Hablemos de...

LOS GRUPOS ESPIRITAS ANTE EL FENÓMENO O.V.N.I. 

 
  En esta sección hemos venido plasmando a través de testimonios y razonamientos, ciertas comprobaciones feha­cientes y precisas de la ciencia actual ante el fenómeno OVNI.
Ahora, intentaremos dar un paso más, adentrándonos en el amplísimo y complejo campo del Espiritismo, porque no en vano, es otra ciencia llamada a investigar todos aquellos fenómenos que surjan para, con sus apoyos, argumen­taciones y fuentes de información, poder aclarar las causas que lo motivan. 
 
  Existimos infinidad de grupos espíritas disemina­dos por todo el mundo y, cuando todos debiéramos adoptar igual postura ante el tema extraterrestre, se puede apre­ciar una gran diversidad de opiniones; unas contradicto­rias, otras a favor y la mayoría indiferentes. Más, esta diversidad de criterios no radica en el Espiritismo sino en los espíritas. Decir o aseverar lo contrario sería pensar que el Espiritismo como ciencia del hombre está mostrando una imagen de contradicción e inseguridad, pero el Espiritismo nunca se contradice porque actúa moderada y ordenadamente. Es el espirita quién comprende o no compren­de aquellas enseñanzas que le ofrece y, de aquí, las distintas opiniones y posturas. 
 
  Entre todos los grupos espíritas existen muchos que apartan de sus actividades el tema extraterrestre por considerarlo ajeno al Espiritismo. No se tiene en cuenta que muchas personas acuden a la doctrina con el afán y la ilusión de comprender algunos conceptos sobre los extra- terrestres y aclarar ciertas dudas que gravitan en sus mentes. Para ellos, este tema ofrece un atractivo que les seduce y una realidad que intentan descifrar; si no encuen­tran en el Espiritismo unas aclaraciones sólidas y convin­centes, dejarán atrás la doctrina, para ir en busca de otro apoyo más clarificador. Y no olvidemos que pueden ser trabajadores que se desvían del Espiritismo por falta de apoyo. 
 
  Si profundizamos en la codificación comprenderemos que no hay nada ajeno a la doctrina, y que son esas nuevas ideas las que deben ser estudiadas para alcanzar unas conclusiones que permitan actuar al espirita con conocimien­to de causa, siendo consciente de su proceder. Son esas ideas las que posibilitan, mediante la comprensión de su realidad, el engrandecimiento y actualización del Espiritis­mo. Rechazar por rechazar como simple sistema, sería hacer una crítica destructiva, y ello, es totalmente contrario a los postulados espíritas, porque sus propulsores, NOSOTROS LOS ESPIRITAS, debemos ser conscientes de las deter­minaciones que tomamos, basándonos siempre en la sensatez y la cordura de unos razonamientos y apoyos lógicos y precisos. 
 
  ¿Nos hemos planteado seriamente los grupos espí­ritas las posibilidades y realidades que encierra este tema, para poder ofrecer en cualquier momento o situación, aquellas respuestas que pudieran pedirnos?. La realidad impera en la sociedad de hoy, y la realidad es que el espirita no puede eludir la responsabilidad que ante el Espiritismo y el hombre tiene, con relación a cualquier tema de preocupante actualidad. 
 
  Otros muchos grupos observan el tema extrate­rrestre con una gran indiferencia. Comprendamos que el espirita no puede permanecer indiferente ante cualquiera de las facetas de la vida que puedan preocupar al hombre, y el tema OVNIS-EXTRATERRESTRES le preocupa. El espirita es la primera persona que, por sus conocimientos y apoyos, ha de mostrar y mantener mayor interés hacia los temas de candente actualidad para poner la luz del Espiritismo allá donde se necesite. La indiferencia nunca aporta claridad y mucho menos soluciones. Y hoy, se necesita de esa claridad y de esas soluciones, argumentadas en la base de la realidad que el Espiritismo puede ofrecer, siempre y cuando el espirita así lo desee. 
 
  ¿Qué pensarán del Espiritismo quienes oyen decir que él es la luz que ha de guiar al hombre, cuando pueden apreciar nuestra propia indiferencia ante un asunto que cada vez se muestra más concluyente y cada día atrae mayor número de personas deseosas de comprender? ¿Cómo puede ser la indiferencia la postura del espirita cuando el hombre espera de él la seguridad que le convenza?. La indiferencia no es en absoluto ninguna solución, ni verdadera ni convin­cente, porque la indiferencia nunca convence. 
 
  También están aquellos grupos espíritas que solo ven el tema extraterrestre como una simple curiosidad o pasatiempo. Pero el espirita ha de tener como primera norma de conducta la comprensión de quienes vienen al Espiritismo para adaptar su contenido, sin perjuicio ni deterioro, a las necesidades del hombre. 
 
