Enfocando la actualidad

INSTRUMENTOS DEL ALMA

CEREBRO, MENTE Y CONCIENCIA

Existen emociones difícilmente explicables o definidas mediante la escritura o la palabra. Quizás esta cuestión se debe, según los neurobiólogos, al hecho de que la emoción, a pesar de formar parte de la mente y tener esta última su “expresión” (*) en distintas áreas del cerebro, es todavía un elemento inaprensible y en ocasiones sobrepuja a la razón, impulsando la actuación humana sin que nuestro razonamiento intervenga. Con frecuencia confundimos emoción con sentimiento; cuando este último es una derivación de la primera.

El “factor emocional” permite explicar a los psicólogos que defienden la inteligencia emocional que, esta última, muchas veces “secuestra a la razón” y el hombre siente y actúa sin que el proceso “racional” tenga intervención alguna en los primeros instantes del proceso que se inicia en la amígdala cerebral. Muchas veces “perdemos el control de la situación y explotamos ante alguien” con una intensidad desproporcionada e irracional.

“Este secuestro tiene lugar en un instante y desencadena una reacción antes de que el neocortex (cerebro pensante) se de cuenta de lo que ocurre y mucho menos pueda decidir que respuesta es la adecuada”
Dr. Daniel Góleman Libro: “Inteligencia Emocional”

Traemos a colación estas referencias para que podamos comprobar que el proceso de la emoción, la sensación y la percepción que lleva a cabo el cerebro emocional no tiene nada que ver con la razón (cerebro racional). Hasta hace escasamente cuatro décadas las disciplinas psicológicas y neurológicas apenas prestaban atención a la emoción, lo consideraban un sucedáneo del pensamiento, y todo lo basaban en el C.I. (coeficiente intelectual). Hoy en día es uno de los campos de estudio de la ciencia que más avanza y se proyecta.

El hombre es un ser complejo que, desde el punto de vista espiritual presenta unas características capaces de explicar estos procesos, debido a que el origen de los pensamientos y las emociones está indudablemente en la mente; pero ésta, lejos de encontrarse en el cerebro humano, como presuponen algunos neurólogos, no es más que un instrumento psíquico de la conciencia. Y siendo esta última parte del alma, es precisamente el alma o el espíritu – como se quiera- el que rige, en origen, los procesos emocionales y mentales de todo ser humano.

Es el alma encarnada la que siente y piensa, utilizando la mente como instrumento para manifestarse a través del cerebro físico. Una simple analogía lo explicará mejor: el cerebro es el aparato de Tv. que recibe las ondas electromagnéticas (pensamientos y emociones) que se transforman en imágenes y sonidos. Sin ondas no existe imagen ni sonido y el Tv no funciona. Y si el Tv se estropea debido a un accidente (patología mental), no es a consecuencia de que el aparato produce las imágenes, sino porque los componentes físicos del Tv (cerebro) no están en condiciones de recibir las señales de onda que le permitan funcionar.

La controversia entre cerebro, mente y conciencia, y la responsabilidad de los procesos y estados mentales que los científicos materialistas atribuyen en exclusiva al cerebro está en entredicho. Los tres son instrumentos al servicio del alma humana, uno biológico (cerebro) otro psíquico (mente) y el tercero espiritual (conciencia).

Hoy día cada vez más la conciencia se desliga de la mente, no como fruto de la evolución de esta última sino justo al contrario; es la conciencia la que se sirve de la mente. Y los procesos automáticos que antes de la aparición de la conciencia, dieron lugar a la evolución de la mente, están siendo cuestionados desde el origen por bioquímicos y genetistas, que ya descartan que la complejidad del organo cerebral (del que se sabe mucho pero todavía muy poco) sea el origen de la conciencia mediante “procesos automáticos ciegos”.

