Reencarnación

EL CASO DRAUSIO-MARÍA APARECIDA VII

(Viene del número anterior)

OTROS DETALLES RELEVANTES
CONCERNIENTES AL CASO DE DRAUSIO

  1. – El sueño premonitorio del Sr. Luis.

Diez días antes del fallecimiento de María Aparecida, el Sr. Luis tuvo un sueño, en el cual veía al hijo mayor, Claudio, muerto en un ataúd. El Sr. Luis se despertó muy aflijido y, extremadamente preocupado, relató el sueño a su esposa.

  1. – El sueño de Tía Leda.

Poco tiempo después de haber muerto María Aparecida, Leda estaba visitando a una amiga. Conversando con ella sobre el desastre que le ocurrió a su sobrina, aquella le mostró el libro de Dª. Zilda Guinchetti Rosin: Pérdida de Seres Queridos.

Leda no llegó a leer el referido libro y no conocía todavía a Dª. Zilda. Mientras tanto, tuvo un sueño con esta señora.

En el sueño, Dª. Zilda se encontraba en casa de los padres de María Aparecida. La escritora llamó a Leda. Al llegar cerca de Dª. Zilda, ésta le mostró un paño blanco y le preguntó si deseaba ver a su fallecida sobrina. En seguida abrió el paño blanco, en el cual Leda pudo ver el dibujo de un útero, teniendo en su interior un embrión humano. En el sueño, Da. Zilda le dijo: “Mira aquí; es María Aparecida que va a volver.”

  1. – Ruidos en casa de los tíos, cuando María Aparecida falleció.

A María Aparecida le gustaba mucho visitar a sus tíos, Sr. Joao Antunes Barreto y Dª. Aparecida Teodoro Barreto. En casa de estos parientes, había un armario donde estaban guardadas varias piezas de pirex. María Aparecida mostraba una gran predilección por estos objetos. Siempre que iba a casa de los tíos Joao y Aparecida, la niña corría hasta el armario y se entretenía moviendo los pirex, sin embargo sin dañarlos. Era su costumbre.

Cuando María Aparecida falleció, sus tíos oyeron, nítidamente, el ruido de quien estuviese moviendo los pirex, tal como la niña acostumbraba a hacer.

  1. – Parecido fisionómico entre Drausio y María Aparecida.

Aunque exista mucha probabilidad de que hermanos se parezcan f isionómicamente, hay casos en que la semejanza es mayor;  por ejemplo entre gemelos monovitelinos.

Mientras tanto, antes de los tres años, el parecido entre Drausio y María Aparecida era notable. Vamos a transcribir de la obra de D?. Zilda G. Rosin, Ellos viven, una referencia a este hecho:

“Además de las pruebas que se han dado, existe también un gran parecido con la niña. Hay una fotografia de Maria Aparecida, antes de completar los tres años. Cuando Drausito tenia la misma edad, dejaron que sus cabellos crecieran y le hicieron una fotografia. Colocando una junto a la otra, no sabemos quién es Drausito o Maria Aparecida. Antes de enterrar el cuerpecito de la niña, Luis cortó un mechón de sus cabellos. Colocándolo junto al cabello de Drausito, también se confunden.” (Opus cit. p. 149).

* * * * *

HIPÓTESIS EXPLICATIVAS PARA LOS RECUERDOS
Y EL COMPORTAMIENTO DE DRAUSIO

Como en todos los casos, éste también debe ser examinado a la luz de las principales hipótesis que podrían explicarlo convenientemente.

FRAUDE DELIBERADO.-

Parece evidente que, en el presente caso, no hay forma de apuntar la existencia de fraude. Los familiares de Drausio eran, inicialmente, católicos y nada entendían acerca de la posibilidad de que una persona fallecida volviera a reencarnarse. Después de haber ido a Chico Xavier, por sugestión de amigos, volvieron de Uberaba todavía sin entender bien la cuestión de la reencarnación. Solamente después de leer el libro de Dª. Zilda, resolvieron entrar en contacto con esta escritora, buscando un alivio para su gran sufrimiento.

Después de la visita de Dª. Zilda, todavía dejaron entrever cierta descreencia, conforme Dª. Zilda señaló en su libro Ellos viven:

“Los padres no se lo creian. En primer lugar porque no eran espiritas y después porque la madre ya no podia tener hijos. Según los médicos, si ella se hiciese un tratamiento intensivo, tal vez todavia podria tener un hijo.” (Opus ait. p. 147).

Sería difícil explicar cómo, con esta disposición de espíritu, los padres colaborarían en una farsa, en la cual se hallaría envuelto el nombre de la hija recién fallecida.

Dª. Zilda G. Rosin, además de ser una persona honradísima y por encima de cualquier sospecha, relató exclusivamente los hechos tal como ella los observó, sin alterarlos. Pudimos comprobar esto durante nuestra investigación sobre el caso.

No hubo juego de intereses materiales o promocionales por cualquiera de las partes. La familia de Drausio es modesta, pero obtiene lo suficiente para vivir con toda comodidad y sin pasar necesidades. Dª. Zilda G. Rosin no saca provecho propio de sus obras, pues normalmente cede los derechos de autoría a instituciones benéficas. Además de eso, es una persona de bienes y no necesita de la renta de sus obras para vivir.

Cuando buscamos a la familia Miotto, lo hicimos por iniciativa propia. Al tomar contacto con los padres de Drausio, fuimos acogidos sin ninguna exigencia de carácter pecuniario, o equivalente. No observamos ninguna intención, por parte de los entrevistados, de autopromocionarse o de exagerar los acontecimientos narrados.

No creemos que el fraude deliberado pueda explicar el caso de Drausio y María Aparecida.

(continuará)

Hernani Guimaraes Andrade

Del libro “Reencarnación en Brasil”

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