  Y el espirita, más que nadie, debería ser plenamen­te consciente de cómo surgió la codificación del espiritis­mo realizada por Allan Kardec. Un simple fenómeno que fué rechazado por la grandísima mayoría, que pasó desapercibido para muchos y que simplemente fué un hecho curioso tomado con indiferencia y tibieza por otros; fué, ni más ni menos, el mensajero de la Tercera Revelación tan necesitada por la humanidad. Un hombre valiente y decidido que supo estar por encima de los prejuicios sociales de su época, estudió con sensatez y atención ese fenómeno que está dando luz al hombre. ¿Qué sería hoy del espirita si su codificador hubiese adoptado una postura indiferente, curio­sa o de rechazo? ¿Qué hubiera sido del espiritismo si Allan Kardec hubiera eludido la responsabilidad de su codificación, dejando que fuesen otros los que se preocupa­ran de ello?. Posiblemente a estas horas ni existiría el Espiritismo ni su mensaje revelador. ¿Quién puede asegurar en estos momento que el fenómeno OVNI con la presencia física de los extraterrestres, no tiene la más mínima importancia?. Quién sabe si el día de mañana podremos llegar a decir: “¿Qué hubiera sido de la humanidad si el espirita no hubiese estudiado estos temas con la atención que lo hizo y en vez de ofrecer su mensaje lo hubiese acallado…?”. 
 
  Existen muchos grupos que si bien conocen el tema, no tienen la seguridad necesaria para afirmar o negar la presencia de los extraterrestres, porque no han terminado de descifrar claramente aquellas enseñanzas dejadas en simple esencia para que fuese el futuro quién las contempla­se y definiese, como por ejemplo, la realidad extraterres­tre que estamos conceptuando. 
 
  También hay otros grupos espíritas que conociendo el tema con bastante claridad se vinculan claramente hacia su realidad, si bien, quedan a la expectativa para que sean otros los que comiencen a despuntar, a fin de observar los acontecimientos que las afirmaciones de esos otros pueden suscitar y, entonces, tomar una determinación u otra. Esta, consideramos que no es una solución definitiva, pues más bien antes que después, han de desprenderse de esa tibieza, decantándose hacia una de las dos posturas. 
 
  Hay algunos grupos espíritas ciertamente interesa­dos porque a pesar de haber tenido experiencias y pruebas espirituales bastante claras, rechazan momentáneamente esta idea por falta de seguridad. La prudencia nunca está demás porque es necesaria para evitar muchos errores; no obstan­te, el exceso de esa prudencia muchas veces hace perder un tiempo precioso, rechazando algo que sucede para que sea estudiado y admitido conscientemente, una vez asimilado su proceso y realidad. 
 
  Esto último deja bastante de manifiesto la falta de comunicación que existe entre los espíritas, que permiti­ría hacer un precioso y necesario intercambio de opiniones, ofreciéndose mutuamente la seguridad que, por separado, resulta muy difícil de encontrar. Actuando así se podría conseguir la tan necesaria unificación de ideas con respec­to a muchos temas en general y a éste en particular, que permitiría el ofrecimiento de una claridad perfectamente ordenada, capaz de atraer a quienes andan buscando argumen­taciones convincentes. 
 
  Y por último, también nos cabe decir que existen grupos espíritas que ven el asunto OVNIS-EXTRATERRESTRES como algo totalmente identificado con los postulados de la codificación, entre los cuales pretendemos encuadrarnos. 
 
  Los componentes de estos grupos intentamos ser conscientes de que no todo se ha dicho en el Espiritismo y que en muchos momentos se han lanzado desde el plano espiritual ciertas ideas que, aún incompletas, han sido necesarias para allanar el terreno, preparando al hombre para la comprensión de algo más importante que lógicamente habría de llegar algún día. Teniendo como base el conoci­miento y la aceptación inicial de la pluralidad de mundos habitados, en los que hay humanidades mucho más avanzadas que la nuestra, ¿por qué no podrían visitarnos por alguna razón que en su momento sabremos? ¿Acaso no puede ser este tema de la presencia física de los extraterrestres el complemento que faltaba a la pluralidad de mundos habitados para darle más realce y mayor sentido? ¿Por qué no puede ser otra de las piezas que sirvan para terminar de componer ese precioso “mosaico” de la verdad de la Tercera Revela­ción? . 
 
  En sucesivos números de nuestra revista intentare­mos profundizar más en este amplio y complejo campo de investigación y realizaciones, con el apoyo y la luz del Espiritismo.

REDACCIÓN
 

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