La Vida en el Mundo Espiritual

LEY DE JERARQUIAS

En el espacio sideral que estimamos vacío (Consecuencia de nuestra incapacidad visual para llegar mas allá del plano físico), existen diferentes dimensiones o planos de vida que contienen una inenarrable actividad; actividad efectuada por inteligencias altamente evolucionadas. Son seres espirituales que se han desprendido ya de los cuerpos físicos y de las necesidades de encarnar en los mundos materiales. Han logrado la perfección y alcanzado todos sus atributos: Sabiduría, pureza y amor. 

(Sebastián de Arauco).

Apenas alcanzamos a vislumbrar el Mundo Espiritual. Sabemos que no estamos solos en el Universo, que nos rodea un vasto horizonte lleno de vida, tanto en el universo físico, que podemos observar y estudiar con los ojos del cuerpo, como en el universo espiritual, ese gran desconocido, consecuencia de nuestra limitada capacidad evolutiva. Tan solo hemos raspado la superficie, pero su océano de vida es inmenso y lo vamos conociendo muy poco a poco, lentamente, sin que lleguemos a hacernos una mínima idea de la ingente actividad que se desarrolla en esos planos superiores. A los seres humanos nos resulta imposible calibrar la grandiosidad del trabajo que realizan aquellos que ya son espíritus puros.

Si a título de ejemplo, echásemos un vistazo al mundo de las hormigas, observaríamos su extraordinaria organización e infatigable trabajo. Observaríamos también, que no son conscientes de su misión y de la posición que ocupan en su propio mundo; mundo que se reduce a su propia colonia y a sus propias necesidades. Carecen de conciencia sobre el hombre y de su capacidad de participación en el limitado universo dónde residen. Del mismo modo, nosotros los humanos, no alcanzamos a entender el trabajo y actividades que desarrollan los seres espirituales que ocupan posiciones cercanas al Creador.

No obstante, sí comprendemos que existe una infinita escala evolutiva, que arranca desde los espíritus primarios que comienzan su andadura, hasta los seres más perfectos que ya han alcanzado la naturaleza divina y forman parte de ella.

Estos seres, cercanos a la perfección, han sido denominados por las ciencias esotéricas y evolutivas como mentores, ingenieros o arquitectos siderales. También se les ha denominado como seres crísticos y, en la iglesia católica, como ángeles, arcángeles, querubines y serafines. Son innumerables las denominaciones usadas por el pensamiento humano a lo largo de la historia, pero lo relevante de esta información es comprender que existe una gran escala ascensional y que todos hemos tenido el mismo comienzo, pues Dios no guarda privilegios para con nadie; todos comenzamos en el mismo punto de partida y a todos nos diferencian los mismos factores: el tiempo y las experiencias.

Los seres crísticos tienen el atributo de captar el pensamiento divino y darle forma, trasladándolo, a su vez, a otros seres de gran evolución, subsidiarios suyos, que se encargan de propagar e iniciar la vida en los planetas físicos, que tiene la misión de formar las razas y las diferentes especies de vida. Otros, crean galaxias y sistemas planetarios: son Seres que debido a su alto nivel de evolución están revestidos de pureza, justicia y amor. Son entidades de luz en constante acción realizadora, que irradian energías de vida, purificadoras y renovadoras y que son capaces de crear con su pensamiento el Universo perfecto que podemos observar.

¿Que esto puede ser considerado una fantasía?, ¿El fruto de una imaginación desbordada y sin criterio alguno?… ¡¡Muy cierto!! Pero ¿Cómo explicarle a una hormiga que el ser humano, al que desconoce, ha enviado ya naves espaciales a miles de años luz de distancia de su planeta? ¡¡Inimaginable!!. Pues en idéntica medida, no podemos rechazar la existencia de una jerarquía espiritual de tanta magnitud, sólo porque no alcancemos a entenderla. Estamos cerrando así nuestra razón a conceptos nuevos que acabarán imponiéndose y que poco a poco iremos asimilando.

El Big Bang o expansión del Universo; la explosión de materia primigenia ocurrida hace alrededor de 13.800 millones de años y tan citada a través de incontables estudiosos y científicos, no es consecuencia del azar, ni es casual, ni el resultado de un accidente arbitrario. Se produjo por el estallido de poder, grandiosidad y sabiduría de estos espíritus de altísima elevación, intermediarios del Creador y capaces de generar y mantener toda Vida dentro de una progresión renovadora y constante. La Astronomía, Cosmología y ciencias paralelas, no pueden, ni tan siquiera vislumbrar, todo aquello que existe detrás de la grandeza sin límites de Dios, inteligencia y causa primera de todas las cosas, y de sus intermediarios, los ingenieros y arquitectos siderales.

Esto nos viene a indicar que esa Inteligencia Única y Global, el Creador, no está solo, que tiene intermediarios y colaboradores en su ingente obra de creación, seres capaces de ejecutar y administrar por su propia voluntad y perfección, la magna obra que es el Universo, en su manifestación física y espiritual.

Todo en el Universo es armonía pura, los espíritus se interligan unos con otros, desde el más evolucionado hasta el ser más inferior. Únicamente en los mundos atrasados como el nuestro y en aquellos mundos primitivos, todavía más atrasados evolutivamente, impera el dominio del más fuerte, el egoísmo y las imperfecciones, el sufrimiento y el dolor.

También es conveniente saber que por detrás de estos seres espirituales de elevadísima jerarquía, existen otros de rango menor, dedicados a la conservación y renovación de la Naturaleza, los, desde tiempos inmemoriales denominados dioses; dioses de la tierra, del viento, del fuego, de la lluvia. Desde los tiempos más ancestrales, desde el hombre primitivo hasta el actual, la memoria colectiva guarda recuerdos de la existencia de esos espíritus celosos del buen funcionamiento de la Naturaleza.

Debemos pues ser consecuentes, que detrás de todas esas manifestaciones está inmanente la Ley de Amor, pues el Amor es la fuerza que consigue que esos grandes Seres estén presentes en todos los órdenes de la Naturaleza. Toda fuerza y fenómeno natural está siempre regido por Leyes Eternas e inmutables, ejecutadas y dirigidas por esas Entidades.

El Universo no está vacío, muy al contrario, está lleno de vida y de esplendor, si bien los ojos físicos son incapaces de contemplarlo. Detrás de cada átomo, de cada célula, de cada manifestación de vida, aún en su ínfima expresión, existe siempre, inmanente, una presencia espiritual.

En ese espacio del Universo que vemos vacío, existe plenitud de vida espiritual en acción constante y realizadora, en diversos grados de manifestación, como diversos y múltiples son los grados de evolución de los seres que componen y moran en los diversos planos y dimensiones siderales; desde donde se domina la inmensidad del vastísimo Universo y sus mundos y puede contemplarse la pequeñez de los acontecimientos en los mundos físicos. Son planos de amor puro, desde donde irradian energías purificadoras y realizadoras que fluyen para el plano físico, a través de los planos intermedios.

 Sebastián de Arauco.

Ley de jerarquías por:

 Fermín Hernández Hernández

© 2017, Amor, Paz y Caridad

 

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