Leyes Universales

VANIDAD Y HUMILDAD

(Viene del nº anterior)
 
   Siendo la vanidad un sentimiento del cual emanan vibraciones negativas, abre la “puerta” a las fuerzas invisibles del astral inferior, que están siempre al acecho y tratan de impedir el progreso espiritual de todo aquel que está haciendo esfuerzos para liberarse de sus imperfecciones, y especialmente sobre aquellos que ya está
en la labor de servicio fraterno. Y tratarán de despertar en nosotros la vanidad ante los halagos y lisonjas, que suelen llegar a todo aquél que está en acción de bien.
 
   ¡Cuidado! Porque, si no estamos alerta, pueden envanecernos, pueden alcanzar su propósito. Y a medida que vamos adquiriendo El Conocimiento, puede que en alguno de nosotros surja el sentimiento de superioridad en relación con los demás seres humanos. ¡Estemos alerta! porque, eso sería indicio de que la vanidad está penetrando y podrían arruinar nuestro progreso en la existencia actual.
 
  Hacemos hincapié en esta tara, que para muchos pasa desapercibida, dado su gran importancia para todo aquél que ansia avanzar en el camino de las realizaciones. 
 
   El sublime Maestro, dijo: “Sed humildes de corazón y fuertes de alma”. Al decir, sed humildes de corazón, habrá querido significar, sin duda alguna, que seamos modestos y sencillos, sinceros de corazón; que nos desprendamos del amor propio y orgullo. Y fuertes de alma, para dominar las pasiones y apetitos malsanos. Aspectos éstos que nos capacitarán para las grandes realizaciones.
 
   La humildad, manifestada como modestia y sencillez, ha sido siempre una característica de los grandes y los fuertes de espíritu, como puede apreciarse analizando la vida de los benefactores de la humanidad.
 
   Debemos saber que Cristo ama intensamente a los humildes de corazón. Sus diversas venidas mesiánicas están repletas de ejemplos de humildad y amor. Y sus enseñanzas de hoy, por medio de sus colaboradores en el espacio y en la tierra, nos dice que, mientras más sencillos seamos, mientras más humildes seamos humanamente, más grandes seremos espiritualmente, y más nos acercaremos a su vibración de amor y podremos recibir sus luces, sus vibraciones de energía, que nos ayudarán a realizar nuestro destino.
 
   Y esa sencillez la conquistaremos a medida que superemos las imperfecciones como la vanidad, el amor propio, orgullo, etc.; y el sentimiento de amor verdadero crezca en nosotros. Ya que, la humildad es una virtud resultante de la superación de los aspectos negativos referidos. Y a medida que vayamos progresando, con nuestro esfuerzo y voluntad, los guías y maestros espirituales nos asistirán y ayudarán a elevarnos, si a ellos nos unimos mentalmente, lo que podrá ser percibido en ciertos momentos de nuestra vida humana. La humildad nace del amor y de la comprensión espiritual, el servilismo en cambio, es fruto de 1 miedo o de la astucia hipócrita.
 
 
(continuará)
 
SEBASTIAN DE ARAUCO
 
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