El Amor

EL AMOR, FILOSOFÍA DE VIDA

Hemos venido dedicando una serie de artículos de esta sección a comprender, en mayor medida, los diferentes aspectos de ese concepto denominado Amor, siempre dentro de nuestros limitados conocimientos y visión. Sin duda alguna, muchos detalles habrán quedado en el tintero, pero reconocemos y rogamos benevolencia por nuestras muchas limitaciones. El Amor es un concepto de verdad tan amplio, que todos nuestros intentos quedarán siempre en meros deseos de alcanzar y comprender el verdadero sentido y profundidad de esta hermosa palabra, que esconde en sí misma, innumerables significados, sentimientos y emociones.

El Amor trasciende a la Vida, es por él que estamos aquí. Todo el vasto Universo, la Creación toda, es una obra de Amor. Dios es Amor, Amor Creador y con él ha creado el Universo. Hemos partido de Él y hacia Él nos dirigimos, lenta, muy lentamente, pero adquiriendo constantemente Amor, esa cualidad, la más importante de todas, la que es nuestro fin último, y al que llegaremos, adornados por igual con Sabiduría y Justicia.

Voluntad, Amor, Sabiduría, Justicia y Poder Creador son, resumiendo, los atributos del Padre Creador, virtudes que caminan todas a la par. Pero el Amor es la base sobre la que se sustentan todas los demás; sin él, todas esas virtudes carecen de soporte.

Desde este mundo material; un Mundo de Expiación y Prueba y con nuestro escaso nivel evolutivo, nos apoyamos siempre en nuestro deseo de hacer bien las cosas, con justicia, con rectitud y amor, pero los errores son los compañeros inseparables de viaje, nos siguen constantemente. Es cierto que siempre quedará alguna sombra de duda en nuestro diario quehacer, en la validez de nuestros pensamientos y acciones. Caer, levantarse y volver a caer, ese es el camino, siempre lastrados con los intereses personales, el orgullo y la ambición.

Lo que el Padre realmente valora, es el deseo de obrar con rectitud y respeto hacia los demás. No desaprovechemos pues, ninguna oportunidad que se nos presente para ayudar y hacer el bien, con amor y desinterés.

Esa inteligencia suprema que es Dios, está inmanente en nosotros mismos, todo lo ve, todo lo conoce; nuestras limitaciones, nuestros sufrimientos, nuestras necesidades y también, todo aquello que nos ayuda a progresar. Nos ha dejado su Ley de Libre Albedrío y nos permite equivocarnos, una y otra vez, tantas veces sea necesario, pero siempre teniendo como horizonte nuestro desarrollo espiritual. Él sabe que nuestra conversión en seres de Luz y Amor es una mera cuestión de tiempo, un tiempo de dura y trabajosa evolución.

Todas las personas que han tomado la senda de la Verdad en su camino de evolución saben que la auténtica felicidad nace de dar, de compartir, de abandonar las imperfecciones que turban la mente y dominan la materia y que nos alejan del camino de la perfección y de la asimilación con Dios.

La esencia de Dios es dar, crear armonía, paz y felicidad. Todo lo que nos separa de esa dirección, nos aleja de Él, que es el auténtico Amor y nos impedirá alcanzar la felicidad, la nuestra propia y la de todos los demás. Somos felices cuando amamos, cuando ofrecemos, cuando nuestra naturaleza interior está anclada a la naturaleza del Creador, que es Amor. Nuestro destino es acercarnos a Él a través del Amor.

El Amor es el lazo dorado que une corazón a corazón, alma con alma, el Amor construye y crea, el Amor es el principio de la regeneración; el Amor es concreto y positivo. Quién sea capaz de aplicar la Ley del Amor con precisión científica, puede hacer auténticas maravillas.

Cuando permanecemos en los peldaños iniciales de la evolución, confundimos los placeres de los sentidos con la felicidad, pero los placeres llegan y se van, consumimos la vida persiguiéndolos pero, se escapan, se burlan de nosotros, nos esclavizan y nos hacen sufrir, atormentan nuestra mente y corazón y nos hacen perder existencia tras existencia. Hasta tanto descubrimos que somos seres espirituales, nos mantenemos en la búsqueda de la felicidad a través de los sentidos materiales y ¡¡Nos equivocamos!! Porque todo aquello que es material, es mundano, efímero y confunde nuestro raciocinio, que se lanza a la búsqueda de quimeras y banalidades. Por ello es tan importante descubrir que la felicidad permanece agazapada en nuestro interior y no en las cosas que nos rodean.

