INSTRUMENTAL Y MEDIÚMNICA
“Mediante el avance tecnológico, los instrumentos y dispositivos precisos son utilizados como medio de comunicación entre los dos planos de la vida, pudiendo traer mensajes del más allá”
Desde hace relativamente poco tiempo, apenas un siglo, con el avance de la tecnología, la aparición de la electrónica y de multitud de dispositivos que registran voces e imágenes como grabadoras, cámaras fotográficas, radio, televisión, etc., hizo su aparición un campo de investigación realmente sorprendente, la “Transcomunicación Instrumental”.
Fenómenos como las psicofonías, los poltergeits, las casas encantadas, los lugares propensos a manifestaciones psíquicas o espirituales, las ubicaciones de centros energéticos donde existe una concentración de fuerzas magnéticas, telúricas, con manifestaciones extrañas como movimiento de objetos, materializaciones de espíritus, etc., todo ello, de forma aislada, dio lugar a miles y miles de investigaciones que han ido confirmando lo que ahora ya se denomina como transcomunicación instrumental, donde, entre otros muchos fenómenos, destaca uno por su importancia: confirmar el contacto con el mundo espiritual a través de dispositivos electrónicos o electromagnéticos.
Al igual que acontece con la parapsicología, donde el antecedente más amplio y preciso del fenómeno parapsicológico lo encontramos perfectamente detallado en “El libro de los Médiums” de Allán Kardec, un siglo antes de las investigaciones de Rhine (*), también la metodología del uso de elementos no humanos para el contacto con el plano del espíritu fue iniciado igualmente por el maestro de Lyon.
En aquella época del siglo XIX, donde no existía la electrónica, los elementos de los que se valió fueron las “mesas parlantes” donde se establecía un lenguaje de comunicación simple con el espíritu comunicante, las “cestas de mimbre” para la pneumatografía, donde sin intervención de mano humana aparece la escritura sobre el papel ejecutada por los espíritus y otros elementos y dispositivos materiales que servían de intermediarios para obtener las comunicaciones.
“Así como el hielo y el vapor se diferencian entre sí, aunque ambos sean agua, lo mismo ocurre entre el aquí y el más allá, consistiendo su diversidad únicamente en la frecuencia de las ondas vibratorias que, para tornarse perceptibles, exigen un determinado grado de conciencia”.
Friedrich Jürgenson, Libro: Teléfono para el más allá.
En los inicios del fenómeno de las psicofonías (voces electrónicas) destacan investigadores de la talla de Friedrich Jüergenson o Konstantin Raudive, además de muchos otros. Destacamos a estos dos porque ambos, después de su muerte, y para dejar constancia de la veracidad de sus investigaciones, se manifestaron a través de imágenes y mensajes de sonido por televisión y radio.
Desde entonces este campo no ha parado de investigar y confirmar la existencia de las energías del otro lado de la vida, las presencias y la existencia integral de aquellos que nos antecedieron y cuya inmortalidad se hace evidente hasta el punto de que mantienen contacto, responden a preguntas, confirman y consuelan mediante datos ignorados por los investigadores que posteriormente se confirman.
Puesto que el contacto con el mas allá ha sido desde siempre patrimonio de los médiums, ¿quiere esto decir que la Transcomunicación instrumental viene a sustituir a la mediumnidad propiamente dicha? Veamos la relación entre ambos aspectos y las peculiaridades que se manifiestan al respecto.
“El fenómeno de la transcomunicación instrumental se produce a través de la utilización, por los espíritus, del ectoplasma humano, facilitado por los médiums y que es usado para interactuar con un dispositivo que reproduce una manifestación. Y el médium aquí, es casi siempre, el propio investigador, aunque la mayoría de las veces desconoce que él mismo posee esa peculiaridad”.
Como vemos en la frase anterior, encontramos no solo el proceso que permite que el fenómeno se produzca sino también el agente que lo facilita (ectoplasma) y el intermediario que lo habilita sin apenas darse cuenta. Por ejemplo, para sensibilizar las pistas magnéticas de una grabadora o las imágenes pixeladas en una Tv, se necesita de una materia que las impresione. Esta materia es el ectoplasma, que como perfectamente observamos en los fenómenos de efectos físicos, materializaciones de objetos, transportes o apariciones de espíritus a la vista de todos necesita de la aportación energética del ectoplasma del médium para que el fenómeno pueda realizarse.
Al igual que en las mediumnidades de efectos físicos el fenómeno se produce por la combinación de los fluidos entre el médium y el espíritu que los inicia, dando lugar al ectoplasma (visible o invisible) que, como materia que es, puede interactuar con dispositivos (radio, televisión, video, grabadora, etc.) impregnando en ellos la energía electromagnética capaz de impresionar los pensamientos del espíritu comunicante y su reproducción correspondiente a través del dispositivo del que se trate.
En estos casos, el médium ni siquiera sabe que lo es, pero ello no impide a los espíritus usar su ectoplasma para impresionar los aparatos y dispositivos con las palabras, imágenes o visualizaciones que consideran oportuno para la aparición del fenómeno. Recordemos que el ectoplasma es una modalidad de la energía periespiritual y semimaterial que todos poseemos, en mayor o menor medida, que forma parte del principio vital que anima la vida.
