Enfocando la actualidad

PENSAMIENTO Y ESPÍRITU

NUEVOS PARADIGMAS DE LA CIENCIA (6)

“El pensamiento es energía. Cuando es elaborado por la mente es neutro, lo que lo tipifica son las emociones”

S. Caldas Schubert

El acto de pensar sobre sí mismo es una de las características de la mente humana que nos diferencia de los demás reinos de la naturaleza. Los animales también tienen pensamientos incipientes, instintivos, e incluso demostrado está que tienen emociones (tristeza, alegría, etc.) Sin embargo, no tienen auto-conciencia, ni tampoco son capaces de reflexión, abstracción o cognición.

El pensamiento humano ha ido evolucionando a través del desarrollo de la mente, y ésta no es más que un instrumento del alma. Así pues, el acto de pensar no es producto de una segregación del cerebro sino del principio inteligente que somos y que progresa y evoluciona con y sin cuerpo físico, en una trayectoria milenaria que se desarrolla durante muchas vidas en la carne, alcanzando con ello desarrollo moral e intelectual.

“El pensamiento es un atributo del espíritu”

– Allán Kardec L.E. ítem 89a

El pensamiento emana del espíritu, y los procesos mentales que conlleva, a saber: razón, discernimiento, razonamiento lógico, capacidad de comprensión, memoria, etc., culminan en la conciencia, formando así nuestra propia individualidad a través del tiempo y el espacio.

Tanto es así, que la famosa frase “Somos lo que pensamos” es una certeza incuestionable que ya nadie pone en duda.

El pensamiento es energía, y como tal vibra en determinadas frecuencias según su naturaleza o sutilidad. Y el pensamiento es también una fuerza tan poderosa que es capaz de llegar a los confines del universo, puesto que la ley de vibración nos permite comprender que todo el cosmos está interconectado, diferenciándose los seres por su grado de vibración.

Así mismo, el poder del pensamiento es tan enorme que supera la velocidad de la luz. Es, además, el mecanismo privilegiado que usan los espíritus para desplazarse por el espacio cuando se encuentran en estado espiritual. 

Hoy, la neurología prueba que la plasticidad cerebral es una realidad, y que con los pensamientos podemos modificar, no sólo nuestra forma de actuar y de conducirnos en la vida, sino los mecanismos propios de ese “aparato replicador de la mente” que llamamos cerebro. 

Demostrado está ya por la ciencia que las neuronas cerebrales son sensibles a los cambios y transformaciones que el pensamiento impregna en ellas, creando nuevas vías y canales de información, recepción y acción que sustituyen a otros cuando el pensamiento incide de forma continua y repetida en nuevas formas y distintos hábitos de pensar.

“Si no actúas como piensas, terminarás pensando como actúas”.

Blaise Pascal – Matemático y filósofo s. XVII

Como podemos comprobar, ya Pascal, una de las grandes luminarias de la humanidad, sabía de la influencia del pensamiento en la conducta humana en una época en la que no existía ni la neurología ni la psicología. Hoy, científicos como el Dr. Richard Davidson, uno de los mayores investigadores sobre la influencia de las emociones y los pensamientos, confirman los cambios que el cerebro sufre en su estructura fisiológica.

La potencia del pensamiento es tan importante que vivimos en un océano de pensamientos que nos rodean, cuantificándolo en más de 50.000 los que atraviesan nuestra mente diariamente, según nos afirman psicólogos de la talla de Daniel Góleman.

Nuestra mente, vibrando en una frecuencia determinada en función de la naturaleza de nuestros propios pensamientos, atrae, como una antena, aquellos otros que son similares a los que nosotros tenemos, nutriendo, alimentando los que son propios; así se conforman las estructuras mentales que nos dirigen por la vida.

No podemos olvidar tampoco el poder creador del pensamiento, pues todo pensamiento emitido por nosotros regresa inevitablemente, queda imantado en nuestra alma, alimentado por la energía de nuestros deseos o de la atención que dedicamos a una cosas u otras en función de lo que nos interesa. 

La relación entre la salud física, el bienestar psicológico y el pensamiento es total. Nuestros pensamientos y emociones provocan en el cerebro, a través de las neuronas, las vibraciones y relaciones electromagnéticas necesarias que liberan unas sustancias llamadas hormonas, que son de diferentes tipos según la naturaleza de los pensamientos que emitimos. 

Por ejemplo, pensamientos negativos que derivan en estados de angustia, estrés, miedo o depresión, o emociones tóxicas como el odio, el rencor, los celos, etc., liberan sustancias como el cortisol o la noradrenalina, que elevan la presión arterial, y llegando al riego sanguíneo deterioran las células y las enferman, derivando en enfermedades graves y degenerativas (cáncer, alzheimer, etc.). 

Mientras que pensamientos optimistas, positivos, y emociones nobles como el amor, el perdón, la alegría, etc., llevan al torrente sanguíneo serotonina, endorfinas y otras sustancias bioquímicas que regeneran la actividad celular, sanando y equilibrando el sistema nervioso y orgánico y retrasando el envejecimiento, mejorando así no sólo la salud física sino también el bienestar psicológico.

“A semejanza de la luz que se propaga, el pensamiento, con su velocidad y constitución irradiado por la mente, y, por identificación vibratoria, alcanza los centros celulares que se preservan o se desestructuran conforme a la potencia de la energía que portan”. 

Divaldo P. Franco – Libro: Jesús y Vida.

Como podemos comprobar, el pensamiento es una fuerza creadora, atributo del espíritu inmortal, que permite al ser humano modificar la realidad que le rodea, y en función de la dirección y naturaleza que le asignemos bajo nuestro libre albedrío, nos ayuda a construir un presente saludable, feliz y positivo; o por el contrario, una realidad plagada de sombras, enfermedades, incertidumbres y dolor en nuestro paso por la vida actual.

Y puesto que el pensamiento se marcha con el espíritu cuando este deja el cuerpo físico después de la muerte, sigue, en el otro lado de la vida, ejerciendo su influencia en nuestro comportamiento y forma de actuar.

Pensamiento y espíritu por: Antonio Lledó

©2018, Amor Paz y Caridad

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