LOS GRUPOS ESPÍRITAS

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Los grupos espíritas

Los grupos espíritas

…. Por nuestra parte, observamos con satisfacción vuestras actividades, y os ayudamos, pero a condición de que vosotros nos secundéis y os mostréis a la altura de la misión que habéis sido llamados a desempeñar. Así pues, formad un haz y seréis fuertes, y los Espíritus malos no os dominarán. Dios ama a los simples de espíritu, lo que no significa a los tontos, sino aquellos que renuncian a sí mismos y se encaminan hacia Él sin orgullo. Podéis convertiros en un foco de luz para la humanidad. Sabed pues diferenciar la cizaña del trigo. Sembrad sólo el buen grano y evitad esparcir la cizaña. De lo contrario, ésta impedirá que el grano germine y seréis responsables del mal que resulte de todo ello. Del mismo modo, seréis responsables de las doctrinas perjudiciales que acaso propaguéis….

San Agustín, XVI, sobre las sociedades espíritas, extraído del “Libro de los Médiums”.

Encaramos, en este mes de enero de 2021, una nueva sección denominada “Los Grupos Espíritas”. Por tal razón hemos incluido esta sencilla e importante aclaración dónde, los espíritus guías, protagonistas de la codificación, vertían estos sabios consejos dirigidos a los grupos espíritas que empezaban a proliferar. Y dado que no se ha escrito demasiado sobre cómo debe ser un grupo espírita, su estructura, funciones, actividades, responsabilidades, etc.,  dedicaremos esta nueva sección a contribuir con nuestro granito de arena, de la experiencia acumulada a lo largo de algo más de 40 años. Lo haremos con detenimiento, delicadeza y seriedad, a fin de que sea un soporte más para los grupos neófitos y también a los ya consolidados, pues todos  debemos aprender y evolucionar. Diré que el estatismo es el gran enemigo del progreso.

No obstante y, en lo relativo a la mediumnidad, ésta sí se ha abordado de manera amplia y sustancial por diferentes autores a lo largo de numerosas décadas. Trataré de aportar ideas que ayuden en la constitución de nuevos grupos que deseen entablar un contacto continuo, serio y formal con la parte espiritual, y que les permita perdurar en el tiempo, siendo fieles a la labor espírita.

Ha quedado patente, como digo, que algunos grupos, en general, llevan su escuela y su procedimiento, de ahí el dicho  “cada maestrillo tiene su librillo”. También, que posiblemente hayan faltado unas directrices comunes y unas reglas generales. Reglas necesarias, por otro lado, a todos los grupos, para encauzar, así, su labor. Se trata de una misión de gran responsabilidad: el intercambio mediúmnico.

Con certeza, surgirán infinidad de dudas:

¿Qué es un grupo espirita?

¿Quién puede componerlo, es decir, formar parte de él?

¿Qué actividad puede o debe realizarse en un grupo espírita enfocado al intercambio mediúmnico?

¿Cuál debe ser la estructura de dicho grupo?

¿Si el grupo debe tener un líder?

¿Se puede considerar al grupo espírita como un instrumento de aprendizaje?

¿Todos los grupos deben ser iguales?

¿Cuál debería ser el trabajo y compromiso más importante del grupo?

¿Tienen los grupos, en términos generales, una misión específica?

¿Y los espíritas, cuál, en particular?

¿Cuáles deberían ser los temas de estudio?

¿Qué diferencia un grupo de un equipo?

¿Es casualidad que los integrantes sean componentes de un grupo espírita?

¿Y cuál es su responsabilidad?

¿Es obligatorio realizar prácticas mediúmnicas?

¿Cómo debe tratarse a los médiums?

¿Tienen, éstos, algún privilegio especial?

¿Se diferencian del resto de componentes?

Éstos y muchos más asuntos serán analizados y tratados, con rigor y seriedad, para aclarar cualquier duda y, para que las respuestas sirvan de aporte al vasto mundo del intercambio mediúmnico; intercambio entre los planos físico y espiritual.

Según afirmaba San Agustín, los componentes de los diversos grupos espíritas están más que advertidos por los colaboradores del plano astral. Ellos observan las actividades, colaboran, siempre que los encarnados pongan su parte, la parte que les corresponde.

Con certeza, ellos ejecutarán, con esmero, su callada labor. Solo resta la parte más difícil, la más comprometida; la colaboración del plano físico, los encarnados, los componentes del grupo mediúmnico. Y ese trabajo únicamente puede realizarlo el equipo encarnado. Ellos no van ciegos, con los ojos velados; algo que sí sucede con los vulgares mortales. Ellos trabajan en equipo, perfectamente sincronizados. El trabajo que compete a los encarnados, al equipo humano, únicamente puede realizarlo ese equipo humano y, hacerlo siguiendo las pautas diseñadas por el mismo equipo humano; eso sí, respaldado por las veladas intuiciones del equipo espiritual que, en modo alguno, interferirá en las decisiones y actuaciones. Ellos ayudan, colaboran, aunque el trabajo compete al equipo encarnado.

