Enfocando la actualidad

PSICOLOGÍA Y ESPÍRITU

NUEVOS PARADIGMAS DE LA CIENCIA (2)

“Si no fuera un hecho de experiencia que los valores supremos residen en el Alma, la Psicología no me interesaría en lo más mínimo, ya que el Alma sería entonces un miserable vapor”

Carl G. Jung – Psiquiatra

Otras de las disciplinas científicas que avanza a pasos agigantados en busca de nuevos paradigmas que implementen la conciencia y la realidad del espíritu en el método científico es la Psicología, y más concretamente la Psicología Analítica, Humanista y Transpersonal.

Todo comenzó con Carl G. Jung que al contrario que Freud, y siendo ambos los impulsores del Psicoanálisis no coincidía en las tesis de Freud sobre que la única fuente de energía de la psique humana eran los impulsos biológico-sexuales. Tampoco coincidió en el diagnóstico de las patologías mentales que Freud atribuía única y exclusivamente a impulsos y deseos sexuales reprimidos del subconsciente y cuya mayoría tenían su origen en la infancia -complejos de Edipo y Electra- todo ello basado en el Eros y Tánatos que condicionaba la psique humana por completo. En otras de las investigaciones sobre el inconsciente, los sueños y su influencia eran perfectamente coincidentes. A este respecto Jung afirmaba:

“El Inconsciente no tiene tiempo. No hay problemas acerca del Tiempo en él. Parte de nuestra Psique no está en el tiempo ni en el espacio. Estos son solo una ilusión, Tiempo y Espacio, y así en parte de nuestra Psique el tiempo no cuenta para nada”

Jung añadió el “estudio del alma”, permitiendo así la introducción del espíritu como elemento trascendente de la naturaleza y de la psique humana, abriendo caminos para otros que llegaron después. Tanto es así que, como psiquiatra, y al estudiar profundamente los estados alterados de conciencia, llegó a afirmar que algunas de estas circunstancias no son patologías mentales sino otros estados de la realidad que la conciencia experimenta y que son tan reales como los que se viven normalmente; debiéndose los mismos a un aspecto especial del alma humana que él denominó como “estado numinoso”.

“El Estado Numinoso es un Orden Mayor de Realidad de la Conciencia Humana”

Así pues, Jung es el impulsor de un nuevo paradigma dentro de la psicología; unos años después Abraham Maslow propuso la Psicología Humanista para alejarse de Freud en todo aquello que suponía colocar en el cajón de las patologías aquellos fenómenos psicológicos que no eran comprendidos. Maslow, junto a Stanislav Grof, dieron inicio a la Psicología Traspersonal, también llamada la cuarta fuerza de la psicología, donde ya sí se contempla el espíritu o alma humana como factor integrante de determinados estados psicológicos y de conciencia.

Al igual que Jung, Groff investigó a fondo las patologías de algunos esquizofrénicos llegando a la misma conclusión: algunos estados alterados de conciencia (trance, éxtasis, mediumnidad, etc.) no son patologías mentales sino otra realidad de la conciencia a la que acceden estas personas y que es tan real y profunda que deja huellas en el alma de manera importante. No son patologías que haya que tratar mediante terapia, sino fenómenos que se deben orientar y educar correctamente para que la persona pueda llevar una vida plena, sin alteración alguna, disfrutando de las distintas realidades de conciencia a las que puede tener acceso.

Groff demostró con su técnica de Respiración Holotrópica que todas las personas pueden acceder a estos estados de conciencia propios del alma humana, del espíritu que es pre-existente a la vida intrauterina y trascendente después de la muerte. Es más la condición psicológica de la vida prenatal viene condicionada por los contenidos de la psique que el alma ha ido experimentando en vidas anteriores. Si la vida del alma es pre-existente, es otra confirmación que abre paso a la certeza de vidas anteriores, a la reencarnación como elemento de progreso que permite al alma crecer mediante distintas experiencias que va acumulando vida tras vida.

Comprobamos así el amplio espectro; el campo de investigación que el estudio del alma humana y del espíritu permite recorrer a la ciencia cuando se toma conciencia de ello. Este es el reto de esta década; todo se encamina al paradigma de la inmortalidad representado por el principio inteligente (espíritu). Lo que nos lleva a preguntarnos, y de paso confirmar, que la ciencia espírita, codificada por Allán Kardec en el siglo XIX sigue plenamente vigente en toda su intensidad hoy, comprobando su total actualidad e interés científico.

Sin duda son millares los científicos en distintas áreas de la ciencia que comprueban a diario en sus experiencias e investigaciones la importancia de la mente, la conciencia o el espíritu que nada tiene que ver con la materia, el naturalismo o la biología exclusivamente.

“La materia es una hipótesis. Cuando decimos Materia, creamos un símbolo para algo desconocido, como también puede ser el Espíritu o incluso Dios”

Carl G. Jung – Psicoanalista

Es por ello que el reto está servido: en los próximos años seremos sorprendidos por el avasallamiento y la potencia de las nuevas investigaciones sobre la conciencia. Hasta que no se coloque al ser trascendente e inmortal (alma o espíritu) en el centro del debate y como el objeto de estudio e investigación, no se resolverán todos los interrogantes sobre el origen y desarrollo de la conciencia, así como los distintos estados que esta puede vislumbrar y atender.

Uno de los retos es sin duda investigar el campo molecular y electromagnético del periespíritu. Ya están trabajando en ello investigadores de prestigio, y cuando logren afianzar las evidencias que ya se tienen con los avances respecto a la mente y la conciencia, tendremos el modelo completo que se precisa para certificar la realidad trascendente de la vida y del alma.

El “Proyecto Cerebro” que se está desarrollando en Europa y EEUU para cartografiar los 1000000 MM de neuronas cerebrales y que está previsto concluir en el 2023 será un punto de inflexión. Sin duda, la ciencia desvelará en breve las evidencias que todavía no son suficientes para algunos a la hora de aceptar que somos seres inmortales, transcendentes e involucrados en un proceso evolutivo de crecimiento y progreso personal.

Aquellos que lo comprendemos y lo sabemos desde hace tiempo tenemos la obligación moral de divulgarlo, a fin de ayudar a salir de la ignorancia a millones de personas que embutidas en el feroz materialismo instalado en la sociedad actual, se encuentran así mismas insatisfechas e infelices en sus vidas al no vislumbrar su auténtica realidad. La certeza de la transcendencia e inmortalidad del alma obliga a una reflexión profunda, y la persona abandona la incertidumbre del futuro o la tristeza del presente al dejar de creer que es únicamente una colección de genes ciegos sin sentido ni propósito alguno.

Psicología y espíritu por:      Antonio Lledó Flor

©2018, Amor, paz y caridad

“El espíritu le da significado a su vida, y la posibilidad de su mas grande desarrollo. Y la vida es esencia para el espíritu, ya que su verdad no es nada si no puede vivir”

Carl G. Jung

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