrumentos para aumentar su sutileza, su certeza, la confianza que merecen en condiciones de excitación y de dificultad y cuando los sentidos naturales pueden ser colocados fuera de su equilibrio, desgraciadamente nos damos por ofendidos. 
 
  Yo he leído la relación de una porción imnumerable de observaciones, y me parece que hay muy pocos ejemplos de reuniones verificadas con la intención expresa de colocar los fenómenos bajo condiciones experimentales, en presencia de personas debidamente reconocidas aptas, por la índole de sus estudios, para pesar el valor de las pruebas que pudieran presentarse. Las únicas buenas series de experimentos fehacientes que he conocido, han sido intentadas por el conde de Gasparin, quien, al paso que admitía la realidad de los fenómenos, llegaba a la conclusión de que no eran debidos a causas sobrenaturales. 
 
  El espiritista seudosabio hace profesión de conocerlo todo: ningún cálculo turba su serenidad, ningún experimento le es difícil: nada de lecturas largas y laboriosas; nada de tentativas penosas para expresar en lenguaje claro lo que ha fascinado el corazón y elevado el espíritu. Habla con volubilidad de todas las ciencias y de todas las artes, abrumando a su auditorio con los vocablos de electrobiología, psicología, magnetismo animal, etc., verdadero abuso de palabras, que muestra más bien ignorancia que saber. Una ciencia vulgar semejante es poco a propósito para guiar los descubrimientos que van hacia el futuro desconocido; y los verdaderos obreros de la ciencia deben poner un cuidado muy especial en que las riendas no caigan en manos incompetentes e incapaces. 
 
  El verdadero sabio tiene una gran ventaja en las investigaciones que tan completamente desorientan al observador vulgar. Aquel ha seguido a la ciencia desde el principio, a través de una larga serie de estudios, y por consiguiente sabe en qué dirección le lleva; y sabe que por este lado hay peligros, por aquél incertidumbres, y por el otro la verdad casi absoluta. 
 
  Divisa ante sus ojos cierta extensión. Mas cuando paso a paso, avanza hacia lo maravilloso y lo inesperado, conviene que las precauciones y la comprobación más bien aumenten que disminuyan. Los investigadores han de trabajar, aun cuando su trabajo sea pequeño, con tal que su excelencia intrínseca le sirva de compensación. Pero que en este reino de las maravillas, en esta tierra de prodigios, hacia la cual la investigación científica envía sus batidores, ¿hay algo que pueda ser más sorprendente que la delicadeza de los instrumentos auxiliares que consigo traen los trabajadores para ayudarles en las observaciones de sus sentidos naturales? 
 
  El espiritismo habla de cuerpos que pesan 50 ó 100 libras y que son levantados al aire sin la intervención de fuerza alguna conocida; pero el sabio químico está acostumbrado a servirse de una balanza sensible a un peso tan pequeño, que se necesitarían mil como él para formar un grano, y por lo tanto, se halla en situación de pedir que el poder que se dice guiado por una inteligencia, y se levanta hasta el techo un cuerpo pesado, haga mover, bajo determinadas condiciones, su balanza tan delicadamente equilibrada. 
 
  El espiritista habla de golpes dados, que se producen en diferentes partes de una habitación, cuando dos o más personas están tranquilamente sentadas alrededor de una mesa; el experimentador científico tiene el derecho de pedir se produzcan sobre la tendida membrana de su fonautógrafo.
 

Fonoautógrafo de 1857, primer invento
capaz de registrar sonido.
  El espiritista habla de habitaciones y de casas sacudidas, y hasta deterioradas por un poder sobrehumano: el hombre de ciencia pide sencillamente, que se haga vibrar un reloj colocado debajo de un globo de vidrio y apoyado en una sólida pieza de mampostería. 
 
  El espiritista habla de pesados muebles que pasan de una habitación a otra sin la acción del hombre. Pero el sabio ha construido instrumentos que dividirían una pulgada en un millón de partes y está dispuesto a dudar de la exactitud de las observaciones efectuadas, si la misma fuerza es impotente para hacer mover de un simple grado indicador su instrumento. 
 
