Educación Mediumnica

VALORES MEDIÚMNICOS

En el artículo del pasado mes hacíamos referencia a la importancia del control interno en las personas, y la gran responsabilidad que conlleva una mediumnidad si se ejercita sin control alguno. Veíamos con qué facilidad la armonía o desarmonía interior afecta nuestro desenvolvimiento en la vida, a todos los niveles, mental, emocional, psicológico e incluso físico.

Si en la persona normal los efectos son importantes; el descontrol en un médium es la vía de acceso a todo tipo de fuerzas negativas que pueden llevarle a la obsesión, la perturbación e incluso a perder la existencia y la importante misión que ha traído a la Tierra al poseer una facultad.

El conocimiento espiritual, que una buena mediumnidad orientada y educada ofrece a la persona es algo extraordinario; el mundo espiritual, dependiendo de las necesidades evolutivas de cada uno, ofrece aquello que realmente precisamos para progresar más rápidamente en la Tierra, no obstante, no todo son consejos netamente espirituales los que se nos ofrecen.

Los espíritus, conscientes de nuestra realidad material, nos ayudan también a pulir nuestro carácter en aquellas cuestiones propias de la materia y de la vida, que también tienen su importancia en el desenvolvimiento humano. Aspectos tales como la delicadeza, la discreción, la prudencia y la humildad ,son pilares básicos que denotan la calidad, fiabilidad y confianza que desprende  la facultad que se nos presenta.

Desgraciadamente no abundan los médiums prudentes y humildes sino más bien al contrario; la facultad mal entendida y pero llevada, les incentiva con facilidad una vanidad que es fruto de su ignorancia, al no entender que la mediumnidad, en el mejor de los casos, se nos ha concedido para progresar, siendo la mayoría de las veces instrumento de progreso para rescatar deudas del pasado delictuoso que todavía arrastramos.

Es fácil encontrar muchos médiums con falsa humildad, a los que les gusta hacerse notar en sus facultades, pero luego públicamente renuncian a cualquier elogio, a pesar de que internamente les agrada sobremanera que les ensalcen. También es muy fácil encontrar mediumnidades que suelen pecar de imprudencia y de falta de discreción, divulgando en cuanto tienen la oportunidad todo aquello que captan desde el plano espiritual; sin verificación previa de si es conveniente o no, divulgar semejante conocimiento y desconociendo la responsabilidad que esto conlleva, amen de los perjuicios que pueden llegar a ocasionar; ya que todas las personas no están preparadas para escuchar determinadas informaciones que, lejos de ayudarlas, pueden perjudicarlas.

A menudo encontramos mediumnidades que con gran facilidad nos indican lo que el plano espiritual está esperando de nosotros, lo que debemos hacer o no hacer, lo que fuimos en existencias anteriores, etc… Mucho cuidado con esto, ya que la mediumnidad auténtica, la más clarividente, la de mayor conocimiento espiritual tiene por norma principal la prudencia y la discreción, pues es consciente de que el conocimiento espiritual no es algo gratuito, sino que a veces, siendo verdadero, es preciso callarlo, pues la persona puede verse condicionada por este conocimiento, y la responsabilidad en estos casos recae exclusivamente en el MÉDIUM que ha facilitado irresponsablemente esta información.

Así pues, este valor de la prudencia y el de la discreción, son auténticas joyas espirituales que aúnan el conocimiento espiritual del médium con su grado de espiritualidad.

Cuando se conoce a personas con grandes facultades mediúmnicas es fácil que destaque la humildad y la prudencia, por lo que las facultades más importantes apenas pasan desapercibidas, mientras que aquellos que alardean de sus facultades pueden aparecer ante nuestros ojos como grandes médiums, pero poco o nada podrán compararse con aquellos otros que hacen de la humildad,  la prudencia y el amor al prójimo, la base de su trabajo mediúmnico.

Hay un aspecto que es preciso destacar en las grandes mediumnidades, y este es su capacidad de sufrimiento interior, su capacidad de amor y de renuncia hacia el prójimo. Este es el caso de aquellas facultades que, teniendo acceso a conocimientos espirituales profundos de las demás personas, y sabiendo que en algún momento cualquier detalle de nuestro pasado podría ayudarnos a encauzar más rápidamente nuestra existencia, antes de hacernos saber este conocimiento, consultan al plano espiritual la conveniencia de esta divulgación, y a veces, a pesar del deseo de ayuda que les mueve, el plano espiritual no aconseja el hacer consciente a la persona necesitada de ese conocimiento, lo que el médium ha de guardar para sí mismo, sufriendo muchas veces internamente al no poder divulgar esos detalles que con gran facilidad permitirían un progreso más rápido en su camino evolutivo.

Estas y otras cuestiones de importancia, de las que solamente son conscientes internamente estas grandes facultades, les determinan una conducta a seguir basada en la humildad, la tolerancia, la discreción y la prudencia como norma básica de comportamiento.

Si a estos VALORES MEDIÚMNICOS, le añadimos la delicadeza como expresión sublime del espíritu sensible, amoroso y caritativo; tendremos la mediumnidad que ha alcanzado un grado moral y espiritual difícil de conseguir en nuestro planeta. A pesar de ello, existen grandes mediumnidades en nuestro mundo, y siendo difícil encontramos con alguna que reúna estas características, hemos de comentar que aunque pocas, las hay, y donde menos esperamos, es allí dónde puede encontrarse esta mediumnidad, cuyo ejemplo impresionará más que su facultad, cuyas palabras serán las justas en el momento adecuado para cada persona y cada circunstancia.

Antonio Lledó Flor

©2015, Amor,paz y caridad

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