Convivencia

CONVIVIR ES APRENDER A VIVIR

 

Todo se ha de aprender en esta vida. A hablar, a escribir, un oficio. Todo en la vida requiere de estudio y perfeccionamiento. La vida es un continuo aprendizaje, y no debemos desperdiciar ninguna  oportunidad para extraer de las experiencias que vivimos en el día a día, lo que estas nos pueden enseñar.

El comportamiento es también algo que hay que aprender, por muy buenas cualidades que una persona pueda traer innatas, siempre tendrá todo un mundo por delante para desarrollar  nuevas cualidades y perfeccionarlas. Vivir se puede considerar como un arte. No todo el mundo sabe vivir de la misma manera, y para convivir que es compartir la vida  o al menos parte de nuestro tiempo con otras personas, debemos prepararnos, por que de lo contrario serán muchos los obstáculos y dificultades que saldrán a nuestro paso.

De hecho el ser humano le ha dedicado mucho tiempo y estudio, tanto a las formas como al trato que hemos de tener en nuestras relaciones sociales.. Debemos cuidar la etiqueta, las palabras, los gestos, la mirada, etc. Muchos pormenores y detalles entran en juego a la hora de saber convivir y realizarnos como personas.

Sin embargo, en mi opinión se echa de menos la parte fundamental del comportamiento, que no estriba ni en las formas ni en los detalles, aun siendo estos muy importantes, sino en la actitud interior, de sinceridad, de corrección, de manifestar en todo momento una posición de generosidad en cuanto a los sentimientos puros y limpios. Sin limpieza de corazón, sin el deseo sincero de convivir y compartir, no se llega a los demás, no se transmite, y en realidad lo que se hace es cumplir el expediente, pero a la fin se ha perdido el tiempo.

Decimos que la vida es un continuo ir y venir de pruebas y de experiencias, que tienen como sentido ir enriqueciéndonos, pero podemos afirmar que en el momento que estamos conviviendo con alguien estamos pasando una prueba en si misma. Tenemos el deber y la obligación de mantener ese instante con educación, con corrección, con bondad y honestidad, por citar alguno de los valores que son el sostén de las relaciones sociales.

El arte de vivir y convivir, es el arte que aun no dominamos, ni muchísimo menos, el arte de saber pensar en los demás antes que en uno mismo. Cuanto nos cuesta poner esto en practica, de verdad, de corazón;, es un axioma, una frase, una ley, una enseñanza impartida por todos los grandes que han bajado a la tierra, sin embargo, el peso de nuestro yo es todavía tan mayor, tan extenso, tiene tanto cuerpo y esta tan arraigado en nuestro  ego inferior, que nos amordaza y nos aleja sin darnos cuenta de ese principio sagrado.

Pensar en los demás … Hacer a los demás … Amar a los demás … ¡De cuentas maneras se nos ha dicho, y desde hace cuanto tiempo!… Desde siempre y sin embargo la tendencia es pensar antes en uno mismo, querernos a nosotros mismos, y luego ya vendrá lo que tenga que venir.

Necesitamos dedicar muchas vidas para aprender tan fácil lección. La vida esta en lo que estamos. Es un curso intensivo de aprender a vivir, pues está claro que todavía no sabemos, si supiéramos la humanidad estaría en otras condiciones.

No obstante, es un curso abierto, el de aprender a vivir,  en el que cada uno se apunta voluntariamente, si es que quiere. No hay que pagar nada. Se puede hacer en la tierra y en el espacio. Pero en la tierra se adelanta mucho mas si uno se lo propone, porque la herramienta de la que disponemos es mucho mas pesada, y por eso cada paso que damos con ella cuenta como diez o mas.

Apuntarse significa querer avanzar, reconocer que estamos en el camino, y que si nos equivocamos no es por querer, es por no saber. Si hacemos daño no es por que lo queramos hacer, sino por que aun estamos confundidos, aun no sabemos distinguir entre lo que nos interesa, como seres humanos dominados por el yo inferior, o lo que como espíritus destinados a desterrar el yo debemos escoger, que no es otra cosa que pensar también en el prójimo. El prójimo somos nosotros mismos a fin de cuentas, lo que beneficia a los demás, en resumen también nos beneficia a  nosotros y al conjunto en general.

Sabemos que nos quedan muchas jornadas más por vivir, estamos en la antesala de los mundos de regeneración, en ellos es donde se comenzará a poner de manifiesto por parte de la gran mayoría el arte de vivir. No obstante ahora lo que nos toca es ir haciendo ensayos, cuantos mas mejor, así no llegaremos con lo justo a esa esplendorosa etapa, (los que lleguen).

Es aquí y ahora donde nos sacamos el billete para poder optar a encarnar en esos mundos. Sin la debida preparación no somos aptos para ingresar, entre otras cosas porque perjudicaríamos al conjunto, y por otra porque seria para nosotros una vergüenza y un sin vivir vernos en una sociedad en la que no damos la talla, y la diferencia de aptitudes y comportamientos son tan distantes.

No es el momento de perjudicar, no es el momento de entorpecer ni de impedir que otros quieran progresar. Multitud de situaciones de que aun se dan en la tierra, en este final de etapa quedan ya  totalmente extirpadas en los mundos de regeneración, es por eso que el momento par dar un golpe de timón y pisar el acelerador,  es este el momento  y no otro.

Basta con tener buena voluntad, con reconocer los fallos y poner todas nuestras energías en superar las rencillas, las diferencias, los desencuentros y diferencias que tenemos con los que están más cercanos a nosotros, con aquellos que por unos y otros motivos no somos capaces de tolerar, de comprender, de perdonar, de amar en una palabra.

Procuremos tratar a todos por igual, con sensibilidad, con simpatía, con amabilidad, con cariño, con prudencia, con respeto, etc.; Analicemos cada día cual ha sido nuestro comportamiento, nuestra actitud, nuestras reacciones y saquemos conclusiones. El  fallo no esta en los demás, esta en nosotros.

Tenemos que darle una vuelta de tuerca mas a nuestros sentimientos, a nuestros pensamientos, que sea la actitud positiva, la apuesta por la renovación interior de cada día un compromiso en nosotros, y que no tengamos ni un solo enemigo, ni una sola persona en este mundo a la que menospreciemos, o tratemos como a nosotros no nos gustaría ser tratados.

Dejemos de estar aislados de los demás. No creemos mas barreras, mas fronteras, mas distinciones de todas clases, ni separatismos. Todos somos hijos del mismo Dios y todos somos hermanos.

 “Ama a tu prójimo como a ti mismo”

 Fermin Hernández Hernández

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