  El espiritista habla de flores mojadas de fresco rocío, de frutos hasta de seres vivientes traídos a través de las ventanas cerradas, y hasta a través de sólidas paredes de mampostería. El investigador científico pide naturalmente que se coloque un peso adicional, aun cuando sólo sea de la milésima parte de un grano de arsénico a través de las paredes de un tubo de vidrio, en cuyo interior está herméticamente cerrada agua pura. 
 
  El espiritista habla de manifestaciones de un poder equivalente a millares de libras, y que se produce sin causa conocida. el hombre de ciencia que cree firmemente en la conservación de la fuerza, y que piensa que ésta jamás se produce sin una pérdida correspondiente de algo para remplazarla, pide que dichas manifestaciones se produzcan en su laboratorio, donde podrá pesarlas, medirlas y someterlas a sus propios ensayos (1). 
 
  Por estas razones y con estos pensamientos, es como doy principio al estudio cuya idea me fue sugerida por hombres eminentes, que ejercen una gran influencia sobre el movimiento intelectual del país. En un principio yo, al igual de otras personas que habían visto poca cosa, creía que todo eso era superstición. Aun ahora, en determinados casos, no puedo probar que sean otra cosa; y en ciertos otros, estoy seguro de que hay ilusión de los sentidos. 
 
  No prometo, sin embargo, entrar de lleno en estos estudios, porque parece harto difícil encontrar ocasiones favorables, ni que dejen de desanimarme los numerosos fracasos que de fijo se presentarán. Las personas ante las cuales se producen estos fenómenos, son en muy reducido número, y son todavía más contadas las ocasiones de hacer experimentos con aparatos preparados de antemano. Gran satisfacción tendré con proyectar la luz sea en la dirección que sea y con seguridad puedo decir que no me ocupo en saber cuál será esta dirección. Con este resultado a la vista, hago un llamamiento a todos aquellos de mis lectores que posean la clave de estos raros fenómenos, para que me ayuden en mis investigaciones y hagan progresar la verdad. Es evidente la correlación de estos hechos con ciertas raras condiciones fisiológicas, y, en determinado sentido, estas condiciones pueden titularse espirituales puesto que producen ciertos resultados en nuestro espíritu. Hasta ahora los fenómenos que he observado escapan a toda explicación; y lo mismo acontece con los fenómenos del pensamiento que son asimismo espirituales y ningún filósofo ha podido comprenderlos todavía. Y sin embargo nadie los niega. 
 
  Las explicaciones dadas, ya de viva voz, ya en la mayor parte de los libros que he leído, van revestidas de un estilo tan pedantesco, de tal manera pretenden disfrazar la pobreza de las ideas bajo un lenguaje pomposo, que encuentro imposible, después de haber descartado su hojarasca, poner en claro lo que ellas han querido decir. Confieso que el modo de raciocinar de algunos espiritistas parecería justificar aquella severa frase de Faraday de que muchos perros podrían llegar a conclusiones mas lógicas. Sus explicaciones dan a conocer una ignorancia completa de todas las teorías de la fuerza, que no es otra cosa que una forma de movimiento molecular, y hablan de la Fuerza, de la Materia y del Espíritu, como de tres entidades distintas, capaces de existir independientemente la una de la otra, aun cuando a veces admiten que se sustituyen naturalmente. 
 
  Esos espiritistas no están a la verdad mucho más adelantados que aquel escritor alquimista que dice:”Pregunté a la filosofía cómo podría obtener de ella lo que yo quisiera. Y ella me contestó que sería cuando yo fuese capaz de hacer el agua maleable, y cuando hubiese encontrado el medio de medir un metro de viento. O más bien, dijo, será satisfecho tu deseo si puedes pesar una onza de fuego. Si no puedes llegar a realizar estas tres cosas, confórmate, porque nada obtendrás de mí.” 
 
