Perfección Moral

TERAPIA DEL PERDÓN 2

Recordemos las palabras de Pedro, el pescador de Galilea:

 ¿Señor, cuántas veces he de perdonar a mi hermano si peca contra mí? ¿Hasta siete veces? “No digo yo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”. Mateo, 18, 21-23.  Esto es únicamente una alegoría, pues el pueblo llano, en su escasa erudición, utilizaba este vocablo para señalar una cifra sin cuantificar.

¡Quién habrá sido capaz de perdonar tantas ocasiones, quién habrá conquistado el don más importante, el control de los instintos, de las pasiones y las emociones! ¡Quién habrá sido capaz de mostrar el lado positivo de su personalidad, la voluntad y la caridad, el amor y la comprensión en las situaciones difíciles, en las experiencias y pruebas trascendentes!

Finalmente, el hombre, después de un largo aprendizaje en mundos de expiación y prueba, alcanza la sabiduría del perdón, aprende el buen hábito de  perdonar y en su práctica evita que afloren el rencor y los resentimientos hacia otras personas. Y cuando al fin toma conciencia de su inutilidad, comprueba que con esas actitudes nada consigue y, muy al contrario, la soledad viene a dominar su vida, cargada ya de pensamientos ruines y resentimientos; sus energías se dispersan y pierde la oportunidad de avanzar en su progreso.

El perdón es la forma definitiva del amor

Reinhold Nieburhr. Teólogo y Politólogo Estadounidense

Estas reflexiones bien podrían concluir con la necesidad de perdonar cuantas veces resulte necesario, de perdonar hasta que el contrincante decline en su actitud de revancha y compruebe nuestra firme determinación en el perdón. La firmeza de carácter, la inalterabilidad en los objetivos y la fortaleza moral enriquecen y propician los gestos de hermandad y responden con un gesto de bondad ante otro de maldad, con flexibilidad y tolerancia ante la intransigencia, y con generosidad ante la envidia. Este y no otro es el modo de ganarse a los adversarios, mostrando firmeza ante sus puyas, mostrando que nada alterará nuestro rol y que no estamos dispuestos a seguir ese juego y añadir más leña al fuego. De modo que llegará un momento en el que, cansados, depondrán su actitud, sentirán que sus acciones les ridiculizan y comprenderán la pérdida de tiempo. Es entonces cuando florecerá la posibilidad de la reconciliación, cuando podrán asimilar el ejemplo recibido y constatar su deuda moral.

Esta es una nueva lección de amor, el proyecto más ambicioso del ser humano, el proyecto que muchos ni ven ni intentan alcanzar, postergando así su felicidad y progreso hasta que la ley les coaccione, más tarde o más temprano. Este es un esfuerzo para todos, unos para aprender a perdonar, otros para solicitar el perdón; no importa quién dé el primer paso. Devolver bien por mal, perdonar los errores ajenos y ser capaces de tender puentes hasta quienes un día nos odiaron es el camino a recorrer.

Cuando se ataca al ser humano, éste ha de defenderse, y así debe ser. Ciertamente hay que defenderse, pero evitando usar idénticas armas contra el agresor, sin ponerse a su altura o querer ser mejor que él; nuestra arma debe ser la autoridad moral, la actitud que brilla sobre cualquier tipo de provocación.

Defenderse no requiere ir contra nadie, defenderse es lícito, inclusive sufriendo daños, pero nunca cometiéndolos. De ahí la frase del Rabí: “Poner la otra  mejilla”, con ella quiso dar a entender que para el progreso del espíritu, para el progreso de toda la humanidad, resulta preferible recibir un daño antes que cometerlo. Esta es una demostración de la prevalencia del espíritu sobre la materia pues, además de ofrecer un ejemplo vivo, evita contraer cualquier deuda física o moral.

Como vemos, a lo largo de este artículo han ido saliendo frases del Maestro Jesús, conocedor profundo de cómo era del estado evolutivo de nuestra humanidad, y sabedor de las pruebas y de los compromisos a superar por todos nosotros. Insistió en muchas ocasiones en la necesidad que tenemos de hacer ese esfuerzo,  esa limpieza de nuestra alma, para tolerar y comprender a nuestros hermanos, peregrinos como nosotros hacia la auto-superación personal, para lo cual es imprescindible aprender a perdonar y a tratarnos con respeto y humildad. Muy lejos estaban aquellos hombres contemporáneos de Jesús que practicaban el “ojo por ojo, y diente por diente”, sumiendo a ese pueblo en la barbarie y en la animalidad, encadenando una deuda tras otra en sus sucesivas encarnaciones, que es lo que conlleva actuar con sentimientos de odio, venganza y rencor, y practicando aquella ley brutal que permitía incluso la lapidación. Jesús no solo se manifestó totalmente opuesto a estas prácticas; abolió dicha ley y, en el momento supremo, cuando él mismo se enfrentó a su muerte, pidió el perdón para todos aquellos que, cegados por sus intereses espurios y materiales, le condenaron a sufrir un tormento y un sufrimiento brutal que no merecía.

Los planetas que han conseguido la catalogación de mundos de regeneración no admiten seres incapaces de perdonar, no admiten seres que arrastren a otros en su ceguera mental y espiritual, no admiten espíritus que no hayan depurado su carácter. Por tanto, no debe extrañar a nadie que a lo largo de nuestra vida surjan experiencias que les obliguen a tomar decisiones que prueben sus capacidades. El perdón es una virtud imprescindible y el Hacedor proporciona a todas sus criaturas la inteligencia necesaria para ejercerlo, y asimismo para superar las adversidades. Por ello, analicemos cuál es nuestra predisposición espiritual y aprovechemos las oportunidades para recuperar viejas amistades y zanjar viejas heridas.

Demostremos que estamos en condiciones de aceptar los errores ajenos, que somos capaces de devolver bien por mal, aun a costa de sufrir perjuicios propios. Cambiemos nosotros primero y dejemos al Creador el trabajo de modificar las conciencias recalcitrantes.

 

Terapia del perdón 2 por:Fermín Hernández

© Amor, Paz y Caridad, 2018

 

El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra.

Es dos veces Bendito, bendice al que lo da y al que lo recibe. 

(William Shakespeare)

 

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