¿Por qué un montón de átomos deberían tener capacidad para pensar? Nadie parece tener alguna respuesta a esto. La cuestión es que no existe respuesta científica.”
Michael Ruse – Filósofo darvinista

Es un mito, atribuir a los átomos cerebrales la capacidad de organizarse desde la nada y de forma aleatoria sin dirección ni organización hasta “crear una mente”;  y a partir de aquí y mediante un proceso evolutivo de “selección natural de la mente” (que nadie es capaz de explicar) dar lugar a la conciencia. Según esta teoría se requiere de una “creencia o fe” en los procesos naturales y biológicos mucho mayor y más difícil que la sencilla explicación de la dualidad del hombre; un alma, una psique, que trasciende y es el origen de los estados y procesos mentales y emocionales, al margen de la cuestión biológica.

Los científicos que mantienen esta creencia del azar y de la nada como origen de la conciencia están cayendo en aquello que imputan a los demás: la falta de criterio y evidencias científicas que demuestren sus postulados. Eso no es ciencia sino creencia. Sin embargo hay muchos otros que desde hace tiempo mantienen otros postulados; veamos que afirmaba hace un siglo el premio Nobel de medicina Alexis Carrel (1912):

“Decir que las células cerebrales son la sede de procesos mentales es una afirmación sin valor; pues no existe medio de observar la presencia de un proceso mental en la célula”

Todavía hoy, después de tanto tiempo y tantos avances tecnológicos y científicos en este último siglo nadie puede desmentir esta afirmación. Es más, la explicación que se nos ofrece por parte de los científicos que no admiten el alma es peregrina; dicen así: como la mente no es tangible, no es material, y procede del inconsciente después de un proceso evolutivo, por eso los estados mentales no pueden más que catalogarse por sus efectos.

Es mucho más plausible, más sencillo y más lógico la explicación espiritual, donde, de una conciencia y mente superior (Dios), se derivan por creación, y no por azar o generación espontánea, otras mentes y conciencias que existen por sí mismas, con plena individualidad y personalidad propia. Y son estas conciencias, -que dan vida a los cuerpos biológicos-,  la naturaleza y el origen de los procesos mentales y emocionales. En esta línea se mueven ya grandes científicos de la actualidad, que abogan por el diseño inteligente de la vida y del origen del universo.

Como podemos deducir; el concepto de que el hombre es una máquina biológica y que todo se deriva del cerebro no sólo es falso, sino que es una falacia tan grande que, las distintas áreas de la ciencia que no cesan de avanzar en este siglo XXI están ya acercando el origen de la vida y del hombre a Dios;  presentando como evidencias científicas la existencia de un alma inmortal, trascendente e individual. El Dr. Wilder Penfield, padre de la neurocirugía moderna afirmó: “Esperar que los mecanismos del cerebro puedan llevar a cabo lo que hace la mente, es algo absurdo”

La propia ciencia va camino de convertirse en el paradigma de la fe; no obstante, no es preciso esperar a que esto se produzca; pues la ciencia también se equivoca, y el hombre tiene otros recursos para descubrir la verdad y la realidad de lo que le rodea; la razón, la observación, la intuición, la emoción, el sentimiento, la lógica, la fe, la filosofía, la experiencia y el convencimiento interior, son recursos tan valiosos o más que la propia ciencia para conocer el mundo interior y exterior que nos afecta y nos compete.

Abramos los ojos al razonamiento y la fe razonada; no es preciso creer a priori, sino llegar al convencimiento personal de forma individual. No es lo mismo un concepto de vida en la que todo es fruto del azar y no presenta sentido alguno ni esperanza u optimismo de futuro que otro; en el que se contempla que una parte de nosotros (el alma) es inmortal, y que en ella reside la conciencia que se vale de la mente para manifestarse a través del cerebro.

Esta alma es denominada espíritu cuando trasciende el fenómeno biológico; porque la vida continúa después de la muerte debido a la naturaleza de ese alma que no es fisiológica sino espiritual; tal y como su creador la proyectó y la puso a evolucionar con el destino final de la plenitud y la felicidad a la que está destinada.

Antonio Lledó Flor

©2017, Amor paz y caridad

“A través de la evidencia científica y del razonamiento filosófico afirmo que el dualismo (alma y cuerpo) es necesario para explicar el fenómeno de la conciencia”

Dr. JP Moreland

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