  Mi deseo ha sido el de demostrar que gradualmente la ciencia hace de los que la siguen los representantes de la precaución y de la verdad. Bella cualidad es la de enunciar una verdad innegable. Que esta situación no sea, pues, aminorada, antes por el contrario, que las palabras concuerden con los hechos con una verdad igual a la  que los hechos mismos pueden ser afirmados; y en un asunto que se presta a la credulidad y a la superstición, demostrad que se puede encontrar una clase de hechos que inspiren una confianza tal, que se tenga la seguridad que no cambiarán jamás. En los asuntos ordinarios, una inadvertencia puede ser de corta duración; pero en el estudio de la naturaleza, una observación imperfecta puede causar infinitas desazones a millares de personas. El creciente empleo de métodos científicos hará nacer la exactitud de la observación, a la par que más vivo amor a la verdad en los investigadores, y producirá una raza de observadores que repelerá los restos sin valor del espiritismo hasta a los desconocidos límites de la magia y de la nigromancia. 
 
  Si los espiritistas quisieran solamente fijarse en las doctrinas de sus propios profetas, no tendrían para qué volverse a quejar de la actitud hostil de la ciencia, porque ved lo que canta Tomás L Harris en su Poema de la edad de oro: 
 
“Cuanto más atiendan los hombres a la práctica, menos trabajarán en el vacio y en la abstracción, menos se contentarán de palabras misteriosas y mayor será su poder.
 
  El más simple lugareño que observa una verdad, ya que de un hecho deduce un principio, añade un sólido tesoro a la pública riqueza.
 
  El teórico que forma una fantasía abigarrada y da nombre de filosofía a sus hipótesis, quisiera hacer pasar por oro sus especiosas promesas. Los hechos son la base de la filosofía y la filosofía es la armonía de los hechos vistos en su relación verdadera.”
 
WILLIAM CROOKES
(1) Para ser justo sobre este punto, debo confesar que al exponer estas consideraciones ha varios espiritistas eminentes y a los médicos más dignos de confianza de Inglaterra unos y otros expresaron su perfecta confianza en el éxito de la investigación si esta era realmente seguida con el propósito  que aquí  he indicado. Ofrecieron ayudarme con todo el poder de sus medios, poniendo a mi disposición sus facultades particulares. Y hasta el punto que he llegado, puedo añadir que los experimentos preliminares han sido satisfactorios. 

LOS TRES ARBOLES

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  Había una vez tres árboles en una colina de un bosque. Hablaban acerca de sus sueños y esperanzas y el primero dijo:

«Algún día seré cofre de tesoros. Estaré lleno de oro, plata y piedras preciosas. Estaré decorado con labrados artísticos y tallados finos. Todos verán mi belleza».

El segundo árbol dijo:

«Algún día seré una poderosa embarcación. Llevaré a los más grandes reyes y reinas a través de los océanos, e iré a todos los rincones del mundo. Todos se sentirán seguros por mi fortaleza y mi poderoso casco».

Finalmente el tercer árbol dijo:

«Yo quiero crecer para ser el más recto y grande de todos los árboles en el bosque. La gente me verá en la cima de la colina, mirará mis poderosas ramas y pensarán en el Dios de los cielos, y cuán cerca estoy de alcanzarlo. Seré el más grande árbol de todos los tiempos y la gente siempre me recordará».

Trás unos años de oración para que sus sueños se convirtieran en realidad, un grupo de leñadores vino donde estaban los árboles.

Cuando uno vio al primer árbol dijo: «Este parece un árbol fuerte, creo que podría vender su madera a un carpintero», y comenzó a cortarlo. El árbol estaba muy feliz debido a que sabía que el carpintero podría convertirlo en cofre para tesoros.

El otro leñador dijo mientras observaba al segundo árbol:
«Parece un árbol fuerte, creo que lo podré vender al carpintero del puerto». El segundo árbol se puso muy feliz porque sabía que estaba en camino a convertirse en una poderosa embarcación.

El último leñador se acercó al tercer árbol, este muy asustado, pues sabía que si lo cortaban, su sueño nunca se volvería realidad. El leñador dijo entonces: «No necesito nada especial del árbol que corte, así que tomaré éste», y cortó el tercer árbol.

Cuando el primer árbol llegó donde el carpintero, fue convertido en un cajón de comida para animales, y fue puesto en un pesebre y llenado con paja. Se sintió muy mal pues eso no era por lo que tanto había orado.

El segundo árbol fue cortado y convertido en una pequeña balsa de pesca, ni siquiera lo suficientemente grande para navegar en el mar, y fue puesto en un lago. Y vio como sus sueños de ser una gran embarcación cargando reyes habían llegado a su final.

