Fraternidad en grupo

RENOVACION, CAMBIO Y ADAPTACION

“El progreso consiste en el cambio”. Esta precisa definición de Miguel de Cervantes, que cualquier psicólogo cognitivo afirmaría hoy como la clave del crecimiento y la realización personal, nos sirve de guía para el tema que hoy queremos desarrollar.

Comprendiendo con claridad que el objeto de la vida humana es el progreso espiritual, nadie progresa adecuadamente sino se predispone a enfrentar los cambios sin miedo y con auténtico deseo de mejorar.

La predisposición del psiquismo y el cuerpo físico que tenemos es reacia al cambio; porque, a nivel psicológico, siempre se albergan dudas e incertidumbres que nos paralizan, mientras que a nivel físico preferimos no cambiar puesto que esto nos exige esfuerzo y superación, un trabajo que la propia materia rechaza por instinto.“Nada es permanente a excepción del cambio.” Heráclito.

El progreso es consustancial con la ley de evolución; fuerza imparable que domina en todo el universo físico y espiritual y que impele, queramos o no, a todas las formas de vida a cambiar y evolucionar. “La energía no se crea ni se destruye; sólo se transforma”, este principio de la termodinámica, nos aclara que todo en el universo está en constante transformación y cambio; por lo que, resistirse a ello, es contravenir las leyes físicas y espirituales.

El hombre, ser superior en la naturaleza por su sentido moral que le distingue de otros reinos y formas de vida: animal, vegetal y mineral; no podía estar exento de esta fuerza poderosa que le induce desde su origen a progresar y cambiar para mejor. Sabemos a ciencia cierta que, el mundo espiritual se rige por el avance constante y permanente de sus moradores y lo mismo acontece con la dimensión física en la que nos movemos y desarrollamos.

Así pues, todo cambio exige renovación y adaptación; la primera ha de ser constante, pues en el momento en que nos negamos a una renovación profunda, tanto interior, como exterior de aquello que nos rodea, estamos frenando, retardando nuestras posibilidades de progreso y superación personal.

La adaptación al medio no sólo es propia de los animales en sus fases de desarrollo y supervivencia, sino que es básica, principal y necesaria para el ser humano que convive en sociedad.

Tan importante como renovarnos es saber adaptarnos al momento, al espacio, el lugar, el tiempo en que vivimos; sabiendo ubicar nuestras realizaciones y proyectos en base a las condiciones sociales, las costumbres y las necesidades de la sociedad en que vivimos. Sólo de esa forma se puede alcanzar la proyección social necesaria que permita que una obra o trabajo de bien llegue a la sociedad y sea captado por esta.

Todo lo expuesto anteriormente es de singular importancia para el hombre; pero es de vital significado para las instituciones que realizan un trabajo noble, altruista y desinteresado, cuyo principal destinatario es el ser humano, la procura de la mejora de sus hábitos y costumbres ético-morales y espirituales.

Cuando se desea profundizar en el desarrollo y progreso personal a través del trabajo y la entrega en un grupo o institución, hemos de aceptar y hemos de comprender que, todos los integrantes del mismo debemos adoptar la actitud de constante renovación y permanente adaptación. Pero estas mismas premisas han de servir como pautas de crecimiento y permanencia en el tiempo al mismo grupo, a la misma institución, centro o asociación.

Aquellas sociedades que no se renuevan, mueren por inanición. Los que, a pesar de renovarse, no saben adaptarse al medio que les rodea y asumir las costumbres del lugar en que se encuentran, podrán realizar un gran trabajo interno, pero nunca alcanzarán proyección social, nunca podrán llegar a la sociedad.

En capítulos anteriores de esta misma sección, abordábamos algunos aspectos personales y grupales de las asociaciones que desean progresar y llevar sus conocimientos y experiencia a la sociedad. Detallábamos que la fraternidad, la comprensión, la tolerancia y el respeto eran las claves del crecimiento interior. Pero el crecimiento exterior y su proyección a la sociedad parte así mismo de premisas similares: respeto a todas las personas e ideologías, tolerancia con la incomprensión, divulgación responsable sin afanes proselitistas, ejemplo intachable en las conductas ético-morales, y así un largo etcétera al que añadiríamos los conceptos de renovación y adaptación permanente.

Es difícil llegar a ello; pero contamos con una gran ayuda: en la misma medida que realizamos el camino de la ascensión personal y de la reforma interna, vamos recibiendo la claridad de entendimiento necesaria para enfrentar las dificultades y conductas más adecuadas.

Esto se transfiere obligatoriamente a la manera de comportarse individual y grupalmente; esto obliga a una mentalidad libre y analítica, exenta de prejuicios, adaptada a los tiempos que corren; sabiendo llegar a los corazones y necesidades de la gente del momento y lugar en que nos encontramos, y no viviendo del pasado o de costumbres de otras sociedades que nada tienen que ver con las que se viven en nuestro alrededor de forma cotidiana.

Si somos capaces de encontrar el camino interior a través del crecimiento personal, el esfuerzo y el cambio hacia mejor; tendremos muchas posibilidades de acertar con la clave necesaria que nos permita llegar a la sociedad; con el único fin de trasladar nuestra experiencia de vida en primer lugar; los resultados operados en nosotros al realizar ese trabajo de reforma y progreso interno, haciendo ver a los demás que la felicidad, el equilibrio y la armonía mental y emocional sólo depende de nosotros.

Después de trasladar la experiencia mediante nuestro ejemplo, llegará el momento de explicar cómo lo hemos conseguido, llegando el momento de la divulgación responsable de los conocimientos adquiridos, para lo cual las mentes estarán predispuestas a escuchar y aprender.

Si invertimos el proceso, intentando primero divulgar y enseñar sin ofrecer con anterioridad ejemplo y realizaciones, nuestra palabra será como la voz que clama en el desierto; palabra muerta, que a nadie interesa y que nadie escucha.

Traslademos a nuestros grupos y asociaciones la necesidad de la reforma interna permanente, de la renovación de nuestras actitudes y comportamiento adaptándonos a la sociedad en que vivimos, de la importancia de la fraternidad y la tolerancia para, posteriormente después del ejemplo llevar el mensaje de la concordia, el amor y la necesidad de comprensión del mundo espiritual del que provenimos y hacia el cual nos dirigiremos el día de mañana.

Antonio Lledo Flor

© 2014 Amor, paz y caridad

“El cambio es incesante e implacable; por tanto, la mejor estrategia es aceptarlo y evolucionar.”

Seth Godin.

 

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