Bajo la Luz del Espiritismo

LA DEMOCRACIA

Comienza aquí una nueva sección. En ella pretendemos abordar aquellos temas de interés general que van surgiendo en el día a día de la sociedad actual. Nuestro mundo evoluciona y cambia constantemente, surgen nuevos interrogantes, nuevas tendencias, la ciencia avanza, la sociedad da giros en su comportamiento, la tecnología nos abre nuevas pautas e incógnitas, la medicina ha entrado en una nueva fase de descubrimientos… son muchos los pormenores a los que nos podemos enfrentar, nuevas incógnitas que debemos despejar y debemos tener  claridad de lo que significan.

Muchos acontecimientos se van sucediendo mes tras mes en nuestro entorno; qué pensar de las guerras que se siguen produciendo, a qué responden, qué pensamos acerca de los acontecimientos que causan un impacto en gran parte de nuestra sociedad; por poner un ejemplo reciente, qué pensamos acerca de la igualdad de las mujeres, que lleva a las mismas a organizarse y manifestarse por doquier; qué pensamos de la homosexualidad; de la eutanasia, que por el principio de la “muerte digna” se está poniendo tan de moda. Qué pensamos, en general, de los problemas que acucian a nuestro mundo y que causan tanto sufrimiento, como el paro, el hambre, el terrorismo; y de la ciencia, con todos sus avances en astrofísica, neurocirugía,  medicina en general.

El mundo está cambiando; nos estamos adaptando a él; avanzamos nosotros como espíritas; estamos integrados en la sociedad. Sí. No. Qué podemos hacer. Cuál es nuestra opinión en muchos de los temas de actualidad que a todos nos afectan de una manera más o menos directa. Son muchas las circunstancias que han cambiado en nuestro mundo, nuevos retos y formas de actuar nos demandan respuestas.

Esto es lo que nos proponemos abordar en esta nueva sección, poner un poquito de luz, según nuestra filosofía, que responde sin lugar a dudas a cuantos temas e interrogantes se puedan suscitar, ya que el espiritismo no es una doctrina o ideología estática, sino que está llamada a evolucionar de la mano del progreso, de la ciencia, así como de las comunicaciones que van surgiendo por vía de la mediumnidad, por diferentes espíritus y médiums.

Comenzamos, pues, esta nueva sección, con el titulo: Bajo la Luz del Espiritismo, abordando el tema DEMOCRACIA.

Debido a la situación socio-política que atraviesan muchos países, cada día vemos cómo se apela más y más a la palabra “democracia”. Se pronuncia repetidamente en todos los medios de comunicación; los políticos y los círculos de poder se aferran más y más a esta expresión, como si  tan solo con pronunciarla se fuesen a arreglar los problemas que acucian a cada nación, o a cada pueblo. Sin embargo, como ocurre con todas las cosas, si no se ponen en practica los valores esenciales de las doctrinas o ideologías, estas quedan vacías de contenido.

 Veamos el significado de esta especial palabra según nuestro diccionario: DEMOCRACIA: “Sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes”.

Democracia representativa: “también conocida como democracia indirecta, es una forma de gobierno donde los ciudadanos ejercen el poder político indirectamente, a través de sus representantes, elegidos mediante sufragio, en elecciones libres y periódicas”.

Existe, pues, un problema nada más comenzar a poner en práctica la democracia, que radica básicamente en la honestidad, la honradez y en la vocación de los elegidos, para defender la soberanía del pueblo, ya que el poder es soberano y radica en el pueblo, que elige a sus gobernantes para que pongan todas sus capacidades y cualidades, conocimientos y valores en la toma de decisiones que vayan en favor del pueblo, sin mirar en ningún momento por sus intereses personales, de partido, o de cualquier otra cuestión.

Y digo que podemos tropezar, nada más comenzar, con un problema. ¿Por qué? Sencillamente porque, al no ser perfecta ninguna de las personas que habitan este mundo, es muy difícil estar dotado de una entereza, integridad moral y honradez tales para poder resistir las tamañas influencias, perturbaciones, sobornos y cuantas perniciosas situaciones ha de enfrentar un político, al verse dotado de un poder que puede influir en gran medida en el beneficio propio, de empresas, industrias e intereses particulares o sectoriales de todo tipo.