El tercer árbol fue cortado en largas y pesadas tablas y dejado en la oscuridad de una bodega.

Años más tarde, los árboles olvidaron sus sueños y esperanzas por las que tanto habían orado. Entonces un día un hombre y una mujer llegaron al pesebre. Ella dio a luz un niño, y lo colocó en la paja que había dentro del cajón en que fue transformado el primer árbol. El hombre deseaba haber podido tener una cuna para su bebé, pero este cajón debería serlo. El árbol sintió la importancia de este acontecimiento y supo que había contenido el más grande tesoro de la historia.

Años más tarde, un grupo de hombres entraron en la balsa en la cual habían convertido al segundo árbol. Uno de ellos estaba cansado y se durmió en la barca. Mientras ellos estaban en el agua una gran tormenta se desató y el árbol pensó que no sería lo suficientemente fuerte para salvar a los hombres. Los hombres despertaron al que dormía, éste se levantó y dijo: «¡Calma! ¡Quédate quieto!» y la tormenta y las olas se detuvieron. En ese momento el segundo árbol se dio cuenta de que había llevado al Rey de Reyes y Señor de Señores.

Finalmente un tiempo después alguien vino y tomó al tercer árbol convertido en tablas. Fue cargado por las calles al mismo tiempo que la gente escupía, insultaba y golpeaba al Hombre que lo cargaba. Se detuvieron en una pequeña colina y el Hombre fue clavado al árbol y levantado para morir en la cima de la colina. Cuando llegó el domingo, el tercer árbol se dio cuenta que él fue lo suficientemente fuerte para permanecer erguido en la cima de la colina, y estar tan cerca de Dios como nunca, porque Jesús había sido crucificado en él.

La moraleja de esta Historia es:

Cuando parece que las cosas no van de acuerdo a tus planes, debes saber que siempre Dios tiene un plan para uno.

Si pones tu confianza en él, te va a dar grandes regalos a su tiempo.

Recuerda que cada árbol obtuvo lo que pidió, sólo que no en la forma en que pensaba.

No siempre sabemos lo que Dios planea para nosotros, sólo sabemos que:

Sus Caminos no son nuestros caminos, pero sus caminos siempre son los mejores!!!

Anónimo


 

UN RAMILLETE DE  ROSAS

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Este preciado día
como amados compañeros
Venimos con alegría
para esta rosa ofreceros.

 
La tercera de este ramo
que esperamos completar
con la ilusión que empezamos
y las ganas de llegar.
 
No es un camino de rosas
sino de espinas y esfuerzo,
pero hay que ganarse el puesto
a costa de muchas cosas.
 
No basta cerrar los ojos
y pensar todo va bien,
mirar y ver las miserias
y pensar ¡qué puedo hacer!
 
Quizás porque así pensamos
es por lo que estamos aquí,
por eso y porque sentimos
que la vida no es así.
 
Que hay algo más que transciende
que va siempre con nosotros,
pues no puede ser que el Padre
nos haya dejado solos.
 
Siendo el hombre la gran obra
de toda la creación,
¿olvidó su corazón?,
¿no ha de ver lo que estorba?
 
Trabajando internamente
va el hombre sin condición,
subiendo cada escalón
por su esfuerzo solamente.
 
Va vagando por el mundo
desde que Dios lo creó,
va sin perder un segundo,
camina a la perfección.
 
Aun a veces sin saberlo
el alma siempre progresa,
aunque a veces esté presa
pues la ignorancia es un velo.
 
Como ángeles guardianes
los Hermanos nos protegen,
con su amor nos fortalecen
y alivian nuestros pesares.
 
Todo se une en esta vida
como una larga cadena,
las experiencias vividas
y el amor es quien la cierra.
 
Es nuestra meta esperada
conseguir la última rosa,
rosa de amor y de paz,
primavera tan soñada.
 
Hay que intentar ser mejor,
dar todo por los demás,
hay que lograr que el dolor
no sea ese algo fatal.
 
Un ramo en el corazón
y una ilusión en el alma
progreso y reencarnación
perfume de la esperanza.
 
GRUPO DE BOCAIRENTE
 
Poesía dedicada a la Asociación Parapsicológica 
Valenciana en su tercer  Aniversario.




