Libre albedrío

HERRAMIENTAS DEL PROGRESO II

Intuición; es la facultad que nos capacita para tener la comprensión o el conocimiento de algo sin el uso de la razón. Además es un conocimiento claro y espontáneo de una cuestión. Se suele decir; tuve la intuición de que estabas metido en problemas. O sentí que ésta era la solución y obré en consecuencia, sin saber por qué. Sabía que esto iba a ocurrir.

La cuestión es…,  ¿por qué tenemos la intuición clara, de que una cosa es así sin saberlo a ciencia cierta?, ¿por qué nos viene esa idea, ese pensamiento a la cabeza?. ¿Qué es en suma la intuición?. Son conocimientos innatos que trae el espíritu por lo aprendido en otras vidas, que en determinados momentos, le surgen como complemento a la conciencia y como apoyo a la misma.

“Sabe más el zorro por viejo que por zorro”, es un dicho popular que nos acerca a la definición de lo que es la intuición.

El espíritu sabe de manera innata el resultado de ciertas acciones, porque ya las practicó antes y no quiere volver a tropezar en la misma piedra. Es algo que le viene de afuera hacia adentro, es como si lo viera venir, y entonces toma las medidas preventivas oportunas y se prepara para la cuestión.

Conciencia, intuición y evolución son estados intermedios, en la persona están íntimamente unidos el uno al otro. El conocimiento y el recuerdo espontáneo que tenemos de lo vivido con anterioridad se transforman en intuición, es un arma más, que Dios nos permite disponer para cometer el menor número de equivocaciones posible en cada existencia.

Cuando uno persona alcanza la madurez, puede mirar hacia atrás y reflexionar, puede entonces comprender lo que de joven y sin experiencia no comprendía, o quizás no quiso comprender por los intereses inmediatos que le presionaban, pero ya de adulto está capacitado para saber en un instante lo que se debe hacer, es la sabiduría de los mayores, de la que ahora tanto nos hemos olvidado, los jóvenes creemos saberlo todo y sin embargo la experiencia de los mayores es un grado que la juventud, en su mayoría, aun no tiene.

Lo mismo le ocurre al espíritu, a medida que va creciendo, va alcanzando un grado de sabiduría y de madurez que mucho pueden ayudarle en cada nueva encarnación, siempre y cuando sea un espíritu reflexivo y con verdaderos deseos de progreso y de no tropezar en la misma piedra. No basta solo con dejar pasar los años, es preciso tener un espíritu inquieto y abierto al conocimiento y a las enseñanzas que la vida nos puede ir deparando, pero si no estamos atentos y avispados para ir aprendiendo de las experiencias que la vida nos pone en el camino, éstas pasarán sin pena ni gloria y no lograremos adquirir ese acervo de experiencias rico en enseñanzas y sabiduría.

Es una pena ver, que a muchas personas,  la vida les va poniendo delante una y otra vez las mismas pruebas y vuelven a cometer los mismos errores. No logran extraer las enseñanzas pertinentes, no logran descifrar que cuando estamos sufriendo continuamente los mismos padecimientos, cuando no salimos del círculo vicioso en el que nos encontramos es porque debemos dar un giro a nuestra vida y reconocer que está en nosotros la solución, y que solo nosotros tenemos la llave para el cambio, que generalmente suele ser un cambio interior el que estamos necesitando.

Una vez más el libre albedrío, la rebeldía, la terquedad, nos pueden jugar una mala pasada.

Otra forma de intuición, es la que nos pueden ofrecer nuestros espíritus guías y protectores, los cuales mediante el pensamiento nos pueden transmitir ciertas ideas y pensamientos, para que podamos orientarnos mejor y prepararnos ante ciertas pruebas o misiones que tengamos que realizar, de esta manera nos anticipan ciertos acontecimientos, nos ayudan a tener un tipo de premonición de algo que va a acontecer y cuando esto se  va a presentar, algo nos dice que ya lo sabíamos, y estamos preparados para afrontar dichas situaciones.

Como empezamos a conocer sin ningún género de dudas, como espíritus venimos a la Tierra siempre con un propósito, no venimos a pasar el rato, nos preparamos para que podamos hacerlo lo mejor posible, el hecho de tomar materia supone para el espíritu perder la claridad que posee en el plano espiritual; supone someterse a diferentes pruebas, temas pendientes que trae del pasado, nuevos trabajos, nuevas metas; todo ello le acarrea infinidad de situaciones que tiene que resolver positivamente, so pena de no superarlas y de perder parte del progreso que se pretende alcanzar.

Por ello en ciertos momentos  surge el sentido de la intuición. Debemos saber que llevamos grabado a fuego lo que debemos realizar. No tomamos una nueva materia de la noche a la mañana, ni mucho menos, nos podemos estar preparando en el espacio más o menos tiempo para bajar a la Tierra con las mínimas condiciones para cumplir los objetivos propuestos. En este sentido cuanto mayor grado de evolución tiene un espíritu mejor se prepara, no tiene prisa por bajar a la Tierra. Sin embargo a los espíritus menos evolucionados les ocurre todo lo contrario, las prisas y el querer estar en la materia les priva de una preparación más exhaustiva.

Es aquí donde también toman parte los espíritus guías y protectores, que saben el camino que hay trazado para conseguir alcanzar los objetivos propuestos. Es entonces cuando surge la intuición y con ella también la fuerza y la inspiración necesarias para ponernos manos a la obra.

Queda entonces todo bajo nuestra responsabilidad para llevar todo ello a la práctica y comprobar que se pueden conseguir la metas propuestas, superando las dificultades y los escollos que pudieran haber en el camino. Cuando un espíritu comprende que con esfuerzo y determinación se pueden conseguir los objetivos, se llena de fuerza y otra vez aspira a nuevos propósitos y objetivos;  sabe que cuenta con los medios necesarios y que tiene a Dios de su parte, esto le hace renovar las fuerzas y emprender con optimismo todo aquello que la vida le presente.

Son como podemos ver, diferentes maneras que tiene la Providencia para echarnos una mano. Los caminos de Dios son infinitos, y es cierto; aunque como humanos, encarnados en la materia, nos cuesta a veces asimilar estas cuestiones.

Es bueno y muy positivo dejarnos llevar por la intuición, ya que es el fruto que nos aportan las experiencias anteriores, y en muchas ocasiones la ayuda directa del plano espiritual. Es algo que viene en nuestra ayuda para el progreso de nuestro espíritu.

Fermín Hernández Hernández

©2015, Amor, paz y caridad

 

“Cuando estás inspirado por un gran propósito, por algún proyecto extraordinario, tus pensamientos rompen con sus ataduras. Fuerzas dormidas, facultades y talentos se despiertan y descubres que eres una persona mucho mejor de lo que nunca soñaste.”

Patanjali

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1 Comment

  1. ludovikojosefo@gmail.com
    21 octubre, 2015 at 18:52 —

    Excelente enseñanza. La Intuición se nos presenta con tanta claridad que lo sentimos fuertemente dentro nuestro.
    Dios los Bendiga por compartir

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