¿QUÉ ES EL ORGULLO?

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¿Qué es el orgullo?

¿Qué es el orgullo?

El orgullo es el defecto de aquellos que se estiman en más de lo que valen, poniendo su personalidad sobre la de los demás. Esta pasión se caracteriza por la confianza absoluta que el orgulloso tiene en su propio mérito, creyendo que se basta a sí mismo para todo. Son también manifestaciones del orgullo: la arrogancia, la altivez, la soberbia, el desdén, etc.

El defecto o vicio del orgullo proviene de que las personas egoístas, en lugar de relacionar su bien y el de los demás a las ideas de lo bueno, lo bello y lo perfecto, que son el tipo y la medida de las cosas humanas, comparan los méritos entre sí, tomándose ellos mismos como punto de comparación; de suerte que, como sus propios méritos se hallan más próximos y les son conocidos, les parecen mucho mayores que los de sus semejantes que se hallan más distantes y no los conocen tanto. Por eso, sin duda, se dice que el orgulloso tiene ojos de lince para distinguir sus buenas cualidades, y ojos de topo para ver las de sus semejantes. En cambio, reconoce en los demás cualquier defecto, por insignificante que sea, y no distingue los suyos por muy patentes y abultados que estén. Para estos, sin duda, más que para nadie, son las palabras de Jesús de Nazaret: “Veis la paja en el ojo ajeno y no distinguís la viga en el vuestro”.

La exageración del amor propio, la soberbia, no siempre se presenta con un mismo carácter. En los hombres de temple fuerte y de entendimiento sagaz, es orgullo; en los flojos y poco avisados, es vanidad. Ambos tienen un mismo objeto, pero emplean medios diferentes. El orgullo sin vanidad tiene la hipocresía de la virtud; el vanidoso tiene la franqueza de la debilidad. Lisonjead al orgulloso, y rechazará la lisonja, temeroso de dañar a su reputación haciéndose ridículo; de él se ha dicho, con mucha verdad, que es demasiado orgulloso para ser vano. En el fondo de su corazón siente viva complacencia en la alabanza; pero sabe muy bien que éste es un incienso honroso mientras el ídolo no manifieste deleitarse en el perfume; por esto no os pondrá jamás el incensario en la mano, ni consentirá que le hagáis ondular demasiado cerca. Es un dios a quien agrada un templo magnífico y un culto esplendoroso; pero manteniéndose el ídolo escondido en la misteriosa obscuridad del santuario”. (Capítulo XXII; El Orgullo; de la obra El Criterio, del filósofo y teólogo Jaime Balmes).

El orgullo y la vanidad, como hijos del egoísmo, suelen coexistir en sus principios; pero las más de las veces, el uno de estos vicios engendra al otro, y ambos se fortalecen mutuamente. Propio de este vicio, cuando no se funda en el mérito personal ni en la virtud, sino en las riquezas o empleos, el que se levante tanto sobre los inferiores como se arrastra vilmente en presencia de los superiores. Parece como si el orgulloso quisiera desquitarse de la humillación que tuvo que sufrir ante los poderosos.

El orgullo y la vanidad se combaten ejercitándonos en la virtud de la modestia pero sin caer en la hipocresía de esta virtud; esto es, en la falsa modestia, que es el grado más alto de vanidad; pues hace que el hombre vano u orgulloso no parezca serlo, y que aparente poseer la virtud opuesta al vicio que le caracteriza.

Lección 8. Faltas que se originan del egoísmo; 96. ¿Qué es orgullo? De la obra: COMPENDIO DE MORAL UNIVERSAL O HUMANA, por Don FABIÁN PALASÍ

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