GRANADAS PARA CURAR

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Un estudiante fue a un maestro para aprender el arte de curar. Vieron venir a un paciente y el maestro dijo:

-Este hombre necesita granadas para curar.

El estudiante recibió al paciente y le dijo:

-Tiene usted que tomar granadas, es todo lo que necesita.

El hombre se fue protestando y probablemente no consideró en serio el consejo. El estudiante corrió a su maestro y preguntó qué es lo que había fallado. El maestro no dijo nada y esperó a que de nuevo se dieran las circunstancias.

Pasó un tiempo y el maestro dijo de otro paciente:

-Ese hombre necesita granadas para curar, pero esta vez seré yo quién actúe.

Le recibió y se sentaron, hablaron de su familia, de su trabajo, de su situación, dificultades e ilusiones. El maestro con aire pensativo dijo como para sí mismo:

-Necesitarías algún fruto de cáscara dura, anaranjada, y que en su interior contenga granos jugosos de color granate.

El paciente interrumpió exclamando:

-¡Granadas!, ¿y eso es lo que podría mejorarme?.

El paciente curó y el estudiante tuvo una ocasión más para aprender.

El remedio es la mitad de la cura, la otra mitad es la respuesta de aquel a quien se cura. Pero no solo eso, este cuento nos habla de la sabiduría de un maestro que la experiencia le hace entender que cualquier persona acepta mejor una idea si viene de él mismo que si viene desde fuera.

LOS GRUPOS ESPIRITAS ANTE EL FENÓMENO O.V.N.I. 

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  En esta sección hemos venido plasmando a través de testimonios y razonamientos, ciertas comprobaciones feha­cientes y precisas de la ciencia actual ante el fenómeno OVNI.
Ahora, intentaremos dar un paso más, adentrándonos en el amplísimo y complejo campo del Espiritismo, porque no en vano, es otra ciencia llamada a investigar todos aquellos fenómenos que surjan para, con sus apoyos, argumen­taciones y fuentes de información, poder aclarar las causas que lo motivan. 
 
  Existimos infinidad de grupos espíritas disemina­dos por todo el mundo y, cuando todos debiéramos adoptar igual postura ante el tema extraterrestre, se puede apre­ciar una gran diversidad de opiniones; unas contradicto­rias, otras a favor y la mayoría indiferentes. Más, esta diversidad de criterios no radica en el Espiritismo sino en los espíritas. Decir o aseverar lo contrario sería pensar que el Espiritismo como ciencia del hombre está mostrando una imagen de contradicción e inseguridad, pero el Espiritismo nunca se contradice porque actúa moderada y ordenadamente. Es el espirita quién comprende o no compren­de aquellas enseñanzas que le ofrece y, de aquí, las distintas opiniones y posturas. 
 
  Entre todos los grupos espíritas existen muchos que apartan de sus actividades el tema extraterrestre por considerarlo ajeno al Espiritismo. No se tiene en cuenta que muchas personas acuden a la doctrina con el afán y la ilusión de comprender algunos conceptos sobre los extra- terrestres y aclarar ciertas dudas que gravitan en sus mentes. Para ellos, este tema ofrece un atractivo que les seduce y una realidad que intentan descifrar; si no encuen­tran en el Espiritismo unas aclaraciones sólidas y convin­centes, dejarán atrás la doctrina, para ir en busca de otro apoyo más clarificador. Y no olvidemos que pueden ser trabajadores que se desvían del Espiritismo por falta de apoyo. 
 
  Si profundizamos en la codificación comprenderemos que no hay nada ajeno a la doctrina, y que son esas nuevas ideas las que deben ser estudiadas para alcanzar unas conclusiones que permitan actuar al espirita con conocimien­to de causa, siendo consciente de su proceder. Son esas ideas las que posibilitan, mediante la comprensión de su realidad, el engrandecimiento y actualización del Espiritis­mo. Rechazar por rechazar como simple sistema, sería hacer una crítica destructiva, y ello, es totalmente contrario a los postulados espíritas, porque sus propulsores, NOSOTROS LOS ESPIRITAS, debemos ser conscientes de las deter­minaciones que tomamos, basándonos siempre en la sensatez y la cordura de unos razonamientos y apoyos lógicos y precisos. 
 