¿Cuantas personas conocemos que sean felices detentando riqueza y poder? ¿En qué basan su felicidad? Su felicidad se centra en el ansia de poder y de atesorar cada vez más y más riquezas pero, en cada nuevo paso, se encuentran más infelices en su destino, sienten que ya nada les llena ni les motiva. Su corazón se encuentra vacío y no consiguen llenarlo, nunca alcanzan la felicidad. Temen la pérdida de sus bienes pues, sin ellos, se sienten vacíos y fracasados. Sus almas están solas y muertas. Han construido un imperio temporal que sólo les genera inquietudes y un gran vacío interior.

La auténtica dicha interior, aquella que siente el espíritu sabedor de su destino, que se siente libre de ataduras y de su dependencia de la materia, a ese tipo de espíritus, emancipados de las ilusiones materiales, no le afectan las situaciones en los mundos físicos, no le afecta tener y poseer, porque lo tiene todo ya: La serenidad de conciencia y la seguridad del porqué y para qué de su estancia en el mundo; disfruta de la vida y deja que el devenir del tiempo le vaya presentando las pruebas y experiencias que necesita para desarrollarse y adquirir una mayor entereza, valor y humildad, toda esa serie de valores que trasmiten al espíritu la calma y la felicidad.

El Amor es un estado del alma que nos alcanza cuando nos desprendemos de los defectos que nos ligan al cuerpo físico. Hasta tanto no despreciamos los placeres de los sentidos y busquemos los valores del alma inmortal, hasta que no nos integremos en la conciencia universal, no podremos identificarnos con la Unidad, con la esencia del Amor. Es a partir de ese momento que seremos conscientes de nuestras imperfecciones, debilidades y errores y del egoísmo que nos acompaña. Una vez tomemos la determinación de actuar correctamente, de enmendar errores, de caminar conscientes y libres a la búsqueda de la felicidad, conseguiremos la limpieza de alma y con ella la visión del camino a seguir, el que ya muy difícilmente abandonaremos.

Así, el Amor es el camino, la luz, el trabajo de cada día, nuestra felicidad; es la brújula que nos guía en el camino y nos da claridad espiritual.

Yo soy el camino, la verdad y la vida, nos anuncia Jesús de Nazaret. A esto podemos añadir el Amor es el camino, que nos lleva a la verdad y llena de paz y armonía nuestra vida.

Y es que el Amor es omnipresente, está en el aire, en todo lugar, es una vibración que abarca el Universo. Por eso es tan importante sintonizarse a Él, pues nos indica en todo momento, qué debemos hacer y cómo poder hacerlo. Pero todas las cosas tienen su momento.

Que no se puede conseguir con el Amor, o a través del Amor, el Amor es la llave que abre los corazones, el Amor todo lo suaviza, envuelve nuestra alma, calma nuestro espíritu y hasta a la materia le transmite su energía y su fuerza.

El Amor es fuerza arrolladora, pero no una fuerza violenta, es la fuerza de la dulzura, del cariño, de la caridad, del perdón, del bien, del respeto. Viviendo con Amor, vibrando con Amor en nuestras relaciones sociales, familiares y de todo tipo, se pueden conseguir muchísimas cosas imposibles de lograr de otra forma. Cuando vibramos con Amor, y sabemos trasladarlo a nuestros semejantes algo cambia a nuestro alrededor, causa un impacto, se acaban las discusiones, los enfados, la desconfianza, algo nos toca cuando llega a nosotros el Amor verdadero, el espiritual el de un alma limpia, clara y desinteresada: ese es el milagro y la magia del Amor, al que en muchas ocasiones, por motivo del egoísmo y demás imperfecciones no llevamos a la práctica.

El Amor es una filosofía de vida, es una manera de vivir, la auténtica filosofía de vida que necesitamos incorporar en este mundo de manera urgente. Con fe, con su energía y sus matices envuelve los sentimientos, las emociones y llegan al corazón de las personas, logrando vencer obstáculos antes insalvables, el Amor hace que se llegue al entendimiento, al razonamiento, al acuerdo y a romper barreras y distanciamientos que impiden en muchas casos el que se pueda convivir y ser felices con nuestros seres más allegados.

Procuremos incorporar en nuestra vida la filosofía del Amor, para que seamos felices, para no crearnos ningún enemigo ni hacer daño a nadie nunca, así todo, todo, nos saldrá mucho mejor, progresaremos y ascenderemos rápido en la escala evolutiva de los mundos.

El amor, filosofía de vida por:     Fermín Hernández Hernández
2017 © Amor, paz y caridad

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