El Amor

EL AMOR

INTRODUCCIÓN

REGLA ÁUREA

Cristianismo: “Todo cuanto quieras que los otros hagan por ti, tú debes hacerlo por los demás.”

Confucionismo: “No hagas a los otros aquello que no quieres para ti.”

Budismo: “De cinco formas un verdadero líder debe tratar a sus amigos y demás personas; con generosidad, cortesía, benevolencia, dando lo que de él esperan recibir y ser fan fiel, como sus palabras lo expresan.”

Hinduismo: “No hagas a los demás, aquello que si te fuera hecho a ti, te causara dolor.”

Islamismo: “Ninguno podrá ser creyente hasta que ame a su hermano como a sí mismo.”

Sikkismo: “Juzga a los demás, como lo haces contigo mismo. Entonces participarás del cielo.”

Jainismo: “Tanto en la felicidad, como en la infelicidad, en la alegría  como en el dolor, necesitamos mirar a todas las criaturas, como miramos a nosotros mismos.”

Zoroastrismo: “La Naturaleza solo es amiga, cuando hacemos a los demás, aquello que es bueno para nosotros mismos.”

Taoísmo: “Considera las pérdidas y ganancias de tu vecino, como si fueran tuyas.”

Judaísmo: “No hagas a tus semejantes aquello que a ti te resulta doloroso.

Como podemos apreciar diferentes formas, pero en el fondo dicen lo mismo. A lo largo del tiempo y de la latitud geográfica donde podamos situarnos los grandes líderes y avatares espirituales nos han dado el mismo mensaje: el mensaje del amor.”

 Dios y el amor, quizás sean las palabras y conceptos de los que más se ha hablado a lo largo de la historia,  especialmente en el área de las religiones y la filosofía. Asimismo, probablemente sean las dos cuestiones, junto con el concepto del espíritu, como ser transcendente, más importantes y más cruciales para todos nosotros como seres humanos.

Es por ello que nos atrevemos a encarar una nueva sección de nuestra revista, que lleva por título el amor. No sabemos hasta dónde podremos llegar, no se siquiera si estoy lo suficientemente preparado para afrontar este concepto que es tan sublime y elevado, pero si no empiezo me quedaré con la duda y estancado, y como el inmovilismo no es una idea que me complazca, intentaré abordar la cuestión desde la sencillez y la humildad, aportando unas pinceladas con el único objeto de poder ir ampliando todo lo maravilloso y grandioso que encierra esta dulce palabra “AMOR”.

Decir también que soy el primero en necesitar interiorizar esta palabra en mi alma, que tengo mucho que aprender, y sobre todo saber llevar a la práctica todos los conceptos que son hijos del amor, como por ejemplo la caridad, la benevolencia, el afecto, la mansedumbre, la misericordia, el perdón, y otros muchos más valores y cualidades que salen del tronco común del amor.

Cabe también decir que es muy difícil intentar abordar el concepto del amor en una serie de pequeños artículos, debido a la amplitud del término, y a sus infinitas manifestaciones. Nosotros comprendemos el amor hasta cierto punto, hasta donde nos permite llegar nuestro grado de evolución y poco más. Pero podemos ponernos en el lugar de los demás, y como reza la regla áurea, hacer un esfuerzo para salir de nuestro pequeño yo humano, e intentar elevarnos por encima de nuestras limitaciones. El “yo espiritual” que llevamos dentro nos puede ayudar en este cometido, nuestra imaginación y deseos de perfeccionamiento también.

Así pues acometemos esta sección con la mayor ilusión, al mismo tiempo que somos conscientes de que podemos quedarnos muy cortos.

Muchas veces por tanto oír una idea, terminamos por no valorarla lo suficiente, la repetimos una y otra vez, pero no forma parte de nosotros, no brota su elixir desde nuestro yo hacía los demás. La tenemos tan por sabida que queda ahí, como algo intangible, inalcanzable, que es la base de todo, pero no llegamos a hacerlo nuestro.

No somos todavía lo suficientemente conscientes de la necesidad urgente que tenemos de reconciliarnos con la vida, con nuestro pasado y presente, a través de la puesta en práctica de la Ley del Amor. Y recomenzar el futuro con unos principios  muy sólidos que tengan como cimientos el desarrollo y puesta en práctica del amor, altruista y desinteresado.

Ha llegado el momento del sentimiento, ha llegado el momento de la verdad, que pide paso. Hemos desarrollado quizás demasiado el intelecto, la ciencia, la tecnología, pero el amor es la asignatura pendiente, y no nos cabe duda que es de todas ellas la más importante. Con todo lo demás podemos sacar un aprobado, en la escuela de la vida, si somos capaces de amar, podemos aprobar con nota superior.

