EL AMOR EN EL HOGAR

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El Amor en el hogar
El Amor en el hogar es continuación de Ley del Amor<<<

Y a vosotras, esposas, os digo: si queréis ser amadas, comenzad vosotras primero. Comenzad por poner todo vuestro empeño en hacer felices a vuestros esposos, padres, hermanos y a… todos. Daos con amor a todos aquellos con quienes os relacionáis (sin ficción, con naturalidad) y pronto comenzaréis a percibir los efectos maravillosos de esa energía creadora y armonizadora, cual es el AMOR. No os dejéis engañar por el egoísmo, el orgullo o el amor propio, que son vuestros principales enemigos y causa de desdichas múltiples.

Porque, sólo el amor desinteresado es creador de felicidad, ya que está dentro de la ley divina de Amor, que rige la Vida. Tened bien presente que, el humano más feliz es aquél que ha aprendido a amar; porque, cuando amamos estamos uniéndonos a la vibración de Amor emanada de la Divinidad misma.

Solamente dando amor recibiremos amor. Esa es la ley. Quien más dé, será quien más reciba. La verdadera felicidad está en el dar, más que en el recibir.

La realización del amor en nuestro mundo, es una necesidad imperiosa para una vida humana más armónica y feliz; a cuyo objeto están orientados los diversos aspectos de las leyes que rigen la Vida, leyes emanadas de la Sabiduría Cósmica y Eterno Amor.

Si entre vuestros familiares, vecinos o entre vuestros compañeros de trabajo, hubiese alguno que os moleste o que trate de haceros daño; no le odiéis, no cometáis esa torpeza, no vale la pena; porque, él mismo, en su ignorancia no sabe lo que hace, es su atraso evolutivo que le hace actuar así. Tened compasión de él (o ella). Sí, tened compasión, ya que con ello estaréis vibrando en amor que es comprensión y tolerancia. No os dejéis llevar por el orgullo o por el egoísmo. Proyectad sobre esa persona vibraciones de amor (sentimientos de bien) y buenos pensamientos que son fuerzas positivas y energía armonizadora, y que también os armonizará a vosotros mismos. Además, para no uniros a él o ella por el rencor, sino por el amor. Y de ese modo habréis puesto en práctica las enseñanzas del sublime Maestro Jesús; pagar bien por mal. Esa enseñanza que los humanos no acabamos de comprender.

Mantengamos pensamientos de amor hacia todos y hacia todo en el hogar o grupo familiar, en vuestro trabajo para con vuestros compañeros, en vuestras relaciones humanas, dándoos, tratando en toda forma de ser útiles y contribuir a la felicidad de los demás; y con ello estaréis conquistando vuestra propia felicidad. Porque, el amor sentido y realizado en el diario vivir, hace la vida más agradable y llevadera; es, cual fuente inagotable; cuánto más se da, más se recibe. Esto da buen resultado hasta en los negocios.

Todo lo expuesto no es una ilusión ni una mística, como algún desconocedor de esta ley pueda presumir; esto es una técnica para una vida armónica y feliz.

Irradiando amor de nosotros, estamos creando una atmósfera psíquica de armonía a nuestro alrededor y una vida más feliz; estaremos vigorizando nuestras células nerviosas y las células de los tejidos, evitando un envejecimiento prematuro; estaremos contribuyendo a un más perfecto funcionamiento de las diversas glándulas endocrinas y exocrinas, reguladoras de la salud, con lo que mejoraremos la salud del cuerpo y del alma; y consecuencialmente, una suave sensación de paz y dicha inundará nuestra alma y mente. Porque, cada acto de amor genera felicidad. Además de todo esto, cuando vibramos en
amor, deseando bien a todos, estamos creando también un campo magnético protector contra las acometidas de las fuerzas negativas invisibles.

En verdad os digo que, cuando derramemos amor sobre los seres queridos en nuestro hogar y sobre los necesitados de afecto (que son muchos), amor recibiremos en manifestaciones diversas. Cuando aprendamos a prodigar amor sobre nuestros relacionados en forma de comprensión, afabilidad, servicio desinteresado, deseo y acción de bien; nuestra vida será inmensamente más agradable y feliz; aún cuando los egoístas, en su miopía psíquica, no puedan apreciar esta verdad.

Comencemos hoy mismo, al llegar a nuestro hogar, a practicar la comprensión y tolerancia hacia las imperfecciones e incomprensiones de los que componen nuestro hogar.

Tomemos una actitud amorosa hacia todos los que nos rodean, incluyendo aquellos que no nos quieren bien, y comenzaremos a sentirnos más felices. Al comienzo, puede que nos cueste algún esfuerzo, pero vale la pena; ya que estaremos contribuyendo a nuestra propia felicidad.

Y por último, necesario es tener presente que, el amor puro actúa como vibración purificadora del alma humana, evitando así la acción depuradora del dolor.

Y por consiguiente, la práctica del amor en sus diversas manifestaciones, será la fuerza que abrirá la puerta de los Planos Superiores -ambientes de felicidad- al final de la actual vida terrena, librándonos de los ambientes de sufrimiento al pasar al Más Allá.

El Amor en el hogar por:Sebastián de Arauco

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