LAS PASIONES SEGÚN FABIÁN PALASÍ

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Las pasiones según Fabián Palasí

Las pasiones según Fabián Palasí

Amable lector, con esta nueva sección tratamos de rescatar algunas enseñanzas recogidas en la obra COMPENDIO DE MORAL UNIVERSAL O HUMANA, cuyo autor fue el profesor Fabián Palasí Martín (1848-1927). Esta obra pedagógica (una especie de catecismo laico) se utilizó durante muchos años en todas las escuelas laicas de España. Su primera edición vio la luz en Zaragoza en 1889; posteriormente fue reeditado en Sabadell en el año 1896. De su quinta y última, editada por sus hijos Víctor, Elías, Esperanza y Eloísa, en Madrid en el año 1932, hemos seleccionado algunos párrafos de las lecciones que contiene esta obra para compartirlas con ustedes durante los próximos meses.

El profesor Palasí indica en el Prólogo de esta obra su verdadera motivación: “La moral no es sino la justicia manifestada en todas nuestras relaciones, y es claro que la humanidad tiene un cierto sentido de lo recto y de lo justo que la educación puede y debe perfeccionar”.

ALGÚN DATO BIOGRÁFICO DEL AUTOR

De este autor, casi desconocido para una gran mayoría de espiritualistas, y espiritistas en particular, podemos decir brevemente que fue un humanista, librepensador; también fue masón (llegó hasta el grado 33); y espiritista convencido desde 1882. También fue médium. Fue pionero de la enseñanza laica en España junto con el insigne espiritista Vizconde Torres Solanot.

El autor define la ley moral como: “El deber u obligación que tiene todo ser humano de amar y practicar el bien, solamente por ser bien y sin condición alguna”. Y la moral como: “La ciencia que fija los principios y da reglas para dirigir las acciones y costumbres humanas, encaminándolas siempre hacia el bien general”.

LAS PASIONES

Iniciamos, pues, este recorrido abordando el tema de las pasiones.

(*) Damos el nombre de pasiones a las inclinaciones naturales extremadas que arrastran constantemente la voluntad del individuo hacia determinados actos, privándole del necesario discernimiento, como: un afecto desordenado a determinada persona; la exagerada afición a la caza; a formar colecciones, etc.

La pasión, como la palabra indica, supone al ser padeciendo el efecto de la acción, pero sin reprimir o combatir sus tendencias: es un ser pasivo.

Las pasiones por sí mismas no son ni buenas ni malas: son solicitaciones o excitaciones exteriores a nuestro ser, que atraen constantemente nuestra voluntad y, por tanto, serán buenas y útiles cuando el individuo sea dueño de ellas y sepa dirigirlas al bien, y serán, por el contrario, malas y perjudiciales cuando esclavicen u ofusquen su voluntad o libre albedrío.

Pero las malas pasiones, como las malas hierbas del campo, si por debilidad moral las dejamos echar raíces en nuestro corazón, son muy difíciles de desarraigar, y solo un gran esfuerzo de voluntad perseverante puede conseguirlo.

PEQUEÑA HISTORIA

Un sabio de Oriente hallábase cierto día con sus escolares en una huerta donde había plantados árboles de varias clases. Interrogado por sus discípulos sobre la manera de combatir con fruto las pasiones, el sabio respondió con el siguiente hecho práctico: Le ordenó a uno de los educandos que arrancase un arbolito recién plantado que al efecto le mostró, y el discípulo lo arrancó en seguida sin esfuerzo alguno y con una sola mano. Le designó en seguida otro un poco mayor, y el joven discípulo también lo arrancó, aunque con mayor esfuerzo y empleando las dos manos. Para arrancar un tercero, que era mucho más fuerte, fue preciso que otro compañero le ayudase, y no lo consiguieron sino después de grandes esfuerzos. En fin, el sabio les mostró otro árbol mucho más grueso, y a pesar de los esfuerzos reunidos de todos los discípulos, no pudieron desarraigarlo. “Así son nuestras pasiones, hijos míos”, les dijo el sabio; “al principio, cuando todavía no han arraigado es fácil arrancarlas, a poco que se procure combatirlas; pero cuando, por un hábito continuado se les ha dejado echar profundas raíces en el corazón, es casi imposible llegar a extirparlas”.

 (*) Lección 1; Ítems 19-20. Las Pasiones. De la obra: COMPENDIO DE MORAL UNIVERSAL O HUMANA por Don FABIÁN PALASÍ.

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