El amor es el timón que necesitamos, él debe marcar el rumbo hacia el futuro, hacia una nueva humanidad, solo él puede llevar a buen puerto las ideas y pensamientos que fluyen de nuestro interior. Sin el toque del amor muchas de las cosas que hacemos están faltas de algo, como huérfanas.

Nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, deben estar limpios de toda mancha de egoísmo, de maldad, de violencia, y ello no se consigue si no comenzamos a trabajar con verdaderos deseos de bien y de amor hacia el prójimo.

El amor debe ser el ingrediente principal en nuestras vidas.

Ejemplos de amor hemos tenido muchos, baste señalar el más importante, Jesús de Nazaret, y sin embargo que lejos estamos de poder imitar en un porcentaje pequeñito su grandeza, su humanidad. Estamos a años luz de poder asemejarnos a Él, y sin embargo es el modelo y la guía, ¿por qué entonces estamos tan lejos de su ejemplo?

Es sencillo, estamos al principio del camino de la evolución, y el Maestro ya lo había recorrido en gran parte, Él ya se había despojado de todas las ataduras y de todos los defectos que nos impiden manifestar el amor, y el resto de las virtudes que fluyen del mismo, con limpieza y nitidez. Por eso no debemos de preocuparnos en exceso, no debemos agobiarnos, pero, eso sí; debemos tomar cartas en el asunto y comenzar por ir eliminando de nuestro yo inferior, del alma, aquellas ataduras y cargas que nos impiden el pleno desarrollo de las virtudes.

Conocimientos tenemos, y los que nos faltan, los vamos adquiriendo poco a poco, nos falta sobre todo ponerlos en la práctica, más que otros conocimientos nos falta el que puede ser principal: “El conocimiento de uno mismo”.

Llegados a un punto de nuestra andadura en pos de nuestro progreso, es muy recomendable hacer un alto en el camino para ver en qué tramo del mismo estamos, y cuáles son las necesidades más imperiosas que podemos tener. Quizás podamos apreciar que a nivel de conocimientos hemos adelantado mucho, pero nuestros hábitos, costumbres y la forma de ser en general no han cambiado tanto.

Eso es algo que hemos de detectar, nadie lo sabe mejor que nosotros. Un análisis sincero nos ayudará a comprobar si nuestro egoísmo sigue intacto, o algo lo hemos conseguido reducir, pensemos que el egoísmo es el mayor enemigo del Amor, así mismo podemos citar acerca del orgullo, la envidia, la vanidad, la comodidad, y tantos otros defectos morales que impiden el ejercicio del amor.

Si no conseguimos expresar en nuestra vida diaria actos de amor, si no somos capaces de pensar en los demás, de hacer algo por el prójimo, por poco que sea, estamos estancados en el proceso de evolución que nos ha traído hasta aquí. Es la prueba interminable, por definirlo de alguna manera breve, estamos aquí y ahora, y será el objeto de nuestras próximas existencias desarrollar el amor, y como decía el maestro todo lo demás se nos dará por añadidura.

Ama a tu prójimo como a ti mismo. Es la máxima que Jesús nos legó, pero como hemos podido apreciar en el encabezamiento de este artículo, todos los grandes líderes espirituales, religiosos, filósofos y pensadores, han dicho lo mismo. El amor es la base que ha de sustentar nuestra vida, sin él estamos huérfanos en este mundo, nos falta lo más importante.

Y sin embargo echemos una ojeada al mundo y podremos observar, cómo al no cumplirse esta máxima, el mundo en efecto esta huérfano de amor, y sobrado de desdichas, de infelicidades, de conflictos y desequilibrios por doquier.

En ninguna parte del mundo se ha establecido el amor como principio de vida, ha quedado como un rótulo, como una máxima, que al parecernos tan difícil, la vemos tan lejana, que nos hemos conformado con tenerla por sabida, pero hemos sido incapaces de incorporarla a nuestra vida diaria.

Es por ello que, ahora, con más razón que nunca, debemos concienciarnos de nuestras debilidades, de nuestras ausencias éticas y morales, al borde como estamos del comienzo de un nuevo orden que va a imperar a partir de la nueva humanidad, estamos más necesitados que nunca de acelerar nuestro caminar y procurar limpiarnos al máximo nuestras imperfecciones, que son a la postre las cargas que nos impiden expresar el amor.

FERMÍN HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ

©2015, Amor,paz y caridad

 “AMARÁS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS, Y AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO”

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