¿Crisis que crisis?

LOS MOVIMIENTOS SOCIALES


  A poco que observemos, podemos apreciar que en la humanidad se está gestando un cambio. Este es un cambio de mentalidad en muchos sectores de la sociedad, especialmente en los jóvenes. Se le ha dado por llamar movimientos sociales. Asimismo en todos los países están
proliferando desde hace ya algunas décadas organizaciones no gubernamentales, (ONG) que pretenden paliar y llegar a prestar determinados servicios que los gobiernos no llegan a cubrir. 
  Estas organizaciones, agrupaciones, asociaciones, no están obligadas por nada ni nadie a prestar estos servicios y acciones. En muchos casos a estas personas les cuesta dinero de su bolsillo, porque sus actuaciones son altruistas y no perciben ningún salario o recompensa, su recompensa es moral, la satisfacción es interior. Por contra les cuesta muchos quebraderos de cabeza, sacrificios, luchar en contra de lo establecido, incluso críticas, la incomprensión a veces de otros sectores, etc. Y sin embargo ahí están cumpliendo un papel y labor muy importantes.  Esto a mi juicio se debe no solo a un cambio de mentalidad, sino también a una madurez espiritual que se ha adquirido y que ahora se pone de manifiesto, porque las circunstancias también lo permiten.

Como bien conocemos en la tierra no estamos solos, no estamos dejados de la mano de Dios, aunque a veces así les pueda parecer a algunos, todo lo contrario, sabemos que el desarrollo y evolución de la humanidad está auspiciado por el plano espiritual superior. Todo en el Universo obedece a Leyes Superiores que aun no bien conocemos, pero que rigen el desenvolvimiento tanto del universo físico como del espiritual, y la tierra no se escapa a esa planificación.

Pero el progreso es muy lento y donde en apariencia hay caos, desorden, destrucción, esto es lo que apreciamos en el momento, trae consigo una nueva revolución y orden en las cosas. Siendo necesario que elevemos la mirada por encima de nuestra personalidad e intereses materiales, para poder ver el conjunto y el nuevo orden de cosas que traen las revoluciones y las nuevas ideas.

  Estas hacen que la sociedad progrese, que se destruyan los antiguos moldes y se de lugar a un nuevo principio basado en mejores interpretaciones y valores. Las sociedades como los edificios con el paso del tiempo se deterioran y hay que sustituirlos por otros muchos mejores, basándonos en la experiencia y en la corrección de los errores del pasado. Todo paulatinamente se va mejorando, se elimina lo inservible, lo caduco lo que hace que la evolución se mantenga estancada.  Esto ya ha sucedido otras veces, y mientras una parte de la sociedad se resiste a los cambios, otra empuja para que estos se produzcan, y entonces se empieza como ocurre ahora por todas partes, la gente se manifiesta, se protesta, se piden cambios a nivel político, se producen enfrentamientos de todo tipo, a veces cuando falta un equilibrio manifiesto y se entra en rebeldía hasta se atenta contra el sistema y se producen manifestaciones fuera de tono como son los hechos de terrorismo en los que se atenta contra las personas. Este no es el camino.

  Desde el punto de vista espiritual sabemos que desde hace ya algunas décadas están encarnando en nuestro mundo espíritus de una condición superior a la media, son espíritus comprometidos con el cambio de era para nuestra humanidad, que son el germen de la nueva humanidad.  El espiritismo esto lo anunció: “la tierra está finalizando su etapa de mundo de expiación y prueba” para pasar a formar parte de los mundos de regeneración. Y esto evidentemente trae consigo muchos cambios, es una nueva metamorfosis, y sabemos que estas no se producen sin cambios notables y muchas veces sin dolor, sino al contrario.

Los movimientos sociales obedecen en muchos casos a esta cuestión, por un lado la fuerza del progreso que se abre paso lentamente pero sin pausas, es preciso destruir lo viejo y caduco, a esto se unen las nuevas generaciones, espíritus viejos encarnados por todas las partes del globo que traen consigo la semilla de una nueva edad y, un compromiso conjunto para cambiar las cosas y con ello la transformación de la sociedad, de las leyes y de todo aquello que mantiene al hombre anclado al pasado.

Son espíritus que traen nuevas inquietudes, espíritus que ya han vislumbrado en el espacio antes de encarnar la nueva humanidad y que se sienten especialmente comprometidos con el cambio, están cansados del viejo orden que no les satisface y que ya no les permite seguir el proceso de evolución natural al que el planeta está llamado. Se ha de subir un nuevo peldaño y no se puede esperar más.

Todos estos movimientos en el fondo lo que hacen es construir los cimientos de una nueva sociedad, esa es la cuestión. No obedecen a nada personal sino a algo más amplio, no es una queja en particular a algo, sino al todo a la generalidad del sistema que ya está agotado.

No están conformes con el curso que han tomado los acontecimientos, han percibido el peligro del progreso intelectual y científico alcanzado que no se corresponde con el progreso moral, ambos progresos deben ir a la par, y hay que corregir ese desequilibrio.

Luego sin darse cuenta estas formaciones de personas inconformes, están contribuyendo sin saberlo al cambio del ciclo esperado. Son personas que muchas de ellas no tienen conocimientos espirituales concretos, pero sí tienen clara una cosa: debe llegar un cambio social que sea más justo y solidario, más humano en definitiva, y sobre todo que esté dirigido por un nuevo orden de valores en el que ya no caben la preponderancia del dinero y del poder del más fuerte sobre el más débil.

En definitiva, la Ley del Progreso está por encima de las preferencias de los hombres y su proceso se cumple inexorablemente, a ella contribuyen millones de espíritus que en sus diversas existencias han llegado a conseguir unos niveles mínimos de progreso moral, y que ahora se reúnen esparcidos por todo el orbe para aunar esfuerzos, aunque inmersos en el cuerpo físico no sean conscientes de ello, es lo de menos, lo importante es que hacen notar su voz y transmitir a la sociedad que se está gestando un cambio que no tiene vuelta atrás.

F.H.H.

 

  El hombre no puede permanecer permanentemente en la ignorancia, porque debe llegar al fin marcado por la providencia. Se ilustrará por la fuerza de las cosas. Las revoluciones morales, como las sociales, se infiltran poco a poco en las ideas y germinan durante siglos enteros y luego estallan de repente y hacen que se hunda el carcomido edificio del pasado, que no está en armonía con las nuevas necesidades y aspiraciones nuevas.

Allan Kardec. Libro de los espíritus. Ley del progreso, pregunta 783.

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2 Comments

  1. Anonymous
    29 agosto, 2012 at 00:16 —

    Como muy bien dices hay una sensación de caos y desorden que hace que la gente tenga miedo hasta de alzar su voz y quejarse abiertamente de lo egoísta y deteriorada que esta la sociedad. Tengo esperanzas en que esa legión de espíritus “viejos” ,que se manifiestan en las calles, dejen de ser minoría y nos arrastren a todos para quitarnos el miedo. La sensación actual es que hay un poder muy grande que nos atenaza e impide cambiar las cosas. Que Dios nos ayude, por el bien de nuestros hijos. Por lo menos el articulo me ha dado un nuevo enfoque. Gracias.

  2. 29 agosto, 2012 at 18:42 —

    Gracias a tí por la atención prestada y los comentarios. Todo llega aunque sea lentamente. Tenemos que valorar que si actuamos según la voz de nuestra conciencia, podemos llegar a atesorar una fuerza interior que nos permita no flaquear en los momentos difíciles, la autoridad moral que revestirá nuestra persona sera nuestra señal de identidad. No esperemos a que cambien la cosas. Cambiemos nosotros.

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