Reencarnación

CONSIDERACIONES FINALES

¿EXISTIRÍA DE HECHO LA REENCARNACIÓN?

Finalizada la parte expositiva de este trabajo, sabemos que las opiniones acerca de la materia aquí presentada, serán variadas e incluso divergentes. En un asunto polémico como éste, que tiene que ver con la creencia o descreencia en la supervivencia después de la muerte y nuestro destino final, no es posible esperar unanimidad de opiniones.

Trabajos muy superiores a éste han sufrido criticas desfavorables. No todas las personas aceptan la idea de la reencarnación. Esto es totalmente natural. De manera que, por muy perfectos y consistentes que sean los hechos presentados, dando soporte a la tesis de la reencarnación, no por ello dejarán de ser cuestionados.

En el desarrollo de nuestro trabajo, hemos procurado demostrar la inaplicabilidad de algunas hipótesis paralelas que normalmente son evocadas para explicar casos semejantes a los presentados. Las más comunes son: el fraude, la criptomnesia, la super-ESP, la memoria genética y la incorporación mediúmnica. Mientras tanto, otras varias ya fueron imaginadas para explicar los casos que sugieren reencarnación sin tener en cuenta la creencia en la supervivencia, o sea, en la existencia del Espíritu. Tales hipótesis son más sofisticadas y exigen mayor elaboración de argumentos para refutarlas, ya que ellas parten del supuesto de la inexistencia del Espíritu y, por consiguiente, de la irrealidad de la supervivencia. Un ejemplo de tesis de este tipo es la propuesta por el Dr. Gardner Murphy en el Journal of the American Society for Psychical Research, Vol. 67, n- 2, Abril 197S, pp. 117-129. El título de este trabajo es:”A Caringtonian Approach to Ian Stevenson’s Twenty Cases Suggestive of Reincarnation.”

El trabajo anteriormente citado fue refutado, en el mismo periódico, por el Dr. Ian Stevenson, cuya réplica tuvo el siguiente título: “Carington’s Psychon Theory as Applied to Cases of the Reincarnation: A Reply to Gardner Murphy.” (Opus cit. pp. 130-146).

Otras hipótesis semejantes han surgido, todas ellas procurando que fuera innecesaria la idea de la supervivencia de la personalidad después de la muerte del cuerpo físico. Nosotros somos de la opinión de que evidencias de apoyo a la tesis de la reencarnación hay muchas. Lo que parece no existir es una disposición a aceptarlas como tal, y si una manifiesta resistencia, apoyada en un postulado todavía no demostrado cabalmente: el de la inexistencia del Espíritu.

LA LÓGICA DE LA REENCARNACIÓN.-

La naturaleza parece tener tendencia a manifestarse cíclicamente. Los fenómenos naturales siguen un modelo preferencialmente oscilante, en el que se señalan un inicio, un apogeo, un declive y, después, otro inicio seguido de otro apogeo y otro declive, para repetirse indefinidamente, como la alternancia de los días y las noches, de las estaciones del año, etc. De un modo general, se observa una permanente renovación periódica de los fenómenos naturales. Aunque tales reflexiones no acreditan ninguna evidencia de apoyo a la reencarnación, sirven sin embargo para llamar la atención del hecho de que, admitida la existencia del espíritu, éste también se encuadraría en un esquema cíclico, en lo que se refiere a su mecanismo evolutivo. Para mejor decir, la teoría de la reencarnación se armoniza muy bien con los conocidos procesos cíclicos de la naturaleza. Ella sugiere también que, antes del nacimiento de un individuo, “algo” ya existía, respondiendo por su psiquismo, determinando su futuro carácter y orientando los procesos biológicos de su desenvolvimiento fisiológico.

Esclarece que, a semejanza de los acontecimientos alternativos de la naturaleza, ese “algo” preexistente describirá una trayectoria parabólica, consiguiendo un apogeo y volviendo al punto cero -la singularidad- para, más tarde repetir nuevamente el mismo ciclo. El lector ya habrá percibido que ese “algo” al cual nos referimos es el Espíritu en actividad ascensional a través de las vidas sucesivas.

De esta manera serían fácilmente explicables las diferencias de inteligencia, de comportamiento, de tendencias e incluso las fisiológicas, observadas entre los hombres. Las desigualdades entre los individuos no parecerían tan injustas y serian lógicamente interpretadas a la luz de las leyes kármicas. La Justicia Divina adquiriría otra función, avalada bajo el punto de vista de la reencarnación.