  ¿Nos hemos planteado seriamente los grupos espí­ritas las posibilidades y realidades que encierra este tema, para poder ofrecer en cualquier momento o situación, aquellas respuestas que pudieran pedirnos?. La realidad impera en la sociedad de hoy, y la realidad es que el espirita no puede eludir la responsabilidad que ante el Espiritismo y el hombre tiene, con relación a cualquier tema de preocupante actualidad. 
 
  Otros muchos grupos observan el tema extrate­rrestre con una gran indiferencia. Comprendamos que el espirita no puede permanecer indiferente ante cualquiera de las facetas de la vida que puedan preocupar al hombre, y el tema OVNIS-EXTRATERRESTRES le preocupa. El espirita es la primera persona que, por sus conocimientos y apoyos, ha de mostrar y mantener mayor interés hacia los temas de candente actualidad para poner la luz del Espiritismo allá donde se necesite. La indiferencia nunca aporta claridad y mucho menos soluciones. Y hoy, se necesita de esa claridad y de esas soluciones, argumentadas en la base de la realidad que el Espiritismo puede ofrecer, siempre y cuando el espirita así lo desee. 
 
  ¿Qué pensarán del Espiritismo quienes oyen decir que él es la luz que ha de guiar al hombre, cuando pueden apreciar nuestra propia indiferencia ante un asunto que cada vez se muestra más concluyente y cada día atrae mayor número de personas deseosas de comprender? ¿Cómo puede ser la indiferencia la postura del espirita cuando el hombre espera de él la seguridad que le convenza?. La indiferencia no es en absoluto ninguna solución, ni verdadera ni convin­cente, porque la indiferencia nunca convence. 
 
  También están aquellos grupos espíritas que solo ven el tema extraterrestre como una simple curiosidad o pasatiempo. Pero el espirita ha de tener como primera norma de conducta la comprensión de quienes vienen al Espiritismo para adaptar su contenido, sin perjuicio ni deterioro, a las necesidades del hombre. 
 
  Y el espirita, más que nadie, debería ser plenamen­te consciente de cómo surgió la codificación del espiritis­mo realizada por Allan Kardec. Un simple fenómeno que fué rechazado por la grandísima mayoría, que pasó desapercibido para muchos y que simplemente fué un hecho curioso tomado con indiferencia y tibieza por otros; fué, ni más ni menos, el mensajero de la Tercera Revelación tan necesitada por la humanidad. Un hombre valiente y decidido que supo estar por encima de los prejuicios sociales de su época, estudió con sensatez y atención ese fenómeno que está dando luz al hombre. ¿Qué sería hoy del espirita si su codificador hubiese adoptado una postura indiferente, curio­sa o de rechazo? ¿Qué hubiera sido del espiritismo si Allan Kardec hubiera eludido la responsabilidad de su codificación, dejando que fuesen otros los que se preocupa­ran de ello?. Posiblemente a estas horas ni existiría el Espiritismo ni su mensaje revelador. ¿Quién puede asegurar en estos momento que el fenómeno OVNI con la presencia física de los extraterrestres, no tiene la más mínima importancia?. Quién sabe si el día de mañana podremos llegar a decir: «¿Qué hubiera sido de la humanidad si el espirita no hubiese estudiado estos temas con la atención que lo hizo y en vez de ofrecer su mensaje lo hubiese acallado…?». 
 
  Existen muchos grupos que si bien conocen el tema, no tienen la seguridad necesaria para afirmar o negar la presencia de los extraterrestres, porque no han terminado de descifrar claramente aquellas enseñanzas dejadas en simple esencia para que fuese el futuro quién las contempla­se y definiese, como por ejemplo, la realidad extraterres­tre que estamos conceptuando. 
 
  También hay otros grupos espíritas que conociendo el tema con bastante claridad se vinculan claramente hacia su realidad, si bien, quedan a la expectativa para que sean otros los que comiencen a despuntar, a fin de observar los acontecimientos que las afirmaciones de esos otros pueden suscitar y, entonces, tomar una determinación u otra. Esta, consideramos que no es una solución definitiva, pues más bien antes que después, han de desprenderse de esa tibieza, decantándose hacia una de las dos posturas. 
 
