Editorial

EL PORQUÉ DE LA EXISTENCIA

   En numerosas ocasiones, todos nos hemos detenido a reflexionar acerca del porque de nuestra existencia aquí y ahora. Cada cual, con arreglo a sus propias determinaciones, encuentra diferentes respuestas a este interrogante: todo depende de nuestras inquietudes interiores y de las perspectivas futuras que logremos entrever en el presente.
 
   Para unos, la respuesta no existe, por lo que ni siquiera merece la pena planteárselo. Pero para muchos otros, aun con notables diferencias, si existe un porqué y en el se encuentra el factor determinante que impulsa a las personas hacia un ansia de superación y un esfuerzo constante en pos de la realización de su propio ideal.
 
   Inquietudes, en todos existen, lo que ocurre es que no siempre les prestamos nuestra atención. A menudo ello es debido a la dificultad de encontrar respuestas que las satisfagan, sin olvidar tampoco que muchas veces dichas respuestas conllevan un esfuerzo y trabajo, que normalmente tiene que ver con nuestro propio interior, que no siempre estamos dispuestos a realizar. Frecuentemente, aparecen la comodidad o el conformismo en nosotros, enemigos internos que hay que combatir para la realización de la propia personalidad.
 
   Ya surgen entonces ante nosotros, obstáculos que requieren de nuestro esfuerzo para sobrepasarlos, el porque de nuestra vida comienza a tomar forma, aquella que nosotros mismos sentimos, aquella que nosotros mismos creamos.
 
   Cuando, ademas, nuestras inquietudes responden a un deseo de servir y ayudar a los demás, esa lucha interna se intensifica todavía mucho mas. Ya no se trata solo de comodidad o conformismo, ahora debemos enfrentarnos a esas características de nuestra personalidad que nos impiden una relación positiva y altruista con los seres que nos rodean, no solamente en nuestra familia, también en el trabajo y demás ámbitos de nuestra vida diaria.
 
  A poco que nos analicemos, aparecen ante nuestros ojos el personalísimo, el egoísmo, el orgullo… y tantas otras actitudes que chocan contra nuestro deseo de superación, contra nuestra inquietud de ser útiles a los demás. Se manifiestan, en suma, nuevas razones para continuar el esfuerzo diario, constante, en la lucha contra nuestros propios defectos.
 
   El porqué de la Vida ya no ofrece para nosotros duda alguna, se nos muestra con una sola respuesta pero con múltiples manifestaciones. La respuesta: darse a los demás; las manifestaciones: los motivos que constituyen nuestro esfuerzo constante para conseguir que ese ofrecimiento sea cada día mejor y llegue con mas altruismo y amor al prójimo. Manifestaciones que, no lo olvidemos, se nos muestran diariamente y son perfectamente palpables, lo cual acentúa todavía mas nuestro convencimiento interior y nos impulsa a continuar el camino emprendido.
 
   Moldeamos nuestra personalidad de acuerdo a nuestras propias inquietudes y con nuestro particular esfuerzo; al mismo tiempo, nuestra relación con los demás mejora ostensiblemente, ofreciéndonos mutua ayuda en las situaciones difíciles y compartiendo momentos de común alegría. Nuestra vida adquiere un sentido mucho mas profundo que el simple “pasar el tiempo”.
 
   La superación de los propios defectos morales con vistas a servir a los demás, exige esfuerzo constante y son muchas las dificultades que se presentan diariamente; no obstante, somos cada uno de nosotros, en base a nuestro libre albedrio, quienes decidimos nuestro propio futuro y quienes debemos valorar si ese esfuerzo merece la pena: de ello depende el porqué de nuestra vida.
 
REDACCIÓN
 
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