 ¡Ya no temáis! Las lenguas de fuego están sobre vuestras cabezas. ¡Auténticos adeptos del espiritismo, sois los elegidos de Dios! Id y predicad la palabra divina. Ha llegado la hora en que debéis sacrificar, para su propagación, vuestras costumbres, vuestro trabajo y vuestras actividades fútiles. Id y predicad: los espíritus de lo Alto están con vosotros… Extraído del “El Evangelio según el Espiritismo”, cap. XX, Los obreros de la última hora – Misión de los espíritas.

En mi humilde opinión, estas palabras continúan vigentes, vivas y, mientras este planeta siga siendo un “Mundo de Expiación y Prueba”, los grupos espíritas están obligados a atender ese gran compromiso. Se trata de un compromiso asumido antes de encarnar. Y el progreso espiritual de los componentes del grupo mediúmnico está condicionado al buen fin de esa misión; aunque sin olvidar que, en muchas ocasiones, se predica más con el ejemplo que con la palabra. De ahí el compromiso de divulgar. Y éste y no otro es el gran compromiso de los espíritas para con el resto de la humanidad.

Existe infinidad de grupos esparcidos a lo largo del planeta. Cada país tiene su propia idiosincrasia, sus características, sus necesidades. Y los grupos ubicados en determinados países tienen que adaptarse, necesariamente, al espacio vital que les rodea. Cada continente, cada país, cada región, cada zona tiene sus peculiaridades, los recursos particulares que los demás no tienen. No obstante, espiritismo solo hay uno, el que nace de los comunicados al insigne colaborador, Allan Kardec, de parte de los estamentos espirituales superiores y, donde, a través de la codificación espírita, aglutinó sus conocimientos y recomendaciones.

Resumiendo, no confundamos a las personas de buena voluntad usando criterios distintos o alterando las verdades facilitadas por los planos superiores. Espiritismo, enseñanza espirita, solo existe una. Podrán existir grupos compuestos por dos, tres, seis, incluso por cientos de miembros. En cualquier caso, lo importante no es su cantidad, y sí las cualidades que les adornan.

También existen grupos que reparten las tareas según la capacitación de sus miembros; algo que resulta, además, conveniente. Y existen, también, grupos que llevan a cabo infinidad de tareas, mientras que otros, al contrario, apenas las tienen. Existen, sin duda, infinidad de matices en tales agrupamientos, aunque lo relevante, en todo caso, es que, a pesar de las diferencias, “la causa que debe enfocarse y por la que trabajar es siempre la misma”

También debe existir una colaboración inter-grupos, para que, mediante esa colaboración, unos no perjudiquen la labor de los demás. Únicamente la vanidad, el orgullo y los defectos podrán alterar su funcionamiento, crear divergencias que perjudiquen su misión.

No obstante y, tal como indica el mediador con el plano espiritual, Allan Kardec, quienes trabajen más por sus semejantes; aquellos que además son humildes en su comportamiento, esos serán quienes atenderán sus compromisos mejor.

“Además, en caso de existir alguna competencia entre ellas, ese desacuerdo será, únicamente, para averiguar cuál es capaz de llevar a término la mayor suma de bien. Las que pretendan ser dueñas exclusivas de la verdad tendrán que probarlo, adoptando esta divisa: amor y caridad, la divisa del verdadero espírita”. Extraído delLibro de los Médiums” capítulo: Rivalidad entre las Sociedades.

Un grupo podrá hacer cuanto desee, siempre dentro de sus limitaciones y, en tanto impere, en sus miembros, el sentimiento de amistad y fraternidad, la buena voluntad y el ansia de progreso. Sin estas premisas, el grupo difícilmente podrá crecer; ya que su integridad, su unión −cualidades por otra parte necesarias−, resultarán, también, imprescindibles para que los grupos puedan prosperar, y que, en la medida que transcurra el tiempo, asuman sus compromisos y responsabilidades. También que, llegado el momento, esas cualidades puedan transmitirse a los miembros más jóvenes del grupo que, con el tiempo, irán incorporándose. Sería una verdadera lástima que esta circunstancia no se produjese, y que los grupos se extinguiesen por falta de delegación y relevo generacional.

Así pues, repasaremos y profundizaremos la parte final de ese magistral libro “El Libro de los Médiums”, donde el intermediario de los planos superiores, Allan Kardec, examina y aclara multitud de dudas. Aquí y ahora, nos comprometemos a llevar a término dicho estudio; y hacerlo con buen ánimo, responsabilidad y el respeto que merecen las instituciones espíritas y su desinteresada labor.

Los grupos espíritas por:Fermín Hernández

© 2021, Amor, Paz y Caridad.

 

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