  Hay algunos grupos espíritas ciertamente interesa­dos porque a pesar de haber tenido experiencias y pruebas espirituales bastante claras, rechazan momentáneamente esta idea por falta de seguridad. La prudencia nunca está demás porque es necesaria para evitar muchos errores; no obstan­te, el exceso de esa prudencia muchas veces hace perder un tiempo precioso, rechazando algo que sucede para que sea estudiado y admitido conscientemente, una vez asimilado su proceso y realidad. 
 
  Esto último deja bastante de manifiesto la falta de comunicación que existe entre los espíritas, que permiti­ría hacer un precioso y necesario intercambio de opiniones, ofreciéndose mutuamente la seguridad que, por separado, resulta muy difícil de encontrar. Actuando así se podría conseguir la tan necesaria unificación de ideas con respec­to a muchos temas en general y a éste en particular, que permitiría el ofrecimiento de una claridad perfectamente ordenada, capaz de atraer a quienes andan buscando argumen­taciones convincentes. 
 
  Y por último, también nos cabe decir que existen grupos espíritas que ven el asunto OVNIS-EXTRATERRESTRES como algo totalmente identificado con los postulados de la codificación, entre los cuales pretendemos encuadrarnos. 
 
  Los componentes de estos grupos intentamos ser conscientes de que no todo se ha dicho en el Espiritismo y que en muchos momentos se han lanzado desde el plano espiritual ciertas ideas que, aún incompletas, han sido necesarias para allanar el terreno, preparando al hombre para la comprensión de algo más importante que lógicamente habría de llegar algún día. Teniendo como base el conoci­miento y la aceptación inicial de la pluralidad de mundos habitados, en los que hay humanidades mucho más avanzadas que la nuestra, ¿por qué no podrían visitarnos por alguna razón que en su momento sabremos? ¿Acaso no puede ser este tema de la presencia física de los extraterrestres el complemento que faltaba a la pluralidad de mundos habitados para darle más realce y mayor sentido? ¿Por qué no puede ser otra de las piezas que sirvan para terminar de componer ese precioso «mosaico» de la verdad de la Tercera Revela­ción? . 
 
  En sucesivos números de nuestra revista intentare­mos profundizar más en este amplio y complejo campo de investigación y realizaciones, con el apoyo y la luz del Espiritismo.

REDACCIÓN
 

CUANDO ME ACUESTO DE NOCHE

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 CUANDO
Cuando me acuesto de noche
hago inventario en la cama
repaso si hubo derroche
sobre mi conducta humana.
Pienso detenidamente
los pasos que di de día
si salgo sobresaliente
me duermo con alegría.
Muchas veces no me duermo
alegre como quisiera
y es porque no fui correcto
ni actué como debiera.
Yo pude evitar el mal
que le causé a mi vecino
y es que me debí callar
y seguir por mi camino.
Allí debí de ayudar
y dar ejemplo mejor
no debí de criticar
ni alzar un poco mi voz.
Debo pensar cada día
al empezar la mañana
de que todo lo que hago
me lo pesa una romana.
Si es bueno, satisfacción
pero si piso la raya
se conduele el corazón,
al condolerse no calla
y tiene mucha razón.
Lo que importa no es vivir
si después de retornar
no logras llevar allí
un seguro bienestar.
Alguien dijo que el amor
da alas universales
pero hay que tener valor
para andar entre rosales.
Creo en la reencarnación
pero que el venir aquí
no es viaje de ilusión
se viene para sufrir
y hacer la liquidación.
Convivir en sociedad
considero que es un arte,
es un medio de alcanzar
las alas para elevarte.
Siempre que tengas en cuenta
que las coronas de flores,
se obtienen por recompensa
a merecidos honores.
Si quieres oler la rosa
ya sabes que tiene espinas,
son efectos que retornan
a medida que caminas.
Siembra amor sin exigir
retorno de lo que has dado,
que si quedas enojado
porque no revierte a tí
no es amor lo que tú has dado.
Cuando me acuesto de noche
hago inventario en la cama
que bonito es despertar
alegre por la mañana.
Tengo, tengo muy presente
un consejo desde ayer
SI VAS A LA FUENTE POR AGUA
NO TE VENGAS SIN BEBER.
Es la única manera
de entender esta doctrina,
dando ejemplo por doquier
porque es única y divina.
Manuel Robles Aguila

El cielo y el infierno 

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Cuentan que un Samurai acudió a visitar a un monje para que le aclarara los conceptos de infierno y cielo.