La evolución de los seres vivos encontraría mejor explicación en el proceso re ene amatorio, teniendo en cuenta el cúmulo de experiencia biológica, a lo largo de las vidas sucesivas experimentadas por el Espíritu. La memoria del pasado habría sido preservada y aprovechada en el presente; la del presente serviría para el progreso futuro.

NUEVAS ESPERANZAS. –

Con la demostración de la supervivencia y de los ciclos reencarnatorios, un soplo de renovadoras esperanzas llegaría para la humanidad. El Materialismo, sin duda, contribuye bastante al progreso, con el desarrollo de la Ciencia y de la Tecnología, pero no promueve los medios para volver al hombre más feliz. Por el contrario, le ofrece mucho confort material, quitándole, en cambio, la seguridad, la tranquilidad y la perspectiva de un futuro feliz y prometedor. Por eso, vemos un número creciente de criaturas insatisfechas, angustiadas, desesperadas, que no consiguen acompañar el ritmo frenético de competición cada vez mayor del día a día, sin vislumbrar la deseada y consoladora “Luz del final del túnel”.

En conjunto con otras facultades, la vida desenvuelve el amor, cuya finalidad seria unir perpetuamente a los seres afines. Por eso, es de esperar que el amor sobreviva a la muerte; que continuemos siempre junto a aquellos a quien amamos, en reiteradas experiencias existenciales. Este alentador destino nos es ofrecido por la reencarnación. Por consiguiente, vale la pena que investiguemos la posibilidad de que sea real. Pero esta iniciativa no debería ser nunca debilitada por la insistente critica destructiva, apoyada en suposiciones inconsistentes o fantasiosas.

No condenamos el riguroso método científico, que exige absoluta corrección e investigaciones minuciosas con el fin de llegar a la verdad de los hechos. Coincidimos en que de nada sirven las falacias y las ilusiones. Pero no aprobamos el materialismo sistemático y obstruyente, que todo niega sin ofrecer nada más que exigencias desproporcionadas o un desierto árido de dudas e incertidumbres.

ESTE UNIVERSO MISTERIOSO. –

Contemplando la inmensidad inconmensurable del Cosmos, nos surgen siempre los interrogantes: a fin de cuentas, ¿qué estamos haciendo aquí? ¿Cuál es la razón de la existencia del Universo y cuál el papel que cumplimos en este conjunto todo? ¿Es todo esto obra de un azar ciego, en el cual fuimos incluidos por simple capricho de las probabilidades? O, por el contrario, ¿somos parte de un objetivo mayor, delineado por una Conciencia cósmica subyacente? Parece que esta última alternativa comienza a ser acogida por los fisicos ultramodernos. Nuestra grandeza y nuestro tiempo individuales, comparados con el tamaño y la duración del Universo, son tan insignificantes, que nos hacen recordar las dimensiones y lo efímero de las partículas subatómicas, cuando las comparamos con nosotros mismos. Incluso, es extraño que podamos pensar en estas cosas, medirlas y valorarlas correctamente.

Si efectivamente somos tan insignificantes ante la grandeza cósmica y si no nos espera nada más tras la muerte, ¿cuál sería, entonces, la ventaja de vivir como la humanidad lo viene haciendo? Toda nuestra historia ha sido un cortejo interminable de guerras, dolencias, miserias, inseguridad, crímenes, tragedias, catástrofes, etc. ¿qué sería mejor, entonces, la pésima calidad de vida que la mayoría de los hombres sufre, o la tranquilidad de la nada que eventualmente nos ofrece la muerte?

La reencarnación sería una buena respuesta a todas las indagaciones que formulamos líneas atrás. La reencarnación complementada por el progreso continuo, hasta que alcancemos las cumbres de la espiritualidad y la participación en los destinos y mecanismos del Universo, tal seria la perspectiva compensadora que podríamos esperar, una vez confirmada la realidad de la reencarnación.

HERNANI GUIMARAES ANDRADE

Con estas últimas conclusiones damos por finalizado el extracto de la obra “Reencarnación en Brasil” que tan gentilmente nuestro buen amigo Hernani Guimaraes nos autorizó publicar para nuestros lectores.

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