Por lo cual, sería muy conveniente realizar un exhaustivo estudio,  análisis e investigación de todas aquellas personas que se puedan presumir como candidatos a ejercer puestos de elevada posición en los círculos políticos y de poder, en relación a su preparación ético-moral y su grado de compromiso y fidelidad al pueblo, verificando que a priori son candidatos dignos de otorgarles la confianza, por su trayectoria y por los hechos probados; o al menos, que existen menos posibilidades de que incurran en los defectos comunes en los que se suele incurrir. De lo contrario sería poner en riesgo lo que es público, sometiéndolos además a una serie de pruebas y tentaciones que pudieran no ser capaces de gestionar debidamente. De ahí que se generen tantos casos de corrupción, y que muchos países estén sumidos en un caos de gobierno por la incapacidad de los mismos de mantener unos mínimos cauces de democracia real.

Sin embargo, esto no es así. En principio, todo el mundo tiene el mismo derecho de presentarse a unas elecciones y alcanzar los puestos mas relevantes. Pero la pregunta es: ¿Estamos todos preparados para ejercer dicho honor y tamaña responsabilidad que recae sobre aquel que se ha elegido para gobernar todo un país?

¿No seria mas razonable conocer a fondo a la persona, comprobar cuál es su grado, no solo de conocimientos, sino también de honorabilidad, honestidad, honradez y sinceridad?  En estos aspectos ¿cuál es su curriculum? ¿Cuáles son su bagaje y experiencia? ¿Y qué grado de altruismo le acompaña a su personalidad? ¿Qué grado de solidaridad manifiestan? Son muchos los valores éticos y morales que deben acompañar a un gobernante, ya sea de toda una nación, de una comunidad o simplemente de un pequeño pueblo, porque se ha  depositado en él la confianza de muchos, y tiene que velar por ello, desentendiéndose de otros muchos aspectos personales, familiares, etc.

Cuando se toma esta altísima decisión y se asume esta responsabilidad, se le debe dedicar a tiempo completo, como suele decirse en cuerpo y alma, dejándose aconsejar y orientar también por un gran equipo de la mayor confianza, que estén dispuestos asimismo a renunciar y sacrificarse en aras del bien común, haciendo auténticas las promesas y el juramento de velar por la ley y cumplirla.

No obstante, si no se está acompañado de un carácter tan grande, como es la responsabilidad que se acomete, pronto las palabras se quedan en palabras, las promesas se las lleva el viento y los programas presentados no se cumplen, se olvidan una vez alcanzado el poder…  Y lejos de abandonar sus posiciones y reconocer que se han equivocado, que no son capaces de cumplir con sus promesas, se aferran al sillón e impiden que otros ocupen su lugar e intenten otros caminos. ¿Eso es Democracia?  ¿Eso es serio? ¿Eso es responsable? Comienzan a producirse las tomas de decisiones que no están encaminadas al beneficio y prosperidad de ese pueblo que les colocó en ese lugar y les cedió su confianza. Brotan los personalismos, los idealismos sectoriales, se entrecruzan los problemas y la necesidad de resultados económicos, al tiempo que se van produciendo los desencantos por parte de la población.

Generalmente, para muchos gobernantes la población es una cosa secundaria; hay intereses más urgentes, compromisos más importantes; la población tiene que sufrir y padecer en muchos casos penurias; tal es la FORMA DE RESOLVER MUCHOS PROBLEMAS, “ EL SUFRIMIENTO DEL PUEBLO”, llegando hasta el olvido y el abandono de sus gobernantes, que están sumidos en sus propias ideas e intereses de parte. Lo macro aplasta a lo micro.

Normalmente, se capta enseguida la discrepancia existente entre el pueblo, al que debes cuidar y proteger y llevarle hacia la mejora paulatina de sus condiciones, y el gobierno, pero generalmente está aclamación es desoída. El argumento suele ser que no se puede hacer otra cosa. Al pueblo, que además de soberano suele ser también sabio,  que quiere ir por otro lado, se le ignora; a ese pueblo al que estás decepcionando y engañando, porque no haces aquello que le prometiste, se le desoye continuamente. Y como estamos en democracia, la oposición no cuenta para nada, porque no tiene el numero de votos necesarios para poder cambiar el rumbo y la deriva hacia la que camina. La democracia es mía y de nadie más. (*)

Fermín Hernández Hernández

© Amor, Paz y Caridad, 2018

(*) Continuará en el próximo número.

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