– Maestro –dijo el Samurai- vengo a que me diga si existe el infierno y el cielo.

– ¿Quién quiere saberlo? –Preguntó el sabio-.

– Un guerrero Samurai

– ¿Tú, guerrero Samurai? No me hagas reír. Tú, con esa cara de estúpido ¿quieres que te explique que es el infierno y el cielo? – Respondió el sabio-

El Samurai no daba crédito a lo que estaba oyendo.

– Un matón como tú no es digno de mis enseñanzas –añadió el monje-

El Samurai entró en cólera y, desenvainando la espada, le dijo al monje.

– Como te atreves a hablarme de esa forma, un ser inferior como tú. Despreciable monje voy a cortarte de un tajo tu cabeza.

– ¡Ahora se han abierto las puertas del infierno! –contestó el sabio-

El guerrero, dándose cuenta de la lección del sabio, se sintió avergonzado y, envainando el sable, se arrodillo para pedirle perdón y darle las gracias por su benevolencia.

– ¡Ahora se abre la puerta del cielo!

El Samurai, comprendiendo perfectamente, se inclinó ante el sabio y se fue.

 

Un Cuento Árabe sobre la Amistad

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  A un oasis llega un joven, toma agua, se asea y pregunta a un viejecito que se encuentra descansando: ¿Qué clase de personas hay aquí?


El anciano le pregunta: ¿Qué clase de gente había en el lugar de donde tú vienes?

«Oh, un grupo de egoístas y malvados» replicó el joven.
«Estoy encantado de haberme ido de allí».

A lo cual el anciano comentó: «Lo mismo habrás de encontrar aquí».

Ese mismo día, otro joven se acercó a beber agua al oasis, y viendo al anciano, preguntó:


¿Qué clase de personas viven en este lugar?


El viejo respondió con la misma pregunta: ¿Qué clase de personas viven en el lugar de donde tú vienes?


«Un magnífico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me duele mucho haberlos dejado».


«Lo mismo encontrarás tú aquí», respondió el anciano.

Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo:

¿Cómo es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?

A lo cuál el viejo contestó:

Cada uno lleva en su corazón el medio ambiente donde vive. Aquel que no encontró nada bueno en los lugares donde estuvo no podrá encontrar otra cosa aquí.


Aquel que encontró amigos allá podrá encontrar amigos acá.



EL TIEMPO PASA

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El tiempo pasa y la vida
se nos escapa deprisa,
queremos correr y el mundo
con codicia incontenida
nos cuenta hasta los segundos.


Porque el perder un minuto
a veces da sensación 
que entristece el corazón
y el alma viste de luto.

Mirar atrás y al pensar 
he perdido tanto tiempo
intentar rectificar
tan deprisa como el viento.

Ese algo que te empuja
a no parar día a día,
es quien te da la alegría,
la paz al final del día.

Cuando has luchado y ganado 
batallas en tu interior,
sentir la satisfacción
de que algo has avanzado.

El ansia de perfección,
el intentar ser mejor,
es luchar porque en el mundo
brille la paz y el amor.

Es practicar la armonía,
es pensar en los demás,
es dondequiera que estemos
poder dar felicidad.

No es sentirse más grande
ni tampoco más pequeño,
solo es saber lo que somos
y a dónde pertenecemos.

Es olvidarte del miedo,
es esperanza en la vida
y poder gritarle al mundo
la causa de sus heridas.

Ser amable, ser sencillo,
no alimentar egoísmo,
no envidiar ni ser altivo
ser humilde y caritativo.

Con comprensión y cariño,
ten comprensión del que sufre,
no olvides que como un niño
necesita que le ayuden.

Todo se puede lograr
si luchas por conseguirlo
con ilusión y esperanza,
con fe y ganas de cambiar
y si apartas de tu vida
la tentadora comodidad.

MARIA MARTINEZ