A veces parte de esta energía es donada y transferida a otras personas por imposición de manos, o mediante los chakras o centros de fuerza del periespíritu, logrando reequilibrar el campo energético de personas debilitadas que se recuperan. A esto la ciencia lo denomina “bioenergía” y entra dentro del campo de estudio de la “medicina energética”. Esta última es conocida desde antiguo. Dos ejemplos claros son la medicina ayurveda hindú, donde se explica el funcionamiento de los “chakras” en ese cuerpo intermedio como es el periespíritu, o la medicina china, que en una de sus modalidades como la “acupuntura” usa los meridianos de ese cuerpo electromagnético para reequilibrar las energías y desbloquear centros de fuerza del periespíritu que están obstruidos y dañan la salud.
Pero en el caso que nos ocupa, el ectoplasma es otra modalidad de la energía periespiritual que todos poseemos y que los espíritus son capaces de manipular en el periespíritu del médium para obtener los fenómenos de efectos físicos que ya hemos mencionado, e incluso muchos otros como la aparición de miembros: manos invisibles que luego se desmaterializan, etc.
Este es el procedimiento que usan los espíritus para proveer estos fenómenos que no vienen a sustituir la mediumnidad sino a complementarla, afirmando con sus conclusiones la realidad del espíritu y su inmortalidad, la influencia de la mente y del espíritu sobre la materia, pudiendo modificar esta última a voluntad usando los elementos semimateriales que el médium posee.
“No podemos olvidar que el médium será siempre necesario como instrumento para poder ofrecer la energía indispensable para la obtención del fenómeno”
Es tan importante la intervención del médium que provee a los espíritus de la energía ectoplasmática, que sin él el fenómeno de sensibilización o impresión de los dispositivos no acontece. Por ello afirmamos que sin la intervención de los médiums como instrumentos la transcomunicación instrumental es imposible, aunque la mayoría de ellos ni siquiera se den cuenta. Como afirmaba Kardec, la mediumnidad es una facultad orgánica y todos la poseemos en mayor o menor medida; también los investigadores que destacan dentro de este campo de la trascomunicación instrumental.
Siguiendo con el tema, la mediumnidad nunca desaparecerá por mucho que avance la TCI, ya que esta no es posible sin aquella. Nos gustaría igualmente complementar la información diciendo que aquellos que trabajan con la TCI realizan un extraordinario trabajo en el avance y comprobación de la trascendencia inmortal del alma. Tanto es así que muchos de ellos no son más que espíritus reencarnados con la misión de hacer avanzar esta área de investigación, mejorando las técnicas que se utilizan, diseñando nuevos prototipos y aparatos más sensibles a esas energías, como el Spiricom o el Vidicom, de manera que pueda disiparse cualquier duda al respecto de sus conclusiones.
Todavía queda mucho por avanzar y los instrumentos que se usan son aún relativamente groseros para captar plenamente las comunicaciones espirituales, pero no nos cabe duda de que los métodos se están perfeccionando con rapidez en paralelo al avance de la tecnología, y los resultados serán dentro de poco más evidentes, aportando pruebas incontestables.
”Por más fantástico que parezca, la verdad es que se trata de las voces de personas muertas que buscan tender un puente entre su plano de vida y el nuestro. Con este objetivo, organizadores del “más allá” utilizan una instalación semejante al radar y una frecuencia de onda electromagnética especial interfiriendo en las ondas cortas, medias y largas de nuestras estaciones radiofónicas.”
Friedrich Jürgenson
Nos permitimos esta afirmación anterior porque sabemos y conocemos no solo el esfuerzo de los investigadores del TCI, sino también el que se realiza “desde el otro lado”, como confirma Jürgenson, donde colaboran recíprocamente para ajustar y sintonizar, cada vez con mayor precisión, los equipos físicos con los espirituales, a fin de obtener mensajes más nítidos, de auténtico impacto y cada vez más evidentes de la realidad del otro plano de la vida inmortal y su permanente comunicación con nuestro plano físico.
Al igual que acontece con la mediumnidad, lo importante no es el hecho de aceptar la comunicación espiritual de manera irrevocable, sino la aplicación de ese conocimiento a la conducta personal, de forma que la persona se transforme para mejor, trabajando en los valores superiores de su espíritu inmortal, creciendo interiormente a medida que se convence de esta realidad que ya no solo demuestran los médiums sino la tecnología a nuestro alcance.
El Espiritismo de Kardec fue pionero en todas estas investigaciones, y como una filosofía de vida que libera al ser humano, debe ser divulgado por todos los medios a su alcance, particularmente por aquellos que más fácilmente llegan a las multitudes. Y la TCI sin duda puede contribuir a difundir los principios y las bases de la doctrina de Kardec, cuyo método de laboratorio más importante es la confirmación de la inmortalidad a través de la mediumnidad y con el apoyo de la TCI.
Transcomunicación por: Redacción
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“La TCI se volverá tan natural como ahora ocurre con los fenómenos de la mediumnidad, y será totalmente imposible negarle la legitimidad de los hechos comprobados”.
(*) Joseph B. Rhine: Iniciador de la parapsicología a mediados del siglo XX






